José Luis Olivas, conservador -cómo no!- , conservando en el sector público desde 1979. Más de 30 años.
Antonio Tirado, ex izquierdista, ex socialista, progesista al fin, progresando en el sector público desde el mismo año ¡qué casualidad! Más de 30 años.
También semejantes en su recorrido conceptual: de la Licenciatura en Derecho a la política y desde ésta a la banca pública sin solución de continuidad. Camino del millonario éxito. Y sin saber de entidades financieras más que lo justo para que resulte impensable que ambos dos hayan sido lo más de lo más en el mundo de tales consejos de administración.
Ahora piden perdón por el hundimiento de las entidades, claro, porque ellos estaban a, para y por lo que estaban. No eran gestores, dicen. Tampoco necesitan jurarnos que no lo volverán a hacer. Ni su edad ni su actual patrimonio están ya para tales trotes. No estaría de más que los ciudadanos fueramos informados de los beneficios, las retribuciones, las indemnizaciones que han obtenido a su paso por esa alfombra forrada de plata. Qué bueno sería conocer el antes y el después en su historial económico. Seguro que nos conformaríamos con que pudiéramos contemplar, aunque fuera de pasada, sus declaraciones de renta y patrimonio de todos estos años de ferias y fiestas.
Se nos quedaría la cara desencajada.
No les quepa la menor duda.
Y lo peor es que por y para ello no han cometido, en absoluto, ninguna ilegalidad. Esta sociedad es así de estúpidamente espléndida. Por eso estamos donde estamos. En la puta miseria. Nosotros, los damnificados. Puro masoquismo..
pd.- También me pregunto porqué no se indaga en torno a todos aquellos políticos que auparon a estos políticos a puestos de gloria, en las Cajas, gloriosamente retribuídos y para los que profesionalmente no estaban preparados. Por qué, para qué y a santo de qué. Y pedirles responsabilidades. Porque el dinero ha salido de nuestros bolsillos. Y no sólo en su beneficio.
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NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
"Rajoy sí habla, sí tiene presencia en el Parlamento, lo que pasa es que no tanto como los medios piden, unos medios "muertos por el cambio tecnológico" que exacerban la opinión, buscan el follón permanente... Ahí está el icono Mourinho... Importa más lo que dice que lo que hace... No le van a marcar el paso al presidente..."
La situación de la basura mediática española está a la altura de la Champions League, como casi todo lo que ha pasado por el periodo desintegrador y catastrófico de ZP en el País de las maravillas.
Llevamos años desayunando, comiendo y cenando en compañía de televisiones y periódicos que se dedican a sacarles las entrañas a unos u otros con el fin de que nosotros hagamos la digestión a gusto. De entre los desentrañados los hay cómplices de la barbarie porque comen gracias a sus propias vísceras que, en la mayoría de los casos, son inventadas, formando parte de un guión de falsos chuches que, a su vez, hacen las delicias de una clientela que no se sabe si es más lerda que amoral.
Pero hay otros cientos de damnificados que no han hecho nada para merecer eso y que son perseguidos y linchados junto con sus familias y amistades, horadando su derecho a la intimidad, al honor, a la confidencialidad, al respeto, a la tranquilidad y a todo lo que vds se puedan imaginar, en presencia, si llega el caso, de sus propios hijos menores, a los cuales, después, pixelan el rostro. De cómo ese ciudadano que tenía el techo bien cubierto, ha sido acristalado de cuerpo entero.
Todo gratis total. Sin responsabilidad alguna. Gracias al endiosamiento de una libertad de expresión endemoniada que ha convertido al cuarto poder en una suerte de megáfono del linchamiento permanente de todo aquel que, sin necesidad de ponerse por delante, les produzca el repugnante lucro que ansían.
Hasta ahora el negocio tenía un umbral que respetaba determinadas castas, sencillamente por la razón de que eran consideradas como integrantes del mismo sistema que facilitaba la agresión a terceros. Pero, afortunadamente para tocar fondo, la incesante crisis también ha acabado con tales excepciones: jueces, políticos, periodistas, financieros, aristocracia, clero y progresía artística, entre otros, han sido vertidos en el sumidero para su trituración indiscriminada. Y con la ilegal e inmoral muerte del secreto de sumario, ya no se salvan ni los servicios de inteligencia y la materia reservada ha saltado por los aires.
Como estamos viendo estos días, la muchachada del 15M se ha incorporado al despiece social y, del Rey abajo, ninguno está libre de ser libremente amortizado a beneficio todos aquellos que se enriquecen con la vileza. En estos momentos, la Jefatura del Estado, la Reina, los Presidentes del Tribunal Supremo y del Constitucional, el Presidente del Banco de España, el Parlamento, la democracia, los partidos, las Fuerzas de Orden Público, los funcionarios, etc, son objeto del escarnio y la mofa continuada sin que a nadie se le mueva un pelo.
Por eso me ha parecido espectacularmente positivo el artículo de Jaime del Burgo, que les acompaño, a propósito de los años que lleva en la picota mediática su reciente esposa, Telma, una de las hermanas de Letizia, por el mero hecho de serlo. Y eso que a mí el matrimonio principesco siempre me ha parecido un soberano error inmensamente acorde con los tiempos que corren.
También quiero subrayar que no comparto en absoluto todo lo que se dice en el texto: se equivoca tontamente al disparar contra Wikipedia o Internet porque los instrumentos son inocentes. Pero el resto es canela fina. Verdades que deberían ruborizar al mismísimo diablo. Y que están escritas con esa indignación que muchos compartimos. Con mucha claridad, para que todo el mundo lo entienda.
Mientras el verdadero poder de este país no restaure, bajo severas penas por incumplimiento, el respeto a los demás y la presunción de inocencia del ciudadano, aquel ya viejo chiste de que un día nos levantaremos y no habrá calles, acabará siendo un hecho cierto. De momento ya comienzan a cortarlas, impunemente, un día sí y otro también.
Los criminales abusos, pues, no han sido sólo económicos. Las violaciones mediáticas, sin distinción de género, han contribuido, inmoralmente, lo suyo.
Jaime Del Burgo en El Mundo, 130512. Vía foroloco.
LA CONSTITUCIÓN establece un límite frente a las libertades de pensamiento, expresión, creación artística o cátedra: el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. Artículo 20, diáfano. Y sin embargo, la Justicia lo ignora en la mayoría de las sentencias que dicta. En España todo vale. El coste de esta ignorancia judicial es ya muy alto. Lo sabe el que como yo ve las cosas desde fuera y visita su país tras períodos prolongados de ausencia, que es cuando realmente aprehendes los cambios que van teniendo lugar.
Internet es un vomitorio público. Se fomenta el empleo de Wikipedia; enciclopedia la llaman, creada por analfabetos enciclopédicos. Cualquiera puede injuriar a cualquiera en la red, oculto bajo falsas identidades electrónicas que imposibilitan su localización policial: los cibercafés y las direcciones IP de establecimientos públicos actúan como coladeros. La falsedad vertida por los medios basura encuentra eco inexplicable en otros que no lo son tanto -o que no lo eran en absoluto-, y así una cadena de eslabones queda colgando del espacio para siempre. Aunque uno logre desligarse del primer eslabón difamatorio es imposible en la práctica lograr en el resto de los eslabones la eliminación del contenido replicado de sus respectivos servidores, alojados mayormente fuera de las fronteras de España y, por tanto, de su jurisdicción.
Las revoluciones del progreso conllevan también retrocesos en otros órdenes. La industrial se saldó con millones de personas explotadas y un ecosistema atacado de manera artificial por primera vez en la Historia; la revolución tecnológica de hoy se salda con la extinción del derecho inalienable que tenemos al disfrute de espacios de intimidad personal. En pocos años se masificarán los instrumentos que hoy existen en los ámbitos militar y de inteligencia para observar a través de las paredes, y escuchar conversaciones a kilómetros de distancia, gracias a la reverberación de las ondas que nuestra voz provoca en los objetos.
