La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

Categoría: Arcadi Espada

21 Diciembre 2009

Nacionalismos prohibitivos

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EQM_211209

¡Abran la puerta, policía!

Arcadi Espada en El Mundo, 191209 y su blog.

Querido J:

El 12 de septiembre de 1813 un parlamento decidió por vez primera en España sobre las corridas de toros. Fue el de las Cortes de Cádiz. Había dos hombres. Uno era murciano. El otro catalán. Don Simón López. Don Antonio de Capmany. El catalán, culto, ilustrado y acaso por esto del que dijeron rápidamente que no era un buen catalán, defendía las corridas. Ya lo había hecho ante adversarios de más fuste, como Jovellanos. Las defendía porque, a su entender las corridas de toros eran una expresión del carácter nacional. Las actas de las Cortes de Cádiz correspondientes al día se han perdido, pero hay un valioso artículo de Beatriz Badorrey que reconstruye en lo que puede la polémica, y que voy a seguir ahora. Sobre todo por lo que respecta a las razones del diputado López. Lee:

«El rufian, la ramera, el idolatra, el comediante, el lidiador ó torero, el luchador ó espadachín, el aguacil de teatros, el flautero, ó guitarrista, ó lirista, ó baylarin, el sodomita, el libertino y licencioso, el charlatan, bujon, ó histrión, el encantador y agorero, el que vive como gentil, el que frecuenta los espectáculos teatrales, las venaciones, ó toros, carreras, luchas, etc. ó dexen esto, ó no sean admitidos al bautismo, dice S. Clemente 1º»

En efecto: los toros, como toda la compaña, eran obra del diablo. Y los curas, como el diputado López, contra ellos se alzaban.

Los curas de hoy también son diputados y también piensan, muchos de ellos, que los toros son del diablo. Yo, amigo mío, no puedo defraudarlos. Los toros son pecado. Comprendo que los taurinos, por razones estratégicas, obvien este asunto en su defensa. Comprendo que la obviase mi querido Capmany, que no sabía por dónde salirse de ilustrado que era. Pero es la defensa. No hay otra. Yo voy poco a los toros. Y últimamente sólo voy a ver a José Tomás. Esa monodosis es vista con suspicacia por algunos taurinos: no creen que así se comporte un taurino pata negra. Este tipo de tipos que se suspicarían de que uno sólo leyese a Montaigne, Orwell o Simenon, e insistiesen mientras enarbolan libros de Zafón: «¡A ti no te gusta leer!». Yo voy a ver torear a José Tomás por el placer. Creo que por la misma razón, básicamente, que el pueblo romano iba a ver cómo luchaban los gladiadores. Por las mismas razones que me levantaba de madrugada para ver morir a Cassius Clay en los brazos de Frazier. Por lo mismo que el escritor Juan Abreu saca un trocito de sushi de las ingles de una mujer tendida, atada y farcida y luego se lo come, el tío. Es el placer, sólo.

Los placeres son fáciles de estropear. No estoy seguro de que en el origen de toda fortuna anide un gusano. Pero en el núcleo del placer el gusano arrastra siempre sus anillos. ¿Cómo comerte el hígado del pato que ha sufrido? ¿Cómo se puede ser tan blindadamente feliz cenando por 200 euros, con la cantidad de niños sin pan! ¿Cómo no reconocer que en el fondo del aprecio desmedido por algún objeto artístico (un cuadro, un iPhone blanco) está la evidencia de que poca gente lo tiene, esa maldad profunda? ¿Cómo someterse a un masaje, incluso sin final feliz, cuando el tumbado se pone en la piel del que está de pie, sudando! Nadie piensa en el toro cuando está José Tomás ahí abajo, eso es todo. Cualquier placer observado es inmoral. Mira si no el Simón, antecedente del cura Puigcercós: el sodomita, el guitarrista, el que vive como gentil.

Se dirá: la puta, el boxeador deciden por sí mismos, a diferencia del toro. Oh, déjame detenerme un instante en este argumento. Naturalmente que el toro no decide; por eso es toro y nosotros hombres. El que dice que el toro no decide es que está viendo abajo un hombre banderilleado. No, no es el toro, claro: son unos hombres enfrente de otros hombres. A unos les ofende la sangre y a otros no. Como si quisieran prohibir las morcillas. Un legítimo y bronco combate moral entre hombres. Es decir, no entre hombres y morcillas. La corrida de toros sucede en un ámbito privado. En este sentido el recinto no se diferencia de la Cueva del Sado. Se trata de pagar la entrada. Pero el que sea un ámbito privado no exime de la intervención pública. Si en vez de toros se lidiaran hombres, la autoridad intervendría. Es legítimo y es lo que están pidiendo al parlamento: que la autoridad intervenga.

¿Esta petición es mayoritaria en la sociedad catalana? La cuestión no es si a la mayoría le gustan los toros. Tampoco a la mayoría le gusta el rugby ni el sushi de ingles. La cuestión es si la mayoría decide que hay que entrar en esa habitación privada, porque allí se están cometiendo atrocidades. Es una cuestión muy distinta. Si matar a un toro exige el derecho de intervención de lo público en lo privado, muchas otras habitaciones catalanas habrán de soportar la entrada de las fuerzas de seguridad. Yo comprendo que haya a quien le moleste lo que está pasando en el albero. Ahora bien: ¿hay un consenso cierto en la sociedad catalana para entrar en esa habitación y disolver a los presentes? Lo dudo. Dudo que el nivel ético de esta sociedad haya llegado a este punto. Porque llegado a este punto, foies, putas y boxeadores deberán ser automáticamente examinados. La ética es inexorablemente transversal.

Lo sería, claro. Lo sería si a esas incertidumbres morales innegables que tiene la corrida no se le añadiera el empujón necesario para que el toro sobresalga una cabeza entre el libertino, el comediante y el espadachín de los nuevos curatos. Bien, ya lo sabes, a qué cargar la suerte. El nacionalismo quiere acabar con los toros porque es un irrevocable símbolo de España. Un símbolo nacional como justamente decía el catalán Capmany. Los toros no tienen ninguna importancia práctica: unas docenas de animales muertos cada verano, cuatro perversos que disfrutamos de ellos, un negocio delicado, una afición tranquila que ya no quema conventos después de la corrida... Los toros sólo tienen importancia simbólica. Los toros son España. Y España es este desgarro inacabable, como los toros igualmente pasional. ¿Alguien puede entender seriamente que haya independentistas en Cataluña, un lugar técnicamente independiente desde hace años? Nadie puede entenderlo. Organizar encuestas independentistas y prohibir las corridas de los toros obedece a la misma tremenda españolidad de Cataluña. La necesidad persecutoria del otro. Este tira y afloja permanente que es el auténtico ser de España.

Desde aquí te digo amigo mío, hoy que apretaron otra tuerca.

Si algún día Cataluña fuera independiente y gobernaran sin rienda los curatos, al día siguiente el tira y afloja habría continuado. En dirección contraria y empezando por el restablecimiento de la fiesta brava.

Sigue con salud.

A.

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Grafismo de Sequeiros para el artículo de A. Espada

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17 Diciembre 2009

Ahora... ¡a por la tauromaquia!

Ahora sí, basta'. Cartel de la campaña 'abolicionista' de las corridas de toros [que aseguran 'no es anti-taurina'] promovida por la plataforma 'Prou' [basta] y respaldada por caras que, a partir de ahora y si menester fuera, no deberán contar con mi contribución para su sustento comercial. Pueden saber de quiénes se trata, en notas.

El incremento de la cohesión territorial que vaticinaba el optimista_profesional, no para de darnos ejemplos. Otra vez en Cataluña, con el socialista cordobés Montilla presidiendo el Gobierno regional. Pasado mañana, viernes 18, se debatirá en el Parlamento de Cataluña la aceptación de las enmiendas presentadas a trámite de la Proposición de Ley de iniciativa legislativa popular [con una Exposición de Motivos que no tiene desperdicio], elaborada con el fin de prohibir las corridas de toros.

Proposición de ley de modificación del artículo 6 del Texto refundido de la Ley de protección de los animales en Cataluña, aprobada por el Decreto Legislativo 2/2008, de 15 de abril. Si en una posterior fase la Proposición se aprobara con el texto inicial, quedaría así:

Artículo 6. Prohibición de peleas de animales y otras actividades.

6.1 Se prohíbe el uso de animales en peleas y en espectáculos u otras actividades si les pueden ocasionar sufrimiento o pueden ser objeto de burlas o tratamientos antinaturales, o bien si pueden herir la sensibilidad de las personas que los contemplan, tales como los siguientes:

  • a.Peleas de perros.
  • b.Peleas de gallos.
  • c.Matanzas públicas de animales.
  • d.Atracciones feriales giratorias con animales vivos atados y otras asimilables.
  • e.Tiro al pichón y otras prácticas asimilables.
  • f. Las corridas de toros y los espectáculos con toros que incluyan la muerte del  animal y la aplicación de las «suertes» de la pica, las banderillas y el stock, así como los espectáculos taurinos de cualquier modalidad que se celebren en las plazas de toros o fuera de ellas. 

6.2 Quedan excluidas de estas prohibiciones:

  • a.Las fiestas con novillos sin muerte del animal (correbous) en las fechas y localidades
    donde

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Silencio tras tres avisos  

Desengáñesen los lectores, ellos siguen 'haciendo camino', como en las encuestas del domingo.

Cuando el Gobierno de España da a la catalana cultura mixta la falsa naturaleza de homogeneidad, una parte de la misma -en este caso aquella de la que se ha apropiado el nacionalismo- se merienda a la otra. Y la tauromaquia, qué duda cabe, forma parte de la ésta última.

Cuestión de apoyo, convicción, coraje, constancia, interés. Por defender lo que entienden que es suyo.

Salvando las diferencias, es lo mismo que está ocurriendo en el ámbito europeo con la cultura islámica en Europa: también va haciendo camino.

Así pues, estamos recogiendo la siembra inoperante de la Constitución del 78, por dejación del Gobierno de la Nación. En la magna carta se estableció el principio de armonización mediante Leyes de Bases y el principio del control a través de la Inspección Central del Estado. Agua de borrajas. Cada cual en su casa y el poder central en terreno de nadie.

Por otra parte, la liquidación más rápida de la cultura que al nacionalista le hace 'sentirse incómodo' se produce a través de la educación, que, estando en sus manos, en pocos años consigue el aplauso al intento de eliminar los 'souvenirs' españolistas de La Rambla [otra vez los dichosos toritos] y, ahora, la 'fiesta nacional'.

