La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

1 Agosto 2014

Bo[m]berías

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El ecofeminismo es una corriente de pensamiento ambientalista de corte feminista, aparecida en Europa en el último tercio del siglo XX, la cual se caracteriza por la diversidad de subcorrientes en el ámbito sociocultural, político y activista, entre otros.

Las primeras conexiones entre el feminismo y la ecología que dieron origen al ecofeminismo se encuentran en las utopías literarias de las feministas de los años setenta. En ellas se define una sociedad en la que las mujeres viven sin opresión, lo que implica la construcción de una sociedad ecológica, descentralizada, no jerárquica y no militarizada, con democracia interna y en la que prevalece el uso de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente, etc.

  • El ecofeminismo radical es la “recuperación de los valores matriarcales y la implantación de la cultura femenina, convirtiendo el rol importante que juegan las mujeres en la preservación de la especie en un instrumento de poder para las mujeres y en un activismo ecológico propio”. (FMP)
  • El ecofeminismo liberal el cual tiene sus bases en el feminismo de la igualdad, considera que el desgaste ambiental es el resultado de la instauración de un modelo de desarrollo economicista que no utiliza los recursos naturales conscientemente y no considera sus impactos negativos sobre el medio ambiente. (FMP).
  • El ecofeminismo cultural que se centra en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres y establece un vínculo idealista entre la mujer y la naturaleza debido a la posibilidad de las mujeres de dar a luz.
  • El ecofeminismo socialista reflexiona “que los problemas medioambientales son exclusivos al patriarcado y al capitalismo que justifica la explotación de la naturaleza mediante la técnica para facilitar el progreso, entendido principalmente como crecimiento económico” (FMP). Las ecofeministas socialistas proponen la creación de una sociedad socialista en donde exista una mejor relación entre los géneros, además de una nueva relación con la naturaleza, donde no exista el capitalismo y que garantice una buena calidad de vida para todos y todas. El capitalismo no sólo está afectando a los medios de producción como la agricultura de subsistencia y la artesanía, en donde los hombres y mujeres trabajaban lo mismo pero otorgando un valor menor a las mujeres, si no que ha liberado a los hombres de la naturaleza, otorgándole medios para explotarla para su beneficio valiéndose de la explotación de mujeres.

De Wikipedia.

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Notas.-

Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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31 Julio 2014

El supositorio nacionalista

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La vía anal

¿Saben vds de alguna declaración del Presidente del Gobierno a los españoles con motivo de la visita del Arturet a la Moncloa y su posterior y siempre amenazante rueda de prensa en su 'embajada'?

Yo, no.

Lo cual me parece otra barbaridad más de las suyas. Del Mariano, quiero decir.

Si quiere mantener contactos en la sombra, directos o indirectos, que lo haga, está en su derecho como gobernante; pero si le da oficialidad, publicidad, formalidad, a otro chantaje más de Mas, lo menos que puede hacer es informar a la soberanía nacional, al pueblo, que lote de productos trataba de vendernos esta vez el soberbio charlatán.

Digo yo.

Así que es leyendo a terceros como podemos atisbar que el independentista, además de dejar anclada y bien anclada su apuesta consultiva -seguimos queriendo hacer la consulta-, se permitió el lujo de llevarle una retaíla de peticiones a España en roba, para que el Mariano, tan cortés como siempre, no sólo las estudie sino que se las conteste. O sea, le ha hecho, en la sede del Gobierno de España, en sus mismas narices, una especie de examen de la voluntad negociadora que, a pesar de todo, estamos dispuestos a contemplar.

Para morirse de vergúenza, oigan.

Y es que el secesionista cuenta con la orquesta y coros de todos aquellos 'intelectuales' y periodistas que no cejan en su diario empeño de conseguir que los españoles traguemos con la 'tercera vía', es decir, una suerte de nuevo regalo de compromiso matrimonial [temporal, como ahora se estila] consistente en considerarles Nación, permitirles privilegios fiscales semejantes a los vasco-navarros y, cómo, no, que allí puedan borrar al español incluso como idioma invitado. Porque se ve que ellos lo valen.

No estaría de más que se iniciara un movimiento español que solicitara masivamente la residencia en Cataluña, aun cuando siguiera viviendo en su lugar habitual. Porque de conceder mayores y mejores derechos se trata a quienes residan en el pueblo elegido.

Toda una vía anal [con perdón], donde el resto de España iría de tomante.

EQM

Impasible el ademán

Arcadi Espada en El Mundo, 310714.

VEO al presidente Artur Mas respondiendo a las preguntas de los periodistas, después de entrevistarse con el presidente Rajoy. Qué admirable soltura. Qué sonriente mirada, a punto siempre de la condescendencia. Y lo extraordinario es que a Madrid había llegado un hombre, a saber:

1. Cuyo padre político, ideológico y moral, Jordi Pujol i Soley, acababa de confesar una estafa política, ideológica, moral y económica de 34 años.

2. Cuyo padre biológico, Artur Mas Barnet, disponía de una cuenta en Liechtenstein que no tributaba en España, entre cuyos beneficiarios estaba el hoy presidente Mas, que fue regularizada sin que yo sepa si el dinero ha sido repatriado, palabra que viene de patria.

3. Cuyo partido, además de tener la sede embargada a causa del desfalco en el Palau de la Música, catalana por supuesto, está en quiebra técnica desde hace cuatro años.

4. Cuya decisión de adelantar las elecciones a 2012 le costó la pérdida de 12 escaños, cuyos candidatos en las recientes elecciones europeas perdieron frente a los de Esquerra Republicana y cuya mayoría política está seriamente amenazada, según los sondeos, incluso en la ciudad de Barcelona.

5. Cuyo secretario general, Oriol Pujol, de Pujol y hermanos, imputado en un caso de corrupción, se ha visto forzado a abandonar su cargo en el partido y su escaño en el parlamento catalán.

6. Cuyo número dos en la federación Convergència i Unió, Josep Antoni Duran i Lleida, acaba de dimitir y especula con el proyecto de enfrentarse a Convergència en las próximas elecciones.

7. Cuyos inmediatos planes políticos han sido rechazados por ilegales por el Gobierno español, y sin que después de dos años de intensa difusión y propaganda hayan logrado la más mínima complicidad de las instituciones y gobiernos europeos.

Dado semejante bagaje ya es incomprensible que pudiera haber llegado hasta el atril en representación de los ciudadanos de Cataluña. Pero es que además actuó con naturalidad, convicción y el característico punto de altivez que aparece en el ojo del iluminado, mientras iba detallando con tranquilidad rocosa los innumerables rasgos del hecho diferencial de Cataluña, sin percibir hasta qué punto el auténtico hecho diferencial es él y su singular, casi mahometano, buen aspecto de muerto en vida.

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El Derecho catalán

Arcadi Espada
en su blog en El Mundo, 310714.

Escribe un señor de La Vanguardia:

«Mas dejó bien claro que la consulta "se hará" y Rajoy le hizo saber una vez más que no puede hacerla, porque se situará al margen de la ley (española, se entiende).»

El sintagma de este otoño será ley catalana. Será la coartada del gobierno desleal, pero también de su escribanía. La intención es colocar el referéndum de autodeterminación al mismo nivel de legalidad, pongamos, que los bienes gananciales en la pareja catalana. ¡El Derecho catalán! Cualquier texto con pretensión legal que rebase la competencia de la instancia que lo promulga puede ser, obviamente, catalanísimo. Pero no puede ser ley. La cuestión no es la ley, sino quién la dicta. Como no es la respuesta que se dé a la autodeterminación, sino su pregunta. Este otoño pasaremos del enfrentamiento entre la legitimidad y su presunta al de la ley y su presunta. Las fases del proceso, que dice Mas. Y del procesamiento.

El síntoma Pujol

Sólo deseo el silencioso mes de mis vacaciones. Durante el cual olvide al sórdido Pujol. Ese síntoma del mal. Trivial. Perfecto.

Gabriel Albiac en ABC, 310714.

EL sórdido Pujol no es más que síntoma. Lo que fue siempre. La simbólica cabeza de una corrupción perfecta. De una corrupción que genera riqueza para los amigos. Para los enemigos, también. En la alícuota parte que les corresponda, conforme a la potencia que sea conveniente neutralizar en cada uno de ellos.

Nadie, en la Cataluña posterior a Tarradellas, quedó al margen del reparto. Que vale decir del robo. Y eso diferencia el modelo catalán de otros más primitivos: del andaluz o del siciliano, por ejemplo. La racional regulación consensuada en los modos de burlar la ley beneficia a todos, a todos enriquece, a todos convierte en suntuosos hacedores de patria. Y permite alzar la risueña pantalla de una sociedad moderna y próspera. Mientras haya, por supuesto, un Estado (español) detrás que vaya aportando el inmenso chorro de dinero que una corrupción institucional de tales dimensiones exige para no venirse abajo. La Cataluña de después de Tarradellas ha sido esto. Pujol –y, junto al patriarca Pujol, su honorable familia– no es más que el síntoma. Está lo bastante viejo para no ir a la cárcel. Los otros, no.

Es mi última columna antes de las vacaciones. Me gustaría hablar de algo menos asqueroso: la luz, el mar… Pero no hay manera. Cerraré, después, el ordenador. Durante un mes. Y buscaré el sosiego. Olvidaré esa maldita pantalla, cuyo metódico dolor de cabeza ha pasado a ser, desde hace mucho, lo único idéntico de mi vida. Yo soy mi permanente opresión detrás de los ojos. Perderla durante cuatro semanas será perderme. Y no saber quién soy. Lo mejor en esta vida. Olvidar.

Y, con la luz hiriente de la pantalla, es la pérdida de aun la resonancia del nombre Pujol y de la avalancha de bazofia que ese nombre acarrea lo que anhelo con una intensidad más honda. No quiero hablar de esa gente. De toda esa mala gente que se ha ido enriqueciendo con mis impuestos al abrigo de una democracia que fue, primero, pasión arriesgada de quienes algo supimos de la dictadura; que fue luego negocio de chorizos. Sin apenas excepciones. Que es ahora una pudrición terminal, que va a llevarse por delante todo: Constitución, por supuesto; y nación, si alguien no pone de una vez claro que para defender una nación está el Ejército.

No quiero perder mi tiempo con esos tipos que, desde el vértice del poder político, ocultan dinero negro y especulan con misteriosos tres por cientos que, con seguridad, serán mucho más que eso. No quiero perder mi tiempo con hijos de todopoderosos padres de la patria que hacen fortunas ilimitadas en países de legalidad vidriosa. No quiero ni saber que existen.

Pero tengo que decirlo. Tengo que decir que nos han robado. Que nos han burlado. Que han vivido a nuestra costa. Que se han reído de nosotros. Que nos han tratado como se trata a un hatajo de pobres imbéciles sobre los cuales toda humillación está permitida.

En un país con división de poderes moderna y magistratura profesionalmente independiente, no menos de las dos terceras partes de la casta política española estarían procesadas. Por irregularidades diversas, que van del fraude fiscal a las formas más horribles del crimen. De Pujol y Filesa al GAL, para entendernos. Sólo que aquí no hay eso. Nadie que sea poderoso paga. Y, cuando por un azar, alguno es condenado, el indulto desciende hasta su frente con una velocidad vertiginosa.

Nada personal

Es perfectamente posible que el pujolazo quedase encapsulado en la entrevista como un sombrío sobrentendido elíptico.

Ignacio Camacho en ABC, 310714.

Sería fantástico que no hubiesen hablado del tema. Que se hubieran pasado la mañana discutiendo de la consulta de noviembre, de la financiación, de las inversiones, de las infraestructuras y de las 23 propuestas de cooperación institucional que el presidente catalán llevaba en su cartera de peticiones. Que charlasen de sus respectivos lugares de veraneo. Y que al cabo de ciento cuarenta minutos ninguno de los dos, ni Rajoy ni Mas, hubiesen efectuado la más mínima alusión al asunto que flotaba entre ambos como una invisible cortina de hierro.

Y sin embargo es perfectamente posible. Que el pujolazo quedase encapsulado en la cita como un sombrío sobrentendido elíptico, como un desagradable limbo tácito, como una inquietante burbuja atmosférica. Que ambos hombres hiciesen abstracción de ese contexto eléctrico para mostrar una ficticia cortesía de jugadores de póker. Los dos saben lo que ha ocurrido, cómo ha ocurrido y por qué ha ocurrido. Conocen el significado preciso, la dimensión exacta del escándalo y su peso específico en el entorno ambiental del encuentro. Y resulta del todo verosímil que ninguno quisiera violentar el protocolo con una mención extemporánea y de mal gusto al apellido nefando, a la vidriosa cuestión que habría convertido la entrevista de dos próceres en una inelegante reyerta corralera.

Pero, ocurriese lo que ocurriese, lo de Pujol estaba allí. Como una de esas presencias fantasmales, presentidas, que abundan en los relatos paranormales, como una de esas latentes amenazas, tipo cabeza de caballo, frecuentes en los guiones de cine negro. Sobrecargando el equipaje simbólico de Mas, petrificando la expresión siempre ambigua de Rajoy. En las miradas rocosas y los gestos gélidos del saludo de bienvenida. Se diría que al líder catalán le pesaban los bolsillos cuando subía los escalones del palacio. Y que el presidente del Gobierno andaba más liviano que de costumbre, más suelto y más seguro en el lenguaje no verbal que escenifica los estados de ánimo de la política.

En realidad, el caso Pujol estará ya siempre detrás de cada paso que dé Artur Mas i Gavarró. Porque cuando hable del referéndum le preguntarán por Pujol. Porque cuando ordene recortes financieros le invocarán el dinero que se llevó Pujol. Porque cuando aluda al expolio fiscal le confrontarán el fraude fiscal de Pujol. Porque cuando presuma de patriotismo le pondrán delante las cuentas en paraísos fiscales de Pujol. Porque cuando reivindique su liderazgo le recordarán que lo nombró Pujol y que fue consejero ¡de Hacienda! de Pujol. Porque allá donde vaya será siempre el heredero de Pujol. Y la palabra herencia se ha vuelto muy polisémica en el contexto reciente de la Cataluña soberanista.

Por todo eso tal vez no hizo falta que ayer se hablara de ello en La Moncloa. Los caballeros no hacen alusiones incómodas. No se trataba de nada personal, sólo negocios. Los negocios del poder.

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Rajoy y Mas no dicen la verdad sobre el encuentro

Pablo Sebastián en República de las ideas, 310714.

Rajoy y Mas no dicen la verdad sobre lo ocurrido en las dos horas y cuarto de encuentro. Eso de que ambos han mantenido sus posiciones sobre la consulta independentista y que los dos van a seguir hablando en un clima de cordialidad es una tomadura de pelo a la ciudadanía, que a buen seguro no se corresponde con la verdad. España se enfrenta a un desafío frontal contra la unidad del país, y Mas ha llegado la Moncloa después de que Pujol confesará -pudriendo con ello las instituciones catalanas y CiU- que presidió la Generalitat durante 23 años sentado sobre un sillón relleno de corrupción y fraude fiscal continuado. El mismo sillón desde donde Mas, el que fue su consejero de la Hacienda catalana durante el fraude y su heredero, pretende romper España.

Y ¿no ha ocurrido nada especial ni significativo en este encuentro sabiendo, como sabe Mas, que Rajoy conoce la gran estafa de los Pujol desde hace varios meses -y puede que no sólo a través de Hacienda, sino también de los servicios de información del Estado- y que Rajoy ha forzado el calendario para provocar la explosión del escándalo en este mismo momento?

En Moncloa hay un gato encerrado de enorme tamaño. Puede que un tigre de bengala, y también un pulso a la desesperada entre ambas partes en el que la situación de Mas es más débil después de la confesión de su patrón, Pujol. Además, los discretos equipos políticos de Rajoy y Mas llevan semanas o meses preparando este encuentro y algo habrán tramado en todo ese tiempo, por eso ahora no pueden decirnos que Mas sigue con la consulta secesionista y que Rajoy repite que no se hará, que es lo que llevan diciendo cada uno desde hace un año. Si nada ha cambiado, o no se avanzó nada en la negociación y ambos sabían desde hace tiempo que estallaría el caso de los Pujol, ¿entonces, para qué se han reunido Rajoy y Mas en la Moncloa?

El empeño de Mas en decir que el caso de los Pujol no afecta a su gobierno, a CiU, ni a todo el proceso soberanista es otra gran mentira que se suma a las falsas explicaciones públicas que se dieron ayer a los medios. El actual presidente de la Generalitat está políticamente acorralado y puede que incluso personalmente porque las investigaciones abiertas en varios frentes podrían implicarle en la trama de los Pujol, y eso sería su final.

Por ello Mas tenía tanto interés, en las últimas semanas, en venir a la Moncloa pidiendo ayuda a Rajoy a cambio de desmontar poco a poco el caso de la consulta. Pero puede que también que Pujol, en un ataque de locura, le haya pedido a Mas que se inmole y que, en venganza por lo que le ha pasado a él y su familia, que siga hasta el final, es decir hasta que el parlamento catalán declare la independencia de Cataluña, lo que sería el colmo de la locura.

