Luchaba por ser una cantante y vivir de ello. Un sueño continuo; y lo priorizaba por encima de todas las cosas. A veces me encerraba en mi habitación días enteros buscando la melodía y la letra acertada para conmover al mundo. Pero todo lo que creaba parecía ser gris, incapaz de mover los sentimientos de nadie. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, se asomó él: joven, esbelto, atractivo y dicharachero. Un tipo con mucha gracia y un cuerpo de gloria. Y acabé echándome en los brazos de su ingeniosa razón.
Entonces empecé a sentir que mi cuerpo emergía entre las tormentosas aguas que me embotellaban y pude hacer flotar la mente y atravesar el cristal. Era tan feliz que pasé de incipiente ave cantora a luciérnaga del humedal de la pasión, iluminándoseme el cuerpo entero. Mientras me volcaba en el amor, sin darme cuenta, se me olvidaron las viejas ilusiones, hasta mi ofuscada vocación. Porque entonces eran tiempos de risas y llamaradas, de sentirme única: su reina. No necesitaba nada más. Y lo quería hasta morir.
Una noche, mi hombre se dejó polarizar por los ojos de otra mujer y se me apagó la luz. Y empecé a tropezar con casi cualquier cosa, perdiendo el equilibrio permanentemente. Hasta caer en el foso de las extraviadas, donde estaba mi vieja guitarra. Y de un modo natural me abracé a ella y empecé a hilar acordes hasta surgir una triste melodía de desamor, a la que le puse mis sentidas letras. La colgué en Internet y fue tal el éxito que, en pocas horas, recibí multitud de llamadas de mil productores de todo el mundo.
Ahora soy un fenómeno de la nueva canción. Hago bolos sin parar. Mi sueño hecho realidad hasta la saciedad. Sin embargo, no soy del todo feliz; me siento rabiosa e intimidada por culpa de un conflicto: mi viejo y ocurrente amor me ha demandado. Pretende una parte substancial de los beneficios de la canción porque él se siente protagonista e inspirador principal del éxito.
En su versión en directo de 2005, en el programa 'Buenafuente' [A3, 2005-2007]. ♪♪ ♫ rocio1992..
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La versión original de Mina [1978], 'Ancora, ancora, ancora', en directo en la RAI, ese mismo año. ♪♪ ♫ gelido95. Letra.
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NOTAS.-
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En el día de la pitada prevista por el nacionalismo para contribuir a que España convenza a los mercados que no hay país más sensato para invertir sensatamente, reitero mi preocupación por el gondo del asunto: una educación pública entregada al libre albedrío regional, con objeto de que los independentistas se sientan cómodos y los profesores a gusto.
El resultado vds ya lo conocen: devastador. El informe PISA nos lo recuerda todos los años. Por no saber, ya no saben leer o escribir. Ni, consecuentemente, todo lo que tal carencia impide alcanzar.
Les dejo con una entrevista a Jordi Llovet, libre de toda sospecha , que ha sido Catedrático de Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona y que goza de merecido prestigio en la materia.
De modo que si su hijo de 14 años, o menos, le da una paliza porque vd cumple con el deber de corregirle [ver la noticia ut infra] y de responsabilizarse de su conducta como así le obliga la legislación vigente, no se alarme. Quizás sea que la gratuidad en la falta de respeto hacia los símbolos del Estado por una muchedumbre balompédica son fácilmente aprendidos por jovencitos a los que, además, siempre les quedará el último e infalible cartucho: denunciarle por reiterado falso maltrato.
pd.- Esperanza Aguirre ha contestado la estúpida carta pública que, como comenté ayer, le remitió Patxi López. No se la pierdan. En el párrafo final, le espeta:
"[...] Doy por no recibida tu petición de que retire mis palabras, pues creo que a la sensatez y a la serenidad a que te refieres se las sirve mucho mejor cumpliendo la Ley que nos obliga a respetar los símbolos que nos unen a todos los españoles."
Pierdan cuidado: al comportamiento de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, El País lo califica en su portada de hoy de 'reacción españolista' ante el 'juego con la identidad nacional'. O sea, cuando a la defensa de los símbolos patrios se la denomina 'españolismo'. Vamos bien. Afortunadamente no les ha dado por llamarle, a la moda de la 'roja' selección española de fútbol, 'azulismo'.
Pregunta. Usted propone que la formación haga hincapié en el lenguaje, base de todo lo demás.
Respuesta. Dada la actual crisis universitaria, la mayoría de rectores, de decanos de Filología, de quienes conocen el problema de la enseñanza en la Universidad y en la secundaria, cree que lo mejor sería que la gente que va a las carreras de Humanidades saliera de la facultad sabiendo leer y escribir. Hoy los bachilleratos están muy segmentados y eso es una tontería. Hay un bachillerato humanístico y otro artístico y otro tecnológico, y unos cuantos más. Tendría que haber un único bachillerato y, como máximo, una división general en ciencias y letras. Y potenciar un elemento que parece mentira que se haya pasado por alto: hay que dar a la gente una buena formación en materia de lenguaje.
Ortografía sí hay que dar, que es muy importante, pero menos teoría y más conseguir que los estudiantes puedan leer un texto y explicarlo, que entiendan lo que dice. Hoy los chavales saben literatura de memoria y, más o menos, ortografía. Sintaxis, no saben. Y organizar el discurso, nada. Es patética la incapacidad que tienen algunos para escribir una carta o redactar un texto de tres o cuatro páginas. Hay que potenciar el lenguaje entendido como universal. Claro, los lenguajes se trasladan a un terreno concreto, el castellano, el catalán, el inglés o el chino, pero hay que tomárselo menos patrióticamente, sabiendo que es un instrumento, el instrumento básico de expresión del ser humano. Es lo que nos diferencia de los animales, que "enraonem", una palabra que no podrás traducir al castellano. Y yo veo que hoy ocupa un papel secundario en el conjunto de la enseñanza.
