La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

Categoría: alianzas y civilizaciones

21 Diciembre 2009

Nacionalismos prohibitivos

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EQM_211209

¡Abran la puerta, policía!

Arcadi Espada en El Mundo, 191209 y su blog.

Querido J:

El 12 de septiembre de 1813 un parlamento decidió por vez primera en España sobre las corridas de toros. Fue el de las Cortes de Cádiz. Había dos hombres. Uno era murciano. El otro catalán. Don Simón López. Don Antonio de Capmany. El catalán, culto, ilustrado y acaso por esto del que dijeron rápidamente que no era un buen catalán, defendía las corridas. Ya lo había hecho ante adversarios de más fuste, como Jovellanos. Las defendía porque, a su entender las corridas de toros eran una expresión del carácter nacional. Las actas de las Cortes de Cádiz correspondientes al día se han perdido, pero hay un valioso artículo de Beatriz Badorrey que reconstruye en lo que puede la polémica, y que voy a seguir ahora. Sobre todo por lo que respecta a las razones del diputado López. Lee:

«El rufian, la ramera, el idolatra, el comediante, el lidiador ó torero, el luchador ó espadachín, el aguacil de teatros, el flautero, ó guitarrista, ó lirista, ó baylarin, el sodomita, el libertino y licencioso, el charlatan, bujon, ó histrión, el encantador y agorero, el que vive como gentil, el que frecuenta los espectáculos teatrales, las venaciones, ó toros, carreras, luchas, etc. ó dexen esto, ó no sean admitidos al bautismo, dice S. Clemente 1º»

En efecto: los toros, como toda la compaña, eran obra del diablo. Y los curas, como el diputado López, contra ellos se alzaban.

Los curas de hoy también son diputados y también piensan, muchos de ellos, que los toros son del diablo. Yo, amigo mío, no puedo defraudarlos. Los toros son pecado. Comprendo que los taurinos, por razones estratégicas, obvien este asunto en su defensa. Comprendo que la obviase mi querido Capmany, que no sabía por dónde salirse de ilustrado que era. Pero es la defensa. No hay otra. Yo voy poco a los toros. Y últimamente sólo voy a ver a José Tomás. Esa monodosis es vista con suspicacia por algunos taurinos: no creen que así se comporte un taurino pata negra. Este tipo de tipos que se suspicarían de que uno sólo leyese a Montaigne, Orwell o Simenon, e insistiesen mientras enarbolan libros de Zafón: «¡A ti no te gusta leer!». Yo voy a ver torear a José Tomás por el placer. Creo que por la misma razón, básicamente, que el pueblo romano iba a ver cómo luchaban los gladiadores. Por las mismas razones que me levantaba de madrugada para ver morir a Cassius Clay en los brazos de Frazier. Por lo mismo que el escritor Juan Abreu saca un trocito de sushi de las ingles de una mujer tendida, atada y farcida y luego se lo come, el tío. Es el placer, sólo.

Los placeres son fáciles de estropear. No estoy seguro de que en el origen de toda fortuna anide un gusano. Pero en el núcleo del placer el gusano arrastra siempre sus anillos. ¿Cómo comerte el hígado del pato que ha sufrido? ¿Cómo se puede ser tan blindadamente feliz cenando por 200 euros, con la cantidad de niños sin pan! ¿Cómo no reconocer que en el fondo del aprecio desmedido por algún objeto artístico (un cuadro, un iPhone blanco) está la evidencia de que poca gente lo tiene, esa maldad profunda? ¿Cómo someterse a un masaje, incluso sin final feliz, cuando el tumbado se pone en la piel del que está de pie, sudando! Nadie piensa en el toro cuando está José Tomás ahí abajo, eso es todo. Cualquier placer observado es inmoral. Mira si no el Simón, antecedente del cura Puigcercós: el sodomita, el guitarrista, el que vive como gentil.

Se dirá: la puta, el boxeador deciden por sí mismos, a diferencia del toro. Oh, déjame detenerme un instante en este argumento. Naturalmente que el toro no decide; por eso es toro y nosotros hombres. El que dice que el toro no decide es que está viendo abajo un hombre banderilleado. No, no es el toro, claro: son unos hombres enfrente de otros hombres. A unos les ofende la sangre y a otros no. Como si quisieran prohibir las morcillas. Un legítimo y bronco combate moral entre hombres. Es decir, no entre hombres y morcillas. La corrida de toros sucede en un ámbito privado. En este sentido el recinto no se diferencia de la Cueva del Sado. Se trata de pagar la entrada. Pero el que sea un ámbito privado no exime de la intervención pública. Si en vez de toros se lidiaran hombres, la autoridad intervendría. Es legítimo y es lo que están pidiendo al parlamento: que la autoridad intervenga.

¿Esta petición es mayoritaria en la sociedad catalana? La cuestión no es si a la mayoría le gustan los toros. Tampoco a la mayoría le gusta el rugby ni el sushi de ingles. La cuestión es si la mayoría decide que hay que entrar en esa habitación privada, porque allí se están cometiendo atrocidades. Es una cuestión muy distinta. Si matar a un toro exige el derecho de intervención de lo público en lo privado, muchas otras habitaciones catalanas habrán de soportar la entrada de las fuerzas de seguridad. Yo comprendo que haya a quien le moleste lo que está pasando en el albero. Ahora bien: ¿hay un consenso cierto en la sociedad catalana para entrar en esa habitación y disolver a los presentes? Lo dudo. Dudo que el nivel ético de esta sociedad haya llegado a este punto. Porque llegado a este punto, foies, putas y boxeadores deberán ser automáticamente examinados. La ética es inexorablemente transversal.

Lo sería, claro. Lo sería si a esas incertidumbres morales innegables que tiene la corrida no se le añadiera el empujón necesario para que el toro sobresalga una cabeza entre el libertino, el comediante y el espadachín de los nuevos curatos. Bien, ya lo sabes, a qué cargar la suerte. El nacionalismo quiere acabar con los toros porque es un irrevocable símbolo de España. Un símbolo nacional como justamente decía el catalán Capmany. Los toros no tienen ninguna importancia práctica: unas docenas de animales muertos cada verano, cuatro perversos que disfrutamos de ellos, un negocio delicado, una afición tranquila que ya no quema conventos después de la corrida... Los toros sólo tienen importancia simbólica. Los toros son España. Y España es este desgarro inacabable, como los toros igualmente pasional. ¿Alguien puede entender seriamente que haya independentistas en Cataluña, un lugar técnicamente independiente desde hace años? Nadie puede entenderlo. Organizar encuestas independentistas y prohibir las corridas de los toros obedece a la misma tremenda españolidad de Cataluña. La necesidad persecutoria del otro. Este tira y afloja permanente que es el auténtico ser de España.

Desde aquí te digo amigo mío, hoy que apretaron otra tuerca.

Si algún día Cataluña fuera independiente y gobernaran sin rienda los curatos, al día siguiente el tira y afloja habría continuado. En dirección contraria y empezando por el restablecimiento de la fiesta brava.

Sigue con salud.

A.

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Grafismo de Sequeiros para el artículo de A. Espada

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19 Diciembre 2009

La respuesta está en el viento

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"La tierra no pertenece a nadie. Salvo al viento",

sentenció, para nuestro bochorno, el Presidente del Gobierno de España -con movimientos de cabeza tipo 'Macario', el de José Luis Moreno- el 17 de diciembre de 2009, en la Cumbre de Copenhague. Vídeo de LDTV.

 

Auto_degustación

Tres proverbios dedicados al ‘friki_optimista_profesional', en trance de auto_degustarse:

'A las palabras se las lleva el viento'
'Quien siembra vientos, recoge tempestades'
'No hay viento favorable para quien no tiene puerto'

Creo que le vienen al pelo, por torero.

En poéticas vísperas de antitaurinos catalanistas, felices demócratas por intentar prohibir, pudiendo elegir.

EQM

Soplando en el viento

Blowin' in the Wind (en español, "Soplando en el viento" o "Flotando en el viento") es una popular canción compuesta por Bob Dylan, la cual se convirtió casi inmediatamente en un clásico de la música norteamericana y también en el mundo entero. Fue incluida en el álbum The Freewheelin' Bob Dylan, editado el 27 de mayo de 1963.

Es descrita como una canción protesta, que contiene una serie de preguntas retóricas sobre la paz, la guerra y la libertad, no haciendo referencia a ningún evento específico.