La mayoría silenciosa no cuenta. Ni en en Cataluña ni en España. Por algo es silenciosa. Quizás no se dé ni cuenta. O peor: le importa un rábano. ¡Ah, la terrible desvertebración social!

La cosa se inició con Barcelona anti-taurina 2004. Silencio. Continuó en el 2006 con el demencial intento de convertir a los taurinos en violentos de género. Silencio. Para llegar a la teoría ecologista de la barbarie.

Si los taurino_titiriteros, incluídos los mediáticos, no lo impiden, a éste último toro le aguarda el corral.

En Cataluña, algun día encontraremos dificultades para tomarnos un pulpo a la gallega.

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pd.-

  • Estoy con Ortega -el filósofo, no el torero- en que se trata de una enfermedad crónica de las que no te matan pero... ¡qué jodido es convivir con la jodida matraca!
  • El País colaborando en la potencial abolición, con un alucinante titular en la portada de hoy: 'El declive de los toros ya está aquí. Cataluña vota mañana sobre su prohibición'. ¡Si el que fue enorme cronista taurino de ese peiódico, Joaquín Vidal, levantara la cabeza! A este paso, con la ayuda del tripartito, dentro de nada titulará: 'El declive de España ya está aquí. Cataluña vota mañana sobre su independencia'.

EQM

¡Toro, eh, toro!

A. Espada en El Mundo por dentro, 161209.

No veo al periódico metido en el asunto de los toritos catalanes. Las referencias al asunto se limitan a la edición local, como si este no fuera un asunto general, es decir, un asunto que interesa a otros ciudadanos españoles. Es un viejo problema. Una de las victorias más importantes del nacionalismo ha sido el troceamiento local de los problemas generales. Se comprende que el nacionalismo lo haga. Pero no que lo haga el periódico. El nacionalismo, además, ha conseguido reforzar de manera indirecta el localismo madrileño. Hay personas en Madrid, aunque es justo reconocer que eso también pasa en Washington, que ante el troceamiento nacionalista han decidido contratacar elevando su trozo local a una categoría federal. Así, muchos de los asuntos relacionados con Esperanza Aguirre, sus bancos o sus televisiones. El periódico se ocupa más de las manoletinas de la señora Aguirre que de las de José Tomás. Los toros, en fin, no son un asunto municipal. No lo son económica, política ni culturalmente. Tampoco lo son desde un punto de vista moral. El nacionalismo es un achique de espacios, desde luego. Y el que lo sufre más es el disidente.  

Toros, lengua y estigma

El Parlamento catalán debate una iniciativa de 'tono ecologista' sobre la abolición de las corridas de toros que enfrenta a partidarios y detractores de la 'fiesta'. Pero el asunto es más complejo de lo que parece

Víctor Gómez Pin en El Pais, 16/12/2009.

El 18 de diciembre se debatirá en el Parlament de Catalunya la aceptación a trámite de una iniciativa popular tendente a abolir las corridas de toros. Esta medida se inscribe en una secuencia de proyectos análogos, con arranque en abril de 2004, tras la declaración consistorial de Barcelona como ciudad anti-taurina.

Un segundo paso fue la moción abolicionista presentada también en el Parlament hace tres años, votada favorablemente, aunque postergada a efectos prácticos, quizás por la dificultad para asumir un provocativo párrafo que -evocando pretendidos estudios científicos- atribuía a los taurinos tendencias al abuso "hacia miembros de la sociedad, percibidos por los agresores como más débiles, como pueden ser las mujeres, los niños, los mayores o las personas inmigradas". Que nunca nadie haya pedido disculpas por esas palabras muestra que percibidos como débiles en Cataluña son en todo caso los taurinos, ya que pueden ser vejados en condiciones de total impunidad.

La abolición de las corridas de toros es ahora presentada como el corolario de un proyecto más general, que tendría marcado tono ecologista, apuntando a revitalizar el sentimiento de nuestra pertenencia a la naturaleza y la exigencia de proteger la biodiversidad. Tras estos argumentos abolicionistas es indudable que subyace un enorme problema filosófico y científico, en el que está en juego la concepción misma del hombre y de su lazo con las demás especies. Desde luego, una interpretación reduccionista del alto grado de homología genética que se da entre humanos y otros animales puede dar lugar a una revolución en el concepto que tenemos de comportamiento ético. Éste no pasaría ya por la exigencia de no instrumentalizar a los seres de razón, de tratar al hombre como un fin y nunca como un medio, sino por la empatía con todos los seres susceptibles de sufrimiento, en cualquier caso con aquellos dotados de sistema nervioso central.

Esta nueva ética tendría sin duda la dificultad de la coherencia, pues ¿cómo renunciar a la instrumentalización -empezando por esa forma mayor que es alimentarse de ellos- de seres dotados de sistema nervioso central, sin poner en entredicho las condiciones mismas de supervivencia de los humanos?

Una de las organizaciones que apoya la abolición con loable coherencia (pues, a diferencia de otras, se niega a hacer excepción de las fiestas consideradas oriundas de Cataluña, y que quedan prácticamente blindadas si prospera la presente iniciativa) dice en una resolución interna que "la tortura y los espectáculos crueles e inhumanos con los animales no pueden justificarse bajo la consigna de la tradición y la cultura". No puedo estar más de acuerdo.

Si la corrida de toros transgrediera ciertos imperativos éticos universales e irrenunciables (cosa que sí hace el que practica la vivisección sin anestesia de mamíferos superiores, o simplemente maltrata a su perro, confinándole en espacios donde no puede realizar su naturaleza) sería simplemente obsceno pretender defenderla en base a argumentos de fidelidad a tradiciones. El problema reside precisamente en determinar si la tauromaquia infringe alguno de estos imperativos absolutos. Obviamente los taurinos lo niegan y hasta suelen manifestar su sorpresa de que pueda considerárseles enemigos del pensamiento ecológico, o de carecer de sensibilidad para con los animales.

Ecólogos, desde preservadores de medio ambiente en la baja Andalucía hasta responsables de los parques de la Camarga francesa; economistas, ganaderos o veterinarios, coinciden en que el mantenimiento de esos espacios que son las dehesas (parques auténticamente naturales, donde un animal criado por el hombre goza de condiciones para realizar su naturaleza específica, es decir, para actualizar todas las potencialidades para las cuales se halla genéticamente dotado) sería inviable sin la fiesta de los toros. Y enfatizan el hecho de que para el toro la corrida no significa tanto sufrimiento como combate (de 15 minutos tras una vida enteramente libre de más de cuatro años), combate que en absoluto rehúye, lo cual sería incomprensible si se busca la analogía con un ser torturado.

Los taurinos ponen asimismo de relieve que su contemplación del sacrificio del animal nada tiene que ver con una complacencia ante el sufrimiento del mismo. El sacrificio sería simplemente el precio por un rito de marcado peso simbólico y artístico, precio no mayor que el de tantos otros que se dan en las culturas europeas o no europeas.

¿Argumentos discutibles? Sin lugar a dudas, pero en cualquier caso es lógico exigir que no se tomen decisiones irreversibles al respecto antes de que un debate sereno haya tenido lugar, debate que ha de comprometer a sociólogos, ecólogos, filósofos, genetistas, artistas, etcétera. Las decisiones políticas en materia de costumbres y de ética han de ser expresión de este sereno deliberar y no preceder o sustituirse al mismo.

El problema ético de la relación con los animales afecta hoy a muchos colectivos, desde consumidores de ciertos productos gastronómicos, hasta pescadores, pasando por empresarios de la avicultura industrial o propietarios de animales domésticos. La misma dificultad que presenta la generalización de prohibiciones que supondrían la desaparición de actividades de gran peso económico hace que las propuestas abolicionistas sean permanentemente diferidas.

Los taurinos tienen, sin embargo, la sensación de una suerte de agravio comparativo y que, aun en una sociedad en la que muchas otras actividades susceptibles indiscutiblemente de violentar la conciencia ecologista o animalista son toleradas (simplemente por la relación de fuerzas), los taurinos son erigidos en chivos expiatorios, en nombre de una utilización política de la ecología, a veces sin relación con la ciencia ecológica, de cuyos corolarios los taurinos serían quizás ardientes defensores, simplemente si se les diera la posibilidad de posicionarse en un debate racional.

Y en otro orden de cosas, la radicalidad de los anatemas que se vierten sobre la fiesta de los toros es vivida como una suerte de repudio, no sólo por los taurinos, sino por tantos otros ciudadanos de Cataluña que, sin haber pisado nunca una plaza de toros, saben que la tauromaquia constituye una referencia de primer orden y una nota de identidad cultural para algunos de sus amigos o conocidos, y que lo era en cualquier caso para sus mayores. Entre estos últimos, a veces personas que fueron víctimas de la depredación económica por el franquismo de sus lugares de origen, y en consecuencia dolosamente forzadas a emigrar; personas que hoy son parte incuestionada del tejido social de Cataluña y probablemente han apoyado en su mayoría a las organizaciones constitutivas del llamado Tripartit; personas que hoy son padres de jóvenes cuya lengua propia es el catalán, y que no aciertan a entender que, en nombre de la pretendida voluntad de estos mismos hijos, se repudie algo que ha marcado hasta las metáforas de su lenguaje; personas en definitiva que sí han apostado a que una Cataluña soberana -y eventualmente independiente- se forjaría como espacio integrador de la diversidad de lenguas y culturas de los que en ella habitan: "No estigmatizar ni a los que están en contra ni los que están a favor, sea cual sea su idioma de origen", decía el entonces alcalde Joan Clos, tras el pleno que declaraba el carácter antitaurino de la ciudad de Barcelona. Si se trataba meramente de defensa de los animales, ¿a qué venía esta farisaica alusión a la lengua? Conviene, en efecto, evitar que ese sello candente al que remite la palabra estigma sea impreso como marca de infamia, ni siquiera en aquellos que "por su idioma o su origen" podrían ser considerados mayormente susceptibles de abrigar vergonzosos sentimientos de empatía con lo que significa la fiesta de los toros.

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Víctor Gómez Pin es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), afiliado a Iniciativa per Catalunya. 


¿Por qué la Fiesta de los toros es un patrimonio inmaterial?

François Zumbiehl en ABC, 161209.