P.Es cierto que resulta difícil traducir "enraonar", palabra catalana que engloba la noción de hablar y la de razonar. Quizás lo más cercano sería "dialogar".
R. Dialogar. Este es otro asunto a corregir, Los muchachos están poco preparados para mantener conversaciones dialógicas. En esto hay una gran diferencia con otros países. Vas a Alemania, y cuesta trabajo terminar una discusión. Se abre un tema y se le da vueltas, por un lado y por otro. Se produce un despliegue retórico y elocuente extraordinario. Es una cultura del diálogo, de la conversación. De la tertulia, dicho de un modo más banal. Pero esto es importantísimo. En Cataluña, bueno, en toda España, la tertulia había tenido una tradición extraordinaria. Es la cultura de la conversación que me parece previa a la cultura literaria. Muchos de los grandes autores catalanes novecentistas y modernistas se formaron en las tertulias del Continental, del Colón. Unas tertulias que configuraron un mundo simbólico compartido y contrastado, con diferentes voces, todas ellas al servicio de una causa común: llegar a una formulación idónea sobre cualquier asunto.
Eso enseña mucho, pero yo no veo que en los colegios se enseñe a los estudiantes a discutir, entre sí o con el profesor. Y se podría hacer perfectamente. Una cosa que no se da en nuestra educación secundaria, y tampoco en la universitaria, es la discusión política. No hablo de formar en los valores constitucionales ni de la educación para la ciudadanía. No. Hablo de discusiones políticas sobre asuntos candentes. Hay muchos y podrían dar lugar a formular opiniones contrastadas y diversas en la clase. Y eso es el fundamento de la educación del futuro ciudadano. Éste se debería educar en las aulas a través de la discusión inteligente sobre los temas políticos, los que preocupan a la polis, la ciudad. En vez de eso, se dan solo enseñanzas que no están vinculadas a la marcha real de la sociedad.
P.Esto enlaza con la crítica que usted hace a que en algunas facultades, sobre todo filológicas, en vez de hacer política se haga patria.
R. Sí. Se hace patriotismo. La actual consejera de Educación, Irene Rigau, dijo el pasado verano en la Universidad Catalana de Verano, en Prada de Conflent, que estaba elaborando un programa para hacer patriotismo a través de la literatura. Me quedé atónito, horrorizado. No hay que hacer patriotismo ni con la lengua ni con la literatura. Lo que hay que hacer es dar formación política. Partir de la idea de que en la escuela, en la Universidad, no se forman sólo profesionales. La idea de formar profesionales en el bachillerato es una aberración. Y se está haciendo, porque hay varios diferentes. En función de si alguien estudiará medicina o derecho o biotecnología. ¡No hombre, no!
Es más, toda la formación universitaria, teniendo en cuenta el poco tiempo que los alumnos pasan hoy en el bachillerato, tendría que estar dirigida a la creación de buenos ciudadanos. Ilustrados y virtuosos. La idea de Diderot me parece espléndida. Pero no se hace, se tiende a formar personas hábiles en cosillas. ¿Es esto más rentable de cara al mercado de trabajo? Seguramente, pero da muy poco rendimiento, incluso nulo o negativo, en la formación de una sociedad con discernimiento político. Y esto me parece cada día más importante.
P.¿Tiene que ver con una sociedad que no aprecia la figura del intelectual?
R. No sólo eso. Tiene que ver con el descrédito de las personas que tienen más conocimientos que las demás. Es un problema, en cierta medida, consecuencia de la democracia. La democracia lo iguala todo por abajo. Es una pena, pero no puede igualarlo todo por el medio y menos por arriba. De ahí que yo sea un gran defensor de la importancia de las élites. Una idea que han sostenido no pocos intelectuales europeos (Eliot, Valéry) desde hace tiempo. Es decir, desde que se ha visto cómo funcionan las democracias parlamentarias, con la aparición de grupos de presión y de opinión completamente manipulados. Flaubert ya se quejaba de eso.
Yo defiendo una educación que permita aflorar a las personas con mayor valor y que se les reconozca. ¿Cómo conseguir dar valor a la palabra de los intelectuales? Eso es muy difícil. Me conformaría con que se diera valor a la palabra del maestro. Y la cosa ya falla por ahí. En la Universidad, no. La universidad es un espacio arquitectónico que impresiona mucho. Los estudiantes tienen un comportamiento muy correcto y no hay problemas de disciplina. Ninguno. Pero en la primaria y la secundaria hay muchísimos y eso está arruinando la educación del país. Los muchachos consideran la figura del maestro como inferior a la de cualquier oficio con el que tengan trato cotidiano. Lo ven como un profesional que les da información y no entienden que es la persona que los está formando. No como futuros profesionales, los forma como futuros ciudadanos.
P.Los estudiantes no lo entienden. ¿Lo hacen los profesores?
R. No acaban de entenderlo. En la educación de este país hay un problema muy grave y es que los sindicatos tienen mucho poder. Y también los pedagogos. Los pedagogos, que nunca han ensañado y que no saben hacerlo, están dando consignas sobre cómo hacer las cosas, sin tener ni idea de la práctica cotidiana en la enseñanza. No hay que hacerles caso. Hay que hacer caso a los maestros que son los que enseñan y saben. El poder de los sindicatos también es un problema. Cuando publiqué Adiós a la universidad, hace ahora un año, el entonces ministro Ángel Gabilondo lo leyó y me llamó. Tuvimos una interesante conversación y acabó reconociendo que parte de las propuestas le gustaban pero no podía aplicarlas a causa del poder de los sindicatos.
¿Qué está pasando? Pues pasa que los sindicatos de la enseñanza se preocupan de que no les hagan hacer más horas, de que no les metan más alumnos en el aula, de que tengan los elementos tecnológicos oportunos. Y eso es otra falacia. Alguien se dio cuenta de que si se le daba un ordenador a cada niño, éste se callaba. Pero era porque se quedaba como hipnotizado por el ordenador. Esto ha sido una tontería enorme de parvenu. Hay países muy sólidos, pienso en Finlandia, que tienen uno por clase. Se les enseña informática, que es muy útil, pero no permiten que los críos estén en la clase jugando con la herramienta que garantiza su diversión.
