No es necesario que te preguntes si, con tu país en quiebra, hay que dejarse de huelgas generales; basta con pregúntarte si todavía queda alguna posibilidad de que las huelgas generales te lleven al paro también a ti. Lo digo por todos los que hoy han salido a la calle y durante los siete años de ruina socialzapaterista se quedaban en casa muditos. Ya es tarde para lamentarse. Nadie nos va a perdonar nuestras deudas, que pagaremos, queramos o no, a precio de empobrecimiento.
'El País' hincha el volumen de la protesta social inventando que 'Cientos de miles de manifestantes contestan la reforma en toda España'. ¿Qué pretende? Seguramente que la ruina de una década de despilfarro y jolgorio españoles lo paguen franceses y alemanes. Digo yo. Lo tenemos claro. O quizás pretenda, simplemente, que gracias a esos titulares a la griega, alguien le condone su mediática ruina.
Es alarmante que estos decimonónicos sindicatos a la griega, como brazo obrero de la izquierda, acostumbrados a recibir miles de millones para hundir la formación profesional en España a niveles tercermundistas, jugando indebidamente a la política, no se den cuenta de que si de verdad se creen que la solución pasa por la planificación económica estatal, abrazando el agrocomunismo, lo primero que deberían pedir es la salida del euro y de la UE. Pero, curiosamente, de eso, ni pío.
Afortunadamente, la mayoría de los españoles han ido a trabajar y saben que se acabó lo que se daba. La silicona consumida en los hasta ahora habituales excesos por la indignante moda de conseguir el cuerpo inalcanzable, tampoco va a servir, tapando cerraduras, para evitar que, por el desgobierno socialista y nuestro apoyo a la sinrazón, tengamos que pagar todo lo debido.
Aunque resulta preocupante cómo los antisistema y colegas del 15M se apoderan de las calles, sobre todo en Barcelona, ante un Gobierno catalán independentista que no sabe ni guardar su propia casa.
Y, mientras tanto, el PSOE, abrumado perdedor de las recientes elecciones generales por su manifiesta incapacidad para gestionar la ruina, impulsando la protesta social como alternativa al poder político, esperando recoger las antidemocráticas nueces y sin nada que proponer en el Parlamento, como alternativa a las reformas del PP.
HABÍA ayer mucha gente en la manifestación convocada por los sindicatos. Por supuesto que no los que dicen, pero eso da lo mismo. Después de lo escuchado estos días entre mentiras y baladronadas, pero ante todo amenazas, poco de lo que estos sindicatos digan importa mucho ya. Han gastado su cartucho a la primera de cambio.
Les entró el pánico cuando vieron lo mucho que van a cambiar las cosas en España. Y lo mucho que van a afectarles los cambios. No ya a los trabajadores españoles, que también. Sino a ellos, a los sindicatos que jugaron su papel en la transición española y que a través de las décadas perdieron todas las oportunidades de reformarse.
Hasta ser hoy un lastre para la economía y para la sociedad española, unas organizaciones parasitarias carísimas, cuya agitación paleomarxista es lo contrario a la pedagogía social necesaria en un mundo de rapidísimos cambios. El fracaso de la huelga de ayer es el previsible principio de su final como organizaciones con pretensión de influencia política.
Su pérdida de poder con la reforma es inevitable. E irreversible. Es inminente el fin de su pingüe negocio de pretender ser el garante de la paz social a cambio de unas millonarias subvenciones para un inmenso aparato.
Es lógico que intenten mantenerlo en pie con amenazas, con manifestaciones y desórdenes. Pero eso no cambiará en absoluto su suerte. Que está echada. Y no por enemistad de nadie. Ni por conspiración alguna. Se han convertido en una lacra para el desarrollo sano de la sociedad.
Por si cabía alguna duda, la conducta de sus líderes, incluidos los dos santones Toxo y Méndez, ha dejado claro que son personajes que la España moderna ha de dejar atrás cuanto antes. Por sus limitaciones, sus simplezas, su demagogia y su profunda hipocresía.
Y también hay que decirlo, por su vocación totalitaria. Porque sus pretensiones de tumbar las decisiones políticas del Gobierno tienen la arrogancia de un pronunciamiento cuartelero. Y ayer en Sol la pareja de caudillos autoproclamados volvió a sus excesos, con baladronadas paragolpistas de una vehemencia que cree necesaria para compensar su fracaso evidente.
Se obcecan en que el mundo no cambie. Todo cambio les perjudica. Son hoy la reacción de manual. Pero hace mucho tiempo que el mundo no hace caso a gente como Toxo y Mendez y su tropa de aparatchiks, mitad Lenin, mitad Soprano.
Había mucha gente preocupada en la manifestación de ayer. Sinceramente preocupada. Y con razón. Estamos en un momento dificilísimo. En el que muchas certezas y seguridades que marcaban nuestras vidas en pasadas décadas han desaparecido. Pero no porque lo decrete el Gobierno del PP sino porque son insostenibles.
A todos nos gustaron mientras duraron. Tenemos que competir. Así es la vida. Con la globalización pueden venir bendiciones o no. Pero los sueños autárquicos de una izquierda descabalgada son absurdos y suicidas. Esto no quiere decir que los tiempos futuros tengan que ser necesariamente peores. Serán distintos.
Cuando pasemos la transición, quienes mejor se hayan adaptado serán quienes puedan ofrecer mejor vida a sus ciudadanos. Ya es así. La inmensa mayoría de los españoles no ha estado en estas manifestaciones. Y cree que las reformas son necesarias. Aunque no le gusten. Ahora le toca al Gobierno explicarse. De verdad y no como hasta ahora. Porque la dejación en esta pedagogía por parte del Gobierno ha sido un gravísimo error.
Porque toda la explicación de la reforma ha estado en manos de sus enemigos. Y estos han sembrado el terrible malentendido de que es evitable. El Gobierno tiene que deshacer ese malentendido. Asumir la obligación de la comunicación con la sociedad. Y generar esperanza.
Si Von Clausewitz hubiera sido sindicalista, habría advertido que la huelga general es la continuación de la política por otros medios. No hay huelga general que no sea política y la de ayer lo fue, en cuanto que se trataba de revocar un decreto-ley convalidado por un acuerdo parlamentario de mayoría más que suficiente, 197 escaños frente a 142.
¿Fue un éxito para los convocantes? No parece. Los sindicatos son reacios a la cuantificación objetiva de sus cosas: de sus subvenciones, sus liberados, sus huelguistas, sus manifestantes. Su herramienta de precisión es el reputado ojo de buen cubero, una virguería óptica que siempre acerca el resultado al 80%.
Se puede (y se debe) desconfiar de las cifras del Gobierno, pero el cálculo del consumo energético, ponderándolo con la víspera y con el mismo día de la semana pasada, es algo parecido a lo que entendemos por método científico. Daniel Kahneman, Nobel de Economía en 2002, ya había apreciado que los individuos son propensos a los atajos heurísticos, o sea, que tienden a apartarse de los principios básicos de la probabilidad cuando toman decisiones en entornos de incertidumbre. Y eso sin conocer a Toxo y a Cándido Méndez, ¡qué tío!
Habida cuenta de que el día D es la víspera del finde en el que empieza la Semana Santa, tal vez convendría aplicarle como ponderación adicional la rebaja del consumo eléctrico de hoy con respecto al viernes de la semana pasada.
El balance es interpretable. La huelga ha alcanzado un nivel de seguimiento comprendido entre el 77% apreciado a bulto por los sindicatos y el 16% que supone la disminución del consumo eléctrico de ayer.
«La herramienta de precisión de los sindicatos es el reputado ojo de buen cubero»
Los convocantes se jugaban el ser después de una etapa contemplativa en la que vieron, sin inmutarse, cómo se encaramaba trimestre a trimestre la cifra de parados por la enredadera de la EPA. Han salvado la honrilla, especialmente en Cataluña y también en el País Vasco, aunque aquí ayudados por la fuerza motriz abertzale. Es un paso muy pequeño en realidad.
De las huelgas generales que ha conocido la democracia, sólo dos se han saldado con victoria sindical. Una, la del 14 de diciembre de 1988, en la que Felipe González entendió el mensaje y aumentó significa- tivamente el gasto social, con la creación de las pensiones no contributivas, entre otras medidas, lo que trajo un crecimiento desbocado del déficit.
La otra fue la que le montaron a Aznar el 20 de junio de 2002, que produjo la caída del ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio. No parece que ésta vaya a conseguir nada, inconveniente de haberse lanzado a ella con un Gobierno que acaba de cumplir los 100 días de su apabullante mayoría absoluta y que ha conseguido para convalidar la reforma el apoyo de CiU, UPN y Foro Asturias.
Están momentáneamente aliviados Méndez y Fernández por los resultados electorales de Andalucía y el relativo éxito de la huelga. Pero deberían leer a Kahneman para no incurrir en un nuevo atajo heurístico. Rajoy no tiene vuelta atrás, como se veía en la portada de Le Monde de ayer, y hace falta saber si una segunda convocatoria no les va a dejar en evidencia. Recuerden las Trade Unions frente a Thatcher.
•
NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
"Vamos amarraditos los dos espumas y terciopelo, yo con un recrujir de almidón y tú serio y altanero. [...]"
.
Andalucía: o sea, cuestión de voluntades
José A. Griñán, en el último Congreso del PSOE, se alió con la catalano-almeriense Carmen Chacón para que ésta le arrebatara la Secretaría General del partido al otro candidato, Alfredo P. Rubalcaba. No lo consiguió, aunque sí lograra la Presidencia del socialismo español a cambio de tranquilizarse un poco en su apuesta. O sea, es Presidente del PSOE en contra de la auténtica voluntad del Secretario General.
José A. Griñan ha sido Presidente de la Junta de Andalucía sin presentarse a las elecciones, ya que, como Vicepresidente que era, sustituyó a Manuel Chaves cuando éste fue nombrado Ministro por José Luis Rodríguez Zapatero. O sea, que lo fue en contra de la auténtica voluntad de parte importante del PSOE andaluz, que lo veía como un paracaidista contra la democracia interna; sobre todo cuando tal carambóla le llevó a la Secretaría General de PSOE de Andalucía.
