Lunes 16 de Abril de 2012, Buenos Aires. Casa Rosada: En un acto público de más de una hora de duración y -rodeada de la claque al uso, representación social variopinta y afín, encargada de vitorearle como si se tratara de un mítin populista- la Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley que establece la expropiación de acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales [YPF], empresa argentina que dejo de ser pública en 1998, pasando a manos de REPSOL en 1999. ♪♪ ♫ casarosada.
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REPSOL YPF: ¿española, argentina o multinacional?
¿Cuáles son las razones que nos empujan a defender la trompa de un elefante energético injustamente expropiado, por la que tmbién nos suministran a los españoles un crudo a tremebundo precio de monopolio?
¿Acaso un patriotismo trasnochado que nos impulsa a creer que tal expropiación es como una derrota futbolera ante Argentina o un duro golpe a nuestro bolsillo de ciudadanos?
¿Desde cuándo las deslocalizaciones de una empresa española convertida en multinacional aportan bienestar al ciudadano español?
¿Por qué nadie está explicando a los españoles en cuánto les repercute el robo argentino y por qué?
¿Por qué la irrisoria Unión Europea apenas se inmuta ante el flagante robo?
¿Es que al no afectar al ciudano español, tampoco afecta al ciudadano europeo?
¿Por qué, como dice IU, a los 5 millones de parados esa expropiación les importa un carajo?
¿Que pierde, pues, España, el Gobierno, los partidos, la ciudadanía, ante semejante jugarreta de un país que para cualquier inversor siempre ha sido zona de riesgo?
Esas son las cuestiones que hay que explicar y dejarse de aquellas que sólo incumben a los intereses de los accionistas expropiados...
pd.- En España, todos los días, se expropia a cantidad de ciudadanos por cuatro putos duros. Con la ley en la mano: como allá, pero no con las multinacionales.
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Forges, ayer en El País. Como de costumbre, le faltaron las chaquetas rojas del PSOE, firme defensor, también, de la multinacional.
El que fuera matrimonio Kirchner forjó la juventud de su fortuna en la provincia austral de Santa Cruz, cuya costa está poblada de pingüineras y de allí su apelativo. Comenzaron de cero montando una empresa de «Cobrador del Frac», manías extorsivas que parece no haber olvidado la viuda y que le llevaron no sólo a la primera magistratura del país, sino a la más densa y enredada riqueza argentina y muy probablemente del Cono Sur americano. Sólo el mexicano Slim podría darle la espalda. Cristina Fernández es «la hija» del marido, que más que un pingüino era un yacaré político (caimán pequeño), y hasta lo que me alcanza K nunca hubiera puesto contra la pared a Repsol.
Él no desmontó la fusión Repsol-YPF patrocinada por su antecesor Carlos Menem, aunque la verdad es que no tenía demasiado poder político gobernando con el 21% de los votos. Hizo lo que solía, obligar a Repsol a que le vendiera a su socio Eskenazi a precio tasado al 15% de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. La coima es la coima, como la mordida es la mordida. Su viuda ganó las últimas elecciones por mayoría absoluta, después de que toda la oposición (había 20 partidos) se multiplicara por cero.
Tal como Evita Perón en su despacho de la Casa Rosada, repartía dentaduras postizas usadas, dinero suelto a sus descamisados. Cristina F. desfondó el erario público en gastos sociales; hoy tiene las arcas vacías y una inflación del 20%, una de las más altas de Suramérica. Era inevitable que la presidenta saliera por el registro más genuino: populismo y nacionalismo exacerbado.
El peronismo exulta ante la nacionalización incluso la expropiación de una gran empresa extranjera. Cuando Perón nacionalizó los ferrocarriles ingleses, abarrotaron la Plaza de Mayo. Lo que ocurrió después es que Argentina se quedó sin red ferroviaria. A 12.000 kilómetros de distancia podemos suponer que Argentina es un emporio petrolífero. No.
Sus expectativas son grandes en gas y petróleo, pero en Tucumán, Catamarca, La Rioja y en otras provincias del norte argentino, circulan con alcohol nafta, extraído de la pulpa de la caña de azúcar. Me parece rarísimo que Antonio Brufau vaya por el mundo evadiendo impuestos allí donde pincha una torre petrolera. Es muy extraño que Repsol no invierta lo suficiente allí donde los geólogos detectan petróleo, contribuyendo así a aumentar su negocio.
