La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

23 Agosto 2014

Cécile McLorin Salvant [EEUU, 1989]

[en construcción].

'John Henry' [tradicional]. Interpreta Cécile McLorin Salvant [EEUU, 1989] en estudio, para su álbum 'WomanChild' [2013]. Vía Mack Avenue.

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'Baby Have Pity on Me' []. Interpreta Cécile McLorin Salvant [EEUU, 1989] en estudio, para su álbum 'WomanChild' [2013]. Compuesta por Billy Moll y Clarence Williams. Vía Mack Avenue.

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'Womanchild' []. Interpreta Cécile McLorin Salvant [EEUU, 1989] en estudio, para su álbum 'WomanChild' [2013]. Compuesta por ella misma. Vía Mack Avenue.

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'I Didn't Know What Time It Was' []. Interpreta Cécile McLorin Salvant [EEUU, 1989] en estudio, para su álbum 'WomanChild' [2013]. Compuesta por Lorenz Hart y Richard Rodgers. Vía Mack Avenue.

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'Mean To Me' [1929]. Interpreta Cécile McLorin Salvant [EEUU, 1989] en vivo, Dizzy's de Nueva York. Compuesta por Fred E. Ahlert y Roy Turk. Vía Mack Avenue.

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'Poor Butterffly [1916]. Interpreta Cécile McLorin Salvant [EEUU, 1989] en vivo. Compuesta por by Raymond Hubbell y John Golden. Vía Jazz at Lincoln Center.

 

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Maravillosa sustancia jazz con Cécile McLorin Salvant

Fernando Navarro en La Ruta Norteamericana - El País, 240414.

Este blog se detiene en su sección 'Parada para repostar' y lo hace con la colaboración de una de sus firmas habituales. Toni Castarnado nos trae un nuevo talento del jazz vocal que nos recuerda a los mejores momentos del género. Buscad asiento, leed y disfrutad de la música de Cécile McLorin Salvant. Recomendación: haced todo esto en el calor de la noche.

Texto: Toni Castarnado.

Por circunstancias meramente profesionales, últimamente he hablado a menudo sobre la relación entre la figura de la mujer y la industria de la música. Y entre todos esos actos, muchos coloquios, entrevistas o ponencias, aunque hubo una cita verdaderamente especial para mí, una charla con el tema sobre el tapete en el Colegio Mayor Universitario Chaminade en Madrid. Preguntado sobre la cuestión, sobre si las mujeres están suficientemente valoradas, sobre si el número de ellas en comparación con respecto el reverso de la moneda es justo, hay una premisa que siempre provoca debate: la sensibilidad de ellas al componer y al interpretar. No hay consenso, nunca lo hay. De hecho, ellas son las que más discuten sobre la temática, pues no hay acuerdo, un sector que opina y que cree que sí existe, y las que de otro modo, se cuadran diciendo que no. Cuestión de difícil resolución, aunque para mí sí que existe tal vínculo y esa consideración.

Hará más o menos dos años aproximadamente, me encuentro a un buen amigo en una tienda de discos, ese templo sagrado para melómanos de fe. Él es un especialista en jazz, me hace una recomendación: “Escucha a Gregory Porter, te va a encantar. Además, ya sabes que hay muchas chicas vocalistas de jazz, pero pocos nombres masculinos en la actualidad”. Le hago caso, ese mismo día, en ese mismo lugar, me compro sus discos. Meses más tarde le veo en directo, y confirmo el tamaño de su grandeza. Entonces, ¿por qué al contrario de lo habitual hay más chicas en esta parcela que no hombres? Siendo algo inusual a nivel global, salvo cuando se trata del pop comercial superventas para adolescentes, que haya un estilo en el que tienen ellas más peso ganando en número y en presencia, es una gran noticia. Desde que en los años cuarenta Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughn y otras muchas sacasen la cabeza para cantar y tener un merecido protagonismo, no han parado de salir cantantes femeninas de jazz. En efecto, es más fácil encontrar un recopilatorio con esas voces con ellas como único pretexto. ¿Tendrá que ver en algo la sensibilidad?

No en todos los casos, pues la mayoría de esas chicas cantaban sobre la derrota, historias narradas de superación, desamores, traiciones, la injusticia racial -sólo hace falta escuchar a Lady Day cantando “Strange Fruit”-, temas que siempre se abordan con naturalidad y al hilo de una voz femenina. Y todavía sigue siendo así a día de hoy, no hay más que fijarse en Madeleine Peyroux o Melody Gardot, la tragedia, el dolor y el misterio son causas comunes. Descubrimientos sonoros llenos de vida, de pasión. En ocasiones también es el marketing el que funciona, no nos vamos a engañar. Viste más una mujer en portada, por imagen, por sensualidad, que no una figura masculina si la idea es captar al comprador dudoso. Hay una buena ristra de voces estándar en este terreno que funcionan a las mil maravillas como ventana musical en recintos donde prevalece lo políticamente correcto. Hay otros casos que merecen otro tipo de atención. Escucharlas en un hábitat más natural, en el calor del hogar, de noche a poder ser, paladeando cada sílaba, entendiendo cada letra, oyendo su respiro entre estrofa y estrofa, analizando el sentido de cada nota.

Cécile McLorin Salvant se coloca dentro de esa categoría. Nacida en Miami, de madre francesa y padre haitiano, comenzó estudiando piano clásico a los cinco años de edad, y como casi todas las cantantes de jazz y blues, después estuvo en el coro de la iglesia. En 2007 da un paso decisivo en su carrera, se va a vivir a Aix-en-Provence en Francia. Una vez allí se aplica como una alumna excelente en el conservatorio de música, se relaciona con músicos de la zona, y tras unos conciertos en París tiene la oportunidad de grabar su álbum de debut, “Cécile”. Entre los músicos que conoce está Jacky Terrason, colaborador en su momento de una diva de la canción como Cassandra Wilson. Se patea festivales europeos y de Estados Unidos, y en el verano de 2012 se mete en un estudio de grabación para registrar “Woman Child”. Un álbum fabuloso, nominado este año en los Grammy a mejor disco de jazz vocal. Curiosamente, fue hace unos meses durante el concierto de Gregory Porter en el Jamboree Club en Barcelona, cuando otra persona me recomendó a esta chica. Dicho y hecho. Oídos siempre abiertos y atento. El disco lo compró en uno de mis numerosos viajes a Francia, qué mejor que allí. Desde entonces es una de las bandas sonoras que me acompañan a diario.

Lo que Cécile propone tiene sustancia, su voz es grave en instantes muy concretos, dulce como un terrón de azúcar en otros, huye del clasicismo prototípico, su música precisa atención, dedicarle tiempo, hacerlo con mimo, con cariño. Empieza su recital con “St. Louis Gal”, un pase en propiedad de Bessie Smith, y acaba con “Deep Dark Blue”. Una pieza como “Nobody” te deja KO. También canta en su idioma materno “Le Front Caché Sur Tes Genoux”, un poema de origen haitiano. Redecora con estilo un clásico del folk como “John Henry”, y cuando canta “What A Little Moolinght Can Do” entiendes por qué Wynton Marsalis está enamorado de su música, de su fraseo. En el New York Times dijeron de ella: “Si alguien puede extender el legado del Big Three, Billie Holiday, Ella Fitzgerald y Sarah Vaughn, es esta virtuosa de 23 años de edad”. Palabra de honor.

Texto: Toni Castarnado, redactor de Ruta 66Mondo SonoroRock Zone.

Último libro: Mujer y música. 144 discos que avalan esta relación (66rmp).

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Cécile McLorin Salvant: “Mi trabajo consiste en conmover”

Ha pasado 22 de sus 24 años buscándose. Ahora la cantante ha irrumpido en la élite del jazz con una visión libre de la tradición

Chema García Martínez, en El País, 220814.

Cuando se habla de Cécile McLorin Salvant, uno debe empezar justificándose. ¿Qué tiene de especial esta cantante para haberle robado el corazón al aficionado del jazz sin distinción de edades, procedencia social o gustos? ¿Es Cécile el nuevo mesías venido a rescatar el jazz vocal de su letargo? En esto, como en todo, hay que manejarse con precaución. Demasiadas “nuevas Billie Holiday”; demasiadas promesas incumplidas…, pero no. Cécile McLorin Salvant es distinta, acaso porque no pretende serlo. Los hechos, y no los adjetivos, hablan por sí mismos. Ha sido elegida mejor cantante, en dos categorías —como artista consagrada y como estrella emergente—, en la última edición de los premios Down Beat, equivalentes a los Oscar en jazz. Nadie en los 64 años de historia de los galardones ha logrado semejante hazaña. Y lo más desconcertante: su edad. Porque, el nuevo mesías versión cantante de jazz no ha cumplido los 25. Cécile ha pasado 22 buscándose a sí misma, sin encontrarse. Así que algo tendrá quien, en poco más de dos años, ha recorrido el tortuoso camino hacia la fama que a muchos les lleva una vida. Verlo para creerlo. Conclusión: para entender el fenómeno Cécile McLorin Salvant hay que escuchar a Cécile McLorin Salvant. Y si es en directo, mucho mejor.

La cantante recibió a Babelia tras su concierto en el Festival de Jazz de Vitoria el pasado 19 de julio. Está exhausta, confiesa, después de un viaje de Marsella a Vitoria, pasando por París. “En las últimas 24 horas he dormido apenas tres, pero esto también forma parte del aprendizaje. Ella (Fitzgerald), Sarah (Vaughan), Betty (Carter), todas pasaron por lo mismo: las giras, la falta de sueño…”.

PREGUNTA. Supongo que son cosas que uno no tiene en cuenta cuando decide convertirse en cantante de jazz.

RESPUESTA. En realidad, es algo que nunca me planteé, entre otras cosas porque he pasado media vida sin saber qué hacer. Yo era la típica adolescente dubitativa. Me gustaba cantar, pero también me gustaba ir a la escuela, leer… Veía a alguien cantando ópera por televisión y quería ser cantante de ópera; veía una película de Walt Disney y quería formar parte de eso. Realmente, no sabía lo que quería.

P. ¿Hasta que un día bajó el Espíritu Santo?

R. Viajé a Aix-en-Provence para pasar un verano, y ahí, no sé por qué, me planteé por vez primera si yo de verdad podría servir como cantante, y hasta dónde sería capaz de llegar… Suerte que Jean-François Bonnel se cruzó en mi camino. Él fue mi primer profesor de improvisación, con él conocí el repertorio clásico de jazz y, sobre todo, me ayudó a creer en mí misma.

P. Dieciocho meses después se ha convertido en una estrella del jazz…

R. Yo no soy una estrella, pero sí es cierto que estos dos años han sido una locura, cada vez más conciertos en teatros cada vez más grandes, y siempre llenos. Por eso mismo, mi principal obsesión en estos momentos consiste en tratar de mantener la cabeza fría. Me ayuda no leer nada de lo que se publica sobre mí, y sólo escuchar alguna cosa que alguien me cuenta en medio de una conversación. Qué puedo decir, vivir lo que estoy viviendo es algo extraordinario. Estaría loca si no lo reconociera.

P. Cabría pensar que esa negativa a leer lo que otros escriben sobre usted es producto de la inseguridad.

R. Simplemente no me siento a gusto leyendo lo que se dice sobre mí, como tampoco viendo mis vídeos o escuchando mis discos. En algún momento puedo estar condicionada por el qué dirán. Soy insegura, me da miedo hacer algo y que luego me dé un ataque de pánico pensando si lo hice bien. A veces me despierto envuelta en sudor convencida de que lo que hago es un fraude. Pienso que no me conviene estar constantemente pendiente de lo que otros piensan o escriben sobre mí, y cómo se supone que debería mostrarme ante los demás. Además, considero que no es demasiado importante. Mi trabajo consiste en conmover a través de mi música, y eso es lo único que cuenta. Ni siquiera me gusta hablar sobre el tema. Hay ciertas cosas que tienen que ver con la música que no pueden, ni deben, ser expresadas en palabras.

P. Hay una palabra que aparece con inusitada frecuencia en sus declaraciones: “Obsesión”. ¿Es usted obsesiva?

R. Soy lo que podría decirse una obsesa musical, aunque sólo me obsesiono con una cosa cada vez. Atravieso fases en las que escucho lo mismo una y otra vez. Hace un mes era Joni Mitchell, y antes Betty Carter. Ahora es Lole y Manuel.

P. ¡Lole y Manuel!

R. Sí, de verdad. Ahora mismo no escucho otra cosa. Me tienen loca desde que un amigo compartió por Facebook el vídeo de Todo es de color. Todos los días lo veía, seis, siete veces, me lo sé de memoria… Me gustan porque son diferentes, su música es flamenco y no lo es; es algo raro, extraño, que me atrae sin remedio. Estoy absolutamente obsesionada con ellos, oh, man!