José A. Griñan ha sido candidato a las últimas elecciones autonómicas, pues, contra la voluntad de Rubalcaba, que es consciente de tener al enemigo en su propia cocina pero que no tiene más remedio que hacer encaje de bolillos, incluso pervirtiendo definitivamente el caracter honorífico de la Presidencia de su partido.
José A. Griñan tiene muchos motivos para dedicarse a poner palos en las ruedas politico-económicas de Mariano Rajoy. 1) Está obligado a tapar sus miserias y las que ha tolerado. 2) Está obligado a mantener el clientelismo que ha impedido la victoria del PP. 3) Está obligado a tragarse la dosis de antisistema que los agrocomunistas le exijan para que pueda continuar en el poder.
¿Y Mariano? Después el tremendo error de parar las reformas a petición de su candidato Javier Arenas y de que éste se disfrazara de socialdemócrata populista por erróneas razones electorales, no le queda más remedio que decidir cuanto antes que en Andalucía necesita urgentemente un cambio de liderazgo popular. O sea, lo mismo que está pensando Rubalcaba de Griñán.
Lo cual no sería óbice -más bien al contrario- para, mientras tanto, como especula Arcadi Espada [ver infra], llegara a un acuerdo con Rubalcaba a fin de rebajar considerablemente el peso político de ambas lumbreras, haciéndoles gobernar juntos, como ya ocurre en el País vasco con otro perfil, por razones de Estado.
Porque... ¿a qué acuerdos puede llegar el PSOE con los 15emeros de IU, para continuar en el poder? La misma pregunta valdría si el PP tiene la tentación de solucionar el problema a la extremeña. Derivación que podría acabar incluso en un acuerdo tripartito para limpiar Andalucía de la miseria clientelar y de la corrupción, vetilando ambos tipos de facturas, con un Consejero de Economía y de Hacienda y un Interventor General consensuados.
En fin, interesante papeleta para todos, alegría precipitada de Griñan y victimismo personalista en Arenas.
EL PP DEBE gobernar en Andalucía, con el apoyo o el permiso del PSOE. En Asturias debe pasar al revés. Al mismo tiempo el extremeño Monago ha de gobernar con los socialistas. Es urgente que populares y socialistas pacten en todas aquellas circunstancias donde dependan de IU o de los partidos nacionalistas. Unos y otros son fuerzas que se sitúan al margen del sistema y no hay razón para que éste les favorezca.
Nadie en su sano juicio, es decir, en un juicio no perturbado por la histeria de la representación política, puede creer que la política económica de los socialistas esté más cerca de IU que del PP. Lo mismo sucede respecto de los nacionalistas: en las filas populares o socialistas no hay quien hable de España como un lodazal de «aguas podridas». Es cierto que PP y PSOE no son iguales; pero son entre ellos mucho más iguales que con cualquiera de sus parejas de Gobierno extremo.
La colaboración entre populares y socialistas, que tuvo un momento de esplendor en el acuerdo de reforma de la Constitución, debería haberse producido hace muchos años: el ruido político habría bajado y la estabilidad habría favorecido la realización de proyectos básicos; y tal vez se habría encarado mejor la crisis. Cierto que España es un Estado peculiar, con sus autonomías, sus elementos diferenciales, sus lenguas propias e impropias y hasta su nación de naciones. Muy bien.
Entre las peculiaridades debe incluirse (descartada la obstinación en un Estado imbécil) una colaboración entre los partidos mayoritarios que quizá no sea tan frecuente y necesaria en otros lugares. Lo que no puede ser es que esa colaboración sea casi inexistente y muy inferior a la que se da en Alemania, EEUU o Gran Bretaña. En algún momento pudo creerse que UPyD y el movimiento ciudadano traducirían este acuerdo en su papel de bisagra. Pero ese movimiento crece demasiado lentamente.
En cualquier caso, si esta propuesta de acuerdo parece delirante (¡a tal punto ha llegado el delirio!) acótese la duración del pacto a la salida de la crisis económica y al apaciguamiento de la política barriobajera del nacionalismo. Dure lo que dure, el entendimiento tendrá efectos pedagógicos.
No desconozco que esta propuesta tiene en los resultados andaluces su alarma y su piedra de toque. Pues bien: yo creo que el PP debe intentar gobernar en Andalucía. Incluso al precio de facilitar la posibilidad de un presidente socialista, ofreciendo compartir el cargo a lo largo de la legislatura. Y el PSOE debe obrar en consecuencia. Asumiendo que los años treinta son sólo los que han de venir.
•
¿Habría ganado la cabra de la Legión las andaluzas?
Curiosa la decepción, profunda decepción, sentida ayer en carne viva por las gentes del Partido Popular a cuenta del resbalón andaluz. Es como si de repente se hubieran olvidado de que hace apenas 4 meses lograron una más que cómoda victoria en las generales por mayoría absoluta. Un desencanto tal ha impedido que muchos de los prebostes de la derecha se hayan parado a reflexionar sobre algunas cuestiones dignas de análisis.
No gobernar en Andalucía tal vez no sea el desastre que la amarga sorpresa de la noche del domingo ha hecho creer a casi todos ellos. Primero, porque José AntonioGriñán ha quedado emparedado entre el poder central, del PP, y el municipal, casi todo del PP también. Segundo, porque los experimentos del socialismo coaligado con la izquierda comunista han terminado siempre como el rosario de la aurora, y a la experiencia catalana o balear me remito. Pierden, pues, los fatuos que, a derecha e izquierda, necesitan del poder absoluto para dormir tranquilos. Ganan los amantes del gambeteo de la política pura.
De alguna manera lo ocurrido en 2012 en Andalucía recuerda lo sucedido en junio de 1993 en todo el país. También entonces el triunfo de José María Aznar parecía garantizado por las encuestas. También entonces fracasaron con estrépito los sondeos. Fueron necesarios tres años y pico más de desastres continuos en la gobernanza de la nación (GAL, Ibercorp, Caso Roldán...), para que por fin la derecha democrática pudiera llegar a Moncloa.
¿Está Andalucía anclada en el 93 español? ¿Necesitan los votantes de esa comunidad doble ración de nepotismo y corrupción para desprenderse de "la piel que habitan" y dar por finiquitada la larga etapa PSOE? Parece evidente que la Andalucía profunda ha votado con "racionalidad" dando la espalda a una alternativa de Gobierno que, más allá de las medias verdades -en el pecado de no hablar claro ha llevado el PP la penitencia-, amenazaba directamente -vía política de ajustes- la forma de vida de un porcentaje significativo de la población acostumbrado a vivir del subsidio desde hace décadas.
Va a ser interesante, por eso, a la par que divertido, ver cómo la nueva Junta andaluza salida del pacto PSOE-IU desarrolla las políticas de ajuste obligadas por la Ley de Estabilidad aprobada el pasado 2 de marzo, en una Comunidad con más telarañas en su caja fuerte que estrellas hay en el cielo. Lo llamativo del caso es que tal vez no haya sido solo el votante de izquierdas el que ha reaccionado con el estómago antes que con la razón moral a la hora de depositar su papeleta, tapándose ojos, nariz y oídos ante el espectáculo de corrupción ofrecido por la Junta de Griñán. Tal vez una parte de esos 420.000 votos que el PP se ha dejado por el camino en apenas 4 meses, los que van del 20-N al 25 de marzo, se deban también a la existencia de un cierto voto subsidiado conservador que, sintiéndose amenazado por el ajuste, se ha movilizado en defensa de sus privilegios quedándose en casa.
Economía subvencionada, sí, paro galopante y corrupción, también, pero igualmente un candidato al frente del PP andaluz que ha vuelto a demostrar sus limitaciones en un momento en el que, como alguien afirmaba ayer con sorna no exenta de crueldad, "pones a la cabra de la Legión al frente de las listas del PP en Andalucía y gana por mayoría absoluta..." Interesante lección de nuevo: ha sido la democracia cristiana de Javier Arenas, tan poderosamente representada en el Gobierno de la nación, es decir, el ala más populista del PP, la que se ha estrellado al sur de Despeñaperros.
El programa del PP andaluz no era tan distinto al del PSOE. De hecho, Arenas y su gente parecían encantados con la perspectiva de mantener el esquema de subvenciones creado por el socialismo a lo largo de 30 años de poder omnímodo, y jamás plantearon una ruptura radical, ni mucho menos, con el modelo de sociedad asistencial y clientelar entronizado por la izquierda en la región. ¿Hubiera ganado de haberlo hecho? Imposible saberlo.
Ha perdido el ala populista, socialcristina, del PP
Lo que es cierto es que ese PP populista, democristiano o socialcristiano se ha quedado sin argumentos a la hora de reclamar "prudencia" -mucho menos impedir- con la política de ajuste duro que nuestra situación económica reclama. La lección a extraer por Mariano Rajoy es doble. Primero, que cometió una grave equivocación al concederle a Arenas los paños calientes, en forma de ralentización de ese ajuste, que reclamó con insistencia para no perjudicar sus opciones electorales en el sur. Quienes recomendaban, por el contrario, una batería de medidas rápida y contundente, estaban en lo cierto. Ese pecado tan español de procrastinar las decisiones nunca lleva a buen puerto. El resultado es que se han perdido unas semanas preciosas. Segundo, que ya no hay tiempo que perder, de forma que está obligado a completar una política de ajustes agresiva si no quiere que España empiece a deslizarse por la pendiente griega. Ello es tanto más acuciante cuanto que la victoria de la izquierda en Andalucía podría ser vista por la UE y los mercados como una invitación a la relajación del programa de consolidación fiscal y reformas estructurales pendiente.
Contra lo que algunos pudieran suponer, el Presidente se encuentra hoy más libre que la semana pasada dentro de su propio partido para acometer el ajuste necesario a través de los PGE para 2012 y 2013. Por lo demás, no gobernar en Andalucía no es ninguna tragedia. Compartir poder es una simple cuestión de higiene democrática. Desde esta perspectiva, la colleja andaluza no puede ser más saludable para un partido cuyas gentes más principales, cuyos nombres más prominentes, se han apresurado en dos días a colocar a maridos, cuñados, primos, hijos y demás familia en empleos de privilegio.