En 1999 fue introducida en el Grammy 'Hall of Fame' y en 2004 la revista Rolling Stone la consideró la decimocuarta mejor canción de todos los tiempos.

En junio de 1962, la canción fue publicada en la revista "Sign Out!", con comentarios de Dylan:

"[...] Creo que entre el gran número de criminales que existe, se pueden contar los que vuelven la cara cuando ven el mal y saben que es el mal. Yo no tengo más que veintiún años y sé que se han hecho ya demasiadas guerras; vosotros, los que tenéis más, lo deberíais saber mejor aún. Ahora la mejor forma de responder a las preguntas de la canción, es exponerlas."

Fuente: wiki y elaboración propia [EQM]

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Interpretación de Dylan [1963], en directo y con subtítulos en español. Vía huitzilo.

Letra:

Blowin' in the Wind   Soplando en el viento
     
How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must
a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times
must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend,
 is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
  ¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre
antes de que le llaméis hombre?
¿Cuántos mares tiene que surcar
la paloma blanca
antes de poder descansar en la arena?
Sí, ¿y cuánto tiempo tienen que volar
las balas de cañón
antes de que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío,
está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.
     
How many times must
a man look up
Before he can see the sky?
Yes, 'n' how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, 'n' how many deaths will it take
till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend,
 is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
  Sí, ¿y cuánto tiempo tiene un hombre
que mirar hacia arriba
antes de que pueda ver el cielo?
Sí, ¿y cuántos oídos tiene que tener un hombre
para que pueda oír a la gente gritar?
Sí, ¿y cuántas muertes se aceptarán,
hasta que se sepa
que ya ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío,
está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.
     
How many years can a mountain exist
Before it's washed to the sea?
Yes, 'n' how many years can some people exist
Before they're allowed to be free?
Yes, 'n' how many times can a ma
 turn his head,
Pretending he just doesn't see?
The answer, my friend,
is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
  Sí, ¿y cuántos años puede existir una montaña
antes de ser bañada por el mar?
Sí, ¿y cuántos años deben vivir algunos
antes de que se les conceda ser libres?
Sí, ¿y cuantas veces puede un hombre
volver la cabeza
fingiendo no ver lo que ve?
La respuesta, amigo mío,
está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.

Aquí les dejo don una versión en directo de Bruce Springsteen [Paris, 1988], vía rolandoparigi:

 

Y otra, tambien en directo, de Peter Paul & Mary ['Tonight In Person', 1966], vía thatsakeeper.

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NOTAS.-

Algunos proverbios-refranes sobre el viento:

A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
A las palabras se las lleva el viento.
A mal viento va esta parva.
A otro viento, otro tiento.
Adviento es tiempo de viento.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Amigo del buen tiempo, múdese con el viento.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Amor, viento y ventura, poco duran.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Barba roja, mucho viento porta.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Cada dia muda el viento, y la mujer a cada momento.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Con poco viento cae a tierra la torre sin cimiento.
Con viento mi esperanza navegaba; perdonóla la mar, matóla el puerto
Contra viento y marea.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Cuando llueve y hace viento quedate adentro.
Cuando octubre truena, viento lleva. Octubre
Cuando sopla viento del norte, el pescador no sigue adelante.
Cuando no sopla el viento, incluso la veleta tiene carácter.
Cuando te sople bien el viento, aprovechalo.
De los santos hasta adviento, mucha lluvia y poco viento.
De los vientos de Junio, los de San Antonio Santos
De poniente, ni viento ni gente.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Delfines que mucho saltan, viento traen y calma espantan.
Donde hubo fuego, cenizas quedan, el viento sopla y se las lleva, pero aun asi todavia quedan.
Echando al viento las quejas.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas
El que siembra vientos cosecha tempestades.
El viento por S. Matias
El viento que corre por San Juan Santos
Hacer una cosa contra viento y marea.
Hay que fijarse de que lado sopla el viento
Hojas que se lleva el viento del arbol frondoso y tierno, esas no volveran jamas, ni en verano ni en invierno.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
La cólera es una ráfaga de viento que apaga la lámpara de la inteligencia.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece
Luna con cerco, lluvia y viento.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Mientras no hay viento, no hay mal tiempo.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Mucho vuela el viento, pero más el pensamiento.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
No hay viento favorable para quien no tiene puerto.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Palabras y plumas el viento las lleva.
Que importa que el sol se esconda, si el viento seca la ropa.
Quien siembra vientos recoge tempestades.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
Si hace viento por San Matías Santos
Sin viento no hay oleaje.
Viejo es el viento y todavia sopla.
Viento del este, lluvia como peste.
Viento regañon (oeste) ni agua, ni sol, ni abrigo en ningun rincon.
Viento solano, agua en la mano.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.

 

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18 Diciembre 2009

La hoja parroquial guipuzcoana

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 EQM_181209


Un Dios soltero

José Luis Alvite en La Razón, 171209.         

Perdido el apoyo electoral de una parte de los ciudadanos, lo que les preocupa ahora a los nacionalistas vascos es que el nombramiento del guipuzcoano monseñor José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián les prive también del respaldo de Dios.

Dos tercios de los curas guipuzcoanos se rebelan contra la decisión de la Santa Sede en un obvio intento de evitar que un obispo «desafecto» ponga en circulación un Dios libre de prejuicios nacionalistas, es decir, un Dios apolítico e independiente, un Dios sin pistola y sin capucha que pueda entrar a los funerales sin que en la puerta de la iglesia lo cacheen sus párrocos.

Con los obispos Setién y Uriarte al frente de la diócesis donostiarra, los nacionalistas disponían de Dios a su antojo y nada de lo que hiciesen les pasaba factura en sus conciencias.

Era como si aquel corsario Dios de conveniencia no opusiese la menor resistencia a la hora de adaptar su pensamiento a la línea editorial de «Gara», de modo que en caso de asesinato terrorista, Dios adoptaba en su indiferencia una fría actitud forense para constatar los hechos si apenas repudiarlos, confiando en que las aguas volverían a su cauce tan pronto el Athletic puntuase en San Mamés y en el silencio sepulcral de su rutina recuperase su resuello el enterrador.

Con monseñor Setién o con monseñor Uriarte los nacionalistas vascos lo que tenían no era un obispo, sino un rehén del que esperaban que sucumbiese al síndrome de Estocolmo. Una vez logrado eso, en manos de los prelados Dios dejaba de ser un problema y el Espíritu Santo se convertía en un ave de corral. Es evidente que no hay como cambiar las voces que escuchamos para disipar los remordimientos que tememos.

Puede ser que lo que les preocupe ahora a los nacionalistas sea que monseñor Munilla les diga que ya no podrán lavar la sangre  del terrorismo con las manos atadas de Dios, lo que significa que de ahora en adelante el cáliz podría recuperar en el sagrario el lugar que un día le arrebataron las pistolas, aunque a esos curas guipuzcoanos no les guste que el Evangelio se independice de la Ley de Caza y se sientan incómodos al servicio de un Dios independiente y autodidacta cuyo aliento no le haga al pueblo vasco tanto daño como un disparo en la nuca.

Libre de sus ataduras nacionalistas, la buena noticia es que Dios vuelve a ser soltero. 


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17 Diciembre 2009

Ahora... ¡a por la tauromaquia!

Ahora sí, basta'. Cartel de la campaña 'abolicionista' de las corridas de toros [que aseguran 'no es anti-taurina'] promovida por la plataforma 'Prou' [basta] y respaldada por caras que, a partir de ahora y si menester fuera, no deberán contar con mi contribución para su sustento comercial. Pueden saber de quiénes se trata, en notas.

El incremento de la cohesión territorial que vaticinaba el optimista_profesional, no para de darnos ejemplos. Otra vez en Cataluña, con el socialista cordobés Montilla presidiendo el Gobierno regional. Pasado mañana, viernes 18, se debatirá en el Parlamento de Cataluña la aceptación de las enmiendas presentadas a trámite de la Proposición de Ley de iniciativa legislativa popular [con una Exposición de Motivos que no tiene desperdicio], elaborada con el fin de prohibir las corridas de toros.

Proposición de ley de modificación del artículo 6 del Texto refundido de la Ley de protección de los animales en Cataluña, aprobada por el Decreto Legislativo 2/2008, de 15 de abril. Si en una posterior fase la Proposición se aprobara con el texto inicial, quedaría así:

Artículo 6. Prohibición de peleas de animales y otras actividades.