P. Eso explica algunas cosas…

R. Supongo que sí, pero hay que tener cuidado, porque la obsesión puede llevarte a la mera copia, algo totalmente estúpido. Es idiota pretender ser como Vaughan o McRae. Al comienzo de mi carrera, me pasé medio año encerrada con Bessie Smith, sólo escuchaba sus discos, día tras día. Pero una cosa es el disco, y otra el directo. Cuando canto una canción suya sobre un escenario, estoy conectada con la canción en sí misma, no con su autora. Soy yo cantando a Bessie, no es Bessie. Sin embargo, cuando escucho sus discos, puedo sentir la conexión profunda que me une a ella, veo cómo era, cuáles fueron sus vivencias, el mundo que le rodeaba. Cuando canto, trato de no pensar en quién está detrás. Soy yo y la canción, no hay más.

P. ¿Qué significa para usted la tradición?

R. Cuando pienso en tradición, pienso en hábitos, en historias que se dejan en herencia de generación en generación. No es casualidad que mis artistas favoritos se distingan por su inclinación a jugar con la tradición, a menudo deconstruyéndola. Creo que aporta profundidad y riqueza. Me confieso absolutamente fascinada con la tradición musical estadounidense, algo sobre lo que me gusta reflexionar cuando actúo, ensayo o escribo.

P. Es curioso que su sentido de la tradición le haya llevado al territorio de lo “políticamente incorrecto”. Lo digo por su querencia por las melodías sexistas, racistas y/o semipornográficas de principios del siglo XX, que ha rescatado. ¿No teme ser malinterpretada?

R. A veces someto alguna canción a la prueba del algodón del público, pero eso es sólo una parte de mi repertorio. Si tuviera que definir mi estilo, diría que es variado. Mi inspiración viene de lo que escucho, y me gusta escuchar de todo. Me gusta pasar de una cosa a otra, y que mis conciertos sean lo más diversos posible, que cada set contenga una muestra de cada uno de los distintos aspectos del jazz. Porque hay muchas facetas de la tradición musical estadounidense que nadie recuerda, toda la música de los años veinte, el country and blues… Me gusta ayudar a que la gente descubra esa música, o que recuerden algo que habían olvidado.

P. En el concierto cantó a Bessie Smith, y a Valaida Snow, y Paul Anka, e interpretó a Nirvana y Eric Clapton. Cualquiera diría que el mundo se ha vuelto loco…

R. Este mundo es a veces un poco extraño, pero me encanta Nirvana. En el instituto los escuchaba a menudo, a ellos y a Alice in Chains. Pero no me veo cantando una canción suya. Paul Anka puede que sí, yo no.

P. Su versión de Alfonsina y el mar, con la que cerró el concierto, resultó conmovedora.

R. La canto únicamente en los países de habla hispana. Es tan hermosa… Tengo la costumbre de cantar allá donde voy una canción en el idioma del país. Por ejemplo, cuando fui a Brasil canté Flor de lis, de Djavan, y a la audiencia pareció gustarle. Yo, al menos, me divertí.

P. Nació en Miami, ha vivido en Francia y acaba de mudarse a Nueva York, ¿cómo lleva la Gran Manzana?

R. Yo diría que razonablemente bien. Lo malo de Nueva York es que es tan grande que no sabes por dónde empezar. Aparte de eso, mi vida sigue siendo básicamente la misma. Ensayo al piano, escribo música, leo, disfruto de la ciudad, voy a museos, a conciertos, si puedo voy a clase con Barry Harris. Otras veces me quedo en el apartamento durmiendo, o dibujando, o viendo la televisión, sobre todo cuando acabo una gira. Creo que tengo derecho a holgazanear de vez en cuando.

P. No seré yo quien diga lo contrario. Pero hablando de trabajo, está a punto de entrar a grabar su tercer disco, tras Cécile y WomanChild.

R. Ahora mismo estamos con los ensayos, escogiendo las piezas y escribiendo nuevo material, lo que constituye uno de mis objetivos prioritarios. Aunque no está todo decidido, va a haber más composiciones originales y más ejemplos del Great American Songbook, sobre todo de Cole Porter, aunque no estarán sus canciones más conocidas. Es uno de mis autores preferidos, sus canciones son tan sofisticadas, y tan sexis. El álbum va a girar en torno al amor no correspondido, un tema altamente sugerente. Falta muy poco para que entremos en el estudio.

P. También va a publicar su primer zine de dibujos de sirenas.

R. Siempre me ha gustado dibujar, no sé por qué, y tampoco me lo planteo. Es algo que me relaja y me sirve para poner la cabeza en otro sitio. Y, desde luego, no sigo ningún método. Es como en la música, porque estoy segura de que si hubiera ido a una escuela de música en Estados Unidos, sonaría igual que todas las demás.

P. Quería preguntarle por sus gafas, su seña de identidad. Desde Elvis Costello no se veía una comunión “gafa-artista” tan estrecha.

R. Siempre he necesitado gafas, y ya que tengo que llevarlas, ¿por qué no buscar unas que molen? Éstas son de Emmanuelle Khanh, un diseñador famoso por fabricar unas lentes enormes, que contaba entre sus clientes con los raperos de Run-DMC. Dejaron de fabricarlas, pero ahora han vuelto. Un día las vi en París, y me enamoré inmediatamente de ellas. Ahora me están haciendo un nuevo par especial para mí.

P. He leído que anda a la búsqueda de un sonido especial que, de alguna forma, puede escuchar en su cabeza.

R. Tengo una idea de lo que pretendo, y trato de ir hacia ese lugar, pero no es fácil. Busco un sonido que sea como una bola de madera cálida y crujiente. Ya sé que es una locura; no me pida que lo explique. Sólo sé que hay momentos en que me aproximo a esa bola de madera y es una sensación muy emocionante, pero siento que todavía no he logrado dar con lo que busco. Por suerte, soy testaruda.

P. ¿Sigue algún método en su camino hacia ese sonido?

R. Trato de dejar que las cosas fluyan sin pensar demasiado. Y esto tiene que ver con mi actitud como cantante. Soy incapaz de describir lo que pasa por mi mente mientras estoy sobre el escenario, no encuentro las palabras adecuadas. He pensado mucho sobre ello, pero no he llegado a ninguna conclusión. Aunque no practico el scat. Buena parte de lo que hago en el escenario es improvisado. Busco formas alternativas de improvisar y esa es una de las cosas buenas del jazz. Siempre nos estamos sorprendiendo los unos a los otros, nunca puedes estar seguro de adónde te va a llevar la música.

P. También ha dicho que busca “contribuir con algo sustancial al mundo”.

R. ¿Dije eso? Supongo que es cierto. No estoy demasiado segura de lo que puedo hacer, pero sí de que me gustaría contribuir al bienestar de mis semejantes. Quiero aprovechar el corto tiempo en que voy a estar aquí para hacer algo útil. Quizás mi música pueda brindar un poco de consuelo a quien lo necesita. La música es alegría, placer, te hace crecer, te pone al día. Hay tantas cosas que una simple canción puede hacer por los demás.

P. ¿Qué es el jazz para alguien nacido en los noventa?

R. No estoy segura, depende de la persona. El término jazz se ha convertido en un paraguas bajo el que cabe cualquier género de música, es fácil perderse. Conozco a mucha gente de mi edad que considera que es una música demasiado intelectual y nada hip.

P. ¿Es moderno el jazz?

R. Depende de qué tipo, supongo. Pero no considero que la modernidad sea importante, ni siquiera relevante, cuando se habla sobre arte. El arte no tiene tiempo ni edad. Mi sueño es llegar a convertirme en una artista.

P. A pesar de sus antecedentes, ¿leerá esta entrevista cuando salga publicada?

R. Ummm… No estoy segura.

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Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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22 Agosto 2014

Regenerando, que es gerundio

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Ilustración de Raúl Arias [España, 1969], para el artículo.

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El nuevo regeneracionismo español

Ignacio García de Leániz Caprile en El Mundo, 210814.

HACE POCO más de un año, apelaba desde esta Tribuna (Pidiendo una Generación del 12, El Mundo, 11-01-2013) a la necesidad de una constelación de ciudadanos con influencia en la sociedad y conocimientos de la estructura del Estado, que conscientes de las causas del colapso institucional, económico y social que nos asola, pudiera enderezar el hundimiento colectivo al que asistimos.

Que no es otro que el del régimen del 78, cuya descomposición y corrupción actuales nos recuerdan la caída del sistema caciquil de partidos de la Restauración en 1923, o años más tarde, en 1931, la desaparición de todo un régimen. Y no hay que olvidar que el declive actual ya se ha cobrado una abdicación regia forzada, velis nolis, por una corrupción inherente a la quiebra de la separación de poderes que padecemos.

Mas como en nuestro país hay ciertamente gente muy valiosa-aunque no se hable de ella- y abnegada a la que además le duele España, resulta que ante la grave crisis, una serie de personas han aunado esfuerzos y vertebrado sinergias para frente a la desesperanza reinante («así podemos seguir indefinidamente») dar paso a una desesperación creadora («así no podemos seguir más: ¡hay que hacer algo!»).

Como asumiendo el lema de no comulgar con ruedas de molino frente a un entramado institucional no muy distinto al que Joaquín Costa definió en Oligarquía y caciquismo. Y así de forma espontánea se ha ido acrisolando una minoría vital crítica que, siguiendo la estela de nuestros mayores regeneracionistas del siglo XIX y pasado (Ganivet, Costa, Maeztu, Unamuno, Machado y Ortega), se han puesto manos a la obra para hacer frente al fracaso democrático nacional y a la corrupción campante que sucede a un poder tan descontrolado como el que hemos consentido.

Tal movimiento regeneracionista aglutina ya una constelación de profesionales con edades que oscilan entre los 40 y 50 años, siendo su fecha-eje de nacimiento 1968 y el 2014 la de su toma de conciencia de ser una generación dotada de un proyecto sugestivo en común. Año este en el que han empezado a reunirse para analizar la situación nacional y entreverar varias líneas de acción. Sus perfiles van desde abogados del Estado, hasta notarios, profesionales del Derecho, profesores, altos funcionarios, consultores y directivos de empresa.

Y hay en este rasgo de la minoría regeneracionista, un hecho bien insólito por significativo: cómo el actual establishment encarnado por el PP-PSOE y su anejo capitalismo castizo han perdido el apoyo de las élites más preparadas y se han ganado, a cambio, su beligerancia en pro de una democracia de usos europeos -con igualdad ante la ley- y del fin de la impunidad. Esto es, devolver a España la categoría de Estado de Derecho que ha ido perdiendo paulatinamente en los últimos 20 años.

Y en poco tiempo, como fruta en sazón, han ido cuajando unas iniciativas regeneradoras que dan cuenta de las energías dormidas que hay en el fondo de nuestra sociedad y que hablan todas ellas de una imaginación creadora tan necesaria hoy para la encrucijada española. Veamos algunos ejemplos:

1. El fenómeno de ¿Hay Derecho?: lo que comenzó como un reducido blog más fundado por cuatro notarios (Ignacio y Fernando Gomá, Rodrigo Tena y Fernando Rodríguez Prieto) y una abogada del Estado (Elisa de la Nuez), se ha convertido al cabo del tiempo en el blog jurídico -y político- más importante de nuestro país, sostenido por muchas horas de saber y esfuerzo. Y sin ningún ánimo de lucro lo cual resulta siempre aval del regeneracionismo verdadero.

En la actualidad cuenta ya con más de 200.000 entradas mensuales y sus reflexiones y denuncias sobre la deriva de las instituciones de nuestro Estado de Derecho, son a mi juicio de lo más lúcido y riguroso que se está escribiendo en nuestro país en estas horas inciertas.Un uso inteligente de Twitter permite, además, un grado de difusión y seguimiento notables.

Junto a ello, han tenido la feliz idea de publicar un libro fundamental para entender lo que nos pasa como son las reflexiones que constituyen el tomo ¿Hay derecho?: La quiebra del Estado de derecho y de las instituciones en España, bajo el pseudónimo colectivo de Sansón Carrasco (Península, 2014). Las 17 páginas de su introducción suponen una formidable síntesis de nuestros males, carencias y peligros, siendo su lectura indispensable para saber qué nos estamos jugando.

2. La tecnología al servicio del regeneracionismo: la Fundación Civio. No menos eficaz y fecunda resulta la andadura que a través del uso de las nuevas tecnologías ha emprendido Jacobo Durán, que fue alto directivo de un conocido banco de inversión multinacional. Su Fundación Civio desarrolla herramientas informáticas que sacan a la luz datos de gran valor cívico y promueven la transparencia tan necesaria, ayudando al tránsito de mero contribuyente a ciudadano.

Lo que supone mucho de investigación y de conocimiento de la gestión pública para mejorar el poder ciudadano y la rendición de cuentas institucionales. Secciones como Tu derecho a saber, El BOE nuestro de cada día, Quién manda o Dónde van mis impuestos, tienen como fin tanto el control del poder público cuanto una labor de pedagogía conscientes de que el principal problema político de nuestro país sigue siendo esencialmente «pedagógico», como anotaba Ortega.

