"Rajoy sí habla, sí tiene presencia en el Parlamento, lo que pasa es que no tanto como los medios piden, unos medios "muertos por el cambio tecnológico" que exacerban la opinión, buscan el follón permanente... Ahí está el icono Mourinho... Importa más lo que dice que lo que hace... No le van a marcar el paso al presidente..."
La situación de la basura mediática española está a la altura de la Champions League, como casi todo lo que ha pasado por el periodo desintegrador y catastrófico de ZP en el País de las maravillas.
Llevamos años desayunando, comiendo y cenando en compañía de televisiones y periódicos que se dedican a sacarles las entrañas a unos u otros con el fin de que nosotros hagamos la digestión a gusto. De entre los desentrañados los hay cómplices de la barbarie porque comen gracias a sus propias vísceras que, en la mayoría de los casos, son inventadas, formando parte de un guión de falsos chuches que, a su vez, hacen las delicias de una clientela que no se sabe si es más lerda que amoral.
Pero hay otros cientos de damnificados que no han hecho nada para merecer eso y que son perseguidos y linchados junto con sus familias y amistades, horadando su derecho a la intimidad, al honor, a la confidencialidad, al respeto, a la tranquilidad y a todo lo que vds se puedan imaginar, en presencia, si llega el caso, de sus propios hijos menores, a los cuales, después, pixelan el rostro. De cómo ese ciudadano que tenía el techo bien cubierto, ha sido acristalado de cuerpo entero.
Todo gratis total. Sin responsabilidad alguna. Gracias al endiosamiento de una libertad de expresión endemoniada que ha convertido al cuarto poder en una suerte de megáfono del linchamiento permanente de todo aquel que, sin necesidad de ponerse por delante, les produzca el repugnante lucro que ansían.
Hasta ahora el negocio tenía un umbral que respetaba determinadas castas, sencillamente por la razón de que eran consideradas como integrantes del mismo sistema que facilitaba la agresión a terceros. Pero, afortunadamente para tocar fondo, la incesante crisis también ha acabado con tales excepciones: jueces, políticos, periodistas, financieros, aristocracia, clero y progresía artística, entre otros, han sido vertidos en el sumidero para su trituración indiscriminada. Y con la ilegal e inmoral muerte del secreto de sumario, ya no se salvan ni los servicios de inteligencia y la materia reservada ha saltado por los aires.
Como estamos viendo estos días, la muchachada del 15M se ha incorporado al despiece social y, del Rey abajo, ninguno está libre de ser libremente amortizado a beneficio todos aquellos que se enriquecen con la vileza. En estos momentos, la Jefatura del Estado, la Reina, los Presidentes del Tribunal Supremo y del Constitucional, el Presidente del Banco de España, el Parlamento, la democracia, los partidos, las Fuerzas de Orden Público, los funcionarios, etc, son objeto del escarnio y la mofa continuada sin que a nadie se le mueva un pelo.
Por eso me ha parecido espectacularmente positivo el artículo de Jaime del Burgo, que les acompaño, a propósito de los años que lleva en la picota mediática su reciente esposa, Telma, una de las hermanas de Letizia, por el mero hecho de serlo. Y eso que a mí el matrimonio principesco siempre me ha parecido un soberano error inmensamente acorde con los tiempos que corren.
También quiero subrayar que no comparto en absoluto todo lo que se dice en el texto: se equivoca tontamente al disparar contra Wikipedia o Internet porque los instrumentos son inocentes. Pero el resto es canela fina. Verdades que deberían ruborizar al mismísimo diablo. Y que están escritas con esa indignación que muchos compartimos. Con mucha claridad, para que todo el mundo lo entienda.
Mientras el verdadero poder de este país no restaure, bajo severas penas por incumplimiento, el respeto a los demás y la presunción de inocencia del ciudadano, aquel ya viejo chiste de que un día nos levantaremos y no habrá calles, acabará siendo un hecho cierto. De momento ya comienzan a cortarlas, impunemente, un día sí y otro también.
Los criminales abusos, pues, no han sido sólo económicos. Las violaciones mediáticas, sin distinción de género, han contribuido, inmoralmente, lo suyo.
Jaime Del Burgo en El Mundo, 130512. Vía foroloco.
LA CONSTITUCIÓN establece un límite frente a las libertades de pensamiento, expresión, creación artística o cátedra: el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. Artículo 20, diáfano. Y sin embargo, la Justicia lo ignora en la mayoría de las sentencias que dicta. En España todo vale. El coste de esta ignorancia judicial es ya muy alto. Lo sabe el que como yo ve las cosas desde fuera y visita su país tras períodos prolongados de ausencia, que es cuando realmente aprehendes los cambios que van teniendo lugar.
Internet es un vomitorio público. Se fomenta el empleo de Wikipedia; enciclopedia la llaman, creada por analfabetos enciclopédicos. Cualquiera puede injuriar a cualquiera en la red, oculto bajo falsas identidades electrónicas que imposibilitan su localización policial: los cibercafés y las direcciones IP de establecimientos públicos actúan como coladeros. La falsedad vertida por los medios basura encuentra eco inexplicable en otros que no lo son tanto -o que no lo eran en absoluto-, y así una cadena de eslabones queda colgando del espacio para siempre. Aunque uno logre desligarse del primer eslabón difamatorio es imposible en la práctica lograr en el resto de los eslabones la eliminación del contenido replicado de sus respectivos servidores, alojados mayormente fuera de las fronteras de España y, por tanto, de su jurisdicción.
Las revoluciones del progreso conllevan también retrocesos en otros órdenes. La industrial se saldó con millones de personas explotadas y un ecosistema atacado de manera artificial por primera vez en la Historia; la revolución tecnológica de hoy se salda con la extinción del derecho inalienable que tenemos al disfrute de espacios de intimidad personal. En pocos años se masificarán los instrumentos que hoy existen en los ámbitos militar y de inteligencia para observar a través de las paredes, y escuchar conversaciones a kilómetros de distancia, gracias a la reverberación de las ondas que nuestra voz provoca en los objetos.
El mercadeo de información confidencial de suscriptores entre los grandes operadores de internet es un hecho. De ahí que las ofertas que recibimos sin demandarlas cada vez casen mejor con nuestras tendencias. El año pasado, el 16% de las ventas totales de internet, cifradas en Estados Unidos y Europa en 370.000 millones de dólares, fueron generadas gracias a este método inducido. No hay ya correspondencia segura al alcance del ciudadano de a pie; el ordenador desconectado de la red es fiable. La misma energía que empleamos en crear propiedad industrial o intelectual, la invertimos en tratar de protegerla.
Los gobiernos y las corporaciones lo saben todo de cualquiera, no así al revés. La difusión de las vidas privadas de la gente en patios de vecindad como Facebook le causa al discreto vergüenza ajena. Esta pérdida de la intimidad consentida o violada llevará a que el derecho a la propia imagen sea letra muerta en un texto fundamental que, en el caso de España, la generación anterior plasmó sin imaginar el mundo al que habría de enfrentarse apenas tres décadas más tarde, no digamos al que está a las puertas. En España la crónica social funciona como una mafia. Lo es porque está organizada y emplea métodos criminales en la consecución de sus objetivos.
Soborna a empleados de compañías aéreas para conocer el destino de sus perseguidos, de telefonía para localizar terminales, de hoteles, restaurantes, clínicas y centros de ocio. La práctica del soborno es sofisticada, imaginativa e interactúa, lo hace como si se tratara de un gigantesco entramado neuronal que se retroalimenta. El soborno mueve al paparazzi, que no es fotógrafo sino cualquiera que se haya hecho con una cámara y un teleobjetivo. No son precisamente Bresson o Seymour, son zarrapastrosos que venden la imagen no consentida a su agencia, la publicación la compra en contra de lo que dicta la ley y alguien redacta una historia con la mentira más vendible que su imaginación le dicte.
Muchos artistas y otros que aspiran a serlo juegan a ser ratón del gato, se saben ratones y gozan con ello. Necesitan publicitarse para vender lo que quiera que hagan. A otros sencillamente les vence su vanidad o su deseo legítimo al reconocimiento público. No es cierto que el que no quiere no sale: los hay que no queriendo salen, y los hay que no consiguen que los saquen, aun ansiándolo desesperadamente. Pero hay una línea divisoria que debe atender la Justicia. La línea que separa a quienes se han lucrado vendiendo episodios de sus vidas privadas y aquellos que no lo han hecho nunca y así lo han dejado claro. Nuestra imagen nos pertenece.
Por ello Google y otras compañías borran los rostros de la gente en las aplicaciones de software donde las personas se ven implicadas. Es inevitable que unos a otros se fotografíen en espacios públicos. Lo que la Justicia debe evitar es que un ajeno pueda obtener beneficio económico de lo que forma parte consustancial del otro: su imagen y el reflejo de ella en el desenvolvimiento en su vida privada.