Esto no se hace. Esto no tiene un pase. De modo que menos pesadumbre, señores del PP, y menos alegría fingida también, señores del PSOE. La relativa "victoria" del socialismo andaluz plantea igualmente serios problemas internos a un tal Alfredo Pérez Rubalcaba y su equipo, gestes todas que el domingo por la noche desplegaron todo un manual de hipócrita alegría. Que se sepa, José Antonio Griñán no es precisamente un rubalcabista.
LAS ARENAS todavía están movedizas en Andalucía. Si el PP no gana por mayoría absoluta, o si no la consigue aún sumando el pincho de Rosa Díez, socialistas y comunistas se aliarán para formar gobierno. Sería otra vez el Frente Popular. Que nadie se encrespe ni se asuste. La democracia pluralista española vertebrada en la Monarquía de todos permanece muy sólida y el sistema no resultaría alterado. No estamos en 1936.
Lo que sí parece cierto es que la política del PSOE se radicalizaría, que el partido comunista, enmascarado tras Izquierda Unida, ocuparía las consejerías de Educación y Fomento y que los medios de comunicación públicos se lanzarían a la abierta propaganda marxista. Las encuestas más serias siguen otorgando mayoría absoluta a Javier Arenas pero los márgenes se han reducido y el Partido Popular debe mantener alta la guardia.
Griñán jugó hábilmente sus cartas al negar la coincidencia entre las elecciones autonómicas y las generales. Habría sido arrasado del poder. Quería contar con la impopularidad de las inevitables primeras medidas de Rajoy. Y, en efecto, ha recuperado en parte el terreno perdido. En todo caso, lo que está claro es que el PSOE perderá las elecciones.
Las ganará el Partido Popular. Javier Arenas sabe que si no alcanza la mayoría absoluta, aliado tal vez con UPyD, los socialistas permanecerán en la Junta con la participación del partido comunista. Se produciría el cambio pero, para el centro derecha, a peor.
En Andalucía se juega algo más que la redondez de la victoria del PP en España. Si Rajoy consigue imponerse en Andalucía y en Asturias dominaría el Gobierno de la nación, el de la inmensa mayoría de las ciudades de relieve y el de todas las autonomías, salvo Cataluña donde Mas gobierna con el apoyo del PP, del País Vasco donde ocurre lo mismo y solo quedaría la excepción de Canarias donde, en cualquier caso, la mayoría electoral es de centro derecha. Ni el PSOE de Felipe González, tras la arrolladora victoria de 1982, llegó a acumular tanto poder.
El problema no es si el PP gana o pierde Andalucía. El problema reside en que, si pierde, la comunidad autónoma andaluza pasará de estar gobernada por un socialismo moderado a un Frente Popular que, con un comunismo prepotente, zarandeará las estructuras de aquella región clave en la entera política española.
No existe conciencia clara de lo que se juega en Andalucía ni siquiera entre dirigentes destacados del Partido Popular que viven entre los aromas y la molicie de la victoria del 20-N, sin advertir que la oposición podría radicalizarse en el futuro no solo en el Parlamento o en la calle, sino en el gobierno de una poderosa comunidad autónoma. La izquierda agresiva se refugiaría en Andalucía, cobraría allí sus sueldos y prebendas, colocaría en la región a los principales cesados en toda España y radicalizaría la política española.
Hay que desear suerte a Javier Arenas. La moderación española se juega mucho en su envite. Cruzar el Rubicón andaluz en los idus de marzo compromete la estabilidad nacional, zarandeada por la galopante crisis económica y por la herencia política zapateresca con Bildu gobernando Guipúzcoa, Amaiur circulando por el Congreso de los Diputados y Artur Mas diciendo, a quien quiera oírle, que el Estatuto concedido por el expresidente dadivoso es solo el penúltimo peldaño de la escalera del secesionismo.
•
NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Camps -fuera de juego, sin rehabilitar por su partido, excesivo, harto ya de estar harto, queriéndose como nunca y avisando- levanta una polvareda concediendo una entrevista a TELVA que inunda hoy a los kioskos. Con estas tres respuestas, entre otras:
A la pregunta de adónde apunta su brújula profesional, el ex presidente responde:
«Si le contesto, mi deseo podría materializarse en una apuesta política y aún no es el momento de hacerlo. Con tranquilidad, Dios dirá». Camps no acaba de aclarar si se refiere a otro partido político o a las o a las especulaciones sobre su candidatura alternativa a Alberto Fabra.
¿Qué ha aprendido?
Mucho. Ahora me doy cuenta de que estoy más preparado que nunca para ser presidente de la Generalitat Valenciana o del Gobierno. Tras estos años en la primera línea de la política sé que todavía tengo más hechura. Mi recorrido ha sido un cursus honorum romano. Fui concejal del Ayuntamiento de Valencia y arreglé el tráfico en la ciudad. Y mire, aquí ya no existen los atascos. He sido consejero en el Gobierno Valenciano, Diputado Nacional, vicepresidente del Congreso, delegado del Gobierno, presidente de la Generalitat Valenciana... No he llegado a ministro pero he estado cerca. Empecé ordenando el tráfico y terminé dirigiendo todo el escenario, que es lo bonito, lo que a mí me gusta. Es que al final mi bagaje es impresionante... Ya, si a usted no hace falta que le pongan medallas. Porque voy con la verdad por delante y digo las cosas como son.
¿Zaplana?
Sí, claro. Es el mejor equipo político de la Historia de España. A este nivel sólo estarían Adolfo Suárez, Abril Martorell y poco más.
¿Ha pensado alguna vez en abandonar la política?
Jamás.
Después de haber sufrido el mayor linchamiento político y mediático de la historia de la democracia valenciana, este 'curita' -votado reiterada y masivamente por la ciudadanía, dimisionario voluntario para enfrentarse a la justicia 'popuilar' y absuelto- se encuentra con la paradoja de que incomoda al PP. Es decir, ahora para ser chivo expiatorio ya no es menester que un grupo mediático o el partido rival se lo propongan: basta con que dejes de convenir a los intereses del poder. Por mucho que te avale tu curriculum.
En la parte de la entrevista a la que he tenido acceso [ver infra] se evidencia no sólo la confusión entre sinceridad y soberbia o desmesura -ese punto hortera- sino también que no está dispuesto a quedarse con el sambenito. De ninguna manera.
Tan preparado parece para todo, expresando que jamás abandonará la política, que asombra el super galaneo a Zaplana, a quien le debe su vida política y a quien, sin embargo, ninguneó todo lo que pudo hasta que cometió el 'error' de acercarse a Milano a comprar unos trajes.
Ha sido el político más buscado de los últimos tiempos. Su mano salvó a Rajoy del precipicio tras perder las elecciones de 2008. Todo apuntaba a que FRANCISCO CAMPS estaría muy cerca del próximo jefe del Gobierno hasta que se convirtió en la estrella invitada a su pesar al sainete de El Bigotes, El Sastre y compañía. Tras su reciente absolución en el "Caso de los trajes" y por primera vez en tres años, habla a tumba abierta en el próximo número de TELVA sobre todo lo que los españoles queremos saber de él. TELVA.com te adelanta la primera parte de esta fantástica entrevista que podrás encontrar a partir de mañana, jueves 22 de marzo, en los quioscos.
Antes de decir sí a esta entrevista, Francisco Camps quiere conocerme. Han pasado tres semanas desde que el juez Climent tuvo que desalojar la sala por la algarabía que montó su familia y seguidores tras ser declarado no culpable en el llamado "Caso de los trajes". Al final, ni se pudo demostrar que la trama Gürtel abonase los trajes de Camps y Costa, ni que éstos pagasen sus prendas. Así que no hay "delito de cohecho impropio".
Quedamos en encontrarnos en el hall de un discreto hotel de Madrid. Él se muestra campechano, nada de formalidades. No rehúye un saludo de alguien que le reconoce y ficha con la mirada a quien pasa por allí. "¿Se ha vuelto más desconfiado?", tanteo. "Para nada, para nada. Soy el de siempre", contesta. Ha vuelto a beber cerveza después de muchos años sin probarla, me cuenta. "He cogido unos cuantos kilos con esto del banquillo, ¿ves? Si yo he estado siempre muy flaco". Y enseguida entra en harina: "Hace tres años mi vida se congeló. Se estaban jugando los play offs de la liga de fútbol americano. Yo no tenía ni idea de este deporte, pero me pareció divertido ver la final con Fran y Nacho, mis dos hijos. Así que una noche teníamos todo preparado para ver el gran partido: los Pittsburgh Steelers contra los Arizona Cardinals. En el descanso actuaba Bruce Springsteen. ¡Lo más! Ahora estás hablando con un experto en la Super Bowl, ¿eh? Cuando ya teníamos todo preparado me llama mi jefa de prensa: Presidente, mañana El País va a publicar en portada que te has llevado unos trajes por valor de 30.000 euros. Yo no me lo creo, claro, y llamo al director del diario en Valencia. Le conozco de toda la vida y la redacción está justo enfrente de mi casa. Le digo: Pero si sabéis quién soy, sabéis que no tengo nada, que jamás me he llevado nada, no podéis hacerme esto... Él me dijo que no podía pararlo. Desde ese momento, fui consciente de que mi condena estaba escrita, y que el camino para demostrar mi honor sería largo y duro".
Después compruebo que la final de la Superbowl de 2009 se jugó el 1 de febrero, y la noticia de la implicación de Camps en la trama Gürtel saltó el día 19. Pero la película bien merece un baile de fechas. Y continúa: "Miércoles 25 de enero de 2012. Han pasado tres años. Por fin, el jurado declara mi inocencia tras siete semanas en el banquillo. Unos días después, el 5 de febrero, juegan la Super Bowl los New York Giants contra los New England Patriots. ¡Ganan los Giants en el último minuto con una jugada que llaman Ave María, que es un tiro casi imposible de conseguir! Y aquí estoy. Bueno, ¿cuándo venís a Valencia?".