Pero, sin duda, la sección más conocida de su web es el Indultómetro donde han recopilado, desgranado y clasificado toda la información contenida en el BOE sobre los indultos concedidos en España desde 1996, constituyendo una ingente base de datos a disposición de cualquiera de nosotros. De donde puede sacar el lector lecciones varias sobre el grado de impunidad y arbitrariedad que acompañan al ejercicio de nuestro poder político

3. Una herramienta municipal regeneracionista: basada en la experiencia del Ayuntamiento de Torrelodones, y ante la dificultad de conocer las finanzas de los ayuntamientos nacionales y sus normas básicas de gestión, la regeneradora Sociedad Civil Municipal al frente de la cual se encuentra un consultor como Gonzalo F. Atela, ha creado un kit, descargable on line, con los puntos básicos que deben conocer los ciudadanos que quieran repetir la experiencia torredolonense, que supone la dignificación de la vida municipal y terminar con la figura de los ediles cuneros de los tiempos de la Restauración.

Así a través de una serie de guías y procedimientos, se encuentra desde material jurídico a instrucciones sobre cómo gestionar la estrategia en los medios para poder acceder a un poder local cuyo índice de salud moral resulta el quicio de nuestra entera arquitectura política. Con este planteamiento, la posibilidad de importar la figura del manager municipal tan popular en los países escandinavos y en Estados Unidos supone una clara perspectiva regeneracionista.

Se me dirá que al fin y al cabo son experiencias todavía modestas. A lo que respondo que mucho peor que no las hubiera. Y que el nuevo regeneracionismo hace camino al andar, deportiva, abnegadamente. Lo cual no es poco.

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Ignacio García de Leániz Caprile es profesor de Recursos Humanos en la Universidad de Alcalá de Henares.

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Sinopsis

¿Es España de verdad un Estado de derecho? El imperio de la ley, ¿es realmente lo que define, enmarca y condiciona nuestras relaciones de convivencia? La justicia, sus protagonistas y las instituciones judiciales, ¿son las que nos merecemos? Y sobre todo: ¿están a la altura de lo que demanda la sociedad española?

Nadie discute que en España el Estado de derecho atraviesa hoy una situación delicada. Todo el entramado institucional creado para salvaguardarlo, desde el proceso inicial de generación de normas hasta su aplicación final por la judicatura o por la Administración Pública, está amenazado de derribo y se muestra en ocasiones demasiado débil para taponar las grietas por las que se filtran los intereses particulares de los más poderosos o simplemente de los más desvergonzados.

La defensa del Estado de derecho pasa por obligar a nuestros dirigentes a tomar conciencia de su responsabilidad, denunciando sus excesos y sus carencias si es necesario, que es justo lo que hacen en este libro varios de los editores del blog jurídico más importante de nuestro país. Porque depende de nosotros conseguir que vivamos en un Estado que respete los compromisos adquiridos entre todos y en el que se pueda decir, sin reparos, que sí hay derecho.

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Sansón Carrasco
Un personaje de Cervantes, el bachiller Sansón Carrasco o, lo que es lo mismo, el Caballero de la Blanca Luna que vence a don Quijote, es el nombre escogido como seudónimo colectivo por los cinco autores de este libro, editores del blog del mismo título:

Elisa de la Nuez es abogado del Estado, fundadora y coeditora del blog ¿Hay derecho? Ha desarrollado su actividad profesional en la Administración Pública, en el sector público y en el sector privado, en el que ha fundado su propia empresa, Iclaves, especializada en estudios y proyectos de nuevas tecnologías y la sociedad de la información. Es especialista en transparencia y buen gobierno. Publica habitualmente en diversos medios y en iniciativas de la sociedad civil para la regeneración democrática, entre ellas el Manifiesto de los 100 para la reforma de los partidos políticos.

Fernando Gomá Lanzón es notario, fundador y coeditor de ¿Hay derecho? y presidente de honor de la plataforma cultural y educativa Qué Aprendemos Hoy. Forma parte de la comisión del consumidor del Consejo General del Notariado y ha publicado numerosos trabajos y artículos jurídicos en revistas especializadas y periódicos, muchos de ellos relacionados con cuestiones relativas al consumidor y nuevas tecnologías. Es miembro del consejo de administración de la Agencia Notarial de Certificación, la  sociedad tecnológica del notariado español. 

Ignacio Gomá Lanzón es notario, miembro del consejo de redacción y del de dirección de la revista El Notario del siglo XXI y coeditor de ¿Hay derecho? Es autor de numerosas publicaciones y ha participado como conferenciante en numerosos congresos, seminarios y reuniones profesionales, tanto a nivel nacional como internacional, entre otras, en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, en la Academia Matritense del Notariado y en Harvard. Ha sido miembro de la junta directiva del Colegio Notarial de Madrid y es mediador y patrono de la Fundación Notarial Signum para la Resolución Alternativa de Conflictos.

Fernando Rodríguez Prieto es notario, editor y fundador de ¿Hay derecho? Es también mediador, experto en sistemas extrajudiciales de resolución de conflictos y patrono de la Fundación Notarial Signum para la Resolución Alternativa de Conflictos. Ha publicado diversos trabajos y artículos sobre materias de Derecho civil, mercantil e hipotecario, así como sobre cooperación al desarrollo institucional y responsabilidad social corporativa. Ha sido conferenciante y participado en numerosas mesas redondas y es miembro de la Junta directiva del Colegio Notarial de Madrid.

Rodrigo Tena Arregui es notario y ha sido profesor de Derecho civil en la Universidad de Zaragoza y en la Universidad Complutense de Madrid y de Derecho documental en la Universidad Juan Carlos I de Madrid. Es fundador y coeditor del blog ¿Hay derecho? y miembro del consejo de redacción y subdirector de la revista El Notario del siglo XXI. Ha publicado un elevado número de trabajos sobre materias propias de su especialidad, aparte de colaboraciones periódicas en los diarios El País, El Mundo, Cinco Días, Expansión y en la revista Claves de razón práctica. Es autor del ensayo Ocho minutos de Arco (2005).

Entrevista a los autores del libro ¿Hay Derecho? (I)

Entrevista a los autores de ¿Hay derecho?: no hay verdadera Democracia sin Estado de Derecho

Fernando Gomá Lanzón (notario experto en iAhorro.com), coautor del libro ¿Hay Derecho? junto a Elisa de la Nuez (abogado del Estado), Ignacio Gomá Lanzón (notario), Fernando Rodríguez Prieto (notario) y Rodrigo Tena Arregui (notario), han aceptado contestar a una entrevista colectiva, algo que sin duda supondrá una información muy valiosa de lo que piensa este elenco de profesionales de primer nivel de la calidad de nuestra democracia.

Dada la extensión y máxima calidad de las respuestas, vamos a dividir en tres partes la entrevista, que publicaremos hoy y en los sucesivos días.

Además de la importancia de conocer lo que piensan que funciona mal en nuestro país, en relación a temas tan importantes como la aplicación real de la Constitución en España, la necesaria independencia del Tribunal Constitucional y del Supremo, o los efectos de la burbuja normativa en nuestra economía, su labor de divulgación nos ayudará a conocer qué cambios se necesitarían aplicar para llegar a tener, algún día, una democracia de máxima calidad, y no una cupulocracia ineficiente que no trabaja por el interés general, sino por los suyos propios.

Sin más dilación, empecemos con este viaje al centro del sistema ejecutivo, legislativo y judicial patrio.

Autores del libro ¿Hay derecho?

1.- El autor del libro ¿Hay derecho? que figura en la portada es Sansón Carrasco, ¿nos podríais explicar quién es este personaje y por qué lo habéis elegido como representante del grupo de autores?

Respuesta:

Razones editoriales hacían que no se pudiera comercializar el libro con el nombre de los cinco autores en la portada, de modo que había que ofrecer un nombre colectivo, y elegimos Sansón Carrasco, el cual es un personaje del Quijote, el bachiller que en la primera parte de la novela realiza un escrutinio de la biblioteca del Quijote, y en la parte final le derrota en “singular combate” y le obliga a dejar las armas –y su locura- y volver a casa. Nos pareció un nombre sonoro, muy español y con un cierto simbolismo, y por eso lo escogimos.

Valoración de partidos tipo Podemos

2.- Desde el primer momento habláis de la responsabilidad personal de cada uno y de la importancia de votar con una buena cultura democrática, dejando de ejercer el derecho al voto solo en base a la afinidad ideológica, castigando la corrupción y la mala gestión de los recursos públicos. ¿Qué valoración hacéis de la irrupción de un partido claramente ideológico pero de fuera del sistema político tradicional como Podemos? ¿Notáis un cambio real en la importancia que da el ciudadano a la política?

R: La irrupción de Podemos es, sin duda, un síntoma de que muchos ciudadanos están tomando en consideración la situación política y de que se encuentran muy en desacuerdo con ella y con la corrupción y demás males que denunciamos en el blog y también de que están dispuestos a movilizarse, incluso con opciones no tradicionales.

Pero, dicho ello, es preciso simultáneamente alertar del peligro que tienen aquellos planteamientos políticos que proponen, más o menos abiertamente, una ruptura con el sistema político bajo el reclamo de la Democracia participativa que, en realidad esconde una democracia sin Estado de Derecho. Esto es lo que tantas veces repetimos en el blog y en el libro: no hay verdadera Democracia sin Estado de Derecho porque aunque podamos votar, el poder sin control, sin igualdad y sin procedimiento abocan a la corrupción y al abuso.

Eso significa que debemos luchar con las armas del Estado de Derecho, por mucho que ciertamente estas hayan sido en buena medida “confiscadas” por el sistema. Y ello significa también que se nos exige un esfuerzo suplementario como ciudadanos, pues hoy serlo implica responsabilidades que van más allá de votar cada cuatro años: es preciso informarse, participar, reclamar, asociarse, exigir transparencia y, por supuesto, no votar por una simple y presunta afinidad ideológica que en realidad supone comulgar también con todas las malas prácticas que ese partido u opción pueda haber tenido.

No decimos que haya que votar o no a uno o a otro partido: simplemente que juzguemos con la razón y no con el corazón y menos con la historia o la tradición y no toleremos a los políticos lo que no toleraríamos a nuestros, amigos, nuestros familiares, nuestros jefes o subordinados. Nos va mucho en ello, más de lo que parece.

Reformar la Constitución

3.- La Constitución es la Ley de Leyes cuyo texto determina el resto de nuestro ordenamiento jurídico. En el libro se cuestiona tanto la vigencia de lo establecido en el Carta Magna como su aplicación real. ¿Deberíamos cambiar la Constitución y, además, el funcionamiento del Tribunal Constitucional que vela por su aplicación?

R: Empezando por lo fácil, para mejorar el funcionamiento del TC bastaría con despolitizar el nombramiento de los magistrados (no olvidemos que el actual Presidente ha tenido carnet del PP, lo que se le “olvidó” comentar en el Congreso por cierto) y devolverle la profesionalidad y la neutralidad que caracterizó a sus mejores años de funcionamiento. Debería también potenciarse la selección objetiva y neutral de los letrados del Tribunal Constitucional. No puede ser tampoco que los recursos de inconstitucionalidad se resuelvan antes o después en función de los intereses del Gobierno de turno (caso reciente recurso sobre la reforma laboral vs recurso contra la ley del aborto vigente).

La Constitución tiene, a nuestro juicio, dos problemas: de incumplimiento en muchos de sus artículos, particularmente por parte de quienes son los principales garantes y responsables de su cumplimiento que son los Poderes Públicos (el caso del gobierno catalán es quizá el más flagrante, pero hay muchos más) y de falta de adecuación a la realidad puesto que España es, en el 2014, un país y una sociedad muy distintos al que era en 1978. No hay que tener miedo a abordar una reforma constitucional, máxime cuando ya se está haciendo “de facto” por la puerta trasera.

Si somos serios, tenemos que tener una Constitución que se cumpla. Propondríamos empezar a estudiar desde un punto de vista jurídico las cuestiones que habría que reformar para que no haya que improvisar “sobre la marcha” aunque por supuesto lo más importante sería alcanzar un consenso político lo más amplio posible para ver qué tipo de país queremos para los siguientes 40 años.

El Rey

4.- ¿Cuál es vuestra opinión sobre la figura del Rey en España y sus prerrogativas ante la Justicia?

R: Si te refieres a don Juan Carlos, pensamos que ha hecho contribuciones muy importantes al país, especialmente durante la Transición. Pero la forma de agradecérselo no es facilitarle por la puerta de atrás una aforamiento universal para todo tipo de cuestiones civiles y penales, que en su caso particular, además, no se justifica desde el momento en que no desempeña cargo público alguno.

Esa medida habla mal del legislador (que desconfía de los jueces no controlados o influidos por el poder político) transmitiendo así un mensaje nefasto al país, y, lamentablemente, también del propio ex monarca, que una vez perdida su inviolabilidad parece necesitar urgentemente la ultra protección que proporcionan nuestros altos tribunales politizados y de la que no disfruta ningún ex Jefe de Estado de ningún país democrático.

Demasiados aforados

5.- ¿Hay demasiados aforados en España? ¿Qué sentido tiene el aforamiento?