Por los avances tecnológicos del momento y por las dinámicas económicas vivimos en un mundo cada vez más globalizado. Pero -¡ojo!- globalización no significa neutralidad. Por el contrario una guerra ideológica, más o menos subterránea, infiltra todos los campos de la cultura. Y no cabe duda de que las referencias y los modelos de vida de los países del norte, especialmente anglosajones, están en vía de imponerse a los demás pueblos a través de sus numerosísimas producciones audiovisuales y sus potentes medios de comunicación. La corrida no tiene cabida en estas sensibilidades norteñas, sobre todo por el espectáculo de la muerte, y muchos quieren acabar con ella.

Es la razón por la cual los aficionados hoy en día no pueden mantenerse en una actitud pasiva. Frente a sus adversarios empedernidos tienen la obligación de defender y justificar, pacíficamente pero con firmes argumentos, su amor por la Fiesta. Para ello se pueden apoyar sobre dos textos fundamentales, firmados por el conjunto de los países miembros de la Unesco: la Convención sobre la protección de la diversidad de las expresiones culturales (2005), que marca como única condición el respeto de la declaración universal de los derechos humanos, y la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de 2003.

Cuando uno lee este último texto queda impresionado, pues los cinco criterios enunciados en su artículo 2 para definir el patrimonio cultural inmaterial se aplican a la Fiesta de los toros. Evidentemente ésta forma parte de las artes del espectáculo. Incluso la corrida es el espectáculo vivo por esencia, ya que dentro de unas reglas y un marco definidos - los tercios, los espacios del ruedo y los minutos contados...- todo es efímero y casi todo imprevisible. Por eso la tauromaquia es un arte sublime, según reza la convocatoria para una cena de homenaje al joven Juan Belmonte, redactada por Valle Inclán, Pérez de Ayala y Sebastián Miranda en 1913. También entra dentro de los usos sociales, rituales y actos festivos.

¿Quién no percibe que el toreo encierra una liturgia abundante de gestos inspirados por la coreografía o las exigencias de un ritual: los brindis, el beso del matador a la taza de plata antes de iniciar la faena, los desplantes de cara al público al final de una serie de muletazos o a la muerte del toro...? Pero de manera más fundamental la tauromaquia recoge y hace revivir, adaptándolo a otros entornos y a nuevas sensibilidades, el antiguo fondo de la cultura mediterránea. Como la tragedia griega, la ópera italiana y las semanas santas es una puesta en escena de la muerte, o, mejor dicho, una sublimación de la muerte por el arte, una exaltación de la vida y del espíritu que han sabido triunfar, aunque sea durante unos minutos, de la fatalidad y del reino de las sombras. Representa y reinterpreta a su manera el eterno combate de Teseo con el Minotauro, la victoria de la humanidad sobre la animalidad, siempre cuando aquella haya aceptado previamente correr el riesgo de fundirse con ésta y de bajar con ella a los infiernos, del mismo modo que el toreo más bello y más emocionante es con las manos bajas y una quietud que casi parece abandono.

Todo en el toreo, desde su desarrollo hasta su coreografía, está marcado por la fragilidad y el intento de superarla. Todo es una lucha desgarradora entre el ansia de eternidad y lo efímero. Esta lucha tan humana entre los extremos explica la belleza y la carga emocional que conllevan el temple, la ligazón y el arte de los remates. Sí, la muerte es el punto medular de la Fiesta, la cual sin ella se convertiría en un mero show, como el de Las Vegas. Pero no se trata solamente de la muerte del toro. El toreo mismo nos comunica, en sus más bellas luces y sombras, la evidencia de su mortalidad. Y para intentar inmortalizarlo cuando en realidad ha desaparecido nos queda la fuerza - mortal también- de lo que hemos vivido y sentido. Con el recuerdo y con las palabras procuramos superar la finitud de ese arte tan humano y entrañable, inventando para él, dentro de nuestros límites, un más allá espiritual.

Fuera del ruedo el mundo de los toros alimenta un abanico muy amplio de técnicas artesanales tradicionales cuya permanencia está subordinada a la vigencia de la Fiesta: la confección de los trajes, de los capotes de paseo y de todas las herramientas del toreo, el manejo de los caballos y de los bueyes en las dehesas, la técnica de los tentaderos. Asimismo el toreo alimenta un sinfín de tradiciones y expresiones orales, con su cortejo de términos técnicos, de dichos, de anécdotas que forman parte de la memoria colectiva de los aficionados. Tan es verdad que, como muy bien lo declaró el maestro Ángel Luis Bienvenida, «la torería son las conversaciones».

Teniendo en cuenta todos estos elementos, y para contrarrestar los intentos de abolición de los que no comparten nuestra sensibilidad, es hora de pensar en el proceso de reconocimiento de la Fiesta de los toros como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, al amparo de la Convención de la Unesco. Pero no debemos olvidar los pasos previos: es imprescindible que la tauromaquia esté reconocida como tal por las regiones, comunidades y países en los cuales queda vigente, y por lo tanto que esté inscrita en los inventarios correspondientes del patrimonio cultural inmaterial. De no ser así, el reconocimiento a nivel de la Unesco queda imposible.

Para ello es necesaria una voluntad conjunta, en cada uno de los ocho países taurinos, por parte de las comunidades de aficionados y profesionales, por parte de los investigadores y expertos en el tema, y por parte de los políticos a los que tocará dar cabida a esta empresa ante las instituciones oficiales y competentes. El expediente que se elabore deberá en particular responder a estas preguntas principales: ¿qué significado cultural tiene este espectáculo con la muerte de un toro en un acto público, profundizando lo que he sugerido más arriba? Qué valores éticos y estéticos encierra nuestra Fiesta? ¿De qué modo es un factor de identificación y de autovaloración para las comunidades aficionadas, respetando la diversidad de sus sensibilidades?

Quisiera hacer hincapié en un punto clave a la luz de las preocupaciones de nuestro tiempo. Conviene mostrar en qué modo el mundo de los toros pone en práctica conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo, y contribuye de manera ejemplar al desarrollo sostenible. Existen unas evidencias de las cuales no parecen haberse percatado muchos ecologistas de las urbes: la Fiesta está basada sobre el respeto del toro, más propiamente de su animalidad cuyo conocimiento es indispensable para la lidia. ¿El malentendido con los animalistas, y con muchos ciudadanos, no radicará en que éstos quedan todavía fascinados por el mundo de Disney y quieren ver en cada gato, perro o vaca los rasgos de un niño bueno, un sustituto humano, ocultando su verdadera naturaleza de animal?

Por otra parte el espectáculo taurino es la mejor oportunidad para la preservación de la cabaña brava, condenada inmediatamente al matadero el día en que se acaben las corridas. Al lado de los toros criados para la muerte en la plaza viven tranquilamente en las dehesas muchos más animales bravos, sacrificados igualmente en caso de abolición de la Fiesta: vacas de vientre y sementales. Sin olvidar que cada ganadería de bravo es un ecosistema excepcional en nuestra época, en donde conviven, en su paisaje protegido de la agricultura intensiva, innumerables especies de flora y fauna salvaje. Estoy convencido que para fomentar la afición de los jóvenes, tan sensibles al tema ecológico, lo primero y definitivo sería una visita al campo bravo.

Pregunto yo, ¿teniendo en cuenta todas estas razones, no merece la pena emprender esta tarea de reconocimiento de la Fiesta como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad? Que el proceso será largo, bien lo sé. Pero puede haber un resultado inmediato y estimulante: que nosotros, los aficionados de los ocho países, reconozcamos y afirmemos la legitimidad de nuestra afición, seamos conscientes de los valores éticos y estéticos inherentes a la Fiesta, y compartamos por el hecho un sentimiento de hermandad. 

NOTAS.-

Las caras de la campaña 'abolicionista': Esmeralda Grao, Aurora Beltrán, Natxo Tarres [cantantes]; Jordi Cervello, Gerard Quintana, Elliott Murphy, Pep Sala y Ska-p [músicos]; Francisco Ledesma, Pilar Rahola, Jordi Tarda y Ruth Toledano [periodistas]; Salvador Pániker y Mathew Tree [escritores]; Bruno Oro, Anna Sahun y Paca Gabaldón [actores]; Jesús Mosterin y Josep M. Terricabras [filósofos]; Marisol Galdón, presentadora; Thubten Wangcchen, lama budista; Forges, humorista; Magda Oranich, ex-diputada regional.

 

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5 Diciembre 2009

Factual

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Factual

Factual es un nuevo -interesante e inteligente-  periódico digital, dirigido por Arcadi Espada y editado por Factual Canal Digital S.A., que se rige por los siguientes pricipios contractuales:

El objeto de Factual serán los hechos actuales.

Factual explicará lo que sabe, y cómo lo sabe; y también lo que no sabe. El qué, el quién, el cuándo, el cómo y el dónde de una noticia serán todo su porqué.

Factual demostrará que es posible contar la verdad de los hechos con independencia de las convicciones personales del que la cuente. Y sólo incluirá las diferentes versiones de un hecho en el caso de que no se haya podido establecer la verdadera.

Factual declara que, sobre todo, mostrará.

Factual describirá el mal en todos sus aspectos relevantes; es decir se ocupará de los hechos del psicópata y muy tangencialmente de su discurso.

Factual no mentirá, ni siquiera entre comillas.

Factual distinguirá entre los hechos y las opiniones; pero entendiendo que la defensa de la libertad es un hecho. Debatirá con tanta ferocidad sobre las ideas que extenuado por el combate dejará siempre indemne a sus portadores.

Factual aplicará el método científico al relato del crimen, de la política, de la economía, del espectáculo y hasta de la literatura. Y lo que es más grave: al propio relato de la ciencia.

Los periodistas de Factual narrarán los hechos que merecen narrarse en una lengua clara, exacta y sobria. Describirán el mundo con las palabras que los políticos, los economistas, los poetas, los deportistas o los enfermos utilizan para hablar de lo que no es su oficio o su circunstancia. Y respetarán la gramática española en la medida en que no se oponga a la vida.

Factual sabe que la comprensión de las noticias pasa por conocer su trazabilidad.

Factual será razonablemente dependiente de la verdad. Y transparente con sus intereses empresariales para que el lector pueda juzgar si influyen o no en su tratamiento de la realidad.

Los periodistas de Factual escudriñarán por el ojo de la cerradura cuando sea necesario; pero no fabricarán ningún suceso en la habitación a fin de poder luego narrarlo.

Factual no ignora que los medios de comunicación forman parte de la realidad y por lo tanto se aplicará a la crítica detallada de sus mensajes y estrategias.