Los que mueven los hilos de la basura son quienes deciden cómo y cuándo convertir a la persona en personaje. Son una veintena de familias, desconocidas para el gran público, que viven en lo alto del vertedero. Salvo excepciones contadas, en España los hijos o hermanos de los políticos no aparecen en la farándula. Mucho menos los de los dueños de la prensa canalla. Quizá, digo quizá, si surgiera una publicación que se dedicara a exhibir los pormenores de las vidas de los familiares en primer grado de estas clases, el escenario cambiaría.
¿Acaso los primeros no gozan también de la cualidad de personaje público o personaje con proyección pública que algunos tribunales han impuesto en otros casos? ¿Y si los segundos se ganan la vida exhibiendo las ajenas, no tendrían también los demás, en reciprocidad, el derecho a desenmascararlos y a hacer lo propio con ellos? ¿Qué pensarían entonces los que se creen intocables bajo la impunidad que les otorga un poder judicial arbitrario, contradictorio y débil? Para terminar, si hay una vida que debería revestir este carácter de publicidad y contaminación familiar, ésta es la del juez. Cómo ignorar la cualidad de alma ejemplar de aquel que reclama para sí nada menos que la prerrogativa de juzgar a sus congéneres. Falta empatía.
TELMA ORTIZ ha hecho lo imposible en defensa de su derecho al honor, a la intimidad y a su propia imagen. Telma es valiente y obstinada en el empeño. Ha librado su particular batalla contra la podredumbre mediática que se ha ido extendiendo en la España cainita en perjuicio de la salud mental colectiva y del nivel educativo de las nuevas generaciones. La educación de hoy hará la sociedad de mañana. Medios y educación es hablar de lo mismo, y francamente no conozco un país del mundo desarrollado donde el sistema mediático presente semejante degradación moral y empobrecimiento de contenidos.
He sido testigo del acoso sufrido por Telma y otros miembros de su familia, aunque ya no estén aquí para contarlo. Soy testigo de lo que le supone a una madre no caer en la provocación cuando un delincuente coloca una cámara a 10 centímetros del rostro de su hija pequeña y le susurra al oído crueldades de persecuciones temerarias cuyo riesgo es cobrarse la vida de un transeúnte al precio de una fotografía movida, de entorpecerle el camino, de sitiarle la casa día y noche relevándose por turnos de ocho horas. Le han llegado a decir: «Ya sé que te estoy destrozando la vida», para a continuación darle las gracias por servirle de sustento. Así de literal y de enfermizo.
De este atropello soy testigo hace casi una década, y ojalá hayamos puesto un punto final haciendo suya mi residencia en el extranjero. Si hay alguien en España que ha dicho alto y claro en muchas ocasiones, ante diversas instancias y enfrentándose a Goliat, que la dejen vivir en paz, ha sido Telma, mi esposa. Ahora ya no estará sola en la defensa de su derecho constitucional, aunque nos lleve años y terminemos pidiendo el amparo de la Justicia internacional, donde la congruencia de su legislación y jurisprudencia le dará la razón, porque la tiene. Como la tiene el resto de los discretos violados por quienes permanecen impunes en lo alto del vertedero.
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Algo tendrá el vino cuando lo bendicen, in vino veritas [latinajo que ya no conocen ni los de ciencias ni los de letras]. Desde hace tiempo me pregunto cómo y porqué ha desaparecido, simuladamente, la ‘lucha de clases'.
No es, desde luego, porque la haya sustituído el 15M. Ese movimiento que inició su andadura con gente advertida y que fue inmediatamente fagotizado por antisistema de opereta. El sábado daba pena ver cómo, en Madrid, 30.000 almas caritativas pretendían ejercer la soberanía popular soltando infinitas majaderías. Mientras los menos y excepcionalmente, como el de la foto, señalaban algunas verdades como puños.
Esa movida, es así, no cuenta con el apoyo de significativo ni de unos ni de otros. De nadie. Ese pueblo, con la agonía del paro, que sentado ante sus televisores, esperaba el momento gore de ver cómo la pasma les iba a dar de valiente a aquellos 'resistentes' que, en la madrugada, se quedaran en el fuego de campamento.
Por eso resultaba patético contemplar cómo, por ejemplo, el diario El País le daba al esperpento una cobertura y una credibilidad que rayaba en el frikismo más absoluto, empleando el sábado adjetivos mayestáticos en su información digital y publicando el domingo una portada y unos contenidos que recuerdan a una mezcla de los mejores tiempos de Ana Belén o Jeanette. En concierto. Que se prorroga.
¡Devolved el país, a los ciudadanos! ¡Son maleantes, los que cazan elefantes! ¡Es mentira! ¡Sí hay dinero! ¿Quién lo tiene? ¡Los banqueros! ¡Apaga la tele, enciende tu mente! ¡El próximo parado, será el diputado! ¡Que no, que no tenemos miedo! ¡Con este Gobierno, vamos de culo! ¡La ley de extranjería, a la reina Sofía! ¡Mariano, que no llegas al verano!
De modo que habrá que mirar al fondo, bien al fondo, para centrarse en cómo ‘los mercados' -el poder- ha beneficiado a los asistentes, hasta ahora, con la oportunidad de que sus familias se sientan/en como en clase media: ya no hay tercera en los ferrocarriles.
El nene condenado a proletariado ya lleva tiempo vistiendo, bebiendo, jugando o vacacionando como aquella pequeña burguesía que a conseguido compartit con ellos el no saber leer ni escribir. O sea: al obrero le distraemos con chucherías -chuches- y al burgués le masificamos la enseñanza de modo que de política no entienda.
Y cuando se descuiden, en su ansia por obtener lo innecesario y renunciar a lo esencial, les damos con la puerta en las narices de forma que tengan que renunciar a 20 o 30 años de bienestar. El obrero a la miseria y el tendero a la penuria.
Sin rechistar, claro, como estaba previsto. Porque ya me dirá vd la carcajada que supone para el poder el circense espectáculo de otra suerte de los mendigos [Viridiana, 1961] de Buñuel, ensoñando en la Puerta del Sol.
Y ante la gravísima ausencia de geriátricos como Dios manda a precios del común -sin la menor queja al respecto, durante años, de la sociedad entera- no quiero ni pensar la vejez que les espera a todos esos padres que renunciaron, por sus hijos, al vino, fuente de toda verdad.
Porque, encima, los nenes vengarán el engaño diabolizando a sus progenitores en cada uno de los años de calvario que les suponga pagar la hipoteca.
Este fin de semana se iniciaba la conmemoración del aniversario de las movilizaciones del 15-M, enormemente publicitada en las redes sociales y en los medios de comunicación afines.
Esa conmemoración se había visto precedida por un calentamiento en torno a los recortes educativos, con convocatoria de protestas incluida. Sin embargo, las cosas no han salido como esperaban los organizadores: el pasado jueves, solo unos pocos centenares de personas se dieron cita en Madrid para clamar contra esos recortes en educación. Y ayer, en el inicio del aniversario del 15-M, tan solo unas decenas de miles de personas, menos que hace un año, acudieron al llamamiento a tomar las plazas.
En Madrid, el número de manifestantes que secundó la consigna de movilizarse no superó los 25.000: suficiente para llenar la Puerta del Sol, pero menos incluso que hace doce meses, cuando dio comienzo lo que parecía que iba a ser un prometedor movimiento ciudadano.
Y la inmensa mayoría de los que ayer se manifestaron en la Puerta del Sol se disolvió sin más problemas en cuanto acabó el tiempo que la Delegación del Gobierno había fijado para la concentración. Un reducido contingente de unos pocos cientos de personas decidió permanecer en asamblea más allá del horario autorizado, pero ni siquiera consiguieron ponerse de acuerdo sobre si desafiar la prohibición de acampar.
A las cinco menos cuarto de la mañana, cuando las furgonetas de los antidisturbios han hecho acto de presencia en la Puerta del Sol para desalojar la plaza, había casi menos manifestantes que policías, con lo cual no le ha costado mucho a la fuerza pública desalojar a los escasos aspirantes a revolucionario que estaban preguntándose si plantar su tienda de campaña.
En resumen: un nuevo fiasco más de quienes aspiraban a liderar en la calle el descontento popular y que solo consiguen convocar protestas que en lugar de ir más, cada vez van a menos. Más que en vanguardia revolucionaria, han derivado en grupúsculo chocante y folclórico.
El malestar social en nuestro país es evidente, a pesar de lo cual los del 15-M son solo cuatro gatos mal contados, camino de convertirse en solo tres. Lo cual tiene delito: que en un país que marcha hacia los seis millones de parados, solo logren reunir a unos pocos miles de personas en las manifestaciones de protesta, indica que existe una desconexión absoluta entre lo que ellos plantean y las opiniones de los más afectados por la crisis.