Resumiendo, que los sindicatos se preocupan por asuntos de tipo laboral y cuando entras a fondo en cuestiones sobre la figura del maestro, cómo prestigiarlo, lo único que se logra es que se diga que a la figura del maestro hay que darle carácter de autoridad y que si alguien le pega es como si lo hiciera a un policía. No creo que estas medidas disciplinarias sean el remedio. El remedio pasa por una buena escuela de Magisterio y pagar como se debe a una persona que realiza un oficio tan noble. Hay países que esto lo han mimado. La educación republicana francesa es aún superior a la nuestra. La educación por clases de Inglaterra va muy bien de la clase media para arriba, aunque hacia abajo es una catástrofe. Sin embargo, al menos garantiza que una parte salga de bachillerato con buena educación.
En España, en cambio, da la impresión de que no se le concede ningún valor. Ahora se empieza a ver que un estudiante termina el bachillerato y no sabe ni lengua ni matemáticas, dos de los puntos fuertes del Informe Pisa. Escribir un folio o una frase larga exige una cierta capacidad de síntesis, una operación mental. Igual que las matemáticas. Y si los estudiantes salen flojos en estos dos campos, el resultado es que ni siquiera obtienen una educación de tipo pragmático que les permita ir por el mundo. Porque un día tendrán que redactar un currículo y una carta pidiendo trabajo y quedarán mal si no dominan esas dos herramientas. Yo creo que tampoco saben Física o Química. La prueba es que muchas facultades han puesto un llamado "curso cero" que ponga a los estudiantes del bachillerato al nivel que se necesita para estudiar una carrera universitaria, porque no están preparados. Y, sin embargo, lo estaban hace 30 años, cuando había una reválida de cuarto y una de sexto y un preuniversitario muy serio.
Y este sistema iba cribando a los que no estudiaban. Esto no es una arbitrariedad, porque no es arbitrario decirle a alguien que no sirve para determinada actividad. Alguien puede ser un gran ebanista, un excelente artista y no dársele bien el estudio. Y ahora ¡hace falta tan poco para empezar una carrera universitaria! Hay centros que piden una nota alta, pero en otros se entra con un cinco. Y se bajará más la nota. Si suben las matrículas, una parte de la población no podrá entrar en la Universidad y las universidades viven también de los alumnos inscritos, de forma que bajará la nota de entrada. Paradójicamente, ésta será una de las consecuencias del aumento del precio de las matrículas: entrará gente que no está preparada si sus padres tienen dinero.
P.Hay profesores que sostienen que, en determinadas facultades, es más difícil entrar que salir licenciado.
R. Yo creo que no es así. Lo que ocurre es que es muy fácil entrar y también es muy fácil salir. Una vez un estudiante consigue matricularse, casi puede considerarse licenciado. A pesar de eso, hay un porcentaje que abandona entre primero y segundo. En las facultades de letras, cuando alguien comete varias faltas de ortografía hay que decirle que eso no puede ser. No cabe aducir que eso no tiene importancia. ¡Claro que la tiene! Esto, en parte, es culpa de las nuevas tecnologías.
Los estudiantes se acostumbran a funcionar por la vía rápida, sin los procesos de mediatización que la educación conlleva. Y no es sólo algo que tenga que ver con la moral del esfuerzo. No. Los estudiantes tienen que entender que las cosas van despacio. Felipe González y Jordi Pujol, que gobernaron muchos años. hubieran podido hacer una buena reforma de la primaria y la secundaria, lo que hubiera redundado en la mejora de la enseñanza universitaria. No lo hicieron. Ahora empieza a ser urgente.
P.Propone usted recuperar la formación basada en los clásicos que son atemporales.
R. Los clásicos propiamente dichos son los autores que van del siglo V antes de Cristo, del VIII, si incluimos a Homero, hasta el periodo helenístico, pero en sentido general, son también todos los autores importantes hasta Proust, Joyce o Thomas Mann. Se ha demostrado que los clásicos son valores que perduran y que -hablo del campo de las humanidades, no del científico- no se ha dicho apenas nada nuevo después de los grandes clásicos antiguos. La única novedad real en literatura, después de Grecia y Roma, es la invención de la novela. Luciano de Samósata, como el resto de narradores griegos y latinos, no dieron nada igual al Tirant o al Quijote y de éste hacia adelante: un despliegue fastuoso. Se trata de un invento relacionado con el desarrollo de la clase burguesa. En Filosofía también ha habido algunas cosas de importancia: Descartes, por ejemplo. O Kant. En ciencia, no. En ciencia ha sido un continuo: un progreso que reconozco y del que sí soy partidario.
Cuando yo critico el progreso, lo que critico es la idea de que la historia avanza hacia algo mejor. Eso no lo creo. Y se ha demostrado: cuando creíamos que las democracias parlamentarias llevaban inevitablemente hacia el estado del bienestar, hemos visto cómo retrocedemos hacia formas de gobierno y servicios públicos rudimentarios y que priman a las clases poderosas. Vamos hacia una división social entre una clase poderosa y un lumpenproletariado muy abundante al que no se le ha dado la capacidad de reaccionar contra este estado de cosas. Y eso se ve en las manifestaciones: va mucha menos gente, lo que significa que la clase obrera ya no está para reivindicar nada, pese a estar más maltratada que nunca. ¿Por qué? Por una falta de formación política. No hace falta reescribir manuales de marxismo para darse cuenta de que al estudiante no se le dota de instrumentos para que asuma que es él quien debe actuar para decidir la marcha de la historia. Porque la historia la hacen los hombres. No cae del cielo, deriva de lo que la gente hace o no hace. Hoy se impone la idea de que la historia se hace sola, de que lo que ocurre es inevitable.