YPF no pasaba de ser una mala gasolinera (lo sé por experiencia) y llegó Repsol; investigó, explotó, financió y exploró toda la red petrolera argentina a la que no querían acudir los chilenos y muchísimo menos las «grandes hermanas» norteamericanas que saben desde hace muchos años que los pingüinos no saben nada de petróleo, pero sí de recibir sardinas.
Cristina, tenida por inestable y de carácter incontrolable, no ha caído en cuenta que la injustísima inseguridad jurídica que se le plantea a REPSOL se ha instalado en todas las oficinas petroleras del mundo. Argentina carece de tecnología y financiación para explotar su crudo y acabará pidiendo socorro al agónico Hugo Chávez y solicitando asistencia solidaria al petróleo sucio de doble refino del Lago de Maracaibo.
En estas monarquías, y el peronismo es monárquico por excelencia, siempre tienen un delfín: Máximo Kirchner, a quien su madre está preparando para la sucesión. Obeso, de 35 años, intentó la carrera de Derecho en cuatro universidades y sólo consiguió aprobar tres asignaturas a pesar de la presión de sus padres. Hoy es el «Monje Negro» de La Cámpora y amenazante de la riqueza de sus padres. La Cámpora es la mayor organización peronista montada por Kirchner padre y capaz de poner la calle en pie.
Repsol está en un entrevero; si la nacionalizan, ellos pondrán el precio, y si consiguen expropiarla nos vamos a quedar en calzoncillos. Sé que Brufau no lo hará: ¿pero se le ha ocurrido pagar lo que unos «chorros» esperan que les dé? Buenos Aires es un cambalache donde todo se compra y todo se vende. El buen peronista es una mutación de Robin de los Bosques, el arquero de Sherwood: roban a los ricos y a los pobres equitativamente y jamás reparten nada. En el Río de la Plata hace falta el Sheriff de Nottingham.
Además, Argentina es un país culturalmente europeo, sin nada que ver con ese eje del nuevo socialismo iberoamericano, que pasa por Brasil, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Cuba y Nicaragua, donde hasta Daniel Ortega ha procesado el catolicismo. Argentina es un crisol de razas, culturas y credos (eso sí, muy católicos) donde mandan los tanos y los gallegos, los italianos y los españoles. No hay la menor inquina contra los segundos. Sólo el afán por el dinero mal habido.
Pero lo que quieren los pingüinos es robarnos la cartera.
La decisión que ha tomado la presidenta Kirchner sobre YPF sólo puede calificarse de una manera: robo. Es una violación injustificable del derecho de propiedad. Incluso aunque el Gobierno argentino termine pagando lo que le parezca por esta transmisión de propiedad indeseada -mal menor-, la decisión es unilateral y contraria a la voluntad de su actual y legítimo propietario: Repsol.
La actuación arbitraria de la administración pública no es exclusiva de naciones con tradición bananera y propensión al incumplimiento de sus compromisos. Por desgracia, en países que se creen abanderados de la modernidad, la democracia y la seguridad jurídica también se producen frecuentes agresiones a la propiedad privada. Sí, estoy pensando en España. Y, sí, me estoy acordando de la particular forma en que nuestras administraciones suelen abordar el urbanismo, probablemente el único ámbito de la economía nacional donde la "planificación" al más puro estilo soviético goza de la mayor de las impunidades; indubitada a izquierda y -sorprendentemente- a derecha.
Muchos argentinos quizá piensen que su presidenta no es ninguna "patotera"; sino una latina brava y corajuda que se enfrenta a unos gallegos arrogantes y colonialistas. Pobres. Van muy bien dirigidos a su próximo default. Lean, lean este post de Daniel Lacalle que vaticinaba el fatal desenlace de estos lemmings del hemisferio sur. Un proceso que se acelera en la medida en que en el pecado llevan la penitencia: ¿quién va a meter un duro en ese país? Nadie en su sano juicio. Nadie que, de alguna manera, no espere obtener una rentabilidad tal que le compense la altísima probabilidad de intervención -inseguridad jurídica-. Nadie que no juegue, de alguna manera, con cartas marcadas. Lo más parecido al capitalismo, en ese país, es el capitalismo crony. Y ni eso.