O sea, que esos que les dicen a los políticos lo de "no nos representan" resulta que no tienen ni idea de cómo movilizar el hartazgo de la sociedad. Así que ellos sí que "no representan" a nadie.
¿Se han preguntado los organizadores del 15-M qué es lo que está fallando, por qué no consiguen movilizar a la muchísima gente que está sufriendo el impacto de una crisis económica brutal?
¿Por qué los parados no acuden en masa al llamamiento del 15-M? ¿Dónde están todos esos jubilados que no llegan a fin de mes? ¿Por qué se quedan en su casa los afectados por los recortes, o los estafados por las preferentes, o los amenazados de desahucio, o las personas que han visto cómo su sueldo se reducía a lo largo de los últimos meses?
Alguien en el 15-M debería darse de cuenta de que quizá lo que pasa es que la gente no es tonta. Y no le gusta que la utilicen. Quienes dirigen el 15-M desde sus decimonónicas asambleas de barrio y sus gastadas consignas de revolucionario cañí deberían entender que lo que un parado espera es que alguien se preocupe de su problema, no que trate de utilizarlo para defender todo tipo de causas que al parado le importan una higa. Y que lo que un jubilado espera es que alguien escuche sus cuitas, no que se aproveche de él para propugnar, por ejemplo, la escuela laica.
Lo que el 15-M debería entender, en definitiva, es que su visión sectaria de los problemas les ha hecho perder contacto con la realidad: si se dedican a mezclar la protesta por la situación económica y política con ataques a la Iglesia católica, con campañas en pro del lenguaje no sexista, con exaltaciones del laicismo, con descalificaciones de la enseñanza privada o con delirantes argumentos contra el liberalismo económico, no solo alejan de las protestas a una inmensa mayoría de los candidatos a llenarlas, sino que demuestran también que su visión de los problemas es tan parcial e infantil, que jamás podrán proponer soluciones que funcionen.
Para hablar con un lenguaje alejado de los problemas de la gente y para tratar de manipular a las personas ya tenemos a los políticos. No nos hace falta que venga nadie más. Por eso el 15-M está muerto. Murió de sectarismo, después de confundir la revolución con su escenografía y su ombligo con el centro del mundo.
Para que un movimiento de protesta en la calle tenga éxito, deberá actuar, en primer lugar, con honestidad, y dedicarse a servir de altavoz de los problemas reales de la gente.
Servir a la gente, en lugar de servirse de ella. Resulta sencillo, ¿verdad? Y, sin embargo, ¡con qué facilidad lo olvidan algunos!
Pero en el pecado llevan la penitencia. Podía haber sido y no fue. Una pena.
Albert Boadella era entrevistado ayer en la última de ABC, donde dejó este titular tan vistoso y algunas otras muestras de su inteligencia. Hoy, en La Razón, mostraba su posición crítica contra el movimiento 15-M:
"Siempre me han seducido muy poco los movimientos asamblearios. No es nunca la reunión de la libre expresión ni mucho menos de la propuesta inteligente, es el terreno del que más grita. Cuando estos grupos se apoderan de la calle intentando hacer prevalecer sus ideas por la presión numérica, la democracia se aleja, el voto es la única fórmula de cambiar las estructuras, obviamente fuera de la revolución. Las pocas y precarias propuestas del 15-M muestran la fragilidad del movimiento."
Los indignados han tomado su verdadera dimensión cuando el ministro del Interior ha puesto a la Policía a cumplir la ley, algo que a Rubalcaba no se le había ocurrido que podía hacerse, en la vana esperanza de que aquello moviera el voto una semana más tarde hacia el partido y el Gobierno que tan bien les entendía.
Ayer, Pedro Almodóvar se personó en Sol para hacer llegar a los niños su cariño y su amistad. El gran cineasta de Tomelloso es la contrafigura de Boadella. Al revés que el dreamaturgo catalán, él odia la vida burguesa que se ve obligado a llevar, por eso va a la Puerta del Sol a denunciar el capitalismo y los bancos, que él concibe como un ente maligno, no como el gestor de sus ahorros. Cuando se detuvo a Bernard Madoff se supo que uno de los perjudicados por su estafa piramidal era Almodóvar cuya productora, El Deseo, era el máximo accionista de la empresa Oyster Inversiones, que tenía una parte de su patrimonio invertido en uno de los fondos perjudicados por Madoff.
[1] El Mundo, 26 de diciembre de 2008.
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NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
"[...] Quiero tener techo pa vivir ratonera de mis sueños, en mi cuarto el mundo entero y un florero de jardín. [...]"
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Dime de qué se trata que yo me opongo
El lunes estuvo el Presidente del Gobierno en 'Herrera en la Onda' e insinuó la probable ayuda pública a BANKIA a base de préstamos. Lo que supuso la pronta dimisión de Rodrigo Rato por el qué dirían las malas lenguas si quedaba a la espera de tal crédito, habiendo sido Vicepresidente del Gobierno popular de Aznar. Dicho y hecho: al toque, salió presto el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, a manifestar:
que los ciudadanos no entienden que "haya dinero para la banca y no para sanidad o educación. Como no entiende ningún pensionista que ahora les obliguen a parar por sus medicinas".
Con 'llamadme Alfredo' hoy -pero mañana de vd o quién sabe- es posible cualquier cosa/causa. Estos socialistas parecen como niños que no se dan cuentan de lo que hacen, pero la realidad es que se lanzan como hienas al menor atisbo de mermar en su provecho, aun a costa de decir lo contrario de lo que se piensa. O sea, mentir.
Bankia tiene 10 millones de clientes -¡entre los que confiesa encontrarse el propio Pérez!- y, por tanto, el préstamo al banco es un salvavidas, sobre todo, para todos ellos, los impositores. De esa cantidad de población enganchada, si seguimos la tenebrosa ciencia estadística, al menos 5 millones han votado a Rubalcaba quien, cuando llegó a casa, se encontró con el consiguiente rifirrafe, imagino:
- Alfredo, después de la barbaridad que has dicho, mañana sin falta te acercas y cancelas la libreta! - ¡Pero si fue un decir! - ¡Pues en teniendo que ir a ca Herrera mismamente mañana, vas y te desdices!
Efectivamente, pocas horas después, llamadme como queráis ha cumplido el mandado en el mismo programa de Carlos Herrera, de Onda Cero:
"Yo tengo mi dinero en Bankia y no voy a hacer nada con mis ahorros". "Los ciudadanos pueden tener la tranquilidad de que no hay un solo euro que van a perder en este proceso de transformación del sistema financiero que es necesario".
Cada día se explican mejor los 40 años de franquismo.
La posibilidad, que se conoció ayer, de que Bankia reciba dinero público permite hacerse una idea clara del sistema de comunicación socialista. Veamos la secuencia.
1. El presidente Rajoy, en entrevista con Herrera, insinúa que el próximo viernes alguna entidad financiera recibirá dinero público.
2. Rodrigo Rato anuncia su dimisión como responsable de Bankia. Se deduce que será Bankia la entidad financiera que recibirá ese dinero público.
3. El jefe de la oposición declara de inmediato que no comprende cómo el gobierno da dinero a los bancos y se lo quita a la sanidad y la educación, y que ya está bien.
4. Al día siguiente, y otra vez donde Herrera, el jefe de la oposición declara que el gobierno tiene la obligación de salvar a Bankia de la quiebra, e incluso añade la nota de color de que él tiene su dinero allí.
5. Pero el bien ya está hecho.
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Un rescate para Bankia
La dimisión de Rato facilita la gestión del grupo tras una inyección masiva de fondos públicos
La delicada situación financiera de Bankia, cuyos balances están lastrados por activos inmobiliarios depreciados por importe de casi 32.000 millones, tomó ayer un nuevo rumbo con la dimisión de su presidente, Rodrigo Rato, después de dos años de gestión al frente de CajaMadrid primero y el grupo Bankia formado a partir de ella después, y el reconocimiento por parte del Gobierno de que se está preparando un plan para inyectar dinero público en Bankia.
Ya no cabe duda alguna de que la reforma financiera propuesta por el Gobierno a primeros de año, que suponía un aumento de las provisiones sobre los activos inmobiliarios, no ha surtido los efectos deseados. Más bien ha prolongado la agonía de la banca española frente a la creciente desconfianza de los inversores internacionales y ha maquillado durante meses la mala situación de varias entidades financieras, cuyo caso más grave es Bankia. Tras meses perdidos por las dudas, Rajoy y Guindos se aprestan a resolverlo.