Factual considera que internet, la mejor oportunidad de diseminación del conocimiento desde la invención de imprenta, es un canal de comunicación y no una logia. La información fluye por él, como la electricidad, a lo largo del día; pero cada noche el periódico de Factual activará el interruptor para iluminarla.

Factual incorporará a la trama digital la experiencia de dos siglos de periodismo moderno, en especial por lo que se refiere a la selección y al distinto valor de cada noticia.

Factual aspira a ser un objeto: bello, singular y cálido.

Nos esforzaremos en organizar una comunidad orgullosa de haber fundado un periódico y dispuesta a mejorarlo día a día. Seremos polémicos: favorables a la ciencia, hostiles a las manifestaciones intelectuales y políticas del romanticismo y marcadamente antitotalitarios. Y recordaremos, aun en medio de la más apasionada vorágine, que el mundo llegó a este punto sin nosotros y que probablemente seguirá su curso indiferente después de nosotros.

www.factual.es

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Equipo:

Director: Arcadi Espada.

Subdirectora: Cristina Fallarás.

Jefes de redacción: José María Albert de Paco, Braulio García Jaen, Lucía Lijtmaer, Jordi Pérez Colomé, Daniel Tercero, José Carlos Rodríguez.

Redacción: Natalia Araguás, Vicente Carbona, Silvia Cruz, Mario Fort, Carlos Garrido, Daniel López Valle, Javier López Vivas, Verónica Puertollano, Paula Ruiz, Gabriel Trindade, Iván Vila, Gabriela Wiener.

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1 Diciembre 2009

La ruina del columpio

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Hecce Homo

Por lo que nos cuentan y nadie ha desmentido, el médico informa a la Guardia Civil. Ésta abre diligencias y pone al presunto inocente en manos de la Justicia. Con permiso de foto incluída ante los reporteros, expuesto como un Hecce Homo. El terrible anzuelo informativo es pasto de las llamas mediáticas, que devoran el dulce.

El linchamiento cuenta, también, con expertas cocineras, de género, y con el lado más obscuro de los foros de internet.

A este chaval, ahora exculpado por una autopsia justiciera, nuestro poderes públicos -incluídos, por tanto, muchos de los medios- le han arruinado la vida con la pena mediática.

También revelador el pixelado al agente custodio, que no está tratando precisamente con un terrorista: a quien hubieran debido pixelar es al presunto inocente y no al involuntario partícipe en la injusta mortificación.

Lo menos que podrían hacer unos, el Gobierno, y otros, los media_basura, es indemnizar al anatematizado a precio de corsario somalí.

En definitiva, una vez más, tomemos todos nota de lo cerca que se está, en una sociedad enferma como esta,  de ser el chivo expiatorio de turno.

Y como ya he comentado en otras ocasiones, esta persecución enfermiza de falsos culpables en el ámbito familiar está ya perjudicando seriamente, también, la educación de los hijos:

¡A ver quien tiene el valor de permitir que sus hijos se suban a un columpio!

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pd.- Tal como están las cosas, si a algún hijo suyo le ocurre un percance de este tipo, mejor que lo lleve su compañera al centro sanitario.

Porque esto, cualquier día, le puede ocurrir a Vd.

EQM


La muerte de Aitana

Juan Manuel de Prada en ABC, 30-11-09.

AITANA, una niña de tres años, ha muerto en Tenerife, como consecuencia de una lesión cerebral causada por la caída de un columpio; así lo atestigua la autopsia practicada a su cadáver. Pero en los días que mediaron entre el accidente y la autopsia, el joven que se hallaba a su cuidado cuando la niña cayó del columpio ha sido acusado de someterla a las más aberrantes sevicias. El caso, a simple vista, podría despacharse como una trágica concatenación de errores médicos, policiales y periodísticos, si no fuera porque tales errores no han sido fruto de meras negligencias, sino el producto de una gangrena moral que corrompe a la sociedad entera.

Pues sólo una gangrena enquistada en el subconsciente social puede explicar que unos médicos, ante el examen de una niña que acaba de sufrir un accidente, diagnostiquen que ha sido sometida a vejaciones; sólo una gangrena enquistada en el subconsciente social explica que los interrogatorios policiales hayan querido confirmar tal diagnóstico; sólo una gangrena enquistada en el subconsciente social explica que los medios de comunicación, con desprecio de los códigos deontológicos que deben regir la pesquisa informativa, hayan dado por demostrada la culpabilidad del joven, dedicándole sus vituperios y anatemas; y sólo una gangrena enquistada en el subconsciente social explica, en fin, que la masa cretinizada necesite encontrar chivos expiatorios sobre los que volcar sus figuraciones más escabrosas.

La autopsia practicada al cadáver de Aitana ha servido para exculpar al joven sobre el que irresponsablemente se había arrojado el baldón; pero al mismo tiempo ha servido para descargar ese baldón sobre una sociedad enferma, convertida por la propaganda oficial y la histeria mediática en una manada de bestias carroñeras prestas a abalanzarse sobre cualquier reclamo.

Sólo la insidiosa acción de la propaganda oficial explica que unos médicos, a la vista de las excoriaciones que una niña presenta tras caerse del columpio, o ante un sarpullido o reacción alérgica que al parecer padecía cuando se produjo el accidente, piensen en la posibilidad de que haya sido quemada con la llama de un mechero o con la brasa de un cigarrillo. Es preciso, para llegar a tan peregrina conclusión, que tales médicos hayan sido infectados previamente por un clima de desquiciamiento colectivo que convierte a cualquier hombre que acompaña a una niña a un hospital en un sospechoso de las más abominables prácticas; y tal clima de histeria no es producto del azar, ha sido artificiosamente fabricado por la propaganda de los politicastros, que obliga a los médicos a guiarse por turbias y calenturientas figuraciones, antes que por la evidencia de las lesiones que se presentan a su examen.

Sólo la insidiosa acción de la propaganda oficial explica que la sociedad, para mantener su conciencia aliviada, necesite a cada poco nutrirse para su regodeo de casos -reales o ficticios- adornados con las circunstancias más perversas. Porque para convertir un sarpullido alérgico, unas excoriaciones cutáneas, unos moratones causados en el proceso de reanimación cardiaca o un desgarro intestinal consecuencia de una manipulación quirúrgica en episodios de tortura hace falta una imaginación muy emponzoñada por el hálito del Mal. Para convertir a un joven que lleva a una niña que acaba de caerse de un columpio al médico en un monstruo capaz de perpetrar semejantes sevicias es preciso que antes hayamos sido capaces de considerar que tanta abominación es posible; y uno sólo es capaz de considerar aquello que su sucia mente es capaz de concebir. O lo que la propaganda oficial y la histeria mediática le han enseñado a concebir.

El cadáver de Aitana nos está señalando con el dedo. Es el espejo en el que contemplamos nuestra propia perversión y maldad.
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www.juanmanueldeprada.com


Le quedan dos telediarios, de A. Espada en El Mundo por dentro, 301109.

Mirada que interpela, de S. González en su blog, 301109.


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30 Noviembre 2009

Fanfarrias catalanistas

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Frag. de la página 2 de La Vanguardia, el 27 de enero de 1939.

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¿Cambiar de sexo sin alterar el género?

Con la entrada de los fascistas en Barcelona, entre fanfarrias, pasacalles y entusiastas alegrías de género, hasta La Vanguardia, tan española entonces, aleteó, desde el principio y durante 40 años, el apoteósico pensamiento único.

La burguesía catalana -esa mesocracia, según Enric Juliana- dio un suspiro de tranquilidad y se resituó tranquilamente para respirar con comodidad y que los hijos de sus hijos también lo hicieran.

Los 'charnegos', inmigrantes ellos, reocuparon el papel sociológicamente previsto; y aquí paz y después gloria.

Las cuatro décadas franquistas transcurrieron en Cataluña con un silencio sólo interrumpido por la natural y sufrida muerte del dictador en 1975, cuando ya no pudo más, harto ya de estar harto. También, me imagino, de tratar a la región con un cariño financiero que para sí hubiera querido el resto de territorios 'no aforados'.

Convergencia Democrática de Cataluña [CDC] y el Partido de los Socialistas de Cataluña [PSC] nacen cuando todo ha pasado [1978]. Unión Democrática de Cataluña [UDC, 1931] da señales de vida significativa en las elecciones de 1977, al igual que el PSUC [1936] e Izquierda Republicana de Cataluña [ERC, 1931], a quien le cabe el honor de que el penúltimo Ministro Secretario General del Movimiento, Adolfo Suárez, restableciera en 1977 -por Decreto-Ley y en su nueva condición de Presidente del Gobierno español con las primeras elecciones generales democráticas- la Generalitat de Cataluña, en manos del republicano de ERC, Marqués de Trarradellas.

De modo que la Constitución de 1978 dió vidilla a los representantes del 'empreyament' catalanista que, desde entonces, se han dedicado a solicitar para Cataluña un acomodo de mayor calidad y, por supuesto, siempre superior al del resto de las CCAA, incluídos los, por ellos denominados, 'Paises Catalanes'. Todo ello en base a pretendidas singularidades y derechos históricos; como si los demás carecieran de pasado.

La excepción la constituían los partidos 'españolistas' de izquierda -PSOE, PCE-IU, etc.- y de centro derecha [AP-PP], que frenaban -en la medida que podían- las desproporcionadas apentencias nacionalistas y, por tanto, su desmedida influencia en la política española.

Pero hete aquí que se produce el mayor disparate de la historia democrática de España con la llegada a la Secretaría General del PSOE y, posteriormente, a la Presidencia del Gobierno, de J.L. Rodríguez Zapatero.

Entre otras demoledoras lindezas a este caballero se le ocurre comprometerse con los nacionalistas a aprobar la nueva propuesta estatutaria que provenga del Parlamento Catalán. Es decir, nación, confederación, soberanismo, derecho al autogobierno, una sóla lengua propia y acuerdos bilaterales en torno a la financiación.

En consecuencia, se produce un cambio tan sustancial como asombroso: el histórico internacionalismo socialista y comunista pasa a gobernar Cataluña en compañía de los independentistas republicanos y apuestan decididamente por un nacionalismo soberanista a través del cambio del Estatuto de Autonomía.

O sea, cómo cambiar el orden constitucional sin cambiar la Constitución.

Algo así como alterar el sexo sin modificar el género.

Y aunque A. Guerra le dió un cepillado con motivo de su paso por las Cortes, en esas han metido al Tribunal Constitucional, o, lo que es lo mismo, a todos los españoles.