No hay más que ver la foto del lugarteniente económico de la Kirchner: ¿sólo a mí me recuerda a uno de esos personajes de los bajos fondos londinenses que tanto han prodigado en el cine desde Snatch: cerdos y diamantes?
Ahora bien, como ciudadanos españoles y sólo como tales, lo que nos debe ocupar y preocupar es la posición de España frente a esta situación. Debo reconocer que la declaración del ministro Soria el jueves pasado me sorprendió, por contundente y preventiva: "los gestos de hostilidad contra las empresas españolas también serán considerados hostilidad a España y al Gobierno de España y tendrán consecuencias". Una afirmación tan categórica que por un momento pensé que nos quedaba algún Perejil por la zona.
Primero: ¿es Repsol una empresa española? Según la web de la compañía, el 43,54% de sus acciones está en manos españolas mientras que el 51,49% pertenece a nacionales de otros países (el 5% restante es autocartera). Por lo tanto, es bastante española aunque sin mayoría absoluta. Bueno, a lo mejor lo es por empleados. Según la misma web corporativa, en España reside el 46% de la plantilla. Por lo tanto, el 54% lo hace fuera (37% en Argentina). ¿Será por los impuestos? En la web no he sido capaz de encontrarlos, pero sí en un artículo de Alberto Garzón (por lo que pongo el dato en cuarentena). Según el político comunista -y cristinista-, el beneficio antes de impuestos de 2010 fue de 6.613 millones de euros, de los que 3.534 (53,4%) se liquidaron aquí.
Y eso que -según también Garzón- sólo el 24,8% de esos beneficios se generaron en España. De lo que se concluye que España-Estado hace un buen negocio fiscal con esta empresa. Por último, Repsol tiene su sede social en España. ¿Es suficiente para merecer la asistencia de un país ante una inversión fallida? ¿La hostilidad hacia una empresa que sólo es -siendo magnánimos- medio española debe considerarse hostilidad hacia el Gobierno de España? ¿Y qué, si lo fuera? Por otra parte, si eso fuera garantía de apoyo gubernamental las grandes sociedades del mundo se domiciliarían en Miami, buscando el cobijo de la Sexta Flota. Y pregunto: si mañana, o anteayer, la Exxon, Lukoil o los árabes oparan Repsol, ¿significaría que el Gobierno se debe inhibir? ¿Dónde está el límite?
Segundo: ¿actúan los Gobiernos de la misma manera para con todas las empresas que salen, han salido y saldrán con el rabo entre las piernas de un país de dudosa seguridad jurídica? Todos los que estamos en el mundo empresarial conocemos situaciones en las que un empresario se ha visto obligado a malvender a la mafia local progubernamental el negocio que había montado en países de dudosa reputación (que prefiero omitir por razones obvias). Y nunca el Gobierno, del signo que sea, ha dado la cara por estos empresarios -y, si lo ha hecho excepcionalmente, con la máxima discreción diplomática-. Sin ir más lejos y para que nadie se ofenda, la suspensión de las primas a las renovables en nuestro país ha perjudicado muchas inversiones españolas y extranjeras -la mayoría alemanas: ¿se imaginan a Merkel considerando este hecho como "hostilidad" hacia Alemania?-
Tercero: ¿De verdad alguien piensa que Argentina es un país fiable para los negocios? ¿El país de la hiperinflación y el corralito? Cuando un empresario realiza una inversión en este país sabe a lo que se expone.
Cuarto: Las nacionalizaciones de recursos naturales energéticos están a la orden del día. Y ha sucedido en países de todas las culturas y latitudes.
Concluyendo:
- Una empresa privada tomó una decisión -con riesgo, como todas- de inversión con plena libertad.
- Si sopesó bien o mal ese riesgo es algo que atañe a su directiva y a sus accionistas.
- No resulta obvio que el Gobierno de España y sus servicios diplomáticos -pagados con el dinero de los ciudadanos- estén al servicio de empresas privadas, sean o no españolas (¿qué es ser español?), por decisiones de inversión tomadas en el normal desenvolvimiento de los negocios. Hay instancias apropiadas -los tribunales- para dirimir estas disputas.
- Los recursos energéticos y las materias primas siempre están expuestos a situaciones de este tipo: no es el primero ni el único caso en que se ha producido una nacionalización -con independencia del país-.