R: Sin duda los hay. Más de diez mil parece muchos, cuando no debería haber ninguno, o como máximo uno: el Presidente del Gobierno. Así ocurre en la mayoría de los países de nuestro entorno. El aforamiento pretende justificarse con una serie de argumentos que no resisten el más mínimo análisis, como hemos intentado demostrar en el blog. Si en nuestro país al que interpone querellas injustificadas no le pasa nada, la respuesta no consiste en salvar de la quema a unos cuantos privilegiados, sino resolver el problema.

En España existe la acusación popular, a diferencia de otros países, sin duda, pero aparte de que en estos la fiscalía goza de mucha mayor autonomía política, los intentos de acabar con aquella institución en España no se han visto acompañados de medidas tendentes a terminar con los aforamientos, precisamente. No seamos ingenuos, el sentido del aforamiento en nuestro país es rentabilizar al máximo el control político del Consejo General del Poder Judicial por nuestra partitocracia.

Cuando uno controla de manera indirecta los nombramientos de jueces en los tribunales superiores, tiene una previsible tendencia a desear que sus causas particulares sean instruidas por esos mismos jueces, cuya comprensión de “los condicionamientos de la política” es sin duda alguna superior a la media.

El equipo de iAhorro.com agradece a los autores de ¿Hay derecho? esta exclusiva entrevista colectiva, que continuará en los próximos días.

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Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

servido por elquiciodelamancebia 1 comentario compártelo

21 Agosto 2014

UPyD, a la greña por Ciudadanos

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El partido de Rosa

UPyD es una gran idea de Rosa Díez. Rosa Díez es una política experimentada y sensata. España necesita un partido como UPyD, centrado y sensato.

El núcleo duro de UPyD no parece muy cohesionado. El personalismo en torno a Rosa es evidente. La organización territorial es, en general, un auténtico desastre porque está construída sobre una suerte de repescados heterogéneos si un verdadero nexo de unión con el órgano central.

El partido ha crecido gracias al apoyo de la gente ya concienciada y que ansiaba asirse a esa tabla de salvación frente al hundimiento de PPPSOE. Pero no ha dado el salto cuantitativo que precisa para contar el voto que le permita su necesario papel de bisagra.

La aparición de populista Podemos le ha dañado restándole el apoyo de votantes, fundamentalmente jóvenes, que prefieren apostar, sin saberlo, desde la sedimentada ignorancia, por la esquizófrénica 'revolución bolivariana'.

Ciudadanos [C's] juega el mismo papel en Cataluña y, ante la negativa de UPyD a asociarse con él, extiende su ámbito de influencia al resto de España.

El sentido común mueve a que UPyD y C's se asocien utilizando cualquiera de las múltiples fórmulas posibles. Sin embargo, un importante sector del partido de Díez, encabezado por ella misma, se resisten, argumentando cuestiones procedimentales y organizativas de nula importancia en una entidad absolutamente personalista y con una estructura periférica por hacer.

El texto publicado de Sosa Wagner [ver infra], que levanta públicamente -algo muy delicado- la alfombra de la discrepancia, no tiene otra explicación que Rosa Díez le haya dado con la puerta en las narices cuando su grupo -porque a buen seguro no se le ha ocurrido a él sólo- haya planteado la asociación con C's. Huele a preaviso de escisión.

La réplica de Irene Lozano [ver infra], diputada de UPyD, tan brillante en su formalidad como cainita, chavista, agresiva e irreversible en su estilo, talante, barriobajero y tabernario, haciendo saltar por los aires los pocos puentes que puedan restar, muestra a las claras que el partido está en un tris de volar también en unos cuantos pedazos. Y Rosa, en su respuesta a los medios, parace haber contribuído decisivamente a ello. O sea: si te quiere ir, ya tardas.

Esperemos que vuelva la calma y se llegue a una fórmula de conciliación que permita pactar con C's.

Pero para eso hará falta, también, que UPyD pase a ser gobernada, públicamente, mediáticamente, por un órgano colegiado y, aun con la Presidencia de Díez, deje de ser conocido por el ciudadano como 'el partido de Rosa'.

Y se asiente, de verdad, en las CCAA, con una estructura centralista y muy alejada del asamblearismo.

EQM

Ilustración de arcu, 210814, sobre el asunto.

Actualización, 220814:

Puntualizaciones a una polémica

Francisco Sosa Wagner en El Mundo, 220814.

Ante el debate surgido con motivo de mi artículo publicado en este diario el pasado martes, día 19, quiero hacer algunas breves puntualizaciones:

1.- Aquí no hay un enfrentamiento entre Rosa Díez (y ahora Irene Lozano) con Sosa Wagner. Por Rosa Díez, y lo mismo por Irene Lozano, siento el máximo respeto personal y político. Por tanto, no entro en las consideraciones de esta última porque jamás firmaré una descalificación de ella. Por supuesto, que en mí se acumulan vicios y defectos lo empecé a intuir nada más brotar las primeras erupciones del acné y el paso del tiempo no ha hecho más que corroborarlo.

2.- Pero de lo que se trata en estos momentos es de un asunto objetivo, planteado tras los resultados de las elecciones europeas que han sacudido nuestro escenario político. Mi propuesta consiste en que un grupo de jóvenes expertos, conocedores de ambos partidos, capitaneados por Rosa Díez y Albert Rivera, analicen las posibilidades de un pacto entre ambas formaciones para afrontar las próximas citas electorales. Sabiendo que hay elementos que nos diferencian, pero también otros que nos unen. Insisto: ver las posibilidades; si existen, actúese en consecuencia. Si no existen o los afiliados no lo desean, desístase.

3.- Por parte de UPyD, no es obstáculo alguno el punto 1.4.1 de las resoluciones del congreso de noviembre de 2013 que dice «UPyD será lo mismo en Cataluña que en el resto de España». ¡Faltaba más! Naturalmente que será lo mismo como también único será su mensaje en toda España, pero eso no excluye que pueda compartir trabajo político con otras siglas si previamente ha existido un acuerdo programático. Lo que sí hubo en ese congreso fue un atronador aplauso cuando Fernando Savater (el GPS de nuestro partido, como él gusta humorísticamente de llamarse) dijo que era llegado el momento, «vista la madurez alcanzada por UPyD, de pensar en posibles alianzas con formaciones homólogas».

4.- A principios de verano, escribí una carta a Rosa Díez en la que me permitía hacerle una serie de observaciones sobre asuntos políticos y europeos, motivados por el comienzo de la legislatura en Bruselas, y donde acababa diciéndole que ahora más que nunca veía indispensable la existencia de una formación política como la que ella valientemente había fundado y ello por razones que me gustaría explicarle. Esta carta, enviada con acuse de recibo, y en la que yo pedía expresamente respuesta, nunca la obtuvo..

5.- En cualquier caso, ahora, y ya con la vista puesta en el futuro, nos encontramos con que Rosa Díez afirma que «en UPyD no mandan ni Sosa, ni Savater ni Rosa Díez sino los afiliados». De acuerdo. ¿Por qué no se promueve una consulta directa sobre este asunto entre todos los afiliados? Eso sí: utilizando los participantes en el debate los mismos medios, entre ellos, la página web del partido que deberá estar abierta a todas las opciones sin censura alguna. Debo advertir que mi artículo no ha aparecido en ella ni tampoco mis declaraciones a los medios de comunicación.

6.-  Conclusión: oríllense las querellas personales porque debilitan el organismo y creo que producen dispepsia. Además, valoro mucho el trabajo que desarrollan mis compañeros. Y dirijamos nuestra mirada, si es que se desea, a mi concreta propuesta.

Actualización, 220814:

Mi querida Irene Lozano

Santiago González
en su blog, 220814.

Querida Irene:

Había pensado dedicar esta carta “a la ciudadana Irene Lozano”, pero he recordado la primera secuencia de ‘Ocho apellidos vascos’: el protagonista discute con sus amigos sevillanos sobre el mal carácter de la vasca Clara Lago: “Que allí son terroristas; seguro que ha venido a poner un piso piloto”. “Se dice ‘piso franco’”, le corrige otro, a lo que replica el primero: “No les mientes a Franco, que se enervan”. Algo así he pensado yo al leer tu deplorable carta a Sosa Wagner: “No pronuncies la palabra ‘ciudadano’, que se ponen como motos”.

Tu carta a Paco Sosa me ha parecido un catálogo de insidias, sofismas, alguna que otra bajeza y argumentos ad hominem. Te escribo por alusiones. En uno de los pasajes de tu carta le recuerdas al destinatario la superior posición de los afiliados: “gente sin cuyo trabajo ni tu ni yo estaríamos en el Parlamento. En tu caso esto es especialmente cierto: según la última encuesta del CIS, no te conoce ni el 12% de los españoles, y tu campaña es la peor valorada por los encuestados…”

Pertenezco, querida Irene, a ese reducido 12% de españoles que conocen a Sosa Wagner, lo que me sitúa, no en un grupito irrelevante, tal como se desprende de tu carta, sino en una elite. Conocí a Paco Sosa hace ya muchos años. En 1976, al año siguiente de la muerte de Franco, mi amigo Felipe Serrano y yo asistimos a una mesa redonda de partidos en el Aula Magna de Sarriko, la Facultad de Económicas de Bilbao. Entre los ponentes había un joven penene que vestía jersey de cuello alto y fumaba en pipa, un ayudante de Ramón Martín Mateo llamado Francisco Sosa Wagner. A mi amigo Felipe y a mí,-lo recordábamos el otro día-, nos impresionaron su brillantez expositiva y su rigor conceptual. Lo he seguido desde entonces, he leído sus libros, he cenado alguna vez con él, le he presentado alguna conferencia y, desde un conocimiento compatible con mi irrelevancia sociológica, puedo decirte que tu partido presentó al mejor cabeza de lista de las pasadas elecciones europeas. Vuelve a leer el entrecomillado en que le afeas el 12%: lleva inevitablemente a la exaltación del Tuerkas.

Tú aún no sabías leer cuando yo conocí a Paco Sosa. Lo digo por tu desafortunada referencia al tiempo: …”el proyecto de UPyD es imprescindible para que nuestro país no vuelva al blanco y negro de los años 40, esa lejana España de posguerra en la que naciste”. [¿y a la que perteneces?] ¿Qué quiere decir esa desdichada frase?¿A qué volvería España sin UPyD?¿A la autarquía, a los consejos de guerra por rebelión militar y a los fusilamientos, a la cartilla de racionamiento, al estraperlo, a los sabañones?

Incurres en algunas contradicciones notables: tu exaltación de la grandeza del partido y de los méritos colectivos comparada con la pequeñez de sus afiliados, es seguida de la individualización de la culpa, al reprocharle los malos resultados electorales, aunque retóricamente asumas tu cuota por haber participado en mítines de campaña. Me perdonarás que en mi edad, ya madura, me sienta incapaz de seguirte en tus irónicas y extravagantes analogías sobre el Gulag y las elecciones primarias del Partido Comunista Chino (!), dejando caer al paso una insidia sobre la falta de control del partido “sobre tus votos, tus dineros, etcétera”. Supongamos por un momento que fuera cierta esa miseria que insinúas. ¿No habría incurrido UPyD en una grave responsabilidad por su falta de control?

“Va a ser difícil que alguien te iguale en mezquindad”, le dices; “y cuando el rostro volvió/ halló la respuesta viendo”. Hasta aquí, querida Irene, algunas acotaciones a tu carta sectaria. Vayamos a lo mollar: no hay una sola razón, un argumento que más allá de la descalificación personal se centre en la propuesta de debate. ¿Realmente crees que el punto 1.4.1 de la Ponencia en el Congreso de noviembre: “UPyD será lo mismo en Cataluña que en el resto de España” es un cerrojo que impide, no ya la unidad, sino ni siquiera el diálogo con un partido que comparte el mismo espacio de electorado? Verás, hace muy pocos meses nuestra común amiga Rosa Díez presentó en el Congreso un libro del diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, Alfred Bosch. ¿Haría algo parecido, presentarías tú un libro, una conferencia, algo, de Albert Rivera? Ni siquiera lo harías con el próximo libro de Sosa, confirmando esa gradación implacable del sectarismo que clasifica la fobia a los otros de menos a más: adversarios, enemigos y queridos compañeros de partido.

Solo el estilo y el contenido de tu carta remite vagamente a tus propias alusiones al Gulag y el PC de China. Estas maneras son antiguas, Irene. Esa forma de sectarismo es lo que en el PCE en el que yo milité por entonces se llamaba estalinismo. No sé por qué me han traído a la cabeza el último párrafo de las memorias comunistas de Semprún, la ‘Autobiografía de Federico Sánchez’, cuando relata su expulsión del PCE en compañía de Fernando Claudín en aquel congreso de 1964, creo que en Praga (como diría el maestro Umbral y dices tú misma a guisa de despedida: “perdona que no me levante” [a mirarlo]) y abandonaban el plenario perseguidos por el dicterio definitivo de mi admirada Pasionaria: “¡intelectuales, cabezas de chorlito!”

