La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

2 Septiembre 2014

Los clavos de Podemos

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Idigoras y Pachi en El Mundo, 010914.

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PPPSOE: complicidad e indolencia

¿Qué aporta Podemos a sus enamorados?

Un conjunto de utópicas falsedades, envuelto en papel regalo: liquidación del Sistema, igualdad absoluta para todos, derecho a decidir para todos, revolución pacífica para todos, bienestar social para todos, vivienda para todos, asamblearismo permanente para todos, subisidios inagotables para todos, etc. Todos los suyos, claro.

¿En qué consiste el envoltorio?

Fundamentalmente, en esa ondeada bandera de virginidad, pureza, inocencia, de quien jamás se ha visto envuelto en la cotidiana porquería del Sistema; y en la esperanza, deseo, ánimo, confianza, fe, etc., que despierta una épica, poesía heróica, en una población cada vez más intencionadamente alejada, por el poder, de la necesaria educación reflexiva y más necesitada de epopeya y romance, esto es, de históricos falsos remedios más propios del curanderismo y del totalitarismo mano de santo.

¿Cuál es el secreto de su éxito?

Pues que tanto PP como PSOE, se encuentran instalados en la complicidad de la sistémica corrupción y en la apatía de la muerte de la política en exclusivo beneficio de una economía de mercado repleta de puertas giratorias contra el ciudadano. De la absorta comicidad de IU, totalmente deglutida, con toda naturalidad, por el nuevo movimiento, ni les cuento.

Esa conciencia de culpa, relativismo, buenismo, corresponsabilidad que, en el caso del PP, se contempla claramente también en sus décadas de contubernio con los nacionalismos vasco y catalán y que, por lo que se refiere al PSOE, abandera con la liquidación absoluta de un proyecto socialdemócrata  que el arruinador ZP reconvirtió en un atroz neoguerracivilismo desintegrador de la reconciliación nacional y, por ende, del Estado.

Así que... ¿quién no veía venir algo así?

EQM

Pablo Iglesias, escoltado por Teresa Rodríguez, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero. Fot. S. Enríquez-Nistal. Vía EM.

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Podemos va a más

Santiago González en El Mundo, 010914.

Nunca sabemos lo injustos que podemos llegar a ser en nuestras apreciaciones. Un suponer, al considerar que Podemos ha barrido por igual a izquierdas y derechas, a grandes y a pequeños. Es evidente el estrago causado en los dos grandes partidos y el bipartidismo que venían manteniendo. Pero también ha hecho su destrozo en quienes aspiraban a ser bisagra. Elemental: hundido el bipartidismo, la bisagra pierde buena parte de su función política.

El PP se recupera un poco del bajón de las europeas y su intención de voto sólo baja 14,5 puntos respecto a aquel 20-N. Va a pagar en Cataluña la complacencia que le produce ver cómo su principal adversario siente el calor de los bolivarianos trepando por su chepa en toda España. Unos resultados como los de este sondeo configuran el mapa de un país rigurosamente ingobernable.

El estropicio mayor de Podemos se produce en el ámbito de la izquierda. IU, que consideró un triunfo electoral sus seis escaños en Europa, sin percibir que los emergentes la comía el terreno peligrosamente, ve cómo Podemos los quintuplica en intención de voto. No sólo: Cayo Lara es el único líder, si me permiten la licencia, cuyos votantes valoran más a Pablo Iglesias. Algo se temía él. De ahí que hubiera propuesto a Alberto Garzón, cuyo programa máximo es pactar con Podemos. No entienden nada. ¿Qué interés tiene para su objeto de deseo acordar nada con ellos? Les basta con llevarse a sus votantes.

No hay expresión más acabada del fin del bipartidismo que ver a la alternativa de izquierdas en virtual empate técnico con un partido que no es partido, nacido hace unos meses en las redes sociales. Sus votantes, los del PSOE, creen -se temen- que Podemos puede quitarle el liderazgo de la izquierda a los socialistas en mayor medida que los ciudadanos del común (49,6% frente al 43%). Ya se lo había advertido a sus compañeros Nicolás Redondo: «Si jugamos a Podemos, gana Podemos». Especialmente si creemos que la mejor forma de neutralizarlos es darles la razón y que los errores de los partidos se corrigen apostando por uno mayor; si se considera que mostrar la inanidad intelectual de sus proclamas, la irrealidad de sus aspiraciones y el totalitarismo de sus actitudes, equivale a fortalecerles.

UPyD también ha retrocedido, siguiendo la tendencia que ya había asomado en las europeas con la aparición no de Podemos, con quien no se disputa electorado, pero sí con C's. Es evidente que si UPyD y la formación de Albert Rivera hubieran comparecido juntas habrían quitado a Pablo Iglesias y su populismo sincopado la condición de tercera fuerza política. Es muy notable que, entre sus votantes, los partidarios del pacto con Ciudadanos superan en casi 20 puntos a los contrarios. En el conjunto de los españoles, las preferencias se invierten y los refractarios al acuerdo superan en casi ocho puntos a los partidarios, aunque no tanto como en la dirección del partido, donde los reacios se aproximan al 100%.

Hay una excepción, un dirigente que no se ha visto afectado en su posición ni en su proyecto por la aparición de Podemos. Artur Mas i Gavarró -demos ya el nombre de este héroe de nuestro tiempo- no ha flaqueado en los cinco meses transcurridos desde las elecciones europeas hasta la encuesta de intención de voto de Sigma Dos que comentamos.

No es que su partido haya aumentado en intención de voto. Convergencia i Unió ha retrocedido y se confirma su pérdida de hegemonía frente a ERC, que lo supera por más de cuatro puntos. También adelanta al PP y a Ciudadanos y se queda a apenas punto y medio del PSC.

Sin embargo, el fiasco de Mas nada tiene que ver con Pablo Iglesias y su tropa. Su fracaso es suyo y se lo debe a su propia inutilidad, a su extraordinaria torpeza política, al confundir una manifestación independentista con el mandato de un pueblo que lo aclamaba en calidad de Moisés.

Unos más y otros menos, la contribución al éxito de estos populistas que exaltan la violencia con maneras tan amables ha sido general. Queda por ver si superarán el reto de convertirse en un partido, pero ya asoman algunas nubes en el horizonte. Javi Madrazo, antiguo consejero de Ibarretxe, reaparece como simpatizante de los círculos de Podemos. Tengo para mí que este cargo también le viene grande.

Al volver de vacaciones he visto el reclamo publicitario de la empresa Media Markt: «No es un país para tontos». Gramsci, autor que citan mucho el de La Tuerka y su tropa, habría matizado: «Frente al pesimismo periodístico nos queda el optimismo de la publicidad».

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Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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1 Septiembre 2014

Casillas..., vete ya!

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Diego no se quería ir

Hay que ser sinceros, la culpa no es sólo suya: él sólo es un mal capitán, enemistado con compañeros de su propia plantilla; un pésimo portero por alto, con los pies y ordenando a la defensa; un horroroso aglutinador de aficionados, con la mitad de la hinchada en su contra; un incapaz de reconocer, como le ocurrió, por ejemplo, a Hierro, que su ciclo en el Madrid se ha acabado y que la entidad jamás debió transpasar a ese formidable portero, y mejor persona, que es Diego López, ahora triunfando en el Milan.

Como tantos anunciamos, mucho me temo que la presente campaña va a ser un calvario para este senior. Ramos salvó, de milagro, la Décima y, de paso, a su amigo Iker, quien además de deshacerse en abrazos con su salvador, no supo ver que al día siguiente debía poner rumbo a Qatar.

A ver ahora cómo lo arreglan Ancelotti, que desoyó los consejos de su entrenador de porteros para plegarse a las decisiones del Presi, y el propio Florentino, perfecto desconocedor de lo que es forjar una plantilla campaña a campaña. Como si conocer los automatismos de los compañeros fuera coser y cantar.

Ayer, en Anoeta, lo más grave fue el lamentable estado de la línea defensiva, comenzando por el tembloroso Casillas, en fase de pánico, conciencia de culpa y de ineptitud incluídas.

Carvajal es un simple trotamundos capaz de darlo todo sin aportar nada; ni arriba, lanzando melones a la olla, ni en defensa, donde las tarjetas le amenazan desde el primer minuto. Ramos es cada vez peor defensa y mejor cabeceador, en la portería contraria; como central se ha convertido en repartidos de codazos con sabor a roja directa y campeón del mundo en estrategias de indefensión. Marcelo está, simplemente, acabado, desde la campaña anterior. Sólo queda un correcto Pepe que, miren por dónde, está dando lecciones de sensatez a sus colegas.

No es un problema de Benzema, James, Kroos, Modric o Bale; todos muy buenos. Se trata de que se te han ido otros, también muy buenos, y totalmente conjuntados en el equipo. Se trata de que no alineas al portero adecuado y no tienes una defensa de categoría. Que queda mucho trabajo por delante para construir y motivar a un nuevo equipo.

Así que, vds, mismos: hay que jubilar a Marcelo y Casillas, nombrar a un nuevo capitán querido por todos, sentar un tiempo considerable a Ramos, conseguir nuevos defensas de garantía y, sobre todo, adaptar el futbol del Madrid al nuevo conjunto.

Ah..., y pedir perdón a la afición por la injusta y perniciosa locura de echar a Diego López que, todos sabemos, Ancelotti, no se quería ir.

Muy complicado.

EQM

pd.- Mourinho es un gran entrenador al que los medios y Florentino no permitieron imponer orden en el equipo. Sí, esa autoridad que sí tuvo Luis Aragonés en la Selección Española para jubilar a Raúl. También frente a una prensa que le organizó un linchamiento por goteo, histórico.

Ancelotti va de buenista y ha recuperado la jaula de grillos en el vestuario.

Vamos a ver qué hace.

Y Lucifer de portero

Julián Ruiz, El cortador de cesped, en El Mundo, 010914.

El rockero Marilyn Manson, aunque aparenta una perversión esperpéntica, se trata en realidad de un hombre culto, muy enfrascado con la naturaleza del bien y del mal. Sobre todo, obsesionado con los ángeles caídos. En una de sus visitas a Madrid me hizo acompañarle a El Retiro para que le enseñara la Fuente del Angel Caído, una escultura portentosa de Ricardo Bellver, que presume ser una de las seis únicas estatuas de Lucifer en el mundo. Lucifer significa 'portador de la luz', pero al opositar en contra del Ser Superior y creerse un nuevo Dios, pasó a ser llamado Demonio.

Casillas es un claro opositor a ser superior. En realidad, desprecia a Florentino Pérez, que a su vez no lo soporta, pero al que tiene miedo como un demonio nuevo, un angel caído. Como resultado de ello, el nuevo Casillas expulsa uno a uno a sus enemigos, a los que colaboraron con Mourinho. Desde su compela rivalidad con Arbeloa, pasando por Khedira, Di MaríaCoentrao y Xabi Alonso todos los que conformaron el círculo de Mourinho, a los que Casillas los cree enemigos suyos. El 'capitán mentira' es una farsa, cuando encima culpa a sus monaguillos del equipo. Es un escarnio... Sólo protege sus 30 millones por cobrar del Madrid.

Todos los sacerdotes de Mourinho se han ido como almas que les lleva el diablo. Queda Arbeloa, pero a lo mejor se va mañana. Mientras tanto, el Lucifer que está en la meta del Madrid pervierte al Madrid y es un nido de fallos que claman hasta el mismo cielo.

¿Hay un Dios en el Madrid? Ya no sé que escribir de Casillas es un asunto peligroso. Cuatro balones parados o casi y cuatro goles. Ni una sóla parada. Todo lo que recibe el Madrid en su meta es un gol en los últimos seis partidos. Da igual que sea la Real Sociedad o el Pichurri Fútbol Club.

Menos mal que les llega Chicharito. En fin, es como si el Madrid viviera sólo con el ángel de la gran mentira. Todo ello con la abducción de Ancelotti, a quien los jugadores ya ni obedecen, porque saben que quien manda es Casillas. Ancelotti me parece  un personaje de Rinconete y Cortadillo en el país de Jauja. Todo es fruto de la increíble salida de Diego López, el cambio de James por Di María, la fuga de Xabi Alonso por celos y el mando de Casillas. La degeneración de Khedira, uno de los mejores jugadores del Mundial, compañero de Kroos, al que los diablos caídos le sustituye en favor de Isco, que ta tiene un petardo de socio como James, el de los 80 millones. Sin hablar de Benzema, al que le interesa más pagar dos millones de su renovación para comprarse un Bugatti. Todo se convierte en un sainete al estilo de los hermanos Quintero. Con ese epílogo de charanga, con el último acto con la llegada de Chicharito. Una irritación, un insulto para el madridismo que ni si quiera lo soporta Van Gaal.

Es como si un loco se hubiera hecho cargo de este manicomio que es el Real Madrid actual. Como si la Décima hubiera enajenado a todo el mundo. Disparate tras disparate. Alguno de ellos sardónico, como la americanización de la plantilla por vaya usted a saber que espúreos intereses.