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Última palabra, por ahora, de ZP:

"[...] ha expresado este domingo su confianza en que los jueces dicten 'una gran sentencia'.

Respecto a uno de los aspectos más polémicos, la definición de Cataluña, el Presidente ha señalado que el Estatuto lo resuelve de una manera 'muy acertada'. 'Participé muy directamente en la redacción final: el preámbulo reconoce que el Parlamento de Cataluña se ha proclamado como nación y luego, en el texto articulado, para adecuar plenamente a la Constitución, Cataluña queda considerada como nacionalidad. Es una buena solución', ha remarcado. [...]." Vía El País, 291109.

Genial. Asunto resuelto.

EQM

El Notari y L'Emprenyat

Arcadi Espada en El Mundo, 281109 y su blog.

Querido J:

Te doy por enterado del editorial sobre la dignidad de Catalunya, tú que siempre has sido un gran lector del Diari de Sabadell. Así podemos pasar directamente al comentario. Previo pago de unas risas. Porque no me puedo quitar de la cabeza el dúo, tan castizo, que lo ha escrito mayormente. El señor notario. ¡Cómo me divierte ese hombre! Cada vez que lo leo, y lo hago siempre que puedo, veo un notario disfrazado de notario. Qué sobredosis, chico. No es que el señor notario escriba. ¡Quia!, escribir como un mero pobre hombre... El notario escritura. Cada palabra, una fita. Fita es vernáculo de mojón. Donde moja el florón nuestro patricio. Pero es que además fita es hito, objetivo anhelado. Desde que se puso en notaire à penser nuestro hombre lleva un lío tremebundo de fites en la cabeza. Hoy organiza España, y mañana el Garraf; ayer clama por la federación y luego por la reunión, por las islas Reunión, digo. Hoy nieva, mañana llueve. A quien vaya pagando le voy yo escriturando. Fiiiiiitas, fiiiiiitas, fiiiiiiitas... El vuelo gallináceo del notari.

Su compañero no tiene menos gracia. Visto el que técnicamente ocupa el sillón de Gaziel ha decidido ser Gaziel. Una decisión plenamente unilateral. No es raro. El periodista es un hombre propenso. Hace unos años puso en marcha la teoría del «català emprenyat». Parecía conocerlo bien. Pero lo cierto es que el animalito no aparecía por parte alguna. Era tan invisible como L'home dels nasos, ese que tiene una sola nariz, que aparece en Cataluña cada 31 de diciembre y que es una metáfora bastante exacta y profunda del delirante pavoneo local. Pero él siguió, como es lógico, pues no tiene otra posibilidad la alienación. Siguió hasta aquellas dos memorables elecciones en que el català emprenyat (como reflexionaba el pensador Oriol Trillas, sobre todo célebre por la coda invariable de sus meditaciones «Merda de país petit!») le dio su voto masivo a Zapatero y a Montilla, después de los desastres del Aeropuerto, el Ave y el Carmel. La carraquilla calló por una temporada. Hasta que hace unas semanas dio un paso al frente y tomó la drástica decisión. Es cierto que la primera versión del editorial cejijunto empezaba diciendo: «Catalunya está empreñada, porque la ponen a parir...» Pero no hubo manera de que el notario entendiera el juego de palabras.

Un editorial es una pieza de sinécdoque delicada. Lo escribe uno en nombre de todos, siendo uno el honrado amanuense y todos el director del periódico. Que un editorial pretenda representar a la comunidad de un periódico es un atrevimiento intelectual y moral considerable. Que pretenda representar a doce añade poca cosa al caso: los doce cobran de la misma caja B moral y técnica. Ahora bien: que el editorial tome el nombre de Catalunya sólo es posible si uno se atiene a la hechura gigantesca del Notari y l'Emprenyat. Pocos se atreverían a hablar en nombre de la dignidad de Catalunya. No ya de Catalunya, que eso está al alcance de cualquiera; sino de su dignidad. Y no, me adelanto, querido amigo: no me valdrá que digas que hablan en nombre de CataluNYa, ese New York o más. Tú y yo sabemos que, escribiendo en castellano, eso no es lo mismo que Cataluña. Pero ellos no. Ellos no distinguen.

Sobre la dignidad, en general y hablando en plata, tengo una lección que darles. ¡A ver si voy a ser el único español que se va a prohibir una pedagogía! La da uno de los mayores filósofos de nuestro tiempo:

«La dignidad es moralmente significativa: no debemos ignorar el fenómeno que hace que una persona respete los derechos e intereses de otra. Pero también explica por qué la dignidad es relativa, fungible y, a veces, dañina. La dignidad es superficial: es el chisporroteo, no el solomillo; la portada, no el libro. Lo que verdaderamente importa es el respeto por la persona, no las señales perceptivas que típicamente las provocan. De hecho, el hueco entre la percepción y la realidad nos hace vulnerables a las ilusiones de dignidad.»

Pinker, claro. Lo escribió en The New Republic. Un artículo titulado The Stupidity of Dignity, que describía los problemas del concepto. Me molesta mezclarlo a Pinker en esto. Pero hay que ventilar la habitación.

Después de la publicación del cejijunto los periódicos empezaron a buscar analogías. Es una digna obligación del periodismo. Pero a veces le pierden las formas. Es como la otra semana cuando se empeñaron en buscar analogías de otros muros, confundiendo el ladrillo con el comunismo. Ahora sólo se han interesado por los editoriales conjuntos. Pero lo sustantivo no es el sudor, sino otra vez el comunismo. La grotesca evidencia de que doce periódicos presionen y amenacen al Tribunal Constitucional y a los ciudadanos, mediante la burda estrategia de convertir a Catalunya en la damisela ofendida. Esos periódicos han clamado cientos de veces por la necesidad de que se respete la independencia del poder judicial y han escrito docenas de editoriales contra los manejos políticos en torno a los jueces. Ahora incurren en lo que reprocharon con su voz tan hueca. Fuera de los sistemas totalitarios, donde los periódicos son el panfleto de los escuadrones, tal conducta no tiene precedentes ni analogías posibles.

Acabo por donde procede. Esa frase final del editorial

(«Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable»),

y su evocación del movimiento fundacional nacionalista Solidaritat Catalana. Hay  muchos lugares por donde cogerla. Por un lado concreta el demente discurso de los que tratan de enfrentar la soberanía popular y la ley, como si en democracia la ley viniera de Dios. Aunque, por supuesto, el irracionalismo apenas puede ocultar la estrategia nacionalista de identificar la ley con España y la soberanía con Cataluña, y es una interesante audacia que don José Montilla la haya aplaudido. La evocación es, también, moralmente indigna, como cualquier otra que intentase comparar un régimen donde tribunales militares entendían sobre delitos de opinión (el asalto militar a un semanario catalán y la Ley de Jurisdicciones de 1906 están en el origen del nacimiento de Solidaritat Catalana) con el actual régimen constitucional español.

Sin embargo, amigo mío, qué quieres. Ante este párrafo me domina otra vez la risa de ver a nuestro unilateral gazielet firmemente convencido de que su papel de periódico puede salvar la patria amenazada. No es el más infeccioso de los anacronismos.

Pero sí es el más cruel.

Sigue con salud.
A.

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Grafismo de Luis Parejo para el artículo de A. Espada

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Cuando l'Emprenyat se pone a parir. Lo que pasa.

A. Espada en El Mundo por dentro, 291109.

El corresponsal Juliana confirma en La Vanguardia de hoy que escribió con el Notari el editorial de los doce apóstoles.

Y asume, con nervios y su gracejo habitual, que es l'Emprenyat del texto. El del hartazgo, concretamente. Yo lo celebro. El problema es que da un paso al frente. «A mí ya me conocen», anuncia franco y campechano, con su puntito de vanidad sometida.

«Un día, creo que en el 2003, acuñé lo del català emprenyat.»

No. Como en el caso de Gaziel, no basta con creérselo. Pretender que uno ha acuñado lo del «català emprenyat» es como ir a patentar el caganer, que, por cierto, es el personaje sucesivo, y la siguiente fase del estreñimiento. No puede aspirar a la patente ni en su propio doceavo. Muchos años antes, en 1994, el columnista Trallero escribía:

«Estos son los síntomas más evidentes de hallarse bajo los dolorosos efectos del síndrome conocido como el del "català emprenyat". Los ojos presentan un cierto estrabismo convergente de mirarse tanto el ombligo, que, por cierto, consideran el centro del universo. Posee una lengua bífida, muy útil para el doble lenguaje que suele emplear. Al hablar, se reconocen con cierta facilidad porque rehuyen siempre la palabra España para sustituirla por la sutil triquiñuela del Estado Español.»

Un problema parecido exhibe el corresponsal en la parte argumentativa de su discurso, cuando me llama comisario, torturador, creix y delator. Todo eso está muy bien, y es un nuevo ejemplo de dignidad, pero también es de otro:

«Benvolgut Espada, comisario Espada, fill de porter, el típic repel·lent espieta que en una Catalunya sana ens faria de comissari a Via Laietana, a la Brigada Social, és clar, i ens pegaria i ens estudiaria com el taxidermista col·lecciona les papallones mortes o els caps dels enemics caiguts.» (Oriol Malló, Avui, 1 de julio de 2005).

[Traducción de EQM: "Estimado Espada, comisario Espada, hijo de portero, el típico repelente espiíta que en una Cataluña sana nos haría de comisario en Vía Laietana, en la Brigada Social, claro, y nos pegaría y nos estudiaría como el taxidermista colecciona las mariposas muertas o las cabezas de los enemigos caídos."]

Siempre pariendo ratones.

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Carta de Agustín Calvet [Gaziel] a Bartomeu Forteza, fechada en Madrid el 16 de enero de 1954

Vía Israel Forteza [fuente: El Mundo por dentro, 281109].

[Original en catalán (ver infra); traducción de EQM].

Senyor Bartomeu Forteza. - Faust Morell, 38. - Palma de Mallorca.

Querido amigo: Su amable carta del 12 pasado me aclara la pequeña confusión en que yo estaba. Su trabajo sobre los poetas catalanes del novecientos me gustó mucho, precisamente por la ecuanimidad, el equilibrio de su juicio. Lástima, realmente, que fuera tan breve: más que un verdadero ensayo es un índice o resumen de lo que este ensayo pudo ser en sus manos. No obstante, para la gente poco conocedora de la materia será, pienso, un indicador, una guía excelente. No pienso que tenga de quitar nada.