El mercadeo de información confidencial de suscriptores entre los grandes operadores de internet es un hecho. De ahí que las ofertas que recibimos sin demandarlas cada vez casen mejor con nuestras tendencias. El año pasado, el 16% de las ventas totales de internet, cifradas en Estados Unidos y Europa en 370.000 millones de dólares, fueron generadas gracias a este método inducido. No hay ya correspondencia segura al alcance del ciudadano de a pie; el ordenador desconectado de la red es fiable. La misma energía que empleamos en crear propiedad industrial o intelectual, la invertimos en tratar de protegerla.
Los gobiernos y las corporaciones lo saben todo de cualquiera, no así al revés. La difusión de las vidas privadas de la gente en patios de vecindad como Facebook le causa al discreto vergüenza ajena. Esta pérdida de la intimidad consentida o violada llevará a que el derecho a la propia imagen sea letra muerta en un texto fundamental que, en el caso de España, la generación anterior plasmó sin imaginar el mundo al que habría de enfrentarse apenas tres décadas más tarde, no digamos al que está a las puertas. En España la crónica social funciona como una mafia. Lo es porque está organizada y emplea métodos criminales en la consecución de sus objetivos.
Soborna a empleados de compañías aéreas para conocer el destino de sus perseguidos, de telefonía para localizar terminales, de hoteles, restaurantes, clínicas y centros de ocio. La práctica del soborno es sofisticada, imaginativa e interactúa, lo hace como si se tratara de un gigantesco entramado neuronal que se retroalimenta. El soborno mueve al paparazzi, que no es fotógrafo sino cualquiera que se haya hecho con una cámara y un teleobjetivo. No son precisamente Bresson o Seymour, son zarrapastrosos que venden la imagen no consentida a su agencia, la publicación la compra en contra de lo que dicta la ley y alguien redacta una historia con la mentira más vendible que su imaginación le dicte.
Muchos artistas y otros que aspiran a serlo juegan a ser ratón del gato, se saben ratones y gozan con ello. Necesitan publicitarse para vender lo que quiera que hagan. A otros sencillamente les vence su vanidad o su deseo legítimo al reconocimiento público. No es cierto que el que no quiere no sale: los hay que no queriendo salen, y los hay que no consiguen que los saquen, aun ansiándolo desesperadamente. Pero hay una línea divisoria que debe atender la Justicia. La línea que separa a quienes se han lucrado vendiendo episodios de sus vidas privadas y aquellos que no lo han hecho nunca y así lo han dejado claro. Nuestra imagen nos pertenece.
Por ello Google y otras compañías borran los rostros de la gente en las aplicaciones de software donde las personas se ven implicadas. Es inevitable que unos a otros se fotografíen en espacios públicos. Lo que la Justicia debe evitar es que un ajeno pueda obtener beneficio económico de lo que forma parte consustancial del otro: su imagen y el reflejo de ella en el desenvolvimiento en su vida privada.
Los que mueven los hilos de la basura son quienes deciden cómo y cuándo convertir a la persona en personaje. Son una veintena de familias, desconocidas para el gran público, que viven en lo alto del vertedero. Salvo excepciones contadas, en España los hijos o hermanos de los políticos no aparecen en la farándula. Mucho menos los de los dueños de la prensa canalla. Quizá, digo quizá, si surgiera una publicación que se dedicara a exhibir los pormenores de las vidas de los familiares en primer grado de estas clases, el escenario cambiaría.
¿Acaso los primeros no gozan también de la cualidad de personaje público o personaje con proyección pública que algunos tribunales han impuesto en otros casos? ¿Y si los segundos se ganan la vida exhibiendo las ajenas, no tendrían también los demás, en reciprocidad, el derecho a desenmascararlos y a hacer lo propio con ellos? ¿Qué pensarían entonces los que se creen intocables bajo la impunidad que les otorga un poder judicial arbitrario, contradictorio y débil? Para terminar, si hay una vida que debería revestir este carácter de publicidad y contaminación familiar, ésta es la del juez. Cómo ignorar la cualidad de alma ejemplar de aquel que reclama para sí nada menos que la prerrogativa de juzgar a sus congéneres. Falta empatía.
TELMA ORTIZ ha hecho lo imposible en defensa de su derecho al honor, a la intimidad y a su propia imagen. Telma es valiente y obstinada en el empeño. Ha librado su particular batalla contra la podredumbre mediática que se ha ido extendiendo en la España cainita en perjuicio de la salud mental colectiva y del nivel educativo de las nuevas generaciones. La educación de hoy hará la sociedad de mañana. Medios y educación es hablar de lo mismo, y francamente no conozco un país del mundo desarrollado donde el sistema mediático presente semejante degradación moral y empobrecimiento de contenidos.
He sido testigo del acoso sufrido por Telma y otros miembros de su familia, aunque ya no estén aquí para contarlo. Soy testigo de lo que le supone a una madre no caer en la provocación cuando un delincuente coloca una cámara a 10 centímetros del rostro de su hija pequeña y le susurra al oído crueldades de persecuciones temerarias cuyo riesgo es cobrarse la vida de un transeúnte al precio de una fotografía movida, de entorpecerle el camino, de sitiarle la casa día y noche relevándose por turnos de ocho horas. Le han llegado a decir: «Ya sé que te estoy destrozando la vida», para a continuación darle las gracias por servirle de sustento. Así de literal y de enfermizo.
De este atropello soy testigo hace casi una década, y ojalá hayamos puesto un punto final haciendo suya mi residencia en el extranjero. Si hay alguien en España que ha dicho alto y claro en muchas ocasiones, ante diversas instancias y enfrentándose a Goliat, que la dejen vivir en paz, ha sido Telma, mi esposa. Ahora ya no estará sola en la defensa de su derecho constitucional, aunque nos lleve años y terminemos pidiendo el amparo de la Justicia internacional, donde la congruencia de su legislación y jurisprudencia le dará la razón, porque la tiene. Como la tiene el resto de los discretos violados por quienes permanecen impunes en lo alto del vertedero.
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Algo tendrá el vino cuando lo bendicen, in vino veritas [latinajo que ya no conocen ni los de ciencias ni los de letras]. Desde hace tiempo me pregunto cómo y porqué ha desaparecido, simuladamente, la ‘lucha de clases'.
No es, desde luego, porque la haya sustituído el 15M. Ese movimiento que inició su andadura con gente advertida y que fue inmediatamente fagotizado por antisistema de opereta. El sábado daba pena ver cómo, en Madrid, 30.000 almas caritativas pretendían ejercer la soberanía popular soltando infinitas majaderías. Mientras los menos y excepcionalmente, como el de la foto, señalaban algunas verdades como puños.
Esa movida, es así, no cuenta con el apoyo de significativo ni de unos ni de otros. De nadie. Ese pueblo, con la agonía del paro, que sentado ante sus televisores, esperaba el momento gore de ver cómo la pasma les iba a dar de valiente a aquellos 'resistentes' que, en la madrugada, se quedaran en el fuego de campamento.
Por eso resultaba patético contemplar cómo, por ejemplo, el diario El País le daba al esperpento una cobertura y una credibilidad que rayaba en el frikismo más absoluto, empleando el sábado adjetivos mayestáticos en su información digital y publicando el domingo una portada y unos contenidos que recuerdan a una mezcla de los mejores tiempos de Ana Belén o Jeanette. En concierto. Que se prorroga.
¡Devolved el país, a los ciudadanos! ¡Son maleantes, los que cazan elefantes! ¡Es mentira! ¡Sí hay dinero! ¿Quién lo tiene? ¡Los banqueros! ¡Apaga la tele, enciende tu mente! ¡El próximo parado, será el diputado! ¡Que no, que no tenemos miedo! ¡Con este Gobierno, vamos de culo! ¡La ley de extranjería, a la reina Sofía! ¡Mariano, que no llegas al verano!
De modo que habrá que mirar al fondo, bien al fondo, para centrarse en cómo ‘los mercados' -el poder- ha beneficiado a los asistentes, hasta ahora, con la oportunidad de que sus familias se sientan/en como en clase media: ya no hay tercera en los ferrocarriles.