No hay derecho que deje a la Real Sociedad para tan sólo los postres. Pero seguro que reconocerá que si Lucifer en la meta del Madrid, hubiera sido imposible meter cuatro goles al Madrid, tras su debacle con un equipo europeo de Tercera Division.

¿Quien es el actual capitán de este barco madridista? La Décima que lograron de milagro final los ha emborrachado de éxito, de soberbia, de complacencia, de engreimiento. Menos mal que les llega Chicharito.

Casillas critica a todo el equipo, los aficionados le culpan a él... y Diego López es aclamado en Milán

Vozpópuli, 010914.

Cuando Iker Casillas hizo autocrítica colectiva ya era demasiado tarde para él. El capitán del Real Madrid encajó cuatro goles, sigue transmitiendo inseguridad y apenas hay madridistas que, como poco, se planteen un posible cambio de portero titular.

"El equipo negativo en todo, horrible, no hemos estado bien. Con 0-2 no se nos puede escapar el partido de esta manera, no es el camino ni la actitud que tenemos que seguir. Llevamos un escudo en el pecho que hay que defender siempre", declaró Casillas en Canal + una vez terminado el encuentro.

"Tenemos que poner más tensión, estar más pendientes de esta jugada. Hay que prestar más atención porque somos todos culpables, no sólo los de atrás porque defender es de todo el equipo -abundó Iker-. Tenemos que dar cuatro voces entre todos dentro porque no es normal lo que ha pasado este domingo".

Mientras, en Twitter los aficionados, reconociendo la debilidad defensiva general del Madrid, centraron sus críticas en Casillas. Los más duros le echan la culpa de todo lo malo, pero la opinión generalizada le vislumbra como un jugador en baja forma y sin confianza.

Por eso crecen las voces que le piden a Carlo Ancelotti que no se encastille en su decisión inicial, que reflexione y que incluso otorgue la titularidad en la portería a Keylor Navas en detrimento de Casillas.

De momento, el italiano dejó un mensaje en rueda de prensa: "Algo tiene que cambiar... y va a cambiar".

Diego López, vitoreado en Milán

Para que el culebrón no decaiga en intensidad, la sombra de Diego López sigue siendo alargada aun desde Milán.

El excancerbero madridista completó una gran actuación en la victoria del Milan ante el Lazio (3-1), detuvo un penalti y acabó siendo aclamado por los aficionados rojinegros.

Así lo contó, orgullosa y feliz, la mujer de Diego, Iria, en su cuenta de Twitter:

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La afición del Milan, aclamando ayer a Diego López.

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Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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31 Agosto 2014

La alternativa

 

[Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes].

Microrrelato.

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El amanecer era un espectáculo de matices refulgentes y la naturaleza daba a entender, magnificando el nacimiento de tal manera,  que sabía que no era un día cualquiera para él. Porque contra todos los miedos, había decidido ser feliz a partir de esa fecha.

Harto de sufrir una vida plagada de desilusiones carnales, incapaz de retener al amor por no dar la talla, miró por la ventana. Y, extasiado ante los mil colores del cielo, resuelto, se rebanó una de las manos.

Desde entonces, ya nadie se ríe de su miembro.

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Enrique Masip Segarra [2014]. © Todos los derechos reservados.

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Impresión, sol naciente [1872]. Cuadro del pintor francés Claude Monet, que dio su nombre al movimiento impresionista. Se conserva en el Museo Marmottan-Monet de París. Vía Wikipedia.

NOTAS.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes, son aportados por EQM.

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30 Agosto 2014

Peret [España, 1935-2014]

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Portada de 'Peret. Biografía íntima de la rumba catalana' [2011], de Juan Puchades [España, 1965]. Ed. global rhythm.

Peret, mucho más que rumba es un trabajo realizado por TVE en 2007, repuesto el pasado 27 de agosto,  que trata de un recorrido por la vida y la carrera de Pedro Pubill Calaf, conocido artísticamente como ‘Peret’. En TVE se pueden ver también, entre otros, Esta noche con…Peret’ [1970], su actuación junto a Los Manolos y Los Amaya en la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, o su más reciente participación en la serie ‘Pelotas.

Ha fallecido Peret, referente esencial de la música popular española

Juan Puchades en efe eme, 270814.

Después de que algunos medios anunciaran esta mañana, cuando todavía estaba vivo, la muerte de Peret, y el desmentido posterior de la familia, podemos confirmar que hoy, 27 de agosto, ha muerto en Barcelona Pedro Pubill Calaf, “Peret”, a los 79 años, como consecuencia de una neumonía, resultado de una complicación del cáncer de pulmón que le fue detectado hace unas semanas y del que estaba tratándose.

Peret es uno de los pilares fundamentales que sustentan la música popular española moderna, al ser el padre de uno de sus géneros más rotundamente originales, influyentes y universales: la rumba catalana (que conviene no confundir con la rumba flamenca, o gitana, que se practicaba en Barcelona antes de su aparición), también conocida como rumba pop, surgida de la fusión de rock and roll y mambo y condimentada con color gitano-flamenco. Junto a Peret, en el nacimiento del género, entre finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, estuvieron compañeros suyos del barrio del Portal (en El Raval) de Barcelona como Chacho o el palmero recientemente fallecido Toni Valentí, además de rumberos más jóvenes como Ramonet. Aunque aquel sonido contagioso rápidamente fue asimilado por otros muchos músicos barceloneses y acabaría por salpicar a gran parte de la música española, de los sesenta a la actualidad.

Peret nació el 24 de marzo de 1935, en Mataró (Barcelona), en el asentamiento gitano conocido como Los Corrales. A los cuatro años su familia se trasladó a Barcelona, a la calle Salvadors, junto a la calle de la Cera, donde se cocinaría la rumba catalana. Desde niño se aficionó a la música y a tocar la guitarra, debutando a los 12 años con su prima Pepi con el nombre de Hermanos Montenegro. Por entonces se dedicaba a los más diversos oficios en calidad de aprendiz: tapicero, chatarrero o carpintero fueron algunos de ellos. Pero, en realidad, su vida laboral se decantaría por la venta de tejidos puerta a puerta, que era el oficio de los padres. En paralelo, la música era su devoción primera, y con los amigos del barrio (principalmente Chacho, Toni Valentí, Cerdo, Paco Aguilera, Ninus, Bolo) iba dándole vueltas a su peculiar manera de acercarse a la rumba caribeña, e ideando una nueva forma de tocar las clásicas palmas, empleadas como instrumento percusivo con fundamento, como no se había escuchado antes, lo que se unía a la técnica que estaba desarrollando con la guitarra, rasgando cuerdas y golpeando a la vez la madera (lo que luego se conocería como ventilador): es decir, los dos elementos clave de la rumba catalana. El primero, las palmas, posteriormente ha sido empleado con fruición por músicos de toda condición cuando querían aportar algo de sabor rumbero a alguna canción.

Tras algunas experiencias previas como guitarrista de flamenco, y ya casado y padre de una niña, en el verano de 1959 fue contratado para actuar en Los Claveles, un tablao de Calella de la Costa, en el Maresme. El público que acudía al local estaba conformado esencialmente por turistas. Peret ya estaba rumbeando con decisión, siguiendo su idea, como hemos comentado, de conectar rock y mambo, o lo que es lo mismo (y como él acostumbraba a decir), Elvis Presley y Pérez Prado. Es en ese momento cuando comienza a comportarse como un showman, a su manera, para animar los conciertos, incluyendo el volteo en el aire de la guitarra, que acabaría por ser una de sus señas escénicas. Por entonces ya incluía temas como “Ave María Lola” o el explosivo “La noche del Hawaiano”, derivación personal desde una composición de Ismael Rivera que acabaría por hacerse popular entre otros músicos gitanos de Barcelona.

Su buen hacer con la guitarra le llevó en 1960 a trabajar como guitarrista flamenco en Villa Rosa, un conocido tablao de Barcelona, trabajo que combinaba con los veranos en Calella, que es donde realmente interpretaba la nueva rumba, además de en su barrio. A finales de 1962, por mediación de su amigo Paco Aguilera, que ejercía como una suerte de cazatalentos para el sello EMI, grabó dos temas (“Ave María Lola” y “Recuerda”) para un disco de cuatro canciones compartido con intérpretes flamencos: era un vinilo destinado al incipiente turismo. Peret, que incluyó un tema propio, el hermoso “Recuerda”, no le dio mayor importancia a la grabación (realizada únicamente a guitarra, voz y palmas, registrando en directo y en formato de trío), aunque en ella ya se puede apreciar con meridiana claridad sus intenciones para conformar un nuevo género, que sí, tiene su base rítmica en el rock and roll. Pero tan poca importancia le dio a aquello de grabar discos que, antes de publicarse el vinilo, acompañado de su madre marchó a Montevideo y Buenos Aires a hacer fortuna vendiendo telas; allí le estaba esperando su amigo e incipiente palmero Toni Valentí.

De regreso en Barcelona, en 1963, descubrió que en EMI le estaban esperando para grabar un segundo disco, este solo para él: cuatro temas en los que su amigo Chacho (posteriormente un magnífico solista, que aportó el piano a la rumba catalana) se incorporó en las palmas. Entre los temas de ese disco estaba el mencionado “La noche del Hawayano”, que sería un éxito entre la buena sociedad catalana. A partir de ese momento se sucedieron las actuaciones y la grabación de discos, cada vez con más éxito en el resto del país, hasta que “Belén, Belén”, de 1965 (y grabada en el sello Discophon), se transformó en un superventas nacional. Desde ese momento, Peret pasó a ser ídolo intergeneracional: apasionaba por igual a jóvenes y adultos, y los medios no tardaron en ponerle el apelativo de “Rey de la Rumba”. Comenzaba el mito, que se amplificaría en el Midem de Cannes de 1967, actuando para prensa y disqueros internacionales que se quedaron pasmados ante su original creatividad que poco tenía que ver con nada que se conociera. Literalmente le llovieron los contratos para actuar en toda Europa y Latinoamérica, codeándose con figuras internacionales de primer orden. Las actuaciones y las ediciones de los discos fueron constantes en ambos continentes, incluso sus grabaciones se publicaban con regularidad en Estados Unidos.

En aquellos primeros discos, Peret combinó las versiones de temas ajenos (generalmente latinoaméricanos) con la composición de canciones propias, con las que iba asentando el corpus de la rumba catalana, tan apta para el baile y la fiesta como para el recogimiento en temas de corte más melódico y próximos al cantautor. Una rumba que no se imbuía de flamenco (aunque pudiera echar mano de recursos de él) y que tampoco se decantaba por el Caribe: la rumba catalana era esencialmente pop y rabiosamente moderna, de ahí en gran medida su éxito internacional: los temas de Peret podían bailarse (y se bailaban) en las discotecas de la época.

En la cresta de la popularidad y tras obtener éxitos incuestionables con “El muerto vivo” (1966), “Una lágrima” (1967) o “El mig amic” (1968, su primera incursión en el catalán, su lengua materna), le propusieron protagonizar algunas películas, llegando a rodar cinco: “Amor a todo gas” (1969), “El mesón del gitano” (1969), “Qué cosas tiene el amor” (1971), “A mí las mujeres ni fu ni fa” (1971) y “Si fulano fuese mengano” (1971). También colaboró en “Las 4 bodas de Marisol” (1967) y “El taxi de los conflictos” (1969). Pero el cine no era nuevo para él, tras una experiencia menor en “La bella Lola” (1962), en 1962 había participado activamente en “Los Tarantos”, ejerciendo de cantante y guitarrista (se le puede ver interpretando rumba gitana y tocando la guitarra con amigos mientras “ventilan”), además se encargó de asesorar al director Francisco Rovira Beleta y de seleccionar a los figurantes (casi todos de su barrio).

En 1971 grabó “Borriquito”, un tema en el que satirizaba la costumbre de algunos músicos españoles de cantar en inglés o ponerse nombres sajones. La canción, producida por Juan Pardo, formó parte de un álbum de aquel año con el que Peret daba un paso enorme hacia un sonido más actual y eléctrico. Pero “Borriquito” fue, sobre todo, un inesperado y descomunal éxito internacional, que alcanzó los primeros puestos de las listas en Europa y América, aumentando exponencialmente su popularidad.

Animado por el nuevo sonido, y entregado al estudio de grabación, donde disfrutaba y veía que era el lugar para sacarle el máximo partido a su música, durante la década de los setenta no dejó de explorar nuevas rutas musicales para la rumba catalana, probando incluso registros próximos al crooner, de los que hasta entonces solo había dejado pinceladas aisladas. También ejercía habitualmente de productor de su propia obra. Canciones recordadas de este periodo son “Chaví” (de 1972, cantada en caló), “Mi santa” (1973), “Tócale las palmas” (1973), “Canta y sé feliz” (1974, con la que acudió al Festival de Eurovisión), “Voy pa Barcelona” (1975) o “Saboreando” (1977).