Yo también soy como usted, pesimista. Más que el mal que nos han hecho y que todavía procuran hacernos, tanto como pueden, me sobrecoge la manera como nuestra gente se lo ha tomado y lo toma. Siempre ha habido, en mi opinión, algo profundo que no funcionaba en nuestra casa, ni en los momentos que parecían mejores y más favorables. Esa cosa grave era nada menos que nuestra conciencia integral. Por eso la actuación política de los tiempos en que había, siempre me pareció excesiva, desproporcionada en relación con el grado alcanzado por esa conciencia, muy débil todavía.

Antes de salir afuera y enfrentarse con los peligros del mundo, habríamos debido cultivar mucho más tierra adentro y ahondar las sembradas. Falta de raíces, nuestra conciencia, después de la gran derrota sufrida, ha quedado devastada. Y son muy pocos los que vemos la magnitud del estrago. Por otra parte -el catalán es así!-, La fuerza de los que parecía que debían juntarse para conservar lo que queda de calor, se han pasado al enemigo y contribuyen alegremente (no pocos cínicamente) a aventar las cenizas sagradas. Es un consuelo triste, pero un consuelo, la soledad de los que hoy vivimos al margen de tanta miseria.

Cuídese, trabaje mucho, y téngame, como siempre, por un buen amigo suyo. Muy afectuosamente,

A. Calvet [Gaziel].

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[Original en catalán]

Madrid, 16 de Gener 1954.

Senyor Bartomeu Forteza. - Faust Morell, 38. - Palma de Mallorca.

Benvolgut amic: La vostra amable carta del 12 passat m'aclareix la petita confusió en que jo estava. El vostre treball sobre els poetes catalans del Noucents em va plaure molt, precisament per l'eqüanimitat, l'equilibri del vostre judici. Llàstima, realment, que fos tan breu: més que un assaig veritable és un índex o resum del que aquest assaig hauria pogut ésser en mans vostres. No obstant, per la gent poc coneixedora de la matèria serà, em penso, un indicador, una guia excel·lent. No penso pas que tingueu de treure'n res.

Jo també sóc, com vós, pessimista. Més que el mal que ens han fet i que encara procuren fer-nos, tant com poden, m'esglaia la manera com la nostra gent s'ho ha pres i s'ho pren. Sempre hi ha hagut, al meu entendre, alguna cosa fonda que no anava, a casa nostra, ni en els moment que semblaven millors i més favorables. Aqueixa cosa greu era no res menys que la nostra conciència integral. Per això l'actuació política dels temps en que n'hi havia, sempre em semblà excessiva, desproporcionada en relació amb el grau assolit per aquella conciència, molt feble encara. Abans de sortir enfora i enfrontar-se amb els perills del món, hauríem degut conrear molt més terra endins i enfondir les sembrades. Falta d'arrels, la nostra conciència, després de la gran desfeta soferta, ha quedat devastada. I son molt pocs els qui veiem la magnitut de l'estrall. Per altra banda -el català és aixís!-, la força dels que semblava que devien ajuntar-se per conservar el que resta de caliu, s'han passat a l'enemic i contribueixen alegrement (no pocs cínicament) a esventar les cendres sagrades. És un consol trist, però un consol, la soletat dels que avui vivim al marge de tanta misèria.

Conserveu-vos, treballeu força, i tingueu-me, com sempre, per un bon amic vostre. Ben afectuosament,

A. Calvet. 

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24 Noviembre 2009

Bífidas interpretaciones constitucionales

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De reformas por la puerta de atrás

Unos y otros, nacionalistas y socialistas, con el optimista-profesional al frente, equivocaron el camino, escogiendo la senda autonómica para cambiar la Constitución. Con el resultado que todos conocemos, inconstitucional a todas luces.

Como consecuencia, han triturado la imagen del Tribunal Constitucional, obligado a hacer su papel sobre una norma, el Estatut, que jamás debió ser elaborada, 'afeitada' y aprobada a tales efectos.

Con el acercamiento de las elecciones catalanas, ya se ha establecido una clara disputa por el liderato soberanista, a base de puntapiés inconstitucionales en el trasero del tribunal. Midiendo fuerzas.

Una vergüenza llena de riesgos e incertidumbres, que deja en el aire a nuestro Estado de Derecho.

Con lo poco que hubiera costado hacer las cosas bien, es decir, reformar la Constitución con ella en la mano.

Merced al respaldo soberano preciso.

EQM.

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Montilla cree que la Constitución peligrará si el TC recorta el Estatut 

"[...] El presidente de la Generalitat, José Montilla, advirtió ayer a los magistrados del Tribunal Constitucional (TC) de que rebajar los contenidos del Estatut es el peor favor que pueden hacer a la Constitución. «Defender la Constitución española es promover su espíritu integrador, plural, abierto y acogedor.

Utilizarla en sentido contrario es ponerla en peligro», alertó Montilla durante un acto de homenaje al desaparecido Ernest Lluch, un dirigente que, según destacó el presidente catalán, se caracterizó por defender un «constitucionalismo útil, generoso, flexible e integrador». [...]".

Vía La Razón, 231109.

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Montilla exige al Constitucional que respete la legitimidad del Estatuto

"[...] El discurso del presidente catalán, escrito el sábado, es una sucesión de contundentes reflexiones y advertencias. Montilla recordó que el Estatuto está legitimado por el Parlamento autónomo, las Cortes y el referéndum en Cataluña; y que la Constitución "proclama en su preámbulo la voluntad de proteger a todos los españoles y pueblos de España". "Defender la Constitución es promover su espíritu integrador, plural, abierto y acogedor. Utilizarla en sentido contrario es ponerla en peligro", advirtió. "Lo que fue escrito, acordado y votado para unir no puede servir hoy para dividir. Espero que nadie dañe de forma temeraria e imprudente este espíritu", añadió. [...]".

Vía El País, 231109.

El sentido del Estado de don José Montilla

Arcadi Espada en El Mundo por dentro, 231109.

Es sorprendente oír a don José Montilla.

Don José Montilla reclama del Tribunal Constitucional «sentido de Estado». Hay dos posibilidades. Una: que utilice esa expresión como un mero eufemismo de «razón de Estado»: lo que pide don José Montilla es que el caso Alakrana se aplique a la ley estatutaria: el secuestro de la política. Dos: que esté hablando de algo que ni remotamente conoce. Que no aplicó cuando su partido dio el asentimiento a un proyecto que iba contra el Estado. Que no aplica cuando amenaza con ¡la ruptura de la convivencia! si le hacen cumplir la ley, respondiendo con la lógica armada de la mafia convencional.

Por lo demás no son las primeras amenazas ni serán las últimas. El cuento de la desafección lo aprendió muy pronto don José Montilla.

 

EQM_241109

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Letras y espíritus

El editorial de ayer en El País relativo a la próxima -según el propio periódico- sentencia del Tribunal Constitucional sobre el 'Estatut', no tiene desperdicio si se quiere conocer del asentamiento democrático español. Hay para escoger:

"Dilema constitucional

El fallo sobre el Estatuto tendrá efectos políticos: puede agravar el ‘problema catalán' o encauzarlo

El debate del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, ya en su recta final, se decanta cada vez más nítidamente hacia una sentencia adversa para esta norma. Así lo indica el consenso de los 10 magistrados para excluir del Preámbulo la tácita alusión a Cataluña como "nación" y podar del Título Preliminar las referencias a los "símbolos nacionales" y los "derechos históricos", así como la conformación de una cada vez más sólida mayoría que aprecia tachas de inconstitucionalidad en al menos 40 de los 126 artículos impugnados, hace ya tres años, por el PP.

El curso que han tomado las deliberaciones permite presagiar que la vieja aspiración de que el alto tribunal dictase una sentencia salomónica, sin vencedores ni vencidos, ha quedado definitivamente arrumbada. Si los aspectos identitarios del texto -por emocionales, menos objetivables que los de orden com-petencial- no superan el cedazo constitucional, la letra pequeña de la sentencia pasará inadvertida para muchos. La mayoría de los catalanes acogerá el fallo como una derrota de Cataluña; y el PP, como una victoria en toda regla.

Sólo desde una falsa ingenuidad se puede pretender que el Constitucional es un órgano jurisdiccional inmune a la política. Primero, porque sus integrantes son designados por los dos grandes partidos, que articulan las mayorías parlamentarias precisas para los nombramientos preservando sus respectivas cuotas. Segundo, porque le corresponde arbitrar entre los poderes públicos, incluidos los principales grupos parlamentarios. Y tercero, porque la jurisdicción ordinaria se limita a aplicar las leyes, mientras que la misión del Constitucional, como sumo intérprete de la Ley Fundamental, es velar por que el legislador la respete en su letra y en su espíritu. Si política es su función, políticos son también los efectos de sus sentencias. Y mucho de lo que las rodea.

A la campaña del PP contra el Estatuto, cuñas radiofónicas y recogida de firmas incluidas, le siguió, una vez interpuesto el recurso, una guerra de recusaciones que dejó en la cuneta a un juez del bloque progresista en teoría proclive a la constitucionalidad del texto. Tampoco es ajeno a la política el hecho de que PSOE y PP no hayan sustituido a los cuatro magistrados cuyo mandato expiró en 2007, ni al fallecido Roberto García-Calvo.

Con estos precedentes, es obvio que la sentencia del Estatuto, al parecer inminente, tendrá por fuerza efectos políticos. El primero será la radicalización de CiU, que, en pugna con ERC, esgrimirá el varapalo para completar su tránsito del moderantismo al soberanismo. Pero el más profundo será el apuntado ayer por el presidente de la Generalitat, José Montilla: una lectura restrictiva de la Constitución, ajena a su espíritu integrador, debilitaría a la legión de catalanes que quieren sentirse cómodos en una España que reconozca su pluralidad. Agravar el problema catalán o encauzarlo. Ése es el dilema que afronta el Constitucional." Vía Reggio's.

Vds. mismos.

EQM.

 

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16 Noviembre 2009

Simulad[a/e]s consult[a/e]s catalanist[a/e]s

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 EQM_161109

Imposturas

Arcadi Espada en El Mundo, 171009. Vía su blog.

Querido J:

Nuestro común amigo de letras Alan Sokal ha alegrado grandemente mi semana con su nueva entrega de imposturas. El libro se llama Más allá de las imposturas intelectuales (Paidós) y es una recopilación de escritos posteriores a la publicación de su famoso enredo intelectual y chic en la revista Social Text. Es un libro gordo y muy nutritivo y sólo llevo un tercio, por lo que te hablaré de él más adelante. Ahora me sirve para arrancarme por un asunto clave, y elemental, de sus tesis: la evidencia de que hay gentes que creen que la realidad no existe fuera de su percepción.