La dimisión de Rato es plenamente coherente con el panorama actual. El ex vicepresidente económico fue la persona adecuada para desplegar relaciones y pilotar la conversión de una caja en banco y acelerar su salida a Bolsa. Llegados al punto actual, el presidente del Gobierno parece haber caído en la cuenta de que no habrá solución para la crisis española si no se sanea Bankia, objeto de sospecha para todos los mercados de inversión europeos. Rajoy ha intervenido sin duda para facilitar el cambio en la gestión y Rato ha engrasado la transición proponiendo a José Ignacio Goirigolzarri, ex consejero delegado de BBVA. Rato declaró ayer que presentó su renuncia por "estimar que es lo más conveniente para esta entidad". Y por ende, cabría añadir, para el conjunto del sistema financiero español.
La Bankia actual tiene que luchar por su supervivencia.
Y si el Gobierno debe inyectar miles de millones a la entidad, también resulta más defendible ante la opinión pública que no se sitúe al frente alguien que compartió mesa en el Consejo de Ministros de Aznar con los actuales responsables políticos. Por otro lado, la salida de Rato es congruente con el derecho del Estado a cambiar el equipo de gestión de una entidad en caso de participación pública en su capital. No se entendería un rescate público sin que el Gobierno participase, con mayor o menor intensidad, en las decisiones del grupo al que se presta el dinero, sea en calidad de crédito o, con más razón, en calidad de capital.
El brusco cambio de dirección en Bankia puede dar una pista sobre las medidas bancarias que pretende tomar el Gobierno el próximo viernes; si se plantean cambios directivos, pocas dudas caben ya de que empeñarán dinero público en el saneamiento bancario. Los detalles de la nueva reforma bancaria no se conocen todavía y son imprescindibles para valorarla. No es lo mismo inyectar dinero público en el capital de Bankia (o en otras entidades, como las cajas gallegas) que hacerlo en la sociedad inmobiliaria que se haga cargo, de forma individual o colectiva, de los activos tóxicos del grupo. No es lo mismo aportar un crédito, con su interés correspondiente, que entrar directamente en el accionariado del banco; en el segundo caso se obtiene el derecho al entrar en el Consejo de Administración y en el primero no. No es igual rebañar dinero de la Hacienda española que recurrir al capital (también público) del Mecanismo de Estabilidad Europeo o del FMI.
En cualquiera de los casos, admitido que el dinero público es el último recurso para sanear Bankia (y con él, el sistema financiero español), es imprescindible que los recursos de los contribuyentes obtengan, como contrapartida, el derecho a que el Gobierno ejerza un control estricto sobre los bancos salvados.
Algunos aseguran que Rodrigo Rato se ha despedido con la célebre frase de Estanislao Figueras cuando dijo aquello de «estoy hasta los c de todos nosotros» poco antes de dimitir como presidente de la I República. Otros afirman que el titular de Bankia ha dejado su cargo más presionado que el mismísimo Pep Guardiola pero, claro está, con muy peores resultados.
Probablemente todos tengan su parte de razón porque Rato se ha marchado harto ya de estar harto y después de que Luis de Guindos le conminara a una profunda reconversión de la estructura corporativa de su entidad como condición indispensable para que el Banco de España acudiera en socorro del soldado Bankia. Los más de 30.000 millones de euros en activos inmobiliarios pesaban como una losa sobre las expectativas de rentabilidad de una entidad sistémica y esencial en el desenlace de la gran reforma financiera proyectada por el ministro de Economía.
Entre los cambios auspiciados por el Gobierno sobresalía la necesidad de incorporar a José Ignacio Goirigolzarri en calidad de primer ejecutivo con el cargo de consejero delegado, pero ni Rato quería ser un chairman encargado de vestir santos en Bankia ni el flamante fichaje estaba dispuesto a repetir la experiencia de segundón que le llevó a salir del BBVA con un «adiós muy buenas» y una indemnización multimillonaria de las de antes de la crisis.
El relevo efectivo y con todas las consecuencias en la cúpula de la cuarta entidad financiera del país equivale en todo caso a un golpe encima de la mesa por parte de Mariano Rajoy. El fin de semana ha sido de órdago para el presidente del Gobierno, quien finalmente se ha decantado por apoyar a su ministro frente a los planteamientos del que fuera su gran adversario en la carrera por la sucesión de Aznar al frente del Partido Popular. Rato se había labrado un enorme ascendente ante Rajoy pero no el suficiente para doblegar la estrategia de Luis de Guindos, que ahora sube muchos enteros en su objetivo de reestructurar por las bravas el sector bancario y de cajas de ahorros en España.
El Ministerio de Economía ha cogido definitivamente el toro por los cuernos para tutelar al Banco de España y que el Banco de España tutele a Bankia. La salida de Rato tiene todas las trazas de una intervención tácita o encubierta que será culminada cuando dentro de unos días se oficialice el plan de saneamiento de la entidad con una aportación del FROB de hasta 10.000 millones de euros adicionales a los casi 4.500 que todavía tiene que devolver . Las nuevas ayudas se canalizarán mediante los célebres cocos, apodo como se conoce a los títulos contingentes convertibles, un producto híbrido de la ingeniería financiera moderna aceptado por los reguladores supranacionales y que se contabiliza en la partida de recursos propios por el emisor pero es considerado como deuda perpetua para el comprador.
Mediante este invento el Estado podrá sacudirse la responsabilidad directa en la gestión, al tiempo que Guindos da un serio aviso al resto de navegantes que andan deshojando la margarita de nuevas fusiones como las que reclama a voz en grito el Ministerio de Economía. En cuanto al presidente saliente de Bankia la experiencia demuestra que siempre hay Rodrigo para rato y todo sea que Rajoy tenga que volver a enfrentarse con un rival en potencia, una especie de Monti a la española situado, de momento, en la recámara de una recesión que aún no ha tocado fondo.
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Guindos justifica el golpe de mano en Bankia por las presiones de la Comisión Europea y de los grandes bancos
Enfrentado a las tesis menos traumáticas que defendía el núcleo duro del PP, Luis de Guindos ha terminado por imponer su criterio sobre el futuro de Bankia y ha justificado su actitud a partir de la presión que estaba recibiendo de la Comisión Europea y de los presidentes del Santander y del BBVA, sobre todo.
Según fuentes gubernamentales, de las conversaciones que el ministro de Economía ha mantenido en las últimas semanas con los comisarios europeos de Competencia, Joaquín Almunia, y de Economía, el finlandés Olli Rehn, dedujo que tenía que actuar rápido para resolver el problema de Bankia y buscar, además, una respuesta drástica con el fin de despejar las dudas que la entidad suscita en Bruselas, al margen de las que derivan del saneamiento global del resto del sistema financiero.
Los mensajes que Rehn le trasladó a Luis deGuindos fueron muy claros y contundentes: La mayor parte de los países europeos llevan muy adelantado el proceso de saneamiento de la banca y si España quería salir del mismo saco que Grecia, Irlanda o Portugal, debía tomar decisiones urgentes, sobre todo con Bankia. Una tesis muy parecida a la que también ha venido defendiendo en las últimas semanas el Fondo Monetario Internacional.
El comisario Rehn ha colocado a Guindos en más de una ocasión frente al espejo alemán. En este país han desaparecido entidades con un volumen de activos similar al que tiene en España el BBVA. El banco alemán Hypo Real Estate, por ejemplo, ha encarado un saneamiento brutal, con la reducción del 85% de su balance. En Alemania solo queda por limpiar el balance del banco regional de Baviera. La diferencia con la actuación que tuvo Zapatero es que Ángela Merkel dio desde el principio la máxima prioridad a la consolidación de su sistema financiero, algo que no ocurrió en España, en parte también por la pasividad del gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Ahora, a estas alturas, es necesario encontrar alrededor de 175.000 millones, el importe de los activos inmobiliarios dañados, sin disparar el déficit y la deuda en lo que se antoja una misión casi imposible. El reto preocupa a los principales bancos, especialmente a Emilio Botín (Santander) y a Francisco González (BBVA), que la semana pasada se sumaron a la compañía del presidente de Caixabank, Isidre Fainé, para compartir confidencias con Luis de Guindos y presionarle a favor de soluciones quirúrgicas respecto a Bankia.
El ministro les explicó sus planes y el posible fichaje para la entidad de José Ignacio Goirigolzarri, quien solo aceptó el encargo después de imponer duras condiciones, entre ellas la de convertirse en el presidente de la entidad y remover a todo su consejo de administración y demás cargos directivos que han acompañado desde principios de 2010 la singladura de Rodrigo Rato.
Las mismas fuentes informan que ha sido la dura y larga negociación mantenida entre Economía y Goirigolzarri, ex consejero delegado del BBVA, la que ha retrasado la solución dada a Bankia, a pesar del interés de Guindos en protagonizar este golpe de mano en el fin de semana de finales de abril.