P.Hace usted un gran elogio de sus maestros.
R. Siento gran respeto por mis maestros porque me han enseñado muchas cosas. Hoy parece haberse pervertido la situación. Por una parte, quizás no hay maestros de su categoría. Un día se lo dije a Martí de Riquer y me respondió que ahora los maestros somos nosotros. Pero no es lo mismo. Ellos tenían una sabiduría absoluta: Joan Vernet, Miquel Batllori, José María Valverde, Antoni Vilanova. Por citar sólo los de Barcelona. Gente muy sabia. Y hay otro problema: ahora no se concede autoridad a una persona. Sepa mucho o sepa poco. No hablo de los estudiantes, que sí que muestran respeto por las personas con conocimientos. Hablo de los profesores jóvenes. Éstos no se pegan a las faldas de un profesor mayor para que los oriente y guíe. No.
Es una idea feudal que está dentro de un orden que había mantenido la Universidad hasta hace 20 o 30 años y que ya ha desaparecido. En algunas instituciones aún aguantan, como es el caso de las monarquías o del papado. La primera menos, el papado aguanta mejor. Pero en las estructuras que son los epígonos de este orden jerárquico, herencia de la noble edad media, la autoridad está del todo desprestigiada. En la Universidad ya no se reconoce la auctoritas, que es algo que implica al mismo tiempo saber y moralidad. Los profesores jóvenes han tenido que especializarse y ya no creen que nadie les pueda enseñar nada. La consecuencia es que se ha perdido la transmisión del saber. Yo aprendí a enseñar viendo cómo lo hacían Valverde o Blecua. Dos profesores extraordinarios. Pero este procedimiento puede darse por desaparecido.
P.Reivindica el canon.
R. El canon está hoy totalmente desacreditado por culpa de los cultural studies. Lo inventaron los ingleses y empezaron a estudiar la literatura colonial, la de los negros, etcétera. Una tontería, porque en todas partes hay de todo: literatura buena y mala. Los cultural studies promueven el estudio de cosas menores desde el punto de vista de la calidad literaria. Yo creo que un canon se define por la calidad del artefacto estético. Lingüístico. Luego, claro, hay más, por ejemplo, el contenido. Hay ciertas obras que tienen una gran calidad estética y moral o política: Edipo Rey, Antígona, la Política de Aristóteles. Y hay que colocarlas, por fuerza, en un lugar superior. Antes, hay que ponerse de acuerdo en cuáles son.
Durante siglos, la gente no ha tenido dudas sobre la importancia de Dante, Sófocles, Homero, Virgilio, Dante o Shakespeare. Ni una sola duda. Quizás opinaban que Ovidio no era tan bueno como Horacio y que éste no era tan bueno como Virgilio (y es verdad), pero todos merecen figurar en el canon. Y ha llegado un momento en el que la gente ya no ha leído lo suficiente y no distingue entre un valor de primera categoría y uno de cuarta. Hablo desde el punto de vista estético. Y entonces se fijan en el mensaje. Y perciben cosas interesantes en la literatura gay o en los discursos feministas. A partir de esto, que es importante en sí, elevan a una enorme categoría a autores que no tienen talla estética. Permutan las categorías éticas y las estéticas. El canon da importancia a la suma, no sólo a los valores éticos o sociológicos. Hay una segunda cuestión: los autores canónicos son difíciles.
No todos: Melville puede ser leído perfectamente. Y Homero. Pero el Fausto de Goethe es un libro difícil. Y Cervantes no puede ser leído hasta los 25 o 30 años. Proust también cuesta. Y como en la formación universitaria se busca una literatura que anime a los estudiantes a leer y a comentar, han entrado autores de valor relativo, comparados con los grandes. Se podría aducir: quién ha decidido qué autores figuran en el canon. De hecho, a todos los que defendemos el canon nos acusan de elitistas, de estar vendidos a los poderes fácticos. En esto cayó hasta Michel Foucault. No me líe: la Eneida es buenísima, la Odisea es buenísima y la Ilíada más aún. Y esto no lo ha decidido ningún académico. Lo han decidido siglos de lectura, de comentarios, de relecturas y de presencia en el mundo.
Lo que ha pasado es que se ha perdido de vista la dignidad estética del objeto literario. Sobre los problemas sociales, un buen reportaje es más útil que algunos libros, eso es cierto; pero en un buen Balzac hay problemas sociales y buena literatura al mismo tiempo, aunque sea más difícil o más largo. Ocurre que en la Universidad se enseñan estas cosas y contaminan incluso los premios literarios, por falta de contacto con valores literariamente sólidos. He citado la literatura, pero habría que añadir a Maquiavelo y a Descartes, en fin... Hay autores que hay que conocer. Y ahora parece que no haya nada que sea imprescindible conocer para licenciarte en Humanidades. Y otra cosa: empieza a haber gente que no cree que haya que leer libros durante una carrera de letras.
Se leen manuales que contienen resúmenes y eso permite hablar de la obra en un examen. Nadie se plantea leer unos 70 libros al año. Y se puede. Eso sí, hay que dedicarse a ello. Yo he vuelto este año a la Universidad y he decidido pedir la lectura de sólo tres libros y muy generales: Civilización de Kenneth Clark; La literatura en peligro, de Todorov, y una antología de textos. Eso lo leerán. Prefiero ser práctico a proponer una decena de libros y que no lean ninguno. Tampoco tienen dinero para comprar muchos libros. Las carreras de letras se han proletarizado mucho. En un 90% son gente con pocos recursos económicos y esto dificulta comprar libros, ir al teatro, a conciertos, lo que les daría la formación global que necesitan. Aquí es donde entra la urgencia de una buena política de becas para estudiantes universitarios: un escaso 0,01% del PIB en España, contra un 0,25 de media en Europa.