Estamos pues en la oscuridad y eso no está nada bien. El caso Pujol y el desafío catalán son dos temas demasiado graves como para tratarlos en la oscuridad. Rajoy debe acudir al Parlamento y contar todo lo que sabe y lo que ha pasado en la Moncloa para que los ciudadanos lo conozcan y actúen en consecuencia. Y eso es lo que debería de exigir Pedro Sánchez el líder de la oposición, salvoque este novato de la política se haya dejado engatusar a la primera, con el cuento chino de ‘los secretos de Estado’, que en este caso, además, no lo son sino casi secretos de alcoba o de la eterna escena del sofá de la Moncloa.

O sea, queremos claridad y la verdad, y no versiones pactadas y no verdaderas sobre lo que acaba de ocurrir en la Moncloa que sin duda es mucho más de lo que nos han contado tanto Rajoy como Mas. Porque de lo contrario, Rajoy debería haber comparecido ante la prensa aunque sólo fuera para decir a los ciudadanos que no sabe para qué ha ido Mas a la Moncloa, porque lo de la consulta ya lo ha dicho mil veces en los medios de comunicación. En la Moncloa hay un gato encerrado y Rajoy nos debe una explicación.

Notas.-

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30 Julio 2014

Pujol: convergencia, independencia y justicia

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Los intocables convergentes

La pregunta relativa al eterno principio de legalidad y a su eterno incumplimiento, por y para con los capos convergentes de Cataluña, con la complacencia de los sucesivos Gobiernos a partir de Suárez:

¿Por qué Suárez, Leopoldo, Felipe, José María, José Luis y Mariano no han cumplido con su obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes a los capos de Cataluña?

Pregunta muy pertinente porque lo que estaba claro, desde mucho antes de que Pascual Maragall hiciera el amago en torno al falso 3% [era y es mucho más], es que ningún Presidente del Gobierno de España ha exigido el principio de legalidad a los jerifaltes catalanes. Incluido Mariano, hasta ahora. Aquel virreinato no sabe lo que es un verdadero control de legalidad desde la implantación de la democracia: que se lo pregunten, por ejemplo, al fiscal José M. Mena en lo relativo al caso/proceso 'Banca Catalana', en 1984. De aquella corrupción sistémica, abrazada entonces a la senyera, sabía hasta el tendero de la esquina. Y no hubo nada.

La respuestá es muy sencilla, porque no cabe otra: se tiene -ahora, no antes- más miedo al proceso independentista que a levantar, por fin, la estelada alfombra podrida. Cuando han dejado de ser la visagra del Estado y a coquetear con la independencia, se les han acabado la bula.

No es, pues, ni un triunfo policial ni una demostración de la fuerza de la independencia judicial. Ambas instituciones lo saben desde mucho antes de que lo comenzara a piar, hace ya años, Javier de la Rosa, sin resultado alguno.

La complicidad salta, así, hecha añicos, porque, al paso que vamos, son ellos, el Sistema, quienes acabarían saltando. Y eso sí que no. Los poderes han tomado nota y Mariano, su ministro plenipotenciario, lo ha entendido perfectamente.

Paradójicamente, pues, la ventilación de gran estafa pujoliana descubre, al tiempo, la elefantiásica complicidad gubernamental española desde 1978, por la que, no les quepa duda, nadie pagará.

Este es un país donde quien pertenece al selecto club de los intocables, no tiene nada que temer. Y tal sentido Jordi -todavía Honorable, para deshonor expatorio colectivo de sus catalanistas- qué duda cabe de que era y que todavía se creía un ‘intocable’ cuando gritaba, hace unos días, quiénes coño eran esos de la UDEF. Pero, esta vez, la puerta giratoria daba al abismo, y ya lo sabe.

Más vale tarde que nunca.

Al respecto, es significativo que, el lunes en El Mundo, Ignacio Astarloa escribiese que

“Es especialmente extraordinario y grave que ese trabajo preparatorio [los informes del CATN], que desafía a plena luz toda la legalidad vigente, lo estén realizando, sin que nadie lo cuestione, instituciones de la Generalidad financiadas con dinero del contribuyente.”

Un poco tarde, desde luego, para reconocer, desde el partido gubernamental, que esta gentuza lleva decenios pasandose por las pudendas el principio de legalidad.

Genial, al respecto, la postura de Miguel Roca, superviviente nato, en su texto de ayer en La Vanguardia. Viene a decir que si el líder acaba siendo un piernas, no te preocupes, ni siquiera moralmente, porque eso ‘no es justo, ni conveniente, ni necesario’; cambias de piernas, digo, de líder, y andando!:

“Cuando la imagen, el referente, se tambalea, la moral colectiva se resiente o, como mínimo, se puede resentir. Y esto no es justo, ni conveniente, ni necesario. La moral colectiva descansa en los valores de la sociedad, del país, del colectivo que da sentido al sentimiento de pertinencia.”

El nacionalismo nunca muere.

EQM

Contar chistes sobre Pujol

La cercanía del poder dificulta la crítica y fomenta la corrupción y el clientelismo

Francesc de Carreras en El País, 300714.

Hace algo más de una década, un conocido financiero catalán, recientemente fallecido, me espetó en el transcurso de una conversación: “Oye, es que estamos peor que en la época de Franco”. Muy sorprendido le respondí: “¡Venga, no exageres!”. Impasible, continuó: “A ver, ¿cuántos chistes sabes sobre Pujol, verdad que ninguno? Antes no parábamos de contar chistes contra Franco”. Recordé que era cierto. Y añadió: “¿Y sabes por qué ahora no se cuentan chistes contra Pujol? Porque si lo hiciéramos, él se enteraría enseguida y pasaríamos a figurar en su lista negra. Esta es una sociedad asustada, hay un miedo difuso a la Generalitat, es el inconveniente de tener un poder tan cercano”.

Siempre he recordado esta anécdota y es oportuno contarla ahora. Naturalmente, lo que decía mi amigo respecto a la comparación con Franco era exagerado, pero en algo tenía razón: la cercanía del poder dificulta la crítica, obstaculiza los controles, fomenta el clientelismo y facilita la corrupción.

Pujol fue elegido por primera vez presidente de la Generalitat en 1980, pero no alcanzó la mayoría absoluta hasta 1984: entonces la naturaleza de su poder cambió y no solo por esta nueva mayoría, sino, especialmente, por otro motivo. Se dio la circunstancia de que, tras esas últimas elecciones, pero antes de ser investido presidente, la fiscalía interpuso una querella contra los antiguos gestores de Banca Catalana, entre ellos Jordi Pujol, por diversos delitos económicos. Ello encendió los ánimos e influyó en la tormentosa sesión parlamentaria de investidura. Tras elegir a Pujol como presidente, y en medio de insultos e intentos de agresión al candidato del PSC, Raimon Obiols, se organizó una comitiva desde el Parlamento hasta la plaza de Sant Jaume. El presidente recién elegido, desde el balcón del palacio de la Generalitat, pronunció un discurso de gran ardor patriótico: “Este ataque”, dijo, refiriéndose a la querella de los fiscales, “no es contra mí, sino contra Cataluña”. Una acción judicial contra una persona se había convertido en un ataque político a un país. Pujol era Cataluña.

Durante los cuatro años anteriores se habían puesto las primeras piedras del régimen nacionalista; hacía unos meses que ya funcionaba TV-3. Pero fue entonces cuando estuvo claro que estábamos pasando de una sociedad democrática a un régimen: Pujol se envolvió en la senyera y cualquier crítica a su persona pasó a convertirse en un ataque a toda una nación, a una Cataluña entendida como un cuerpo orgánico con una cabeza que debía gozar de inmunidad. Los críticos exteriores se consideraron enemigos, los del interior eran, simplemente, traidores, anticatalanes.

En estos años empezó, sin oposición alguna, el proceso de construcción nacional que debía concluir con el actual proceso soberanista. Cataluña se convirtió en un régimen. ¿En qué sentido empleo el término régimen? En el sentido de construir una estructura de poder en la cual los ciudadanos, además de estar sujetos a las leyes basadas en unos derechos garantizados por una Constitución democrática, son también obligados a cumplir ciertas normas de otra naturaleza, impuestas por ciertas élites sociales y culturales que se consideran los representantes auténticos de la patria. Si la vulneración de las leyes democráticas comporta sanciones legales, la vulneración de las normas del régimen comporta la exclusión de la comunidad, la consideración de traidor: como ya hemos dicho, de anticatalán.

Durante el franquismo, a ciertos intelectuales que en declaraciones o manifiestos criticaban aquel régimen se les denominaba antiespañoles. Prototipo de antiespañol fue en aquellos tiempos una persona tan moderada y conservadora como Salvador de Madariaga. En la Cataluña de los últimos 34 años el trato a los discrepantes no ha sido idéntico, pero sí bastante similar.

El resultado ha sido una sociedad que, en estos concretos aspectos, carecía de opiniones críticas. Incluso los partidos de la oposición se plegaban sumisos a los designios del régimen. El régimen imponía sus reglas y, cuando estas no se ajustaban a las libertades constitucionales, también se declaraba anticatalán al tribunal que las garantizaba en sus sentencias. Cataluña pasó a convertirse en una sociedad democráticamente enferma, silenciada, temerosa, acomplejada, cobarde.

En estos días, ciertos personajes públicos se muestran sorprendidos por las revelaciones de Pujol. Pura hipocresía, no ha habido sorpresa alguna, los miembros del establishment catalán, y algunos más, conocían perfectamente lo que estaba sucediendo y en muchos casos, incluso, se beneficiaban de ello. En privado se murmuraba, en público se callaba, nadie se atrevía a interponer denuncias, había miedo a las represalias.

Han sido la Audiencia Nacional, la Agencia Tributaria y la UDEF de la policía española, todos ellos poderes externos a la Cataluña autónoma, quienes, tras la denuncia de una novia despechada y la filtración de un empleado de la banca andorrana, han forzado a los falsos patriotas a salir de su cómodo refugio. Las instituciones catalanas de autogobierno nunca han contribuido a poner a los suyos contra las cuerdas, estaban bien controladas. Tenía razón mi amigo financiero: de Pujol ni se podían contar chistes, se hubiera enterado.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional.

Florenci, el banquero menestral

El padre de Jordi Pujol hizo gran parte de su fortuna con el contrabando de divisas

Xavier Vidal-Folch en El país, 290714.

¿Quién fue Florenci Pujol, el tenedor de la fortuna en el extranjero que supuestamente destinó a sus nietos y a su nuera, Marta Ferrusola, y que según su hijo Jordi es la causa de sus actuales desvelos?

Florenci Pujol i Brugat, nacido en Darnius, Empordà, en 1906 y fallecido en 1980, fue un tipo listo. Un hombre hecho a sí mismo. Empezó en las finanzas como botones de la Banca Marsans, después de que su padre, un fabricante gerundense de tapones para champán francés, se arruinase hace cien años por culpa de la Guerra Mundial, que asoló la Champagne. “Era un hombre espabilado; lo demuestra el hecho de que, desde la condición subalterna, con el tiempo llegó a ser un bolsista muy considerado a base de haber observado cómo jugaban a bolsa los clientes del banco; se ganó siempre bien la vida, aunque hasta los años cuarenta no consiguió una posición sólida”, escribió su hijo Jordi (Memòries 1930-1980, Proa, 2007). No dejó la Bolsa hasta que fundó Banca Catalana, en 1959/60. “Se movía como pez en el agua” en el parqué, “algunas empresas se acostumbraron a poner en sus manos las grandes operaciones de títulos por realizar”, añade su yerno, el historiador Francesc Cabana, (Episodis de la burgesia catalana, Proa, Barcelona, 1998). Otros le minusvaloraban por tratar con “chicharros”, valores de poco valor y aún menos glamour.

Le apodaban El Pujolet de la Borsa, porque “era un hombre no muy alto”, describe Jordi, “pero bien plantado, simpático, enérgico y al mismo tiempo, dulce; era seductor y tenía muchos amigos que le querían y respetaban”. Se adoraban. Atesoraba una envidiable “capacidad para memorizar las operaciones” (Siscu Baiges y Jaume Reixach, Jordi Pujol, historia de una obsesión, Temas de hoy, 1991).

Entre sus amigos destacaba su socio David Moisés Tennebaum “un judío originario de la Galitzia polaca” que había salido de su país con una mano delante y otra detrás, y había hecho mucho dinero en Barcelona gracias a estar dotado de un buen olfato mercantil, en la versión del hijo. Otros destacaron sus negocios de joyería; o su especulación con productos de primera necesidad en la posguerra del hambre y la necesidad; o su capacidad de inversor en la sociedad de comercialización de diamantes Diamansa, en la Rambla de Catalunya.

La historia no oficial de la pareja Pujol-Tennembaum incluye que tenían “una particular oficina de cambio de moneda, junto al puerto” de Barcelona, y que fue “en los muelles barceloneses” donde hicieron “suculentos negocios”, destacan Baiges y Reixach. Esa fue probablemente la más lucrativa de sus actividades. En la España franquista y autárquica de los años cuarenta, incomunicada con el mundo exterior, se carecía de todo. También de divisas, que ambos conseguían por la vía portuaria. No había mucho demandante de moneda extranjera, pero sí bastante demanda. Entre otra, de los empresarios. “Tuve que hacer, como todos los industriales algodoneros, la inevitable especulación de moneda, contrabando de divisas, si se quiere llamar así: todos tuvimos que ser unos honrados contrabandistas”, escribió quien fuera director del Consorcio de los fabricantes textiles de algodón, directivo del Banco de Bilbao, luego director del IEME (Instituto Español de Moneda Extranjera, en 1965), promotor del Banc Industrial de Catalunya y amigo y consejero del presidente Tarradellas, Manuel Ortínez (Una vida entre burgesos, Edicions 62, Barcelona, 1993).

Y para satisfacer esa demanda, aparecía la pareja. Florenci y David, “entre otros, me proporcionaban las divisas”. ¿Para qué? “Yo necesitaba cubrir las diferencias entre el valor de exportación y el de importación; si exportabas un producto que te daba un millón de pesetas, lo vendías al doble de precio y por tanto podías importar por dos millones, era evidente que necesitabas comprar un millón extra, o sea, necesitabas comprar el millón de dólares que te faltaba”, detalla Ortínez. Fuese en los muelles de Barcelona o en Tánger.

Claro que la dictadura perseguía esta especulación —rompía su aislacionismo y su intervencionismo—, a través de la policial Brigada de Delitos Monetarios. Aunque se trataba de un “contrabando” necesario, indispensable por ejemplo para el suministro de materia prima, en este caso el algodón, inglés o egipcio. Florenci y David “eran importantes” en este tráfico, “ellos me proporcionaban las divisas y yo necesitaba muchas”, precisaba el ya fallecido Ortínez.

Florenci, al que Jordi califica como “el primero de mis maestros”, es un liberal, “poco religioso”, republicano y catalanista, votante de Esquerra, pero no un exaltado, del bando perdedor en la Guerra Civil, si bien pasó esta cómodamente, pues cuando le llamaron al frente “se las ingenió para que le diesen un destino de chófer”, de forma que “iba y venía del campo de batalla sin tener que situarse en primera línea”, recuerda el hijo. Aunque anglófilo, le lleva a la Escuela Alemana, y eso que esta coreaba himnos y lucía esvásticas: tiempos de Hitler, un mal trago para quien más tarde se convertiría en mito de la resistencia democrática y catalanista. El padre era generoso. “Nos daba a mí y a mi hermana una asignación semanal de dinero; a mí, concretamente, me entregaba un duro”; al casarse también le regalaría su piso en la zona alta de Barcelona. Le consentía, al punto de que le critica por “haberme fallado” cuando en 1946 escoge la carrera de Medicina: “Era tan liberal y tenía tanta confianza en mí, que las virtudes se le convirtieron en defecto y me dejó hacer”. Le trató entre algodones: antes de licenciarse se hizo con el paquete de control del laboratorio farmacéutico Fides “pensando en mi futuro”: para colocarle. Entró a trabajar ahí en 1952, al acabar la carrera, y permaneció hasta 1960, cuando su detención, tortura y encarcelamiento por la dictadura franquista. En ese tiempo, se ufana, salvó a la empresa de la crisis apostando por un fármaco que haría historia, el Neo-Bacitrín (que acaba, por cierto, de descatalogarse).

Le mimó hasta el máximo capricho:

—Mi hijo quiere que compremos un banco —le dijo Florenci Pujol a Joaquim Dorca, operador como él en la Bolsa de Barcelona, porque al chaval se le había metido entre ceja y ceja que Cataluña necesitaba un banco autóctono y él debía cumplir la misión de ofrecerlo a la patria; quizá también porque eso simbolizaría su propio, y fulgurante, ascenso profesional y social.

—Mi familia quiere que os vendamos el nuestro —le replicó Joaquim, miembro de la familia propietaria de la Banca Dorca.