El nene condenado a proletariado ya lleva tiempo vistiendo, bebiendo, jugando o vacacionando como aquella pequeña burguesía que a conseguido compartit con ellos el no saber leer ni escribir. O sea: al obrero le distraemos con chucherías -chuches- y al burgués le masificamos la enseñanza de modo que de política no entienda.
Y cuando se descuiden, en su ansia por obtener lo innecesario y renunciar a lo esencial, les damos con la puerta en las narices de forma que tengan que renunciar a 20 o 30 años de bienestar. El obrero a la miseria y el tendero a la penuria.
Sin rechistar, claro, como estaba previsto. Porque ya me dirá vd la carcajada que supone para el poder el circense espectáculo de otra suerte de los mendigos [Viridiana, 1961] de Buñuel, ensoñando en la Puerta del Sol.
Y ante la gravísima ausencia de geriátricos como Dios manda a precios del común -sin la menor queja al respecto, durante años, de la sociedad entera- no quiero ni pensar la vejez que les espera a todos esos padres que renunciaron, por sus hijos, al vino, fuente de toda verdad.
Porque, encima, los nenes vengarán el engaño diabolizando a sus progenitores en cada uno de los años de calvario que les suponga pagar la hipoteca.
Este fin de semana se iniciaba la conmemoración del aniversario de las movilizaciones del 15-M, enormemente publicitada en las redes sociales y en los medios de comunicación afines.
Esa conmemoración se había visto precedida por un calentamiento en torno a los recortes educativos, con convocatoria de protestas incluida. Sin embargo, las cosas no han salido como esperaban los organizadores: el pasado jueves, solo unos pocos centenares de personas se dieron cita en Madrid para clamar contra esos recortes en educación. Y ayer, en el inicio del aniversario del 15-M, tan solo unas decenas de miles de personas, menos que hace un año, acudieron al llamamiento a tomar las plazas.
En Madrid, el número de manifestantes que secundó la consigna de movilizarse no superó los 25.000: suficiente para llenar la Puerta del Sol, pero menos incluso que hace doce meses, cuando dio comienzo lo que parecía que iba a ser un prometedor movimiento ciudadano.
Y la inmensa mayoría de los que ayer se manifestaron en la Puerta del Sol se disolvió sin más problemas en cuanto acabó el tiempo que la Delegación del Gobierno había fijado para la concentración. Un reducido contingente de unos pocos cientos de personas decidió permanecer en asamblea más allá del horario autorizado, pero ni siquiera consiguieron ponerse de acuerdo sobre si desafiar la prohibición de acampar.
A las cinco menos cuarto de la mañana, cuando las furgonetas de los antidisturbios han hecho acto de presencia en la Puerta del Sol para desalojar la plaza, había casi menos manifestantes que policías, con lo cual no le ha costado mucho a la fuerza pública desalojar a los escasos aspirantes a revolucionario que estaban preguntándose si plantar su tienda de campaña.
En resumen: un nuevo fiasco más de quienes aspiraban a liderar en la calle el descontento popular y que solo consiguen convocar protestas que en lugar de ir más, cada vez van a menos. Más que en vanguardia revolucionaria, han derivado en grupúsculo chocante y folclórico.
El malestar social en nuestro país es evidente, a pesar de lo cual los del 15-M son solo cuatro gatos mal contados, camino de convertirse en solo tres. Lo cual tiene delito: que en un país que marcha hacia los seis millones de parados, solo logren reunir a unos pocos miles de personas en las manifestaciones de protesta, indica que existe una desconexión absoluta entre lo que ellos plantean y las opiniones de los más afectados por la crisis.
O sea, que esos que les dicen a los políticos lo de "no nos representan" resulta que no tienen ni idea de cómo movilizar el hartazgo de la sociedad. Así que ellos sí que "no representan" a nadie.
¿Se han preguntado los organizadores del 15-M qué es lo que está fallando, por qué no consiguen movilizar a la muchísima gente que está sufriendo el impacto de una crisis económica brutal?
¿Por qué los parados no acuden en masa al llamamiento del 15-M? ¿Dónde están todos esos jubilados que no llegan a fin de mes? ¿Por qué se quedan en su casa los afectados por los recortes, o los estafados por las preferentes, o los amenazados de desahucio, o las personas que han visto cómo su sueldo se reducía a lo largo de los últimos meses?
Alguien en el 15-M debería darse de cuenta de que quizá lo que pasa es que la gente no es tonta. Y no le gusta que la utilicen. Quienes dirigen el 15-M desde sus decimonónicas asambleas de barrio y sus gastadas consignas de revolucionario cañí deberían entender que lo que un parado espera es que alguien se preocupe de su problema, no que trate de utilizarlo para defender todo tipo de causas que al parado le importan una higa. Y que lo que un jubilado espera es que alguien escuche sus cuitas, no que se aproveche de él para propugnar, por ejemplo, la escuela laica.
Lo que el 15-M debería entender, en definitiva, es que su visión sectaria de los problemas les ha hecho perder contacto con la realidad: si se dedican a mezclar la protesta por la situación económica y política con ataques a la Iglesia católica, con campañas en pro del lenguaje no sexista, con exaltaciones del laicismo, con descalificaciones de la enseñanza privada o con delirantes argumentos contra el liberalismo económico, no solo alejan de las protestas a una inmensa mayoría de los candidatos a llenarlas, sino que demuestran también que su visión de los problemas es tan parcial e infantil, que jamás podrán proponer soluciones que funcionen.
Para hablar con un lenguaje alejado de los problemas de la gente y para tratar de manipular a las personas ya tenemos a los políticos. No nos hace falta que venga nadie más. Por eso el 15-M está muerto. Murió de sectarismo, después de confundir la revolución con su escenografía y su ombligo con el centro del mundo.
Para que un movimiento de protesta en la calle tenga éxito, deberá actuar, en primer lugar, con honestidad, y dedicarse a servir de altavoz de los problemas reales de la gente.
Servir a la gente, en lugar de servirse de ella. Resulta sencillo, ¿verdad? Y, sin embargo, ¡con qué facilidad lo olvidan algunos!
Pero en el pecado llevan la penitencia. Podía haber sido y no fue. Una pena.
Albert Boadella era entrevistado ayer en la última de ABC, donde dejó este titular tan vistoso y algunas otras muestras de su inteligencia. Hoy, en La Razón, mostraba su posición crítica contra el movimiento 15-M:
"Siempre me han seducido muy poco los movimientos asamblearios. No es nunca la reunión de la libre expresión ni mucho menos de la propuesta inteligente, es el terreno del que más grita. Cuando estos grupos se apoderan de la calle intentando hacer prevalecer sus ideas por la presión numérica, la democracia se aleja, el voto es la única fórmula de cambiar las estructuras, obviamente fuera de la revolución. Las pocas y precarias propuestas del 15-M muestran la fragilidad del movimiento."
Los indignados han tomado su verdadera dimensión cuando el ministro del Interior ha puesto a la Policía a cumplir la ley, algo que a Rubalcaba no se le había ocurrido que podía hacerse, en la vana esperanza de que aquello moviera el voto una semana más tarde hacia el partido y el Gobierno que tan bien les entendía.
Ayer, Pedro Almodóvar se personó en Sol para hacer llegar a los niños su cariño y su amistad. El gran cineasta de Tomelloso es la contrafigura de Boadella. Al revés que el dreamaturgo catalán, él odia la vida burguesa que se ve obligado a llevar, por eso va a la Puerta del Sol a denunciar el capitalismo y los bancos, que él concibe como un ente maligno, no como el gestor de sus ahorros. Cuando se detuvo a Bernard Madoff se supo que uno de los perjudicados por su estafa piramidal era Almodóvar cuya productora, El Deseo, era el máximo accionista de la empresa Oyster Inversiones, que tenía una parte de su patrimonio invertido en uno de los fondos perjudicados por Madoff.
[1] El Mundo, 26 de diciembre de 2008.
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NOTAS.-
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Si se vuelve la vista atrás, se encuentra uno con tribus infinitamente peores en degradación organizativa: corrupción; caciquismo; inexistencia del principio de legalidad y de tantos otros.