¡De buena te has librado, Nacho González...! Ignacio Nacho González es el vicepresidente de la Comunidad de Madrid a quien Esperanza Aguirre, no se sabe si en un arranque de infinito amor o de exquisita venganza, quiso colocar en la presidencia de Caja Madrid como sucesor de Miguel Blesa. Las obras completas de González en materia financiera caben en la servilleta de un bar de carretera, pero otro tanto cabe decir de Rodrigo Rato de Figaredo, de los Figaredo de toda la vida, que es un brillante, un suponer, licenciado en Derecho, con algún cursillo de algo parecido a Economía en alguna universidad americana. Un misterio la vida de este prohombre de la derecha española.
Se fue del FMI por la puerta de atrás y sin explicación, después de haber puesto todo un país patas arriba para conseguirle el puesto, y por la misma puerta se despide ahora de Bankia, poniendo broche de cartón piedra al currículum de quien pudo haber sido todo y no fue, un personaje con más talento natural que conocimientos y, eso sí, con un exceso de soberbia de la que ha dejado huella, no precisamente buena, allí por donde ha pasado.
Nunca entendí por qué títulos de propiedad o merecimientos había que darle a este galán la presidencia de la segunda Caja de Ahorros española tras La Caixa catalana, aunque en la famélica España democrática de nuestros días los grandes capos de la política se lo merezcan todo a costa de los indefensos ciudadanos que les mantienen con sus impuestos, pero el caso es que el señorito se postuló y claramente reclamó la merced a quien podía concederla, un tal Mariano Rajoy con el que había competido por la presidencia del Gobierno, quien, contra todo pronóstico, accedió al regalo tal vez en pago de alguna deuda pasada o como liquidación y cierre de cualquier débito futuro.
Es difícil imaginar a don Rodrigo sin saber dónde se metía, porque media parroquia sabía cómo estaba Caja Madrid y la otra media lo sospechaba. Su otrora discípulo Luis de Guindos lo conocía tan al dedillo que rechazó la oferta que el propio Rajoy le formuló para hacerse cargo del invento. Listo este prunus cerasus de sabor agridulce: no me voy a la Caja como presidente; prefiero intervenirla como ministro dentro de unos meses.
Ya metido en harina, nuestro héroe prácticamente cerró la compra de Bancaja en una cena, sin preocuparse de menudencias del tipo due diligence y demás engorros. Para Olivas y otros árboles frutales de la arruinada huerta valenciana, la llegada de Rato debió ser algo parecido a la aparición de la Virgen de Fátima en forma de Cid Campeador. Aquello prometía. Prometía ser el desastre que ha terminado siendo, haciendo bueno aquello de que la fusión de dos Cajas malas hace una malísima, una ruina de Caja imposible de salvar incluso para el Séptimo de Caballería disfrazado de Banco Central Europeo.
Don Rodrigo, que sabe poco de empresas y menos de empresas financieras, tuvo que echarse en brazos de un consejero delegado que conocía muy bien Mallorca (Banca March), lo cual hubiera estado muy bien si de gestionar una agencia de viajes en Stuttgart se tratara, pero quedaba como mal cuando la cosa iba de insuflar vida al muerto de Bankia.
¿Un posible Monti emboscado amenazando a Rajoy?
Otros con quienes lo intentó antes le dieron calabazas, que es también, como guindas y olivas, un producto de la huerta. Parece que uno de ellos fue Goirigolzarri, ex consejero delegado del BBVA y tipo conocedor, éste sí, de lo que se trae entre manos. Sería la primera llamada a la puerta del bilbaíno. La segunda ha tenido lugar hace escasas fechas, y de nuevo la respuesta fue no. Seguro de sus posibilidades y liberado de servidumbres con el BBVA, el de la Comercial de Deusto se jugó un órdago: no quiero ser empleado tuyo; quiero tu empleo. No quiero sentarme a tu lado; quiero tu sillón. Acepto la presidencia; desdeño la consejería delegada. En este contexto, es un puro gesto de cortesía, en realidad un acto de caridad cristiana que quienes le han puesto en la calle permitieran ayer a Rato apuntarse el fichaje de Goiri como una libérrima decisión personal.
El problema de Bankia había alcanzado tales dimensiones, tal peligro sistémico para el futuro no ya del sistema financiero sino de la economía española entera, que no ha quedado más remedio que quitar el tapón que impedía desatascar las cañerías de un eventual saneamiento. Lo ha hecho el Gobierno tarde, mal y nunca, porque el señorito tenía -¿tiene?- mucho predicamento en las filas de la derecha conservadora y en Moncloa parece que le tenían -¿tienen?- mucho respeto, al punto de que alguno llegó a temer en él a un posible Monti emboscado y a la española.
No ha sido. No será. Sic transit. Haber metido dinero público nuevo en Bankia sin haber cesado a su presidente, hubiera sido un escándalo de proporciones mayúsculas. Nunca supimos por qué se le dio la presidencia de Bankia y nunca tampoco sabremos por qué se la han quitado. El ministro de Economía lo ha cocinado todo con los tres grandes banqueros -Botín, González, Fainé- del Reino. Como siempre, desde Viriato a esta parte, la oligarquía española haciendo y deshaciendo a su antojo, de espaldas al pastueño pueblo dizque soberano. Cosas de la "calidad" de nuestra democracia.
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NOTAS.-
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'La félicité' [1966]. En versión francesa interpretada en 1970 por Nada [Carole Simard, Canadá, ?]. Canción compuesta por y con letra de Palito Ortega [Argentina, 1942]. ♪♪ ♫ retro60QCFR. Letra original y en francés.
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De tiendas y Unión Europea
Hollande tiene el aire de los líderes catalanes: esa cara de agente comercial de toda la vida, que tan bien se entiende con el minorista o, directamente, ese encanto pacífico, buenista, que despierta la bonhomía de todo tendero de ultramarinos que se precie. La nueva grandeur. Recuerden, sin Mas, el histórico perfil de botiguer que alimentaba ese hombre Estado [catalán] llamado Jordi Pujol.
Se acabó eso del Presidente con rostro y ademanes de potencia mundial. Es lo que tiene el reducirse: que acabas teniendo que explicar por qué has prohibido el uso público del burka en tu país.
Si, encima, este vendedor de parafarmacia acerca las expectativas ilusionadas de los franceses sólo a la infinitesimal parte de la ruina a la que el nubático con puñetas de cardenal nos ha conducido a nosotros los españoles, van bien aviados.
Ahora, eso sí, he de reconocer que estos gabachos de mujeres entienden un rato. Tan parecidas, por cierto a tanta preciosidad catalana.
De Grecia, qué decirles: los griegos son el máximo exponente tanto de su idiosincrasia nada calvinista como de la terrible evidencia de que la Unión Europea no ha dejado de ser lo que únicamente era: una unión monetaria. Y si sigue así, le quedan cuatro telediarios.
HUBO un momento extraordinario en el debate televisivo entre Sarkozy y Hollande, la semana pasada. Todo había sido gran pugilato: fina esgrima y golpes duros. Los candidatos se ajustaban a la estrategia prevista: Sarkozy hostigaba con la arrogancia de quien se sabe intelectualmente superior; Hollande se atrincheraba en su perfil de hombre invisible. Mediado el combate, Sarkozy rompió las reglas y mandó a hacer puñetas lo que todo técnico electoral sabe inviolable: la supuesta humildad del candidato ante quienes le votan. Pero Sarkozy no es hombre de humildades. Hollande había esgrimido por enésima vez su rentable lema de hombre común, de hombre normal, de hombre de la calle. Algo perfectamente falso, a poco que se considere el historial académico de élite del cual él, como casi toda la clase dirigente en Francia, proviene. Pero daba igual: lo que importaba era la imagen discreta ante los espectadores. La contra de Sarkozy se volvió seca, casi asesina. Abajo las máscaras. Reproduzco la transcripción literal de sus palabras:
«Señor Hollande, usted ha hablado, tal vez para ser desagradable conmigo, de un presidente normal. Voy a decirle algo: la función de un presidente de la República no es una función normal. Ni la situación en la cual vivimos es una situación normal. La normalidad de usted no está a la altura de los envites en juego. Para postularse a esa función, no creo que el General de Gaulle, ni François Mitterrand, ni Valéry Giscard d'Estaing, ni Jacques Chirac, ni Georges Pompidou fueran, hablando con rigor, hombres normales».
Contra la normalidad. Si yo hubiera sido un elector francés, en ese instante hubiera decidido mi voto. Yo, que no voto nunca, sencillamente porque la política me aburre y aún más me aburren los políticos. Pero que rindo un culto sin límite a la inteligencia. Con perfecta indiferencia a que sea la inteligencia de mis amigos o la de mis enemigos. La inteligencia es lo único por lo cual vale la pena vivir en este mundo sobre el cual el cretinismo impera ampliamente. Un presidente gris es una maldición.
En Francia, que ha visto pasar por la alta política, durante los dos últimos siglos, a las mejor talladas cabezas de sus Universidades. Es la diferencia con nosotros. En España, un presidente que sólo sea gris es una bendición del cielo. Porque aquí lo que ha primado en política, durante esos dos mismos siglos, ha sido la bicéfala especie de lerdos y delincuentes.