“Convencí a mi padre y al cabo de un tiempo adquiríamos la pequeña Banca Dorca, de Olot”. Costó doce millones de pesetas, incluidas las 250.000 que Florenci había reservado para comprar un terreno en Premià “para construirme una casa”, deletrea el hijo, “le convencí de que renunciásemos a cambio de invertir el dinero en la compra” del banco, al que acabarían bautizando Banca Catalana. Hubo otros obstáculos. Algunos de los Dorca no acababan de fiarse de aquellos parvenus, aquella armada Brancaleone de financieros de tropa y soñadores imposibles, más aún cuando disponían de una oferta alternativa, la del entonces todopoderoso Banesto. Hasta que Pujol pudo presentar como socio a Jaume Carner, a quien conocía de los círculos católicos. Carner era nieto del famoso Jaume Carner, ministro de Hacienda de la República, que salvó a Manuel Azaña del problema del crédito de la Banca Morgan e introdujo el impuesto sobre la renta en España, y luego fundó la azucarera CIA (Compañía de Industrias Agrícolas).

El grueso del dinero lo pusieron Florenci y David Moisés. Pero ellos no pudieron figurar entre el grupo de accionistas fundadores. Les representaron sus esposas, Maria Soley y Ruth Kirchner. ¿Por qué? Porque el mismo día en que se formalizó la compraventa de acciones, el 18 de marzo de 1959, sus nombres aparecían en el BOE, en una lista de 872 financieros descubiertos por el delito de evasión de capitales a Suiza y condenados por el Juzgado Especial de Delitos Monetarios [enlace de EQM]. El intermediario, George Laurent Rivara, de la Societé de Banque Suisse, había vehiculado un total de 16.240 millones de pesetas. Una fortuna. No toda ella, claro está, dedicada a garantizar los saldos entre los precios industriales de importación y exportación.

“Ya éramos amos de un banco”, celebra retrospectivamente el hijo de Florenci en sus Memòries.

Pero carecían del pedigrí de los grandes banqueros catalanes de la Restauración, arruinados, decadentes o fallecidos. El núcleo inicial de Banca Catalana era casi completamente ajeno a la gran burguesía industrial y financiera barcelonesa. Más bien gente de comarcas, aquí un mediano industrial textil, allá un ingeniero químico, acullá un abogado, un notario, un comercial. Salvo Carner, casi todos de medio pelo, pero patrimonialmente “arregladets”. Hasta que conectaron con los del grupo promotor del Banc Industrial de Catalunya (BIC, pensado como “un INI catalán”) que encabezó Manuel Ortínez, no absorbieron a bastantes de los big names de la burguesía catalana: Andreu Ribera Rovira, Domingo Valls i Taberner, Oleguer Soldevila, los Bultó, los Casablancas…

“Por origen pertenezco a sectores sociales que han tenido un papel muy principal en la historia moderna de Cataluña y en el catalanismo político”, así embellece Pujol, por vía patriótica, su origen social. Se refiere al campesinado y la pequeña burguesía de pueblo, a los que atribuye grandes “valores” como el de “un no formulado e inconsciente calvinismo: solo el esfuerzo conduce al éxito y solo se justifica el éxito conseguido con esfuerzo”, salmo meritocrático que hoy retorcerá los intestinos de algunos antiguos admiradores. Eran unos sectores sociales que “sufrieron avatares e incluso pobreza”, pero que “finalmente lograron estabilidad, una cierta prosperidad y unas posibilidades de proyección para las futuras generaciones” (La Vanguardia, 12 de diciembre de 1979). Lo que la burguesía más acrisolada calificaba de “nuevos ricos”. Gente que “durante la guerra no pasamos hambre”, reconoce Pujol, atribuyendo este éxito a la familia payesa de Premià. ¿Tan solo? Gente, “genteta”, a quienes los grandes señores —a su vez descendientes de algún menestral— despreciaban. Por cursis, por republicanos, por sus gustos poco refinados, por hablar catalán (esa lengua del servicio), por a-franquistas o antifranquistas, porque eran sus “encarregats” para los trabajos sucios… El hijo de Florenci les devolvía la inquina, y siempre quiso embridarles: a la cuestión de “si es que la alta burguesía catalana tiene categoría, yo he de decirle que no”, le espetó al periodista Sergio Vilar hace casi medio siglo (Protagonistas de la España democrática. La oposición a la dictadura, Ediciones Sociales, París, 1968). Repregunta actual: ¿la tiene hoy esa menestralía que tan bien encarnó?

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El muy honorable gran defraudador

O retiran a Pujol título y privilegios, o su evasión fiscal destruirá el poder de Mas y CDC

Xavier Vidal-Folch en El País, 280714.

No se trata de un asunto individual. Ni mucho menos.

La pretensión de que el fraude fiscal continuado de Jordi Pujol y su familia durante 34 años es “un tema estrictamente privado, personal y familiar que nada tiene que ver con Convergència”, como adujo el viernes su sucesor, Artur Mas, es falaz. Y de rigor moral liviano.

No es un tema personal, por el contenido específico del hecho en sí. Defraudar a Hacienda es el (presunto) delito más público, porque con él no se sustrae dinero a un solo individuo, sino que se detrae al conjunto de la ciudadanía. Y esta debe pechar con el incumplimiento del evasor fiscal: pagan, entre todos los contribuyentes, lo que algunos dejan de pagar; o reciben menos servicios, o peores, de los que en derecho se les debe.

Es también un asunto público, de la moral pública de un gobernante porque Pujol ocultó deliberadamente la infracción a sus electores y los demás ciudadanos. Les engañó desde el mismo año 1980 en que estrenó su primer mandato como presidente de la Generalitat: más precisamente, escribió, desde cinco meses después, cuando murió su padre, Florenci, el primer evasor de la cadena familiar.

Ética, estética y políticamente concurren además tres agravantes. Uno es que la ocultación de detalles clave (cuantía, fechas, lugares, concepto, reparto) se perpetuó en su infausto comunicado del día 25. Para enmascarar la realidad, Pujol Soley atribuyó su fortuna familiar en paraísos fiscales al “rendimiento de una actividad económica de la cual ya se ha escrito y comentado”, protagonizada por Florenci. Esta “actividad económica” evoca a buen seguro su evasión fiscal a Suiza, por la que apareció en una lista de evasores publicada por el BOE en 1959 y por la que fue levemente castigado. Si el hijo dice ahora la verdad (era en su generación muy raro que un suegro testase en favor de una nuera, obviando a la propia, y muy querida, hija), el caso suma más de 55 años de ilegalidad, a través de tres generaciones.

Otro agravante estriba en la excusa que el hijo atribuye al padre: tras la brutal experiencia de la guerra “tenía miedo de lo que podía pasarle a un político muy comprometido”. Prudencia verosímil, incluso loable previsión, la del síndrome del exiliable. Pero que usa para confundir: se puede tener dinero en Suiza, incluso legalmente, pagando los correspondientes impuestos. No se dejen marear por la mezcla indebida de seguridad y fraude.

El tercer remache es la enervante coartada de que “lamentablemente no se encontró nunca el momento adecuado para regularizar” esa herencia. ¿Por desorden, por despiste, por falta de calendario? ¿O acaso por grácil racanería, porque la mayoría de la familia beneficiaria no quiso acudir siquiera a la generosa última amnistía fiscal, pues habría tenido que pagar un leve 10% del patrimonio negro? ¿Se creían su halo de impunidad, convencidos de que el pasado de su jefe de filas como valiente antifranquista y patriarca de la democracia y la autonomía, le otorgaba patente de corso para cualquier desatino?

Atención: esas consideraciones se formulan teniendo en cuenta solo su confesión, y no los indicios judiciales sobre actuaciones (quizá) ilegales del clan. Otros son más duros. “Seguramente se lo merece” (el escarnio público), musitó ayer su austero cuñado y ex alter ego, el respetado historiador Francesc Cabana, harto de poner siempre la mano en el fuego por él... y de quemársela.

Contra lo que sostiene Mas, el asunto desborda el ámbito personal, porque Pujol lo ha sido todo en Convergència, su fundador y su ideólogo; y es, hasta hoy, no un abuelo cebolleta, sino su presidente de honor e icono histórico por haber presidido la Generalitat en seis legislaturas. Mas debería saberlo como el que más: fue su consejero de Finanzas, su conseller en cap, su hereu político en el liderazgo de CDC, nombrado a dedo por Pujol, en detrimento de Josep Antoni Duran Lleida.

Por eso Mas exaltó un día a “la persona que ha destacado por encima de las demás, que ha asumido el mayor riesgo y también el liderazgo de nuestras acciones y que obviamente tiene, de mucho, el mérito principal: el presidente Pujol” y “los que más alto podemos decir todo esto (...) somos precisamente las personas que tomamos su relevo, que recogemos su testimonio”. Era su discurso, el 20 de enero de 2002, al ser proclamado candidato de CDC a la Generalitat.

Por eso, o Mas rebobina su blandenguería y sutura de cuajo el caso Pujol o este, como Sansón con el templo, le arrastrará a su sepultura política y cívica.

Pujol ha pretendido con su confesión una “expiación”, de cariz religioso, más que político. Olvida que aquella exige decir los pecados al confesor (todos y con detalle, no alguno inconcreto y sin cuantificar; y ante quien corresponde: la sede del Parlament); propósito de la enmienda (incompatible con la ocultación de parte del pasado) y cumplir la penitencia: renunciar a los cargos, prebendas, títulos, fundaciones y subvenciones, que es la versión laica de hacerse monje de clausura. Y es que ¿alguien decente aspirará jamás al bello tratamiento de Molt Honorable, si lo continúa detentando el Gran Defraudador?

El terremoto moral que está suponiendo en Cataluña la confesión del expresidente solivianta a los ciudadanos: con una rotundidad extraordinaria para una sociedad cuya conciencia ha sido durante décadas baqueteada por el simplón moralismo asimétrico del nacionalismo pujoliano. Amenaza seriamente con destruir al propio partido fundado por Pujol. Induce a reflexionar a los soberanistas de buena fe sobre la realidad, la retórica y la causalidad del, así aireado, expolio económico de Cataluña. Y en esa medida incomoda y posiblemente obstaculice la dinámica del proceso independentista, al que el viejo dirigente otorgó su bula.

Posiblemente. No es seguro, porque la alternativa radical al nacionalismo-antes-moderado está ahí, preparada, acogedora, dispuesta a engullir a Mas —quien ya exhibe tozuda inclinación a ser abrazado por el oso— y a su patrulla de admiradores de Sansón. Por cierto, ¿por qué quedaron 48 horas mudos, de repente, gentes como el locuaz portavoz Quico Homs?

Quizá rumiaban, jóvenes Brutus, una traición temprana a Mas. O quizá, en la desolación, algún prohombre de la Cataluña oficial esté pensando —además del previsor Duran Lleida, que se apartó ¿a tiempo? del diluvio— en la necesidad de modular estrategias, volver a la centralidad, desdeñar el precipicio.

La venganza póstuma de Tarradellas

José García Domínguez en LD, 290714.

Algo inaudito en el muy hermético mundo de la omertà catalana, la historia de la gran estafa que dio origen a la fortuna del fundador de Banca Catalana y patriarca del clan de los Pujol, Florencio Pujol, el padre de Jordi Pujol i Soley, fue narrada en su día con todo lujo de detalles escabrosos por Manuel Ortínez, quien fuera consejero y hombre de la máxima confianza personal y política de Josep Tarradellas a su regreso del exilio francés. Así, gracias al entorno más íntimo de Tarradellas, acusarían recibo los anales del rocambolesco tocomocho maquinado en Tánger por Pujol padre con la complicidad de Josep Andreu i Abelló, el antiguo dirigente de la Esquerra que había creado de la nada el Banco Inmobiliario y Mercantil de Marruecos. Una súbita prosperidad económica, la de Andreu i Abelló, que acaso no fuera ajena, tal como ha conjeturado el viejo sindicalista de UGT Antón Saavedra, al saqueo del patrimonio del Estado español en el célebre pillaje del Vita, aquel yate que partió hacia México repleto de lingotes de oro y joyas tras el fin de la guerra (Andreu i Abelló, que años después sería nombrado consejero de Banca Catalana por Pujol hijo, formó parte junto con Indalecio Prieto del grupo que hurtó el cargamento de la nave a su llegada a América). Lo de Tarradellas tenía todo el aspecto de ser una venganza. Y lo era.

Mas remontémonos a los inicios de la década de los ochenta y al opresivo clima reinante en la pequeña ínsula Barataria recién construida por un Jordi Pujol presto a monopolizar hasta el último resquicio del poder civil en la región. Había nacido el Ubú president. Así, el 15 de agosto de 1982, La Vanguardia abría su portada titulando a cuatro columnas: "Josep Tarradellas, el primer sorprendido por ‘sus’ declaraciones a un diario madrileño". Luego, en el cuerpo de la noticia explicaba a sus desconcertados lectores que "una secretaria -no identificada- de Tarradellas indicó -a no se sabe quién- que éste se había enterado y había leído el polémico texto ayer lunes". El "polémico texto" era una larga entrevista concedida por Tarradellas a Iván Tubau que una revista del Grupo Zeta se había negado a difundir. Tras la censura local, un periódico de Madrid, Diario 16, la reproduciría íntegra. Pero, volviendo a la "información" de La Vanguardia publicada justo al día siguiente, el diario de mayor difusión y prestigio de Cataluña desvelaba que "otra fuente próxima y autorizada del expresident -La Vanguardia no tenía por fuente suficientemente fiable al propio Tarradellas- aseguró ayer que, en todo caso, la entrevista en cuestión fue realizada hace más de un año […] A la luz de lo expuesto, las manifestaciones publicadas por el diario madrileño hay que ponerlas, como mínimo, en tela de juicio".

Si, como mínimo, había que poner en cuarentena la palabra de una personalidad que en aquel momento ya ocupaba un puesto de honor en los manuales de Historia, se preguntará el lector en qué habría consistido la imperdonable falta de Tarradellas. La respuesta es simple: osó referirse al pujolismo tildándolo de "dictadura blanca". Era la guerra. La del viejo Tarradellas, por entonces única voz capaz de levantarse frente al poder omnímodo de Pujol, debía ser acallada cuanto antes. Perentoria misión, la de esparcir escoria sobre su figura, que le sería encargada a Josep Benet, el historiador aficionado y candidato a la Presidencia de la Generalitat que los comunistas enfrentaran contra el propio Pujol en las primeras elecciones autonómicas. De tal guisa, Benet, un turbio meapilas montserratino reconvertido a los cinco minutos de la gran victoria de CiU en el más fiel servidor del pujolismo, fue premiado por su nuevo jefe con la dirección de un neonato Centro de Historia Contemporánea de la Generalitat. Su misión: tratar de implicar por medio de todo tipo de insinuaciones y medias verdades a Tarradellas en la detención de Lluís Companys por parte agentes de la Gestapo en Francia. El objetivo de Pujol era acusar a Tarradellas de delator y, por tanto, de cómplice directo de los franquistas que fusilaron a Companys. Mas volvamos a Una vida entre burgesos, las impagable memorias de Ortínez, para saber de primera mano del asunto:

"En el libro del señor Benet sobresale como la cabeza de una serpiente una palabra: ‘delación’. Aprovechando las circunstancias más extravagantes, como las luchas entre el exilio y la oposición interior en torno a los juegos florales de Perpiñán u otras circunstancias, Benet acusa a Tarradellas de ser un delator. De hecho su libro es una invitación a que el lector convenga en que Josep Tarradellas fue un traidor a Cataluña. Pero la aparición de la palabra ‘delator’ tiene un alcance más amplio: me consta que Benet, desde su cargo de director del Centro de Historia Contemporánea de la Generalitat, se encaminó a la investigación de las presuntas responsabilidades de Josep Tarradellas en la detención del president Companys por agentes de la Gestapo. Se ha llegado a decir que se consultaron los antiguos archivos de la policía política alemana. Evidentemente, no pudieron encontrar nada. Del rastro de ese intento – bien miserable – ha quedado, sucia, la palabra. La última cosa. Breve y sintética: la primera obra global que se ha publicado en Cataluña sobre la figura del president Tarradellas ha sido escrita por un alto funcionario de la Generalitat de Cataluña, presidida en estos momentos [1993] por el muy honorable sucesor de Josep Tarradellas."

Gran verdad esa de que la venganza es plato que siempre conviene tomar frío.

* Segunda parte del artículo Les presento al patriarca Pujol.

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Les presento al patriarca Pujol

José García Domínguez en LD, 270714.

De tal palo, tal astilla. En los veinte años transcurridos desde el final de la Guerra Civil hasta la puesta en marcha del Plan de Estabilización, la crónica económica de la dictadura se reducirá a una gran obsesión frustrada: el intento imposible de industrializar España sobre la base de la sustitución de importaciones. Quimera de una orgullosa autosuficiencia que tropezaría una y otra vez con el talón de Aquiles de las divisas. Así, la industria nacional resultaría impotente para generar, vía exportaciones, los dólares imprescindibles con que pagar en el exterior los bienes de equipo que evitaran los cuellos de botella en el crecimiento y, al final, el colapso del sistema. Las preciosas divisas, pues, debían ser racionadas a través de un complicado engranaje de controles administrativos. El caldo de cultivo ideal para alumbrar un sofisticado estraperlo de guante blanco, billetes verdes y complicidades azul mahón que daría lugar a algunas de las grandes fortunas de la Cataluña contemporánea.