- La gestión de esta crisis, y la actitud en general que muestra Repsol hacia los gobiernos de los países donde tiene intereses, puede que no sea la más adecuada (ver el artículo de Daniel Lacalle mencionado). Que los accionistas exijan responsabilidades a sus directivos.
Y entonces, ¿por qué se ha tomado como algo personal el Gobierno de España esta crisis? No lo sé a ciencia cierta, y espero que alguien desvele las claves más pronto que tarde. Aunque no es difícil suponerlo, dadas las tradicionales conexiones en nuestro país entre la clase política y la gran empresa oligopolística.
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NOTAS.-
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Durante más de un siglo fue recurrente en España discutir sobre la reforma agraria, aparente panacea de la decadencia del país, y la reforma laboral llevaba camino de lo mismo: una tertulia interminable de esos cursis que se denominan «agentes sociales» y que solo sirven para orquesta del «Titanic». Los dos grandes sindicatos y la patronal ni siquiera se han esforzado en agotar el plazo perentorio para ponerse de acuerdo en un sistema de contratación y despido. Dicen UGT y CC OO que la CEOE quiere que decrete el Gobierno supuestamente sicario de los patronos. Ni Toxo ni Méndez quieren acuerdo alguno porque prefieren empezar a calentar las calles.
La obligación del Gobierno es tomar decisiones y es bueno que haga un laudo entre estos representantes que representan tan poco; gigantes de peluche en un castillo de enanos. En la gran patronal nunca destacaron los empresarios importantes y sí algunos que no lo fueron nunca o que resultaron expertos en el desfondamiento fraudulento de sus negocios. La reforma laboral no va a crear empleo taumatúrgicamente, pero estos trajeados que no pisan sus empresas, tampoco. Sólo se trata de desmontar las normativas de trabajo dictadas por el falangista Girón de Velasco al final de la Guerra Civil y a las que el más demagogo se agarra.
Los sindicatos son aún más anticuados y nunca gozarán de la respetabilidad del IG Metall alemán (que no le pide un euro a la señora Merkel) o de la eficiencia del sindicato estadounidense de camioneros, libre de Jimmy Hoffa y la infección mafiosa. Nuestros sindicatos de polichinela, de baja intensidad y menos afiliación, ni siquiera representan a los parados.
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"[...] Uhh cerebros aplanaos Uhh ilusiones dirigidas viejos de nuestra edad / vaya pena que dan viejos de nuestra edad / vidas de vegetal viejos de nuestra edad / cuarenta sin cumplir viejos de nuestra edad / han muerto sin morir. [...]"
Pues bien, tal subnormalidad, de tintes claramente sectarios, ha contribuído, sustancialmente, a que más de 6 millones de españoles acaben de volver a votar en las elecciones del 20N, incondicionalmente, la ruinosa oferta socialista predicada por el incombustible Alfredo.
Lo cual no tiene otra explicación que la abducción política, esto es, una suerte de secuestro intelectual de seres humanos educados en la irreflexión, llevado a cabo por criaturas políticas con prácticas patentemente extraterrestres, a fin de someterlos a experimentos diversos de tontería al por mayor, en el interior de sus organizaciones políticas espaciales.
Por eso, precisamente, no estoy en absoluto de acuerdo con el párrafo final del, por otra parte muy interesante, artículo de Luisgé Martín [ver infra], cuando escribe:
'Que un país así le cargue todas sus culpas a la clase política que lo gobierna no solo es siniestro y sainetero, sino que conduce al peor escenario para la izquierda: la negación de las lacras que deben ser corregidas. Si la única regeneración de la que hablamos es política, y no social, tendremos garantizado el fracaso de todos, pero sobre todo el de aquellos que aún confían en cambiar poco a poco el mundo.'
Porque, depende. Aquí en España lo que ha ocurrido es que los gobernante se han dedicado a implantar una política no demandada socialmente, hasta el punto de reeducar a la población no sólo en un ilusionista y anticonstitucional nacionalismo regional -caso de Cataluña y País Vasco- sino en un especie de laicismo prohibicionista y discriminatorio que ha acabado por conducir a la ciudadanía a una significativa analfabetización moral, social y, en consecuencia, política.