Pero no soy yo quien vota, desde luego. Y puede que esa sobredosis de brillantez le haya costado la reelección a Sarkozy. La demasiada inteligencia no gusta al hombre de la calle. Peor para el hombre de la calle. Mediocridad es política.
La obra de Nicolas Baverez, La France qui tombe (Francia en declive), fue un aldabonazo que precedió a la llegada de Sarkozy a la presidencia. Fue también una inspiración para las promesas de reforma que sembró hace cinco años el ahora derrotado. Aquel diagnóstico sobre los males de Francia señalaba la inviabilidad de un modelo económico anquilosado, intervenido, que se mantenía gracias a la deuda pública. Sarko, siempre ambicioso, no sólo prometió una reforma, sino una ruptura con el viejo modelo, y la recuperación de valores como el esfuerzo y el mérito. A grandes promesas, grandes decepciones. En un lustro, Francia ha pasado de contemplar el declive a asomarse al abismo.
La crisis, es verdad, se cruzó en el camino y su embestida ha ido tumbando uno por uno a los gobernantes. Pero Sarkozy ha sido ante todo una víctima de sí mismo, como ha escrito Guy Sorman. Su programa rupturista apenas salió del limbo; ahí siguieron las 35 horas y la rigidez del mercado laboral. Así, la desafección de parte de sus votantes se ha unido a la hostilidad de quienes nunca quisieron cambio de modelo alguno. Hollande, el candidato por accidente -por los incidentes sexuales del favorito-, ha recogido la cosecha de un inflamable descontento que, en porción significativa y a ambos lados del espectro, cuestiona el régimen democrático, la economía de mercado y la integración europea. Ahí es ná.
Es un punzante paralelismo que las expectativas que suscitó Sarkozy con sus promesas de reforma, las haya generado Hollande con su indefinición. Esperan de él grandes prodigios, sin ir más lejos, los socialistas españoles, tan reacios a producir ideas que prefieren sumarse a las de otros. Han atribuido al pobre François la invención de la sopa de ajo: el crecimiento. A nadie se le había ocurrido antes, por lo visto, que había que crecer para salir de la crisis. Pero han paseado a Hollande como brioso combatiente contra la austeridad de la roñosa Merkel, y le felicitan por conseguir que en la UE se empiece hablar de crecimiento y de proyectos de inversión. Se equivocan.
Es bien dudoso que Francia, con Hollande o sin él, se pueda permitir un aumento del gasto público. La deuda, como el dinosaurio de Monterroso, estará ahí cuando la izquierda despierte de la fiesta. Y es improbable que el socialista tenga la capacidad y aun la voluntad de modificar la política común. El fenómeno Hollande es un soufflé: se desinflará en cuanto salga del horno. Si el ligero cambio en el discurso europeo se debe a un fenómeno francés, no será por la aparición del nuevo héroe de la izquierda, sino por la inquietud que provoca la fuerza adquirida por los antisistema en el caldo de cultivo de una crisis que sólo tiende a empeorar. Porque la derrota de Sarko significa que la ganadora de facto es Le Pen.
Lo diremos sin ambages: los resultados de las elecciones generales en Grecia son el enésimo capítulo de la interminable tragedia griega de automutilación. Y como revuelta balcánica que son, ofrecen poca esperanza de mejora y ninguna salida razonable, racional. Revelan que gran parte de los griegos están tan dolidos, indignados, desesperados y obnubilados, que quieren romper todos sus contratos con el mundo exterior. Y ante todo con la Unión Europea. Y que han sido convencidos por los más radicales del espectro político de que es mejor buscar consuelo que solución. Todo el mundo esperaba con preocupación los resultados de las elecciones generales griegas porque nadie esperaba un resultado «bueno».
El resultado habido confirma los temores. Si por resultado bueno se tiene uno que sirva para la formación de un Gobierno que sea capaz de recuperar la estabilidad y generar confianza dentro y fuera del país, el de ayer es perfectamente nefasto. Es un nefasto reflejo electoral de una voluntad popular que todos habrán de respetar pero que lleva a una situación que exigirá un milagro para la adopción de cada decisión razonable. Y todas ellas tendrán una oposición desmesurada y radical en contra.
Así las cosas, los socios y los mercados habrán de evaluar la nueva situación. Deberán ver qué gobierno es posible ahora para suceder a los tecnócratas de Papademos. Y si vale siquiera la pena continuar los esfuerzos por mantener dentro del euro en todo caso a un país que acaba de confirmar su rechazo a los acuerdos y planes para la salvación de Grecia dentro de la Unión Europea.
Con los conservadores de ND de Samaras como partido más votado con un 20 por ciento y el PASOK socialista hundido al entorno del 15 por ciento, los dos partidos tradicionales y defensores de una política de recuperación europeísta y pactada con Bruselas sólo suman un tercio del electorado. En el año 2009 sumaban cuatro quintas partes. Ese es el dato capital que hará que muchos fuera de Grecia crean llegado el momento de buscar un final razonable a unas relaciones ya rechazadas por la mayoría del electorado griego. Intentar reconquistarlo parece ocioso a la vista de los beneficiarios de estas elecciones antieuropeas y antisistema.
Con los comunistas de SYRIZA como segunda fuerza que ha quintuplicado su porcentaje y los neonazis del Alba Dorada con más del 11%, más otros grupúsculos antisistema en el parlamento, hay regiones, como la de Atenas, donde se ha producido un amplio voto no ya contra la solución europea, sino contra el sistema de libre mercado y la democracia representativa. Grecia lleva años haciéndose daño. Estos resultados revelan que, en actitud muy balcánica de enfrentamiento al mundo, muchos quieren consumar el desastre.
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NOTAS.-
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Hollande gana por la mínima en Francia y Elena Valenciano sale corriendo a decir que la ruina española tiene su sentido porque da sus frutos en el país vecino.
El Comité Olímpico Español, también arruinado, encarga la ropa olímpica española a los rusos a cambio de que les suelten plata. El resultado es una horterada con ribetes austrohúngaros que hará historia aunque no obtengamos una medalla. Hay que tener muchos lo que sea para ponerse eso.
En el Consejo de Estado, ZP luce uniforme con puñetas cardenalicias, redondea su nómina con dos sueldazos a nuestra costa y, terror, ..... ¡está escribiendo un libro!
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"Por imperativo legal prometo y me comprometo a luchar con todas mis fuerzas para subvertir el sistema capitalista de producción. Por eso me declaro insumiso a la dictadura del mercado, sus recetas y sus mandatos. Me comprometo también a luchar con todas mis fuerzas por esta nación sin soberanía que es Andalucía. Me comprometo también a dar voz a los que no tienen voto, en este Parlamento y en la calle. ¡Viva Andalucía libre!".
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¿Feria de Abril en Sevilla?
Me imagino que cuando 'los mercados' le haya escuchado, se les habrá disipado de que en España no cabe un tonto más y que, por tanto, lo mejor es irse con la música crematística a otra parte.
Se pueden decir más tonterías pero no es fácil. Sobre todo si, aunque parezca mentira, te han elegido como representante de IU por Sevilla. En el Parlamento autonómico las carcajadas eran incontables, monumentales. Hasta su jefe, Diego Valderas, Coordinación de IU en Andalucía y portavoz del grupo parlamentario, no daba crédito a las majaderías escuchadas.
Este personaje lo es porque ostenta la alcaldía del pueblo de Marinaleda desde 1979, a base de hacerse cargo de sus 3.000 vecinos como si de una cooperativa popular se tratara, en plan agrocastrista, con más de la mitad de sus trabajadores beneficiándose, por supuesto, del PER. Aunque algunos dicen que su práctico 'pleno empleo' es el no va más, parece que la ciudadanía andaluza, conocidos los datos, no comparte esa opinión. En los últimos 10 años su población se ha incrementado en sólo 150 habitantes.
Pues que los sepan vds. Con estas joyas van a gobernar los socialistas para así impedir que lo haga el partido más votado, el PP. Así lo decidieron ayer los militantes de IU en votación asamblearia. Menudo panorama. El PSOE andaluz vomitando corrupción en las cárceles y los agrocastristas dando 'confianza' al capital.
Pero no se lo pierdan. El concepto que Gordillo y compañeros tienen del socialismo andaluz es de aquí te espero: lo peor de lo peor. Para muestra un botón. Les dejo con el debate electoral sobre empleo que, el pasado 13 del pasado marzo, sostuvieron, en Canal Sur, el mencionado alcalde con Manuel Recio, candidato y representante del PSOE y actual Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía. Gordillo le dijo de todo menos bonito:
Desde que los publicistas sustituyeron a los ideólogos la política española se ha convertido en una confrontación de anuncios, en la que a diferencia de la publicidad comercial no sólo está permitido denostar a la competencia sino que es obligatorio. En vez de ideas los partidos oponen consignas, etiquetas de twitter, y la dialéctica se ha reducido a una pugna de reclamos en las redes sociales, donde sólo comparecen los muy convencidos para enfrentarse entre ellos en una especie de guerra de frases.