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Biografia:
Jordi Llovet ha sido catedrático de Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona, donde ahora imparte algunas clases, pese a haberse jubilado. El pasado año publicó Adiós a la universidad (Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores) que acaba de ser reeditadoal tiempo que salía, en la misma editorial, Brins de literatura universal, una selección de notas publicadas previamente en el suplemento Quadern, de la edición catalana de El país. Se define a sí mismo como un profesor, amante de la educación y del lenguaje. Alguien que, a lo largo de su vida, sólo ha sabido estudiar, aprender y enseñar.
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NOTAS.-
El resaltado en granate de la entrevista, es mío. También los enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. Así como, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
José Luis Olivas, conservador -cómo no!- , conservando en el sector público desde 1979. Más de 30 años.
Antonio Tirado, ex izquierdista, ex socialista, progesista al fin, progresando en el sector público desde el mismo año ¡qué casualidad! Más de 30 años.
También semejantes en su recorrido conceptual: de la Licenciatura en Derecho a la política y desde ésta a la banca pública sin solución de continuidad. Camino del millonario éxito. Y sin saber de entidades financieras más que lo justo para que resulte impensable que ambos dos hayan sido lo más de lo más en el mundo de tales consejos de administración.
Ahora piden perdón por el hundimiento de las entidades, claro, porque ellos estaban a, para y por lo que estaban. No eran gestores, dicen. Tampoco necesitan jurarnos que no lo volverán a hacer. Ni su edad ni su actual patrimonio están ya para tales trotes. No estaría de más que los ciudadanos fueramos informados de los beneficios, las retribuciones, las indemnizaciones que han obtenido a su paso por esa alfombra forrada de plata. Qué bueno sería conocer el antes y el después en su historial económico. Seguro que nos conformaríamos con que pudiéramos contemplar, aunque fuera de pasada, sus declaraciones de renta y patrimonio de todos estos años de ferias y fiestas.
Se nos quedaría la cara desencajada.
No les quepa la menor duda.
Y lo peor es que por y para ello no han cometido, en absoluto, ninguna ilegalidad. Esta sociedad es así de estúpidamente espléndida. Por eso estamos donde estamos. En la puta miseria. Nosotros, los damnificados. Puro masoquismo..
pd.- También me pregunto porqué no se indaga en torno a todos aquellos políticos que auparon a estos políticos a puestos de gloria, en las Cajas, gloriosamente retribuídos y para los que profesionalmente no estaban preparados. Por qué, para qué y a santo de qué. Y pedirles responsabilidades. Porque el dinero ha salido de nuestros bolsillos. Y no sólo en su beneficio.
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NOTAS.-
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Ayer, presumiblemente en las horas de la madrugada murió en su casa de Madrid, José Luis Gutiérrez, ‘El Guti', para todo el mundo. Aprovecharé la licencia que la muerte nos da para deslizarnos por el ditirambo que la transición la hicieron dos Gutis: Manuel Gutiérrez Mellado y José Luis Gutiérrez Suárez. Me abstendré, sin embargo,-aunque solo sea para no incurrir en el decálogo de Espada en materia de obituarios-, de escribir "yo lo conocí en 1982... La última vez que hablamos", and so on.
Sí diré que era un periodista que tenía algo de tractor, una personalidad arrolladora en un físico que era infraestructura muy aparente para aquella torrentera. Escribe Gistau en acertada imagen sobre las manos metalúrgicas, grandes y fuertes del Guti, que le hacían pensar en un destrozo de teclados de ordenador. Hoy, en El Mundo, Víctor de la Serna le hace una cumplida necrológica. Alguna vez he citado su nombre como un contraejemplo de la tendencia dominante al tonto tópico en la escritura de los periódicos, a la metáfora moribunda, que decía Orwell. El las pescaba a caña y coleaban todavía vivas en la tinta del periódico. De repente, en una crónica sobre el congreso de los socialistas vascos de 1987, te saltaba en su columna la siguiente: "Txiki Benegas paseaba por el congreso con la impavidez facial del rodaballo"
Aún recuerdo aquella foto del 82, (echen un vistazo a su blog, ya que están ahí) bromeando con Felipe González dos meses antes de las elecciones que lo levaron a la Presidencia del Gobierno levitando sobre 202 diputados, y antes de que las cañas se tornaran lanzas. Años después, tampoco sorprendió que perteneciendo ya al clan de los desafectos al felipismo que la prensa amiga bautizó como ‘el sindicato del crimen' (Pedro J. Cela, Paco Umbral, el Guti, Anson, Raúl del Pozo, Sebastián y algunos otros) ‘ligó' con la ministra de Cultura de González, Carmen Alborch, que fue su pareja sentimental durante varios años.
Se nos ha muerto con la rapidez y eficacia que solía poner en todo cuanto hacía. Era un buen tipo, generoso y afable y había en su radical defensa de su independencia periodística, una cualidad de fin de raza, una majestad de dinosaurio, especie que se extingue irremediablemente. Que la tierra le sea leve.
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José Luis Gutiérrez, un periodista de los de entonces
José Luis Gutiérrez, El Guti (Busdongo, León, 1943), fallecido ayer, formaba parte del paisaje del periodismo de aquellos años que después hemos etiquetado como la Transición. Inventor de su propio personaje, se valió de una fotografía a todo color para hacer cundir la idea de que había tenido un pasado juvenil de obrero siderúrgico. Le ayudaba una fortaleza física capaz de triturar la mano flácida y sudada de aquellos dos periodistas de tez pálida y lechosa, voz atiplada y ademanes percutientes de predicador mormón, a los que luego frecuentaría en el club de la AEPI (Asociación de Escritores y Periodistas Independientes), conocida enseguida por el sobrenombre de sindicato del crimen.