Así la consulta independentista catalana.

Me temo que voy a abrumarte con datos. Pero, por el momento estos datos sólo aparecen en la prensa nacionalista y no creo que te aventures por suburbios. Y los datos son cruciales. El próximo 13 de diciembre, en unos 150 municipios catalanes, han organizado una respuesta popular (así debe llamarse a lo que sólo puede dar un sí) a esta pregunta:

«¿Están de acuerdo con que la nación catalana sea un estado de derecho independiente, democrático y social dentro de una Unión Europea de los pueblos?»

Esos 150 municipios deben de agrupar alrededor de 700.000 mil personas. En Cataluña hay 946 municipios y 7.364.978 habitantes. Por el momento la iniciativa no deja de ser modesta y encajable en el medio millón de votos independentistas. Esto será una costellada, una gran costellada. Y como en todas habrá mucho humo. Pero hay algo más que grasa y humo.

Lo que hay lo simboliza perfectamente el caso de Joan Laporta, presidente de un club de fútbol. Desde hace unos meses este hombre ha empezado a dar instrucciones políticas a los ciudadanos. La calidad y novedad de esas declamaciones es la propia de un especialista del área. O de eso tan gracioso que se llamaba un trencilla. Por supuesto, no le discuto el sesgo: cada uno hace lo que puede con sus opiniones. Lo llamativo es su tosquedad. Como cada vez abre más la boca y con menor lapso el público va descubriendo la hechura de líder que atesora. Anteayer, por ejemplo, aseguró que los señores Alavedra y Prenafeta tienen derecho a la presunción de inocencia. Nada que objetar hasta aquí. Yo mismo..., antes y sobre todo después de haber intentado leer el auto de Garzón. Lo voluminoso vino después. Tienen derecho a la presunción de inocencia «porque son catalanes» y Cataluña es «un país de gente honrada». ¡Pura botifarra dolça, claro! Y sobre todo regurgitada. Para hablar así ni el FPXP2 hace falta.

Pero los medios reproducen sus palabras. A regañadientes, acusándole de mezclar fútbol y política, pero lo hacen. La razón es que aún es presidente de un club de fútbol y eso le confiere una  plusvalía. En cierta medida es alguien ajeno hablando de política. La plusvalía durará hasta que deje el cargo. Ese mecanismo por el que un sujeto o un texto cualquiera aumentan su credibilidad lleva años utilizándolo Convergencia. Pasa por ser un partido nacionalista moderado (es decir, un equipo de fútbol); y así cuando habla de independencia (es decir, de política) todo el mundo atiende. Se infiere que para que el nacionalismo moderado se atreva a hablar de independencia España ha debido de hacer algo gravísimo. No ha hecho nada. Al menos nada diferente. No. Convergencia sólo es un partido político que pasa por ser un club de fútbol. Un partido independentista que ha elegido la vía de la incertidumbre moral. Sin esa incertidumbre su capacidad de convocatoria disminuiría notablemente. Convergencia aspira a que Cataluña sea independiente sin que se note. Tienes grandes complicidades tácitas: entre las más importantes están los sentimientos y la prensa.

Convergencia apoya la respuesta popular sin que nadie le pida cuentas. Cabe en su achique moral. Por el momento su electorado ya transige con costelladas y simulacros. Pero además se le acaba de abrir gozosamente.... ¡una costilla!. Decenas de ayuntamientos socialistas, concejales, diputados y miembros de la dirección del partido han dado su asentimiento tácito o explícito a la campaña. Este es el hecho que no debe tapar el humo. El asunto incuestionable, por más que el presidente Zapatero, su Gobierno y su partido traten de mirar a otro lado y pretendan, como los compadres que Sokal fustiga, que su percepción decida sobre el hecho. El diferencial de esta campaña independentista sólo está en la actitud socialista. Es lo que de repente ha familiarizado a tantos con la independencia. Una cosa in! Ya clara y escuetamente nacionalista desde hace tiempo, el partido de los socialistas catalanes acaba de instalarse estos días en la incertidumbre moral independentista. Debe de ser una pura cuestión de mercado. En realidad arranca de un drama no leve: la seguridad de que, a diferencia del independentismo, el socialismo ha muerto. Y es preciso ser algo en esta vida: ¡sólo hace falta mirar la cara del consejero Castells para saberlo! El PSC lleva el socialismo como Laporta el fútbol. Para tener entrada.

Por último está la coyuntura. Desagradable, el referirse. La actitud de don José Montilla. No es cierto que la campaña independentista haya sido observada con indiferencia por el presidente de la Generalitat y por la dirección de su partido y que la actitud diversa (en contra, a favor o absteniéndose) de los concejales socialistas sea el resultado de un ingenuo laissez-faire. Es dejar hacer, sí; pero como férrea consigna. La, más que estupefaciente, drogada situación de un partido que gobierna en España y en Cataluña y que al tiempo permite que algunos de sus concejales atenten contra el pacto constitucional, aunque sea de modo grotesco, sólo tiene una explicación: una muesca más en el incremento de la presión al Gobierno para que reconduzca la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. El mensaje es tan descarado como un chantaje: este paisaje, corregido y aumentado es lo que vais a encontraros si no sois capaces de respetar la voluntad (así llamada) catalana. El mensaje tiene además el lacre del propio presidente. Porque, ciertamente, el que se juega el futuro en las elecciones autonómicas, de aquí a un año, no es el socialismo, por lo demás y como hemos visto inexistente, sino el propio presidente. El partido puede sobrevivir en el poder con los alambicados acuerdos parlamentarios a que puedan obligar los votos. Don José Montilla, con mayor dificultad.

De ahí su compromiso personal a mostrarse independiente. Ni disciplina de partido ni disciplina de Estado ni disciplina de ley. Casa Nostra.

Sigue con salud
A.

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La identidad socialista

Arcadi Espada en El Mundo, 131109. Vía su blog.

Silenciosamente, los socialistas catalanes están protagonizando una de las maniobras políticas más estupefacientes de su estupefaciente historia. Para el 13 de diciembre casi doscientas convocatorias municipales preguntarán a los catalanes que se dejen si quieren ser independientes. Y el partido que gobierna en Cataluña y en España, lejos de plantear una oposición nítida a esta quiebra del pacto constitucional, deja que en decenas de municipios la convocatoria siga adelante, con su abstención ¡o su voto afirmativo!

La inhibición socialista (por no hablar de la lanar alegría kumba, kumba yá de los tres o cuatro que quedan a su izquierda) es la culminación de un largo episodio de sumisión al nacionalismo y de arrinconamiento vergonzante de los valores bajo cuya influencia crecieron muchas generaciones de militantes de la izquierda.

La cuestión no es, naturalmente, el intercambio de divinidades, y que, siguiendo a Chesterton, hayan pasado de creer en dios a creer en cualquier palo de escoba. Lo que llama la atención es su decidida apuesta por una política irracional, por la gestión del simulacro, por la sumisión de los derechos civiles a la tétrica fantasgamoría de los derechos colectivos. El impudor del que en estas circunstancias se sigue llamando socialista y mantiene una íntima (y sobre todo alimenticia) alianza con los socialistas españoles.

Sobre la degeneración política española no hay (hasta mañana, desde luego) demasiadas cosas que añadir. El problema mayor de los políticos españoles no es que hayan perdido el respeto de los ciudadanos, sino que han perdido el respeto por sí mismos. Uno a otro se desprecian, no ya por formar parte de partidos políticos distintos y tener ideas aparentemente distintas sobre la organización social, sino por dedicarse al mismo oficio, en el mismo país y en el mismo tiempo.

Aún así, y dando por sabido todo esto, hay que anotar la evidencia de que la ministra de Defensa del gobierno de España y uno cualquiera capaz de responder sí a la pregunta

"¿Están de acuerdo con que la nación catalana sea un estado de derecho independiente, democrático y social dentro de una Unión Europea de los pueblos?",

esos dos, insisto, la ministra Chacón y un Joan Pluma socialista de Gerona (el héroe patriótico que ha llegado a decir que entre Cataluña y los tanques de Chacón eligiría Cataluña), no es que pertenezcan al mismo partido político: es que pertenecen a la misma célula.

Y al mismo fracaso moral.

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El Valle de Arán y sus reivindicaciones de autodeterminación frente a Cataluña

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Contemplen a Pilar Rahola, habitual del cuento en los medios, sintiendo en sus generosas carnes cómo un joven aranés le rejonea con su misma utilización del concepto de soberanismo, cantándole al oído que el Valle de Arán tiene el mismo derecho a ser nación que Cataluña. Vía Masianelles.

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Los araneses son los habitantes del Valle de Arán (en aranés, Val d'Aran, que es su denominación oficial), también conocido simplemente como Aráncomarca catalana situada en los Pirineos centrales (provincia de Lérida, España). Limita al norte con Francia (departamento de Alto Garona), al suroeste con la provincia aragonesa de Huesca (Baja Ribagorza), al sur con la comarca catalana de Alta Ribagorza y al este con la de Pallars Sobirá. Su capital es la localidad de Viella.

En esta comarca conviven tres lenguas cooficiales: el aranés (dialecto occitano vernáculo del valle), el catalán y el castellano.

Desde el s. XIV, los araneses tienen peculiaridades que les han permitido a determinados catalanes reivindicarse como nación. En consecuencia, muchos de ellos exigen que se le mida por el mismo rasero y tratan de que los catalanes independentistas les den la misma independencia que estos pretenden respecto a España. Pero, claro, a los nacionalistas_independistas tipo Pilar Rahola no les viene bien que un nacionalista_independentista aranés les saque los colores, convirtiéndoles en víctimas de sus propios argumentos. Y ella tiene que tragar con que un joven aranés le diga en la TV3 que Cataluña no es su nación, sino el Valle de Arán.

Por referirnos a la edad contemporánea, el Decreto de Nueva Planta de 1716, que suprimió parcialmente las instituciones políticas de Cataluña, no afectó al régimen político-administrativo del Valle de Arán, de forma que éste no fue incorporado a ninguno de los nuevos corregimientos en que se dividió Cataluña. Felipe V incluso dispensa al Valle del uso del papel sellado.