Grecia es un ejemplar modélicamente degradado, pero qué decir de Rusia, China, bastante Latinoamérica o casi toda África. Aunque por distintas razones basadas, en todo caso, en la maldad que el indivíduo suele aplicar socialmente con permiso de la autoridad y si las mayorías se dejan. Que se dejan. Corresponsabilizándose aunque no se enteren [el pueblo, sí, el pueblo].
España, a su nivel, tampoco se queda corta, porque aquí ¿hasta ayer? se seguían atando los perros con longanizas.
Por ofrecer parangones, se ha despilfarrado con AVEs a costa del ferrocarril rentable. Se ha despilfarrado con empresas públicas a costa de la iniciativa privada. Se ha despilfarrado en Sanidad a costa del cotizante. Se ha despilfarrado en Educación a costa del alfabetismo. Se ha despilfarrado en organización del Estado a costa de la cohesión territorial y del bolsillo del ciudadano. Se ha despilfarrado en frikismo a costa de la cultura. Se ha despilfarrado en la liquidación de principios a costa de la Historia. Se ha despilfarrado en políticos a costa de la democracia. Se ha despilfarrado en hipotecas a costa del valor real de las cosas. Y así hasta el infinito.
El resultado es un país en economía de guerra donde nadie parece querer mirar de frente a la miseria. Con lo sencillo que sería, en un país moral, aceptar que la tribu ha quebrado por una mala cabeza y que hay que volver a la nevera de hielo.
Ese es el gran problema de Mariano y Alfredo: que también a ellos les falta educación y, por tanto, escuela, para dejarse de cincunloquios y llamar a la verdad por su nombre. Y, a partir de ahí, partir de ahí.
¿Los verdaderos paganos? esas generaciones de jóvenes y ‘jóvenas' enseñados a pedir, que no saben dar. Y a los que durante los próximos -y muchos- años ‘les van dar' lo que no está en los escritos. Empezando por el chándal olímpico, esa gota de humor tan español que corre de boca en boca.
Aquí elpueblo ha conducido a todo meter con el maletero lleno de alcohol de garrafa. Y luego pasa lo que pasa. Acostumbrados a los tradicionales préstamos españoles al 14% -o más- la 'Unión Alemana' nos coqueteó con dos cebos germanos de un encanto que para sí quisiera Lady Gagá: los fondos europeos y el dinero teutón a intereses de risa.
Y el Sur picó. ¡Vaya si picó! Como que la adicción a las compras hizo presa de unos pueblos, también el español, a los que eso de la hambruna les sonaba a coña del fascismo.
¿Responsables? todos menos los alemanes. Los Gobiernos elegidos por el pueblo, incapaces de reponer el Catecismo, es un decir, en las escuelas. Y el pueblo, por dedicarse a entramparse por generaciones sin ninguna necesidad que pueda fundamentar tal barbaridad.
Ahora sólo nos queda, pues, como en la película de Garci, 'Volver a empezar'. Eso sí, con la mochila en la chepa de la penitencia por nuestro pecado deudor. La adicción se curará solita: a la fuerza ahorcan.
Y a vender los sobrantes -es decir, casi todo- en eBay o en el mercadillo semanal.
ES BIEN sabido que una de las cuestiones trascendentales que habrá encarado la humanidad en el último tiempo es la conme-moración del 15-M. Recapitulando. Unas tres o cuatro mil personas decidieron hace un año acampar en la Puerta del Sol. La relativa proximidad de las elecciones, com-binada con el franco carácter crepuscular del Gobierno y la cuidadosa pasividad del principal partido de la oposición, provoca-ron que la acampada no se desalojara y siguiera ocupando durante varios meses el centro de Madrid. Hasta que llegó un día en que la acampada se disolvió.
Para decirlo en los manoseados términos cervantinos, aquí muy precisos: «Fuese y no hubo nada.» Por lo tanto cualquier miembro de la acampada debería evitar la conmemoración del artefacto. Al menos toda conmemoración que no fuera privada, meramente sentimen-tal. ¡Un foc de camp da para mucho! Ayer Julia, en la radio, parecía muy sorprendida de que los adolescentes españoles, según una encuesta europea, celebrasen el país donde viven con mucho mayor aplauso que los alemanes. ¡Orgullo de botellón!, se llama eso. Y también esplendor en la hierba: no en vano son los muchachos españoles líderes mundiales de la especialidad.
Por si todo esto fuera poco se añade el detalle incontro-vertible: no hay en Europa una juventud más adulada. Así pues yo comprendería la celebración, ¡y hasta me añadiría, depende!, si se tratase de beber. Pero no puede ni debe ir más allá. Ni política ni intelectualmente el 15-M ha dejado nada.
En cualquier caso no es una frustración estrictamente española. Obsérvese lo que ha dejado electoralmente en Grecia, el epicentro de la algarada. Un tipo cuyo referente político y humano es Chávez; y otro que se inclina por José Antonio Primo de Rivera. Esas son las alternativas. Leo el capítulo del Boomerang de Michael Lewis. Un pormeno-rizado recuento de los inconcebibles excesos griegos. Cojo éste: «La edad de jubilación para los empleos griegos clasificados como duros es 55 años para hombres y 50 para las mujeres». Entre los empleos duros constaban peluqueros, locutores de radio, camareros y músicos.
Grecia es el lugar donde el exceso se ha representado con escenografías más violentas; pero las prejubilaciones españolas no están lejos de ese milagro roto.
No hay alternativas. Ni puede haberlas. El 15-M, y cualquiera de las alternativas de acampada, se parte por la mitad, sin argumentos, cuando se observa de cerca la crisis. Demasiadas cabezas que cortar. Ha sido el pueblo el que ha robado: a cada uno según sus capacidades y de cada cosa según sus necesidades.
Mi columna de hoy tiene un iceberg debajo. O un infierno. Apenas pude exhibir ese dato de la edad de jubilación de los empleos duros en Grecia. Pero Michael Lewis da en el mismo capítulo griego de Boomerang muchos otros.
Con placer ofrezco al dilecto lector una selección:
«Los Ferrocarriles Nacionales tienen unos ingresos anuales de cien millones de euros frente a unos gastos anuales de personal de cuatrocientos millones, más otros trescientos millones de euros en otros gastos. El empleado medio de los ferrocarriles estatales gana sesenta y cinco mil euros anualmente. Hace veinte años, un próspero empresario llamado Stefanos Manos, nombrado después ministro de Finanzas, señaló que sería más barato meter a todos los pasajeros de los ferrocarriles griegos en taxis: sigue siendo verdad.»
«El sistema sanitario público griego invierte en suministros mucho más que la media europea; y me cuentan varios griegos que no es raro ver a enfermeras y médicos salir del trabajo con los brazos cargados de toallas de papel, pañales y cualquier otra cosa que puedan sacar de los armarios de los suministros.»
«El sistema de enseñanza pública es escenario de una pasmosa ineficiencia: uno de los sistemas peor valorados de Europa que, no obstante, tiene cuatro veces más profesores por alumno que el mejor valorado, Finlandia. Los griegos que mandan a sus hijos a las escuelas públicas sencillamente dan por sentado que tendrán que contratar profesores particulares para asegurarse de que verdaderamente aprendan algo.»
«El mayor problema que tuvieron los bancos fue que habían prestado al gobierno griego alrededor de treinta mil millones de euros; ya fuesen robados o despilfarrados. En Grecia los bancos no hundieron al país; el país hundió a los bancos.»
«(...) El déficit previsto aproximadamente en siete mil millones de euros era, en realidad, de más de treinta mil millones. (...) En cuanto al ministro de Finanzas tuvo la cifra, se fue a la reunión que, de manera regular, tenía programada cada mes con los ministros de Finanzas de todos los países europeos. "Cuando les comenté la cifra se oyeron gritos ahogados de sorpresa" (...) "Me entraron ganas de decirles que ellos deberían haberse fiado en que los números no cuadraban. Pero el problema era que yo estaba sentado detrás de un letrero que decía 'GRECIA' y no de uno que dijera 'EL NUEVO GOBIERNO DE GRECIA'.»