Lo que más me impresiona, Irene, es que baste  pronunciar la palabra ‘Ciutadans’ para que montéis una tangana comparable al enloquecido relinchar de los caballos cada vez que Aigor decía ‘Frau Blücher!’ en ‘El jovencito Frankenstein’. No es que no seáis partidarios, es que le mentáis la madre al proponente.

El 8 de noviembre último, publiqué en este mismo blog un comentario, ‘¿Qué pasa en UPyD?’ sobre vuestro segundo Congreso, del que ya me llamó la atención ‘el empecinamiento ciutadans’. Recordé la parábola de Savater sobre la escena de la bandera roja de ‘Tiempos Modernos’, que yo había usado para presentar a Rosa Díez y a vuestro partido en un foro empresarial en Madrid en abril de 2010. Expliqué allí lo bien que me sonaban muchas de vuestras propuestas (los grandes acuerdos de Estado, la racionalización del reparto competencial autonómico, con el retorno de las competencias educativas al Estado, etc.) y el contraste con los hechos que esperaba, antes de elevar a definitivas  mis conclusiones: qué pasaría cuando UPyD tuviera competencias educativas en dos o tres CCAA: “debe de ser más difícil abogar por la reversión hacia el Estado de competencias en materia de Educación si uno es consejero de Educación que si es un simple observador”.

Quiero decir que sabes muy bien que no tengo apriorismos contra tu partido, ni contra ti y que, independientemente de mi radical desacuerdo con tu desdichada carta, te sigo profesando afecto, que continúo guardando la excelente y generosa reseña que escribiste sobre mi último libro y tengo en lugar destacado de mi casa el premio a la Regeneración Democrática que la Fundación UPyD me concedió junto a Elisa de la Nuez y Luis Garicano. Espero que no seas muy partidaria de la Memoria Histórica y me apliques una pena de indignidad sobrevenida para reescribir aquella reseña y pedirme que devuelva el trofeo.

Creo, querida Irene, que te has equivocado, que os habéis equivocado en materia grave, que para todo partido debe haber un colectivo más importante que los beneméritos afiliados a los que justamente rindes homenaje en tu acre denuesto de Paco Sosa Wagner. Son los ciudadanos (con perdón) a quienes representáis, vuestros votantes, los clientes. Así no. No se puede hacer nueva política con la intolerancia de la vieja y mucho me temo que la próxima cita electoral justificará el último párrafo que escribí en el comentario del 8 de noviembre de 2013 y que puedes leer entero en el link ut supra:

“Rosa Díez sigue teniendo la palabra. Y también Albert Rivera, pero llama la atención una cierta búsqueda del desencuentro, un error. Quien haga más méritos para que ambos partidos no se entiendan, tendrá más probabilidades de pagar la factura en las urnas.”

Con afecto.

Querido Paco

Irene Lozano en El Mundo, 210814.

Yo también figuré en las listas como independiente, querido Paco Sosa, como tú la primera vez que fuiste el candidato europeo de UPyD. Transcurrido algún tiempo, te afiliaste, por estrechar tu compromiso con el partido, supongo, y por contribuir a financiarlo. A mí me ocurrió lo mismo: me convencí aún más de que el proyecto de UPyD es imprescindible para que nuestro país no vuelva al blanco y negro de los años 40, esa lejana España de posguerra en la que naciste.

Cualquiera de los que estamos en una institución, siempre que no hayamos perdido el sentido de la realidad, hemos visto la verdad palmaria: el escaño que ocupa una persona lo han conquistado muchas. Yo misma celebré actos de campaña defendiendo la lista que encabezabas, como un valladar frente a las componendas del bipartidismo, agotado en España y en Europa... Para mi sorpresa, votaste a Jean-Claude Juncker como presidente de la comisión. Y no me sentí representada, no ya en su ideología conservadora, sino en tu incoherencia.

En fin, yo soy lo de menos: en cada lugar de España que visité durante la campaña -Murcia, La Coruña, Valencia, Madrid...- encontré a una militancia ilusionada, dispuesta a arrebatar horas a su familia y amigos para preparar tu mitin, el mío... Gente que nunca va a cobrar un céntimo y que quiere lo mejor para el país... Gente sin cuyo trabajo ni tú ni yo estaríamos en un Parlamento. En tu caso, esto es especialmente cierto: según la última encuesta del CIS, no te conoce ni el 12% de los españoles, y tu campaña es la peor valorada por los encuestados, que aprecian más la ejecutoria del partido.

Sin duda, una parte de culpa de ese mal desempeño la tengo yo, que contribuí en todo lo que pude a tu reelección. Me sorprende, sin embargo, que en tu diagnóstico sobre el resultado de UPyD en las europeas no hayas considerado -así sea momentáneamente- el factor cabeza de lista como una parte del problema. Cuando escribas tu hoja de servicios al país, no descartes la posibilidad de haberte equivocado.

Hay gente de UPyD que puede coincidir contigo en la necesidad de pactos con otros partidos, aunque esta cuestión ya se dirimió en nuestro último congreso. En cambio, va a resultar difícil que alguien te iguale en mezquindad. Porque quienes no comparten el criterio de la dirección, lo pudieron decir hace nueve meses en el Congreso de UPyD, aquél que tú presidiste y en el que se votaron resoluciones como el punto 1.4.1 de la Ponencia Política: «UPyD será lo mismo en Cataluña que en el resto de España». Eso lo han aprobado los delegados. No te vi presentar enmienda alguna, ni voto particular de ninguna clase. De hecho, ningún delegado lo planteó, lo que da idea de la escasa preocupación entre los afiliados.

En fin, si has cambiado de opinión, también lo podrías explicar en el Consejo Político de UPyD del que formas parte, y tratar de convencer a los demás: las ideas son la materia prima de que está hecha la política, pero necesitan gente que acuda a los foros de debate a defenderlas. Francamente, me resulta asombroso haberte oído hace unos meses defender que UPyD no debía reeditar el fracaso del PSOE y el PSC en cuestión de pactos, y verte ahora en este lance.

¿Cuándo encarnabas un espíritu libre y valiente? ¿Antes de las elecciones, o ahora que tienes tu plan quinquenal? Lo peor es que tu artículo no está destinado siquiera a convencernos de tus ideas más recientes, sino a desacreditar a UPyD. Dices que es un partido «autoritario y sectario». Y en esa frase escrita con el azul acerado de las reyertas, has hecho ciertas las palabras de Buffon: "El estilo es el hombre".

Querido Paco, tú te has presentado bajo esas siglas autoritarias. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Cómo enjugar tu colaboracionismo? ¡Dios mío! Quienes nunca hubiéramos concurrido a las primarias del Partido Comunista de China no entendemos cómo pudo tu espíritu libre tolerar tantos años de mordaza y flagelo. Espero que pronto puedas explicar la falta de autonomía política y financiera con la que te has desempeñado en Bruselas estos años. El control sobre tus votos, tus dineros, etcétera... ¡Ha sido terrible! Mira que darte cuenta de tan odiosas prácticas a raíz de tu pésima campaña...

Algo sí debes de estar haciendo mal, pues yo tengo el escaño a medio metro de la dirección del partido y actúo con bastante autonomía como diputada. A miembros de think tanks y de la sociedad civil con los que trato les llama la atención esa independencia, infrecuente en la política española. No entiendo que ahí, en Bruselas, a 2.000 kilómetros de Rosa Díez, viváis en el Gulag. Parece ser que sientes su aliento en el cogote todo el tiempo, salvo cuando votas a Juncker contra el criterio del partido, porque este autoritarismo no multa a los diputados por votar diferente.

En todo caso, y aquí nuestras vidas paralelas se alejan, yo estoy comprometida con el programa y los votantes de UPyD. De hecho, si algo vale la pena, entre los muchos sinsabores de la política, es saber que uno está haciendo algo mucho más grande que uno mismo. Se camina más despacio, pero se llega más lejos acompañado.

También se ríe uno más. Algo ha escrito Zygmunt Bauman al respecto: la cuestión hoy día no es hallar las ideas más brillantes, sobran ideas respecto a cómo conseguir una sociedad más libre y justa; la cuestión es conseguir la fuerza para llevar esas ideas a la práctica. Al final, suele suceder que mientras uno debate cómo mejor actuar para lograr esa sociedad, va mostrando su propia naturaleza, a veces con un simple acto o una sola frase. Me alegro de conocerte un poco mejor. Perdona que no me levante.

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Nota de EQM.- Irene Lozano Domingo (España, 1971) es escritora, periodista y política española. Tras las elecciones generales de 2011 es diputada por Unión Progreso y Democracia.

Después de las europeas

Es preciso unir esfuerzos y lograr un acuerdo entre los pequeños partidos constitucionales para acudir a las elecciones locales, autonómicas y generales

Francisco Sosa Wagner en El Mundo, 190814.

Desde una modesta organización ciudadana, surgida en el País Vasco para luchar contra el terrorismo y desenmascarar a sus cómplices, nació el partido Unión, Progreso y Democracia, cuyas siglas (UPyD) forman parte del actual paisaje español y de nuestro vocabulario político. Gracias al valor y al esfuerzo personal de Rosa Díez, esta formación está presente hoy en el Congreso de los Diputados, en algunas comunidades autónomas, en muchas corporaciones locales, en el Parlamento Europeo... Como expresivamente dijo la propia Rosa en alguna ocasión, UPyD era una frágil embarcación que se hacía un hueco entre los grandes paquebotes dominantes en la política española.

La empresa no ha sido fácil y los sinsabores que ha tenido que sufrir su fundadora ya están escritos con tinta dolorosa en las páginas de la Historia de España. Es el precio que ha debido pagar por atreverse a desafiar, armada con el utillaje de sus argumentos, al sistema político nacido en la Transición y perforar el mundo hostil y compacto crecido a su amparo. Rosa ha querido ser ignorada por el paisaje, pero ella, como ocurre con algunos actores de teatro, ha sabido sacar la cabeza por un rincón del escenario para hacerse visible.

La ciudadanía liga la creación de UPyD con la lucha contra el peligro que los nacionalismos suponen para la estabilidad de España y del Estado, también contra los excesos y despilfarros que ha propiciado y propicia el sistema autonómico y, en general, con el intento de regeneración de una democracia la magnitud de cuyas manchas ahora estamos comprobando con calambres de cólera.

Pero UPyD ha sabido además, y en pocos años, fabricar una respuesta convincente a los problemas generales de la sociedad, y así en sus publicaciones, en las actividades de sus grupos de trabajo y en los acuerdos de sus congresos se pueden hallar las ideas que sus afiliados han tejido sobre la educación, la energía, el campo o la ganadería, la gestión forestal, la sanidad, la economía y las finanzas, la defensa, el urbanismo, etcétera. Lo digo y lo escribo con conocimiento de causa y con la conciencia -que quiero dejar bien clara- de que mi participación en toda esa vasta obra ha sido muy modesta.

La pequeña odisea de UPyD es así, en su humildad concentrada en el tiempo reciente de esta España desgreñada, una odisea nimbada por el éxito. La Historia, sin embargo, está buscando siempre mármoles flamantes en los que escribir sus planes, y por eso se impone meditar acerca de los ritmos nuevos que se avecinan.

En este sentido, me limito a coincidir con muchos expertos al señalar que las pasadas elecciones europeas han significado un revulsivo inesperado de nuestro panorama político. Dijérase que, cuando afrontábamos una cita electoral de escaso atractivo y lo hacíamos con las legañas sin limpiar a conciencia y los ojos nublados por ellas, la vida que se ha asomado tras las urnas nos ha sacado del sopor y nos ha lanzado a un presente que tiene algo de abismático.

Para UPyD, pese a su aumento de diputados en Estrasburgo, ha supuesto un pequeño varapalo, pues no ha sabido recoger votos de la masiva y un poco humillante pérdida de votos de los grandes paquebotes; pero es que además ha germinado un movimiento que, gracias a sus habilidades, a su respuesta sencilla a problemas complejos y a la atención atolondrada que le prestan algunos medios, puede acabar estrellándolos contra el acantilado.

Eso no es malo en sí porque la democracia se diferencia de los sistemas autoritarios en que en ella existen ventanas que, de vez en cuando, se abren y airean el ambiente. El problema se halla en la baja calidad de las propuestas nuevas y en el aire demagógico que las hincha como a un globo de feria; y en el efecto que sobre otras formaciones políticas está teniendo, a alguna de las cuales la vemos ya dando tumbos a la espera de que algún milagro le haga recuperar la mesura perdida.

UPyD cuenta, además, con la entrada en escena de un competidor en su mismo espacio, ocupado por votantes muy próximos, que es el partido de los Ciudadanos de Cataluña. Nacido en aquella región, ha tenido la valentía de presentarse en el ruedo nacional cosechando un éxito estimable, pues son dos los diputados que se sientan en los escaños europeos.

Adviértase que, de resultas de todo ello, hoy tenemos básicamente: dos partidos políticos grandes (PP y PSOE) y dos pequeños (UPyD y Ciudadanos) que están a favor del orden constitucional y de la democracia representativa y son defensores -críticos pero defensores- del legado de la Transición; dos partidos nacionalistas que están, como siempre, por la destrucción del Estado e incluso por la separación de España de los territorios en que obtienen sus votos; y dos partidos -comunista y Podemos- cuyas ilusiones políticas acampan claramente extramuros de la Constitución y aun de la citada democracia representativa.