A mi mujer le espanta la política
La primavera adelantada de este año luce con fuerza en Valencia. La estación del AVE tiene algo de falso decorado. Me entero por el taxista que nos lleva a la casa de Camps, en el centro de la ciudad, que la estructura es provisional y costó 60 millones de euros. "¿Cómo van los disturbios?", pregunto al taxista (hace unos días la policía cargó contra estudiantes y revoltosos en las calles de Valencia). "Está todo tranquilo. Yo si veo jaleo tiro por otro lado", dice. "¿Y está usted contento con el president Fabra?", pregunto. "A mí me da igual. Yo voté al señor Camps y le volvería a votar". Comprobado el favor popular del ex presidente. Durante el día de hoy escucharé varias veces su mantra: "Los valencianos están conmigo, los valencianos me quieren".
El plan del día es hacerle unas fotos con su mujer en su casa y continuar la sesión en la Albufera valenciana tras disfrutar de la paella que corresponde a la ocasión. Pero su esposa, Isabel Bas, es alérgica a los focos y se echa para atrás en el último momento. Casi nos cruzamos con ella cuando se dirige a la farmacia de la que es propietaria. Es, quizá, la que más ha sufrido el viacrucis mediático de su marido. "A Isabel le espanta todo esto", confiesa Camps. "Yo en la vida he hablado de política con mi mujer. Ni una palabra. Ya puedo llegar a casa diciendo que he conseguido la paz palestino-israelí, que a ella no le importa nada".
Su casa es sencilla y está decorada con un estilo clásico, poco recargado. Hay algo de arte, una escultura de una figura de piedra que casi toca el techo en el vestíbulo de entrada, un retrato pop de Audrey Hepburn de Antonio de Felipe. Contiguo al salón está el despacho de Camps, donde nos sentaremos a hacer la entrevista. No tiene más de ocho metros cuadrados. Las paredes están forradas por una librería que contiene ejemplares heterogéneos, desde La Segunda Guerra Mundial de Churchill a algunas biografías de Stefan Zweig, la obra de Blasco Ibáñez o Sobre la tristeza de Cristo, de Tomás Moro.
En lugar preferente, una fotografía del equipo de fútbol del Valencia que ganó su primera Liga en 1941, con la llamada Delantera Eléctrica de Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza. Otra foto del abuelo de Camps, don Enrique, que fundó la agencia de transportes Coches Palermo en los años veinte del siglo pasado y después heredó su padre. "En los años 70 mi padre se independizó de la empresa familiar, algo muy valenciano, y montó una fábrica de género de punto con mi madre. Fíjate qué aventura. Empezaron de cero. Los valencianos somos así, intuitivos y trabajadores, eso nos distingue del resto del mundo. Trabajé desde siempre, junto con mis hermanos, en la fábrica de mis padres. Combinaba mis estudios de Derecho con el trabajo". En el salón hay un antiguo gramófono que heredó de una tía y aún funciona. "Me gusta ponérselo a mis hijos para que vean que no siempre ha existido Spotify". Tiene un disco de pizarra de Concha Piquer con la canción Canta Morena. "¿Quieres escucharlo?", me dice entusiasmado. Claro. Y con ese maravilloso y molesto ruido de fondo de los discos de pizarra, canta la Piquer: "Yo quiero ser las flores de tus jardines para poder besarte cuando las mires, y decirte secretos de confesión...".
¿Cómo aguanta uno la presión durante dos meses sentado en el banquillo? Es muy duro. No sabes qué hacer, cómo ponerte... Me llamaron varias veces la atención porque claro, llega un momento en que te acostumbras y te relajas un poco. Pero aquello era dantesco. Ese señor Crespo esposado, que no llevan así ni a los presos etarras. Esos supuestos amigos míos que pululaban por allí... Pero en fin. A veces no me contuve y le dije al juez un par de cosas tan fuertes que después me iba riendo yo solo en el coche.
¿Qué es lo primero que se le pasó por la cabeza cuando el portavoz del jurado dijo "no culpable"? Sentí una satisfacción inmensa y di gracias a Dios. Han sido tres años difíciles, pero eso no me ha impedido seguir trabajando por la Comunidad Valenciana. Gané las últimas elecciones por la mayoría más amplia jamás obtenida. Sacamos más de medio millón de votos al PSOE.
¿Cuál ha sido el momento más difícil? Sin duda, el de mi dimisión.
¿Cómo fue esa escena en la que usted decide dejar su cargo? Nos reunimos en este mismo despacho la alcaldesa Rita Barberá, Federico Trillo y su asistente, Julieta, el presidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino, el Consejero de Justicia de la Comunidad Valenciana, Jorge Cabré, mi mujer Isabel y, por teléfono, Mariano Rajoy. Era el cuarto o quinto día después de la apertura del auto judicial. Fue una reunión complicada, pero me di cuenta de que quería defenderme como un ciudadano más.
Pero su desgaste ha sido brutal, ¿le ha compensado esa decisión? Absolutamente. He demostrado que tomando decisiones valientes se consiguen grandes objetivos.
¿Se ha sentido arropado por su partido? En todo momento.
¿Y eso de que Trillo fue a Valencia con la misión de invitarle a saltar o empujarle al abismo si usted no dimitía? Pura literatura. Aquí lo que ha habido es una mala percepción de distintos factores exógenos a la política y a mi partido, personas que han llegado a creerse los dueños del país.
¿A quién se refiere? Me refiero a que este proceso forma parte de una estrategia montada por ciertos grupos de presión afines al PSOE con el fin de desestabilizar la Comunidad Valenciana. Hablo de lobbys con muy malas intenciones que quieren acabar con el PP.
¿Cuál ha sido su mayor pecado? Ninguno.
¿No se arrepiente de nada? No. ¡Pero si es que lo único que he hecho ha sido ganar elecciones y hacer que la Comunidad Valenciana se sintiera por primera vez en muchos años fuerte, próspera, digna, moderna y leal a España! Nos hemos situado como motor de este país. Durante el invierno nuclear del gobierno de Zapatero, Valencia alumbraba el camino del futuro de España.
También ha situado a la Comunidad Valenciana entre las que tienen mayor déficit del país. Eso no es así. Lo que ocurre es que estamos deficitariamente financiados, que no es lo mismo. Un valenciano tiene veinte puntos menos de euro por cabeza que la media nacional. Hay otras comunidades con déficit en las que nadie sabe dónde se ha invertido el dinero. Aquí puedes comprobar que hemos hecho hospitales, colegios, universidades, depuradoras, carreteras, aeropuertos... Jamás se había invertido tanto. Y lo hemos hecho siempre solos. Zapatero no puso ni un euro en la Comunidad Valenciana.
¿No cree que ha habido también cierto despilfarro? Pero vamos a ver... Ahora se ha puesto de moda la austeridad, que está muy bien. ¡Pero es que ésa ha sido mi bandera siempre! Austeridad es hacer hospitales, colegios, depuradoras... Otra cosa es acompasar la prestación de un servicio económico real. ¿Usted sabe que el 90 por ciento del presupuesto de una Comunidad ya está comprometido desde el principio? Nueve de cada diez personas que trabajan para la Generalitat son o médicos o profesores. Y quedan los bomberos y la policía. Casi todo el presupuesto está destinado de antemano. ¡No hay margen para el despilfarro!
¿Pensó que declarándose "inocente, completamente inocente" se daría el asunto por zanjado? No. Yo sabía que quienes habían puesto en marcha esta operación llegarían hasta el final, porque trabajan al margen de la ley. Supe desde un principio que el proceso sería duro, aunque es cierto que confiaba en que se resolvería antes.
¿Qué factura cree que le va a pasar la imputación en Gürtel? Ninguna. Pero absolutamente ninguna. He demostrado que la convicción derrota a cualquier tipo de presión. Las dudas que cualquiera tuviera sobre mí están disipadas. Yo tengo la conciencia muy tranquila, y se ha demostrado que siempre dije la verdad.
¿Qué ha aprendido? Mucho. Ahora me doy cuenta de que estoy más preparado que nunca para ser presidente de la Generalitat Valenciana o del Gobierno. Tras estos años en la primera línea de la política sé que todavía tengo más hechura. Mi recorrido ha sido un cursus honorum romano. Fui concejal del Ayuntamiento de Valencia y arreglé el tráfico en la ciudad. Y mire, aquí ya no existen los atascos. He sido consejero en el Gobierno Valenciano, Diputado Nacional, vicepresidente del Congreso, delegado del Gobierno, presidente de la Generalitat Valenciana... No he llegado a ministro pero he estado cerca. Empecé ordenando el tráfico y terminé dirigiendo todo el escenario, que es lo bonito, lo que a mí me gusta. Es que al final mi bagaje es impresionante... Ya, si a usted no hace falta que le pongan medallas. Porque voy con la verdad por delante y digo las cosas como son.
¿De quién ha aprendido en política? De Rita Barberá, de Aznar, de la serenidad de Rajoy, de Rodrigo Rato. En 1996 tuvimos un elenco de políticos excepcionales. Fíjese: Aznar, Rajoy, Rato, Cascos, Mayor Oreja, Piqué, Trillo, Arenas, Acebes, Loyola de Palacio...
¿Zaplana? Sí, claro. Es el mejor equipo político de la Historia de España. A este nivel sólo estarían Adolfo Suárez, Abril Martorell y poco más.
¿Ha pensado alguna vez en abandonar la política? Jamás.
•
NOTAS.-
Orellut.- Dícese de los aficionados al CD Castellón, por la letra de su himno. 'Pam, pam, orellut,..." Por extensión, se aplica por los valencianos a todos los castellonenses.
-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
La cantada de Forges, ayer en El País, se asemeja, con retraso, a la que en 1965 marcó la trayectoria de Victor Manuel, homenajeando al dictador [ver ut supra]. Tiene, bien es verdad, el aspecto positivo de que los progrecejistas ya no pueden esconder que el Estado del Bienestar, que ahora la crisis nos reduce drásticamente, es obra del tardofranquismo. Y no pueden, precisamente porque ellos lo vivieron, lo disfrutaron y ven, atónitos, cómo se lo quitan de las manos teniendo que reconocer que, en este caso y a tales efectos, aquél tiempo pasado fue mejor que el que parece que nos espera.