6.1 Se prohíbe el uso de animales en peleas y en espectáculos u otras actividades si les pueden ocasionar sufrimiento o pueden ser objeto de burlas o tratamientos antinaturales, o bien si pueden herir la sensibilidad de las personas que los contemplan, tales como los siguientes:

  • a.Peleas de perros.
  • b.Peleas de gallos.
  • c.Matanzas públicas de animales.
  • d.Atracciones feriales giratorias con animales vivos atados y otras asimilables.
  • e.Tiro al pichón y otras prácticas asimilables.
  • f. Las corridas de toros y los espectáculos con toros que incluyan la muerte del  animal y la aplicación de las «suertes» de la pica, las banderillas y el stock, así como los espectáculos taurinos de cualquier modalidad que se celebren en las plazas de toros o fuera de ellas. 

6.2 Quedan excluidas de estas prohibiciones:

  • a.Las fiestas con novillos sin muerte del animal (correbous) en las fechas y localidades
    donde

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Silencio tras tres avisos  

Desengáñesen los lectores, ellos siguen 'haciendo camino', como en las encuestas del domingo.

Cuando el Gobierno de España da a la catalana cultura mixta la falsa naturaleza de homogeneidad, una parte de la misma -en este caso aquella de la que se ha apropiado el nacionalismo- se merienda a la otra. Y la tauromaquia, qué duda cabe, forma parte de la ésta última.

Cuestión de apoyo, convicción, coraje, constancia, interés. Por defender lo que entienden que es suyo.

Salvando las diferencias, es lo mismo que está ocurriendo en el ámbito europeo con la cultura islámica en Europa: también va haciendo camino.

Así pues, estamos recogiendo la siembra inoperante de la Constitución del 78, por dejación del Gobierno de la Nación. En la magna carta se estableció el principio de armonización mediante Leyes de Bases y el principio del control a través de la Inspección Central del Estado. Agua de borrajas. Cada cual en su casa y el poder central en terreno de nadie.

Por otra parte, la liquidación más rápida de la cultura que al nacionalista le hace 'sentirse incómodo' se produce a través de la educación, que, estando en sus manos, en pocos años consigue el aplauso al intento de eliminar los 'souvenirs' españolistas de La Rambla [otra vez los dichosos toritos] y, ahora, la 'fiesta nacional'.

La mayoría silenciosa no cuenta. Ni en en Cataluña ni en España. Por algo es silenciosa. Quizás no se dé ni cuenta. O peor: le importa un rábano. ¡Ah, la terrible desvertebración social!

La cosa se inició con Barcelona anti-taurina 2004. Silencio. Continuó en el 2006 con el demencial intento de convertir a los taurinos en violentos de género. Silencio. Para llegar a la teoría ecologista de la barbarie.

Si los taurino_titiriteros, incluídos los mediáticos, no lo impiden, a éste último toro le aguarda el corral.

En Cataluña, algun día encontraremos dificultades para tomarnos un pulpo a la gallega.

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pd.-

  • Estoy con Ortega -el filósofo, no el torero- en que se trata de una enfermedad crónica de las que no te matan pero... ¡qué jodido es convivir con la jodida matraca!
  • El País colaborando en la potencial abolición, con un alucinante titular en la portada de hoy: 'El declive de los toros ya está aquí. Cataluña vota mañana sobre su prohibición'. ¡Si el que fue enorme cronista taurino de ese peiódico, Joaquín Vidal, levantara la cabeza! A este paso, con la ayuda del tripartito, dentro de nada titulará: 'El declive de España ya está aquí. Cataluña vota mañana sobre su independencia'.

EQM

¡Toro, eh, toro!

A. Espada en El Mundo por dentro, 161209.

No veo al periódico metido en el asunto de los toritos catalanes. Las referencias al asunto se limitan a la edición local, como si este no fuera un asunto general, es decir, un asunto que interesa a otros ciudadanos españoles. Es un viejo problema. Una de las victorias más importantes del nacionalismo ha sido el troceamiento local de los problemas generales. Se comprende que el nacionalismo lo haga. Pero no que lo haga el periódico. El nacionalismo, además, ha conseguido reforzar de manera indirecta el localismo madrileño. Hay personas en Madrid, aunque es justo reconocer que eso también pasa en Washington, que ante el troceamiento nacionalista han decidido contratacar elevando su trozo local a una categoría federal. Así, muchos de los asuntos relacionados con Esperanza Aguirre, sus bancos o sus televisiones. El periódico se ocupa más de las manoletinas de la señora Aguirre que de las de José Tomás. Los toros, en fin, no son un asunto municipal. No lo son económica, política ni culturalmente. Tampoco lo son desde un punto de vista moral. El nacionalismo es un achique de espacios, desde luego. Y el que lo sufre más es el disidente.  

Toros, lengua y estigma

El Parlamento catalán debate una iniciativa de 'tono ecologista' sobre la abolición de las corridas de toros que enfrenta a partidarios y detractores de la 'fiesta'. Pero el asunto es más complejo de lo que parece

Víctor Gómez Pin en El Pais, 16/12/2009.

El 18 de diciembre se debatirá en el Parlament de Catalunya la aceptación a trámite de una iniciativa popular tendente a abolir las corridas de toros. Esta medida se inscribe en una secuencia de proyectos análogos, con arranque en abril de 2004, tras la declaración consistorial de Barcelona como ciudad anti-taurina.

Un segundo paso fue la moción abolicionista presentada también en el Parlament hace tres años, votada favorablemente, aunque postergada a efectos prácticos, quizás por la dificultad para asumir un provocativo párrafo que -evocando pretendidos estudios científicos- atribuía a los taurinos tendencias al abuso "hacia miembros de la sociedad, percibidos por los agresores como más débiles, como pueden ser las mujeres, los niños, los mayores o las personas inmigradas". Que nunca nadie haya pedido disculpas por esas palabras muestra que percibidos como débiles en Cataluña son en todo caso los taurinos, ya que pueden ser vejados en condiciones de total impunidad.

La abolición de las corridas de toros es ahora presentada como el corolario de un proyecto más general, que tendría marcado tono ecologista, apuntando a revitalizar el sentimiento de nuestra pertenencia a la naturaleza y la exigencia de proteger la biodiversidad. Tras estos argumentos abolicionistas es indudable que subyace un enorme problema filosófico y científico, en el que está en juego la concepción misma del hombre y de su lazo con las demás especies. Desde luego, una interpretación reduccionista del alto grado de homología genética que se da entre humanos y otros animales puede dar lugar a una revolución en el concepto que tenemos de comportamiento ético. Éste no pasaría ya por la exigencia de no instrumentalizar a los seres de razón, de tratar al hombre como un fin y nunca como un medio, sino por la empatía con todos los seres susceptibles de sufrimiento, en cualquier caso con aquellos dotados de sistema nervioso central.

Esta nueva ética tendría sin duda la dificultad de la coherencia, pues ¿cómo renunciar a la instrumentalización -empezando por esa forma mayor que es alimentarse de ellos- de seres dotados de sistema nervioso central, sin poner en entredicho las condiciones mismas de supervivencia de los humanos?

Una de las organizaciones que apoya la abolición con loable coherencia (pues, a diferencia de otras, se niega a hacer excepción de las fiestas consideradas oriundas de Cataluña, y que quedan prácticamente blindadas si prospera la presente iniciativa) dice en una resolución interna que "la tortura y los espectáculos crueles e inhumanos con los animales no pueden justificarse bajo la consigna de la tradición y la cultura". No puedo estar más de acuerdo.

Si la corrida de toros transgrediera ciertos imperativos éticos universales e irrenunciables (cosa que sí hace el que practica la vivisección sin anestesia de mamíferos superiores, o simplemente maltrata a su perro, confinándole en espacios donde no puede realizar su naturaleza) sería simplemente obsceno pretender defenderla en base a argumentos de fidelidad a tradiciones. El problema reside precisamente en determinar si la tauromaquia infringe alguno de estos imperativos absolutos. Obviamente los taurinos lo niegan y hasta suelen manifestar su sorpresa de que pueda considerárseles enemigos del pensamiento ecológico, o de carecer de sensibilidad para con los animales.