En 1983 se retiró de la música (había grabado por última vez en 1982), tras una epifanía mística mientras conducía de camino a Mataró, ingresó en la Iglesia Evangélica de Filadelfia (conocida popularmente como “el culto”), acabando por ejercer de pastor. Pero en 1989 abandonó la iglesia y la religión. Convencido de que no quería regresar a la música, fue el dúo Chipén (Johnny Tarradellas y Peret Reyes, que había sido palmero suyo) quienes lo convencieron para que les produjera un disco: “Verdad”, de 1990. Un año después, animado por su entorno y por la discográfica PDI, se produjo el regreso definitivo, grabando el excepcional “No se pué aguantar”. Además produjo álbumes para Los Amaya, Ramonet y Joel.

En 1992, con la canción “Gitana hechicera”, que acabaría por ser uno de sus temas más populares, protagonizó la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona rodeado de la plana mayor de la rumba catalana del momento. Sus siguientes trabajos —”Cómo me gusta” (1993) y “Que disparen flores” (1995)— lo muestran en una madurez pletórica, ajustándose más que nunca a la definición de cantautor de la rumba. En 1996 publicó “Jesús de Nazareth”, un hermoso álbum en el que recuperaba temas escritos durante sus años como pastor evangelista; trabajo, por tanto, de corte religioso.

El nuevo siglo lo recibió con “Rey de la rumba” (2000), donde recreaba temas del pasado en compañía de artistas como David Byrne, Estopa, Ojos de Brujo, Jarabe de Palo o Los Enemigos. Pero aunque seguió actuando en directo, no volvió a grabar hasta 2007 (“Que levante el dedo”), lanzando dos años después el rotundo “De los cobardes nunca se ha escrito nada” (2009). Para este otoño estaba prevista la edición de su primer disco interpretado íntegramente en catalán (aunque a lo largo de los años grabó temas aislados en este idioma), que ya había finalizado. En el momento de serle detectado el cáncer, en julio de este año, estaba ultimando un nuevo álbum en castellano, para el que por fin había registrado “Los ejes de mi carreta” (la canción de Atahualpa Yupanqui que le tenía fascinado y que venía tocando en directo desde hacía años) y diversos temas nuevos propios, entre ellos “Fenomenal” (titulado inicialmente “Vamos todavía”), en el que había musicado una letra de Sergio Makaroff.

En su última intervención pública, a comienzos de junio, en Manresa, lamentó el actual estado de la rumba catalana y arremetió contra la asociación Forcat (Foment de la Rumba Catalana), por utilizar su nombre; y es que desde dicha asociación seguían considerándolo “presidente” (así figura en la web), sin querer darse por enterados de que Peret se había desvinculado de ella años atrás, y así lo había expresado. Detrás veía un interés espurio para lograr subvenciones aprovechándose de su figura, mientras se daba apoyo a músicas que no consideraba rumba catalana. Peret estaba abierto a fusiones musicales siempre que no se perdiera la esencia del género, y le preocupaba la facilidad con la que algunos rumberos jóvenes se adentraban directamente en la salsa creyendo que aquello era rumba catalana. Esta fue su lucha constante en los últimos años.

Con Peret se va uno de los más grandes talentos que ha dado la música popular española y uno de nuestros creadores más internacionales. Un gigante tanto en disco como en escena, que supo conectar con públicos de toda condición (así lo demostró, por ejemplo, en la edición de 2008 del festival Viña Rock) que quedaban atrapados por el inigualable magnetismo de su música y su personalidad arrolladora. Deja una obra amplia y variada (desgraciadamente, la mayor parte de ella inédita en cedé o reeditada de malas maneras), que no se ciñe exclusivamente a los éxitos por todos conocidos: en ella se descubre a un sensacional compositor, original y atrevido musicalmente, cuidadoso e inspirado con los textos (en muchos de ellos se retrata un pacifista, un ecologista, un profundo humanista, un libertario), un guitarrista que hacía con su instrumento lo que le venía en gana y un vocalista que asumía con naturalidad los más variados registros y colores. Un artista, en suma, irrepetible.

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Los días con Peret

El músico no mentía, iba de frente, asumía su vida, aceptaba sus errores

Juan Puchades en El País, 280814.

De forma casual, y hace alrededor de tres décadas, las rumbas de Peret me subyugaron completamente. Intuyo que por ese pellizco que, me pareció, las conectaba con el rock and roll primigenio. Años más tarde supe que Peret había echado mano, precisamente, del rock and roll y el mambo para dar forma a su particular visión de la rumba. Profundicé en los discos, investigué, profesionalmente tuve ocasión de conocerlo y entrevistarlo, pero había algo que me trastornaba y no comprendía: era enormemente popular, pero se sabía poco de cómo había dado forma a las canciones, a los discos, y además alrededor de la rumba catalana giraban leyendas iniciáticas de todo tipo y un cierto velo de misterio. Y estaba él, ese gitano nacido en la pobreza de un poblado gitano de Mataró que logró triunfar brutalmente en medio planeta y que, con su música y su carisma, conectaba lo mismo con la burguesía que con los más humildes. El mismo que un día lo dejó todo y se hizo pastor de la Iglesia Evangélica de Filadelfia. Desde luego había una historia (en realidad muchas) detrás. Y quería contarla.

Hablé con él, le propuse la idea de mi libro, asegurándole que tendría un perfil muy musical. Para mi sorpresa, Peret aceptó cuando le comenté que no quería un libro unidireccional: necesitaba su voz, pero también la de gente que compartió vivencias con él, y que, dijeran lo que dijesen, aunque hubiera contradicciones y no le pusieran bien, recogería esas opiniones y recuerdos, única forma de trazar un retrato cabal. Y sí, aceptó. Cuando llevábamos decenas de horas conversando, entendí por qué: Peret no mentía, iba de frente, asumía su vida, aceptaba sus errores y, por tanto, le parecía bien lo que pudieran opinar otros, comprendía además que la memoria es traicionera y que no tenía por qué recordar los hechos como los demás. Pero, descubrí, conservaba una memoria envidiable.

Aquellas semanas de entrevistas resultaron especiales: ajenos al mundo, fuimos escuchando muchos de sus viejos temas (los volqué a un ordenador para que pudiéramos trabajar con más calma), que él hacía años que no escuchaba. Y alucinaba con algunas grabaciones, mientras me explicaba detalles de cómo surgieron las canciones, cómo se registraron, quiénes tocaron. La música le despertaba los recuerdos. Así, poco a poco, fui desentrañando el nudo histórico y conociendo a esa persona humilde que vivía detrás del mito Peret, el que gustaba del humor absurdo, el del enorme apetito, gastronómico pero también de saber, porque sentía curiosidad por todo: escuchaba y extraía sus propias conclusiones. No aceptaba las opiniones masticadas, le gustaba pensar por sí mismo.

El tema más resbaladizo, el que le ponía verdaderamente de los nervios, era el relacionado con el nacimiento de la rumba catalana: yo había llegado con los deberes hechos, había investigado a fondo sobre aquello, pues intuía que sería la piedra en la que podría tropezar ese libro. Pero mis conclusiones eran definitivas: lo que conocemos como rumba catalana había nacido a su alrededor, pues así se llamó al género que él empezó a practicar con Chacho y sus colegas de la calle de la Cera. La rumba que se hacía antes en Barcelona se denominaba rumba flamenca o rumba gitana. Son hechos. Pero también le dije que seguiría investigando y que si a lo largo del camino descubría datos que contradijesen ese punto, los mencionaría. De nuevo aceptó. Me aseguró, como en tantas ocasiones, que aborrecía la mentira y que, por tanto, lo asumiría. Yo no encontré nuevos datos.

En algún momento, durante aquellos largos meses de conversaciones (tras encuentros en persona, luego, mientras yo iba redactando, conectábamos por Skype o por teléfono para consultarle todo tipo de cuestiones. ¡Menuda paciencia tuvo conmigo!), me di cuenta de que Peret había decidido bajar la guardia y aceptarme como a un amigo. Mi sorpresa fue mayúscula. Y estos últimos años, en los que he podido disfrutar de su amistad, los he vivido como uno de esos regalos inesperados que te da la vida, disfrutando de un amigo mayor con el que podía conversar de cualquier tema.

Hace unas semanas me dijo lo del cáncer. Lo soltó sin contemplaciones. Aquello no era buena noticia. Peret, dada su edad, asumía que el fin estaba próximo y hablaba mucho de la muerte, pero no imaginó que pudiera llegar con un cáncer, creía que el enfisema pulmonar que padecía debido a su convivencia de décadas con el tabaco sería el que, como consecuencia de un resfriado, se lo llevaría. En las últimas semanas estuvimos comunicándonos prácticamente todos los días, hasta que él ya no pudo más. Tenía días buenos y días malos. Lo que no dudaba era en reponerse y en seguir en marcha, hasta el final.

Algunos conocieron a Picasso, otros a los Beatles. Yo he sido amigo de Peret.

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Juan Puchades es periodista y autor de Peret. Biografía íntima de la rumba catalana (Global Rhythm Press).

Belén, Belén [1965], compuesta por él. Carátula.

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La noche de del Hawayano [1966], compuesta por él. Carátula.

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El gitano Antón [1968], compuesta por él. Carátula. Versión que Peret interpreta en la película 'El mesón del gitano' [1970], de Antonio Román.

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Una lágrima [1967], compuesta por él. Carátula.

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Don Toribio [1966], compuesta por él. Carátula.

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Es preferible [1969], compuesta por él. Carátula.

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Borriquito como tú [1971], compuesta por él. Carátula.

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A mi las Mujeres, ni fu, ni fa [1971], compuesta por él. Carátula. En la versión interpretada con José Luis López Vázquez, para la película homónima [1971] de Mariano Ozores.

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Festival de Eurovisión 1974. Peret interpreta 'Canta y sé feliz' [1974], compuestá por él para la ocasión.

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Popurrí

El muerto vivo [1966], compuesta por él. Carátula. En versión promocional de su álbum De los cobardes nunca se ha escrito nada [2009]. Colabora en la interpretación Marina, de Ojos de Brujo.

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Discografía

Singles y EPs.

LPs y CDs.

Rarezas.

+ en Discogs y en RUMBA & FLAMENCO POP 45s.

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Intervención de Peret en la Olimipiada de Barcelona [1992], cantando, con Los Amaya y Los Manolos, 'Gitana Hechicera', compuesta por el propio Peret para la ocasión..

Peret en Cantares [1978], programa de TVE presentado por Lauren Postigo. Incompleto.

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Peret [2010]. Documental de Vincent Moon [Francia, 1979]. Subitulado en inglés.

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Justo Molinero entrevista a Peret presentando su disco De los cobardes nunca se ha escrito nada [2009] en el Qui és Qui? de Teletaxi Tv [18/10/2009].

Peret en el cine: de «Los Tarantos» a «Alma gitana». ABC, 270814.

+ en IMDb.

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Con Pepa Flores en 'Las cuato bodas de Marisol' [1967], intepretando con ella 'Belén, Belén'.

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Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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29 Agosto 2014

Periodistas primaverales

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Del gran telar independentista

Genial texto, ayer, el de Ramoneda en EP, donde rezuma el disfrute de, cómo, ahora - al modo y manera de tantos otros impulsores de la ‘primavera catalana’- da buena cuenta del formidable chivo expiatorio que el azar le ha puesto a tiro: el Jordi, que, representando, por sorpresa [?], la pureza de la indignidad nacionalista, resulta el mono ideal para recibir leña hasta que rompa la cadena… independentista. Por el momento, claro. Una buena temporada, nada más.

Al modo y manera, también, de aquel panfletario editorial común, 'La dignidad de Cataluya', en favor del pueblo elegido, sería magnífico que todos estos articulistas palmeros publicaran una enciclopedia-compendio de sus textos escritos durante años, en favor del gran lider Jordi, que tanto contribuyeron -sin querer, claro; lo del 3% sólo era rumorología parlamentaria, aunque, hoy, cuenta Carod rovira que parece que era más bien un 5%- a que el Sistema y significados prebostes se siguieran enriqueciendo delicitvamente, mientras empobrecían, también políticamente, a su elegido pueblo.

Pero, no nos quepa duda: ninguno de ellos confesará su complicidad ni, mucho menos, la evolución de sus declaradas rentas.

Con que muera civilmente el gran Jefe, suficiente.

Y es que, en el fondo, determinados nacionalismos no pretenden la victoria absoluta porque para ellos sería todo un suicidio, pero sí persiguen ese vital equilibrio inestable consistente en que amagan pero no dan, a cambio de que sean los de enfrente quienes les compensen el simulacro con creces.

Nacionalismos que, como el catalán o el vasco, llevan siglos viviendo de ese cuento ante la cobardía de un acomplejado Madrit -España y sus restos, al fin- que carece de coraje y convicción para zanjar la cuestión con un hasta aquí hemos llegado.

En este caso, pues, motivos para creer.