Hemos trocado el debate por la propaganda, la persuasión intelectual por el seguidismo de contraseña, tal vez con el mismo ingenio pero con menos profundidad que una lata de anchoas.
Para animar el cotarrillo cibernético y de paso justificar sus emolumentos, los gabinetes de comunicación que antes eran de estrategia fabrican vídeos caseros con los que hostigar al adversario y se enredan en un toma y daca de acusaciones primarias y groseras refutaciones. Ninguno de esos improvisados spots ganará siquiera un accésit de certamen publicitario comarcal; facturados con tosquedad y urgencia son carne de youtube, producto estéril de desecho inmediato, populismo viral destinado al consumo de gente ociosa que se entretiene librando en internet escaramuzas de improperios.
Es la modernidad, dicen los expertos: una opinión pública interactiva que se agita sola con la calentura de los foros. La militancia partidista consiste ahora en movilizar las redes y los aparatos orgánicos contratan community managers para mantener inflamado el espacio virtual.
A menudo se inventan identidades paralelas y organizan ciberbroncas consigo mismos; otros venden al mejor postor perfiles a medida existen empresas llamadas granjas dedicadas a la compraventa de seguidores en Facebook y Twitter y la mayoría desparrama desahogos sectarios en una versión posmoderna y por fortuna incruenta del viejo combate de la España dual. Hay quien sostiene que esa hostilidad verbal canaliza la agresividad generada por la crisis. Puede ser, pero da grima que la estén azuzando los partidos mayoritarios, empeñados en derivar la nobleza del enfrentamiento político a una refriega de cristobitas.
Sucede porque la clase dirigente ha dado en entronizar la banalidad. En vez de aprovechar el potencial participativo de las redes sociales para estimular la inteligencia colectiva las utiliza como soporte de un agit prop insustancial y maniqueo, de un argumentario de barra de bar. Llamarlo debate es una ofensa al sentido común; se trata de una vulgar porfía trincheriza, un abucheo coral, un griterío palabrero de formato tan liviano como las consignas que lo sostienen. Umbral decía que los párrafos cortos sólo expresan ideas cortas, y Ortega dejó escrito que el pensamiento interesante no se puede expresar con brevedad.
Por no caber, no encaja ni en una columna de periódico.
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NOTAS.-
Se conoce como Feria de Abril al conjunto de casetas y atracciones que se instalan en el recinto ferial del barrio de Los Remedios para la celebración de la fiesta local de Sevilla (España).
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Rosa Díez ha emitido una nota de prensa sobre la mentira continuada del PSOE relativa a la envergadura de la ruina, confirmada ayer por el informe de Eurostat:
"Si los gobiernos respondieran como las empresas [..] se les exigirían responsabilidades, pero, como no será el caso, cree que lo mínimo que se le puede reclamar es que estén callados, al menos un año, y hagan "propósito de enmienda".
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Merecemos una oposición que no nos mienta
El nubático ZP -salvado milagrosamente de las aguas carcelaria por su gestión en el hundimiento económico del país y premiado con dos sueldazos a costa de nuestros impuestos- el amigo de Alfredo, llegó al poder en base al desarrollo informativo del 11M y su ya famoso eslogan
'España se merece un Gobierno que le mienta".
Pues bien, se han tirado dos legislaturas no sólo mintiendo como bellacos sino llevando al país a una ruina de la que tardaremos quinquenios en salir.
Pero hay más: cuando perdieron las elecciones y en el proceso de transición dijeron repetida e incansablemente en el Parlamento, a Mariano y a la UE -con el socialista Almunia allí- que el déficit se cifraba en el 6%. Fue llegar el PP al poder y enterarse de que de eso nada. Mentira. La cifra real era el 8,5%. Miles de millones más de agujero negro que había que tapar con infernales nuevos recortes no previstos, ingenuamente, por confiar en la palabra de ZP, Elena Salgado -también con dos sueldazos, uno a cargo de una multinacional- y Rubalcaba.
Cuando Mariano envió su plan a Bruselas, los socialistas insistieron en que la cifra buena de déficit era la suya y se puso en cuestión el proyecto popular hasta el punto de que la agencia Reuters informó -de fuentes de toda solvencia- que Mariano estaba inflando intencionadamente el déficit ante la UE. Con los consiguientes perjuicios y prejuicios contra España.
Ahora que los técnicos de Eurostat acaban de poner las cosas en su sitio, manifestando que el Gobierno del PP remitió la auténtica realidad, alguien debería pagar por la nueva mentira. vana ilusión.
En este preceso de falsedades el socialismo está intentando utilizar el único instrumento que le queda: la movilización de los sindicatos, los del 15M, progrecabreados en general y la ciudadanía angustiada que, como en Cataluña, tiene que esperar 23 días para poder comer en un dispensario social.
Los vídeos que el socialismo digunde tipo "#vanaportodo", son respondidos por el PP con otros del tenor de "#nohandejadonada"
Nadie conocía aún en España a Zapatero, -no digamos en EEUU,-cuando Woody Allen lo clavó en el personaje del hombre desenfocado que interpretaba Robin Williams en ‘Desmontando a Harry'. Era el año 1997.
El periódico del Presidium, Público, abrió el 14 de febrero con el titular que pueden ver arriba. Desde el primer momento se supo que era una intoxicación de que había sido víctima la Agencia Reuters y se apuntó al comisario Almunia como autor de la misma.
La realidad siempre imita al arte. ABC abre hoy con una portada en la que recoge esta característica esencial del último presidente del Gobierno: su cualidad evanescente, su personalidad flou. Por eso es arriesgado suponer que Zapatero mentía cuando dijo que el déficit de 2011 había sido el 6%. ‘Mentía' no quiere decir ‘se equivocaba', que era lo suyo, sino que lo decía a sabiendas. No se corresponde con él. lo suyo es ‘bullshit', como ya hemos dicho, difuminar los perfiles y las aristas de la verdad para que no nos hicieran daño. De ahí que prometiera pleno empleo en la campaña de 2008 y a partir de ahí anunciara que se iba a crear empleo en media docena de ocasiones: para la primavera de 2009, para el final de 2009, en 2010, para la segunda mitad de 2010, en 2011, en el segundo semestre de 2011 y en 2012.
Anuncios que acompañaba su viceministra con la metáfora ‘anglicanista' "veo brotes verdes". Yo no creo que mintiera en cuestiones económicas; más bien edulcoraba la verdad por nuestro bien. No se trata ya, como en el caso de Rubalcaba, que según remero de larga tradición en la Argos, ‘no le dice la verdad ni al médico', o, al decir de Louella Parsons, "miente hasta en las hipótesis", lo que le convirtió en el gran ministro de La Verdad de un presidente que no podía decírnosla toda. O en el de la secretaria ejecutiva de Economía. Inmaculada Rodríguez Piñero, que preguntó al Gobierno hace dos meses si hinchaba la cifra del déficit para justificar recortes. José Luis no nos decía la verdad para que no sufriéramos. Era el médico que nos recetaba pastillas para la tos con el fin de entretenernos el cáncer de pulmón.
El caso es que hoy, algunos diarios como ABC, La Razón o El Mundo, dan cuenta en sus portadas de que la UE confirma el cálculo del Gobierno y desautoriza el de Zapatero. El País fue un modelo de contención aquellos días. En su editorial ‘Malas prácticas‘ rondaba el concepto aunque no llegaba a acusar de mentir al Gobierno: "Ha difundido con suficiente publicidad y aparente beneplácito el saldo correspondiente a la liquidación de 2011 (8,51% del PIB, frente al 6% anunciado por el anterior Gobierno)". Claro que la discreción es un arte que se perfecciona. Hoy no se cita la información procedente de la UE sobre los cálculos del déficit, ni la victoria de Hollande o la crisis belga como factor perturbador de los mercados y de la propia idea de Europa. Sólo se centra en las expectativas de recuperación, lo cual es también cierto. "Esta es la auténtica cuestión de confianza", remata el editorialista. O sea, que las otras no.
Rubalcaba ha acusado a Rajoy de gobernar con un «desprecio absoluto» y «rompiendo consensos fundamentales». Los socialistas creen tan poco en la libertad que nunca acaban de aceptar los resultados de las elecciones ni sus más elementales consecuencias; y están tan acostumbrados al sectarismo estalinista que consideran siempre un desprecio o una falta de educación que no se les tenga en cuenta, que no se les obedezca o que no se les dé la razón.