Ecólogos, desde preservadores de medio ambiente en la baja Andalucía hasta responsables de los parques de la Camarga francesa; economistas, ganaderos o veterinarios, coinciden en que el mantenimiento de esos espacios que son las dehesas (parques auténticamente naturales, donde un animal criado por el hombre goza de condiciones para realizar su naturaleza específica, es decir, para actualizar todas las potencialidades para las cuales se halla genéticamente dotado) sería inviable sin la fiesta de los toros. Y enfatizan el hecho de que para el toro la corrida no significa tanto sufrimiento como combate (de 15 minutos tras una vida enteramente libre de más de cuatro años), combate que en absoluto rehúye, lo cual sería incomprensible si se busca la analogía con un ser torturado.

Los taurinos ponen asimismo de relieve que su contemplación del sacrificio del animal nada tiene que ver con una complacencia ante el sufrimiento del mismo. El sacrificio sería simplemente el precio por un rito de marcado peso simbólico y artístico, precio no mayor que el de tantos otros que se dan en las culturas europeas o no europeas.

¿Argumentos discutibles? Sin lugar a dudas, pero en cualquier caso es lógico exigir que no se tomen decisiones irreversibles al respecto antes de que un debate sereno haya tenido lugar, debate que ha de comprometer a sociólogos, ecólogos, filósofos, genetistas, artistas, etcétera. Las decisiones políticas en materia de costumbres y de ética han de ser expresión de este sereno deliberar y no preceder o sustituirse al mismo.

El problema ético de la relación con los animales afecta hoy a muchos colectivos, desde consumidores de ciertos productos gastronómicos, hasta pescadores, pasando por empresarios de la avicultura industrial o propietarios de animales domésticos. La misma dificultad que presenta la generalización de prohibiciones que supondrían la desaparición de actividades de gran peso económico hace que las propuestas abolicionistas sean permanentemente diferidas.

Los taurinos tienen, sin embargo, la sensación de una suerte de agravio comparativo y que, aun en una sociedad en la que muchas otras actividades susceptibles indiscutiblemente de violentar la conciencia ecologista o animalista son toleradas (simplemente por la relación de fuerzas), los taurinos son erigidos en chivos expiatorios, en nombre de una utilización política de la ecología, a veces sin relación con la ciencia ecológica, de cuyos corolarios los taurinos serían quizás ardientes defensores, simplemente si se les diera la posibilidad de posicionarse en un debate racional.

Y en otro orden de cosas, la radicalidad de los anatemas que se vierten sobre la fiesta de los toros es vivida como una suerte de repudio, no sólo por los taurinos, sino por tantos otros ciudadanos de Cataluña que, sin haber pisado nunca una plaza de toros, saben que la tauromaquia constituye una referencia de primer orden y una nota de identidad cultural para algunos de sus amigos o conocidos, y que lo era en cualquier caso para sus mayores. Entre estos últimos, a veces personas que fueron víctimas de la depredación económica por el franquismo de sus lugares de origen, y en consecuencia dolosamente forzadas a emigrar; personas que hoy son parte incuestionada del tejido social de Cataluña y probablemente han apoyado en su mayoría a las organizaciones constitutivas del llamado Tripartit; personas que hoy son padres de jóvenes cuya lengua propia es el catalán, y que no aciertan a entender que, en nombre de la pretendida voluntad de estos mismos hijos, se repudie algo que ha marcado hasta las metáforas de su lenguaje; personas en definitiva que sí han apostado a que una Cataluña soberana -y eventualmente independiente- se forjaría como espacio integrador de la diversidad de lenguas y culturas de los que en ella habitan: "No estigmatizar ni a los que están en contra ni los que están a favor, sea cual sea su idioma de origen", decía el entonces alcalde Joan Clos, tras el pleno que declaraba el carácter antitaurino de la ciudad de Barcelona. Si se trataba meramente de defensa de los animales, ¿a qué venía esta farisaica alusión a la lengua? Conviene, en efecto, evitar que ese sello candente al que remite la palabra estigma sea impreso como marca de infamia, ni siquiera en aquellos que "por su idioma o su origen" podrían ser considerados mayormente susceptibles de abrigar vergonzosos sentimientos de empatía con lo que significa la fiesta de los toros.

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Víctor Gómez Pin es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), afiliado a Iniciativa per Catalunya. 


¿Por qué la Fiesta de los toros es un patrimonio inmaterial?

François Zumbiehl en ABC, 161209.

Por los avances tecnológicos del momento y por las dinámicas económicas vivimos en un mundo cada vez más globalizado. Pero -¡ojo!- globalización no significa neutralidad. Por el contrario una guerra ideológica, más o menos subterránea, infiltra todos los campos de la cultura. Y no cabe duda de que las referencias y los modelos de vida de los países del norte, especialmente anglosajones, están en vía de imponerse a los demás pueblos a través de sus numerosísimas producciones audiovisuales y sus potentes medios de comunicación. La corrida no tiene cabida en estas sensibilidades norteñas, sobre todo por el espectáculo de la muerte, y muchos quieren acabar con ella.

Es la razón por la cual los aficionados hoy en día no pueden mantenerse en una actitud pasiva. Frente a sus adversarios empedernidos tienen la obligación de defender y justificar, pacíficamente pero con firmes argumentos, su amor por la Fiesta. Para ello se pueden apoyar sobre dos textos fundamentales, firmados por el conjunto de los países miembros de la Unesco: la Convención sobre la protección de la diversidad de las expresiones culturales (2005), que marca como única condición el respeto de la declaración universal de los derechos humanos, y la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de 2003.

Cuando uno lee este último texto queda impresionado, pues los cinco criterios enunciados en su artículo 2 para definir el patrimonio cultural inmaterial se aplican a la Fiesta de los toros. Evidentemente ésta forma parte de las artes del espectáculo. Incluso la corrida es el espectáculo vivo por esencia, ya que dentro de unas reglas y un marco definidos - los tercios, los espacios del ruedo y los minutos contados...- todo es efímero y casi todo imprevisible. Por eso la tauromaquia es un arte sublime, según reza la convocatoria para una cena de homenaje al joven Juan Belmonte, redactada por Valle Inclán, Pérez de Ayala y Sebastián Miranda en 1913. También entra dentro de los usos sociales, rituales y actos festivos.

¿Quién no percibe que el toreo encierra una liturgia abundante de gestos inspirados por la coreografía o las exigencias de un ritual: los brindis, el beso del matador a la taza de plata antes de iniciar la faena, los desplantes de cara al público al final de una serie de muletazos o a la muerte del toro...? Pero de manera más fundamental la tauromaquia recoge y hace revivir, adaptándolo a otros entornos y a nuevas sensibilidades, el antiguo fondo de la cultura mediterránea. Como la tragedia griega, la ópera italiana y las semanas santas es una puesta en escena de la muerte, o, mejor dicho, una sublimación de la muerte por el arte, una exaltación de la vida y del espíritu que han sabido triunfar, aunque sea durante unos minutos, de la fatalidad y del reino de las sombras. Representa y reinterpreta a su manera el eterno combate de Teseo con el Minotauro, la victoria de la humanidad sobre la animalidad, siempre cuando aquella haya aceptado previamente correr el riesgo de fundirse con ésta y de bajar con ella a los infiernos, del mismo modo que el toreo más bello y más emocionante es con las manos bajas y una quietud que casi parece abandono.

Todo en el toreo, desde su desarrollo hasta su coreografía, está marcado por la fragilidad y el intento de superarla. Todo es una lucha desgarradora entre el ansia de eternidad y lo efímero. Esta lucha tan humana entre los extremos explica la belleza y la carga emocional que conllevan el temple, la ligazón y el arte de los remates. Sí, la muerte es el punto medular de la Fiesta, la cual sin ella se convertiría en un mero show, como el de Las Vegas. Pero no se trata solamente de la muerte del toro. El toreo mismo nos comunica, en sus más bellas luces y sombras, la evidencia de su mortalidad. Y para intentar inmortalizarlo cuando en realidad ha desaparecido nos queda la fuerza - mortal también- de lo que hemos vivido y sentido. Con el recuerdo y con las palabras procuramos superar la finitud de ese arte tan humano y entrañable, inventando para él, dentro de nuestros límites, un más allá espiritual.