Aquélla iba a ser una oportunidad de negocio fácil a la que de ningún modo podía ser insensible la triunfal y satisfecha burguesía de Barcelona. Una burguesía colaboracionista con el fascio redentor a la que si Franco no pudo retornar el honor, que eso sólo es patrimonio del alma, al menos había devuelto las fábricas, patrimonio no tan sublime, cierto, pero no por ello menos desdeñable. De tal guisa fue como el contrabando al por mayor de divisas se convirtió en una de las principales líneas de negocio de los antiguos mecenas de Cambó y de la Lliga. Una lucrativa actividad delictiva para la que el Consorcio Algodonero, el lobby de la patronal textil, contrataría los servicios de cierto Florencio Pujol, padre del que un día se habría de convertir en el segundo presidente de la Generalitat restaurada, Jordi Pujol i Soley. Muchos años después, ya con Pujol (Jordi) dirigiendo los destinos de Cataluña, el jefe operativo de aquella banda, Manuel Ortínez, confesaría en sus memorias todos los detalles de la rocambolesca estafa. Un fraude en el que junto a Pujol (Florencio) y su socio David Tennenbaum, el mismo financiero hebreo que fundaría algo después Banca Catalana con los Pujol, aparecerían como telón de fondo personajes tan insospechados como Josep Dencàs, el que fuera jefe militar de la asonada de la Esquerra en 1934, Antonio Pedrol Rius, sempiterno presidente del Consejo General de la Abogacía durante el franquismo, o Josep Andreu i Abelló, un destacado dirigente histórico tanto del socialismo catalán como de la misma Banca Catalana, entidad de cuyo consejo de administración formaría parte desde el mismo día de su fundación por los otros dos.

La base de aquel estraperlo la constituirían las llamadas cuentas combinadas, unos depósitos bancarios en divisas que otorgaban el derecho a sus titulares a disponer de licencias de importación por un valor equivalente al de sus saldos. Pero dejemos que sea el propio Ortínez quien nos adentre en la técnica del timo:

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El truco era tan simple como pretender que exportaba por valor muy superior al real, para así poder importar primera materia en mayor proporción y a bajo precio, revendiéndola mucho más cara en un mercado interno afectado por las restricciones de importación (…) Si tú exportabas un producto que te daba un millón de dólares, simulabas venderlo al doble de ese precio y por tanto podías importar por dos millones. Era evidente que necesitabas comprar un millón extra. Es decir, necesitabas comprar el millón de dólares que te faltaba.

Delicadísima operación, por lo demás. Pues, huelga decirlo, en ninguno de los innumerables trueques de cajas de zapatos repletas de billetes de cien pesetas por otras abarrotadas de dólares iba a mediar factura, recibo o comprobante alguno. Circunstancia agravada, además, por la permanente vigilancia de la Brigada de Delitos Monetarios de la Policía, que, entre otras medidas cautelares, mantenía intervenidos los teléfonos de los principales industriales textiles de Barcelona. Añádase el dato de que el intercambio sólo se podía realizar en la ciudad africana de Tánger, única plaza del mundo en la que por entonces era convertible la peseta, y se entenderá la importancia de la confianza personal que aquellos patricios del Consorcio Algodonero debían depositar en la red de porteadores que dirigía Florencio Pujol. Mas sigamos escuchando a Ortínez:

Al fin y al cabo sólo hacía falta pasar los nueve kilómetros de mar del estrecho de Gibraltar y tener amigos combinados en las aduanas de los dos lados. Yo libraba las pesetas en Barcelona, en billetes de cien, que hacían un bulto considerable, y las pesetas convertidas en dólares aparecían en los Estados Unidos o en Suiza. Naturalmente era una operación de una sencillez delicadísima que no podías realizar con cualquiera. Entre otras cosas porque cuando uno libraba el paquete de billetes, no tenía la absoluta seguridad de que llegasen correctamente a su destino. No había comprobante de ningún tipo. Con Florencio Pujol nunca tuve ningún otro trato más que éste.

Como ya se ha dicho, Tánger siempre era el incierto destino de aquellas pesetas por encontrarse en esa plaza africana el único mercado monetario en el que era convertible la moneda española. Allí se dirigirían, pues, los emisarios de Consorcio, en busca, primero, del boletín de la bolsa de divisas que publicaba cada día del diario España, dirigido por el aún furibundo falangista Eduardo Haro Tecglen, para después partir raudos hacia la oficina central del Banco Inmobiliario y Mercantil de Marruecos, entidad en cuya sede se intercambiaban los cromos.

La razón de la elección de ese banco como centro de operaciones no era otra que la personalidad de su principal accionista, Josep Andreu i Abelló, el que fuera presidente del Tribunal de Casación durante la República, y que compartía la propiedad con el jurista tarraconense Antonio Pedrol Rius. Así, por un capricho del azar, todos los dueños de los grandes secretos de familia del nacionalismo catalán del siglo XX acabarían reunidos ante la puerta de su caja fuerte: los traficantes de Pujol (Florencio); el apestado Dencàs, cabeza de turco de la conjura de Companys en 1934 y, por entonces, empleado de Abellò en aquella aventura financiera africana; Tarradellas, que, alojado precisamente entonces en el suntuoso palacio de Abelló ("vivía como un príncipe árabe, con numerosos criados negros", reporta un pasmado Ortínez), sería testigo privilegiado del frenético ir y venir de sus compatriotas de Barcelona; y el propio Ortínez, aún ignorante de que el Régimen, buen conocedor de sus habilidades, ya pensaba en él para ocupar el puesto de director del Instituto Español de Moneda Extranjera. En fin, según relata en esas esclarecedoras memorias, antes de aceptar aquel cargo en 1965 advirtió a quienes se lo ofrecían de que "había sido un contrabandista importante". Sin inmutarse lo más mínimo, sus interlocutores le contestarían que "eso mismo era lo que buscaban, alguien que conociera el negocio y que fuese capaz de desmontarlo”.

El primer ejemplar de Una vida entre burgesos, imprescindible testimonio personal y político sin el que simplemente será imposible escribir la historia de Cataluña durante la transición, salió de la imprenta camino de las librerías en el mes de mayo de 1993. O sea, en un instante en el que los nacionalistas ya no tenían nada más que aprender de la Rumania de Ceaucescu en cuanto al control de los medios de comunicación. La prueba es que ni de contrabando pudo colarse entonces la más mínima alusión a la existencia y el valor de esa obra en la prensa doméstica. Las extraordinarias memorias de Manuel Ortínez –su muñidor literario es una de las plumas más ácidas y brillantes del país– siguen siendo hoy el mejor libro clandestino entre los muchos catalogados en el Índice de la omertá catalana. Inexcusable lectura.

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Notas.-

Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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29 Julio 2014

Pedro Sánchez Pérez-C., el juvenil cuarentón

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50-60-40

Este muchacho, que va de joven pero que ya ha sobrepasado los 40, un cuasi vejete para los veinteañeros, tiene un mentón que recuerda a Adolfo Suárez sólo en el careto de guaperas. Nada de la inteligencia natural, astucia, experiencia y del sentido de Estado que tenía el cebrereño.

O sea, un joven por los pelos, con toda la pinta de ser un artificial líder prefabricado desde Andalucía y con la ayuda de José Bono y su gente. Este nuevo Pedro, sobre cuya cabeza va a resultar inútil reconstruir el socialismo, hace sufrir cuando habla, sencillamente porque no sabe de oratoria ni tiene el criterio que se precisa cuando de las cosas del comer ciudadano se trata..

Adolece de los dos grandes defectos que en política no se suelen perdonar a los carentes de capacidad de repentizar: ideas y convicción. Por eso es capaz de decir, casi simultáneamente, que España son dos naciones o más bien una.

Afortunadamente para nosotros y como segundo plato del menú real a cargo de Susana Díaz, otra promesa, se encuentra rodeado de gente que en absoluto le va a permitir que siga diciendo lo primero que se le ocurra como así hacía el arruinador ZP.

Sus órganos colegiado han sido convenientemente cubiertos por algunos muchachos que den la impresión de renovación, bajo la tutela del auténtico mando en plaza. Porque no hay que olvidar que este chico está donde está porque Susana no quiso estar y a alguien que no fuera el Eduardo Madina -justamente ninguneado por casi todos- había que poner.

Con todo, habrán de atarlo muy en corto para que siga metiendo la pata en cuestiones esenciales para la supervivencia del partido -con 'Podemos' acechando- y con vistas a un futuro de este país más o mentos estable.

Porque bien que se lució el otro día, cuando todavía no era Secretario General y, por tanto, usurpaba competencias de terceros, en tres importantes decisiones, juicios de valor: ordenando que los suyos no apoyaran al grupo socialista europeo a la hora de votar a Jean-Claude Juncker, impidiendo que en el Congreso extraordinario se valorara la gestión del SG saliente y argumentando que Mariano Rajoy debería largarse de la política porque pertenecía a una generación demasiado mayor...

Seguimos, pues, sin proyecto a la vista, sin modelo de Estado, intentando conttentar a su ala izquierda mediante ataques a la Iglesia -otra vez con la cantinela de la revisión del Concordato- y publicitando federalización para contentar al nuevo jefe del PSC, Miguel Iceta, y a la eterna... Carmencita Chacón, quien, por si no hubiera tenido bastante, se ha incorporado a la dirección como responsable de Relaciones internacionales.

EQM

pd.- Mención aparte merecen el caso de Elena Valenciano, que no sólo no ha dimitido de su cargo de diputada europea después del fracaso electoral sino que ha mostrado resistencias a abandonar la portavocía en la Comisión europea, que le harán dejar en breve.

Y qué decir del descomunal cementerio de elefantes en que continúa convertido el Comité Federal del PSOE, donde permanecen instalados, en el colmo de la degeneración, personajes de leyenda como José Antonio Griñán, Manuel Chaves, Trinidad Jiménez, Soraya Rodríguez, Joan Lerma, Rodolfo Ares, Leire Pajin, José Blanco, Marcelino Iglesias, Gaspar Zarrías, Rafael Simancas, Eduardo Madina o la propia Elena Valenciano.

Pura regeneración.

Los pesos pesados de Sánchez

Lista del Comité Federal del PSOE

Lista de la Ejecutiva del PSOE

Young Sánchez

Unos días antes del Congreso socialista del fin de semana, el nuevo secretario general decía que Mariano Rajoy «representa otra generación de políticos más del pasado, de los últimos 35 años, que del presente y del futuro»

Santiago González en El Mundo, 280714.

A veces no es que la naturaleza imite al arte, sino que el arte se expresa para dar ocasión a que la naturaleza pueda manifestarse. Un suponer: Ignacio Aldecoa publicó en los años 50 un relato titulado Young Sánchez, sobre el que después escribiría un guión cinematográfico en el que MarioCamus basó en los 60 una película con el mismo título.

Todo para que el 29 de febrero de 1972 naciera en el madrileño barrio de Tetuán un niño a quien pusieron por nombre Pedro. «Enhorabuena, señora», debió decir la comadrona a la feliz mamá. «Ha tenido usted un joven precioso». El joven, ¿nace o se hace? He aquí una cuestión interesante. Por otra parte, el joven Sánchez fue a nacer en una fecha que le permite jugar con ventaja: sólo cumple años en los bisiestos. O sea, diez hasta la fecha.

Tengo ya escrito alguna vez que los socialistas hacen sus congresos con la lógica del cocido maragato: primero resuelven los asuntos nutricios y dejan para el final la sopa. En esta ocasión, Pedro Sánchez ha llegado a la sopa, vale decir la Ejecutiva, con la digestión de la Secretaría General ya hecha y algunos errores, como el rechazo a la elección de Juncker, asumida en solitario, en lugar de escudarse en las decisiones colegiadas de la Ejecutiva.

Eduardo Madina, más young que Sánchez, es, sin embargo, menos versado, más adusto y tiene un inconveniente básico para el liderazgo. Éste se ejerce, no se reclama y las continuas jeremiadas del ex aspirante sobre la falta de respuesta de Sánchez a sus llamadas y SMS demuestran que entre las opciones posibles, los socialistas eligieron la mejor. El joven Sánchez, por otra parte, tiene estudios acabados, habla idiomas y, rara avis, entre los jóvenes socialistas de hoy en día al decir de Joaquín Leguina, tiene más de seis meses cotizados a la Seguridad Social.

Sólo por estos detalles a uno le darían ganas de votarlo, si no fuera porque ha compensado este currículum, tan propio de un político perteneciente a una generación anterior, pongamos la del mismo Rajoy, con el virginal expediente de su secretario de Organización, una ejemplar sucesión de cargos orgánicos y políticos desde que cumplió los 19: presidente de la Asociación de Estudiantes de La Rioja, secretario de Juventudes Socialistas de La Rioja, de las Juventudes Socialistas de España (galardón del ibérico solar), presidente de la Federación de Estudiantes Progresistas de España y miembro del Consejo Escolar del Estado.

La autoridad evidente fue Susana Díaz, aunque el joven Sánchez tuvo el gesto insurgente de levantar el puño y prometió cierta acracia asamblearia al mismo tiempo que los Podemos giraban suavemente hacia los modos convencionales de hacer política. ¿Qué gane el mejor? Como explicaron Ricardo &Nacho con motivo del primer debate entre González y Aznar: «No, que gane el otro».

Pedro y el flautista

El dilema de Sánchez no es pequeño; si el PSOE se arrima a Podemos, gana Podemos; si se aproxima a la derecha, también

Ignacio Camacho en ABC, 280714.

De todos los problemas que tiene el Partido Socialista, y son muchos, el principal tal vez no lo haya detectado todavía. Porque tiene que ver más con la sociología que con la política y consiste en la volatilización de ese voto de centro izquierda en el que cimentó sus grandes victorias electorales. El electorado tradicional de clase media se ha radicalizado con la crisis, envuelto en un profundo cabreo con el statu quo. Pero así como los descontentos del PP se han refugiado mayoritariamente en la abstención, para desgracia de Rosa Díez y de Ciudadanos, el desencanto de la socialdemocracia ha encontrado una alternativa rupturista. Podemos es el nuevo flautista de Hamelin de la izquierda, el auténtico heredero del post-zapaterismo que ha levantado un discurso de radicalidad populista capaz de amenazar la hegemonía del PSOE.

El éxito de Podemos arranca en realidad del fracaso del primer proyecto zapaterista. De aquel «republicanismo cívico» que socavó con suavidad sonriente las bases del régimen constitucional, puso en solfa los valores de la Transición y buscó una nueva legitimidad basada en el bucle de una ruptura pendiente. Los Iglesias, Monedero y compañía han extremado ese legitimismo republicano aprovechando la quiebra de la burguesía mesocrática y han trazado una hoja de ruta que pasa por liquidar la vía socialdemócrata asimilándola al fracaso del sistema.

Partiendo de los rescoldos del 15-M han levantado un programa de asalto al poder con estrategia bolivariana. Su objetivo no es superar a IU, a la que ya se tienen merendada: van a por el PSOE, a suplantar su papel de «partido atrapalotodo» de una izquierda polarizada. El gran desafío de Pedro Sánchez es evitar ese

sorpasso en ciernes que ya empieza a apuntar en las encuestas. A Podemos no le importan los restos del escombrado centro sociológico; se los puede regalar al PP porque va en busca del «empate catastrófico», de un dramático frentismo bipolar. Pero el PSOE los necesita para conservar su condición de alternativa y en la medida en que se aleje de ellos correrá más peligro de irrelevancia. Sucede que muchos simpatizantes y votantes socialistas sienten simpatía emocional con la nueva fuerza emergente, se han engolfado con su propuesta de rupturismo y al primer desliz le pondrán los cuernos al viejo partido de responsabilidades institucionales y pactos de Estado. El dilema no es pequeño; si Sánchez se arrima a Podemos, gana Podemos; si se aproxima a la derecha, también.

A años luz actualmente de una mayoría, incluso relativa, en solitario, el nuevo dirigente socialdemócrata necesita encontrar su propia melodía política, el tono que recomponga y estabilice una organización en mucho más riesgo del que parece (y parece bastante). Para ello va a necesitar pronto una autoclarificación de conceptos que le ayude a discernir entre amigos, aliados, adversarios… y enemigos.

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Tras el congreso del PSOE

La tarea de Sánchez es hoy tan importante como delicada: redefinir al PSOE, después de los errores que ha cometido en esas materias que son cruciales para los españoles, que necesitan, sin duda, una alternativa de gobierno de corte socialdemócrata.

Esperanza Aguirre en ABC, 280714.