Pasado el verano, pasado el 9N, los encadenados volverán a sus casas, satisfechos, porque sus propios padres les convencerán de que las eternas falsas derrotas son siempre temporales y, no se olvide, fructíferas.

Agotadas las nueces, no tardará el momento de volver a amagar.

La fe seguirá estando en su manos y el Gobierno de España les seguirá dando motivos para sentir que, en efecto, son un pueblo elegido.

A fin de cuentas, las guerras sólo pueden perderlas quienes las declaran y se ponen manos a la obra. Y aquí, nadie -ni unos ni otros- está por esa patriótica labor.

Ni vencedores ni vencidos.

EQM

Entrevista de Josep Ramoneda a Jordi Pujol, publicada en La Vanguardia el 28 de mayo de 1984 [pags. 14 y 15, en pdf].

La muerte civil de Jordi Pujol.

Josep Ramoneda en El País, 280814.

Dicen los expertos que la melancolía por la pérdida de los objetos del deseo, o de las fantasías elaboradas en torno a ellos, genera una peculiar pulsión autodestructiva, que hace que la persona se consuma a sí misma. En los últimos meses, Jordi Pujol había susurrado a amigos o conocidos una enigmática frase: “Yo ya no lucho para sobrevivir, lucho para sobrevivirme”. Si por sobrevivirse hay que entender dejar una imagen cincelada a gusto de sí mismo para la posteridad, hay que decir que Pujol ha fracasado en su empeño. Corresponde a los psicólogos decir si esta frustración es la causa de la pendiente autodestructiva en la que se ha metido desde el infausto comunicado autoinculpatorio, que destruye por completo el perfil de padre de la patria catalana moderna, y deja una retahíla de dudas y sospechas.

Desde aquel día, Pujol no ha hecho más que empeorar su imagen. Primero, con un obsceno desfile por las segundas residencias de sus hijos, como si el president todavía tuviera legitimidad para redimir con su presencia. Se confirmaba así la sospecha de que la declaración no tenía otro objetivo que el de coraza —de cartón— de los posibles problemas judiciales de alguno de los suyos. Como si la confusa herencia de su padre, Florenci, fuera la única irregularidad sobre la que se construyó alguna fortuna de difícil explicación. Después, el president se adhirió a la estrategia judicial de su hijo mayor, en una acción obstruccionista de la justicia: actuar contra el sistema bancario andorrano para evitar que llegue información a España y para contaminar la que ya circula con la mancha del delito que podría hacerla inútil judicialmente.

Con este segundo paso, dinamita lo único digno que había en su carta: “El compromiso absoluto de comparecer ante las autoridades tributarias y, si es necesario, ante instancias judiciales, para acreditar estos hechos y de esta forma acabar con las insinuaciones y comentarios”. Y deja en ridículo la expresión de “dolor” por lo que “pueda significar para la gente de buena voluntad que pueda sentirse defraudada en mi confianza”. Jordi Pujol aludía al carácter “expiatorio” que la nota podía tener para él mismo. No hay expiación posible sin el restablecimiento de la verdad. Este era el único compromiso que podía redimir mínimamente a Pujol ante los que confiaron ciegamente en él y se sienten profundamente engañados. Todo ciudadano tiene derecho a defenderse por todos los mecanismos que le ofrece la ley, aunque todos sabemos que hay demasiadas facilidades para que, con dinero y buenos abogados, lo que deberían ser instrumentos garantistas se convierten en vías directas a la impunidad, pero esto es tema para otro artículo. Pero Jordi Pujol no es un ciudadano cualquiera.

Jordi Pujol ha sido más de veinte años presidente de Cataluña y ha ejercido desde una rara mimesis con lo que entendía como el destino del país, pretendiendo ejercer no sólo de autoridad política, sino moral. Corresponde a la psicología explicar los límites del cinismo y los mecanismos de la doble personalidad. Por mucho que el president identificara el destino de Cataluña y el suyo, por mucho que entendiera la Generalitat como algo patrimonial, como hizo notar su esposa, Marta Ferrusola, diciendo que les habían echado de casa cuando Maragall ganó la presidencia, es difícil entender cómo caminaba a la vez por la vía pública de la pasión del poder, por la vía opaca de la pasión por el dinero, del que nunca hizo ostentación, pero del que ahora parece descubrirse una irrefrenable necesidad de tenerlo. Jordi Pujol, si quiere guardar una mínima credibilidad sobre lo que hizo como presidente, sólo tiene un camino: explicarlo todo, caiga quien caiga. Y ha escogido el que ahora sabemos que era el camino de siempre: proteger a los hijos, aun a costa de hundir toda su trayectoria.

Jordi Pujol ha bajado de golpe del pedestal al que una parte del país le había elevado. A pesar de discrepar en muchas cosas, siempre me gustó conversar con él, siempre me interesó su sentido del poder, siempre me sorprendió su cultura política y siempre me dejó alguna señal inquietante entre sus palabras. Ahora quizá entiendo mejor su especial inquina con la alta burguesía catalana. “Tú y yo, con los apellidos que tenemos, nunca seremos nadie en este país, siempre seremos unos outsiders”, me dijo un día siendo ya presidente. O “no te fíes de los grandes empresarios catalanes, sólo les interesa lo suyo, nunca harán nada por el país”.

Quizá estas frases, en el fondo, eran pura melancolía, reflejo del deseo que ocultaba en cuentas en Suiza o en manos familiares. Pujol, que pretendía salvar al país, acaba con una inmensa deuda con todos. Que sólo podría reparar explicando de verdad todo lo que pasó. Desde luego, si no lo hace, habrá perdido definitivamente la batalla para sobrevivirse. Y nos pondrá muy difícil un balance mínimamente objetivo de lo que fueron sus años de gestión, contaminados por la mentira y el encubrimiento. La ambición es sana, porque despierta el lado creativo de la voluntad de poder; la codicia es ciega y, a la larga, autodestructora. Quizá este es el drama de Pujol.

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Josep Ramoneda es filósofo y periodista.

Cataluña: restaurar sistema

Eduardo Goligorsky en LD, 290814.

No será fácil restaurar sistema en Cataluña, porque para volver a poner en su lugar las piezas del rompecabezas político, desbaratadas por un falso mesías y su séquito de aduladores impenitentes, no basta con hacer un doble clic.

Nunca he ocultado mi aversión a la informática ni mi amor imperecedero por Olympia, mi vieja máquina de escribir manual acorazada contra la intromisión de virus, troyanos, cookies y otras basuras que circulan por el espacio cibernético. Sin embargo, aquí estoy atado por necesidad al ordenador, cuyos secretos esotéricos me desvela, con paciencia franciscana, Paco, mi ángel de la guarda, el técnico que se resignó a sacarme de la ignorancia y a enmendar mis torpezas. Una de sus enseñanzas, la que más útil me resulta, precisamente porque mis torpezas son muchas, es que, cuando todo parece haber llegado al punto del desastre sin retorno, debo hacer doble clic en el icono Restaurar sistema.

Convivencia malherida

No será fácil restaurar sistema en Cataluña, porque para volver a poner en su lugar las piezas del rompecabezas político, desbaratadas por un falso mesías y su séquito de aduladores impenitentes, no basta con hacer un doble clic. Es mucho lo que se ha destruido a lo largo de más de treinta años, tanto en el plano institucional como en el social, el económico, el educativo y el cultural, dejando la convivencia malherida dentro de España y de Cataluña. Como escribe José Antonio Zarzalejos (El Confidencial, 12/4):

La cuestión catalana, así, es un problema español, pero es, también, un problemón de los catalanes en el entendimiento de la propia Cataluña. Pueden preguntarse cuándo se jodió la relación con el resto de España, pero muy pronto podrían tener que preguntarse cuándo se jodió la cohesión de la propia sociedad catalana.

Los entrevistados por Arturo San Agustín en Cuándo se jodió lo nuestro. Cataluña-España: crónica de un portazo (Península, 2014) sitúan el origen del desencuentro en circunstancias muy diversas a lo largo de los siglos, pero los independentistas sobrevenidos acostumbran a demostrar su inocencia cargando la culpa sobre la sentencia del Tribunal Constitucional contra el estatuto del 2006. Un estatuto de opereta, pues sólo había recibido el voto favorable de un 36 por ciento del censo electoral.

Irreconocible y tentador

La complejidad de la restauración del sistema en el plano político queda a la vista cuando se piensa que ello implicaría borrar el equivalente de los virus, troyanos y cookies que dejó el tránsito de Jordi Pujol y de sus sucesores del Tripartito y de CiU por el palacio de la Generalitat y volver a la etapa de la Transición, cuando Josep Tarradellas todavía empuñaba el timón con mano de estadista. La restauración del sistema que disfrutábamos entonces sería radical y nos colocaría frente a un panorama irreconocible. Irreconocible y tentador. Imaginémoslo:

Los fondos públicos se destinarían prioritariamente a mejorar y reforzar la sanidad, la educación y la asistencia social, a diferencia de lo que sucede ahora, cuando se derrochan en la creación de los costosos aparatos burocráticos encaminados a construir un Estado paralelo, en campañas sectarias de propaganda y adoctrinamiento y en el reparto de subvenciones corruptoras, elementos todos estos que caracterizan a los regímenes totalitarios.

Las nuevas generaciones recibirían una preparación adecuada para desempeñarse en todo el territorio de España, de América Latina y del resto del mundo, pues las lenguas vehiculares de la enseñanza serían el castellano, la lengua local y el inglés. También se situarían en el mundo real porque aprenderían historia y geografía sin deformaciones endogámicas.

Las leyes que castigan la difusión de propaganda racista y xenófoba se aplicarían igualmente a la difusión de materiales que estimulen el odio, el rencor, la venganza y el revanchismo entre conciudadanos mediante la explotación de mitos, supersticiones y falacias históricas. Los solares donde se descubrieran escombros atribuidos a enfrentamientos fratricidas se destinarían a la construcción de bibliotecas públicas.

La solidaridad con las comunidades hermanas dentro de España estaría garantizada, lo mismo que la permanencia en la Unión Europea y en las organizaciones internacionales en las que Cataluña ingresó como parte inseparable de España.

Las fuerzas de seguridad de todo el país estarían coordinadas paradefender el Estado de Derecho y la sociedad abierta y para responder a los ataques de mafias, grupos terroristas y sectas fundamentalistas hostiles a nuestra civilización. Esta coordinación se complementaría con la que ya existe dentro de la OTAN.

Ambiciones ‘non sanctas’

Esta restauración del sistema será difícil pero no imposible. Ladebacle inminente del movimiento nacional secesionista, súbitamente privado de su prócer máximo y condenado a depender de líderes tan soberbios como mediocres, contaminados por ideologías retrógradas y autoritarias en unos casos, y demagógicas y nihilistas en otros, dejará, entre sus seguidores, una mezcla de desencanto, indignación y, en el ala extrema, una peligrosa radicalización. Sobre todo cuando estos seguidores tomen conciencia de que son las ambiciones non sanctas de una camarilla de desaprensivos las que los han metido en un callejón sin salida.

La correcta restauración del sistema dependerá en buena parte de lasensatez con que los dirigentes de los partidos políticos democráticos y constitucionalistas respondan al desafío. La magnitud del desbarajuste invita a imaginar que algunas cabezas pensantes de CDC, UDC y PSC reaccionarán por instinto de supervivencia. Pero el mayor peso de la responsabilidad descansa sobre las espaldas de los dirigentes de PP y C’s. Y de UPyD, si este partido deja de guiarse por personalismos verticalistas que empañan su imagen hasta hace poco tiempo simpática.

El observador preocupado también estudia con atención el desarrollo de los movimientos sociales. En primer término Sociedad Civil Catalana, que evidentemente aglutina a sectores representativos de dicha sociedad. Quizá sea esta matriz identitaria la que hace que quien sigue los acontecimientos desde la barrera no entienda algunos de sus pasos. Por ejemplo, la importancia que da al aranés como tercera lengua de Cataluña, o la convocatoria a un acto el 11 de septiembre en Tarragona, “capital histórica de la España romana”. Acto al que asistirá Carme Chacón, quien, cuando era ministra de Defensa, reivindicó la inmersión lingüística como “modelo de cohesión social”, desobedeciendo el auto del Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña (La Vanguardia.com, 24/8/2011). Pero ni siquiera estas diferencias deben convertirse en obstáculos para emprender de común acuerdo la restauración del sistema.

Llenar el vacío

Son igualmente importantes los dos manifiestos que, con la firma de personalidades como Mario Vargas Llosa en un caso y José Antonio Zarzalejos en el otro, salieron en defensa de la unidad de España, con la consigna “Libres e iguales” en el primero y “España federal, en una Europa federal” en el segundo. Una vez más, quien sigue los acontecimientos desde la barrera puede sentirse más identificado con uno que con otro –en mi caso con “Libres e iguales”–, pero lo que invita a dejar de lado discrepancias y dudas es que ambos están comprometidos con la unidad de España. Tiene razón Francesc de Carreras cuando escribe (El País, 21/7):

El tono y el estilo son distintos, las materias que tratan también, pero no son contrapuestos sino complementarios, nada impide firmarlos a la vez, yo mismo acabo de hacerlo.