Las aflicciones que padece el pueblo español son tan acuciantes que la estrategia, vista desde los partidos pequeños constitucionales aludidos y desde los mensajes de las encuestas de opinión, resulta clara: es preciso unir esfuerzos y lograr un acuerdo entre ellos para acudir a las próximas elecciones locales y autonómicas y, después, a las generales. Como dijo Fernando Savater -con justicia el 'maître à penser' de UPyD- con ocasión del segundo congreso de esta formación política (noviembre de 2013), "precisamente por la madurez y fortaleza alcanzadas por UPyD ha llegado el momento de acercarse a alguna otra formación política emparentada con nosotros".

Es verdad que se trata de dos partidos distintos, pero existen los suficientes puntos de encuentro entre ellos para pensar en la redacción, por expertos capitaneados por Rosa Díez y Albert Rivera, de un "compromiso electoral común" basado en 10 o 12 acuerdos primordiales. UPyD, conviene recordarlo, ha tenido como emblemas de sus campañas 'Lo que nos une' o 'La unión hace la fuerza': pues bien, es hora de demostrar que se cree en ellos y que no han sido puros embelecos electorales.

Sabiendo, por supuesto, que ambas organizaciones padecen defectos y carencias: Ciudadanos no cuenta con una respuesta propia, elaborada en congresos democráticos, a los problemas sociales en su conjunto; y UPyD debería liberarse de las prácticas autoritarias que anidan en su seno, prácticas que desembocan en la expulsión constante de afiliados o en su sepultura en vida cuando deciden permanecer en sus filas acogidos a un ominoso silencio.

Porque lo que está en juego es algo que a muchos nos convoca con premura: la necesidad de reforzar la alternativa política representada por estas dos organizaciones, respetando la singularidad de cada una de ellas, para avanzar en la construcción de un orden constitucional renovado, basado en la moderación, en el estudio sereno de los problemas sociales y económicos, así como en la búsqueda de soluciones lúcidas, ésas que saben aventar con un cortés corte de manga todo aquello que ronde la superficialidad o busque el parentesco con la extravagancia.

Se impone, pues, actuar libres de ridículos y obstinados sectarismos, extemporáneos en la grave hora presente.

Creer en la unión y en el progreso desposados con una ciudadanía movida por las turbinas de la razón es acaso una ingenuidad, pero es una ingenuidad fecunda. Es más: sólo un ejército de ingenuidades como ésta será capaz de traernos una España en la que habite el menor número posible de veneno.

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Francisco Sosa Wagner, catedrático y diputado, cabeza de lista por UPyD en las pasadas elecciones europeas. Su último libro es 'Juristas y enseñanzas alemanas:1945-1975' (Marcial Pons, 2013).

Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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20 Agosto 2014

El Jordi Pujol, políticamente perseguido por sí mismo

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Fue el Estado, Esteban

Salvador Sostres en El Mundo, 200814.

Esteban González Pons ha acusado a los partidos políticos catalanes de encubrir a Pujol en su sistemático fraude. «Es difícil que Pujol actuase sin que nadie lo supiese», ha dicho el preclaro político popular. No es difícil: es imposible. Todos lo sabíamos. No lo de la herencia, pero sí lo de sus hijos. Pero sólo lo pudo permitir el Estado, que es quien tenía y tiene poder para ello.

En su extrema ignorancia, o en su cinismo extremo, González Pons trata de criminalizar a los políticos catalanes cuando quienes pactaron con Pujol su impunidad fueron los dos grandes partidos españoles, a cambio de que el president no traspasara la línea roja del independentismo. Fue el Estado, fueron el PSOE y el PP, cuando gobernaron, quienes dejaron hacer a la familia Pujol, quienes miraron hacia otro lado.

Fueron los ministros de Hacienda de los sucesivos gobiernos socialistas y populares quienes hicieron ver que no veían porque a cambio, Pujol, en Cataluña, tomaba el pelo a los independentistas con sus fatuas proclamas patrióticas y garantizaba, luego, la gobernabilidad en España como parte del precio a pagar para que nadie molestara a sus hijos mientras amasaban su fortuna.

Fue España, Esteban, fue el Estado quien lo sabía y lo permitió. El único que no ha querido mezclarse en el lodazal ha sido el presidente Rajoy, y por eso está ganando. Antes de Rajoy, tanto los dos presidentes socialistas como Aznar rindieron pleitesía a Pujol, le rieron las gracias, y sabiendo perfectamente lo que hacía, y cómo lo hacía, prefirieron pactar con él que denunciarlo.

Si el PSC ha acabado abandonado como un juguete roto, y el PP no ha pasado nunca de ser un partido marciano en Cataluña, ha sido porque sus respectivas direcciones nacionales siempre les despreciaron y su referente y aliado catalán fue invariablemente Convergència i Unió. El pacto se selló cuando Pujol se libró de ser procesado por el caso Banca Catalana, y duró hasta que el ex president lo rompió con algunos pronunciamientos en favor de la independencia, hace cuatro o cinco años.

Hacienda todo lo sabe de nosotros, y si fue por mis pobres 36.000 euros, es absurdo ni siquiera imaginar que no estaba al tanto de la suerte de quien durante más de 20 años fue la primera familia de Cataluña. No es que los Pujol operaran a pesar de Hacienda, sino que no habrían podido hacerlo sin la complicidad de su silencio. Y esto, hasta un Esteban de la vida tendría que saberlo. Si la derecha en sus razonamientos se vuelve tan vulgar como la izquierda, ¿dónde estará la diferencia?

A Rajoy le ha bastado con no ceder para que la trama se desmoronara. A veces se le acusa de no hacer nada, pero con Cataluña ha hecho mucho más que los que le precedieron en el cargo. Las fregonas histéricas que le reprochan pasividad están a punto de presenciar una victoria que no consiguieron ni los militares.

Más Kohl que Schmidt, una cuestión moral

Santiago González en su blog, 200814.

Piensen en uno de esos individuos que medio centenar de veces al año alimentan las páginas de sucesos de los diarios al asesinar a su pareja. Si tuvieran los reflejos que ha mostrado el Padre de la Patria Catalana, denunciarían a los policías que los detuvieron: “¿Es que ya no se puede gozar de un poco de intimidad en su propia casa?”

Mutatis mutandis, el Gran Defraudador Confeso ha denunciado a la banca andorrana por revelar sus secretos bancarios. Andorra era la Isla Tortuga de los Pujol, el refugio secreto en que los pirabas guardaban su botín y disfrutaban de él tras sus campañas de saqueo. Eran muchos años de tradición y no estaban preparados para que un juez les cantara aquella gran canción de Suburbano: “Esta noche se hace historia,/ hoy se cierra Isla Tortuga./Después de un tiempo de gloria,/ comienza un tiempo de duda.”

El Patriarca se queja de que el móvil de todo esto es político, España contra el soberanismo catalán. Ahora ya sabemos que los suyos eran sólo económicos, aunque durante los largos y venturosos años del latrocinio, él no cesaba de invocar móviles políticos mientras pensaba en sus extraterritoriales cuentas andorranas, su anschluss particular.

Todos los delincuentes tienen derecho a defenderse y el presunto Pujol también tiene sus garantías, naturalmente. Si las pruebas hubieran sido obtenidas de manera ilegal serían nulas, pero caben algunas objeciones: la primera es que la revelación del secreto sobre su delito fiscal ha sido hecha por él mismo, es una autoinculpación. La segunda es que no es probable que el juez Ruz se haya conformado con los datos que un presunto trabajador de la banca andorrana ha hecho públicos ilegalmente y sí lo es, en cambio, que la banca andorrana le haya proporcionado los datos al juez en cumplimiento de su obligación. La obligación de los bancos de guardar el secreto bancario de sus clientes, tiene esa excepción: la colaboración con la Justicia. La tercera es que hay grandes posibilidades de que al delito confesado de evasión de impuestos se le sume a lo largo de la instrucción el de corrupción por la manera de obtener  la fortuna que ocultó a la Agencia Tributaria.

No se puede negar la racionalidad a su independentismo. ¿Alguien piensa que esto pasaría con una agencia tributaria propia, con una justicia estrictamente catalana, con un fiscal como Rodríguez Sol, que quiso empurar a El Mundo tras sus revelaciones sobre las cuentas de Pujol y Mas en Andorra y Suiza? Todo sería Isla Tortuga.

Mientras, en el oasis, todo es desconcierto. El diario del Grande daba cuenta de ello el domingo en dos artículos: Enric Juliana, escritor de editoriales colectivos, publicaba una extravagante pieza sobre un error de Montanelli, rectificado por él mismo: la improbable historia de que el 1 de septiembre de 1939, la invasión de Polonia por los tanques nazis tuvo enfrente a una brigada de caballería polaca, la brigada Pomorska. Juliana, que confiesa haberse pasado un mes en el Cono Sur, sin internet y sin leer la prensa de aquí,-qué raro-, se hace de nuevas sobre el caso Pujol con una frase muy notable:Regreso a Madrid y encuentro a Jordi Pujol destruido por su familia y vendido por la banca andorrana”.

No tengo palabras. En el mismo ejemplar se publica lo que el periódico llama ‘un servicio especial’ (y tanto). Se trata de una pieza firmada por Maximilian Zierer, ‘Más Kohl que Schmidt’. Se da un repaso al tratamiento que la prensa alemana ha hecho del caso Pujol. El autor ha hecho sus paralelismos y ése parece ser el lugar exacto en la analogía: más cerca de Kohl que de Schmidt. La explicación va en el primer párrafo:

“Jordi Pujol no es Helmut Kohl, pero tampoco acabará como su antecesor Helmut Schmidt, que a sus 95 años sigue alimentando el papel de venerable hombre de Estado con libros, artículos e intervenciones televisivas.”

Se ratifica en el último:

“A pesar de sus indiscutibles méritos para Alemania, Kohl nunca llegó a recuperar su fama en su vida como político jubilado después de que se descubriese el escándalo. Es conocida la admiración de Jordi Pujol por Helmut Kohl. El expresident había manifestado una íntima obsesión, que su legado político quedara inmaculado para la historia, no como su amigo excanciller. El tiempo dirá si predominarán sus méritos políticos pero, a falta de más explicaciones, hoy Pujol es más Kohl que Schmidt.”

La misma comparanza jode. Vayamos por partes: Kohl tuvo que dimitir al demostrarse que era responsable político de la financiación ilegal de su partido, CDU. Por ello tuvo que dimitir y pagar una multa de 100.000 euros.

Siempre he sostenido que la corrupción ‘patriótica’, la que tiene como objetivo financiar al partido, es más grave para la democracia que la del ‘comisionista’, porque ésta es una cuestión que atañe al autor y a sus cómplices si los hubiera, mientras la primera afecta al sistema. Pero dicho esto, hay una cuestión moral. Kohl no se llevó cantidad alguna a sus cuentas bancarias, ni hurtó su dinero al fisco. Es extraordinaria esta tentación de usar analogías indoloras. Entre Kohl y Schmidt, dice. A mí me parecería más propio compararle con la tradición autóctona: Jordi Pujol más Serrallonga (Joan Sala, bandido catalán del siglo XVII) que Santa Teresa de Jesús, que, según los historiadores de Mas, también era catalana.

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19 Agosto 2014

Diego López: echan al más grande

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Dieeegooo..., Dieeegooo... Dieeegooo...!

Que el Madrid haya optado por quedarse con el peor portero de los tres, en detrimento de Diego López, es un gran error que esperemos que la entidad no pague muy caro. Eso la sabe muy bien Ancelotti y, en especial, su gran entrenador de porteros, Villiam Vecchi, que habla maravillas del gallego y al que siempre ha considerado muy superior a Iker.

Futbolísticamente hablando, Casillas sólo es destacable por bajo, y no siempre. Por alto, con los pies y sacando la pelota jugada es de vergüenza ajena.

Personalmente, en mi opinión, resulta un nefasto capitán, incapaz de cohesionar la plantilla, con una injustificada soberbia y sectario en sus relaciones con los medios. Las actuaciones mediáticas de su pareja en relación con el Real Madrid, haciendo juicios de valor de naturaleza interna, han sido causa más que suficiente para que el arquero hubiese sido invitado a abandonar el club hace ya mucho tiempo.

Un periodista debe cuidarse de ejercer su profesión precisamente enjuiciando las interioridades de la empresa en la que trabaja su cónyuge, que además ejerce de capitán, sino quiere ver salir a éste por patas de la misma. Milagrosamente, esta vez no ha sido así.

Por el contrario, Diego López es un gran portero, como ya demostró en el Villarreal. Por alto, por bajo, con los pies y sacando la pelota jugada. Pero, por encima de todo, es una gran persona, un caballero, que ha tenido que soportar el linchamiento permanente de la camarilla mediática del Casillas.