El Flatiron es uno de los edificios más célebres del mundo. Se encuentra en Nueva York, en la confluencia de la Quinta Avenida con Broadway, y fue terminado de construir en 1902. Le debe la fama a su forma de planta triangular, que, si se mira con una determinada perspectiva, hace concebir el efecto óptico de que es un simple muro con ventanas. El empresario George Fuller compró el solar y le encargó la construcción al arquitecto Daniel Burnham. Si a Burnham le hubieran dado una finca grande y vacía habría hecho sin duda otro edificio, seguramente más cómodo y funcional para quienes fueran a ocuparlo. Pero aquello era Nueva York y ese cruce unía dos avenidas privilegiadas, una de ellas oblicua. Todo el genio arquitectónico de Burnham debía expresarse en las dimensiones de ese espacio. Debía adaptarse a ese espacio.
El urbanismo es siempre así: se construye partiendo de la ciudad preexistente. En política es exactamente igual: se construye siempre sobre lo que existe, no hay otra posibilidad. Pero una buena parte de la izquierda orgánica y social parece empeñada en ignorarlo, a pesar de que incluso el padre Marx lo dejó escrito: "Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado". Es decir, si tienes un solar triangular en el esquinazo de la Quinta con Broadway puedes construir el Flatiron u otro edificio de planta triangular, más alto o más bajo, con cornisas o sin ellas, pero no puedes construir el Empire State.
El fundamento de cualquier acción política ha de ser el conocimiento minucioso del solar que se posee. No debe resultar extraño, por eso, que partidos de la misma familia ideológica establezcan discursos y prioridades completamente distintos en países que también lo son. La izquierda norteamericana puede hacer bandera de su lucha por la sanidad pública, dado que hay 50 millones de estadounidenses sin seguro médico, pero sería absurdo que hiciera lo mismo el partido laborista de Noruega, donde toda la población, sea cual sea su adscripción política, suscribe la cobertura sanitaria universal como uno de los derechos sociales irrenunciables. En ese sentido, y estirando la paradoja, muchos estadounidenses de izquierdas estarían felices de ser gobernados por el partido conservador noruego.
La pregunta que cabe hacerse ahora es si conocen bien los españoles de izquierdas el solar que hay disponible para edificar. O en otras palabras: en qué medida han castigado al PSOE por lo que ha hecho deliberadamente y en qué medida por lo que ha hecho ineludiblemente. Es evidente que los votantes de este espacio ideológico rechazan con indignación la preeminencia de los mercados sobre la política, pero ninguno de ellos ignora -sin mala fe o sin analfabetismo económico- que dar la espalda abiertamente a esos mercados habría supuesto entrar en quiebra y atravesar un desierto aún más árido que el que estamos cruzando. Esos votantes rechazan también el capitalismo basado en la especulación y en el beneficio rápido, que consiente los paraísos fiscales y otorga un poder sobrehumano a los directivos de las grandes empresas, pero saben bien que esos problemas desbordan el ámbito nacional y no pueden ser afrontados en solitario.
Una solución a todos estos desmanes del mundo sería abandonar el euro y la Unión Europea y convertir a España en un reino casi medieval, con contactos comerciales restringidos, como si, hartos de solares estrechos y deformes, decidiéramos irnos a la selva y construir una ciudad nueva al estilo de Brasilia. No parece, sin embargo, que esta opción cuente con el apoyo de muchos españoles, teniendo en cuenta que ni siquiera los seguidores del 15-M proponen asaltar el Palacio de Invierno, sino únicamente refundar el sistema para que permita a todos los ciudadanos encontrar un trabajo digno y desarrollar un proyecto de vida decoroso. Esta es la causa más probable de que un 22% de los votos que pierde el PSOE se vayan a la abstención y solo un 17% a IU, que sigue defendiendo un inédito modelo anticapitalista en el que no creen ni siquiera muchos de sus simpatizantes. Los votantes trasvasados, así, parecen dar su apoyo a la coalición en el convencimiento de que no tendrá nunca posibilidades reales de gobernar, pero sí de amarrar al PSOE a la izquierda.
Siempre hay que pedir cuentas políticas por lo que pudo ser hecho y no se hizo, no por las ensoñaciones de un mundo justo. Oponerse a una realidad que tiene alternativas es rebeldía; oponerse a una que no las tiene es simplemente inmadurez. Ya se ha dicho muchas veces que gobernar no es tener la capacidad de imaginar una sociedad perfecta, como hacen los adanistas, sino tomar decisiones concretas en circunstancias históricas concretas. Joseph Brodsky lo describió con humor: "La vida, tal y como es realmente, no consiste en una batalla entre el Bien y el Mal, sino entre el Mal y el Peor". Podemos llamar a esto pragmatismo o realpolitik, pero es solo urbanismo: en un solar triangular puede levantarse exclusivamente un edificio de planta triangular.