Dos ejemplos «Los éxitos electorales y políticos de Felipe González y de José María Aznar fueron éxitos basados en la decidida apuesta ideológica que cada uno de ellos tuvo que hacer en el seno de su partido»

Durante el pasado fin de semana el Partido Socialista Obrero Español ha celebrado su Congreso Federal Extraordinario, que ha tenido como objeto fundamental la ratificación de Pedro Sánchez como nuevo secretario general, después de que, hace dos semanas, los militantes del partido lo eligieran para ese cargo en una votación abierta, en la que participó el 65% de los afiliados.

Llevamos ya 37 años de práctica democrática en España, encauzada, en gran medida, a través de los partidos políticos. Esta práctica, a causa, probablemente, de la Ley Electoral, ha hecho que los partidos se hayan convertido en estructuras piramidales, en las que la cúpula dirigente ha adquirido un enorme poder sobre el resto. Esto lo sabe hoy todo el mundo y, en primer lugar, los propios militantes de los partidos, que también saben que esta evidente hipertrofia del liderazgo en los partidos españoles tiene sus ventajas, y también sus inconvenientes.

De esa hipertrofia de liderazgo sale la enorme influencia ideológica y política que el líder máximo ejerce sobre todos los cuadros y los militantes del partido, sea el que sea.

La firmeza con que Felipe González defendió que el marxismo tenía que desaparecer de los dogmas de fe del PSOE y que este partido tenía que ser una opción de izquierda claramente diferenciada de los comunistas marcó la línea política de los socialistas españoles durante casi veinte años y les proporcionó el apoyo de una mayoría de ciudadanos que le dieron el triunfo en cuatro elecciones generales consecutivas. Nadie puede discutir que el PSOE fue, en aquellos años, lo que Felipe decía y dictaba.

Como tampoco se puede discutir que el esfuerzo de José María Aznar por aglutinar a todas las fuerzas políticas de derecha y de centro en un partido de corte liberal-conservador, en sintonía con los partidos europeos de esa familia ideológica fue la clave de los éxitos electorales del Partido Popular, durante unos años en los que el Partido Popular era lo que Aznar decía y dictaba.

Los éxitos electorales y políticos de Felipe González y de José María Aznar fueron éxitos basados en la decidida apuesta ideológica que cada uno de ellos tuvo que hacer en el seno de su partido.

Estos dos ejemplos, que fueron absolutamente positivos para sus formaciones y para suscitar el apoyo de los ciudadanos, pueden bastar para demostrar la inmensa trascendencia que en España tiene el liderazgo de los partidos.

Viene esto a cuento a propósito de la tarea que ahora se le presenta a Pedro Sánchez, que acaba de ser elegido líder máximo de un partido que cuenta con miles de militantes y con miles de cargos electos, que ha gobernado más tiempo que nadie, 21 años, de los 37 que llevamos de democracia, y que se agrupa detrás de una etiqueta reconocida en toda Europa por una serie de señas de identidad, entre las que se encuentra la defensa de la sociedad abierta, de la economía de mercado, de la propiedad, de la libertad y de la igualdad de los ciudadanos ante la Ley.

El análisis de la estructura y el funcionamiento que los partidos han tenido hasta ahora nos indicaría que el PSOE de los próximos años va a ser, en gran medida, lo que Pedro Sánchez sea, diga y dicte. La importancia de este partido y de la opción política que representa hace que todos los españoles tengamos que estar muy atentos, precisamente, a eso que Pedro Sánchez sea, diga y dicte a partir de ahora mismo.

Y mucho más en estos momentos marcados por profundas y difíciles crisis que nos preocupan y ocupan a todos. Recoge Pedro Sánchez un partido que, en las dos principales crisis que hoy tiene España, ha adoptado unas posiciones que la experiencia ha demostrado equivocadas.

Hoy, cuando las políticas más ortodoxas del Partido Popular empiezan a dar buenos resultados en el área económica, se hacen más evidentes los errores que en esa materia cometió el Partido Socialista con Zapatero como líder máximo. No parece que ahora tenga vigencia reivindicar un izquierdismo de carácter demagógico, del estilo del de los 400 euros de regalo para todos, o un keynesianismo trasnochado como el Plan E, que ya han demostrado su fracaso, por más que el éxito efímero del populismo bolivariano de Podemos pueda ser una tentación para que Sánchez caiga en el izquierdismo que ahora predican las diferentes familias del comunismo en España.

De la misma forma que la experiencia ha demostrado que el afán de los socialistas catalanes por ser más nacionalistas que los propios nacionalistas catalanes les ha conducido a una impresionante caída de votos, en beneficio de las opciones auténticamente nacionalistas.

Y es que, como seguro que Sánchez ya sabe, los ciudadanos, tanto en política económica como en lo que se refiere a la organización territorial del Estado, siempre van a preferir los originales a los sucedáneos. O sea, que para izquierdistas ya están los comunistas, y para nacionalistas, los independentistas.

La tarea de Sánchez es hoy tan importante como delicada: redefinir al PSOE, después de los errores que ha cometido en esas materias que son cruciales para los españoles, que necesitan, sin duda, una alternativa de gobierno de corte socialdemócrata, como la que tienen los ciudadanos de todos los demás países europeos.

 

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Notas.-

Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

servido por elquiciodelamancebia 1 comentario compártelo

28 Julio 2014

La muerte del falso 'seny'

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La pasada de Pujol

Soy muy pesimista y no sólo por Cataluña sino por España entera.

Este es un país plagado de enfermedades sociales sistémicas. La corrupción [antes, picaresca], la oligarquía [antes, caciquismo], la envidia, el cainismo, la individualizada presunción de culpabilidad pro chivo de expiación colectiva, etc.

Por acercarnos a los últimos tiempos, la etapa final de la II República y toda la Guerra Civil son un ejemplo de cómo se ‘regenera’ en España. A sangre y fuego para seguir en lo mismo.

El dictador lo solucionó con dictadura, tan formidablemente aceptada por el pueblo y sus caciques -obsérvese el caso de Cataluña y País Vasco, siempre privilegiados- que, salvo, a muy última hora, con picaditas del PCE, HOAC y CCOO, el general no supo de nadie que pusiera pegas que merecieran tal nombre.

La democracia, construída aprisa y corriendo por un Rey que sintonizaba con las recomendaciones estadounidenses y alemanes, se elaboró de aquella manera, también a base de que el nacionalismo supiera que ellos seguirían siendo los hijos mimados.

Nuestra sociedad, pues, tiene interiorizada como algo natural la corrupción de las élites, a cambio de que a cada cual se le respete la factura sin IVA y que robar a un ladrón tiene 100 años de perdón.

Entonces… ¿quien expía por ello? el que no tiene, en el momento dado, padrinos. Así que con cazar algún incauto, de vez en cuando, para que le toque la china, es suficiente.

En el caso de Jordi Pujol, mi opinión es que el confeso ha transpasado esa línea roja de la desestabilización del Sistema que obliga al Poder a poner en marcha, ahora sí, el principio de legalidad. De ahí la cautela de Urkullu en el País Vasco: va a remolque porque sabe que si se pasa un pelín el Poder le echara encima la reglamentación de la UE que está por eliminar los insolidarios e injustos territoriales privilegios fiscales.

El sesteante y permanentemente asombrado Mariano Rajoy está en esa jugada que, como digo, consiste en hacer que determinadas oligarquías cumplan la ley sólo cuando ponen en peligro el Sistema. Mientras tanto, pueden divertirse lo que quieran: por ejemplo, mandando a sus hijos a colegios franceses, alemanes o ingleses mientras la chusma asiente, complacida, a que sus vástagos sean inmersos, por la ilegal normativa vigente, en aguas catalanizantes.

Y eso es lo grave: la gente del común sabe de todo esto. Corren miles de anécdotas sobre, qué sé yo, la jardinería empresarial de la doñita o el jurásico parque automovilístico de alguno de sus hijos. Si en algo se equivocó Pascual Maragall cuando puso al Parlamento catalán por testigo del 3% es en que el pueblo sabía que se quedaba corto, muy corto.

Y ahora, ¿qué va a pasar? en mi opinión lo esencial es que ERC tratará de aprovecharse de la debacle convergente, aunque sabe que el ‘proceso’ ha sido hundido con semejante munición. Pujol insistirá en su suicidio político renunciando a los honores de CDC y Arturo Mas tiene los días contados.

Y no sólo porque su padre también tuviera cuenta en Suiza. Es que al Sistema, también en Cataluña, contemplado el devenir internacional de la apuesta y los riesgos de toda índloe que comporta, le conviene retirar el aliento independentista y volver a una moderación todo lo asimétrica que acepte el resto de España. O sea, un poquito más de por favor.

Me queda la duda de la reacción popular catalanista, aunque me imagino que se salvará en/a manos de ERC.

El resto de la ciudadanía catalana seguirá como si nada, mascullando ya lo decía yo y tratando, como todos nosotros, de que, oficialmente, robe, individual o colectivamente, cualquier chivo expiatorio ideal, para seguir en nuestra habitual picaresca.

Sobre el regeneracionismo que precisa este país, pues, ni al Mariano ni al Pedrito Sánchez -ese nuevo mayordomo de Susana Díaz- les viene nada en su listín telefónico. Éste acaba de nombrar a la Carmen Chacón responsable de… relaciones internacionales del PSOE. Lo que haga falta.

Qué quieren que les diga. Lo que ha ocurrido es gravísimo. El fin de toda una época que se asienta desde mucho antes del franquismo sociológico.

Sobre todo para ellos, esa burguesía catalanista que, imprevistamente, han caído de bruces en la cuneta de la vergüenza.

¿Qué ha sido, qué va a ser, de toda esa falsa filosofía basada en que el sentido común, la buena gobernanza, la ponían los catalanes de siempre, su oligarquía, mientras que la manos de obra era cosa de los charnegos y del resto de España?

Otra historia más que no se enseñará, com Déu mana, en las escuelas públicas de Cataluña.

EQM

Fer país

Arcadi Espada en El Mundo, 270714.

(A Jordi Solé Tura, in memóriam)

Es imposible comprender la trascendencia de la carta balbuceante, de una flagrante inmoralidad sintáctica y hasta ortográfica, que Pujol envió ayer a un destinatario indeterminado (la Agencia Tributaria, los jueces, los periódicos, los ciudadanos de Cataluña), sin remontarse a la primavera de 1984. Y, concretamente, al proceso político que se abrió aquel 19 de mayo cuando el diario El País publicó la noticia de la querella inminente contra el presidente de la Generalidad por un presunto delito de apropiación indebida durante la época que estuvo al frente de Banca Catalana. La primera reacción de Pujol ante la querella fue muy agresiva: acusó al Gobierno socialista de haber hecho una jugada indigna y el mismo día de su reelección, 11 días después de la noticia, convocó una manifestación autoexculpatoria, un selfie masivo, metaforizaríamos hoy. Algunas de las afirmaciones de entonces, pronunciadas desde el balcón de la Generalidad, adquieren hoy un eco inverosímil. Por ejemplo: «En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros». O bien: «Hemos de ser capaces de hacer entender (...) que con Cataluña no se juega y que no vale el juego sucio».

Sin embargo, lo más interesante de aquel proceso no fueron sus ridículas exageraciones peronistas, sino la convicción que se apoderó de la conciencia civil catalana e incluso española. Podía ser cierto, argumentaron, que Pujol hubiese permitido, o incluso cometido, algún tipo de irregularidad contable. Pero si eso ocurrió, habría sido en beneficio de Cataluña, de aquel legendario fer país que marcó su actividad en la postrimería del franquismo: y en absoluto, de ninguna manera, en su beneficio personal.

Así, en este sentido, se escribió entonces un artículo periodístico fundamental. A la luz de los acontecimientos desvelados, ofrece hoy una muestra hiriente de candidez intelectual. Pero su importancia fue la de ayer: aquel artículo contribuyó de manera decisiva al blindaje de Pujol por parte de la izquierda. En unas líneas puramente inolvidables Manuel Vázquez Montalbán, maestro pensador de la izquierda peninsular y especialmente catalana, decía: «De Pujol se podrá pensar que ha sido un mal banquero, que es de la derecha camuflada o que es feo, pero nadie, absolutamente nadie en Cataluña, sea del credo que sea, puede llegar a la más leve sombra de sospecha de que sea un ladrón».

De nada serviría que por los mismos días un sensato Solé Tura, redactor de la Constitución y aún entonces dirigente comunista, escribiera en el mismo periódico un artículo que fue flor de fango, donde recordaba algunas cuestiones elementales del Estado de Derecho que eran muy difíciles de recordar entonces en Cataluña. Y donde había lugar para este noble párrafo: «Creo que tengo ahora el deber, como ciudadano, de decir que estoy en absoluto desacuerdo con él [Pujol] cuando proclama que la presentación de una querella contra los antiguos dirigentes de Banca Catalana es un ataque contra todos los catalanes. Me considero tan catalán como él y no me siento atacado». Sería ocioso decir lo que sucedió a partir de aquel momento. Y la clase de ostracismo en que se instaló al disidente en aquel clima asfixiante y unánime, tan parecido al actual.

La confesión de Pujol, cuyo análisis somero revela que se trata más de una confesión ante Dios que ante los hombres, más de un pecado que de un delito; que incluye hasta la expiación y donde claman por su ausencia detalles laicos como la cantidad de dinero evadido o el nombre del testaferro que se ocupó de la herencia de papá, destruye de cualquier modo la atenuante patriótica de las ilegalidades. La evidencia de que durante cada minuto de los 23 años que duró su mandato la Presidencia de la Generalidad estuvo en manos de un evasor fiscal es insoportable para el tópico del fer país y se aproxima mucho más al tópico manejado por el doctor Johnson. Es decir, al patriotismo como refugio del crimen. Tener decenas de millones de las antiguas pesetas en el extranjero no sólo revela un delito fiscal, incompatible con formar parte de la élite que elabora y decide las leyes fiscales. Es que, en el caso del político, y aún más del político obstinado en la construcción nacional, exhibe una lacerante desconfianza colectiva. Una desconfianza en la propia nación que con la mano desocupada va construyéndose.

La confesión abre también un interesante panorama en Cataluña. Los delitos de los que se le acusa obligan a su sucesor, Artur Mas, a acabar con el estatus de ex presidente de la Generalidad de que disfruta Pujol y a su destitución como presidente fundador del partido. Un evasor fiscal no puede disfrutar de los privilegios de cargos que ejerció ilegítimamente ni puede representar ¡honoríficamente! a ningún partido político.

Pero más allá de las decisiones que tomen con él sus pares está la reacción de los ciudadanos. Me escribía ayer un querido amigo: «¿Cómo va a reaccionar una población cuya conciencia ha sido comprada a lo largo de muchos años? ¿Saludarán al ex honorable en las reuniones sociales, en los descansos de jornadas y conferencias, en las fiestas mayores y demás kermeses menestrales?». Es decir, y esta es la pregunta brutal: ¿Seguirá manteniendo la mayoría de los ciudadanos de Cataluña esa reacción de simbiosis con el nacionalismo, esa identificación autofágica donde Cataluña era Pujol y Pujol era Cataluña, a riesgo de que además de patriotas los llamen defraudadores?

En cuanto a él, sólo va a ahorrarse una vergüenza. No le arrancarán, como a otro gran defraudador, aquel Enric Marco, la Creu de Sant Jordi. Nunca la tuvo. Nunca la tendrá.

El pacto de la vergüenza

Pujol pactó con Mas la confesión al publicarse sus cuentas en Andorra. Diseñaron la dimisión de Oriol y el comunicado del viernes.

Salvador Sostres en El Mundo, 270714.

Cuando en 1984 el fiscal del Estado presentó una querella contra Pujol y otros responsables de Banca Catalana, el entonces presidente de la Generalitat acababa de ganar sus segundas elecciones. El día de su investidura salió al balcón de la plaza Sant Jaume y dijo: «Nos han hecho una jugada indigna. De ahora en adelante, de ética y de moral hablaremos nosotros».

Treinta años más tarde, el lunes 7 de julio, después de que revelara EL MUNDO que la familia Pujol había ingresado en apenas un mes 3,4 millones de euros en un banco de Andorra, el patriarca del clan acudió al Palau de la Generalitat a hablar con su actual inquilino y le confesó que la información de EL MUNDO era cierta.

Ese lunes 7 de julio de 2014, Artur Mas y Jordi Pujol pactaron la estrategia de hacer dimitir a Oriol Pujol definitivamente de sus cargos en CDC y el Parlament, y de que su padre diera una explicación pública para tratar de salvar los muebles. Así se selló el pacto de la vergüenza.

Después de años de dar lecciones a todo el mundo, de explicarnos cómo teníamos que hacer las cosas y de venderse como un referente ético; después de décadas de hablar de valores y moral, de atreverse a juzgar a los demás con una arrogancia que la Biblia no prevé ni para el Juicio Final, Jordi Pujol i Soley confesó el viernes que durante 23 años Cataluña estuvo gobernada por un evasor fiscal y que la máxima autoridad del Estado en la comunidad, y encargado máximo de hacer cumplir la ley, era el primero que no la cumplía.