En aquel Madrid de aquellos tiempos, El Guti cambiaba la seda por el percal y alternaba la tertulia para despistar colegas con la entrega temeraria al oficio en busca de la noticia que llegara más allá. Eran los principios y ya se sabe que el el principio era el verbo. La palabra era un arma cargada de posibilidades y con capacidad de arrastre y seducción. Pronto al esperpento, dotado para la imitación estridente, versado en las artes dialécticas de la intimidación, respetuoso con el trabajo bien hecho, admirador de los grandes de la literatura y del periodismo a los que había leído con provecho.
El Guti era un solitario que estuvo muchas veces muy bien acompañado para desconcierto de los petimetres adoradores de Raphael y sus tamborileros. Cuidaba sus textos periodísticos, con deliberada voluntad de estilo y pretensión de cultismo literario. Los grandes reportajes, las entrevistas de postín de la época de Cambio 16, semanario al que se incorporó en 1975 en las postrimerías de Franco, y de Diario 16, al que llegó en 1980 como subdirector, pero también los recuadros de pequeño formato que firmaba como Erasmo.
Tenía su propio ámbito de solitario pero aparecía siempre a tiempo por el Gijón y sus aledaños para encontrarse con los del oficio, con Raúl del Pozo, Carmen Rico Godoy, Cuco Cerecedo, Alfredo Mañas, Jean Louis Arnaud, Andrés Carabantes, José Antonio Novais, Walter Haubrich, Ricardo Utrilla, Xavier Domingo, Óscar Caballero, Onésimo Anciones, Perico Beltrán o Manuel Velasco. Procuraba elegir con cuidado sus enemigos y luego cultivaba con esmero esas enemistades hasta extremos de incandescencias paranoicas. Se sentía perseguido y en cualquier encuentro fortuito daba enseguida cuenta muy detallada de esas persecuciones.
Exhibía ademanes de rudeza y mañas rebuscadas de intelectual, verbosidad amenazante y complicidad afectuosa al colega en dificultades, apariencia tosca y finura de analista financiero. El Guti había creado publicaciones de éxito, por ejemplo, La Guía del Ocio, se decía que con un socio tan especial y deseado como Florentino Pérez. Después puso en marcha la revista Leer, dedicada a la literatura y a los autores. Ahora había dado también en editor, con una nueva colección que llamaba Artículo XIX.
Tenía especial aversión a los mequetrefes, que al percibir su mirada se aterrorizaban. Pero era más el ruido que las nueces y no se le conocen broncas con final en comisaría. Mas allá de las apariencias que podían amedrentar, en las tertulias de café se comportaba de forma comedida. Sus amenazas, que presentaba siempre como reacciones defensivas, se quedaban allí donde habían sido pronunciadas sin ninguna trascendencia. Siempre terminaba en el comedimiento. Compañero generoso para celebrar la chispa y el ingenio de los amigos. Elemental pero trabajando con la tercera derivada. El Guti formaba parte del paisaje.
PARA enterrar cuanto antes al periodismo convencional, el que está hecho de tinta, sudor y sangre, los apocalípticos gurús de la posmodernidad dicen que está herido de muerte por las nuevas tecnologías y que le quedan tres telediarios. Yo creo que aún nos esperan muchas mañanas de ver volar los pájaros de papel en el cielo de la libertad, y hasta es posible que en ellos se publique el obituario de alguna ciberburbuja, pero hoy no queda más remedio que vestir luto anticipado por uno de los tipos que con más nobleza han luchado por esa difícil supervivencia.
José Luis Gutiérrez era uno de esos periodistas que viven el oficio como atravesados por el rayo de una pasión indómita; un torrente de instinto y vocación que se desbordaba por las redacciones con una energía vehemente, rebelde, contagiosa. Su ímpetu arriscado dignificó la causa de la prensa libre y su impulso derribó barreras de silencio y levantó escándalos escondidos bajo la alfombra del poder.
Vivió tiempos fronterizos, soportó penurias y presiones, se fajó con políticos cesáreos y toreó a editores iluminados. Jamás se aflojó, jamás se achantó, jamás se encogió; plantado como un árbol solitario y recio del páramo leonés, aguantó sin torcerse los vientos que desgastaron su osamenta de hombrón y endurecieron su alma de quijote. Nunca encontró enemigo real o imaginario capaz de resistir el desafío de su bravura.
Tenía el Guti una fachada intimidatoria y metalúrgica que los años apenas habían amortiguado en un cierto dandismo, una coquetería jubilar que reforzaba últimamente con un forzoso bastón, secuela de un atropello que él atribuía a conspiratorias fuerzas de un incierto lado oscuro. Su humanidad atrabiliaria y peleona escondía un humor amigable y una irredenta ternura.
Era de una coherencia terminal en los afectos y en los rencores; exaltado, vigoroso, gruñón, generoso, arrebatado, frontal, se acaba delatando en su sonrisa franca como un sentimental con el blindaje cuarteado. Refinado en lecturas, gustos y compañías, conservó siempre de su origen obrero un concepto rocoso de la camaradería, la solidaridad y el compañerismo.
De aquel convulso Diario16de los noventa, que dirigió en medio de una extenuante y precaria agonía empresarial, queda la cosquilla de un bucle melancólico que impregna la conciencia de todo el que estuvo a sus órdenes. Fue un ámbito de libertad sin cortapisas y una aventura romántica, idealista, autogestionaria.
Él se recicló del fracaso como editor de una excelente revista cultural y desempolvó su brillante pluma de experto cronista para reinventarse en un género de análisis hermético, conceptual, sintético, casi epigramático, que firmaba con el ilustrado seudónimo de Erasmo. Así, con un remansado guiño de intelectualidad crítica, quiso cerrar su bizarro círculo de rebeldías; y así le recordaremos sus amigos en la memoria de su bendito elogio de la locura.