Fuera del ruedo el mundo de los toros alimenta un abanico muy amplio de técnicas artesanales tradicionales cuya permanencia está subordinada a la vigencia de la Fiesta: la confección de los trajes, de los capotes de paseo y de todas las herramientas del toreo, el manejo de los caballos y de los bueyes en las dehesas, la técnica de los tentaderos. Asimismo el toreo alimenta un sinfín de tradiciones y expresiones orales, con su cortejo de términos técnicos, de dichos, de anécdotas que forman parte de la memoria colectiva de los aficionados. Tan es verdad que, como muy bien lo declaró el maestro Ángel Luis Bienvenida, «la torería son las conversaciones».

Teniendo en cuenta todos estos elementos, y para contrarrestar los intentos de abolición de los que no comparten nuestra sensibilidad, es hora de pensar en el proceso de reconocimiento de la Fiesta de los toros como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, al amparo de la Convención de la Unesco. Pero no debemos olvidar los pasos previos: es imprescindible que la tauromaquia esté reconocida como tal por las regiones, comunidades y países en los cuales queda vigente, y por lo tanto que esté inscrita en los inventarios correspondientes del patrimonio cultural inmaterial. De no ser así, el reconocimiento a nivel de la Unesco queda imposible.

Para ello es necesaria una voluntad conjunta, en cada uno de los ocho países taurinos, por parte de las comunidades de aficionados y profesionales, por parte de los investigadores y expertos en el tema, y por parte de los políticos a los que tocará dar cabida a esta empresa ante las instituciones oficiales y competentes. El expediente que se elabore deberá en particular responder a estas preguntas principales: ¿qué significado cultural tiene este espectáculo con la muerte de un toro en un acto público, profundizando lo que he sugerido más arriba? Qué valores éticos y estéticos encierra nuestra Fiesta? ¿De qué modo es un factor de identificación y de autovaloración para las comunidades aficionadas, respetando la diversidad de sus sensibilidades?

Quisiera hacer hincapié en un punto clave a la luz de las preocupaciones de nuestro tiempo. Conviene mostrar en qué modo el mundo de los toros pone en práctica conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo, y contribuye de manera ejemplar al desarrollo sostenible. Existen unas evidencias de las cuales no parecen haberse percatado muchos ecologistas de las urbes: la Fiesta está basada sobre el respeto del toro, más propiamente de su animalidad cuyo conocimiento es indispensable para la lidia. ¿El malentendido con los animalistas, y con muchos ciudadanos, no radicará en que éstos quedan todavía fascinados por el mundo de Disney y quieren ver en cada gato, perro o vaca los rasgos de un niño bueno, un sustituto humano, ocultando su verdadera naturaleza de animal?

Por otra parte el espectáculo taurino es la mejor oportunidad para la preservación de la cabaña brava, condenada inmediatamente al matadero el día en que se acaben las corridas. Al lado de los toros criados para la muerte en la plaza viven tranquilamente en las dehesas muchos más animales bravos, sacrificados igualmente en caso de abolición de la Fiesta: vacas de vientre y sementales. Sin olvidar que cada ganadería de bravo es un ecosistema excepcional en nuestra época, en donde conviven, en su paisaje protegido de la agricultura intensiva, innumerables especies de flora y fauna salvaje. Estoy convencido que para fomentar la afición de los jóvenes, tan sensibles al tema ecológico, lo primero y definitivo sería una visita al campo bravo.

Pregunto yo, ¿teniendo en cuenta todas estas razones, no merece la pena emprender esta tarea de reconocimiento de la Fiesta como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad? Que el proceso será largo, bien lo sé. Pero puede haber un resultado inmediato y estimulante: que nosotros, los aficionados de los ocho países, reconozcamos y afirmemos la legitimidad de nuestra afición, seamos conscientes de los valores éticos y estéticos inherentes a la Fiesta, y compartamos por el hecho un sentimiento de hermandad. 

NOTAS.-

Las caras de la campaña 'abolicionista': Esmeralda Grao, Aurora Beltrán, Natxo Tarres [cantantes]; Jordi Cervello, Gerard Quintana, Elliott Murphy, Pep Sala y Ska-p [músicos]; Francisco Ledesma, Pilar Rahola, Jordi Tarda y Ruth Toledano [periodistas]; Salvador Pániker y Mathew Tree [escritores]; Bruno Oro, Anna Sahun y Paca Gabaldón [actores]; Jesús Mosterin y Josep M. Terricabras [filósofos]; Marisol Galdón, presentadora; Thubten Wangcchen, lama budista; Forges, humorista; Magda Oranich, ex-diputada regional.

 

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16 Diciembre 2009

Cruz y raya

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Ocupando la cama de matrimonio

- Pase, está Vd en su casa, alójese en nuestra cama de matrimonio, pronto suya.

Parte de Europa y particularmente España, abanderada del buenismo y la Alianza de Civilizaciones, parecen inmersas en desarrollar un nueva moral consistente en renunciar a los propios principios a medida que vamos introduciendo aquellos que nos son ajenos. O cómo integrar a la ingente inmigración procedente de otras culturas a base respetarle sus tradiciones a costa de las nuestras.

Es decir, cómo ir abandonando la cristiana doctrina de origen tomista, juridificada posteriormente por  el español Francisco de Vitoria, padre del actual Derecho Internacional, sobre el derecho [y el deber] a la guerra justa, para centrarme en el desarrollo del 'Jus in bello', es decir en las limitaciones a tal derecho.

De ahí al 'prefiero morir a matar' o al pacífico ejercito sanitario que no dispara antes de que le disparen, no ha habido más unos pequeños pasos, con el resultado que todos conocemos.

En estos días se vive una paradoja más: intentar eliminar el crucifijo [símbolo cristiano por excelencia] de las escuelas, mientras en las mismas se busca acomodo para que los imanes puedan impartir la doctrina del Islam.

Y en esas estamos: Obama tratando de explicar a Europa los principios europeos de legítima defensa y de guerra justa... ¡en su recepción del Premio Nobel de la Paz!

EQM

¿Crucifijos sí y minaretes no?

Eugenia Relaño en El País, 141209.

Con palabras proféticas escribía Oriana Fallaci en La rabia y el orgullo: "Nuestra identidad cultural no puede soportar una oleada migratoria compuesta por personas que pretenden cambiar nuestro sistema de vida, nuestros principios (...) En Italia, en Europa, no hay sitio para los muecines, minaretes, los falsos abstemios, el maldito chador y el aún más jodido burka". El 57,7% de los votantes suizos ha dado la razón a la escritora y ha optado por la prohibición de la construcción de nuevos minaretes.

Dos semanas antes, el cardenal Bertone, al comentar la polémica sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que considera que la presencia del crucifijo en las escuelas públicas italianas constituye una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, y de la libertad religiosa de los alumnos, señaló: "Esta Europa del tercer milenio sólo nos deja las calabazas de Halloween y nos quita los símbolos más queridos". Idea compartida por las autoridades italianas y reforzada por la Conferencia Episcopal italiana que afirmó en comunicado de prensa que el crucifijo no es sólo un símbolo religioso, sino también cultural y un signo fundamental de los valores religiosos en la historia y la cultura italiana. Y el portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, entre otras consideraciones, añadió que "la religión es un componente esencial de nuestra civilización; por este motivo, es equivocado y miope querer excluirla de la realidad educativa".

¿Existe alguna similitud entre el voto suizo y la actitud de las autoridades italianas y la respuesta de la iglesia católica italiana? Sí, ninguna favorece la convivencia pacífica entre religiones y culturas. En el país helvético temen por el peligro abstracto de "la islamización del país" -según Walter Wobmann, presidente del comité Sí a la prohibición de los minaretes- y en tierras italianas se teme por la pérdida de la identidad italiana vinculada a la religión católica mayoritaria. Ambas situaciones nos dan una oportunidad para ajustar los criterios europeos de justicia y ocasión para reflexionar sobre el concepto de ciudadanía europea.

La idea de justicia está asociada al respeto de los derechos fundamentales y a la idea de igualdad como paridad. La prohibición de construir minaretes vulnera directamente, entre otros, el derecho fundamental de manifestar la religión mediante el culto o la libertad de expresión, derechos ampliamente reconocidos en los tratados internacionales ratificados por Suiza. Limitar el ejercicio de un derecho fundamental por razones imaginarias y potenciales significa un retroceso muy grave en las garantías democráticas.