Pero lo más grave, y lo que acabará de destruirle, es que tampoco anteayer dijo toda la verdad, ni siquiera su parte más significativa. Suponiendo que sea cierta la historia de la herencia de su padre, el grueso de lo que a los Pujol les han encontrado en el extranjero, y lo que les irán encontrando, corresponde a las comisiones que cobró su hijo mayor a cambio de concesiones y favores del Govern mientras su padre lo presidió, y al rendimiento de los negocios e inversiones que con este capital se hicieron con posterioridad.

Fue Jordi Pujol padre quien expresamente destinó al mayor de sus hijos -precisamente el más brillante y el más dotado para la política- a la zona oscura de la financiación del partido; fue Jordi Pujol padre quien estableció desde su llegada a la Generalitat el principio cínico de que otros se mancharan las manos para poder él hacerse el impoluto.

El ex presidente y la verdad tienen una relación escasa. Después de años de conocerle he llegado a pensar que cree que está sobrevalorada. Pujol tenía el pacto tácito con el Estado -forjado con los socialistas, pero que Aznar respetó- de mantener bajo mínimos el latido independentista a cambio de que se le respetara la pompa del cargo y de que nadie se metiera con su familia. Cuando decidió prescindir de Miquel Roca y éste, en una demostración más de su calaña y su sentido de la lealtad, fue a ver al ministro Solchaga para contarle los turbios manejos de Jordi Pujol hijo, Solchaga no movió ni un dedo en cumplimiento de este pacto.

Para no quedar como un traidor y en su afán por legar su figura con la mayor épica posible a la eternidad, Pujol acabó abrazando el independentismo. El Estado entendió entonces que su virrey más fiel rompía unilateralmente el trato y a partir de ahí le aplicó la legislación vigente con el conocido resultado.

En un intento desesperado por salvar su honorabilidad, Pujol mintió cuando dijo que había utilizado el dinero de Banca Catalana «para el país», cuando en realidad lo usó para comprar favores que le aseguraran su elección como presidente.

También falta a la verdad en su confesión al presentarse como una víctima entre la última voluntad de su padre y la protección de los intereses de sus hijos, pues él fue quien institucionalizó el sistema de cobros del partido designando como jefe de operaciones a su primogénito, y él es, por lo tanto, el responsable moral de todo lo comisionado durante los 23 años que ostentó su cargo.

Igualmente, causó el mayor fraude moral jamás visto a nacionalistas e independentistas atizando el odio contra una España con la que había pactado para exprimir los réditos de este engaño. Tan o más descomunal ha sido su ingratitud con el Estado.

Sabremos durante el otoño más cosas y más graves. Se sumarán estampas al gran mural de la jugada indigna. Mas decía que es un asunto «estrictamente privado y familiar» mientras por la línea dos llamaba a Oriol Pujol para exigirle su dimisión.

De todos modos, a nadie extraña que el actual presidente de la Generalitat considere la evasión fiscal un tema familiar si pensamos que él fue consejero de Economía con firma en la cuenta suiza de su padre. Todo es familiar y privado en CDC y así ha funcionado durante años. También el caso Palau es un asunto familiar. Cuando Maragall acusó a CiU de cobrar el 3% de comisión de la contratación pública, se equivocó, porque con el 3% no se va a ninguna parte.

Cataluña es en el fondo un asunto familiar y para ser justos con Pujol, y hasta con Mas, hay que decir que han contado con la colaboración de una ciudadanía que lo sabía todo y a la que ya le iba bien hacer ver que no veía. Cuando en septiembre el juez tire del hilo de las facturas de Jordi Pujol júnior se verá que media Cataluña le pagaba la mordida. Cuando se conozcan los detalles de la trama del Palau, se verá que si la otra mitad no pagaba era porque para el Domund ya había dado.

Querer independizarnos de España es un simulacro para no tener que admitir que de quien queremos huir es de nosotros mismos.

De los 500 millones de Jordi Pujol a los 12.063 de Catalunya Bank

En España nada se sabe de los responsables del agujero negro de Catalunya Bank (CB). El que fuera su cabeza visible durante un montón de años, el ex presidente del Gobierno socialista Narcís Serra, sigue en su casa sin que nadie le haya molestado. He ahí el caso de un político de primer nivel a quien, al perder la poltrona, hubo que premiar con la presidencia de una Caja a pesar de no tener ni idea del negocio bancario.

Jesús Cacho en vozpopuli.com, 270714.

Interpelado en las Cortes por la diputada socialista Rodríguez-Piñero, el ministro De Guindos afirmó solemne desde el banco azul que el crédito de 100.000 millones concedido a España por la UE para recapitalizar la banca “no tendría coste alguno para los ciudadanos”. Corría el 12 de junio de 2012, y minutos antes el propio Mariano Rajoy había afirmado que el “crédito a la banca lo va a pagar la propia banca”. Tan contento parecía el presidente del “regalo”, que exhortó a todos a “celebrar que nuestros socios europeos nos hayan ayudado”. Con el paso de los meses, el optimismo de Guindos se fue diluyendo en la prudencia: “El Estado recuperará la mayor parte de las ayudas”, e incluso en la dura realidad: “Algún día volveré al Congreso para explicar la verdadera situación de Catalunya Caixa, que sí es lo peor de lo peor”. Lo peor llegó el lunes, cuando supimos que el BBVA se había adjudicado la caja catalana en poco más de 1.000 millones. La factura es demoledora: los ciudadanos han perdido en el envite la friolera de 12.063 millones de euros.

La reestructuración financiera ha sepultado ya 43.224 millones, como con detalle ha contado aquí Miguel Alba. Una cifra que se desglosa en 25.755 millones en inyecciones de capital público –la cantidad que, por ahora, llevan perdida los ciudadanos, del total de 61.495 millones volcados en las cajas nacionalizadas y en el Banco de Valencia-, y los puestos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que se nutre de las aportaciones del sector financiero. A primera hora del miércoles, la Policía Judicial portuguesa irrumpió en la mansión que Ricardo Salgado, presidente ejecutivo del Banco Espirito Santo (BES), posee en las afueras de Estoril, para proceder a su detención acusado de graves delitos, el más llamativo de los cuales es el de blanqueo de capitales, dentro de la operación denominada “Monte Branco”. Al banquero se le ha impuesto una fianza millonaria y la prohibición de salir de Portugal. Altivo, soberbio, descrito como una mala persona, la detención de Salgado y su imputación marca el final de la saga familiar más poderosa de Portugal, un país convencido de que la Justicia obsequiará al poderoso con una larga estadía en la cárcel. Conversación mantenida esta semana con un periodista portugués:

-Felicitaciones, Portugal vuelve a demostrar que es un país serio.

-No, amigo mío, Portugal es un país democrático, que es muy distinto. Todo este escándalo ha sido aireado por la prensa.

En España nada se sabe de los responsables del agujero negro de Catalunya Bank (CB). El que fuera su cabeza visible durante un montón de años, el exvicepresidente del Gobierno socialista Narcís Serra, sigue en su casa sin que nadie le haya molestado. He ahí el caso de un político de primer nivel a quien, al perder la poltrona, hubo que premiar con la presidencia de una Caja a pesar de no tener ni idea del negocio bancario. Años después, el PP, mayoritario en la CA de Madrid, consideró obligado obsequiar a Rodrigo Rato con la presidencia de Caja Madrid, con los resultados que son conocidos. La elite política enfangada en el dinero. Nadie pide explicaciones, nadie levanta la voz por esos 12.063 perdidos en CB, una cifra que se acerca a los 14.000 millones de ajustes que este Gobierno ha llevado a cabo en rubros tan socialmente relevantes como Educación y Sanidad. Ningún partido ha protestado tras conocerse la venta de la Caja y el saldo final de la operación. Nadie ha pedido en las Cortes la presencia del Presidente del Gobierno y de su ministro de Economía. Nadie ha reclamado la intervención de la Fiscalia contra Serra y los ejecutivos que llevaron a la Caja al desastre. Lo dijo Carmen Calvo, ministra de Cultura, en mayo de 2004 y retrató a todo un país: “Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”.

De rositas se ha ido también el gobernador del Banco de España (BdE), el tantas veces citado MAFO, responsable –con el subgobernador y los jefes de la Supervisión- como policía del sistema de la gran crisis financiera que ha supuesto la práctica desaparición de las Cajas y que ha requerido los 61.500 millones citados. El dinero público no es de nadie. Y mientras los responsables miran hacia otro lado, que viene el lobo Podemos sigue engordando, sigue ganando adeptos, porque la indignación se apodera de la calle ante episodios como el relatado. El viernes, en un rasgo de humor digno de mejor causa, De Guindos aseguró en la SER que gracias a la pasta que nos hemos gastado en el rescate hemos ahorrado ya unos 14.000 millones en intereses de la Deuda, de donde se colige que, de entrada, lo de CB nos ha salido gratis y por este camino los 47 millones de españoles terminaremos ricos. Es el mensaje que Economía quiere vender tras el escándalo catalán.

¡Milagro: hemos gastado 62.000 pero hemos ahorrado 66.000!

El mismo viernes, Antonio Carrascosa, responsable del FROB, aseguraba en Cinco Días que “Las subastas han posibilitado la bajada de la prima de riesgo y un ahorro al Tesoro de 14.000 millones”. Oído cocina. A las 10 de la mañana del mismo viernes, el secretario de Estado de Economía Jimenez Latorre recibía a la prensa en su despacho para contarle la misma milonga. Los diarios de ayer sábado vendían la mercancía: “España ha perdido miles de millones con el rescate a la banca, pero el Gobierno calcula que al mismo tiempo el Estado ha podido ahorrar más de 66.000 millones tras el saneamiento financiero, 14.000 de los cuales en forma de intereses de la deuda en 2013 y 2014 frente a lo presupuestado” (La Vanguardia). Ergo hemos ahorrado lo que hemos dilapidado. Solo una clase política que ha perdido la vergüenza puede intentar vender un argumento tan obsceno. Lo cual que no se entiende tanto desvelo si reparamos en el gozo del editorial de El Mundo del miércoles: “Parece un sarcasmo que hoy tengamos que aplaudir que el Erario ha perdido sólo 12.000 millones con Catalunya Banc”. Sólo 12.000 millones.

En septiembre de 2011, Geir Haarde, primer ministro de Islandia entre 2006 y 2009, se sentó en el banquillo de los acusados después de que el propio Parlamento islandés acordara pedir su imputación acusado de no haber movido un dedo ante el peligro de derrumbe de los tres mayores bancos del país, episodio que provocó una crisis financiera que puso a Reikiavik al borde del colapso. Islandia es uno de los pocos países del mundo desarrollado que ha juzgado a un responsable político por su mala gestión. En España, las escasas voces que pidieron achatarrar las Cajas quebradas en lugar de rescatarlas con dinero público, fueron tachadas de locas y casi de antipatriotas. Repita conmigo: el dinero público no es de nadie. “Si el Estado quiere gastar más, solo lo puede hacer pidiendo prestado o cobrándote más impuestos”, decía Thatcher. “No es bueno pensar que algún día vendrá otro a pagar. Ese otro eres tú. No existe el dinero público. Solo existe el dinero de los contribuyentes”.

El dinero público no es de nadie, y además se puede robar con relativa impunidad siempre y cuando uno ocupe el puesto adecuado en el momento oportuno. El viernes tuvimos noticia de la aparatosa confesión pública efectuada por Jordi Pujol de los pecadillos cometidos durante más de 30 años, un suceso de importancia histórica, comparable a la misma renuncia al trono de Juan Carlos I, en tanto en cuando viene a desenmascarar el trampantojo de una elite nacionalista de derechas empeñada en tener Estado propio para poder delinquir a gusto, arrastrando en la aventura, y esto es lo grave, a una parte importante de la población catalana que, bombardeada sin piedad durante años por el “Madrit ens roba”, decidió seguir la estela de estos flautistas de Hamelin camino del precipicio. Ahora ya sabemos quién se ha dedicado al trinque durante todos estos años. En realidad lo sabíamos al menos desde aquella célebre sesión, 22 de octubre de 2005, en el Parlament, en la que el hoy desmemoriado Pascual Maragal espetó al apuesto Artur Mas, conseller de Hacienda de Pujol entre 1997 y 2001, con aquel terrible “Hemos llegado al meollo de la cuestión: ustedes tienen un problema y este problema se llama tres por ciento”.

Tres por ciento o diez por ciento, vaya usted a saber, la mitad para CDC y la otra mitad para la famiglia. En Madrid y en Barcelona se convirtió en proverbial entre empresarios de todos los sectores hablar de “Convergencia Sector Negocios”, a la que había que acudir para poder lograr un contrato de la Generalitat. Operaciones de todo tipo, por no hablar de Casinos de Cataluña y Loterías de Cataluña, los dos filones que Jordi Pujol Ferrusola explotaba con fruición a través de hombres pantalla como Sánchez Carreté. El molt honorable tenía bastante con hacer política, sostener Gobiernos en Madrid y recibir los mimos de las señoras que su amigo Prenafeta le metía en el despacho. Dejaba que el dinero lo hicieran los hijos y cuando alguien, alarmado, le llamaba la atención, “oye, que se están pasando”, volvía la vista displicente hacia otra parte. Sabía que gozaba de impunidad absoluta. Se la habían garantizado Felipe y Carlos Solchaga: “Que haga lo que quiera, pero que no moleste”. Del escondite le ha sacado el cerco tendido por la Fiscalía y la Agencia Tributaria. Por fin alguien se está ganando el sueldo en la Cuesta de las Perdices. Ya era hora.

Sigue pendiente una auténtica Transición a la democracia

Hay quien cuantifica la fortuna de la familia Pujol en 500 millones de euros. Lo afirma nada menos que un expresidente del Gobierno, convencido de que “esto, que está en la base de la radicalización independentista de Convergencia, se sabrá tarde o temprano”. Pujol ha ofrecido su cabeza en un intento de salvar la de su mujer, Marta Ferrusola, y sus hijos. Pero los 4 millones radicados en Andorra son apenas la punta de un iceberg de dimensiones colosales. Lo gordo está por salir. La treta de la herencia de Florenci Pujol, padre de Jordi, es apenas eso, una disculpa poco creíble si se tiene en cuenta las penurias por las que atraviesa el matrimonio formado por María Pujol, hermana del político, y Francesc Cabana. Hace unas semanas, la Generalitat adquirió en el mayor secretismo un llamado “fondo Francesc Cabana de historia de la empresa catalana” por un total de 135.882 euros, algo que en Barcelona se interpreta como una ayuda encubierta para solventar las penurias de la pareja.

Cabana fue uno de los fundadores, junto a Florenci y Jordi Pujol, de Banca Catalana, una aventura que terminó en desastre. En mayo de 1984, la FGE se querelló contra 25 miembros del Consejo de una entidad que año y medio antes había sido intervenida por el BdE tras una gestión que la Audiencia de Barcelona calificó de “desastrosa”. Entre los acusados por delitos varios se encontraba el president de la Generalitat, Jordi Pujol, que acusó a Narcís Serra, entonces ministro de Defensa del Gobierno de Felipe González, de ser el "inspirador" político de la querella. De Jordi Pujol a Narcís Serra. De Banca Catalana a Catalunya Bank. El círculo se cierra. El agujero de Catalana se cuantificó en 139.000 millones de pesetas y requirió ayudas públicas por 275.713 millones antes de pasar a manos del Banco Vizcaya. El agujero de Catalunya Banc ha costado a los españoles más de 2 billones de pesetas. Pujol se salvó de la cárcel por la componenda política de una época presidida por la corrupción generalizada, la famosa Transición, un periodo de la Historia de España que con la asunción de culpas por parte de ese gran defraudador y mayor impostor que ha demostrado ser Jordi Pujol i Soley, recibe el golpe de gracia definitivo. España, Cataluña incluida, sigue teniendo pendiente su Transición hacia una auténtica democracia.

La confesión de Pujol dinamita CDC y debilita el proceso independentista

José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, 270714.

“El daño que Jordi Pujol ha hecho a CDC y al proceso soberanista es incalculable”, confesaba ayer un miembro del partido liderado por Mas y que pertenece a su dirección. En Barcelona cundía una sensación de desolación y desconcierto. La reacción de los medios convencionales -duros editoriales en los periódicos de Barcelona y Madrid- y un auténtico incendio en las redes sociales, demostraban que la confesión de Pujol según la cual ha ocultado a la Hacienda Pública durante treinta y cuatro años parte de la herencia de su padre, fallecido en 1980, ha causado una convulsión política que disminuyó la visibilidad del congreso extraordinario del PSOE y que, según fuentes consultadas por este diario, “amortiza” y “absorbe” las expectativas de la entrevista que el día 30 mantendrán en la Moncloa el presidente del Gobierno y el de la Generalitat de Cataluña.