Su cante evidencia, simultaneamente, que la muchachada socialista -que tanto palmeó contra el calificado estúpidamente como 'genocida' por los guerracivilistas- se dedicó durante décadas a dilapidar los logros sociales del dictador, dando abrazos, piscinas municipales y cheques gratis a costa del contribuyente.
Y eso lo tenemos que pagar entre todos y, por tanto, también les toca a ellos que, además de rascarse el bolsillo, tendrán que ocultar su enrojecida cara de la vergüenza pública con sus acostumbrados pañuelos palestinos. Hasta ellos reconocen ya -aunque todavía en privado- que lo del amor a ZP en su papel de 'Alicía en el País de las maravillas', durante casi ocho años, fue una pasada. Que nos ha conducido a la ruina.
transpuso el Derecho Administrativo francés de la mano del catedrático Eduardo García de Enterría; el derecho laboral prosocialista, de la mano del catedrático Manuel Alonso Olea; el Sistema Nacional de Salud y el de la Seguridad Social, de la mano de su Movimiento Nacional y Ministros de Trabajo; los planes de desarrollo, de la mano del Catedrático Laureano López Rodó y del Opus; colaboró decisivamente en la reinstauración de la Monarquía, amparando como figura sucesoria a Juan Carlos I, desde la edad de 10 años [1948]; llenó el país de obra pública y especialmente de esenciales embalses de agua, hasta el punto de que se le conociera también, humorísticamente, como 'el pantanos'; las famosas ferias y fiestas regionales, de pasado exclusivamente taurino, las desarrolló culturalmente de la mano de las Juntas festeras; las pagas extras, los puentes y el mes de vacaciones, de la mano de....; etc.
Todo lo cual puede explicar parte del por qué nuestros mayores le aguantaron, plácidamente, hasta que se murió de puro viejo... Dictador sí, pero no de la catadura, por ejemplo, de los Castro. Nada que ver.
La realidad raramente prevalece sobre nuestros prejuicios. El PP no es ya un heredero del franquismo, sino un superador de su obra. Ni Franco se hubiera atrevido a los que nos han hecho estos. No se le acaba de encontrar el intríngulis al razonamiento o así. En primer lugar, no parece que Franco se cortara por timidez a la hora de hacer nada, pero suena bien ese ‘ni Franco (se habría atrevido)'. Pues buenos somos nosotros para dejarnos imponer nada. Hemos pasado de odiar el franquismo a llamar ‘franquista' a todo lo que odiamos.
Hay una contradicción evidente en la revisión del franquismo como si fuera un todo uno desde 1936 hasta 1975, lo que lleva a la progresía a considerar a veces que la represión en los años 70 es la misma que en lo 40. Las jóvenes víctimas de la memoria histórica creen de buena fe que no se podía leer a Miguel Hernández o a Neruda. ¿Quiere decir Forges que Franco tenía más conciencia social que el PP? Parece una interpretación falangista de la historia.
Observen, en penúltimo lugar al comisionista ideal del dibujante. Media melenita al viento y manos sobrecogedoras, lo que le denota como un liberal cabeza de huevo del PP. Si fuera un banquero, sería gordo y llevaría gafas negras. Para él no cuentan hechos. por ejemplo que la comisión ilegal más grande jamás percibida la cobraron dos alcaldes socialistas de Ciempozuelos: 40 millones de euros por recalificación de terrenos. El asunto debe de estar en un cajón de los sumarios perdidos modelo Garzón desde 2006.
Tampoco pesan en su ánimo los periódicos del día. ¿De qué día? Del que ustedes quieran, sobre los enjuagues de Andalucía, los EREs, Invercaria, esas reuniones en la cumbre entre el PSA y la Junta para borrar rastros, ese director de Trabajo que se fundía el dinero de los parados en coca y putas con su chófer. ¿No indica esto una llaneza en el trato y un sentido del igualitarismo que jamás practicarían los señoritos de la derecha? Estaría bien que Forges se hiciera eco alguna vez de lo que pasa y dibujara un trincón con trenca. la trenca que trinca, qué hermosa aliteración.
Por último, recordarle al dibujante que ‘señuelo' significa ‘cebo'. Lo que seguramente quería decir él es ‘excusa' o ‘coartada'.
•
NOTAS.- Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
D. Ricardo J. Vicent es un impresor, litógrafo y editor valenciano de obligada referencia internacional por su dilatada trayectoria profesional, que tiene sus orígenes familiares en la imprenta de Castellón de la PlanaFrancisco Segarra Pla, creada a mediados del XIX. Tal empresa la continuaron sus hijos Francisco y José, después su nuera Amparo Vicent Carbonell, siendo referencia de la que crea en Valencia el hermano de ésta última, Ricardo Vicent Carbonell, fundador de 'Artes Graficas Vicent' y padre del académico al que hoy nos referimos. Ricardo J. Vicent fundóVicent García Editores y el resto de empresas del grupo editor que hoy preside.
Desde muy temprana edad participaba con su familia de los aconteceres diarios de la imprenta. Le gustaba componer, ajustar el molde, imprimir con la pequeña Boston. Y más tarde, con su padre, la litografía, la prensa, la piedra, la plancha,... la atracción del color fue enorme. Se deleitaba combinando los fondos planos, las cuatricomías, los tipos de letras, intentando descubrir los matices que pudieran embellecer o mejorar cualquier impreso. En los albores de su juventud pasó su aprendizaje en Alemania, en las grandes fábricas de maquinaria gráfica, y en las mejores empresas de artes gráficas, que poseían sus propios departamentos y escuelas técnicas. La escuela alemana puso habilidad y modernas tecnologías en lo que hasta ese momento había sido vocación.
Ricardo J. Vicent lleva ejerciendo la profesión de impresor y editor de una manera continuada desde el año 1959, y ha dirigido desde entonces su propio equipo de impresores, editando libros que han merecido elogios en todo el mundo. Está en posesión de numerosos galardones y distinciones de la especialidada y cabe destacar de entre ellos el que le fue otorgado en 1992 por la ciudad de Maguncia y la Internationalen Gutenberg Gesellschaft, el Premio Gutenberg.
En su actual etapa y formando equipo con su familia, como tradicionalmente, su actividad está especializada en los facsímiles de manuscritos, incunables y libros antiguos, con cuidadísimas ediciones que pueden considerarse un homenaje a los impresores y editores de épocas pasadas, por su calidad y acabado, enormemente valorados por coleccionistas, biblliófilos y grandes bibliotecas de todo el mundo.
Este gran pionero deja, pues, para la Historia, sus conocidas obras de arte bibliográficas, que son un compendio, manchado de cautivadora tinta, de la creatividad en el mundo del facsímil y por ende, de la imprenta y el arte valencianos.
Influencia que ejerció la dominación de los árabes en la agricultura, industria y comercio de la provincia de Castellón de la Plana. Don Melchor Bellver y Don Vicente del Cacho. Memoria premiada en los juegos florales que celebró la Sociedad Valenciana de Lo Rat-Penat el año 1888, y publicada bjo los auspicios de la Excma. Diputación de dicha provincia. Lema: Suum cuique. Castellón. 251 pgs. Imprenta de Fco. Segarra. 1889.
Este libro contiene los Fueros del rey Jaime I y de Alfonso II de Valencia y está signado por el notario Boronat de Pera, quien dirigió la recopilación por mandato del rey Alfonso (lo que confirió al libro carácter de ley). En los años posteriores al 1240 las aspiraciones de la "costum" dependían de la voluntad del Rey, que la había concedido. Por eso la ciudad y algunas villas trataron de obtener la irrevocabilidad del derecho valenciano por parte del Rey, la definitiva constitución del Reino como Estado soberano.
Ello tuvo lugar en abril de 1261, en que consta la celebración de las primeras "Corts" valencianas, en las cuales el rey Jaime juró los "Furs" y las "Costumes" de Valencia, y dispuso que, de igual modo que él había jurado y confirmado los fueros y las costumbres, sus sucesores lo jurasen también ante la "Cort General", al comienzo de su reinado.
Edición de Ricardo J. Vicent. Valencia, 1976. Del conservado en la Biblioteca Municipal de Valencia. Tirada de 2.000 ejemplares, numerados por notario. Encuadernado en piel de cabra tintada a mano. Caja estuche que incluye facsímil y estudio. Papel envejecido de fabricación especial, imitando a la vitela. Libro Estudio con la adaptación del texto de los fueros de Jaume el Conqueridor y Alfons el Benigne de la edición de Francesc-Joan Pastor (Valencia, 1547) con arreglo a los mismos fueros del manuscrito de Boronat de Pera del archivo municipal de la Ciudad de Valencia. Realizado por Arcadi García i Sanz (Profesor Emérito de la Universidad Jaume I de Castellón), y traducido por Alfons Guirau i Sichart (Licenciado en Filología; y Profesor de la Universidad de Valencia). Consta de 238 páginas. TOTALMENTE AGOTADO.
•
NOTAS.- Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
A raíz de lo publicado por Arcadi Espada ayer en El Mundo [ver infra] se me ha ocurrido otra vulgar coincidencia entre los asesinatos en serie de los terroristas de arriba y los del 11M. Nada conspiranoica, no se me asusten. Que aquí el que no está con la corriente oficial es arrastrado por la misma como en un 'tsunami', por fascista.
Les cuento. En ambos casos, se ha movido al personal para que asuma que los criminales tenían sus razones; horrorosas e inmorales, ciertamente, pero razones. Lo cual sirve, cual parafarmacia, de gramatica parda para suavizar el delito: arriba la gudarindependencia y en Madrid la islamovenganza por culpa del ‘asesino' Aznar, falso invasor en la guerra de Irak.
A tal fenómeno bien se le podría denominar 'ecoterrorismo'. es decir, una suerte de terrorismo casero, propio de nuestra tierra, que basado en justificaciones de naturaleza política, se desarrolla, como su porpio nombre indica, sangrientamente, para finalizar singularmente: haciendo las paces con el Estado de Derecho sin pena ni gloria para nadie. Como si nada hubiera ocurrido. Venga ese abrazo de hermano!