O, como reconoce el insobornable Antonio Robles, el manifiesto federalista, “a pesar de las rebajas de julio, sigue rechazando unEstado propio para Cataluña“.

El PP, C’s, los todavía reticentes de UPyD, las cabezas pensantes que puedan existir en CDC, UDC y PSC, los seguidores de Sociedad Civil Catalana y los firmantes de los dos manifiestos son los operadores destinados a restaurar el sistema cuando la implosión del cambalache secesionista deje huérfanos a quienes tragaron el anzuelo de la Ítaca irredenta. Si no lo hacen ellos, armados con dosis terapéuticas de pragmatismo y posibilismo para evitar desencuentros bizantinos, una bandada de aves carroñeras se zampará los restos de nuestra sociedad desguazada. “Podemos”, se jactan algunos de los buitres; “Guanyem“, alucinan otros; “Alá es grande”, salmodian los de más allá. Cada cual posado en su parcela del terreno minado.

Lo dicho: restaurar el sistema para volver a la normalidad que nos legó la Transición y de la que nunca deberíamos habernos apartado.

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Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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28 Agosto 2014

El Mercat del Born y la nueva Historia

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Ilustración de Raúl Arias [España, 1969], para el artículo.

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El auto de fe del 11 de septiembre

Henry Kamen en El Mundo, 280814.

FUERA DE las murallas de la vieja ciudad de Barcelona, en los tiempos antiguos, la gente celebraba los días de mercado en un espacio conocido como el Born. Era una zona que fue creciendo a lo largo de los siglos, con calles adyacentes y viviendas que llegaron a ser conocidas como la Ribera, donde la expansión de la zona llegó a la línea de la costa. En esta Barcelona de antes del siglo XVIII, el centro vital de la sociedad era la plaza del Born, que ejercía como plaza mayor de la ciudad. Era el lugar donde se hacía cada día el mercado al aire libre, y al mismo tiempo era el escenario de fiestas y ferias. La música, la danza, el ocio, el teatro y el juego formaban parte de la vida del Born.

¡Y también la Inquisición! Debido a que el Born era un espacio abierto, en el siglo XVI fue el lugar preferido por la Inquisición para la celebración de sus autos de fe. De esta manera, el Santo Oficio esperaba llamar la atención de las personas ante la amenaza de la herejía. No fueron muchos los autos llevados a cabo en Barcelona, pero se estableció la práctica de utilizar el Born como símbolo mediante el cual los guardianes de la ideología impondrían sus dogmas sobre el pueblo de Cataluña. Esa práctica continúa viva hoy, porque la ideología del separatismo político de nuestros días ha adoptado el Born como símbolo por el cual puede imponer sus doctrinas en un público desinformado.

En el año 1713, un pequeño grupo de políticos en la rebelde Barcelona se negó a reconocer el hecho de que, después de ocho años de guerra, el resto (y casi con seguridad la mayor parte) de Cataluña había aceptado el gobierno de un Madrid borbónico. Los políticos estaban divididos entre sí pero con el tiempo, por una estrecha mayoría, decidieron declarar la guerra contra el Rey de España, condenando así a los ciudadanos de su ciudad a una sangrienta e irracional resistencia. Un año más tarde, Barcelona fue ocupada por el ejército borbónico y permaneció bajo la ley marcial tras la conquista.

Tal vez el acto más simbólico de la ocupación militar fue la construcción en la ciudad de una nueva y enorme ciudadela, para lo cual fue necesario demoler una buena parte del barrio residencial de la Ribera (que incluía el Born), con el desahucio de 4.000 personas de sus casas. Muchos de ellos jamás fueron compensados por la pérdida de sus domicilios, a pesar de las expresas instrucciones del Rey de que se pagaran adecuadamente los desahucios. Los modernos gobiernos de Barcelona han considerado hasta el día de hoy que la demolición de la Ribera no fue más que una prueba evidente de las fechorías de Felipe V, y han llegado a instalar una exposición permanente sobre el tema en el mercado del Born. La exposición en el Born ha costado hasta ahora 12 años de preparación y 90 millones de euros.

Hace muchos años, cuando preparaba mi tesis doctoral en Oxford sobre la Guerra de Sucesión española, en el curso de mi investigación descubrí la correspondencia y otros documentos privados del hombre que escribió la historia oficial de Barcelona durante los años de la rebelión: Narcís Feliu de la Penya. La casa de Feliu estaba cerca del Born y fue una de las que se demolieron. En la actualidad, los nacionalistas se han olvidado de Feliu de la Penya. De la misma manera, se han olvidado de lo que el pueblo de Barcelona realmente experimentó durante la demolición del Born, y en su lugar se han dedicado a distorsionar todo el contexto histórico del lugar, sin siquiera mencionar la actuación de la Inquisición. De hecho, gracias a los nuevos gerentes-inquisidores de hoy que controlan la publicidad sobre el tema, toda la exposición del nuevo centro del Born es un intento de excitar la imaginación con una serie de ficciones.

La intención es crear una falsa Historia. El Born que se ofrece al público de hoy es una manipulación evidente de los hechos históricos con el fin de convencer al público español, así como a los visitantes extranjeros, de que el Gobierno de Madrid cometió una atrocidad contra el pueblo de Cataluña. Es significativo que ni un solo estudio histórico serio de los acontecimientos de aquellos días se ofrece a la venta al público en el Born. En ningún texto se explica que 6.000 ciudadanos de Barcelona murieron innecesariamente debido a que las autoridades de la ciudad, encabezadas por el conseller en cap, se negaron a aceptar el hecho de que el conjunto de Cataluña ya estaba bajo el control español. No se explica en ningún texto que 10.000 soldados franceses y españoles murieron sitiando la ciudad.

EN CAMBIO, como un periódico nacional de Madrid dice, la literatura disponible en el Born es un popurrí de mentiras deliberadas. Los textos hablan de «un choque entre Estados», cuando, por supuesto, Barcelona no era un «Estado»; de una «política de terror», cuando el terror para los ciudadanos venía de hecho de ambos lados; de un «bombardeo terrorista», cuando no había terroristas. Se hace referencia a «el fin del Estado catalán», cuando tal Estado ni siquiera existía, de «violaciones masivas de mujeres», cuando semejante suceso no ocurrió, de «la tiranía de las leyes e instituciones de Castilla» y de un «expolio fiscal oprobioso». La sistemática repetición de falsedades («violaciones masivas de mujeres») evidentemente degrada a aquellos que las inventan. Pero eso es lo que se ofrece al público en el nuevo Born.

La principal y mayor falsedad de todas es la que afirma que la persona que mandó construir la ciudadela fue Felipe V, con su correspondiente «absolutismo». Esto es una completa fabulación. Felipe V se opuso a la construcción de la ciudadela: para él fue incluso un asunto de innegable importancia, tal y como lo refirió a su abuelo, el rey de Francia: «Sobre el asunto de la ciudadela el duque de Berwick parece que no piensa como yo». El Rey creía que si los ciudadanos realmente querían rebelarse otra vez, la ciudadela no podría detenerlos.

La muerte inútil de por lo menos 18.000 personas en el asedio nunca fue lamentado por los que provocaron la rebelión de la ciudad. Muchos de los líderes de la ciudad, incluido su comandante en jefe militar, Antonio de Villarroel, aconsejaron en 1714 abandonar la resistencia sin sentido y pidieron que la ciudad aceptase las negociaciones. En lugar de ello, el conseller en cap Casanova apoyó la resistencia hasta la muerte. Para él era un auto de fe glorioso. Hoy en Cataluña algunos le conmemoran como un héroe nacional, y el 11 de septiembre las personas que no saben nada acerca de quién fue o lo que hizo, van a ir a visitar su estatua y honrarlo. ¿Se merece este honor? Hay momentos en el tiempo en los que el destino de los mortales se encuentra totalmente en manos de dementes.

Todavía sucede hoy y ciertamente sucedió entonces. Lo que ocurrió en 1714 fue un sacrificio que pudo haberse evitado. Para Casanova y sus colegas, sin embargo, era necesario y deseable. El terrible sacrificio de vidas que causaron, tomó el carácter de un nuevo y monstruoso auto de fe que fue perpetrado en el Born, un auto de fe en esta ocasión creado no por la Inquisición, sino por los líderes políticos que, ajenos a todas las consecuencias posibles, celebraron ese holocausto como un requisito previo necesario para la entrada del pueblo elegido en la tierra santa de la independencia y la libertad.

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Henry Kamen es historiador. Su último libro es España y Cataluña. Historia de una Pasión (La Esfera de Libros, 2014).

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27 Agosto 2014

Occidentales decadencias

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Auge del terrorismo en Irak y su relación con Siria como escenario común de insurgencia yihadista

Fernando Reinares en Elcano, 18/3/2014.

Mucho se habla de Siria como ámbito en el que determinadas organizaciones yihadistas pugnan actualmente por imponer su dominio territorial en detrimento de otros rebeldes con distinto ideario y agenda, pero igualmente inmersos en la cruenta contienda armada que se desarrolla en dicho país, la cual entra ya en su cuarto año. Siria preocupa cada vez más también como creciente foco de amenaza terrorista para otros países de Oriente Medio e incluso para los de Europa Occidental, de donde proceden varios miles de los extranjeros incorporados a aquellas organizaciones yihadistas.

Sin embargo, en estrecha relación con el devenir de los acontecimientos en Siria se encuentra la evolución reciente del terrorismo yihadista en el vecino Irak. Entre ambos países existe una frontera que supera los 600 km. Al este de la misma, dentro del territorio iraquí y sobre todo en la provincia de al-Anbar, es donde tiene su base una de las principales organizaciones yihadistas inmersas en el conflicto bélico sirio, el denominado Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), cuyos integrantes se mueven con facilidad de un lado al otro de dicha frontera a través de tramos de la misma carentes de control oficial.

Además de su campaña en Siria, el EIIL, desposeído recientemente por los líderes de al-Qaeda de su previa condición de rama de la misma, ha incrementado asimismo su actividad dentro de Irak. Esta violencia explica en gran medida el aumento en el número de civiles muertos en atentados o enfrentamientos registrado recientemente en dicho país. Los datos compilados por www.iraqbodycount.org y ratificados por fuentes oficiales de Irak, revelan que en 2013 la cifra de civiles fallecidos en dicho país como consecuencia de ese tipo de incidentes fue de al menos 9.571, doblando la de 2012, por su parte algo superior a la de 2011. A finales de este último año, recuérdese, fue cuando abandonaron Irak las tropas estadounidenses que estaban desplegadas en el mismo desde 2003, lo que por cierto no supuso un descenso de los atentados suicidas en el país.

Pues bien, en enero y febrero de 2014, el número de civiles que han perdido la vida en atentados o enfrentamientos ocurridos en Irak se ha multiplicado por tres respecto a los mismos meses de 2013. Desde inicios del presente año, cada día muere una media de 33 personas, en su mayoría de confesión chií. Solo entre el 1 y el 15 de marzo se contabilizaban casi 500 víctimas mortales, un 20% más que en todo ese mismo mes el año anterior. Más de la mitad de los incidentes que produjeron esas víctimas se perpetraron según un repertorio de violencia típicamente terrorista, mediante bombas y atentados suicidas. Estos últimos son por lo común muy letales, aunque su frecuencia no haya superado el 10% del total de incidentes ocurridos en la primera mitad de marzo de 2014.

Durante estas mismas dos semanas se utilizaron armas de fuego en algo más del 40% de los incidentes y hubo incluso algunos episodios de lanzamiento de morteros o similar. Ello, en conjunción con la elevada cifra de civiles muertos –que sólo para marzo de 2014 puede alcanzar la misma que la organización terrorista ETA ha provocado a lo largo de toda su historia en un país relativamente equiparable al nuestro en cuanto al tamaño de su población (unos 32.000.000 de habitantes)–, sugiere que en Irak se está desarrollando, además de la violencia atribuible a una serie de milicias sectarias y tribales, una verdadera insurgencia yihadista que recurre principal pero no exclusivamente a tácticas de terrorismo.

A la existencia de esa insurgencia yihadista apunta también su extensión geográfica. Alrededor de un 20% de los atentados y enfrentamientos relacionados con la misma –si observamos, una vez más, como muestra significativa, los datos correspondientes a esos aludidos primeros 15 días de marzo de 2014–, ha tenido lugar en las principales localidades de la provincia de al-Anbar, con población mayoritariamente suní, y en torno a un 10% acontecieron en la propia capital, Bagdad. Pero un 70% se distribuyó por el resto del territorio iraquí.