Artur Mas cometió, además, un “imperdonable” error al calificar como de “asunto personal y familiar” la defraudación  fiscal de la familia Pujol. Porque desde 1980 a 2003, Pujol fue presidente de la Generalitat y en la actualidad es miembro de la ejecutiva de Convergència Democrática de Catalunya y presidente de honor del partido que él fundó en 1978. El nuevo número dos de CDC -Josep Rull- declaró ayer, enmendando a Mas, que Jordi Pujol debe comparecer ante la justicia pero también le instó a que lo haga  ante la propia organización. Fuentes de CDC, aunque desconcertadas y “consternadas”, creen que la confesión de Pujol exige una rápida respuesta del partido que sólo podría concretarse en que el ex presidente de la Generalitat se desvincule “por completo” y se defienda sin “protegerse en argumentaciones patrióticas”.

En CDC -mientras escuchan el silencio de ERC, siempre distante de Pujol- hay conciencia de que en apenas ocho días Duran Lleida ha dejado la secretaría general de CiU, que Oriol Pujol ha renunciado definitivamente a la secretaría general de CDC y que, ahora, Jordi Pujol provoca una auténtica implosión interna. “Definitivamente estamos en una crisis de credibilidad”, sostienen esas fuentes. Credibilidad “política de la que se beneficia ERC” y ahora “también entra en crisis irreversible el referente del catalanismo más auténtico”.

En Barcelona las andanzas de varios de los hijos de Pujol eran de sobra conocidas, así como sus negocios y enriquecimientos. Incluso el comportamiento altivo de Marta Ferrusola era y es objeto de comentario constante. Pero, en general, se salvaba la figura de Jordi Pujol en cuanto a su probidad personal y se atribuía su “bajo estado de ánimo” y su “enfurruñamiento” a las informaciones sobre su familia que él ha negado de manera reiterada y publica. “Nos sentimos engañados”, declaraba ayer un importante empresario catalán que prefiere mantenerse en el anonimato. Próximo a las tesis más radicales considera que “el proceso está tocado tanto como la propia CDC”. En general, las personas contactadas, cercanas al partido de Mas y a la administración de la actual Generalitat, consideran que la viabilidad del independentismo “no se puede separar de la organización que lo impulsa y de las personas que lo representan”.

Lo cierto es que desde hace ya años, Jordi Pujol inició una deriva cuyo relato no ha hecho sino comenzar con su confesión. Después de cambiar por completo su discurso autonomista-nacionalista (nunca independentista), destrozando su imagen fuera de Cataluña, ahora, deja tocados a los soberanistas y aparece ante la opinión pública como un defraudador que, además, ha mentido, defendiéndose de informaciones que han  resultado ciertas -al menos en parte- con coartadas de carácter político. Informar sobre sus finanzas familiares era tanto como atacar a Cataluña, a una Cataluña de la que él se ha considerado -y ha sido considerado- un referente.

Lo más grave para CDC, Mas y el proceso secesionista es que Jordi Pujol representaba el compendio de valores “del país”, los que justificaban históricamente la decisión de cambiar el rumbo después de un cuarto de siglo de colaboración del pujolismo con los sucesivos Gobiernos de España y también el crisol de las reivindicaciones catalanistas al Estado, entre ellas el “expolio fiscal” (“España nos roba”), el clientelismo de determinadas regiones del sur (Andalucía y Extremadura) y el enorme esfuerzo fiscal de los catalanes frente al de ciudadanos de otras comunidades. Todos estos argumentos pierden fuerza -la que pudieran tener- cuando el que los ha elaborado se confiesa un defraudador a la Hacienda Pública durante más de tres décadas.

En CDC y en la Generalitat se suponía ayer que la confesión de Pujol no es el final de la historia de las finanzas de su familia, sino sólo el comienzo. Ya han surgido acusaciones de comisiones cobradas (el 3%) por adjudicación de contratos no sólo, supuestamente, por el partido, sino por él o sus familiares y sospechas de que los Pujol disponen de una saneada fortuna colocada, además de en Andorra, en otros paraísos fiscales. “La situación, además de dramática, se ha convertido también en un tanto sórdida”, declaraban fuentes que pedían el anonimato porque se reprochaba a Pujol que la confesión “sea mala hasta en el estilo” y “farragosa además de opaca”. Por otra parte, se subrayaban también las omisiones de la declaración de autoinculpación tal como la opacidad sobre la cantidad depositada fuera de España, el administrador que gestionó ese dinero por mandato de Pujol, cuál de sus hijos se hizo cargo después de la gestión de ese dinero y la razón por la que el ex presidente de la Generalitat ha hecho pública su confesión ahora y no antes, “reventando” la entrevista entre Rajoy y Mas.

En Barcelona se esperaba ayer que, una vez superada la conmoción, Artur Mas y la dirección de CDC adopten medidas que contrarresten la crisis interna que han provocado Pujol y su hijo Oriol y el extraordinario debilitamiento del proceso independentista que pasa a ser conducido, ya sin remedio, por ERC y la Asamblea Nacional Catalana.

Notas.-

Seny.- Substantivo masculino. 1 (capacidad mental) juicio; cordura f.; sensatez f. 2 (campana) campana f.

Beure's el seny, beberse los sesos; sorberse el juicio. Estar en bon seny, estar en sus cabales; estar en su juicio. Estar fora de seny, no estar en su sano juicio; estar falto de juicio. Fer perdre el seny, hacer perder el juicio; volver loco. No tenir seny, no tener juicio; no tener cabeza. Perdre el seny, perder el juicio ( o la razón; o la cabeza). Posar seny, sentar la cabeza; sentar el juicio.

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Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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27 Julio 2014

El amanecer del planeta de los simios [2014], de Matt Reeves

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Cartel alemán de la película. Vía MoviePosterDB.

"The Weight" [1968]. Composición del músico canadiense Robbie Robertson, publicada en el primer álbum de estudio de The Band, 'Music from Big Pink' [1968]. Incorporada a la banda sonora de esta película, como también lo fue a Easy Rider [1969], de Dennis Hopper; The Big Chill [1983], de Lawrence Kasdan; Hope Floats [1998], de Forest Whitaker; Patch Adams [1998], de Tom Shadyac; Girl, Interrupted [1999], de James Mangold; Igby Goes Down [2002], de Burr Steers (en versión de Travis)Starsky & Hutch [2004], de Todd Phillips; y 1408 [2007], de Mikael Håfström. ♪♪ ♫ vía derpdederp101. Letra.


TÍTULO Dawn of the Planet of the Apes
AÑO
2014
DURACIÓN
130 min. Trailers/imágenes
PAÍS
DIRECTOR Matt Reeves
GUIÓN

Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback

MÚSICA Michael Giacchino
FOTOGRAFÍA Michael Seresin
REPARTO
Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Enrique Murciano, Kirk Acevedo, Judy Greer, +
PRODUCTORA

Chernin Entertainment / Ingenious Media / TSG Entertainment

www.elplanetadelossimios.es


SINOPSIS

Un grupo de simios muy evolucionados, capitaneados por César, se convierte en la raza dominante del planeta Tierra. La única amenaza para su desarrollo la representa un grupo de seres humanos que han sobrevivido a un virus devastador. Tras una tregua de paz, está a punto de estallar una guerra que determinará cuál será la raza dominante. Secuela de la película "El origen del planeta de los simios". Andy Serkis vuelve a interpretar el papel de César. (Filmaffinity)

CRITICAS [via Filmaffinity]:
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"En los anales de las secuelas, 'El amanecer del planeta de los simios' es a 'El origen del planeta de los simios' lo que fue 'El imperio contraataca' a 'La guerra de las galaxias': es mucho mejor" .         Todd McCarthy: The Hollywood Reporter.
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"Esta enérgica y violenta expansión de la lucha por la independencia del mono humanoide Caesar mejora a su predecesora en prácticamente todos los apartados, conceptuales y técnicos". Guy Lodge: Variety.
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"Puede que carezca de las ambiciones idealistas de su predecesora, pero una vez que las balas, las lanzas y los puños peludos empiezan a volar, estarás demasiado entretenido como para que te importe (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)". Tom Huddleston: Time Out.
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"Hay evidencias de paciencia e inteligencia en su elaboración, así como un compromiso con verdaderas ideas sobre la diplomacia, la disuasión, la ley y el liderazgo. (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)". Tim Robey: Telegraph.
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"'El amanecer del planeta de los simios' es un entretenimiento explosivo, sobre todo en su emocionante primera hora (...) Como espectáculo, es revolucionario (...) Puntuación: ★★★ (sobre 4)" . Peter Travers: Rolling Stone.
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"Al igual que 'El origen del planeta de los simios' de 2011 supera las expectativas, por lo que esta secuela cumple con su promesa y nos deja con ganas de más. (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)". Steve Rose: The Guardian.
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"Justo cuando parecía que los blockbusters nunca iban a evolucionar, llega esta extraordinaria épica - una sobresaliente fábula de humanidad y brutalidad que toma un mito cinematográfico y lo lanza más allá (...) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)". Joe Neumaier: New York Daily News.
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"Sorprendentemente juguetona y emotiva (...) Una secuela que supera con facilidad a su precedesora del 2011". Chris Nashawaty: Entertainment Weekly.
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"Mucho más que un puñado de secuencias de acción ocasionalmente emocionantes (...) Es técnicamente impresionante y visceralmente apasionante, por supuesto, pero también te da mucho en lo que pensar". A. O. Scott: The New York Times.
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"Un provocadora película de ciencia ficción con unos efectos especiales que son dinamita pura, un poderoso humanismo y una interpretación verdaderamente asombrosa de Andy Serkis (...) Puntución: ★★★½ (sobre 4)". Claudia Puig: USA Today.
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"Viendo un ejército de monos montando caballos y dirigiéndose a la batalla, es indudablemente guay, pero es la única cosa que ofrece la película: una chuchería visual (...) Puntuación: ★★ (sobre 4)". Rene Rodriguez: Miami Herald.
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"Toda la película es de una perfección visual apabullante y replantea las posibilidades del futuro de las imágenes de la industria, tal como lo hizo 'Avatar'.". Javier Porta Fouz: Diario La Nación.
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"Lejos de la mecanicidad de 'Transformers', aquí no hay ruido a lata, sino sangre corriendo por las venas.". Pablo O. Scholz: Diario Clarín.
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"En algunos momentos, el tono y la narrativa de esta película te remite al antiguo cine de aventuras. (...) Tampoco es un oasis, pero sí digna y moderadamente entretenida". Carlos Boyero: Diario El País.
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"Funciona como fábula política, como espectáculo puro y como registro de expresividades. A veces se pone un poco solemne, eso sí". Luis Martínez: Diario El Mundo.
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"Lo ejemplar del trabajo de Reeves es que prevalezcan las contradicciones, y que el espectador no mantenga ante la historia un prejuicio de especie, sino que emocionalmente pueda alternar las trincheras según la lógica del relato (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)". E. Rodríguez Marchante: Diario ABC.
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"Secuela robusta y trepidante, en la que la ciencia ficción hace buenas migas con el western (...) Genuino cine de aventuras (...) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)". Jordi Batlle Caminal: Diario La Vanguardia.
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"El filme muestra mucho, explica poco y deja que la cámara y el ojo del espectador aúnen sus fuerzas para encajar las piezas de la historia (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)". Yago García: Cinemanía.
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"Para fans del espectáculo con reflexión ética. (...) Lo mejor: las secuencias de acción. (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)". Mirito Torreiro: Fotogramas.

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Nota.- Los enlaces a los textos ingleses de la crítica pueden consultarlos en Filmaffinity.

MI OPINION:

Cada vez me resulta más inexplicable tanta crítica favorable a películas como ésta, sin guión, historia, interpretación, fotografía, dirección.

Sin nada.

Envueltas en las nuevas tecnologías, horriblemente utilizadas y capaces de vender malos videojuegos como si fuera cine.

Cuánta añoranza de cuando nadie se atrevía a intentar engañar al espectador. Y, por si faltara poco, en el propio film se anuncia que, como toda serie, continuará.

Todo un insulto a la inteligencia.

Un capítulo más de pésimo cómic envuelto en falso cine [4 sobre 10]

EQM

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Banda sonora

Banda editada:

YouTube + +:

00:00 : Main Title Level Plaguing Ost 01
02:27 : Look Who's stalking Ost 02
05:01 : Main Theme The Great Ape Processional Ost 03
09:35 : Past Their Primates Ost 04
11:33 : Close Encounters Ost 05
16:13 : Monkey To The City Ost 06
17:30 : The Lost City Of Chimpanzee Ost 07
21:13 : Along Simian Line Ost 08
26:20 : Caesar No Evil , Hear No Evil Ost 09
28:49 : Monkey See, Monkey Coup Ost 10
34:05 :Gorilla Warfare Ost 11
41:39 : The Apes of Wrath Ost 12
46:11 : Gibbon Take Ost 13
49:08 : Aped Crusaders Ost 14
52:29 : How Bonobo Can You go Ost 15
58:12 : Enough Monkeying Around Ost 16
1:01:52 : Primates For Life Ost 17
1:07:33 : End Titles Planet of the End Credits Ost 18
1:16:26 : Ain't That a Stinger Ost 19

Escuchar en línea: Grooveshark. +

Crítica de Lo Que Yo Te Diga

Fuentes:

Filmaffinity [críticas], IMDb, Wikipedia, TCM y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.
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26 Julio 2014

Pujolandia: la familia y uno Mas

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Financieras selfies paternofiliaies

Se desmiente que el Arturo Mas haya desmentido que la próxima campaña independentista iba a consistir en un ‘selfie’ de los Pujol con una estelada en la mano.

- No quiero desvelar nada -confiesa el President-; como dije el otro día, el proceso guarda tremendas sorpresas…

Pujol padre, el padrino, confesó ayer que él -y su familia- llevan décadas defraudando a Hacienda, es decir, también al pueblo catalán, incluído el independentista, por supuesto.

Pero este padrino, que ya se salvó de la algarabía de Banca Catalana, no acabará en la cárcel como Bárcenas o, por ejemplo, Díaz ferrán. Al ser de los de ‘l’aristocràcia al palau’, catalanistas hombres de Estado, para expiar les basta con mandar una carta a los medios, pidiendo perdón. Con mucho dolor, eso sí.

El texto [ver infra], resulta antológico:

mi conciencia y mi cargo me empujaban a rechazar esta herencia

¿Por qué? Me imagino que bastaba con regularizarla para dormir tranquilo y qudarse con lo que quedara de ella…

decidí encargar su gestión y regularización a una persona de máxima confianza de mi padre y también mía, gestión de la que no quise saber nunca el más mínimo detalle

Tipo Messi: Mi dinero me lo gestiona mi gestor y yo de eso no sé nada…

no se encontró nunca el momento adecuado para regularizar esta herencia, como sí han podido hacer [otros]“

¿Quién lo lo encontró? ¿Por qué? ¿Por qué, a continuación, dice que no pudo?

mi compromiso absoluto de comparecer ante las autoridades tributarias o si hace falta ante instancias judiciales

¿Como que compromiso? Vd no tiene una ‘obligación contraída’ sino que está Vd obligado legalmente, en cuanto le citen.

Sigan vds. Es agotador.

Esta es la hora [20:05 del 260714] en que ni ha dimitido de Presidente de honor del Convergencia Democrática de Cataluña, ni este partido ha tomado la iniciativa. Es más, Mas ha enfatizado que este es 'un tema estrictamente privado, personal y familiar, que no tiene nada que ver ni con Convergència, ni con el partido'.

Al tal señor, tal honor.

EQM

Jordi Pujol, Español del Año [1984]

Página de ABC, correspondiente a la 99 del diario de 30 de diciembre de 1984, publicada por LD, 310311.

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La carta [traducción de EQM]:

"Ante las informaciones aparecidas desde hace casi dos años alrededor de los miembros de mi familia más directa y de las insinuaciones escritas sobre el origen de los medios económicos de la misma, me veo en la obligación de poner de manifiesto los siguientes extremos:

Mi padre Florenci Pujol y Brugat, dispuso como última voluntad específica que un dinero ubicado en el extranjero -diferente del comprendido en su testamento-, rendimiento de una actividad económica de la que ya se ha escrito y comentado, y que no estaban regularizados en el momento de su muerte en septiembre de 1980, fueran destinados a mis siete hijos y a mi esposa, porque él consideraba errónea y de incierto futuro mi opción por la política en lugar de seguir en el mundo de la actividad económica. Y más aún, porque habiendo vivido de cerca la época difícil de los años 30 y 40 tenía miedo de lo que podía pasar, y más de lo que podía pasarle a un político muy comprometido.

La repentina muerte de mi padre tuvo lugar a escasos cinco meses de mi toma de posesión como presidente.

En aquel momento la minoría de edad de la práctica totalidad de mis hijos me convertía en responsable legal de cualquier decisión, y pese a que mi conciencia y mi cargo me empujaban a rechazar esta herencia, la última voluntad de mi padre junto con su opinión y dudas sobre mi opción vital por la política pesaban todavía más, y finalmente decidí encargar su gestión y regularización a una persona de máxima confianza de mi padre y también mía, gestión de la que no quise saber nunca el más mínimo detalle, hasta que llegados a la mayoría de edad todos mis hijos se decidió que esta persona cediese esta gestión a uno de mis hijos. Es en este momento cuando mi error original contaminó directamente a mis siete hijos y a mi esposa.