Fijense, por ejemplo, en lo que estos días cuenta Patxi, ese cuñado de Melchor Gil, que ahora es Lehendakari:
1.- "Propuesta para un nuevo tiempo. [...] iniciativas que nos ayuden a cerrar definitivamente el ciclo terrorista y asentar la convivencia democrática en Euskadi. [...]".
2.- "[...] aquí no sólo ha habido terrorismo, ha habido un intento de imponer un proyecto totalitario". [...] "No se asesinaba al azar, se asesinaba teniendo muy en cuenta quién era la víctima y qué representaba". [insta a no poner] "exigencias más allá de las que aparece en la propia Ley". [...] [la petición de perdón] "es un concepto muy cristiano" [que] "no sabe si es el necesario".
O sea, el Patxi aceptando que se trata de asesinatos políticos y que basta con el tratado de paz para cerrar el 'ciclo' bélico y, por tanto, esta penosa etapa con democracia de medio pelo.
LA FECHA española más dramática desde el final de la Guerra Civil es el atentado islamista del 11 de marzo, que provocó la muerte de 191 personas, un número infernal de heridos, graves destrozos materiales y un estado de alarma civil inédito en la democracia. Sin embargo, lo peor del atentado está fuera de ese resumen periodístico. Lo peor fue la quiebra moral que introdujo en la sociedad española. A las 24 horas de la matanza de la estación de Atocha, en muchas calles de España, y sobre todo en las de Barcelona, empezó a corearse «¡asesinos, asesinos!» con pasión singular.
Nada extraño, aparen-temente. No se reacciona así a causa, sola-mente, del dolor o la rabia: es que el hecho necesita nombrarse. Pero lo inaudito es que los gritos de ese reconocimiento no iban dirigidos a los autores del atentado sino a los miembros del partido del Gobierno, y en especial a su presidente. Los que gritaban ya estaban convencidos de la autoría islamista.
No solo eso. Estaban convenci-dos, aunque solo tuvieran el valor de gritarlo y no el de decírselo en voz baja, que la matanza era la respuesta dura pero justa a la participación española en la invasión de Irak: los gritos nombraban al asesino principal. Esta quiebra trascendente se vio agravada, poco después, por la emergencia de las teorías conspirativas que situaron a ETA en el origen más o menos encubierto de la matanza. Y es así que España, con su luz tantas veces siniestra, ha logrado dar un caso sin precedentes a la historia del crimen: aunque la mayoría de ellos estén encerrados en la cárcel, los asesinos han logrado huir del imaginario colectivo.
Por si pruebas faltaran sólo hubo que ver el domingo (este domingo hiriente, alevoso, fracasado) las conmemoraciones del octavo aniversario. Y en especial los discursos de las presidentas de las asociaciones de víctimas. Dos discursos completamente fuera de lugar, en su sentido estricto. Y los dos incapaces de incidir, como merece, en la responsabilidad islamista. Mañana de viento en Madrid: el escenario sobrecogedor de dos víctimas que no saben ni pueden ni quieren nombrar a los asesinos.
A ocho años de aquellos trenes, sabiendo lo que vino y escuchando a esas dos mujeres, ya puede decirse (y bien alto, que lo oiga el mundo), que los autores de la matanza fueron, a partes escrupulosamente iguales, el Partido Socialista y el Partido Popular. Ellos han sido el destino final de la variante española del dolor: que solo sabe ejercerse contra sí mismo.
En estos días extraños de economía rota y metáfora una verdad asoma categórica: el mal de España es demasiado grande como para permitir su rescate.
Los conceptos etarras de «conflicto» y «paz» son viejos, pero están conociendo renovados tiempos de gloria
SE habla mucho de lenguaje sexista, normalmente con razón, y nada de lenguaje terrorista. A pesar de que es el terrorista el que está de moda últimamente. Resulta que hemos derrotado a los terroristas pero nos hemos quedado con su lenguaje lo que es como derrotar a los nazis y quedarnos con su discurso. Verdaderamente extraordinario. Y más si tenemos en cuenta el entusiasmo con el que los mismos que celebran el fin de ETA asumen las palabras de ETA.
Sobre todo la palabra estrella, la joya de la corona etarra, He aquí el mayor logro del blanqueamiento terrorista. Ni Amaiur ni Sortu ni los innumerables nombres que se ha inventado ETA para camuflarse en el sistema democrático. Ninguno de ellos tan eficaz como este de la izquierda abertzale, blanquísima fórmula con la que los terroristas, cómplices y amigos quedan convertidos en la pacífica, dialogante y respetable izquierda patriota. Repentinamente, ya no existe el brazo político de ETA aunque sean sus hombres quienes controlen la izquierda abertzale. Una palabra que ETA usó desde sus inicios pero que los demócratas siempre se negaron a aceptar hasta esta singular victoria sobre el terrorismo que se celebra con los conceptos del terrorismo.
Los conceptos etarras de son viejos, pero están conociendo renovados tiempos de gloria. Antes, quedaba algún resquicio de mal cuerpo a quien aceptara lo de la la incómoda percepción de que no se podía colocar la paz entre asesinos y ciudadanos pacíficos como tampoco entre violadores y víctimas, ya que tanto hablamos de lenguaje sexista. Pero se acabaron los complejos. Y aquí parece haber habido una guerra entre violadores y víctimas que ahora requiere la paz o todo tipo de concesiones para que los violentos se queden satisfechos de una vez.
Para lo cual el lenguaje terrorista nos ha proporcionado una nueva variante, la Con el Gobierno vasco en primera línea de propaganda, se nos proponen todo tipo de propuestas para la convivencia. Para que los ciudadanos que jamás levantaron una mano contra sus vecinos aprendan a convivir con los asesinos, secuestradores y mafiosos. Con la asombrosa lógica de que las víctimas tienen que aprenden tanta como los violadores y de que estos planes, o son conjuntos, o no funcionan.
Y para rematar, otra perla del lenguaje terrorista, el La propuesta formal es del lendakari que ya no sabe qué más hacer para que los violentos se sientan felices. Y qué mayor felicidad que ese con el que terminan las conversaciones de paz de cualquier guerra que se precie. Menos mal que hemos derrotado a ETA.
•
NOTAS.-
Ayer, entre la correspondencia publicada que recibió Arcadi Espada a propósito de su '11 de M' me encontré este texto que, por el interés de la cita, no me resisto a reproducirles:
Tengo entendido que Flaubert manifestó: "Si la expresión es mala, el pensamiento también es malo". Más detallista Carreter:
"(...) porque fomenta la disciplina de la mente y la independencia de juicio, ha de ser defendida la formación idiomática de los jóvenes ciudadanos. Dentro de la cual, la enseñanza y exigencia de pulcritud ortográfica no son las partes menos desdeñables. Imbuyéndola en los alumnos (¡exigiéndola a periodistas y a cuantos escriben!), se les están imbuyendo hábitos de pulcritud mental, de exactitud. Puede afirmarse a priori que quien no cuida ese aspecto de la escritura, está ante el saber en actitud ajena y distante; es casi seguro, que si falla ante un problema tan simple como es el de escribir sin faltas, fallará igualmente ante los problemas de su profesión o de su ciencia; las probabilidades de que sólo sea un chapucero, serán muchas. Y de que en su vida cívica siga siéndolo, también. (Lo cual no garantiza, claro, que lo contrario sea cierto: seguro que hay asesinos de galana y pulcra escritura)"
Lo que lleva a muchos a pensar que el valor añadido de los periodistas que escriben bien es que cuentan mejor las cosas. Y que eso debe pagarse, sí o sí, es uno de los corolarios. ¿Narcisismo? ¡Quia! "Ponderación y autocrítica"
Sigan con salud. Antonio
-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
"Si el finalista no fuera el Barcelona, la final se jugaría en el Bernabéu".
El Real Madrid ha alegado obras y, naturalmente, Pep no se lo cree. Yo tampoco, pero comprendo a Florentino: es un caballero y respeta el Estado de Derecho.
Si, además, dicen haber empezado una transición nacional hacia el derecho a decidir, es decir a la independencia, y que 'lo demás, intentaremos que nos moleste lo menos posible', alguien debería tomarles la palabra y ahorrarles la molestia de jugar la final de la Copa del Rey... de España.
Empecé a sospecharlo cuando vi a decenas de oficinistas asomar a través de los ventanucos de sus cubículos para aplaudir con sincero entusiasmo a las hordas de rústicos que periódicamente arrasan la ciudad con la precisión de un metrónomo de la zafiedad. Todo aquel que ha sobrevivido a esa etapa aterradora y oligofrénica de la vida sabe que un adolescente es un resuelto fascista en potencia, y más si vegeta en esa consigna de medianías que es la universidad española. Pero en pocos rincones del planeta, salvo quizá en la yerma Atenas y por supuesto en las urbes del Islam, la barbarie ha adquirido como en Barcelona categoría de rasgo cultural distintivo. De folklore, en definitiva.
En Barcelona, los ciudadanos jalean al hombrecillo que le pega fuego al coche del vecino con la misma pasión con la que una de nuestras más anodinas beatas progresistas de rebeca y hamburguesa de tofu suplicaba en noviembre de 2000 que nos sentáramos a charlar con los terroristas tras el atroz asesinato de Ernest Lluch. A la cobardía y a la más honda pusilanimidad moral frente a la ferocidad iletrada de los agros los barceloneses le llaman seny. Y luego se dirigen a la granja más cercana a engullir una ensaimada con nata, con la conciencia limpia como un quirófano, mientras dejan a su espalda el reguero sanguinolento de su podredumbre buenrollista, tolerante y participativa como si fuera la baba de un caracol henchido de autoodio.