Es decir, el desafío yihadista que plantea el EIIL en su ambición de instaurar un dominio islámico no se circunscribe a Siria, ámbito al cual se expandió desde Irak y en el que afronta constreñimientos derivados tanto de su confrontación con otras entidades yihadistas, en concreto Jabhat al-Nusra, declarada por al-Qaeda su rama en el primero de esos dos países, como de sus prácticas y la numerosa presencia de yihadistas extranjeros en sus filas, que habrían erosionado su base social. Más allá de la retórica implícita en su denominación como entidad, la ambición que el EIIL tiene de establecer un emirato incluye efectivamente a Irak.

Las autoridades iraquíes tienden a explicar no ya el mantenimiento sino el auge de la violencia terrorista en su país como resultado de factores externos, en particular de la situación en la colindante Siria, desde donde ciertamente penetran los yihadistas extranjeros movilizados por el EIIL, quienes en la actualidad ejecutan ya una mayoría de los atentados suicidas que acontecen en Irak y desde donde asimismo se introduce armamento en este último país. También han criticado a Arabia Saudí y Qatar por los recursos que de ambos países llegan a los rebeldes sirios y que terminan en manos de los yihadistas, siendo finalmente utilizados también dentro del territorio iraquí.

Pero, en realidad, esos factores externos exacerban una dinámica que responde, por una parte, a factores internos relacionados con la conflictividad no regulada que emana de las divisiones confesionales, étnicas y tribales existentes en el seno de la heterogénea sociedad iraquí, así como a la fragmentación y debilidad de las instituciones estatales. Por otra parte, responde a los problemas que desde la educación hasta la economía acucian al conjunto de la población, junto con la corrupción generalizada y sin olvidar la ausencia de un Estado de Derecho que sirva como referente a la lucha contra el terrorismo, lastrada asimismo por la descoordinación en materia de inteligencia o la primacía otorgada al uso de medios militares como respuesta.

El nuevo escenario de violencia generalizada en Oriente Medio que desde 2011 amenaza progresivamente con desmoronar la frágiles estructuras estatales existentes y con romper la ya quebradiza fibra social habituales en los países de la región, convirtiéndose en un foco de amenaza terrorista para otros de la misma zona –ahí están los casos más inmediatos de Líbano y Jordania– y para los de Europa Occidental. Abordarlo requiere por parte de los gobiernos nacionales concernidos dentro y fuera de la zona de conflicto, de la UE en especial, así como de la comunidad internacional en su conjunto, un tratamiento que considere a Siria e Irak un mismo espacio de insurgencia yihadista.

Fernando Reinares es investigador principal de Terrorismo Internacional del Real Instituto Elcano | @F_Reinares

Ilustración de Fernando Vicente [España, 1963] para el texto que sigue.

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Decadencia de Occidente

Tras las elecciones europeas, irrumpen torrencialmente los enemigos populistas del euro y de la UE; mientras tanto, Estados Unidos se está retirando discretamente del liderazgo democrático y liberal

Mario Vargas Llosa en El País, 010614.

Aunque en apariencia los partidos tradicionales —populares y socialistas— han ganado las elecciones al Parlamento Europeo, la verdad es que ambos han perdido muchos millones de votos y que el hecho central de esta elección es la irrupción torrencial en casi toda Europa de partidos ultraderechistas o ultraizquierdistas, enemigos del euro y de la Unión Europea, a los que quieren destruir, para resucitar las viejas naciones, cerrar las fronteras a la inmigración y proclamar sin rubor su xenofobia, su nacionalismo, su filiación antidemocrática y su racismo. Que haya matices y diferencias entre ellos no disimula la tendencia general de una corriente política que hasta ahora parecía minoritaria y marginal y que, en esta justa electoral, ha demostrado un crecimiento espectacular.

Los casos más emblemáticos son los de Francia y Gran Bretaña. El Front National de Marine Le Pen, que, hasta hace pocos años era un grupúsculo excéntrico, es ahora el primer partido político francés —de no tener un solo diputado europeo tiene ahora 24— y el UKIP, Partido de la Independencia de Reino Unido, luego de derrotar a conservadores y laboristas, se convierte en la formación política más votada y popular de la cuna de la democracia. Ambas organizaciones son enemigas declaradas de la construcción europea y quieren enterrarla a la vez que acabar con la moneda común y levantar barreras inexpugnables contra una inmigración a la que hacen responsable del empobrecimiento, el paro y la subida de la delincuencia en toda Europa occidental. La extrema derecha triunfa también en Dinamarca, en Austria los eurófobos del FPÖ alcanzan el 20%, y en Grecia el ultraizquierdista antieuropeo Syriza gana las elecciones y el partido neonazi Amanecer Dorado (10% de los votos) envía tres diputados al Parlamento Europeo. Catástrofes parecidas, aunque en porcentajes algo menores, ocurren en Hungría, Finlandia, Polonia y demás países europeos donde el populismo y el nacionalismo aumentan también su fuerza electoral.

Algunos comentaristas se consuelan afirmando que estos resultados denotan un voto de rabia, una protesta momentánea, más que una transformación ideológica del viejo continente. Pero como es seguro que la crisis de la que han resultado los altos niveles de desempleo y la caída del nivel de vida tardará todavía algunos años en quedar atrás, todo indica que el vuelco político que muestran estas elecciones en vez de ser pasajero, probablemente durará y acaso se agravará. ¿Con qué consecuencias? La más obvia es que la integración europea, si no se frena del todo, será mucho más lenta de lo previsto, con la casi seguridad de que habrá desenganches entre los países miembros, empezando por el británico, que parece ya casi irreversible. Y, acosada por unos movimientos antisistema cada vez más robustos y operando en su seno como una quinta columna, la Unión Europea estará cada vez más desunida y conmovida por crisis, políticas fallidas y una contestación permanente que, a la corta o a la larga, podrían enterrarla. De este modo, el más ambicioso proyecto democrático internacional se iría a pique y la Europa de las naciones encrespadas regresaría curiosamente a los extremismos y paroxismos de los que resultaron las matanzas vertiginosas de la II Guerra Mundial. Pero, incluso si no se llega al cataclismo de una guerra, su decadencia económica y política seguiría siendo inevitable, a la sombra vigilante del nuevo (y viejo) imperio ruso.

Al mismo tiempo que me enteraba de los resultados de las elecciones europeas yo leía, en el último número de The American Interest, la revista que dirige Francis Fukuyama (May/June 2014), una fascinante encuesta titulada America self-contained? (que podría traducirse como ¿América ensimismada?), en la que una quincena de destacados analistas estadounidenses de distintas tendencias examinan la política exterior del Gobierno del presidente Obama. Las coincidencias saltaban a la vista. No porque en Estados Unidos haya hecho irrupción el populismo nacionalista y fascistón que podría acabar con Europa, sino porque, con métodos muy distintos, el país que hasta ahora había asumido el liderazgo del Occidente democrático y liberal, discretamente iba eximiéndose de semejante responsabilidad para confinarse, sin traumas ni nostalgia, en políticas internas cada vez más desconectadas del mundo exterior y aceptando, en este globalizado planeta de nuestros días, su condición de país destronado y menor.

Sobre las razones de esta “decadencia” los críticos discrepan, pero todos están de acuerdo que esta última se refleja en una política exterior en la que Obama, con el apoyo inequívoco de una mayoría de la opinión pública, se desembaraza de manera sistemática de asumir responsabilidades internacionales: su retiro de Irak, primero, y, ahora, de Afganistán, tras dos fracasos evidentes, pues en ambos países el islamismo más destructor y fanático sigue haciendo de las suyas y llenando las calles de cadáveres. De otro lado, el Gobierno de Estados Unidos se dejó derrotar pacíficamente por Rusia y China cuando amenazó con intervenir en Siria para poner fin al bombardeo con gases venenosos a la población civil por parte del Gobierno de El Asad y no sólo no lo hizo sino toleró sin protestar que aquellas dos potencias siguieran suministrando armamento letal a la corrupta dictadura. Incluso Israel se dio el lujo de humillar al Gobierno norteamericano cuando éste, a través de los empeños del secretario de Estado Kerry, intentó una vez más resucitar las negociaciones con los palestinos, saboteándolas abiertamente.

Según la encuesta de The American Interest nada de esto es casual, ni se puede atribuir exclusivamente al Gobierno de Obama. Se trata, más bien, de una tendencia que viene de muy atrás y que, aunque soterrada y discreta por buen tiempo, encontró a raíz de la crisis financiera que golpeó con tanta fuerza al pueblo estadounidense ocasión de crecer y manifestarse a través de un Gobierno que se ha atrevido a materializarla. Aunque la idea de que Estados Unidos se enrosque en solucionar sus propios problemas y, a fin de acelerar su desarrollo económico y devolver a su sociedad los altos niveles de vida que alcanzó en el pasado, renuncie al liderazgo de Occidente y a intervenir en asuntos que no le conciernan directamente ni representen una amenaza inmediata a su seguridad, sea objeto de críticas entre la élite y la oposición republicana, ella tiene un apoyo popular muy grande, la de los hombres y mujeres comunes y corrientes, convencidos de que Estados Unidos debe dejar de sacrificarse por los “otros”, enfrascándose en costosísimas guerras donde dilapida sus recursos y sacrifica a sus jóvenes, en tanto que escasea el trabajo y la vida se vuelve cada vez más dura para el ciudadano común. Uno de los ensayos de la encuesta muestra cómo cada uno de los importantes recortes en gastos militares que ha hecho Obama han merecido el respaldo aplastante de la ciudadanía.

¿Qué conclusiones sacar de todo esto? La primera es que el mundo ha cambiado ya mucho más de lo que creíamos y que la decadencia de Occidente, tantas veces pronosticada en la historia por intelectuales sibilinos y amantes de las catástrofes, ha pasado por fin a ser una realidad de nuestros días. ¿Decadencia en qué sentido? Ante todo, en el papel director, de avanzada, que tuvieron Europa y Estados Unidos en el pasado mediato e inmediato, para muchas cosas buenas y algunas malas. La dinámica de la historia ya no sólo nace allí sino, también, en otras regiones y países que, poco a poco, van imponiendo sus modelos, usos, métodos, al resto del mundo. Esta descentralización de la hegemonía política no estaría mal si, como creía Francis Fukuyama luego de la caída del muro de Berlín, la democracia liberal se expandiera por todo el planeta erradicando la tradición autoritaria para siempre. Por desgracia no ha sido así sino, más bién, al revés. Nuevas formas de autoritarismo, como los representados por la Rusia y China de nuestros días, han sustituido a las antiguas, y es más bien la democracia la que empieza a retroceder y a encogerse por doquier, debilitada por los caballos de Troya que han comenzado a infiltrarse en las que creíamos ciudadelas de la libertad.

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Ilustración de Fernando Vicente [España, 1963] para el texto que sigue.

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Apogeo y decadencia de Occidente

Niall Ferguson explica las ventajas de la cultura occidental y las razones de su declive aunque se olvida de un elemento esencial de su fuerza: su espíritu crítico

Mario Vargas Llosa
en El País, 100113.

En su ambicioso libro Civilización: Occidente y el resto, Niall Ferguson expone las razones por las que, a su juicio, la cultura occidental aventajó a todas las otras y durante quinientos años tuvo un papel hegemónico en el mundo, contagiando a las demás con parte de sus usos, métodos de producir riqueza, instituciones y costumbres. Y, también, por qué ha ido luego perdiendo brío y liderazgo de manera paulatina al punto de que no se puede descartar que en un futuro previsible sea desplazada por la pujante Asia de nuestros días encabezada por China.

Seis son, según el profesor de Harvard, las razones que instauraron aquel predominio: la competencia que atizó la fragmentación de Europa en tantos países independientes; la revolución científica, pues todos los grandes logros en matemáticas, astronomía, física, química y biología a partir del siglo XVII fueron europeos; el imperio de la ley y el gobierno representativo basado en el derecho de propiedad surgido en el mundo anglosajón; la medicina moderna y su prodigioso avance en Europa y Estados Unidos; la sociedad de consumo y la irresistible demanda de bienes que aceleró de manera vertiginosa el desarrollo industrial, y, sobre todo, la ética del trabajo que, tal como lo describió Max Weber, dio al capitalismo en el ámbito protestante unas normas severas, estables y eficientes que combinaban el tesón, la disciplina y la austeridad con el ahorro, la práctica religiosa y el ejercicio de la libertad.

El libro es erudito y a la vez ameno, aunque no excesivamente imparcial, pues privilegia los aportes anglosajones y, por ejemplo, ningunea los franceses, y acaso sobrevalora los efectos positivos de la reforma protestante sobre los católicos y los laicos en el progreso económico y cívico del Occidente. Pero tiene muchos aspectos originales, como su tesis según la cual la difusión de la forma de vestir occidental por todo el mundo fue inseparable de la expansión de un modo de vida y de unos valores y modas que han ido homogenizando al planeta y propulsando la globalización. Por eso, con argumentos muy convincentes Niall Ferguson sostiene que la promoción del pañuelo y el velo islámicos no es una moda más, sino forma parte de una agenda cuyo objetivo último es limitar los derechos de la mujer y conquistar una cabecera de playa para la instauración de la sharía . Así ocurrió en Irán tras la Revolución de 1979 cuando los ayatolás emprendieron la campaña indumentaria contra lo que llamaban la “occidentoxicación” y así comienza a ocurrir ahora en Turquía, aunque de manera más lenta y solapada.