Lamentablemente no se encontró nunca el momento adecuado para regularizar esta herencia, como sí han podido hacer el resto de personas que se encontraban en una situación similar en tres ocasiones excepcionales a lo largo de treinta años de vigencia del actual sistema tributario. Finalmente ha sido en estos últimos días que los miembros de mi familia han regularizado esta herencia, con las consecuencias del nuevo marco legal aprobado para incentivar la última regularización excepcional de noviembre de 2012 y para penalizar extremadamente las regularizaciones posteriores.

De los hechos descritos y de todas sus consecuencias soy el único responsable, y quiero manifestarlo de forma pública, con mi compromiso absoluto de comparecer ante las autoridades tributarias o si hace falta ante instancias judiciales para acreditar estos hechos y de esta forma acabar con las insinuaciones y los comentarios.

Expongo todo esto con mucho dolor por lo que significa para mi familia y para mí mismo pero sobre todo por lo que puede significar para tanta gente de buena voluntad que puedan sentirse defraudados en su confianza, a la cual pido perdón. Y también les pido que sepan separar los errores de una persona -por muy significativa que haya sido-, y que esta declaración sea reparadora en lo que sea posible del mal y de expiación por mí mismo.

Barcelona, 25 de julio de 2014

Jordi Pujol i Soley"

[firma y rúbrica].

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El texto original en catalán.

Pujol reconoce que su familia tuvo en el extranjero una fortuna sin declarar

El País, 260714.

Jordi Pujol Soley, el hombre que presidió la Generalitat catalana durante 23 años, hizo ayer un acto de contrición y confesó que su familia ha mantenido, fuera de España y sin declarar, una herencia millonaria. En un comunicado sin precedentes, Pujol admite que las cantidades acumuladas en el extranjero por su mujer, Marta Ferrusola, y sus siete hijos solo se han regularizado “en los últimos días”, de modo que han permanecido ocultas durante más de 30 años.

El dinero —cuya cuantía no especifica— procede de una herencia legada por su padre, el empresario Florenci Pujol. El expresidente catalán relata que su padre “dispuso como última voluntad específica que un dinero ubicado en el extranjero”, que no figuraba en el testamento, “fuera destinados a mis siete hijos y a mi mujer”. Pujol no fue designado heredero porque el padre, siempre según el comunicado, “consideraba errónea y de incierto futuro mi opción para la política, en lugar de seguir en el mundo de la actividad económica”. Su padre, agrega la confesión, vivió “la época difícil” de la Guerra Civil y la posguerra y “tenía miedo de lo que podía pasar”, en especial “a un político muy comprometido”.

Pujol, de 84 años, explica que el dinero que su padre poseía en el extranjero procedía “del rendimiento de una actividad económica de la cual ya se ha escrito y comentado”, aunque no especifica cuál. En 1959, el Boletín Oficial del Estado publicó una lista de 872 personas que habían evadido importantes sumas de dinero a través de un banco suizo. En ella figuraba los nombres de Florenci Pujol y de David Tennenbaum, un socio con el que había regentado un negocio de bolsa y cambio de divisas. Su aparición en esa lista les obligó a utilizar a testaferros para comprar el embrión de lo que más tarde sería Banca Catalana.

El empresario falleció en septiembre de 1980, apenas cinco meses antes de que su hijo tomase posesión como segundo presidente de la Generalitat tras la dictadura. Su fortuna “no estaba regularizada” en ese momento y los hijos eran menores de edad. Por ese motivo, Pujol decidió “encargar la gestión y regularización [de la herencia] a una persona de máxima confianza de mi padre y también mía”, cuyo nombre tampoco especifica. El expresidente admite que se desentendió del asunto: “No quise saber nunca el más mínimo detalle, hasta que llegados a la mayoría de edad todos mis hijos se decidió que esta persona cediera la gestión a uno de ellos”. Una vez más, la carta no dice quién fue.

En un intento por proteger a su familia ante los procedimientos judiciales que penden sobre ella —relacionados, en la mayoría de ocasiones, con los movimientos de grandes sumas de dinero en cuentas en el extranjero—, Pujol entona el mea culpa: “Es en ese momento que mi error original contaminó directamente a mis siete hijos y a mi esposa”. Pero Pujol no tuvo tiempo, en 34 años, para expiar su pecado original: “Lamentablemente, no se encontró nunca el momento adecuado para regularizar esta herencia, como sí han podido hacerlo otras personas” gracias a las tres regularizaciones extraordinarias aprobadas por los sucesivos Gobiernos. La última de ellas, la amnistía fiscal aprobada en 2012 por Mariano Rajoy, que pretendía aflorar 25.000 millones de euros defraudados a Hacienda. Los Pujol no llegaron a tiempo para acogerse a la amnistía, por lo que han presentado declaraciones adicionales admitiendo los rendimientos opacos en el extranjero.

Como hiciera el padre de Messi —que asumió toda la responsabilidad en el presunto fraude fiscal que afecta al astro argentino—, Pujol también pretende asumir las culpas para blindar a sus hijos. “De los hechos descritos y de todas sus consecuencias soy el único responsable, y quiero manifestarlo de forma pública”. El expresidente catalán remarca su “compromiso absoluto de comparecer ante las autoridades tributarias o, si es conveniente, ante instancias judiciales, para acreditar estos hechos y de esta forma acabar con las insinuaciones y los comentarios”.

El comunicado arranca, de hecho, como una respuesta a “las informaciones aparecidas desde hace casi dos años alrededor de los miembros de mi familia más directa” y de “las insinuaciones escritas sobre el origen de sus medios económicos”. Victoria Álvarez, exnovia de Jordi Pujol Ferrusola (el primogénito), fue quien puso el foco sobre el clan. Álvarez denunció que el hijo mayor llevaba bolsas con billetes de 500 euros a Andorra. La Audiencia Nacional investiga sus movimientos bancarios en paraísos fiscales.

Lo que comienza como una reivindicación termina, sin embargo, como una confesión en toda regla. “Expongo todo esto con mucho dolor, por lo que significa para mi familia y para mí mismo”. Pujol pide “perdón” a “la gente de buena voluntad que puede sentirse defraudada en su confianza”. Y les pide, también, que “sepan diferenciar los fallos de una persona y que esta declaración sea reparadora en lo que sea posible del mal y de expiación para mí mismo”.

La confesión de Pujol supone un cambio radical de estrategia. Hasta ahora, el fundador de Convergència Democràtica había negado de forma taxativa la existencia de cuentas en el extranjero. Y había insinuado que las acusaciones eran un ataque a Cataluña, al partido y al proceso soberanista promovido por las entrañas del Estado. Esa fue su reacción, por ejemplo, cuando El Mundo publicó, en noviembre de 2012, que el clan Pujol dispone de 137 millones de euros en cuentas en Suiza. Más tarde, el mismo rotativo publicó que distintos miembros de la familia habían realizado ingresos de hasta 3,4 millones en un banco de Andorra en 2011.

La fortuna en el extranjero no es la única herencia que Pujol recibió de su padre. Otra iniciativa de Florenci Pujol —Banca Catalana— estuvo a punto de sentarle en el banquillo de los acusados y acabar, prematuramente, con su carrera política. En los años ochenta, la fiscalía se querelló contra Pujol por el desvío de 500 millones de pesetas de la entidad bancaria —que acabó intervenida por el Banco de España—, aunque el caso fue archivado.

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Un largo escándalo

Diciembre de 2012. El empresario Javier de la Rosa denuncia presuntas cuentas de toda la familia Pujol en Suiza y Andorra. El juez Pablo Ruz rechaza la denuncia.

Febrero de 2013. El espionaje de la conversación entre Alicia Sánchez-Camacho, líder del PP en Cataluña, y una exnovia de Jordi Pujol Ferrusola lleva al juez Ruz a investigar si Pujol se acogió a la amnistía fiscal del Gobierno del PP.

Abril de 2013. El juez Ruz investiga movimientos bancarios  de hasta 32,4 millones de euros en 13 países realizados por Jordi Pujol Ferrusola.

Marzo de 2014. El juez Ruz imputa a la exesposa de Jordi Pujol Ferrusola por blanqueo. En el auto, además de mencionar los 11 deportivos de lujo que posee Pujol, el juez denuncia que las empresas cobraron de contratistas de la Generalitat

Julio de 2014. El juez Ruz investiga los 15 millones que Pujol Ferrusola y su exesposa desembolsaron en diversas operaciones empresariales en solo cinco días.

Collage de Arcu, 260714.

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Qui ens roba? - Santiago González

Pasión por una cierta Cataluña - Victoria Prego

El 'molt honorable', el gran defraudador, el gran impostor - J.A. Vara

Pujol confiesa: el "proceso" es otro pelotazo andorrano - Pablo Planas

Un engaño de 34 años - Editorial de El País, 260714.

Notas.-

Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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25 Julio 2014

¡Que se mueran los viejos! - [de +50]

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¡Que se mueran los feos! [1965], de Los Sirex [España, 1960]. En versión de 2008, interpretada en directo por Ángel Parra Trío [Chile, 1989], formado, en esta ocasión por Parra, Valentín Trujillo al piano, Panchito Cabrera a la guitarra, Roberto Titae Lindl al bajo y, como artista invitado, el trombonista Héctor "Parquímetro" Briceño. De su álbum 'Un año más' [2008]. La composición forma parte esencial de la banda sonora de la película homónima [2010], dirigida por Nacho G. Velilla. Vídeo de Pablennon1.

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Pedrito el joven

Esos nuevos políticos de 'la EGBs' como Pedro Sánchez Pérez [-Castejón], quien acaba de decir que el Mariano debe largarse porque ya tiene su edad.

Por favor, si queda un listo, que se vaya, que llegamos nosotros.

La idiocia favorece la irrupción del totalitarismo que fomenta la idiocia.

Lo más lamentable es que la definitoria perla destilada por el Sánchez no haya sido inmediatamente aprovechada por ninguno de los demás partidos políticos. Ese es el drama.

Porque es que el tío pone a huevos la posibilidad de echarle encima a la población mayor de 50 años o, lo que es lo mismo, de que alguno de los partidos se haga con ese ‘nicho de mercado.

Población española mayor de 50 años. INE, enero 2014:

50 años 698.518
51 años 674.788
52 años 658.413
53 años 660.521
54 años 641.468
55 años 626.613
56 años 609.761
57 años 568.320
58 años 549.928
59 años 523.675
60 años 522.794
61 años 519.774
62 años 485.362
63 años 473.715
64 años 491.130
65 años 513.051
66 años 467.783
67 años 445.378
68 años 463.146
69 años 438.882
70 años 428.860
71 años 367.854
72 años 336.160
73 años 408.476
74 años 269.232
75 años 301.419
76 años 331.999
77 años 356.252
78 años 337.559
79 años 325.620
80 años 322.473
81 años 306.553
82 años 277.554
83 años 264.058
84 años 233.133
85 años 213.981
86 años 183.270
87 años 165.987
88 años 140.707
89 años 121.492
90 años 101.616
91 años 84.280
92 años 64.413
93 años 49.100
94 años 33.778
95 años 25.944
96 años 18.668
97 años 13.655
98 años 9.827
99 años 7.176
100 años 4.733
101 años 3.271
102 años 1.813
103 años 1.313
104 años 823
105 años 514
106 años 343
107 años 222
108 años 159
109 años 105
110 años o + 254

Fuente: Instituto Nacional de estadística. Enero 2014.

Estamos hablando, pues, de +- un 40% del total de la población y de un porcentaje mucho mayor electoralmente hablando, al excluir a los menores de 18 años.

Descontando la población menor de 18 años, no votante, nos acercaríamos al 55%,

Cifras muy serias, como vemos.

EQM.

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Ilustración de Ulises Culebro 'ULISES' [México, 1963] en El Mundo, 140714.

Rajoy, el viejo

Arcadi Espada en El Mundo, 230714.

Quiero avisar de que la columna que adviene puede presentar un conflicto de intereses. Tengo la misma edad que el presidente Rajoy (aunque dónde va a parar), y por lo tanto me siento involucrado por las palabras del nuevo secretario socialista, que quiere echarlo del poder por viejo. El secretario es el nuevo heraldo de esa descalificación ad hominem que consiste en ignorar los argumentos de cualquiera que haya alcanzado los 50 años. La precariedad argumental se manifiesta en todo su esplendor dado el contexto en que el joven Sánchez hablaba, que es el conflicto planteado por el gobierno desleal de Artur Mas.

Decía el joven que su partido tiene encendidas unas luces rojas en torno a estos principios: «La soberanía nacional, que reside en el pueblo español; el principio de igualdad de todos los españoles; la solidaridad entre los territorios, y el reconocimiento de la diversidad y la pluralidad de nuestro país.» Lo puramente sensacional es que acto seguido descalificaba a Rajoy por formar parte de una generación archivada y por instalarse en el inmovilismo y el no. Obviando que lo único que ha dicho sobre el asunto el parco presidente Rajoy es exactamente lo que el adánico Sánchez (de casta le viene al cachorro) ahora repite.

Sin embargo, el mantra del viejo cincuentón no es solo un ejercicio intelectual y moralmente reprobable, o ridículo desde el punto de vista biológico. Tiene, además, poco recorrido en estrictos términos electorales. La juventud es ruidosa (en realidad yo diría que ésa es su característica más singular y reseñable), pero está, y aún lo estará más, en franca minoría sociológica. El futuro es de los viejos y los viejos van a tener cada vez mayor peso en la fijación de los programas políticos. No parece conveniente para sus intereses que el joven Sánchez jubile de una manera tan irreflexiva al grueso de su clientela.

Con todo, lo peor del discurso de Sánchez es, justamente, lo viejo que resulta. Una cosa como de generación ye-yé. La llamada vejez de los hombres es una absoluta irrelevancia. A los hombres no les jubila su vejez, sino la vejez de sus ideas. Ni que decir tiene que, en este sentido, los cincuentones esperan con impaciencia las novedades que el joven Sánchez vaya a traer a la gobernación de España y alrededores. Para desmentir la sospecha de que los jóvenes son expertos lanzadores de proclamas y solo cuando maduran se especializan en los hechos y en la forma de plantarles cara.

Ilustración de 'ULISES' para la columna de Raúl del Pozo [ver infra].

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Sobran los viejos

Raúl del Pozo en El Mundo, 250714.

A pesar de que fue España la que inventó el vocablo liberal, no hay un partido con ese nombre y sólo una minoría se confiesa liberal en las encuestas. Qué bonito es ser liberal, anarquista sin matar obispos. Gobiérnate a tí mismo, defiéndete del Estado que te saquea, huye de la turba, deja de ser hincha. Pero, insisto, en España no hay como en otras naciones europeas un partido liberal. Sí que hay, según la izquierda, neoliberales, nietos de los Chicago Boys, seguidores del Tea Party, partidarios del despido libre y de los desahucios con porras.

Ahora los neoliberales están crecidos porque tienen a Dios de su parte, aunque no al Papa, que cree que esa es la ideología del saqueo. Creía que las acusaciones de corsarios que se les hacía, no eran más que excesos de la demagogia y empiezo a sospechar que Gran Hermano ya no es un estalinista, sino un neoliberal que ha decidido clausurar las residencias de ancianos y meter a los jubilados precoces en perreras. Hasta temo que hayan firmado un acuerdo secreto la patronal y el PSOE para quemar a los fósiles.

Poco después de que Pedro Sánchez pidiera la jubilación de Mariano Rajoy, pensando que su generación sobra, fue a ver al jefe de la patronal y después de la entrevista el patrón de los patrones salió exigiendo a los padres y abuelos que, además de dar de comer a sus hijos y nietos, les cedan los derechos laborales.

Una vez que lograron que el Rey cediera la corona, conspiran, para que los mayores cedan las nóminas a los menores. Terminarán imitando a los esquimales, que cuando sus padres son demasiado mayores los dejan a la intemperie glacial en la puerta de la choza. En nuestro tiempo se acabó el respeto a la maestría. Nadie cree hoy en España que el barco nuevo hay que dárselo a un capitán viejo.

Ya sé que no hay ninguna comida gratis, pero una vez me invito a almorzar Juan Rosell y no detecté que fuera un salteador. Y ahora sale diciendo que lo que hay que hacer en España son contratos con menos derechos. Se pregunta si serían capaces los 11 millones de personas con antigüedad de transferir parte de sus derechos a los cuatro millones de ninis y universitarios.

Como sigan diciendo esas memeces los va a votar su puta madre y van a ir todos los jubilados a apuntarse a Podemos dando garrotazos. Además, parten de un error. Como dijo Cicerón, después de tomarse un bocadillo de polenta, la muerte castiga más a los jóvenes. La prueba es que no todos llegan a la vejez.

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Notas.-

Enlaces [excepto los aportados por textos ajenos] son autoría de EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

 

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