La fascinación barcelonesa por la violencia no es una moda pasajera del siglo XXI. Ya a finales del XIX Barcelona era conocida como La ciudad de las bombas. Por aquel entonces no había anormal en la villa que a la menor ocasión que le presentara el azar no se propusiera reventar a unos cuantos de sus conciudadanos con una bomba Orsini, las preferidas por el anarquismo del momento. En una de las fachadas de la Sagrada Familia puede verse la escultura de un demonio que le entrega una de esas bombas a un obrero anarquista. La escultura se llama La tentación del hombre. Lo repetiré. La tentación del hombre. Ya ven cómo está el patio por estos lares. Para el catalán universal por excelencia, lo de reducir a fosfatina a tus congéneres entraba dentro de la misma categoría que las mujeres, la soberbia, el vino o la pereza. Un placer tentador como cualquier otro, ese de desmembrar al prójimo.
Me abstendré de hacer comentarios sobre la legendaria y victoriana incapacidad catalana para el hedonismo. De ello es suficiente ejemplo la sardana, esa danza soporífera y rechinante que algún catalán desesperado debió inventar como sustitutivo del sexo a falta de chocolate. Sí diré, no obstante, que si la pirámide poblacional de la región no está hoy en día totalmente invertida es sólo gracias a la potencia procreadora de los charnegos. Ellos son los que nos salvan de convertirnos en un pueblo antiestético y enfermizamente endogámico como el vasco, esa estirpe de seres insólitos y toscos cuyo único mérito conocido consiste en la práctica de la reproducción por boinazo.
Uno de los que no pudo resistir la tentación fue un tal Santiago Salvador Franch. El 7 de noviembre de 1893, el susodicho tipejo se llevó por delante a 22 barceloneses e hirió a 35 más tras dejar caer una bomba Orsini sobre el patio de butacas del Teatro del Liceo. De hecho dejó caer dos, pero la segunda no llegó a explotar tras rebotar en las faldas de una dama a la que, supongo, debieron calmar tras el suceso con enormes trasvases de tila en vena. En algo hemos evolucionado: en julio de 2005, los herederos de Salvador Franch tan solo lograron desintegrar a Pretto, el perro labrador del TEDAX que intentaba desactivar una cafetera bomba en el Instituto Italiano de Cultura.
Pero no confundan esa fascinación barcelonesa por la violencia destripadora con algo parecido al coraje, la rebeldía o la fortaleza de carácter. Creo que no me equivoco si digo que Barcelona es la única ciudad sobre la faz del planeta Tierra que ha sido aplastada por todos y cada uno de aquellos que se han tomado la tediosa molestia de desafiarla. Dicho en plata: todo aquel que ha querido cepillarse la ciudad se la ha cepillado a placer cuando y como ha querido. Sin excepción, ya fuera el ejército de Navarra o un miserable atajo de perroflautas.
Así que Barcelona es la única ciudad del mundo a la que no se le conoce victoria alguna, ni siquiera contra los más débiles e intelectualmente limitados de sus adversarios. "Son profesionales de la violencia", dice el Conseller de Interior de la Generalitat de unos tipos cuya más brillante estrategia bélica consiste en cambiarse de jersey a media manifestación para que no los reconozcan. Si estos son los profesionales, imaginen cómo serán los amateurs. De ahí que, a la hora de celebrar, nos tengamos que conformar con celebrar alguna de las incontables veces en las que hemos sido derrotados.
Véase la siguiente lista.
Empezaremos por los tiempos de Maricastaña, para hacer boca.
Los cartagineses, durante la Segunda Guerra Púnica. Los romanos, a principios del siglo III dC. Ataulfo, en 415. El visir Al-Hurr, en 717. Almanzor, en 985.
Mucho más sangrantes y cercanas son la Guerra dels Segadors (1640-1652) o la Guerra de Sucesión (1705-1714), sonadas derrotas históricas que aún levantan ampollas por estos barrios. El general Espartero bombardeó Barcelona a placer en 1842. La represión de O'Donnell y el general Zapatero acabó en 1856 con más de 400 barceloneses muertos. Los anarquistas y los republicanos convirtieron Barcelona en la Medellín de principios del siglo XX sin mayor problema. Las tropas franquistas ocuparon la ciudad a finales de enero de 1939 con apenas una minúscula fracción de la resistencia que aún en ese momento, con la Guerra Civil totalmente decidida a favor de los fascistas, presentaba Madrid.
Lean este párrafo escrito a finales de la Guerra Civil por el periodista del TimesHerbert Matthews, al que cita Arcadi Espada en su artículo Liberación, caída, genuflexión:
"Por amor a la República y a la democracia se debió combatir por Barcelona. (...) Había razones suficientes para la caída de la ciudad y sin embargo suscita resentimiento que los catalanes, a diferencia de los castellanos de Madrid, de los polacos de Varsovia y de los rusos de Estalingrado no escribiesen una página heroica para consignarla en la historia".
De nuestro peculiar concepto del heroísmo ciudadano dan cuenta, sin ir más lejos, los casi 40.000 votos catalanes, la mayoría de ellos barceloneses, que recibió Herri Batasuna en las Elecciones Europeas de 1987, apenas nueve días antes de la matanza de Hipercor. Los barceloneses pidieron que ETA les matara... y ETA obedeció colocándoles una bomba en un supermercado. De ese mismo frenesí suicida nacen las pintadas que aparecieron por toda la ciudad tras los atentados del 11-S y que rezaban "Bin Laden, mátanos a todos". De nuevo los terroristas obedecieron, aunque lo hicieron en Madrid.
De dicho heroísmo nace también la connivencia, el apoyo y el respeto que demuestran plataformas, partidos, organizaciones no gubernamentales, asociaciones de vecinos e instituciones barcelonesas varias hacia los fanáticos religiosos que entierran en sacos a sus mujeres y las pasean de forma retadora por la ciudad, dos pasos por detrás de ellos, para demostrar que no ha nacido todavía el barcelonés con la suficiente autoestima como para impedírselo.
O hacia las numerosas bandas latinas de delincuentes que en Barcelona han gozado del estatus de asociación cultural gracias a la generosidad de esa analfabeta conjunción galáctica de socialistas meapilas, independentistas pueblerinos y totalitarios comunistas que aquí se dio en llamar Tripartito. O la tirria con la que se ataca a los impecables y dignísimos Mossos d'Esquadra tras sus ya rutinarios enfrentamientos con las jaurías perrofláuticas, o con la que se les insulta en vivo y en directo, en plena calle y en sus mismos morros, cada vez que detienen a un ratero marroquí o desalojan una casa okupada.
He buscado algún ejemplo similar de una ciudad que se haya entregado con similar ardor al lameculismo de sus verdugos y al desprecio de la ley, pero no he encontrado ninguno. Entiéndanme: los barceloneses no somos los inventores de la pulsión suicida, pero sí lo somos de la pulsión suicida colectiva elevada a categoría de arte. Tendrán que reconocer que alguien capaz de convertir la sumisión al bárbaro en una apología de la tolerancia es un espécimen realmente imaginativo. O increíblemente patético.
Por supuesto, un tipo que está pidiendo a gritos que lo pisoteen no puede ser la alegría de la huerta. Y de ahí un segundo rasgo cultural distintivo barcelonés. El resentimiento. La mala hostia. El lamento y el lloriqueo como único horizonte vital. El puto árbitro, siempre en la boca. El odio africano hacia aquel que osa levantar la cabeza por encima de esa masa amorfa de genuflexos suicidas. La vehemencia con la que en un mundo globalizado se vuelcan energías y dineros en la imposición de una lengua zombi mientras el tejido industrial y cultural de la ciudad emigra hacia prados madrileños e internacionales más verdes.
El fervor con el que el barcelonés medio se entrega a la tarea de denunciar anónimamente a todas aquellas empresas y comercios que incumplen las leyes de normalización lingüística. La beligerancia con la que en Barcelona se obstaculiza la libertad de horarios comerciales. La cancha que decenas de acomplejados y provincianos medios de comunicación catalanes dan a cualquier forastero oportunista mientras ningunean a miles de profesionales locales con ideas, ganas y talento. Por eso cualquier emprendedor barcelonés tiene 100 veces más posibilidades de ser entrevistado por Wallpaper, Frame, Monocle, Wired o cualquier otra revista estadounidense o japonesa o británica que de aparecer en La Vanguardia, en Catalunya Radio o en TV3. Sé de lo que hablo: es mi terreno y podría listar decenas de sangrantes ejemplos.
De ahí también esa típica afición barcelonesa a reunirse multitudinariamente en rebaños quejosos por las imbecilidades más nimias y que ha convertido Barcelona en un inmenso manifestódromo abierto 24 horas al día para jodienda de los comerciantes y los profesionales que trabajan en el centro de la ciudad. Es el mito de la Barcelona reivindicativa, tolerante y participativa. Un mito que nació durante los Juegos Olímpicos de 1992 y que sale a relucir cada vez que se juntan cuatro barceloneses en la calle para reivindicar o aplaudir vaya usted a saber qué descabellada mentecatez que a nadie le importa un puto carajo.
En realidad, los barceloneses participaron en las Olimpiadas del 92 en la misma medida en que lo hicieron los ciudadanos de Atlanta en 1996, los de Sidney en 2000, los de Atenas en 2004 y los de Pekín en 2008. Frente a tamaña obviedad, Barcelona sigue considerándose a sí misma la capital mundial del fervor ciudadano. Una capital que dice reunir en sus más ilustres manifestaciones más de un millón de ciudadanos mientras la empresa Lynce cuenta apenas 60.000. Estoy hablando de la del 10 de julio de 2010, la del "somos una nación, nosotros decidimos". Una nación que decide pero que por lo visto no llega a llenar medio Camp Nou. Pero es sólo otro absurdo ejemplo. Hay muchos más.
¿Y saben qué? Quizá tengan razón. Quizá Barcelona sea la capital mundial de la manifestación y la cacerolada. Porque no hay nada más barcelonés que una manifestación o una cacerolada, un evento meramente estético, borreguil, declarativo, pasivo y estéril que no compromete a nada pero que permite sostener la ficción de que tú estuviste allí, hiciste algo y serviste a un fin superior. Aporreando una sartén.