Ferguson defiende la civilización occidental sin complejos ni reticencias pero es muy consciente del legado siniestro que también constituye parte de ella —la Inquisición, el nazismo, el fascismo, el comunismo y el antisemitismo, por ejemplo—, pero algunas de sus convicciones son difíciles de compartir. Entre ellas la de que el imperialismo y el colonialismo, haciendo las sumas y las restas, y sin atenuar para nada las matanzas, saqueos, atropellos y destrucción de pueblos primitivos que causaron, fueron más positivos que negativos pues hicieron retroceder la superstición, prácticas y creencias bárbaras e impulsaron procesos de modernización. Tal vez esto valga para algunas regiones específicas y ciertos tipos de colonización, como los que experimentó la India, pero difícilmente sería válido en el caso de otros países, digamos del Congo, cuya anarquía y disgregación crónicas derivan en gran parte de la ferocidad de la explotación y del genocidio de sus comunidades que impuso el colonialismo belga.

El libro dedica muchas páginas a describir la fascinante transformación de la China colectivista y maoísta del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural de Mao Tse-tung a la que impulsó Deng Xiaoping, la de un capitalismo a marchas forzadas, abriendo mercados, estimulando las inversiones extranjeras y la competencia industrial, permitiendo el crecimiento de un sector económico no público y de la propiedad privada, pero conservando el autoritarismo político. Al igual que la Inglaterra de la Revolución Industrial que estudió Max Weber, el profesor Ferguson destaca el poco conocido papel que ha desempeñado también en China, a la vez que su economía se disparaba y batía todos los récords históricos de progreso estadístico, el desarrollo del cristianismo, en especial el de las iglesias protestantes. Las cifras que muestra en el caso concreto de la ciudad de Wenzhou, provincia de Zhejiang, la más emprendedora de China, son impresionantes. Hace treinta años había una treintena de iglesias protestantes y ahora hay 1.339 aprobadas por el gobierno (y muchas otras no reconocidas). Llamada “la Jerusalén china”, en Wenzhou buen número de empresarios emergentes asumen abiertamente su condición de cristianos reformados y la asocian estrechamente a su trabajo. La entrevista que celebra Ferguson con uno de estos prósperos “jefes cristianos” de Wenzhou, llamado Hanping Zhang, uno de los mayores fabricantes de bolígrafos y estilográficas del mundo, es sumamente instructiva.

Aunque no lo dice explícitamente, todo el contenido de Civilización: Occidente y el resto deja entrever la idea de que el formidable progreso económico de China irá abriendo el camino a la democracia política, pues, sin la diversidad, la libre investigación científica y técnica y la permanente renovación de cuadros y equipos que ella estimula, su crecimiento se estancaría y, como ha ocurrido con todos los grandes imperios no occidentales del pasado —Ferguson ofrece una apasionante síntesis de esa constante histórica—, se desplomaría. Si eso ocurre, el liderazgo que la civilización occidental ha tenido por cinco siglos habrá terminado y en lo sucesivo serán China y un puñado de países asiáticos quienes asumirán el papel de naves insignias de la marcha del mundo del futuro.

Las críticas de Niall Ferguson al mundo occidental de nuestros días son muy válidas. El capitalismo se ha corrompido por la codicia desenfrenada de los banqueros y las élites económicas, cuya voracidad, como demuestra la crisis financiera actual, los ha llevado incluso a operaciones suicidas, que atentaban contra los fundamentos mismos del sistema. Y el hedonismo, hoy día valor incontestado, ha pasado a ser la única religión respetada y practicada, pues las otras, sobre todo el cristianismo tanto en su variante católica como protestante, se encoge en toda Europa como una piel de zapa y cada vez ejerce menos influencia en la vida pública de sus naciones. Por eso la corrupción cunde como un azogue y se infiltra en todas sus instituciones. El apoliticismo, la frivolidad, el cinismo, reinan por doquier en un mundo en el que la vida espiritual y los valores éticos conciernen sólo a minorías insignificantes.

Todo esto tal vez sea cierto, pero en el libro de Niall Ferguson hay una ausencia que, me parece, contrarrestaría mucho su elegante pesimismo. Me refiero al espíritu crítico, que, en mi opinión, es el rasgo distintivo principal de la cultura occidental, la única que, a lo largo de su historia, ha tenido en su seno acaso tantos detractores e impugnadores como valedores, y entre aquellos, a buen número de sus pensadores y artistas más lúcidos y creativos. Gracias a esta capacidad de despellejarse a sí misma de manera continua e implacable, la cultura occidental ha sido capaz de renovarse sin tregua, de corregirse a sí misma cada vez que los errores y taras crecidos en su seno amenazaban con hundirla. A diferencia de los persas, los otomanos, los chinos, que, como muestra Ferguson, pese a haber alcanzado altísimas cuotas de progreso y poderío, entraron en decadencia irremediable por su ensimismamiento e impermeabilidad a la crítica, Occidente —mejor dicho, los espacios de libertad que su cultura permitía— tuvo siempre, en sus filósofos, en sus poetas, en sus científicos y, desde luego, en sus políticos, a feroces impugnadores de sus leyes y de sus instituciones, de sus creencias y de sus modas. Y esta contradicción permanente, en vez de debilitarla, ha sido el arma secreta que le permitía ganar batallas que parecían ya perdidas.

¿Ha desaparecido el espíritu crítico en la frívola y desbaratada cultura occidental de nuestros días? Yo terminé de leer el libro de Niall Ferguson el mismo día que fui al cine, aquí en New York, a ver la película Zero Dark Thirty, de Kathryn Bigelow, extraordinaria obra maestra que narra con minuciosa precisión y gran talento artístico la búsqueda, localización y ejecución de Osama bin Laden por la CIA. Todo está allí: las torturas terribles a los terroristas para arrancarles una confesión; las intrigas, las estupideces y la pequeñez mental de muchos funcionarios del gobierno; y también, claro, la valentía y el idealismo con que otros, pese a los obstáculos burocráticos, llevaron a cabo esa tarea. Al terminar este film genial y atrozmente autocrítico, los centenares de neoyorquinos que repletaban la sala se pusieron de pie y aplaudieron a rabiar; a mi lado, había algunos espectadores que lloraban. Allí mismo pensé que Niall Ferguson se equivocaba, que la cultura occidental tiene todavía fuelle para mucho rato.

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Los terroristas y el fin de Europa

Pietro Citati en El País, 080404.

Cuando pensamos en los terroristas que están ensangrentado Estados Unidos, el mundo islámico y Europa desde hace casi tres años, les llamamos fundamentalistas religiosos. Pensamos que, en un mundo amenazado por la vulgaridad y el dinero (el dinero y la vulgaridad de Occidente), Osama Bin Laden, Ayman al Zawahiri y sus colegas desean revivir el antiguo islam. Los años en los que el ángel Gabriel dictó a Mahoma los versículos del Corán surgieron las primeras mezquitas de ladrillo y ramas de palmera, comenzaron las peregrinaciones a La Meca, las tropas árabes conquistaron a toda velocidad Persia, Siria, África septentrional y España, se retiraron al desierto los primeros ascetas, nació una nueva teología, se publicaron ejemplares maravillosamente decorados del Corán y se construyeron las grandes mezquitas de Damasco y Jerusalén... Fue la época de los cimientos: un periodo apasionado, austero, guerrero, lleno de genio y movilidad; un océano de fuego, que en unos cuantos años ardió y transformó el mundo. Mil trescientos años después, para recuperar esos cimientos (o eso dicen), los terroristas se suben a los aviones, destruyen los rascacielos de Nueva York, se suicidan, crean el caos en Constantinopla, Casablanca y Madrid. Es un sacrificio atroz, una matanza ilimitada en la que mueren ellos mismos y los demás; pero, al final de esa matanza, se supone que renacerá el perfume del siglo VII, la figura de Mahoma que, en un instante aislado en el tiempo, abandona el suelo de Jerusalén y sube al cielo en su caballo volador.

No existe una mentira mayor. El siglo VII no ha regresado. Mahoma no vuelve a ascender al cielo. Los terroristas del 2001, el 2002, el 2003, el 2004 y futuros años han destruido mediante la violencia cualquier vínculo que pudieran tener con el Corán. La guerra que libran contradice en todos los sentidos las palabras de la tradición islámica.

Unas palabras que prescribían la tolerancia religiosa, aconsejaban que se protegiera a viudas y huérfanos, prohibían el asesinato, el suicidio, el terrorismo y la violación de los pactos e imponían una ley escrupulosa hasta para regir la guerra santa, mientras, a su alrededor, todo era Biblia, fantasía, alfombras mágicas, lectura de los filósofos griegos, invención de autómatas, letras de oro de los Coranes. Lo que está sucediendo en 2004 no tiene precedentes ni en los años más siniestros de la historia islámica, cuando los bereberes invadieron el califato de Córdoba. En los últimos 30 años ha nacido en Oriente Próximo una religión nueva, impía e iconoclasta, que tiene tanta relación con el Corán y Mahoma como el nazismo con el romanticismo alemán.

Lo que reina hoy en Oriente Próximo es el perverso arte de la política que desarrolló Europa a lo largo de los siglos, hasta culminar en Hitler y Stalin. Osama Bin Laden y sus seguidores no son, como dicen nuestras ingenuas autoridades, "locos criminales" sedientos de sangre. Poseen un talento político como no existe hoy en el mundo. Tienen una imaginación grandiosa, una voluntad férrea, una enorme lucidez racional, una intuición que simplifica enormemente las cosas, una terrible audacia intelectual, una perfecta elección de los objetivos, una precisión meticulosa en la ejecución, el don de montar espectáculos teatrales capaces de fascinar a las multitudes, y ni un ápice de duda, incertidumbre ni aliento humano.

No se parecen en nada a los poderosos de la gran tradición árabe: los califas de Bagdad y Córdoba, Saladino, los soberanos de Delhi, los soberanos safávidas de Persia, los emperadores mongoles de India, los sultanes otomanes, con todo su aparato de generosidad, genio y opulencia. Ni a los mediocres jefes de Estado de la última posguerra mundial, Nasser y Bumedián. Son hijos de Occidente: hijos de los nihilistas y de Hitler, de Lenin y de Stalin, de la inmundicia ideológica que ha derramado Europa en el último siglo sobre el universo.

No sé dónde viven, si en Afganistán, Pakistán, Irak, o en la calle Venezia de Milán, o en la plaza de la Concordia, o en el hotel Plaza de Manhattan, si en las viviendas más elegantes y los hoteles más lujosos. Pero sí sé lo que hacen. Se ríen de nosotros. Cuánto debieron de divertirse el 11 de septiembre de 2001. Seguro que pensaron: "¿Lo veis? Nosotros os damos una película real, mejor que lo que os han ofrecido hasta ahora vuestras televisiones. Todo es espctáculo, tal como os gusta en vuestra vida diaria; todo son efectos especiales, como en las películas de Spielberg. Pero los aviones son auténticos, los rascacielos son auténticos, el fuego es auténtico, las ruinas son auténticas, los miles de muertos son auténticos muertos. Esperamos contar con vuestra admiración. Confesadlo, nunca os habíais divertido tanto. Nunca tendréis otro espectáculo así de grandioso, hasta que decidamos ofreceros otro, tal vez muy pronto". Cuánto deben de estar divirtiéndose estos días, después del atentado de Madrid, al ver las manifestaciones contra el terrorismo o por la paz, las disputas entre nuestros políticos, nuestros interminables debates televisivos, la nube de palabrería y estupidez que envuelve amorosamente a Europa y América.

En otro tiempo, en Occidente existía una cualidad atroz e incomunicable que Simone Weil llamó "fuerza". Le gustaba verse encarnada en el rostro de Julio César; en el rostro extrañamente femenino de Augusto; en los pequeños miembros adiposos de Napoleón; en la figura enorme y falsamente bonachona de Stalin. La fuerza se proponía alcanzar unos fines, y lo lograba casi por cualquier medio, a costa de construir sus altares sobre pilas de cadáveres y ríos de sangre. Cuando llegaba a la cima, donde no había ya nada que se le opusiera, adoptaba un aire majestuoso, grandioso y terrible, y dejaba caer una sonrisa apacible y benigna sobre los hombres que, más abajo, le presentaban sus quejas, sus himnos y sus oraciones. Ninguna otra cualidad fascinaba tanto a los hombres como la fuerza, ninguna suscitaba una mezcla tan repugnante de terror y atracción, tanto deseo de adoración, humillación y sacrificio.