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NOTAS.-
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Acababa de casarme con mi amor, una rubia joven y hermosa eslava. Para que no se aburriera en casa todo el día mientras estaba ausente en mi trabajo, le regalé una perrita de la que me encapriché en el mercadillo por su apariencia, tan extraña como atractiva. De talla chica, aquel cachorro se empeñó, desde el principio, en estar siempre en el centro, mostrando sus gracias. Como si quisiera ser la artista de la familia a la que se le aplaude constantemente. Si no la tratábamos con gentileza desmesurada y la dejábamos entrar en el comedor cuando quería, mostraba su descontento con actitud hostil.
Como mi mujer aplicó una educación intransigente desde el primer momento, la perra se sintió maltratada y ofendida. Llegó a mostrar su rencor con cierta asiduidad, haciendo boquetes inmensos en el césped del jardín, masticando las llaves automáticas de riego, desgarrando la ropa tendida, mordiendo las mangueras, e incluso, a veces, llevada por el odio máximo, defecando en su propio plato de la comida. Después de hacer esto último, se quedaba sentada, quieta delante de la puerta de cristal con una mirada perversa y desafiante. Mi amor le acabó teniendo tanto miedo que empezó a decirme que no quería a ese animal en su casa.
El colmo llegó el día en que me llamó mi mujer horrorizada y balbuceando, diciéndome que la perra había alineado todas las pelotas de tenis que usaba para jugar en la parcela, creando cuatro letras bastante claras en las que se leía sin grandes esfuerzos la palabra PUTA. Estaba claro que el conflicto había llegado a tomar un cariz desmesurado, desequilibrándola. Cuando llegué a casa, como era lógico, las pelotas estaban abandonadas por todo el jardín y aquel hecho extraordinario del que hablaba mi amor sólo era pura fantasía producida por la tensión de la convivencia.
Dado el marco conflictivo, al día siguiente decidí deshacerme de ella sin llamar mucho la atención. Dejándome llevar por la buena disposición del amigo que se prestó a ayudarme y que vivía a doscientos kilómetros de mi casa, me fui a visitarle con ella. Recuerdo que debía de presentarme con la perra en ayunas para, nada más llegar, darle carne picada llena de pastillas para dormir. Siempre siguiendo sus consejos, después de caer dormida, la introduciría en una bolsa de plástico que sellaría con cinta y en cinco minutos debería morirse de asfixia, sin sufrir.
Pero la realidad se obstinaba en lo contrario: por mucho que se tambaleaba demostrando su inestabilidad por el sueño profundo que se le avecinaba, no acababa de caer de forma definitiva. Hartos de esperar y confundidos por su reacción mi amigo le dio otra tanda de comida, esta vez con todas las pastillas del frasco. La perra no sólo no cayó al suelo anestesiada, sino que, a través de unas arcadas violentas, llegó a regurgitar toda la comida que se le había dado. Y a continuación, se quedó maltrecha pero bien despierta.
Viendo que el sistema ideado había sido un total fracaso y llevados por lo asombroso del hecho, los nervios se adueñaron de nosotros hasta el punto de resolver acabar con el tema precipitadamente. La abandonamos tirándola disimuladamente por la ventanilla del coche sin reducir la velocidad, para que nadie se percatara de nuestra vil acción, en un paraje cercano en el que habían casas de campo. Siempre con la esperanza de que pudiera, una vez pasado el efecto de las drogas, refugiarse en alguna de esas familias.
Ya sosegado, aunque con algún remordimiento, me volví a mi casa y, cuando llegué para darle la buena nueva a mi mujer, sufrí uno de los impactos más fuertes de mi vida: mi amor me acababa de abandonar. En una nota escrita me confesaba que se había enamorado del joven y fornido dueño del gimnasio a donde solía ir a diario a practicar "Pilates", dejándome definitivamente solo, sin ninguna esperanza. Lloré sin parar y las noches las pasaba abrazado a su almohada reviviendo cada instante experimentado con ella. Y, desde aquel día, cerré las puertas y ventanas para que no entrara ni un rayo de sol que pudiera cegarme su deseada visión.
Pasaron muchos meses y mi bloqueo se iba acrecentando por momentos sin reflejar debilidad alguna. Hasta que un día descubrí, por un intenso haz de luz que se colaba a través de una rendija de la persiana, que había llegado la primavera. Al asomarme a curiosear por aquella abertura, contemplé cómo el sol estaba castigando más de lo acostumbrado al césped y que, sobre el mismo, se encontraban unas pelotas de tenis viejas conformando un saludo familiar: HOLA. Mi semblante cambió de repente por aquel impacto paranormal y fui capaz de sonreír con las emociones levitando. Frente a la puerta acristalada del jardín estaba la perra sentada y moviendo el rabo con alegría descontrolada. Había vuelto para pasar el resto de nuestras vidas juntos.
"Love to love you baby" [1975]. Donna Summer en versión de 1975 en tv. Compuesta por ella misma, Giorgio Moroder y Pete Bellotte. ♪♪ ♫ mamta29dhody. Letra.
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'L'important c'est la rose/Lo importante es la rosa' [1967]. En una de las primeras interpretaciones en directo, casi a capella, de Gilbert Bécaud [Francia, 1927-2001], en 1967. Compuesta por él mismo, con letra de Louis Amade [Francia, 1915-1992]. ♪♪ ♫ qqtweee. Letra.
"Con absoluta franqueza, oyéndola a usted da la sensación de que todos somos muy malos pero menos mal que la tenemos a usted, que es estupenda. Tengo que decirle que yo no pienso de usted lo que usted piensa de sí misma y creo que debería ser usted un poquito más modesta"
Cascos y Díez tiene un recorrido político con muchas semejanzas aunque de distinto signo. Se trata, en ambos casos, de grandes trabajadores de la política que, en un momento dado, perplejos ante la deriva de su partido, muestran primero su desagrado, son marginados y acaban convirtiéndose en 'francotiradores' dispuestos a ofrecer al electorado una opción distinta que, por lo visto, tiene su éxito.
En consecuencia, gente del habitualmente del PP ha encontrado liderazgo en Cascos y gente procedente de la izquierda se siente más cómoda con Rosa Díez. Tanto en Asturias como en el resto de España: ambos son diputados del Congreso.