«El ministro de Agricultura había creado una unidad no contabilizada que daba empleo a doscientas setenta personas para digitalizar las fotografías de las tierras públicas griegas (...). El problema fue que ninguna de las doscientas setenta personas tenía experiencia alguna en el campo de la fotografía digital. Su verdadera profesión era la peluquería, por ejemplo.»
«El grueso del colectivo de autónomos (todos, desde médicos a quiosqueros) engañaba a Hacienda; una razón de peso para que Grecia tenga el porcentaje más alto de trabajadores por cuenta propia de cualquier país europeo.»
«Grecia es el único país europeo que no tiene ningún Registro Nacional de la Propiedad, algo muy conveniente para el mercado negro. "Tienes que saber dónde ha comprado un individuo un terreno, la dirección, para vincularlo con su persona (...). Y aun así está todo escrito a mano y resulta difícil de descifrar".»
«Una antigua funcionaria del FMI, convertida en asesora financiera del antiguo primer ministro griego Konstantinos Mitsotakis y luego analista de Salomon Brothers (...) señaló en 1998 que la suma de todos los déficits presupuestarios griegos de los quince años anteriores ascendía únicamente a la mitad de la deuda del país. Eso significa que la cantidad de dinero que el gobierno griego había prestado para financiar sus operaciones duplicaba su déficit declarado.»
NO LE BUSQUEMOS explicaciones circunstanciales. Lo que ha ocurrido en Grecia está claro. El régimen político heleno se ha agotado. La República griega se ha hecho ingobernable. Las medidas oportunistas y los parches de ocasión ni arreglan ni arreglarán nada. Grecia tiene que modificar su régimen político. Los errores del Rey Constantino fueron tan grandes que la solución monárquica parece agostada. Los griegos deben construir una República nueva. Ni Pericles sería capaz de poner orden en el caos actual.
Recuerdo muy bien lo que ocurrió en Francia en 1958. La IV República se había hecho ingobernable. El general Massu y los militares de Argelia, hartos de la incapacidad de los políticos para gobernar y para mantener las posiciones francesas en el norte de África, anunciaron que lanzarían sus paracaidistas sobre París. Guy Mollet, el líder socialista, se fue a buscar a Charles de Gaulle a Colombey-les-deux-Églises. El héroe de la Resistencia tuvo el acierto de dar por concluido un régimen político que se había agotado y articuló la V República. El nuevo sistema garantizaba la gobernabilidad sobre la base de una fórmula electoral a doble vuelta y una limitación en el cargo de presidente, inicialmente de dos periodos de siete años y ahora, tras la enmienda correspondiente, de dos periodos de cinco años.
No sé si algo parecido a la V República francesa es lo que necesitan los griegos. Eurípides o Sófocles podrían teatralizar la tragedia actual. Lo que parece claro es que Grecia está pidiendo a gritos cirugía de urgencia y una transformación profunda del régimen. Si la operación no se hace pronto, la extrema izquierda comunista o la extrema derecha fascista pueden dar un susto a los griegos. Y se encendería la alarma en toda Europa.
La situación en España está muy lejos de la griega. Pero hace ya cuatro años que escribí que el régimen español se está agotando. También aquí las nuevas generaciones, en su mayoría, han dejado de creer en la Constitución de 1978. Si no queremos asistir un día al estallido de la indignación popular habrá que proceder a una profunda reforma constitucional. «Si queréis evitar las revoluciones -decía Winston Churchill, la cabeza más importante del siglo XX- haced evoluciones».
A mí me parece claro que es necesaria la reforma del Estado de las Autonomías, modificando profundamente el Título VIII de la Constitución. No se puede gobernar seriamente una nación zarandeada por 17 Estados de pitiminí que gastan desaforadamente. Estoy a favor del Estado de las Autonomías. Pero hay que embridarlas. La clase política de cada una de ellas, salvo alguna excepción aislada, está abusando hasta la náusea. El pueblo español considera que, entre los diez grandes problemas que atosigan a la ciudadanía, los partidos políticos ocupan el tercer lugar.
El régimen español, en fin, se ha agotado. Es necesario emprender ya, con el espíritu abierto y el ánimo despejado, la reforma constitucional si no queremos enfrentarnos un día, como le ocurre ahora a Grecia, con los mastines de la ingobernabilidad mordiendo los tobillos de España.
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"[...] Quiero tener techo pa vivir ratonera de mis sueños, en mi cuarto el mundo entero y un florero de jardín. [...]"
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Dime de qué se trata que yo me opongo
El lunes estuvo el Presidente del Gobierno en 'Herrera en la Onda' e insinuó la probable ayuda pública a BANKIA a base de préstamos. Lo que supuso la pronta dimisión de Rodrigo Rato por el qué dirían las malas lenguas si quedaba a la espera de tal crédito, habiendo sido Vicepresidente del Gobierno popular de Aznar. Dicho y hecho: al toque, salió presto el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, a manifestar:
que los ciudadanos no entienden que "haya dinero para la banca y no para sanidad o educación. Como no entiende ningún pensionista que ahora les obliguen a parar por sus medicinas".
Con 'llamadme Alfredo' hoy -pero mañana de vd o quién sabe- es posible cualquier cosa/causa. Estos socialistas parecen como niños que no se dan cuentan de lo que hacen, pero la realidad es que se lanzan como hienas al menor atisbo de mermar en su provecho, aun a costa de decir lo contrario de lo que se piensa. O sea, mentir.
Bankia tiene 10 millones de clientes -¡entre los que confiesa encontrarse el propio Pérez!- y, por tanto, el préstamo al banco es un salvavidas, sobre todo, para todos ellos, los impositores. De esa cantidad de población enganchada, si seguimos la tenebrosa ciencia estadística, al menos 5 millones han votado a Rubalcaba quien, cuando llegó a casa, se encontró con el consiguiente rifirrafe, imagino:
- Alfredo, después de la barbaridad que has dicho, mañana sin falta te acercas y cancelas la libreta! - ¡Pero si fue un decir! - ¡Pues en teniendo que ir a ca Herrera mismamente mañana, vas y te desdices!
Efectivamente, pocas horas después, llamadme como queráis ha cumplido el mandado en el mismo programa de Carlos Herrera, de Onda Cero:
"Yo tengo mi dinero en Bankia y no voy a hacer nada con mis ahorros". "Los ciudadanos pueden tener la tranquilidad de que no hay un solo euro que van a perder en este proceso de transformación del sistema financiero que es necesario".
Cada día se explican mejor los 40 años de franquismo.
La posibilidad, que se conoció ayer, de que Bankia reciba dinero público permite hacerse una idea clara del sistema de comunicación socialista. Veamos la secuencia.
1. El presidente Rajoy, en entrevista con Herrera, insinúa que el próximo viernes alguna entidad financiera recibirá dinero público.
2. Rodrigo Rato anuncia su dimisión como responsable de Bankia. Se deduce que será Bankia la entidad financiera que recibirá ese dinero público.
3. El jefe de la oposición declara de inmediato que no comprende cómo el gobierno da dinero a los bancos y se lo quita a la sanidad y la educación, y que ya está bien.
4. Al día siguiente, y otra vez donde Herrera, el jefe de la oposición declara que el gobierno tiene la obligación de salvar a Bankia de la quiebra, e incluso añade la nota de color de que él tiene su dinero allí.
5. Pero el bien ya está hecho.
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Un rescate para Bankia
La dimisión de Rato facilita la gestión del grupo tras una inyección masiva de fondos públicos
La delicada situación financiera de Bankia, cuyos balances están lastrados por activos inmobiliarios depreciados por importe de casi 32.000 millones, tomó ayer un nuevo rumbo con la dimisión de su presidente, Rodrigo Rato, después de dos años de gestión al frente de CajaMadrid primero y el grupo Bankia formado a partir de ella después, y el reconocimiento por parte del Gobierno de que se está preparando un plan para inyectar dinero público en Bankia.
Ya no cabe duda alguna de que la reforma financiera propuesta por el Gobierno a primeros de año, que suponía un aumento de las provisiones sobre los activos inmobiliarios, no ha surtido los efectos deseados. Más bien ha prolongado la agonía de la banca española frente a la creciente desconfianza de los inversores internacionales y ha maquillado durante meses la mala situación de varias entidades financieras, cuyo caso más grave es Bankia. Tras meses perdidos por las dudas, Rajoy y Guindos se aprestan a resolverlo.