Apoyar socialmente esta iniciativa es legitimar los discursos del peligro islámico que estereotipan el islam como religión violenta y desestabilizadora. La campaña a favor del sí mostrando los minaretes (sólo existen cuatro en toda Suiza), junto a una mujer velada, en forma de misiles confina a los musulmanes suizos a un estado de barbarie sospechosa y terrorista. Desde luego esta discriminación y expulsión de la esfera pública no es la mejor manera de cohesionar una sociedad.

Tampoco fortalece la convivencia entre los diferentes credos -y no credos- en la escuela pública si las autoridades estatales optan por un símbolo religioso de una determinada confesión. Nadie duda del significado cultural del crucifijo, como tampoco se cuestiona la importancia de los valores cristianos en la historia constitucional europea, pero la cruz es, ante todo, un símbolo cristiano. Y desde la óptica de los derechos humanos su prohibición en la escuela pública tendrá sentido, atendiendo al contexto concreto, cuando el símbolo sea lesivo para las creencias de algunos alumnos.

La libertad negativa del alumno significa el derecho a mantenerse alejado de actos de culto o símbolos propios de una religión que no se profesa. Esto no quiere decir que el menor tenga el derecho a no ser expuesto a ningún símbolo religioso. Al contrario, la escuela es un espacio vital para la manifestación de la pluralidad y la diferencia, como lo es la sociedad en general. Pero existe una diferencia sustancial entre la muestra de un símbolo religioso como decisión de la autoridad pública o como consecuencia de una decisión individual. El Estado no puede identificarse con ninguna opción religiosa.

La laicidad europea debe ser flexible y estar muy atenta a las derivas del laicismo, a las discriminaciones de las minorías religiosas y a las coacciones de las identidades religiosas mayoritarias. Los mensajes de exclusión e imposición, suizo e italiano respectivamente, no pueden estar más lejos del europeísmo contemporáneo que alberga tanto la noción de igualdad como la de diversidad: unidad en la diversidad. El aspecto clave de la ciudadanía europea es construir una ética común abierta a la diversidad.

Tomarse en serio el pluralismo en nuestra Europa significa quitarse los velos de la indiferencia, del rechazo y de las cruces hegemónicas. El ideal de universalidad se construye desde el reconocimiento y desde la equidad, lo cual implica eliminar las interferencias a la libertad y asegurarla respetando e integrando a creyentes y no creyentes. Prohibir e imponer no integra, sino que disgrega, excluye y disuelve los vínculos entre ciudadanos. Este camino no conduce ni a la paz social, ni a una ciudadanía europea inclusiva y plural.

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Eugenia Relaño Pastor es profesora de Derecho Eclesiástico de la Universidad Complutense.

 

NOTAS.-

Cruz y raya.- Expresión que indica la intención de no volver a tratar un asunto o a una persona.

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Educación para la Ciudadania y los Derechos Humanos (EpC) es el nombre de una asignatura diseñada para el último ciclo de la Educación Primaria y toda la Educación Secundaria en España por el Parlamento Español de acuerdo con la Ley Orgánica de Educación. Consiste en la enseñanza de los valores democráticos y constitucionales. Según establece el Real Decreto 1631/2006, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria:

La Educación para la Ciudadanía tiene como objetivo favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad y la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable.

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15 Diciembre 2009

Emancipaciones catalanistas

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El mal catalan

Editorial de Le Monde, 121209.

[Traducción de EQM]

Los catalanes de más de 16 años residentes en 168 municipios, potencialmente a 700 000 personas,  han sido invitados por un grupo de asociaciones para decidir el domingo, 13 de diciembre, sobre la independencia de su provincia.

Organizada al margen de los partidos y sin el aval de los poderes públicos, la consulta no tiene valor legal.

Testimonia, sin embargo, que en los últimos años, debido a la retórica nacionalista impulsada por las instituciones regionales, el movimiento independentista ha ganado terreno en Cataluña. La configuración política inestable de la Generalitat - gobierno regional - refuerza esta afirmación. No se necesita mucho para que se produzca una crisis con Madrid.

Cataluña no es la única región de Europa Occidental inestabilizada por tal deseo de emancipación. también el País Vasco, donde la violencia de ETA afecta a la idea de la independencia, Flandes - que tiene mucho en común con Cataluña - y Escocia son asimismo tentados a romper con el Gobierno central. Estas regiones tienen en común tener amplios poderes para administrar sus propios asuntos. Son mayormente prósperas. ¿Entonces por qué aspiran a romper el marco del Estado?

Evidentemente, la integración de Bélgica, España y Gran Bretaña en la Unión Europea (UE) no ha enfriado los nacionalismos regionales, antes al contrario. Al proporcionar a estas regiones, sometidas a fuerzas centrífugas un marco común de paz, la Europa política les permite considerar una ruptura sin violencia. Modificar el antiguo trazado fronterizo ya no es sinónimo de conflicto armado de hoy. Por último, la UE, que proporciona fondos a las regiones desde hace tiempo, nunca ha hecho ningún juicio de valor sobre sus tentaciones nacionalistas.

La ampliación de los estados de la UE surgidos de la desintegración de la URSS y Yugoslavia, ha dado alas a los nacionalistas flamencos y catalanes. Siendo, además, estos nuevos Estados mucho más pequeños y económicamente menos favorecidos que las regiones ricas del oeste que miran al mar.

"¿Por qué los eslovenos y los letones tienen derecho a un Estado y no nosotros?" preguntan los independentistas de Barcelona y en otros lugares. El reconocimiento de la independencia de Kosovo les ha dado un argumento adicional. No es casualidad que España niegue a esta región de la antigua Yugoslavia un nuevo estatuto. Madrid no está lejos de pensar que juega con fuego ...

La secesión virtual
 
Ignacio Camacho en ABC, 141209.

EL fenómeno político catalán más importante de esta década no es la célebre desafección, que al fin y al cabo representa un estado de ánimo recurrente por fases en la larga y compleja conllevancia -Ortega dixit- entre Cataluña y (el resto de) España. Lo que caracteriza el guión dominante en la escena pública de Cataluña es la descomposición de la clase política institucional y su progresiva subordinación a la minoría radical soberanista.

Un doble proceso que no se entendería sin la rendición del hegemónico Partido Socialista a sus socios independentistas del tripartito, auténticos motores de la dinámica de secesión virtual que ha empezado a imponerse como hecho consumado en una sociedad que estadísticamente no la desea.
Sin esa condición de rehén con que el PSC se ha envuelto a sí mismo -siempre bajo la anuencia de un Zapatero proclive al pacto con ERC-, episodios como el multirreferéndum de ayer no pasarían de una chusca parodia.

Que no otra cosa es si se atiende a sus resultados; pero a sus convocantes lo que les importa es la consulta en sí, no su balance. Y la consulta, el hecho propio, está hoy en todos los periódicos y noticiarios europeos asociada a la palabra «independencia», con un eco infinitamente superior a su importancia objetiva gracias al beneplácito silencioso de un poder que no ha tenido agallas para desautorizar el simulacro. Oficialmente por miedo a acentuar su repercusión; en realidad por incapacidad práctica de contradecir a quienes sostienen a Zapatero y a Montilla en sus respectivas poltronas.

La estrategia soberanista, a la que ERC y sus adláteres tipo Joan Laporta han arrastrado al resto de la dirigencia catalana, pasa por el fomento de la incomodidad o desafección en un doble sentido: de lo catalán hacia lo español y a la inversa. Esta última dirección, es decir, el cabreo españolista, resulta fundamental para los intereses del secesionismo, empeñado en crear un estado de independencia psicológica que algunos expertos denominan «la secesión ligera» según el modelo de la Padania italiana. Y cuenta con la complicidad pasiva o directa del único partido que, por su posicionamiento central en la sociedad catalana y su hegemonía en la española, podría frenar en seco este proceso delirante y extraviado.

El consentimiento tácito del Partido Socialista ha permitido una farsa electoral que, al margen de sus raquíticos resultados -sólo faltaría-, constituye por sí misma un éxito para sus organizadores. Gracias a esa aquiescencia conformista, un montón de municipios catalanes ha votado sobre la independencia en urnas de cartón y toda Cataluña, toda España, toda Europa, han hablado de ello como un hecho relevante. En ese sentido, el independentismo ha ganado la consulta mientras Zapatero sonríe para que creamos que todo está bajo el control de su frívola inepcia. Como lo estaba el Estatuto, aproximadamente.