Paseando con el carrito del niño mientras tarareabas una de Carlinhos Brown. Boicoteando los eventos que podrían hacer que Barcelona entrara de una vez por todas en el siglo XXI. Aplaudiendo a uno que quemaba un container. Una pamema para pueblerinos aburridos y perezosos con mucho tiempo libre para el autoengaño por delante. La antítesis de la iniciativa personal y de la independencia de pensamiento. Un pasatiempo hipócrita y hortera para una ciudad infantiloide, menopáusica, quejosa, sin tensión ni espíritu ni afinación y que sólo es capaz de mover su presuntuoso culo gordo para suplicar que los vándalos la apisonen..
•
NOTAS.-
Las entidades de capital riesgo son entidades financieras cuyo objeto principal consiste en la toma de participaciones temporales en el capital de empresas no cotizadas, generalmente no financieras y de naturaleza no inmobiliaria.
-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
'Oriamendi' [s. 1844]. Himno carlista, parece que compuesto por José Juan Santesteban [España, 1809-1884] con letra de Ramón Fernández Garayalde [España, 1814-1903]. En la versión actual, sus arreglos musicales son de Silvano Cervantes [España, 1891-1972] y la letra de Ignacio Baleztena Azcárate España, 1887-1972], que ha sufrido mucha variaciones en función del ideario de quien la cantaba. ♪♪ ♫ ZekiSWE. Letra en vasco y en español.
En mi opinión, el único animal que no piensa en mañana es el irracional. Por tanto, si hay alguna reflexión excelsamente racional esa es la que rebusca en la trascendencia. Hacia lo mágico desde la razón.
A la hora de la práctica, se vive, o no, en el estado de necesidad, también tan racional, por cierto. Como cualquier sublimación: entre los seres humanos, hay quien se considera sacro y elegido porque precisa dar ese sentido a su vida y quien lo hace por suavizar esa muerte que a todos nos espera. Como los hay quienes han perdido toda esperanza o, sencillamente, no la necesitan. Todo muy lógico.
Me parece, pues, muy interesante el crónico debate civico-religioso, más no tanto por el vano intento de encontrar ese fundamento mágico a la divinidad, sino por la necesidad, repito, que tantos grupos humanos tienen de, como el Barça, ser más que un club, más que una tribu. Dios, Patria y Rey, qué menos.
Para mi desgracia [?], yo pertenezco a los que, por considerar que 'fútbol es fútbol', carecemos del amparo que produce el consuelo espiritual y nos ubicamos en el desapasionado agnosticismo.
Pero no descarto que la inevitable decrepitud que a todos espera, algún día me acabe acercando a ese 'nacionalismo' religioso que se basa en la absoluta accidentalidad del animal que aparentamos. A fin de cuentas, qué caray, somos plenamente conscientes de constituir los únicos habitantes del planeta que tenemos la capacidad de pensar en que nuestro privilegio bien vale una misa.
La celebre quien sea. Llámese azar o como se llame. Em consecuancia, portémonos respetando el bien común y alcanzaremos el celestial.
Miles de personas meditaron el jueves acerca de la inexistencia de dios, durante el debate que mantuvieron el zoólogo Richard Dawkins y el obispo de Canterbury, Rowan Williams, en el salón de actos de la Facultad de Teología de la Universidad de Oxford. Los pocos asientos del cálido salón llevaban semanas ya comprometidos; pero la audiencia internáutica determinó que a las cinco de la tarde, hora de España, nuestro mundo pareciera un lugar de estimable refinamiento. Es muy improbable que una discusión de esas características haya reunido nunca tanta audiencia.
El mundo puede ponerse globalmente de acuerdo en torno a las convocatorias de algunos artistas, sean Messi, el Papa o Madonna. También en torno a ciertos debates políticos, pero en estos debates la discusión es apenas un liviano velo que oculta la sustantiva lucha por la victoria electoral. Ahora bien, una audiencia semejante para una discusión en sí, sin más premio de importancia que participar en ella, centrada en un asunto sobre el que se sabe con certeza que no habrá brutal novedad ni descubrimiento, es una rareza memorable. Nunca tantos pensaron al tiempo sobre lo mismo, ¡y habrá que ver el efecto que tendrá en la atmósfera esta emisión de CO2!
Otra cuestión novedosa fue la materia concreta del debate. Dawkins y Williams, que estaban formalmente convocados a discutir sobre La naturaleza del ser humano y la cuestión de su origen último, título que probablemente acuñó el moderador, Anthony Kenny, debatieron, como te he dicho, sobre la inexistencia de dios. Un cambio radical de paradigma. Si viste el debate, estarás de acuerdo: lo que de verdad se discutía en el salón oxoniense no era de dios, sino de su desaparición; no de las cláusulas presentadas por el obispo, sino de las presentadas por Dawkins. El zoólogo aludió a una encuesta reciente encargada por su fundación: la mitad de los británicos no se considera religioso.
En consecuencia, los ateos empiezan a impugnar ese rol históricamente subordinado que se exhibe en la propia etimología de su nombre. Y el obispo Williams aceptó amablemente, con absoluto fair play, el nuevo estado de cosas. Este periódico donde te echo las cartas, que se hizo eco entusiástico del acto y que, en su difícil escrituración, elevó por vez primera el tweet español a un orden intelectual, permitió acceder a la clave del asunto cuando tituló Darwin versus Dios. Hace siglos habría sido mera blasfemia: hoy es la noticia de un combate que se resuelve por incomparecencia.
Entre los argumentos de Dawkins estuvo, como es lógico, el más dañino y principal: basta mirar el mundo para saber que es fruto de un azar ciego y no del diseño de un dios bondadoso. Por el momento la evolución ha degenerado en una suerte de criaturas que no sólo mueren, sino que saben que van a morir, y lo que es ya completamente estomagante desde una perspectiva teleológica: que no quieren morir. En fin: lo que se llama una programación completa. Incluso en Canterbury es difícil de sostener que sea fruto de la bondad diseñada.
El cristianismo de nuestra época, ablandado, humanizado, no tiene posibilidad de respuesta a esta objeción naturalista. Sólo un cilicio sangrante, la canónica invocación del mundo como lugar de obligado sufrimiento, pudiera oponerse con éxito. Pero la iglesia no parece tener mucha clientela dispuesta a morir también en vida, una masa crítica suficiente que sostenga la teoría del mundo como terrible y eficiente rito de paso.
Así pues, el contrincante real de dios en el debate fue, más que cualquier otro nombre propio, el azar. No me dio la impresión de que el obispo utilizara en beneficio de sus argumentos el inexorable sesgo contraintuitivo que tiene el azar como explicación de la vida. Sólo pareció aprovecharse al aludir a la belleza del mundo y recordar, como dice uno de los mandamientos principales de la religión y de la estética, que la belleza nunca puede ser casual.
La belleza del mundo (de la que también participa Dawkins, aunque atribuyéndosela en su caso al azar) es un concepto algo pintoresco: decretar la belleza del mundo exigiría convertir la belleza en una categoría previa, extramuros, y haberla proyectado con consecuencias distintas, negativas, sobre otros mundos. En este sentido, el mundo es el que es, como sí dijo sabiamente el de Canterbury en otro instante.
El azar es el rival de dios, sin duda; pero no un aliado de Dawkins a tiempo completo. Nuestro zoólogo suele querer impugnar la existencia de dios subrayando que la hipótesis divina no resuelve el problema del origen porque, una vez aceptado dios, hay que preguntarse qué o quién le dio el origen. Es cierto, pero también con el azar hay que ir a la búsqueda del Azar.
El azar funciona estupendamente cuando, deslumbrados ante el mundo, los creyentes dicen que tal belleza o tal complejidad (categorías de operatividad relativa) deben obedecer a un diseño y a un propósito. O sea, el azar funciona para explicar que algo es bello o es complejo. Pero a la hora de explicar que algo es, su eficacia no sobrepasa la de la hipótesis divina.
Así pues, no me pareció buena estrategia el empeño del obispo de tratar de instalar a dios en aquellas zonas de la historia evolutiva que no se comprenden bien (¿qué hay del ADN, señor Dawkins?), siguiendo la estrategia god of the gaps, es decir, la de situar a dios en los sucesivos eslabones oscuros o perdidos de una teoría cuya lógica global es aplastante. Tal vez fuera mejor colocar a dios un poco antes, en aquel lugar donde algo que hay se llama nada.
En realidad, el problema máximo de los creyentes respecto a su dios es sólo la bondad de propósito que le atribuyen y su fervorosa implicación con nuestro destino. Porque, ciertamente, la evolución es incompatible con ese dios previsor y misericordioso. Pero el agnóstico Dawkins debe de saber que la teoría de la evolución no parece incompatible con una inteligencia que hubiera establecido la ley del azar ciego, ¡dios sabe con qué propósito, o a partir de qué fatal error!
Ni siquiera debería tratarse, por cierto, de una inteligencia perversa, tan literaria, por otra parte. Bastaría que estuviera poseída de una indiferencia moral, similar a la que el hombre, ¡el buen hombre!, mantiene respecto a la mosca de la fruta. La Humanidad como el experimento de una inteligencia algo indolente e incluso descuidada no creo que pueda despacharse, en resumen, con la misma facilidad con que se despacha el buen dios de las barbas blancas.
La única cuestión difícil, en esa hipótesis, es a quién pondríamos a batallar con el zoólogo en la dorada paz oxoniense.
Sigue con salud
A.
Ilustración de Sequeiros para el artículo de A. Espada.
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).
• ADVERTENCIA SOBRE COPYRIGHT: Este es un blog no comercial. Las imágenes, música y documentos se editan citando la fuente gratuita [donde se encuentra, de forma libre y sin exigencia de abono de derecho alguno, exactamente lo mismo]. En caso de existir COPYRIGHT si, por error, se hubiera publicado algo inadecuadamente, comuníquenoslo y el documento, la imagen o la música serán eliminados de forma inmediata. Gracias.
No a la violación de las comunicaciones en internet. Sí a los derechos de autor ajustados a las nuevas tecnologías. No a la subsistencia de intermediarios videográficos sin futuro, encarecedores artificiosos del valor del producto. Sí al precio y comercio justo. No a la estafa.