La dimisión de Rato es plenamente coherente con el panorama actual. El ex vicepresidente económico fue la persona adecuada para desplegar relaciones y pilotar la conversión de una caja en banco y acelerar su salida a Bolsa. Llegados al punto actual, el presidente del Gobierno parece haber caído en la cuenta de que no habrá solución para la crisis española si no se sanea Bankia, objeto de sospecha para todos los mercados de inversión europeos. Rajoy ha intervenido sin duda para facilitar el cambio en la gestión y Rato ha engrasado la transición proponiendo a José Ignacio Goirigolzarri, ex consejero delegado de BBVA. Rato declaró ayer que presentó su renuncia por "estimar que es lo más conveniente para esta entidad". Y por ende, cabría añadir, para el conjunto del sistema financiero español.
La Bankia actual tiene que luchar por su supervivencia.
Y si el Gobierno debe inyectar miles de millones a la entidad, también resulta más defendible ante la opinión pública que no se sitúe al frente alguien que compartió mesa en el Consejo de Ministros de Aznar con los actuales responsables políticos. Por otro lado, la salida de Rato es congruente con el derecho del Estado a cambiar el equipo de gestión de una entidad en caso de participación pública en su capital. No se entendería un rescate público sin que el Gobierno participase, con mayor o menor intensidad, en las decisiones del grupo al que se presta el dinero, sea en calidad de crédito o, con más razón, en calidad de capital.
El brusco cambio de dirección en Bankia puede dar una pista sobre las medidas bancarias que pretende tomar el Gobierno el próximo viernes; si se plantean cambios directivos, pocas dudas caben ya de que empeñarán dinero público en el saneamiento bancario. Los detalles de la nueva reforma bancaria no se conocen todavía y son imprescindibles para valorarla. No es lo mismo inyectar dinero público en el capital de Bankia (o en otras entidades, como las cajas gallegas) que hacerlo en la sociedad inmobiliaria que se haga cargo, de forma individual o colectiva, de los activos tóxicos del grupo. No es lo mismo aportar un crédito, con su interés correspondiente, que entrar directamente en el accionariado del banco; en el segundo caso se obtiene el derecho al entrar en el Consejo de Administración y en el primero no. No es igual rebañar dinero de la Hacienda española que recurrir al capital (también público) del Mecanismo de Estabilidad Europeo o del FMI.
En cualquiera de los casos, admitido que el dinero público es el último recurso para sanear Bankia (y con él, el sistema financiero español), es imprescindible que los recursos de los contribuyentes obtengan, como contrapartida, el derecho a que el Gobierno ejerza un control estricto sobre los bancos salvados.
Algunos aseguran que Rodrigo Rato se ha despedido con la célebre frase de Estanislao Figueras cuando dijo aquello de «estoy hasta los c de todos nosotros» poco antes de dimitir como presidente de la I República. Otros afirman que el titular de Bankia ha dejado su cargo más presionado que el mismísimo Pep Guardiola pero, claro está, con muy peores resultados.
Probablemente todos tengan su parte de razón porque Rato se ha marchado harto ya de estar harto y después de que Luis de Guindos le conminara a una profunda reconversión de la estructura corporativa de su entidad como condición indispensable para que el Banco de España acudiera en socorro del soldado Bankia. Los más de 30.000 millones de euros en activos inmobiliarios pesaban como una losa sobre las expectativas de rentabilidad de una entidad sistémica y esencial en el desenlace de la gran reforma financiera proyectada por el ministro de Economía.
Entre los cambios auspiciados por el Gobierno sobresalía la necesidad de incorporar a José Ignacio Goirigolzarri en calidad de primer ejecutivo con el cargo de consejero delegado, pero ni Rato quería ser un chairman encargado de vestir santos en Bankia ni el flamante fichaje estaba dispuesto a repetir la experiencia de segundón que le llevó a salir del BBVA con un «adiós muy buenas» y una indemnización multimillonaria de las de antes de la crisis.
El relevo efectivo y con todas las consecuencias en la cúpula de la cuarta entidad financiera del país equivale en todo caso a un golpe encima de la mesa por parte de Mariano Rajoy. El fin de semana ha sido de órdago para el presidente del Gobierno, quien finalmente se ha decantado por apoyar a su ministro frente a los planteamientos del que fuera su gran adversario en la carrera por la sucesión de Aznar al frente del Partido Popular. Rato se había labrado un enorme ascendente ante Rajoy pero no el suficiente para doblegar la estrategia de Luis de Guindos, que ahora sube muchos enteros en su objetivo de reestructurar por las bravas el sector bancario y de cajas de ahorros en España.
El Ministerio de Economía ha cogido definitivamente el toro por los cuernos para tutelar al Banco de España y que el Banco de España tutele a Bankia. La salida de Rato tiene todas las trazas de una intervención tácita o encubierta que será culminada cuando dentro de unos días se oficialice el plan de saneamiento de la entidad con una aportación del FROB de hasta 10.000 millones de euros adicionales a los casi 4.500 que todavía tiene que devolver . Las nuevas ayudas se canalizarán mediante los célebres cocos, apodo como se conoce a los títulos contingentes convertibles, un producto híbrido de la ingeniería financiera moderna aceptado por los reguladores supranacionales y que se contabiliza en la partida de recursos propios por el emisor pero es considerado como deuda perpetua para el comprador.
Mediante este invento el Estado podrá sacudirse la responsabilidad directa en la gestión, al tiempo que Guindos da un serio aviso al resto de navegantes que andan deshojando la margarita de nuevas fusiones como las que reclama a voz en grito el Ministerio de Economía. En cuanto al presidente saliente de Bankia la experiencia demuestra que siempre hay Rodrigo para rato y todo sea que Rajoy tenga que volver a enfrentarse con un rival en potencia, una especie de Monti a la española situado, de momento, en la recámara de una recesión que aún no ha tocado fondo.
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Guindos justifica el golpe de mano en Bankia por las presiones de la Comisión Europea y de los grandes bancos
Enfrentado a las tesis menos traumáticas que defendía el núcleo duro del PP, Luis de Guindos ha terminado por imponer su criterio sobre el futuro de Bankia y ha justificado su actitud a partir de la presión que estaba recibiendo de la Comisión Europea y de los presidentes del Santander y del BBVA, sobre todo.
Según fuentes gubernamentales, de las conversaciones que el ministro de Economía ha mantenido en las últimas semanas con los comisarios europeos de Competencia, Joaquín Almunia, y de Economía, el finlandés Olli Rehn, dedujo que tenía que actuar rápido para resolver el problema de Bankia y buscar, además, una respuesta drástica con el fin de despejar las dudas que la entidad suscita en Bruselas, al margen de las que derivan del saneamiento global del resto del sistema financiero.
Los mensajes que Rehn le trasladó a Luis deGuindos fueron muy claros y contundentes: La mayor parte de los países europeos llevan muy adelantado el proceso de saneamiento de la banca y si España quería salir del mismo saco que Grecia, Irlanda o Portugal, debía tomar decisiones urgentes, sobre todo con Bankia. Una tesis muy parecida a la que también ha venido defendiendo en las últimas semanas el Fondo Monetario Internacional.
El comisario Rehn ha colocado a Guindos en más de una ocasión frente al espejo alemán. En este país han desaparecido entidades con un volumen de activos similar al que tiene en España el BBVA. El banco alemán Hypo Real Estate, por ejemplo, ha encarado un saneamiento brutal, con la reducción del 85% de su balance. En Alemania solo queda por limpiar el balance del banco regional de Baviera. La diferencia con la actuación que tuvo Zapatero es que Ángela Merkel dio desde el principio la máxima prioridad a la consolidación de su sistema financiero, algo que no ocurrió en España, en parte también por la pasividad del gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Ahora, a estas alturas, es necesario encontrar alrededor de 175.000 millones, el importe de los activos inmobiliarios dañados, sin disparar el déficit y la deuda en lo que se antoja una misión casi imposible. El reto preocupa a los principales bancos, especialmente a Emilio Botín (Santander) y a Francisco González (BBVA), que la semana pasada se sumaron a la compañía del presidente de Caixabank, Isidre Fainé, para compartir confidencias con Luis de Guindos y presionarle a favor de soluciones quirúrgicas respecto a Bankia.