 

De lo trágico a lo cómico

Félix Madero en ABC, 141209.

AYER 166 localidades catalanas votaron por la independencia. Votaron chavales de 16 años e inmigrantes. Hubo trampa, cartón, fiesta. La pregunta decía: ¿Quiere que la nación catalana se convierta en un Estado de derecho independiente, democrático y social, integrado en la UE? Sí, queremos, han respondido. Las leyes importan poco, las palabras menos: Nación, Democracia, Social, Independiente, Derecho, Estado...palabras sagradas en una pregunta en la que sólo cabe una respuesta. Y dos huevos duros, ¿no?

La vida es lo que hacemos y lo que nos pasa. Ortega lo vio con una claridad tal que ciega los ojos. Hacemos por vivir, mientras lo que nos pasa es el síntoma de nuestra vocación atávica por el desencuentro y la falta de templanza como pueblo. Con permiso de Blas de Otero, hemos perdido la voz en la maleza y sólo nos quedan las palabras. Las que duermen en el diccionario son apretujadas hasta la distorsión por los políticos que se toman con tranquilidad la consulta. Zapatero cree que la gracia no va a ningún sitio. Pero va, y lo sabe. Algo se mueve, y extraña que no lo note él, que dijo eso de que el concepto de nación española es algo discutido y discutible. Ya hay quien está organizando consultas en Baleares, y no faltan los que desde Batasuna están aprendiendo a hacer las cosas con fundamento, o sin el fundamento de la metralla y la pistola.

Leo los discursos de Azaña y Ortega hace 70 años, mayo de 1932, en las Cortes Españolas. El primero habló tres horas sobre España y Cataluña. Sin papeles, sin necesidad de pronunciar la palabra «nación». Ortega -¡ahí va la masa encefálica!, decía Indalecio Prieto- esbozó uno de sus discursos más inteligentes sobre el problema catalán. Dijo que tendríamos que acostumbrarnos a convivir con un problema que es y será perpetuo: lo de Cataluña hay que conllevarlo sin intentar resolverlo. Tantos lustros después en eso estamos: conllevándolo mientras otros, los que hacen las consultas, intentan resolverlo. Son los que dan a Zapatero sus votos en las Cortes, conviene no olvidarlo.

Resulta dramática la afición por preguntarnos qué somos y no la forma de dar trabajo a cuatro millones de parados. Parados, pero independientes. Menos mal que llega Joan Laporta para confirmar la extravagancia. Están matando a Cataluña y hay que reaccionar. Quieren narcotizarnos, asegura. Mientras sean tipos así los que piden la independencia podemos confiar en el buen hacer y pensar del pueblo catalán. Si son Laporta, Carod, Tardá...los que abanderan la independencia, entonces asumamos que el problema catalán es perpetuo. Llevamos 70 años aprendiendo a conllevarlo. De querer ser a creer que se es ya va la distancia de lo trágico a lo cómico. Conviene leer siempre a Ortega. Sobre todo por la tranquilidad que da en días como hoy.

La lucha final

César Alonso de los Ríos en ABC, 141209.

De la Nación, al Estado. Conseguida la primera, los independentistas catalanes y vascos están en la conquista del segundo. Es el «salto» que define nuestro momento político. Con una diferencia: mientras los partidarios del «statu quo» viven instalados en la beata seguridad que proporciona la realidad histórica, los independentistas son conscientes de que su empresa es tan dificultosa y arriesgada que no les da tregua para el relajo. Como todo «ideal». Para los primeros, las rebeliones y las guerras, que se hicieron por este, vinieron seguidas siempre de una vuelta a España, monárquica o republicana, dictatorial o democrática. Pero esta de ahora es, ya, la lucha final.

En el País Vasco y en Cataluña las formas de secesión van por caminos distintos como distintas han sido sus expresiones nacionalistas en el último medio siglo. Como diría Arzalluz, a la idiosincrasia catalana no le va la pistola. En Cataluña se pasó de la «rauxa» al «seny» que aquí curiosamente se identifica con desobediencia civil. Al estilo Laporta. Ni siquiera al de Carod Rovira. Las consultas populares sobre la independencia que se están haciendo en los Ayuntamientos están organizadas por encima del sistema partidario. Un ensayo de rebelión «cívica» antiinstitucional.

En el País Vasco el punto en el que está el debate «territorial» es la búsqueda de formas superadoras del terrorismo. Al parecer, la gran dificultad en la que se encuentra el diálogo entre ETA, Batasuna, EA , etcétera, es la de dar con una nueva vía que no deje el pasado de sangre y muerte de ETA como un trágico error histórico. Las negociaciones tendrían que dar por cubiertas unas conquistas achacables a la utilización del terror. Habría que reconocer el sentido de lo que si no quedaría para el futuro como puro crimen. En todo caso, los independentistas catalanes y vascos han tirado por la taza del váter la Constitución cuyo 31 aniversario acabamos de celebrar.

navarth dijo...

en el blog de S. González, 141209.

El 11 de abril de 2008 el Patrón escribió sobre las consultas secesionistas:

(...) El entonces ministro de Relaciones Intergubernamentales de Canadá, Stéphane Dion, elaboró una ley, previa consulta al Tribunal Supremo, la llamada Ley de la Claridad, que a partir de entonces habría de regular los referendos de secesión. Dion impartió una conferencia en Bilbao, en la que a este blogmaster le cupo el honor de hacer labores de presentador.

A) la pregunta ha de ser clara. No vale invocar el reconocimiento del derecho a decidir, ni formulaciones esotéricas.

B) la expresión de una mayoría secesionista debe ser cualificada y reiterada. Esto debe ser así porque la secesión es una decisión irreversible, que no se puede tomar con un coyuntural 51% de los votos. Dicho de otra manera: es una paradoja que el derecho a decidir exista mientas el independentismo es minoritario y que, en la primera ocasión que rebasara el 50% de los votos desaparezca para siempre.

C) La negociación se hará poniendo sobre la mesa todas las cuestiones pendientes, incluso las inversiones realizadas por el Estado Federal en la provincia secesionista para negociar los plazos de la indemnización, el precio de la libertad.

D) La provincia que aspira a la secesión aceptará, por el mismo principio democrático que invoca, la negativa de algunas partes de su territorio. Por ejemplo, el ‘no' del Ayuntamiento de Vitoria.

Evidentemente Stéphane Dion no estaba pensando en patochadas como la del pasado fin de semana, porque entonces su Ley de la Claridad habría agotado el alfabeto:

E) La consulta no será de mentirijillas.
F) La consulta, a ser posible, no alterará el censo electoral para la ocasión.
G) La consulta se realizará de acuerdo con los procedimientos generalmente aceptados por aquellos países que han superado la prehistoria.
H) Un resultado espectacularmente adverso de la consulta deberá inducir al rubor a los proponentes.

Etc.

In hoc signo vinces [con este signo vencerás]

S. González en su blog, 141209.

Las cosas importantes les pasaban a los antiguos cuando iban a caballo: Saulo de Tarso se cayó de la montura en el camino de Damasco, mientras oía una voz bien modulada que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Constantino iba en su jaca cartujana, caminito de Jerez, cuando un resplandor le dibujó una cruz en el cielo (o quizá fue un minarete) con la leyenda que figura en el titular de este comentario.

La Vanguardia no iba a caballo, pero también ha recibido una señal de lo alto, cívica, no religiosa. Fíjense en que había motivos para titular. Un suponer, la abstención. El resultado, por ejemplo, que permite dar los porcentajes de votos afirmativos sobre el número de votantes, tal como se hizo co el magro apoyo popular al Estatut y ha vuelto a hacer el mismo diario en su edición on line.

Éste ha sido un referéndum búlgaro. De búlgaros vagos, eso sí. También se podía haber titulado por las anomalías de la votación: el hecho de que se configurara un censo alternativo, del que también formaban parte los mayores de 16 años e inmigrantes que no pueden votar ni en las municipales. Los interventores eran todos de las plataformas independentistas organizadoras, por lo que no hubo control alguno real sobre la participación ni sobre el escrutinio. La Vanguardia desvela el sentido de este titular sobrenatural en su editorial, que lleva el título y el contenido a juego. Imagínense que cualquier periódico titula al día siguiente de unas elecciones de cualquier naturaleza: "Ausencia de incidentes". O los resultados de un partido de fútbol. "¿Cómo resumirlo?", remata el editorialista: "Hay inquietud, hay inquietudes. Y debenser atendidas."