Después de haber destrozado España en general y las comunidades concretas donde han gobernado, después de haber arrasado las arcas y de haber agotado la esperanza de buena parte de los españoles, después de que el PP obtuviera la mayoría absoluta y de que el PSOE -con Rubalcaba de candidato- sufriera el peor descalabro electoral de su historia, todavía los socialistas se creen con derecho a alzar la voz y a dar lecciones de lo que se han cargado, a marcar pautas cuando todas sus pautas nos llevaron al naufragio y a reclamar consensos habiendo ellos practicado, mientras han gobernado, la política más mezquina de todos los tiempos y la que más ha tratado de demonizar a su adversario, siempre tratando de echarle del tablero de juego.
¿Qué más quieres, Alfredo? ¿Qué otro consejo tuyo crees que necesitamos? ¿Es que crees que no tuvimos suficiente con lo que hiciste cuando fuiste ministro de Felipe González? ¿Es que crees que todavía esperamos algo de ti después de haber sido el vicepresidente del peor gobierno de todos los tiempos? ¿Qué otro proyecto tienes para hundir España? ¿Qué otra receta tienes para arrasar lo poco que queda en pie en este país desolado?
Es básico que la derecha pierda sus complejos. Y no de un modo genital, ni con fanfarronería de barra de bar, sino con el aplomo y la serenidad que dan la inteligencia y la eficacia demostrada. La derecha española no sólo no tiene que intentar hacer creer a los ciudadanos que no es la derecha, o que es socialdemócrata -ya vimos en Andalucía el tremendo fracaso de tan penosa estrategia-, sino que tiene que reivindicar sus principios ideológicos, que son los que más avance y bienestar han aportado tanto a España como a los demás países del mundo donde se han puesto en práctica.
La derecha no tiene nada que pactar ni que consensuar con el socialismo, que todo lo que ha tocado lo ha convertido en mediocre y en deficitario, que todas sus ideas se han demostrado equivocadas en tanto que cuando se han aplicado han causado miseria y dolor hasta extremos inenarrables. Sólo hay que ver el gélido vacío moral y el estrepitoso fracaso económico y social que Rubalcaba ha dejado cuando ha gobernado, tanto con Felipe como con Zapatero.
La libertad, el progreso, la creación de riqueza y la incorporación del mayor número de personas a la prosperidad son logros de la derecha y de la economía de mercado, a pesar de que son banderas que la izquierda le ha robado al conservadurismo y al liberalismo con su prodigiosa facilidad para la demagogia y para el engaño; y gracias también a la increíble torpeza con que la derecha vende su producto y explica lo que hace.
Rajoy y el PP tienen que dotarse de un relato articulado y convincente sin el cual su obra de gobierno va a quedar sepultada bajo toneladas de insultos, descalificaciones y propaganda. Pero antes tienen que convencerse ellos mismos de que no son el monstruo que la izquierda les acusa de ser: porque ahora mismo, sólo hace falta verles, son los primeros que se lo creen.
«CON Hollande estamos más cerca de liberarnos de la dictadura de los mercados». «Con él por fin podremos hacer frente a (la bruja, la nazi, la gobernanta, la amargada, la vayaustedasaberqué) Merkel». «Se va a acabar esta angustia del ahorro». «Tendrán que aflojar por fin». «Pronto nos darán un respiro». Estas frases llenas de optimismo adolescente bailaban ayer por las ondas de radios públicas y privadas.
Porque poca radio hay en España que no tenga locutores todo corazón y ternura, que sufren con el «terrible ahorro», con la «dictadura de los mercados», con «esos políticos sin alma» y con «la tiranía de los números». Esto último de la tiranía de los números, terrible crueldad la suya, se lo oí ayer a una exministra de Zapatero. Es decir, a un miembro de un Gobierno que desde luego se consideró absolutamente libre de toda presión de las cifras y relación con los números. Cuando unos no les gustaban, se inventaban otros. Ayer hubo confirmación de su última gran estafa a los españoles.
La UE confirmó las cifras del actual Gobierno sobre el déficit y constató la mentira del anterior. Que nos hizo un infinito daño añadido cuando el nuevo estaba en pleno esfuerzo denodado por recuperar en el exterior y en los mercados algo de la confianza y el crédito en España que se ha visto triturada por ocho años vergonzosos.
Pues aún no han salido ejércitos de mequetrefes y chiquilicuatres en los programas rosas, verdes y fucsias de la televisión, con tantas sinergias con los opinantes de izquierdas, a exigirle a Zapatero ni cuentas, ni transparencia, ni que pida perdón ni detalles sobre su vida matrimonial. Se les habrá pasado porque están alborotados. Lo están con ese héroe tan improbable que es François Hollande.
En realidad este hombre sólo ha salido a pasear con un mensaje de dos muy simples piezas. La primera es evidente: «vótenme porque están Uds. hartos de Sarkozy, un inquieto arrogante bravucón que no ha solucionado nada». Ya con este mensaje tiene gran parte del trabajo hecho. Gracias a Sarkozy, cuyas maneras le hacen mucho más daño que unos contenidos del quinquenio sin grandes cambios ni sobresaltos.
Pero es la segunda parte del mensaje de Hollande la que cautiva más allá de las fronteras francesas y ¡cómo no! especialmente aquí, en Carpetovetonia. Y el mensaje es: «el esfuerzo es innecesario y nos lo vamos a ahorrar». Así de claro, así de simple, así de potente es el mensaje. Desde hace años se escucha eso de que ante la globalización y los nuevos retos, la izquierda ya no tiene mensaje. Eso es cierto, con una salvedad: no tiene mensaje viable.
Pero tiene el mensaje más potente de consuelo y negación. Merkel es cruel. Las cifras implacables. Los mercados monstruosos. Las finanzas fascistas. Las fuerzas con corazón se reagrupan para hacerles frente a estas realidades canallas. Todos los buenos sentimientos se unen para combatir a la realidad. El pensamiento débil en campaña. Ganan muchas veces. Se vio en España. Pero, claro, sólo batallitas.
Porque la realidad gobierna firmemente el mundo y éste mira a Europa entre entretenido y estupefacto. No pueden creerse por ahí fuera las dosis de fantasía, magia y superstición que se derrochan en este decrépito continente en el que la oferta triunfadora es «tranquilícense todos, esfuerzos no, volvemos al pasado».
La izquierda se ha convertido en la pócima de pensamiento mágico que promete a los europeos el retorno a las certezas. El pensamiento débil queda seducido. Con suerte sólo harán más difícil, largo y mísero el camino del desarrollo y la libertad. Sin ella, condenarán a Europa a ser el continente fallido.
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La CE dice que los datos de Eurostat "despejan las dudas" sobre España
La Comisión Europea (CE) considera que los datos publicados hoy por Eurostat sobre el déficit de España "despejan las dudas" sobre la fiabilidad de las cifras ofrecidas por este país, y esperará a contar con más información económica para sacar "conclusiones" sobre posibles sanciones por déficit excesivo.
Los datos difundidos hoy por la oficina comunitaria de estadística "aportan una clarificación muy importante, y deben despejar todas las dudas mantenidas en cierto momento sobre la posición de partida de 2012", dijo el portavoz de Asuntos Económicos y Monetarios, Amadeu Altafaj, en la rueda de prensa diaria al ser preguntado por el caso de España.
Las cifras "corresponden a las que nos fueron comunicadas de manera activa por las autoridades españolas", lo que, según Altajaf, demuestra que "toda especulación y todo rumor que circuló en enero sobre la manipulación o el desvío de datos no tenía razón de ser".
El déficit de España en 2011 "fue el que Eurostat acaba de confirmar", del 8,5 %, recalcó el portavoz.
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NOTAS.-
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El nubático ZP, Presidente del Gobierno que le buscó -yy encontró- la ruina a España y retirado con dos sueldazos solidarios y vitalicios del pueblo español: uno como ex y otro como actual miembro del Consejo de Estado.
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Patxi López, el lehendakari socialista del País Vasco, se sumó, el pasado lunes en la cadena SER, a las críticas al viaje del rey a Botsuana para participar en una cacería de elefantes. Aunque no ha sido tan duro como otro de los barones de su partido, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, quien aseguró que el monarca debe elegir entre "sus obligaciones o la abdicación", ha dicho:
"no estaría mal" que Juan Carlos I pidiera disculpas.
"[...] Perdón es una consideración... lo que hay que pedir es que asuman la responsabilidad con su pasado". Tambien ha defendico que "estas cosas no se tienen que hacer bajo los focos, sino con discreción".
"Sigo siendo consciente de que la situación no es la misma pero no podemos dejar de señalar que esas políticas financieras y fiscales fueron determinantes del ascenso de Hitler al poder, y a pesar de que en aquel momento aquellas políticas de austeridad tuvieron ya una radical y activa oposición".
El personaje principal es Jumbo Jr., un elefante antropomórfico que es cruelmente apodado como Dumbo (en inglés, dumb significa tanto «mudo» como, despectivamente, «tonto»).
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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).
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