El ministro les explicó sus planes y el posible fichaje para la entidad de José Ignacio Goirigolzarri, quien solo aceptó el encargo después de imponer duras condiciones, entre ellas la de convertirse en el presidente de la entidad y remover a todo su consejo de administración y demás cargos directivos que han acompañado desde principios de 2010 la singladura de Rodrigo Rato.
Las mismas fuentes informan que ha sido la dura y larga negociación mantenida entre Economía y Goirigolzarri, ex consejero delegado del BBVA, la que ha retrasado la solución dada a Bankia, a pesar del interés de Guindos en protagonizar este golpe de mano en el fin de semana de finales de abril.
¡De buena te has librado, Nacho González...! Ignacio Nacho González es el vicepresidente de la Comunidad de Madrid a quien Esperanza Aguirre, no se sabe si en un arranque de infinito amor o de exquisita venganza, quiso colocar en la presidencia de Caja Madrid como sucesor de Miguel Blesa. Las obras completas de González en materia financiera caben en la servilleta de un bar de carretera, pero otro tanto cabe decir de Rodrigo Rato de Figaredo, de los Figaredo de toda la vida, que es un brillante, un suponer, licenciado en Derecho, con algún cursillo de algo parecido a Economía en alguna universidad americana. Un misterio la vida de este prohombre de la derecha española.
Se fue del FMI por la puerta de atrás y sin explicación, después de haber puesto todo un país patas arriba para conseguirle el puesto, y por la misma puerta se despide ahora de Bankia, poniendo broche de cartón piedra al currículum de quien pudo haber sido todo y no fue, un personaje con más talento natural que conocimientos y, eso sí, con un exceso de soberbia de la que ha dejado huella, no precisamente buena, allí por donde ha pasado.
Nunca entendí por qué títulos de propiedad o merecimientos había que darle a este galán la presidencia de la segunda Caja de Ahorros española tras La Caixa catalana, aunque en la famélica España democrática de nuestros días los grandes capos de la política se lo merezcan todo a costa de los indefensos ciudadanos que les mantienen con sus impuestos, pero el caso es que el señorito se postuló y claramente reclamó la merced a quien podía concederla, un tal Mariano Rajoy con el que había competido por la presidencia del Gobierno, quien, contra todo pronóstico, accedió al regalo tal vez en pago de alguna deuda pasada o como liquidación y cierre de cualquier débito futuro.
Es difícil imaginar a don Rodrigo sin saber dónde se metía, porque media parroquia sabía cómo estaba Caja Madrid y la otra media lo sospechaba. Su otrora discípulo Luis de Guindos lo conocía tan al dedillo que rechazó la oferta que el propio Rajoy le formuló para hacerse cargo del invento. Listo este prunus cerasus de sabor agridulce: no me voy a la Caja como presidente; prefiero intervenirla como ministro dentro de unos meses.
Ya metido en harina, nuestro héroe prácticamente cerró la compra de Bancaja en una cena, sin preocuparse de menudencias del tipo due diligence y demás engorros. Para Olivas y otros árboles frutales de la arruinada huerta valenciana, la llegada de Rato debió ser algo parecido a la aparición de la Virgen de Fátima en forma de Cid Campeador. Aquello prometía. Prometía ser el desastre que ha terminado siendo, haciendo bueno aquello de que la fusión de dos Cajas malas hace una malísima, una ruina de Caja imposible de salvar incluso para el Séptimo de Caballería disfrazado de Banco Central Europeo.
Don Rodrigo, que sabe poco de empresas y menos de empresas financieras, tuvo que echarse en brazos de un consejero delegado que conocía muy bien Mallorca (Banca March), lo cual hubiera estado muy bien si de gestionar una agencia de viajes en Stuttgart se tratara, pero quedaba como mal cuando la cosa iba de insuflar vida al muerto de Bankia.
¿Un posible Monti emboscado amenazando a Rajoy?
Otros con quienes lo intentó antes le dieron calabazas, que es también, como guindas y olivas, un producto de la huerta. Parece que uno de ellos fue Goirigolzarri, ex consejero delegado del BBVA y tipo conocedor, éste sí, de lo que se trae entre manos. Sería la primera llamada a la puerta del bilbaíno. La segunda ha tenido lugar hace escasas fechas, y de nuevo la respuesta fue no. Seguro de sus posibilidades y liberado de servidumbres con el BBVA, el de la Comercial de Deusto se jugó un órdago: no quiero ser empleado tuyo; quiero tu empleo. No quiero sentarme a tu lado; quiero tu sillón. Acepto la presidencia; desdeño la consejería delegada. En este contexto, es un puro gesto de cortesía, en realidad un acto de caridad cristiana que quienes le han puesto en la calle permitieran ayer a Rato apuntarse el fichaje de Goiri como una libérrima decisión personal.
El problema de Bankia había alcanzado tales dimensiones, tal peligro sistémico para el futuro no ya del sistema financiero sino de la economía española entera, que no ha quedado más remedio que quitar el tapón que impedía desatascar las cañerías de un eventual saneamiento. Lo ha hecho el Gobierno tarde, mal y nunca, porque el señorito tenía -¿tiene?- mucho predicamento en las filas de la derecha conservadora y en Moncloa parece que le tenían -¿tienen?- mucho respeto, al punto de que alguno llegó a temer en él a un posible Monti emboscado y a la española.
No ha sido. No será. Sic transit. Haber metido dinero público nuevo en Bankia sin haber cesado a su presidente, hubiera sido un escándalo de proporciones mayúsculas. Nunca supimos por qué se le dio la presidencia de Bankia y nunca tampoco sabremos por qué se la han quitado. El ministro de Economía lo ha cocinado todo con los tres grandes banqueros -Botín, González, Fainé- del Reino. Como siempre, desde Viriato a esta parte, la oligarquía española haciendo y deshaciendo a su antojo, de espaldas al pastueño pueblo dizque soberano. Cosas de la "calidad" de nuestra democracia.
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NOTAS.-
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Cuando un enemigo inesperado surge como una gran amenaza para la seguridad mundial, Nick Fury, director de la Agencia S.H.I.E.L.D., decide reclutar a un equipo para salvar al mundo de un desastre casi seguro. Adaptación del cómic de Marvel "Los Vengadores", el legendario grupo de superhéroes formado por, entre otros, Iron Man, Hulk, Thor y Capitán América. [Filmaffinity].
"Whedon consigue una asombrosa hazaña equilibrando este circo de superhumanos, diseñado para hechizar el corazón geek al mismo tiempo que el de los no fans" (Todd McCarthy: The Hollywood Reporter) ---------------------------------------- "Como un modelo de última generación construido de partes reconstituidas, el pletórico, boyante e ingeniosamente entretenido choque de superhéroes de Joss Whedon es un sofisticado escapismo" (Justin Chang: Variety) ---------------------------------------- "'The Avengers' han sido ensamblados y, en su mayor parte, se ajustan de manera soberbia. Una jubilosa mezcla de humor y heroísmo que aumenta el interés mientras mantiene lo que hace característico a cada héroe por separado (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (James White: Empire) ---------------------------------------- "Whedon ha armado el tebeo Marvel definitivo para multisalas (...) Quienes temían por la disneyización de la franquicia pueden descansar tranquilos: esto es Marvel puro (...) Lo mismo de siempre, mejor que nunca." (Jordi Costa: Diario El País) ---------------------------------------- "Whedon acaba de confirmar que el blockbuster puede tener calidad y su nostálgico corazoncito. (...) Espectacular, cargada de humor e inteligente sentido del entretenimiento (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Carmen L. Lobo: Diario La Razón) ---------------------------------------- "Una abrumadora montaña rusa en la que cada escena y cada línea de diálogo están pensadas para proporcionar altas dosis de placer geek. (...) un soberbio blockbuster (y la mejor película marvelita hasta la fecha)" (Noel Ceballos: Fotogramas) ---------------------------------------- "'Los Vengadores' explota con inteligencia su gran fuerte, una galería de personajes carismáticos interpretado por un reparto que se ha adueñado de ellos (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Manuel Piñón: Cinemanía)
Para empezar, esa maldita costumbre de lanzar películas para iniciados. Quien no conozca a los héroes de MARVEL es un espectador de segunda fila: se enterará de menos de la media. Como consecuencia, el guión es una condensación de una profusa historia vendida en fascículos. La banda sonora, mera comparsa heróica. La interpretación, inhumana, con los actores haciendo de imposibles y con cara de dibujo, inconvincentes. Los efectos especiales no cesan, son la película en sí, de tal modo que las nuevas tecnologías llegan a cargarse otra de las columnas del cine: la fotografía.