Parte de la invasión napoleónica de España en 1810 se produce por Arán y Napoleón incorpora el Valle al departamento francés del Alto Garona. Tras la caída de Napoleón, el Valle es devuelto a la corona española en 1815. En 1833, durante la regencia de María Cristina, y en plena Primera Guerra Carlista, se suprimen las instituciones tradicionales aranesas y se incluye al Valle de Arán en el nuevo régimen administrativo general de España, incluyéndolo en la recién creada provincia de Lérida.

La recuperación parcial de los privilegios y fueros del Valle de Arán se produjo durante la Segunda República española, en que  aparecieron nuevas demandas de la restauración del Consejo General de Arán. El Centre Aranés -constituido por la élite aranesa residente en Barcelona- pidió formalmente en una carta dirigida al presidente de la Generalidad de Cataluña que el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que se estaba redactando en aquellos momentos, contemplase la restauración del Consejo General de Arán y la restauración de algunos privilegios históricos.

Aquellas demandas no fueron contempladas en la redacción final del Estatuto de Núria. La Guerra Civil española y la dictadura de Franco acabaron con cualquier intento de restauración de la autonomía aranesa. No fue hasta 1990, mediante la Ley 16/1990, de 13 de julio, sobre el régimen especial del Valle de Arán (desarrollo de la disposición adicional primera del Estatuto de Autonomía de Cataluña) que se restauraron parte de los derechos históricos del Valle de Arán. Así, se restableció el Consejo General (Consejo General de Arán) y el Síndico de Arán (Síndic d'Aran) como principales instituciones de la organización administrativa propia del Valle de Arán, y se hizo cooficial el aranés.

El estatuto catalán del 2006, en fase de revisión constitucional, juega al buenismo con los araneses pero intentando que el caramelo les resulte suficiente:

lengua propia y oficial [occitana, aranés]. El pueblo aranés ejerce el autogobierno, garantizado a través del Conselh Generau, que está formado por el Síndic, el Plen des Conselhèrs e Conselhères Generaus y la Comission d'Auditors de Compdes. Tiene reconocida, amparada y respetada, su realidad occitana dotada de identidad cultural, histórica, geográfica y lingüística, por medio de un régimen jurídico especial. Los araneses tienen el derecho a conocer y utilizar el aranés y a ser atendidas oralmente y por escrito en aranés en sus relaciones con las Administraciones públicas. 

Evidentemente, mientras haya catalanes vociferando que no son España, habrá araneses rechazando a Cataluña como su nación. Incluso en Tarragona se reivindica esplendor romano, con más razones que lo hace el condado. ¡Viva el cantón de Cartagena!

EQM, con datos sobre Arán de wiki..

 

NOTAS.- Enlaces [excepto los rojos, de A. Espada] , corchetes, negritas [con perdón],  viñetas y vídeos, son aportados por EQM.

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4 Noviembre 2009

La charca 'catalanística'

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Imagen de dibujo relativo a la asimetria. De Pearson Scott Foresman [Cía. editora estadounidense fundada en 1896 y dedicada a la educación infantil]. Vía Wikipedia.

 

Pan_espejismo transversalmente asimétrico

Como Vds ya saben, si me leyeron el 021109,  Arcadi Espada escibió el pasado 31009 en El Mundo, 'Genealogía del oasis', sobre el concepto de 'oasis catalán', 'este hecho diferencial que distingue, ensalza y degrada'.

Lluís Bassets, Director adjunto de EL PAÍS, edita el 021109, en su blog, una réplica [que reproduzco íntegra más abajo], 'La teoría del oasis', de la que es autor, en la que viene a decir, entre otras lindezas, que 'quien habla de oasis catalán presupone charca de podredumbre' y que 'quienes van a seguir utilizándola son quienes están convencidos de que la charca catalana es la excepción respecto a la hispánica normalidad'.

Por tal motivo y a modo de contribución sobre las reflexiones aportadas por Bassets, aporto mi glosa a vuela pluma:

Por trabajar con conceptos consensuados, se mire como se mire, ser o tener un 'oasis' -aunque se utilice metafóricamente- es un privilegio: 1. Sitio con vegetación y a veces con manantiales, que se encuentra aislado en los desiertos arenosos de África y Asia. 2. Tregua, descanso, refugio en las penalidades o contratiempos de la vida. [Vía RAE].

Y más cuando, para el titular del goce, el desierto o las penalidades y contratiempos es la hispánica normalidad, es decir, la auténtica charca. Esa sí que es una propuesta tan cierta como la vida misma, al estilo de esa cultura catalana a medida, compuesta también por la paella o Las Fallas  [ver notas], es decir, por los países catalanes, el pancatalanismo.

Sobre los fenicios y su recorrido mediterráneo, que no catalán, incluso los manuales franquistas para flechas y pelayos los alababan por su beneficiosa influencia, mercantil y cultural, por supuesto.

Respecto a la utilización del concepto 'oasis' por los nacionalistas catalanes, parece fuera de toda duda que de extraña y simplona no tiene nada y de bienintencionada mucho, pero sólo para los autosatisfactoriamente aislados. Efectivamente, obedece al espejismo de superioridad que acompaña con frecuencia al que cree que la cosa le va un poco mejor que al del desierto. Confundiendo, es verdad, la realidad con el deseo.

Sobre la reacción de los disminuídos por el 'hereu', que se lo pregunte Bassets, verbigracia, a la gente de la Comunidad Valenciana. Menudo boomerang. Ellos le pueden dar mil ejemplos del pillaje nacionalista catalán. Sobre todo por lo que concierne a lo que más dolor produce: la Historia y la Cultura. Con hermanos y vecinos de tal catadura, Dios me guarde de mis amigos. ¡Menuda charca!

Por lo que atañe a su distinta identidad... ¡qué les voy a contar que Vds no sepan!. Que si más partidos [incluído el de Laporta, más que un club]; el sistema, por cierto, es el mismo. Que si más lenguas [español, catalán y aranés]. Que si una derecha nacionalista. Que si... . Absolutas majaderías si lo comparamos, por ejemplo, con la idiosincrasia canaria [Africa, archipiélago, distancia, cultura, historia].

Sobre que tales proclamas hagan pensar a más de uno [que Bassets define como ideólogos de la sospecha anticatalana] que se utilizan para 'robar', pues depende. Si de robar la historia o la cultura aragonesa o valenciana se trata, de acuerdo. Si de 'robar' plata de los presupuestos del Estado a cambio de contribuir a que se aprueben, ya me dirán.

Por otra parte, ya dejando de lado el artículo referenciado, quisiera añadir que:

La debacle pronosticada el sábado por La Vanguardia para ERC explica perfectamente hasta dónde puede llegar y a dónde puede conducir el esperpento nacionalista y a qué punto la abstención de los catalanes con seny. Una amplia mayoría.

El problema de fondo no es que un pueblo se sienta diferente -algo bastante común y razonable- sino que con tal argumento se ningunee a los demás y, sobre todo, se pretendan mejores derechos. La confederaciónasimétrica, sacada de la chistera.

Frente a tal despropósito, incombustible, sólo cabe responder con la voluntad soberana, que 'reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado'.

Lo dicho, una charca.

EQM

La teoría del oasis

Lluís Bassets en su blog, 021109.

Esta es una metáfora definitivamente condenada. Quien habla de oasis catalán presupone charca de podredumbre. No tiene más vueltas: si acaso tuvo alguna vez un significado positivo, ha quedado inhabilitado para siempre. Hacer a estas alturas genealogías del oasis es un ejercicio redundante, que aporta lo que ya sabemos. Quienes van a seguir utilizándola son quienes están convencidos de que la charca catalana es la excepción respecto a la hispánica normalidad. El tópico de los fenicios especuladores y corruptos no anda lejos de la inversión del oasis. Lo extraño, lo verdaderamente extraño, es la fuerza del tópico entre los propios nacionalistas, que lo han usado estos días casi con tanta intensidad como los otros.

Parece fuera de toda duda que esta metáfora simplona originada por una autosatisfacción bienintencionada tiene que ver más con los deseos que con la realidad. Suele ser un espejismo en el sentido literal de la palabra, que surgió en tiempos republicanos cada vez que las cosas iban un poco mejor en Barcelona que en el resto de España. Su fuerza, ya entonces, estaba en su inmediato efecto boomerang: el espejismo del oasis servía de gozosa demostración de que las diferencias políticas efectivas que se daban en Cataluña no eran más que una excusa para la ocultación del pillaje. Detrás de los sentimientos, las identidades y los símbolos no hay más que la cruda realidad de los más bajos intereses, la charca.

Esto funciona siempre, incluso ahora, cuando conocemos la trivialidad del resorte. Es evidente que en Cataluña hay un sistema de partidos distinto, con cinco formaciones, en el que el PP se halla entre los pequeños y una coalición nacionalista ocupa su lugar frente al socialismo. El propio PSC no es el PSOE. El catalanismo es una ideología transversal que penetra incluso dentro del PP. Y hay una gran capacidad de consenso entre los dos más grandes, CiU y PSC, que tiene incluso el nombre de una coalición de gobierno que todavía no se ha producido: la sociovergencia. Pues bien, la ideología de la sospecha anticatalana sabe desde siempre a qué se debe todo esto: son monsergas que sólo sirven para robar.

Lo único que cabe concluir hoy en día sobre el oasis catalán es que es un tópico que descalifica a quien lo usa porque conduce indefectiblemente a la idea de una charca fenicia de abiertos relentes excluyentes y xenófobos. Su origen no está en la República sino mucho más atrás. En Quevedo, por ejemplo, que veía al catalán como un ladrón de tres brazos.

(Enlaces: sobre el origen de la metáfora; sobre el uso nacionalista del oasis; no he encontrado la referencia sobre Quevedo, que conozco de memoria y añadiré si alguien me echa una mano).

NOTAS.-

Cultura 'catalana'

Ejemplos de La cultura catalana según el Instituto Ramon Llull [filósofo mallorquín, 1232-1315], entidad derecho público de la Generalitat de Cataluña y el Gobierno balear, creado por un gobierno CIU y dedicado a promover la cultura catalana y las 'sociedades de catalanística' [sic] :

Literatura.- Libro de los hechos del rey Jaime I.Ausiàs March. Tirant lo Blanc, de Joanot MartorellJoan Fuster. --- Gastronomía.- La paella. --- Pintura, escultura y diseño.- Picasso. Xavier Mariscal. ---  Música.- Raimon. --- Arquitectura.- Santiago Calatrava. --- Tradiciones.- Las Fallas. ---  Lengua.- El valenciano.

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Enlaces [salvo los de Bassets, en rojo], corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

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