Por suerte para nosotros, en la civilización occidental, hoy, la fuerza ya no existe. La fuerza es realista, atrapa objetos, tritura cuerpos, conquista países; y el mundo europeo del siglo XXI es irreal, teatral, fantasioso, televisivo, espectacular. Ningún occidental sabe usar ya la fuerza. Y cuando recurre a ella, la usa de forma inexperta, torpe, excesiva, o acompañada de tanta cautela, tanto miramiento, tanta excusa y tanta precaución que se vuelve totalmente ineficaz y perjudicial. Como nos han enseñado los últimos 30 años de historia política de Estados Unidos de América.

Y, muerta la fuerza, han muerto los poderosos. Los grandes dela Tierra desaparecieron hace varias décadas, como una familia de animales barrida por una glaciación. El último de los antiguos poderosos fue Stalin, el hombre que adoraba a Shakespeare y el ballet; cuando Malenkov, Beria, Mólotov y Kaganovic le llevaron a hombros hasta la tumba -en un día helador y gris de 1953-, no sabían que estaban enterrando al último representante de una raza extinta. El epitafio se escribió años después: lo pronunció Jruschov, y fue grotesco, irreverente y blasfemo, como sucede cuando los esclavos liberados -todos nosotros- tomamos el poder.

Por consiguiente, los políticos de hoy son completamente distintos. Durante siglos, les gustó ser inalcanzables, invisibles, desconocidos para los demás seres humanos, solitarios como las estrellas en el cielo. Nadie podía acercarse al emperador de Bizancio, sentado en su trono, ni hasta el Hijo del Cielo que, en Pekín, escuchaba la música de sus relojes perfectos, ni hasta el emperador de Persia oculto tras su velo. Todas sus palabras y acciones olían a secreto: fingimientos, máscaras, misterios, que nadie podía explicar.

Ahora vemos a los políticos todas las tardes en la pantalla de la televisión, sentados en butacas rosas o azules, mientras hablan frívolamente de tal o cual cosa, con una pasión desmesurada por las frases superficiales y los tópicos. Les encanta dejarse fotografiar en público, sentados en almuerzos oficiales, con las manos decorosamente colocadas junto a los tenedores, o mientras se besan con fervor en la mejilla o la boca, o se dan palmadas en la espalda o más abajo, como signo de solidaridad, complicidad, amor; unas palmadas afectuosas que son su forma preferida de hablar. A cambio, han perdido toda capacidad de intuir la realidad. No ven lo que ocurre. No saben imaginar lo que va a ocurrir, pese a que Osama Bin Laden lo sabe muy bien. En otro tiempo, poseían el don supremo de la autoridad, un don que se tiene, al mismo tiempo, por naturaleza y por experiencia, nunca se ostenta y siempre difunde a su alrededor calma, tranquilidad, veneración y respeto. Hoy, casi ninguno de ellos tiene autoridad; se toman el pelo mutuamente, se sacan la lengua, se insultan, se hacen burla, se ofenden, de tal forma que nos obligan a los súbditos a sentirnos tristes y humillados en su nombre.

Entre los episodios de la historia hay uno respecto al que siento una veneración inmensa, como si perteneciera a una condición superior a la meramente histórica. Son las vicisitudes de Inglaterra entre 1939 y 1941. Los nazis habían conquistado Polonia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda y Francia; luego, los Balcanes y Creta; se habían aliado con la Unión Soviética. Durante un año, Inglaterra careció prácticamente de ejército, sólo tenía unos cientos de aviones, algunas tropas en Egipto, una flota, una clase dirigente nada compacta... y a Churchill. No había grandes esperanzas. Las bombas alemanas destruían las ciudades inglesas, las "coventrizaban", como decía con elegancia Mussolini. Leonard y Virginia Woolf habían preparado veneno para suicidarse si los nazis desembarcaban en el país. Pues bien, el pueblo inglés tuvo una inmensa capacidad de paciencia y aguante. Toleró la derrota y la muerte, no perdió el valor, proyectó la mirada hacia el otro lado de un futuro muy oscuro. Unos cuantos aviones ingleses vencieron sobre el canal de la Mancha a los aviones alemanes; las naves inglesas hundieron las italianas en el Mediterráneo. Si estamos hoy aquí, si podemos hablar, escribir, pasear, irnos de vacaciones, decir estupideces, todo esto es posible exclusivamente gracias a la paciencia, el valor y el aguante de aquel pueblo leal.

Convenzámonos de que la civilización occidental corre peligros no mucho menos graves que los de 1939 y 1940. Los enemigos son muy inteligentes, no tienen escrúpulos ni incertidumbres, y poseen una fuerza de voluntad extraordinaria. Para una democracia, defenderse del terrorismo elevado a sistema es muy difícil, casi imposible. Estallarán otros atentados en todos los países de Europa y del mundo islámico, porque la primera meta de Osama Bin Laden y sus seguidores es destruir el islam: el islam de Mahoma, Córdoba, Saladino, Rumi y Las mil y una noches. Tendremos que renunciar a numerosos placeres: pequeñas libertades, garantías jurídicas, riquezas, ayudas. Durante muchos años, todo estará en peligro. A veces existe la impresión de que muchos no están dispuestos a hacer esos sacrificios y que, para ellos, la civilización occidental puede hundirse sin nostalgias. Parece que la paciencia, el valor y la capacidad de aguante -que, en 1940, salvaron a Inglaterra y al mundo- se han desvanecido. Mejor Hitler, mejor Stalin, mejor Mao, mejor Pol Pot, mejor Bin Laden; los europeos han repetido en muchas ocasiones, tanto en las universidades como en la calle, esas penosas palabras. Mejor conservar la vida, al precio que sea.

La civilización occidental es culpable de muchas cosas, como cualquier civilización humana. Ha violado y destruido continentes y religiones. Pero posee un don que no conoce ninguna otra civilización: el de acoger, desde hace 2.500 años -desde que los orfebres griegos trabajaban para los escitas-, todas las tradiciones, los mitos, las religiones y a casi todos los seres humanos. Los comprende o intenta comprenderlos, aprende de ellos, les enseña, y después, con gran lentitud, modela una nueva creación que es tan occidental como oriental. ¡Cuántas palabras hemos asimilado! ¡Cuántas imágenes hemos admirado! ¡Cuántas personas han adquirido la ciudadanía "romana"! Éste es un don tan grande e incalculable que tal vez valga la pena sacrificarse, pro aris et focis, a cambio del derecho de pasear y ejercer la imaginación ante la catedral de Chartres, en el gran prado de la universidad de Cambridge o entre las columnas salomónicas del palacio real de Granada.

Pietro Citati es crítico y escritor italiano, autor, entre otros libros, de Luz de la noche (Seix Barral) e Israele e l'Islam (Mondadori, Milán). Traducción: M. Luisa Rodríguez Tapia. © La Repubblica, 2004.

La decadencia de OccidenteOswald Spengler. Fue publicada entre 1918 y 1923.

La rabbia e l'orgoglio (La rabia y el orgullo, Madrid, La Esfera de los Libros, 2002). Oriana Fallaci. Traducción al español en El Mundo, septiembre 2001. Otra traducción completa.

Oriana Fallaci convierte el islam en la gran amenaza de Occidente. La periodista dedica su nuevo libro, 'La fuerza de la razón' [2004], "a los muertos de Madrid". Enric González en El País, 060404.

Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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26 Agosto 2014

Madrid-Córdoba y la desvergüenza del primero

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El tiki taka madrileño

El Madrid acogió ayer a su hinchada en el Bernabeu, en su primer partido de la Liga, haciendo el ridículo ante un recien ascendido Córdoba, que estuvo cumbre.

Cuando un solo futbolista blanco cuesta lo que toda la plantilla del club andaluz.

Lamentable.

Ancelotti, desde que no sólo ha aceptado que echen a Diego lópez, su portero predilecto, sino que se ha prestado a decir que se ha ido porque él jugador quería largarse, ya no es ni sombra de lo que era.Se ha convertido -al hilo de la terminología de Podemos- en el mayordomo del rico Florentino.

En el fútbol también es muy importante la sociología y el vestuario se está volviendo a convertir en una auténtica jaula de grillos donde el solitario capitán [?] Casillas no se habla con Arbeloa, o donde Di María, íntimo del portero gallego, echaba pestes intentado que a él le ocurriera lo que a su amigo, con tanto fichaje en su demarcación.

La plantilla está que echa las muelas, también por la marcha de Diego y del jugador argentino. Y eso, evidentemente, se nota en el campo. Apatía, dejadez y mucho pase atrás que ya ganaremos.

Vamos por partes. En la portería un Casillas que siembre el terror en la grada cada vez que tiene que salir por alto. Un escándalo. Cualquier corner del Córdoba era peligro de muerte. No me extrañaría que la estrategia del entrenador fuera que los encargados de retirar a Iker fueran los aficionados, a grito pelado, ante su continuado hundimiento.

En la defensa, salvo un equilibrado Pepe, los demás están suplicando su jubilación. Ramos, sigue siendo capaz tanto de firmar un estupendo gol como de dejar escapar a un contrario o de derribarlo de un codazo; ese chico necesita de un largo tiempo en el banquillo. Marcelo, sobrado de peso y harto de fútbol, se pasea por el campo reuniendo todos los vicios y ninguna de las virtudes que antañon le caracterixaban. Arbeloa, cuestionado permanentemente por los fans de Casillas y exigido por su entrenador para que haga de extremo, fue sustituído por un Carvajal, tratado como un héroe, simplemente voluntarioso y que se ha especializado en mal tirar balones a la olla.

Con una mala defensa que siempre juega hacia atrás y sin contar con un jugador de enlace con la media y la delantera, Ancelotti insiste en desubicar a grandes jugadores como Bale o James, que se harán cruces pensando en lo que se ha pagado por ellos para hacerles jugar donde no jugaban.

Y arriba, sin que les llegue el balón de ninguna de las maneras, un gran Cristiano no completamente restablecido y que, inexplicablemente, sigue siendo alineado, y un gran Benzema al que parte de la afición sigue cuestionando por ser, además, el mejor interior del mundo.

Por si esto fuera poco, al mister se le ocurre, por puro acojone ante el Córdoba, sacar a Khedira de medio defensivo en lugar de Benzema y por sus sustituir a James por Isco.  Cuando el alemán, que también es una gran medio atacante, está loco por largarse, con toda la razón y al malagueño ya lo echaron del Valencia porque le pesaba demasiado el culo.

Del bluff Illaramendi, hoy no hablo, ya que, al menos, no jugó.

Esto es lo que hay, con el pastón que ha costado este equipo, donde cada vez es más importante la venta de camisetas, el imperio mercantil, que aquel juego ambicioso y espectacular del Madrid de toda la vida.

EQM

Una reliquia de santo en la portería

Julián Ruiz en el Cortador de cesped, 250814.

Como en los tiempos frágiles, a diez minutos del final, Carvajal perdía tiempo ante el arrebato cordobés. Se jugaba contra un equipo que es escasamente el ocho por ciento del presupuesto despilfarrador del Madrid. Así que el publico empezó a pitar, porque se había cansado de pasar miedo con las apariciones Casillas y el terror que provoca en todos los córners. Invito a un familiar suyo que acuda a las gradas y palpe en vivo o sea consciente del pánico que produce cualquier salida horrible, como en el primer tiempo o con un despeje al centro, que acabó en gol anulado, mientras Chamartín soplaba porque se acabalaba el pánico. Es verdad. Es verdad. Como me decía un amigo, es como si en la meta del Madrid hubieran colocado un relicario, que naturalmente contiene la reliquia del santo Casillas.

Uno duda de cual es la auténtica postura del Ancelotti. Puede que realmente esté representando una ópera bufa. De otra manera no logro entender que su prestigio no baje hasta al infierno por dejar que le traspasen a su meta titular para que pueda estar el "relicario" en la meta blanca. Es no sólo una ignominia sino además un caso insólito en la historia de un equipo grande.

Ya digo que le esté provocando a Pérez, porque sabe infinitamente bien que James no puede ser el Di María en su 4-3-3. ¿Quiere demostrar que se han tirado 80 millones para vender unos miles de camisetas? James ha venido con peso de más y con tantos metros por delante parece tan malo como Isco. ¿Qué quiere demostrar Ancelotti? Probablemente, que el destino no puede ser bueno, como si se representará la "muerte de un campeón". Mientras, se concreta la purga de "jugadores" que trajo Mourinho, como si aquella época hubiera sido la invasión de los hunos.

Lo que descompone a la grada es que, además, el equipo no tiene carisma. No tiene gancho. Ni ilusiona ni enamora, ni siquiera a la luz de la luna. El Madrid es como un mausoleo frío como el mármol,  con la reliquia en la portería. Ni siquiera el portentoso Kroos puede salvar la desidia, la asfixia por el calor, la depresión por la pérdida de un título. Malos tiempos para la belleza del fútbol en el Real Madrid.

Que me perdone el ataque cordobés, que no recree hasta los cielos su insolencia, su vergüenza cordobesa, su magnífico partido, tan sólo con  un pellizco de dinero  de lo que se gasta el Madrid. Pero el fútbol iguala los presupuestos cuando hay una atención a la honestidad.

•••

Notas.- Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos, donde también incorporo propios en granate] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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