Así que, vuelvo a reiterar mi criterio de que el Madrid ha cometido un grave error. Si Navas, que es del estilo de Casillas pero en mucho mejor, tarda en adaptarse o se lesionara, no quiero ni pensar en lo que le puede esperar a la portería del equipo blanco esta temporada. Porque los entrenadores de los equipos competidores saben ya perfectamente de que pie cojea el Iker.

Entre tanto, por si no fuera suficiente, Casillas ya sabe lo que le espera esta liga, cada vez que le alineen en campo contrario. A los agravios ya habituales de la pasada, se añadirá uno nuevo, justísimo:

Dieeegooo..., Dieeegooo... Dieeegooo...!

EQM

El más grande: Iker Casillas: 1,85 mts. Keylor Navas: 1,86. Diego López: 1,96.

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Carta de hasta siempre a Diego López

F. Jiménez Losantos en LD, 180814.

Hasta los lejanos bosques de Brocelandia ha llegado, aunque con la lentitud de los embrujos del anciano Merlín –que está para partido de homenaje- tu carta de despedida a los aficionados madridistas. Y aunque tarde –para los asuntos del fútbol, tardísimo- quiero responder en este domingo sin fútbol a tu última frase: "cada minuto en el Real Madrid fue un regalo del cielo".

No, querido y admirado guardameta: para el aficionado –ni siquiera madridista- que te haya visto defender la portería blanca como nadie y con más obstáculos que ninguno, el verdadero regalo ha sido contemplar, partido tras partido, puñalada tras puñalada, insidia tras insidia, cobardía tras cobardía, tu saber estar bajo los palos; o sea, fuera de los palos, porque bastantes te caían ya sin merecerlos y porque esa es la posición desesperada a la que sólo cabe acogerse en última instancia, cuando han fallado la media, la defensa, la anticipación en el terreno y la vista larga del que ve venir el pase a la espalda del central y ha de sacar la pierna, la cabeza, el tórax y la punta del borceguí del alma para impedir el remate.

Ha sido un placer verte sacar, verte blocar, verte salir, verte pasar y verte desviar con la punta de los dedos el gol cantado. Por lo que hacías y por lo que El Mal Capitán, negación de toda grandeza presente y enmienda de toda su pasada gloria, era y es incapaz de hacer.

Nunca había sido –lo confieso- un gran seguidor tuyo pero recuerdo muy bien cuando llegaste para suplir no a un lesionado Casillas, como ahora se dice, sino a un Adán que no podía con los guantes, con el Bernabéu, con el fantasma del Mal Capitán y con sus secuaces de la canallesca deportiva. A las tres fuerzas te enfrentaste, con sólo las tuyas, y saliste victorioso.

Has tenido el gesto de llamar "genial entrenador" a Ancelotti y no sólo al que te rescató para el gran fútbol, el inolvidable Mourinho, pero tú viviste en primera fila el último de sus tres años, el de las torpezas y las traiciones, el que empezó con la Capitana consorte diciendo en la televisión mejicana que todos sabían que el vestuario estaba dividido y contra el entrenador, y terminó con la traición de Pepe, que apuñaló a su compatriota y defensor para hacerse perdonar por los relaños y sercopios su deuda mourinhista.

Pero cuando el ya popularmente conocido como Topor se recuperó de la lesión y la horda de los juntaletras deportivos se empeñó en forzar a Mourinho a ponerlo de Santo –tras Lisboa y Brasil, aún se lo llaman-, porque de portero era imposible, cargaron contra ti. Y a cada puñalada cachicuerna del Asport tú le respondías con un paradón; a cada navajazo infame del Marça, con un partidazo. Y mientras el capitán del Madrid era incapaz de defenderte, porque la campaña era a su favor, tú hacías lo que mejor sabes hacer, para lo que seguramente en Paradela te bautizaron: ser un gran, gran, gran portero de fútbol.

Yo no sé si has estado mejor con Mourinho o con Ancelotti, pero dudo que en toda tu carrera deportiva hayas estado mejor que en estos dos años. Y así te has ido: siendo el mejor portero del Real Madrid. Me hubiera gustado verte competir con el otro, con Keylor Navas, pero seguramente habría sido un espectáculo más triste, menos noble. Cuando te retires, se te recordará como "el que no debió irse". ¡Qué triunfo sobre los que nunca han sabido marcharse!

Gracias, Diego López, por ser el portero que mejor ha hablado en silencio dentro y fuera del campo. Por ser un héroe bajo todos los palos y fuera de los de reglamento. Que la suerte en Milán te sea propicia. Pero el "regalo del cielo", el mérito y la gloria de haber defendido brillantemente y contra más gente que nadie la puerta del Real Madrid son y serán siempre tuyos.

Notas.-

Víctor Valdés Arribas fue el portero titular del Fútbol Club Barcelona, hasta el 30 de junio de 2014. El 26 de marzo de 2014, ante el Celta de Vigo, sufre la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, quedando seis meses fuera del campo de juego y perdiéndose el mundial de fútbol. Actualmente está libre de equipo.

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18 Agosto 2014

Una soberanía poco cafetera

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Sociología artística

Los estudios sociológicos, elaborados de oficio [?] o a instancia de parte, además de sufrir sus propias e intrínsecas debilidades, de ordinario sustanciales, suelen acabar acompañados por intérpretes que con frecuencia no superan a aquél que se coló en el funeral de Mandela, que ya es decir.

Con ocasión de uno bien reciente, de Metroscopia y denominado 'El pulso de españa 2014', mera actualización del editado en 2012, el analista, autor y dicen que Presidente de la empresa, José Juan Toharia, aprovecha para descubrirnos, el sábado en El País, el origen del mal catalanista y su remedio, casero y sencillo a más no poder:

"Lo que, ante todo y sobre todo, pide la ciudadanía es una reforma de la Constitución: ha envejecido en exceso por falta de cuidados y necesita una ITV urgente que le permita (como hizo en 1978, pero ya no hace hoy) encauzar problemas tan graves y urgentes como la adecuada articulación territorial del país.

El modelo autonómico, reconocidamente exitoso durante dos decenios, lleva ya unos años en abierta crisis. Quizá sea hora —dicen los españoles en algunos sondeos— de replantearse el “café para todos” originario y hacer posible que cada región tenga el nivel competencial que desee y se considere en condiciones de asumir. Y, por cierto y contra lo que suele oírse, los datos disponibles indican que existe una clara mayoría favorable a un arreglo especial para el caso de Cataluña que le permita seguir formando parte de España."

Una ciudadanía abatida que reclama una explicación sobre la crisis. José Juan Toharia en El País, 160814.

O sea, que lo que pasa es que el ciudadano piensa que la Constitución ha envejecido prematuramente por falta de cariño y que su modelo territorial necesita de mimos consistentes en que cada CCAA tenga las competencias que quiera y pueda y, en consecuencia, el café se reserve para los muy cafeteros, es decir, Cataluña, que parece que son los que están en condiciones, sobre todo ahora, desde lo de Pujol. 'Un arreglo especial', le llama a la cura. Aunque, bueno, introduce algunas cautelas, no sea que se le escape un disparate más grande que otro: 'quizás sea hora', 'dicen los españoles en algunos sondeos'.

Como esto siga así, acabaremos todos locos. Este señor, en pleno verano, se destapa con un cúmulo de despropósitos en cascada, dicho sea con todo el respeto: como si cada territorio no hubiera asumido, hasta hoy, aquellas competencias que legalmente ha podido y que se ha encontrado encondiciones de incorporar en su Estatuto; como si no tuvieramos ya la experiencia andaluza de que nadie que no sea imbécil está dispuesto a que los españoles de Cataluña tengan distintos y mejores derechos por el mero hecho de residir en Cataluña; como si nadie con dos dedos de frente no supiera que el único 'arreglo especial' que contentaría al independentismo sería la independencia.

Sinceramente, no sé qué pretenden aquellos que confunden la necesidad de conllevar, que repetidamente explicó Ortega, con entregar al nacionalismo el mismísimo rosario de la madre asimétrica, excluyente, que los creó y los alimentará cuando Madrit ya no tenga leche en nuestros pechos.

Y es que parece que no hay manera de convencer a nuestros políticos -asesores sociológicos incluídos- de que la vaselina tiene otras indicaciones, no esa.

EQM

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ilustración de Eva Vázquez [España, ?] para el texto que sigue.

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En los días del gran engaño

Culto, leído, dotado para la retórica, dueño de voluntades, Pujol ha sido el constructor de un gran relato, fuente de legitimación de un poder absoluto que ha resultado estar operando a la manera de clanes y mafias

Santos Juliá en El País, 170814.

De Pujol se podrá pensar que ha sido un mal banquero, que es de la derecha camuflada o que es feo, pero nadie, absolutamente nadie en Cataluña, sea del credo que sea, puede llegar a la más leve sombra de sospecha de que sea un ladrón”. No, esto no lo dijo ningún paniaguado de Pujol ni ningún beneficiario de alguna concesión al 3%; esto lo escribió Manuel Vázquez Montalbán para expresar la mezcla de estupor e indignación que le produjo la querella interpuesta en mayo de 1984 por la Fiscalía del Estado contra Jordi Pujol y otros 24 consejeros de Banca Catalana por apropiación indebida y falsedad en documento mercantil. Recordaba Vázquez Montalbán la “pobreza semántica del lenguaje judicial” y comparaba la querella firmada por los fiscales Jiménez Villarejo y Mena con los procesos por “rebelión militar por equiparación” sufridos durante el franquismo por quienes, como él, habían sido víctimas del lenguaje judicial. Víctima también de la persecución franquista, Pujol sufría de nuevo los efectos de la jerga del Poder Judicial que pretendía engañar a las masas para convencerlas de que aquel señor al que acababan de votar mayoritariamente era un ladrón.

Sostenía Vázquez Montalbán que, con la acusación de apropiación indebida, o sea, llamar ladrón a Pujol en un lenguaje tecnocrático “que puede sonar a descarga de ley de fugas”, una de dos, o se quería provocar un conflicto nacionalista de fondo, o se actuaba “desde una prepotencia de señoritos tecnócratas con más teléfonos que cerebro” (EL PAÍS, 29-5-1984). Algo similar se desprendía de la pregunta que al mismo Pujol formulaba Josep Ramoneda en una entrevista para La Vanguardia (28-5-1984) cuando le sugería que la querella interpuesta por la fiscalía revelaba, “una vez más, la incapacidad de Madrid para pensar y articular un modelo de Estado en el que realmente quepamos todos”. Interponer la querella era, de acuerdo ahora con Miquel Roca en su respuesta a María Mérida para Abc (28-5-1984), “un proceso a la burguesía catalana” planeado por alguien que “quiere desestabilizar Cataluña, pero no lo conseguirá”. La burguesía es elemento fundamental en la contextura social de Cataluña, añadía Roca, y poco le gusta que alguien se dedique a poner “bastones en las ruedas”.

Corría el mes de mayo de 1984 y nadie en Cataluña se acordaba de que Joaquim Molins i Amat, portavoz del grupo Minoría Catalana en el Congreso de diputados, había manifestado en una sesión de la Comisión de Economía, Comercio y Hacienda celebrada en junio del año anterior, su pleno acuerdo, y el de su grupo, con el impecable informe presentado por Miguel Boyer sobre la crisis de Banca Catalana: las causas de la quiebra, las primeras y fallidas propuestas de compra por entidades financieras catalanas de modo que se salvara su “catalanidad”, la negativa del Gobierno a ejercer su derecho de tanteo, y en fin, su compra por un pool de bancos tras su saneamiento por el Banco de España y el Fondo de Garantías de Depósitos.

La querella contra Banca Catalana de 1984 se presentó como un ataque a Cataluña

Pero había pasado un año de todo aquello y ¿quién, sino un Gobierno formado por tecnócratas con más teléfonos que cerebro, incapaz de concebir un modelo de Estado en el que cupiéramos todos, y enemigo de la burguesía catalana, podía acusar de un delito de apropiación indebida a un político que acababa de conquistar la mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya? ¿Pujol y los 24 consejeros, culpables de una contabilidad falsa y beneficiarios de la caja B de Banca Catalana cuando ya de su agujero no se veía el fondo? Imposible. Y así, sin leer la querella, se dio por seguro que los fiscales no actuaban más que como instrumentos al servicio de una sucia iniciativa del Gobierno de Madrid contra Cataluña o, como sentenció Ramon Pi desde La Vanguardia (20-5-1984), “una operación política subterránea revestida de legalidad formal y con poco creíbles pretensiones de imparcialidad fiscal”.