Esto, los dos grandes partidos lo viven como una amenaza a sus intereses y, en consecuencia, hacen todo lo posible por evitar su crecimiento.
De ahí que tanto Foro Asturias [FAC] como UPyD sufran el constante maltrato de PP y PSOE.
Por ello me parece una apuesta arriesgadísima la decisión de Rosa optando por un acuerdo de gobernabilidad en Asturias con dos partidos, PSOE e IU [y, como consecuencia, con sus respectivos sindicatos, UGT y CCOO], que llevan muchos años ostentando un poder cuya forma de ejercicio fue, precisamente, la que dió pie a que esta incansable mujer consiguiera poner en marcha su proyecto. Durmiendo con sus enemigos.
Con pretextos de estabilidad nada convincentes y con la perplejidad de parte de su electorado, que no la votaron para que volvieran a gobernar los de siempre, Rosa ha sucumbido a la interesada invitación.
El presunto perdedor, A. Cascos, por el contrario, absoluta y erróneamente rechazado por el PP en este envite, podrá gestionar una oposición regionalista coherente, que le puede dar frutos cuando este nuevo tripartito salte hecho trizas.
Si Llamazares, Cayo, Alfredo, Cándido o Toxo se alegran del acuerdo con Rosa, ésta debería comenzar a temblar. Salvo que esté pensando en quedarse para siempre en su antiguo redil.
Me acabo de leer el acuerdo UPyD al PSOE que este ha aceptado. Si esa es la fetén, tengo que decir que, entre cientos de vaguedades que no conforman un modelo estructural sino una simple suma de líneas aisladas de actuación, hay muchas perlas por distintos motivos. Les traigo una, de orden cronológico:
"Aprobación de un Plan de Ajuste del gasto público y de reducción de la estructura administrativa. Mediante la elaboración de un Plan de Austeridad 2012-2015 que en un plazo máximo de 3 meses servirá de guía para alcanzar el objetivo de déficit en 2012, para la elaboración de los Presupuestos de 2013 y para la gestión de gobierno de 2014 y 2015."
O sea, que el Plan de ajuste urgente -para el que ya están advertidos repetidamente de intervención- se realizará mediante... otro plan de austeridad 2012-2015, que se aprobará más o menos en septiembre [tres meses]... ¡para alcanzar el objetivo de déficit 2012!
Y a todo esto, de IU no aparece ni mú. Se ve que a ellos no es necesario proponerles nada.
"[...] los partidos firmantes del presente acuerdo, conscientes de la especial responsabilidad que como representantes públicos han asumido frente a la sociedad asturiana han alcanzado el presente ACUERDO DE LEGISLATURA en el marco de las previsiones del Estatuto de Autonomía, de la Ley del Presidente y del Reglamento de la Junta General del Principado de Asturias. Garantizando así, tanto el voto al candidato presentado por el Grupo Parlamentario Socialista, Javier Fernández Fernández, en la primera votación de la sesión de investidura; como el posterior apoyo parlamentario que permita sostener las principales líneas de la acción del Gobierno, siempre que estas resulten coherentes con el contenido de este Acuerdo y no entren en contradicción con el núcleo esencial de las propuestas programáticas de cada fuerza política firmante. [...]"
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Oviedo 16-05-2012. Rosa Díez, Portavoz de UPyD, e Ignacio Prendes, Diputado por la misma formación política en el Parlamento asturiano, ofrecen una rueda de prensa en la que explican el principio de acuerdo de legislatura al que han llegado con el PSOE. ♪♪ ♫ upydmedia.
El interrogante que rodeaba la sesión de investidura se ha resuelto por la izquierda. UPyD ha escogido al PSOE, como socio, sin esperar a la celebración del pleno parlamentario. El modelo de negociación que barajaban los dirigentes del joven partido, forzando sucesivos empates en las votaciones entre izquierda y derecha para poder arrancar más concesiones del candidato ganador, no han podido llevarlo a cabo.
La gente estaba cansada de un proceso tan largo de formación de gobierno y la principal propuesta de UPyD, la unificación de las circunscripciones electorales, sólo tiene atractivo para el personal hiperpolitizado, sin que le diga nada al ciudadano medio. Es un logro para el partido, no para la sociedad. Aunque Ignacio Prendes pensaba prolongar la negociación se ha impuesto la realidad: hacer política parlamentaria desde un solitario escaño no permite cambiar las reglas del juego. El gran ganador del pacto es el PSOE. Con el transcurso del mandato se verá con claridad.
Los socialistas procedieron con lógica durante toda la negociación, al dar prioridad a la entente con IU, un socio que tiene tres ventajas: quintuplica en escaños al partido de Rosa Díez, está avalado por siete años de gobierno de coalición con el PSOE, y su natural oposición a los grupos del centro-derecha. El apoyo de IU quedó sellado con el acuerdo de los sillones: la Presidencia del Principado para Javier Fernández y un escaño de senador para Jesús Iglesias. Atado el pacto de la izquierda, obtener el respaldo de Ignacio Prendes era cuestión de tiempo. Se maquilla la redacción de los textos conflictivos con frases vagas y, de pronto, ya hay mayoría absoluta.
El competidor de Javier Fernández era Álvarez-Cascos, como líder del segundo partido más votado. En principio, los dos candidatos podían ganarse el favor de UPyD, pero se desencadenaron una serie de acontecimientos, todos casuales, que dejaron a Javier Fernández en ventaja. Mercedes Fernández se postuló para presidenta, el Tribunal Constitucional enmendó la plana al Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Mercedes Fernández rectificó y dejó su apoyo en función de lo que hiciera UPyD, y Cristóbal Montoro, aprovechando que estaba de guardia el sábado, dijo que estudiaba la intervención de las cuentas asturianas.
Hasta los de UPyD entendieron lo que había que hacer.
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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).
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