En resumen, una tabarra exclusiva para fans de MARVEL COMIC. El cine tendrá que decidir qué hace con estos fenómenos híbridos, cada vez más cerca del ordenador y, por tanto, más inhumanos. Qizás apartarlos, junto con el 3D, en un género distinto, de infantil I+D+I.
Son conjeturas muy parecidas a las que despierta la también criticada aquí 'Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio' [2011], de Steven Spielberg: Ni dibujos animados, ni interpretación, ni empatía, ni fidelidad a Hergé: puro hielo informático circense.
Una historieta gráfica, juvenil y mitológica, invadida de efectos especiales por ordenador, no es una película. Tampoco dibujos animados. Se trata de la consolidación de un nuevo género mixto informatizado, con actores humanos que no interpretan y que se aleja de la mayoría de las características y virtudes del cine [5 sobre 10].
Andreu Buenafuente, en su nuevo programa , 'Buenas noches y Buenafuente', apuesta por que nos riamos a costa de la Jefatura del Estado, en la persona del Rey, su hijo Felipe, su nieto Froilán y, por si no bastara, con la figura del elefante al que, en el colmo de la estupidez, le denomina Jaime Peñafiel. Todo ello tanto en el monólogo que les adjunto más abajo como en un aparte que titula, en el colmo de la originalidad, 'Los Bogbones'.
Quizás otro día dedique su cachondeo al Parlamento, al Tribunal Constitucional o a la propia democracia. O quizás nos deleite con una parodia de los probables insultos que contra el himno nacional se esperan en la próxima final de la Copa del Rey.
Auténtica educación para el incivismo, en un país en plena ruina, tolerado por una cadena, Antena3, que dice ir de moderada y lidera una campaña que, paradójicamente, se titula 'Ponle freno'.
Sobre Froilán -menor, como todos vds saben- soltó la siguiente canallada, en relación su disparo fortuito en el pie:
'Lo peor de lo de Froilán es que con 13 años ya sabe lo que es un gatillazo',
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"Por imperativo legal prometo y me comprometo a luchar con todas mis fuerzas para subvertir el sistema capitalista de producción. Por eso me declaro insumiso a la dictadura del mercado, sus recetas y sus mandatos. Me comprometo también a luchar con todas mis fuerzas por esta nación sin soberanía que es Andalucía. Me comprometo también a dar voz a los que no tienen voto, en este Parlamento y en la calle. ¡Viva Andalucía libre!".
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¿Feria de Abril en Sevilla?
Me imagino que cuando 'los mercados' le haya escuchado, se les habrá disipado de que en España no cabe un tonto más y que, por tanto, lo mejor es irse con la música crematística a otra parte.
Se pueden decir más tonterías pero no es fácil. Sobre todo si, aunque parezca mentira, te han elegido como representante de IU por Sevilla. En el Parlamento autonómico las carcajadas eran incontables, monumentales. Hasta su jefe, Diego Valderas, Coordinación de IU en Andalucía y portavoz del grupo parlamentario, no daba crédito a las majaderías escuchadas.
Este personaje lo es porque ostenta la alcaldía del pueblo de Marinaleda desde 1979, a base de hacerse cargo de sus 3.000 vecinos como si de una cooperativa popular se tratara, en plan agrocastrista, con más de la mitad de sus trabajadores beneficiándose, por supuesto, del PER. Aunque algunos dicen que su práctico 'pleno empleo' es el no va más, parece que la ciudadanía andaluza, conocidos los datos, no comparte esa opinión. En los últimos 10 años su población se ha incrementado en sólo 150 habitantes.
Pues que los sepan vds. Con estas joyas van a gobernar los socialistas para así impedir que lo haga el partido más votado, el PP. Así lo decidieron ayer los militantes de IU en votación asamblearia. Menudo panorama. El PSOE andaluz vomitando corrupción en las cárceles y los agrocastristas dando 'confianza' al capital.
Pero no se lo pierdan. El concepto que Gordillo y compañeros tienen del socialismo andaluz es de aquí te espero: lo peor de lo peor. Para muestra un botón. Les dejo con el debate electoral sobre empleo que, el pasado 13 del pasado marzo, sostuvieron, en Canal Sur, el mencionado alcalde con Manuel Recio, candidato y representante del PSOE y actual Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía. Gordillo le dijo de todo menos bonito:
Desde que los publicistas sustituyeron a los ideólogos la política española se ha convertido en una confrontación de anuncios, en la que a diferencia de la publicidad comercial no sólo está permitido denostar a la competencia sino que es obligatorio. En vez de ideas los partidos oponen consignas, etiquetas de twitter, y la dialéctica se ha reducido a una pugna de reclamos en las redes sociales, donde sólo comparecen los muy convencidos para enfrentarse entre ellos en una especie de guerra de frases.
Hemos trocado el debate por la propaganda, la persuasión intelectual por el seguidismo de contraseña, tal vez con el mismo ingenio pero con menos profundidad que una lata de anchoas.
Para animar el cotarrillo cibernético y de paso justificar sus emolumentos, los gabinetes de comunicación que antes eran de estrategia fabrican vídeos caseros con los que hostigar al adversario y se enredan en un toma y daca de acusaciones primarias y groseras refutaciones. Ninguno de esos improvisados spots ganará siquiera un accésit de certamen publicitario comarcal; facturados con tosquedad y urgencia son carne de youtube, producto estéril de desecho inmediato, populismo viral destinado al consumo de gente ociosa que se entretiene librando en internet escaramuzas de improperios.
Es la modernidad, dicen los expertos: una opinión pública interactiva que se agita sola con la calentura de los foros. La militancia partidista consiste ahora en movilizar las redes y los aparatos orgánicos contratan community managers para mantener inflamado el espacio virtual.
A menudo se inventan identidades paralelas y organizan ciberbroncas consigo mismos; otros venden al mejor postor perfiles a medida existen empresas llamadas granjas dedicadas a la compraventa de seguidores en Facebook y Twitter y la mayoría desparrama desahogos sectarios en una versión posmoderna y por fortuna incruenta del viejo combate de la España dual. Hay quien sostiene que esa hostilidad verbal canaliza la agresividad generada por la crisis. Puede ser, pero da grima que la estén azuzando los partidos mayoritarios, empeñados en derivar la nobleza del enfrentamiento político a una refriega de cristobitas.
Sucede porque la clase dirigente ha dado en entronizar la banalidad. En vez de aprovechar el potencial participativo de las redes sociales para estimular la inteligencia colectiva las utiliza como soporte de un agit prop insustancial y maniqueo, de un argumentario de barra de bar. Llamarlo debate es una ofensa al sentido común; se trata de una vulgar porfía trincheriza, un abucheo coral, un griterío palabrero de formato tan liviano como las consignas que lo sostienen. Umbral decía que los párrafos cortos sólo expresan ideas cortas, y Ortega dejó escrito que el pensamiento interesante no se puede expresar con brevedad.
Por no caber, no encaja ni en una columna de periódico.
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NOTAS.-
Se conoce como Feria de Abril al conjunto de casetas y atracciones que se instalan en el recinto ferial del barrio de Los Remedios para la celebración de la fiesta local de Sevilla (España).
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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).
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