El inmediato uso político de las reacciones publicadas ante la querella transformó a Jordi Pujol de político perseguido por la justicia en depositario de un poder sin trabas. En esos días de incredulidad, asombro y denuncia, Pujol vivió la singular experiencia de disponer, no ya de hegemonía, sino de todo el poder, primero, cuando la Audiencia Territorial de Barcelona se declaró incompetente para dar curso a la querella, decisión premonitoria de las que vendrían dos años después, con jueces en fuga, que ni querían ver los papeles de los fiscales; luego, cuando comprobó la desorientación y el encogimiento de espíritu o, más bien, la entrega interior que la querella había provocado en las filas de los socialistas catalanes, insultados y agredidos en las calles; en fin, cuando, identificando su persecución con la secular humillación catalana a manos de España, definió, entre ovaciones de unos y silencios de otros, la querella como un “ataque a Cataluña”, culminación de un designio de asfixiarla económicamente. Fue entonces cuando recordó en el Parlament que “Catalunya té força; en té perquè en té i perquè es forta Catalunya té força, i avui té més força que fa un temps”, para recibir de inmediato la aclamación de la multitud congregada en la plaza de Sant Jaume, gritando: “Obiols, cabrón, som una nació” y “Felipe, Guerra, atacan nuestra tierra”. Un Jordi Pujol, poseído de esa emoción que solo se siente en la llegada a la cima del poder recordaba a la multitud (75.000 según la Guardia Urbana, 300.000, medio millón, qué mas da, según los convocantes) que Cataluña era una nación, era un pueblo y “con un pueblo no se juega. A partir de ahora, cuando alguien hable de ética y de moral, hablaremos nosotros”.

Hasta Pasqual Maragall, su adversario político, hubo de tragarse su célebre tres por ciento

La querella se había presentado contra 25 consejeros o exconsejeros de Banca Catalana, pero eso era solo una apariencia, eso no era la verdad, sino una aplicación subrepticia de la ley de fugas contra una burguesía, una nación, una tierra o, como lo dirá Pujol, “una hábil y poco limpia jugada del Gobierno central contra Cataluña”. Y como la verdad no es un valor que se cotice en la bolsa del poder, Pujol se construyó a sí mismo como protagonista de aquel cuento, que tanto le gustará repetir, del jovencito que cae en manos de una banda de asesinos en el desierto y que recupera su dignidad, su fortaleza interior, cuando se encuentra a sí mismo dentro del hoyo que han cavado para él. Así ha ocurrido con Cataluña, perdida, derrotada, y ahora fuerte, con esa fortaleza que solo procede de la moral y la ética; y así ha ocurrido con él, perseguido, acusado vilmente con el único propósito de destruirlo, y ahora aclamado, fortalecido.

Treinta años después de aquellas emociones, y conocida al fin la verdad del cuento, muchos lloran, otros se indignan y no faltan quienes celebren la caída de un mito. ¿Un mito? No, Pujol no ha sido nunca un mito. Culto, leído, bien dotado para la retórica, dueño de voluntades, Pujol ha sido el fabulador de un gran engaño, el constructor de un gran relato, fuente de legitimación de un poder absoluto que ha resultado ser un poder operando a la manera de clanes y mafias. Hasta su más pertinaz adversario político, Pasqual Maragall, hubo de tragarse su célebre 3% cuando en un arrebato perdió el control de lo indecible en el Parlament de Catalunya. Desde mayo de 1984, todo se confabuló para que el gran relato construido por Jordi Pujol continuara alimentando la política catalana, incluso cuando el emperador emprendió el camino de retirada.

Escribió Gracián en El político don Fernando el Católico que los emperadores romanos “socorrían su cansada vejez con ir introduciendo en césares sus hijos, y, cuando no los hallaban en la naturaleza, los buscaban en la adopción”. Con varios de sus hijos presuntamente dedicados a lubricar el flujo de apropiaciones indebidas y de documentos falsos, Jordi Pujol adoptó como heredero a su leal servidor Artur Mas, que se ha presentado como su hijo político. Pero entre los escombros del gran engaño sobre el que Pujol construyó su imperio y ante la farsa patética de su confesión ¿podrá el heredero mantenerse ni un día más en el poder como un valeroso Trajano tras el sabio Nerva?

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Santos Juliá es profesor emérito de la UNED.

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Notas.-

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17 Agosto 2014

¿Los nuevos Lepanto?

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Niqabs en Lepanto

El niqab invisibiliza a la mujer, secuestra su sociabilidad, la confina en un gueto individual, la oculta como una propiedad privada

Ignacio Camacho en ABC, 170814.

LEPANTO es una cafetería de solera en el centro de Málaga. En la terraza dos tipos barbudos, de pronunciados rasgos físicos árabes, desayunan probablemente ajenos a las connotaciones históricas del nombre del establecimiento. Junto a ellos, cuatro mujeres cubiertas con el niqab islámico. No el hiyab o pañuelo de cabeza: el niqab, una tupida máscara de tela negra que completa sus vestidos oscuros, largos hasta unos pies obviamente cubiertos.

Para beber el café o comer sus tostadas apartan con pudorosa discreción una abertura del antifaz mientras sus ojos se asoman al mundo a través de una estrecha rendija, como las de ciertos yelmos medievales. Los hombres visten al estilo occidental, uno de ellos con pantalón corto; lucen complementos de moda y miran con desparpajo a las minifalderas que recorren la calle Larios. Son días de Feria y en la ciudad hormiguea un gentío de ropa ligera. Muchas chicas en shorts playeros, otras con el ombligo y los hombros al aire; una orgullosa exhibición de libertad corporal que entabla con el grupo de la mesa un potente, casi siniestro contraste.

Hay países europeos, como Francia, Holanda o Italia, que han prohibido el burka en sus espacios públicos, en escuelas, oficinas y hospitales, aunque falta consenso social y político para vetarlo en las calles. En general se prohíbe oficialmente por motivos de seguridad para no afrontar con coraje democrático la verdadera razón del veto: que se trata de una prenda degradante para la condición femenina, una atávica manifestación de inferioridad y sometimiento. El burka y su hermano menor el niqab invisibilizana la mujer, secuestran su sociabilidad, la ocultan como una propiedad privada, la confinan en un gueto individual arrebatándole su identidad y aislándola con una pantalla indumentaria. Constituyen un símbolo de dominancia masculina que arrebata toda relevancia a las mujeres, mutila la expresión de su personalidad y establece una humillante prioridad de género.

Los franceses, inventores del republicanismo cívico, niegan la ciudadanía a los hombres que impongan a sus esposas o familiares esta ¿costumbre? incompatible con los valores modernos de la dignidad humana. En España, país que blasona de igualitarismo pionero, apenas existe jurisprudencia al respecto salvo una sentencia del Supremo contra la regulación municipal que tiende a considerar el debate en el dudoso marco de la libertad religiosa. (¿Aceptaríamos un velo obligatorio para las mujeres católicas?).

Pero la creciente presencia del fenómeno va a obligar a tomar posturas, y tendrá que retratarse nuestro rampante feminismo. Habrá que decidir si establecemos en el ámbito de convivencia común ciertas excepciones para la universalidad de los derechos. Y si aceptamos que la autonomía de las mujeres se pueda limitar con paliativos de credo, multiculturalidad o simple pintoresquismo antropológico.

Islamismos

El nuevo islam del terror globalizado arrasa las formas tradicionales de la vida musulmana valiéndose de las redes sociales

Jon Juaristi en ABC, 170814.

REPICAN interminablemente las campanas de la pequeña catedral de Korcula mientras parte la procesión de la Gospa, la Señora, y recuerdo de pronto aquello de estar repicando y en la procesión, un decir que, como el de predicar y dar trigo, no dice ya nada a estas jóvenes generaciones que todo lo merecen. Aquí, el día de la Asunción de la Virgen no es como en el resto del mundo católico.

Tiene una significación añadida. El 15 de agosto de 1571 una tempestad desbarató la flota turca que asediaba la ciudadela. Casi todas las galeras se hundieron y las pocas que lograron escapar tiraron al mar sus armas: culebrinas, cimitarras y azagayas. Algunas de ellas se conservan en la catedral, junto a una inscripción en latín que atribuye a la Virgen la salvación de la ciudad. La Gospa oyó las súplicas de sus fieles –de los hombres que guardaban las almenas y de las mujeres, niños y viejos refugiados en la catedral– y alborotó las aguas y las nubes.

Fue una de las escaramuzas preliminares de lo que se conoce por batalla de Lepanto, la más alta ocasión que los tiempos vieron, como la definió un mutilado español que se batió en la misma. He visto muchos cuadros de la batalla de Lepanto, magníficos cuadros encargados por papas y reyes, pero la verdad de los acontecimientos casi nunca está en las obras de los grandes artistas, sino en los relatos de la gente común que tomó parte en ellos. Relatos orales y pintados, como los humildes exvotos de los soldados y marineros que antes del combate se encomendaban a la Virgen de su pueblo.

Siendo de poco valor artístico y monetario, se perdieron en su mayoría, pero conjeturo que se representarían en ellos, además de los recuerdos reales de los comitentes, algunas de las supersticiones que recogen la Vida del capitán Alonso de Contreras y otras memorias de bravos desharrapados y alatristes, como aquella de que los cuerpos muertos de los cristianos flotaban boca arriba, sonriendo por haber alcanzado la visión beatífica de los bienaventurados, y los de los turcos, boca abajo, para ocultar la mueca de desesperación de los condenados por toda la eternidad.

Lepanto frenó definitivamente la expansión mediterránea de un islam otomano que ya iba de capa caída. Fue una suerte para Europa, pero todavía estuvo a punto de tomar Viena y no se le expulsó de Grecia y de los Balcanes hasta tres siglos después.

Con todo, y con ser una religión de esclavos en la cual hasta el sultán se consideraba un esclavo de Alá, el otomano fue, con mucho, la más moderada y soportable de las variedades históricas del islam, una religión de ciudades pluriétnicas, de corsarios y renegados, mercaderes y jenízaros, con logias de derviches y místicos sufíes. Tan distinta de esta forma globalizada del islam yihadista, polífobos, destructor de ciudades, desertizador. Un Islam para los desesperados y los desarraigados, para los perdedores radicales, según la acertada expresión de Hans Magnus Enzensberger.

Una religión de degolladores y violadores de niñas, que desde Nigeria a Pakistán está arrasando las formas tradicionales de la vida comunitaria musulmana, no importa si sunitas o chiítas, a base de difundir una pornografía del terror por las redes sociales tanto de Occidente como de la Casa del Islam: Califatos del rencor, nuevos campos ubicuos de la muerte.

Notas.-

La pintura de la viñeta corresponde a D. Juan de Austria y es de autor desconocido.

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La Batalla de Lepanto fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto (o Lepanto, del italiano y ahí al español), situado entre el Peloponeso y Epiro, en Grecia actual.

Se enfrentaron en ella la armada del Imperio otomano contra la de una coalición cristiana, llamada Liga Santa, formada por el Reino de España, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya.

Los cristianos resultaron vencedores, y se salvaron sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, y perdió la movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de «manco de Lepanto». Este escritor, que estaba muy orgulloso de haber combatido allí, la calificó como «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros». [Fuente]

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Una nicab es un velo que cubre el rostro y se usa por algunas mujeres musulmanas como parte de su vestido hiyab. Propio de países árabes del golfo Pérsico, se puede encontrar en lugares tan diversos como el norte de África, Asia Occidental y el subcontinente Indio. [Fuente]

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Korčula o Curzola es una isla del mar Adriático, en el condado de Dubrovnik-Neretva en Croacia. El 15 de agosto de 1571, en vísperas de la batalla de Lepanto, una flota otomana imponente bajo el mando del virrey de Argelia, Euldsch-Ali (Ulus-Ali) asalta a Korcula.

El mandatario veneciano y sus tropas de mercenarios abandonan la isla, pero los Korculanos, preparados por el sacerdote Antun Rozanovic, deciden defender su ciudad. Esta defensa fue coronada de éxito y el ataque fue rechazado. Esta gran victoria está considerada como una de los capítulos más importantes e históricos de la ciudad y de la isla. [Fuente]

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Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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16 Agosto 2014

Sleep Walk [1959]

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'Sleep Walk' [1959]. Obra para steel guitar compuesta e interpretada en 1959 por los hermanos Santo & Johnny Farina [EEUU, 1959-1976]. Vía NRRArchives.

Versión de Les Paul [EEUU, 1915-2009], en directo, 2005, Iridium Jazz Club de Nueva York, conmemorando sus 90 años. Vía T. ROB.

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Versión de The Shadows [R. Unido, 1958-1990, 2004; Hank Marvin] en vivo, Paris, en 2009, acompañando a Cliff Richard. Vía chetklaus.

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Versión de Brian Setzer [EEUU, 1959], en vivo, Ryman Auditorium 2013.  Vía Brian Setzer.

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Versión de Joe Satriani [EEUU, 1956], en vivo, Anaheim 2005. Vía genbarnaky.

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Versión de The Ventures [EEUU, 1958] en vivo, Japón, 2003. Vía Nyanta63.

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Versión de Danny Gatton [EEUU, 1945-1994] en vivo. Vía Robert Kittilä.

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Versión de Larry Carlton [EEUU, 1948] en vivo. Vía 19jagged63.

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Versión de Chet Atkins [EEUU, 1924-2001] & Leo Kottke [EEUU, 1945] en vivo, 1988. Vía HuntinBoots.

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Versión de Igor Presnyakov [Rusia, ?] en vivo. Vía Igor Presnyakov.

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Notas.-

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