Ésta es la cuestión. La mascarada de ayer tiene el mismo objetivo que el editorial de los doce: empujar un poquito al Tribunal Constitucional para que module. Mientras, la estrella de la jornada, el presidente del Barça, se empeñaba en sobreexponer la clave de su estrategia: la falta de pudor y de sentido del ridículo. El mismo tipo al que vimos borracho, con su botella de 'Mumm, Cordon Rouge' bien agarrada por el gollete, ha dicho: "Cataluña se está muriendo, la están matando". Sin cortarse un pelo, oigan.

No afearé yo a Laporta que sepa lo que es la sed. Beber es un vicio noble y literario. Lo que me gustaría es poder hacer lo mismo. Por eso, estas navidades imitaré a la señora que observa atónita el orgasmo simulado de Meg Ryan en el restaurante de 'Cuando Harry encontró a Sally' a la hora de pedir el postre, y diré: "tomaré lo mismo que él". Aunque si yo fuera fabricante de cava, preferiría un discreto autonomismo, las cosas como son. ¿Por qué no lo dirán?

 NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

 

 

 

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14 Diciembre 2009

Libérese

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La imagen ut supra es un fragmento de la formidable fotografía de Félix Madero, captando el momento estelar de un liberado sindical de CCOO [por lo que parece], con su cuatribarrada a la chepa, preparándose zapatéticamente a lomos de un limpiabotas, para la manifestación contra la crisis y el empresariado pero a favor del Gobierno. Original completa en la portada de ABC, 131209.

Liberado sindical es aquel trabajador de plantilla que manteniendo íntegra la retribución de su empresa es exonerado legalmente de la obligación de cumplir, parcial o totalmente, la jornada de trabajo [mediante el correspondiente crédito horario], para dedicarse al quehacer de su organización sindical [representación de los intereses de los trabajadores].

Si se trata de un liberado perteneciente al sector privado, es la empresa quien carga con tales costes, que, se supone, los repercute en el consumidor de su productos.

Si se trata de un liberado del sector público, quien asume los costes es el ciudadano, a través de sus impuestos, y los compañeros de plantilla en el trabajo cotidiano, dado que su ausencia no suele ser cubierta por un tercero.

[+].

pd.- Sobre recientes agresividades

Por cierto, muy preocupante la agresión del día 7 a Hermann Tertsch y la de ayer a Berlusconi. Parece que algunos sectores de la progresía izquierdista -hasta la fecha afortunadamente minoritarios- al contemplarse vacíos de ideas, principios y valores, observan pasmados, verbigracia, la actitud de Haidar y se lanzan agresivos contra quienes piensan.

Empezaron con el grito de 'fascistas' y pueden acabar en las cavernas del enfrentamiento civil.

Y que no me digan que tales agresores son enfermos mentales. Lo importante es atajar aquellos impulsos 'populares' que mueven al trastornado a agredir. Por otra parte, algún día entraremos en el debate sobre la culpabilidad. Por el momento nuestras penitenciarías están plagadas de penados enloquecidos -y, por tanto, iniocentes- que no tienen psiquiátricos penitenciarios donde ir.

Mala cara tiene el asunto.

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Titular solidario [interprete Vd con quién] de 20 minutos, ayer, el día de la agresión al Primer Ministro italiano:

Facebook se llena de miles de seguidores del agresor

EQM.

Otro nivel

Rafael Alberti publicó en 1930 un libro titulado 'Con los zapatos puestos tengo que morir'. Han pasado casi ochenta años y es lógico que se haya producido en el ínterin una mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, aunque no lo suficiente como para arrinconar el espíritu de clase, que ayer volvió a brotar en los miles de manifestantes que Toxo y Méndez consiguieron reunir en Madrid.

La lucha de clases, motor de la historia, aunque los manifestantes iban a pie en su enfrentamiento clase contra clase. Limpios, eso sí, como queda claro hoy en la portada de ABC, en la que se ve a un manifestante, haciéndose lustrar los zapatos por el limpia. El manifestante parece un afiliado catalán de Comisiones Obreras, a juzgar por la bandera. Las fuerzas del progreso no deben estar reñidas con la limpieza. Si en los años 30, la patronal de entonces despreciaba las reclamaciones populares con displicencia: 

"hasta los gatos quieren zapatos",

hoy la vanguardia de los trabajadores, replica a la altura de su responsabilidad histórica: 

Con los zapatos limpios tengo que marchar".

Libérate [música]

Sobre las ventajas derivadas de toda liberación se han compuesto muchas canciones. Aquí les traigo dos memorables ejemplos con el título 'Libérate':

Rafael Conde 'El Titi'

Toledano de origen y valenciano de adopción, hizo famosa una canción con tal nombre, de R. Raga y F.Huertas, dedicada al fomento de la salida del armario y que en su letra indica:

[...] Pero Liberate, ay! liberate/Si estais vivo y no estais muertos/A darle gusto a tu cuerpo/Lanza al aire tu pancarta/No la quieras ocultar/Ay! Liberate, tú liberate/Y que un mal rayo le parta/A quien no quiera mirar/No vivas más oprimido/Busca tu felicidad/Que aunque muchos te critiquen/El que lo prueba repite/Yo no sé por que será. [...].

Vía

...

Los Canarios

Fabuloso grupo de rock español de los 60' y 70', formado en las Las Palmas de Gran Canaria en 1964 alrededor de su cantante Teddy Bautista -actual y nefasto presidente de la SGAE- que compuso en 1970 un albúm titulado 'Libérate' , cuya segunda y maravillosa composición, 'Free yourself' [Libérate], daba sentido al conjunto, en una época [5 años antes de la muerte de Franco] en la que la invitación a romper con todo lo establecido, estilo mayo del 68, era el no va más.. El resultado ya lo estamos viviendo.

Pero deléitense con esta obra de arte [que también puede disfrutarse en youtube]: 


Música. vía La Fonoteca & Listen GO. Funda, vía Cuando calienta el sol.

NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

 

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10 Diciembre 2009

Dame veneno, que quiero morir

. EQM_100912

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Riesgos ajenos

Actuar con riesgo para los demás no es nuevo. Las comidas campestres en la Pascua o el alpinismo en grupo son ejemplos vivos del peligro para terceros, del vivir en sociedad. Fuego y precipicio. También repartir chocolatinas catalanas por Mauritania. O asi. Al tiempo.

Y declarse en huelga de hambre por una causa justa: Haidar. Si ella muere, los marroquiés, lo españoles y los propios saharuis asumiran riesgos sobrevenidos, siempre graves.

Como  transitar en un carro de tracción animal o, simplemente, con una bicicleta. Un riesgo para el prójimo. Se conduzca o no con unas copas de más. La parca, al acecho.

Pero ultimamente se ha puesto de moda el tiro al blanco de los conductores. Con independencia de que sus tragos supongan consecuencias. Por si acaso. Delincuentes. Miles. Tantos, hasta el punto de que la sanción social sustitutoria no tienen dónde llevarla a cabo.

Y la plata, miles de millones para una Agencia Tributaria alternativa en tiempos de crisis.

Pero no pasa nada. Cuando una sociedad es capaz de penalizar a una significativa cuantía de sus ciudadanos, es que no se respeta a si misma; ni a sus tradiciones. Todo sea por los que sobreviven.

Por eso es asumible que los festejos navideños, las fiestas populares, se celebren con agua mineral.

EQM

Controles de alcoholemia ante la navidad

Hosteleros opinan que las cenas de Navidad son un "respiro" para el sector

 

Dame veneno [1977, producido por el Dúo Dinámico]. Los Chunguitos [España, 1973], [+].Letra. [mp3].

Vía en goear

NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

 

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El quicio de la mancebía (EQM)

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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

Algunas versiones de 'Ojos verdes' ['Apoyá en er quisio de la mansebía...']:

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Dña. Concha Piquer. Vía Aiseilles.

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Aquí para escuchar el collage digital [dueto] de Rocío Jurado & Pasión Vega.

Aquí para escuchar a Isabel Pantoja.

Aquí para escuchar a Carlos Cano.

Aquí para escuchar a Amália Rodrigues.

Aquí para escuchar a Concha Buika.

Aquí para escuchar a Martirio.

Aquí para escuchar a Rocío Jurado.

Aquí para escuchar a Plácido Domingo.


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