No es solo importante el solar, sino también los materiales de construcción con que se cuenta. La calidad del hormigón, la firmeza de las vigas y la solidez de los cimientos. Y a este respecto, hay un mensaje electoral en el que han coincidido todos los partidos nacionales, desde el PP hasta IU: España es un gran país, dinámico, imaginativo, laborioso y capaz. Yo miro a mi alrededor y no encuentro ese país por ningún lado. Encuentro un país ruidoso, gritón y bastante beato. Un país con una sociedad civil anémica y una capacidad asociativa lastimosa. Un país insolidario en el que muchos de sus ciudadanos defraudan a la Hacienda pública, creando una de las mayores bolsas de fraude europeas. Un país en el que los medios de comunicación son charangueros y sectarios. En el que la casta intelectual y artística languidece con mediocridad. En el que la clase empresarial no innova demasiado, prefiriendo el ladrillo a la tecnología. En el que la profesionalidad laboral, que nunca fue modélica, se deteriora gravemente, volviendo a los tiempos de la pandereta y la chapuza. Un país, en fin, que no es Alemania ni Noruega ni Francia.
Porque para lograr que el Flatirion sea hoy ese edificio hermoso y fascinante que los turistas fotografían en Nueva York, fue necesario aQue un país así le cargue todas sus culpas a la clase política que lo gobierna no solo es siniestro y sainetero, sino que conduce al peor escenario para la izquierda: la negación de las lacras que deben ser corregidas. Si la única regeneración de la que hablamos es política, y no social, tendremos garantizado el fracaso de todos, pero sobre todo el de aquellos que aún confían en cambiar poco a poco el mundo.ntes que el arquitecto tuviera claro cuáles eran el perímetro de su terreno y las limitaciones de su obra.
Luisgé Martín es escritor, autor entre otros libros de Las manos cortadas.
El hundimiento del PSOE aplastó la noticia de la muerte el domingo de Javier Pradera, viejo agitador político-cultural, al que sus hagiógrafos, que siempre le mantuvieron en posiciones subalternas, califican a cadáver caliente de referente intelectual de la izquierda española. No creo que pretendiera nunca ser tal cosa, y, en cualquier caso habrían sido los socialistas los primeros en impedirlo.
En La Moncloa le apodaban «el huerfanito» dado que habiendo asesinado los «rojos» a su padre y a su abuelo militó de bruces en el estalinismo como agente de Jorge Semprúm y Fernando Claudín. La Psiquiatría explica que abrazas la causa que ha derramado tu sangre para evitar que ésta se pierda en el nihilismo. Tras miles de días compartiendo el mismo despacho respeté su inteligencia y tomé su sectarismo a beneficio de inventario.
Al Presidente Mariano Rajoy le llamaba siempre «el registrador de la propiedad», como si fuera un baldón, y olvidando que él opositó con éxito a jurídico militar del franquismo. Su primera vida es la que pesa: el que empujó la colección de bolsillo de «Alianza Editorial» que a tantos estudiantes menesterosos nos dio una educación ecuménica. Su política a través de «El País» es ancilar, anecdótica. No se entendía con Felipe González y Alfonso Guerra, a quienes despreciaba intelectualmente. Con Enrique Múgica, compañero comunista, llegó a no hablarse.
A Solana le llamaba «el ministrillo». El zapaterismo le enfermaba. Pero siempre fue leal a la subnormalidad de que sólo el PSOE tiene legitimidad para gobernar España. Como no podía ser de otra manera falleció leyendo un libro sobre la Guerra Civil.
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Hace más de 5 años o 500.000 visitantes, inicié este blog con el ánimo de reflexionar en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejaban dormir. Contemplando, al fondo, las bellas artes. Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que 'pasa de historias', tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros.
Pensé, entonces, que sería la edad.
Pero las encuestas del CIS y mi conciencia me revelan que lo hice porque veía venir la debacle, que va continuar hasta que consigamos levantar cabeza. Y también -por qué no decirlo- dado que quizas fuera la única suerte de diario que yo pudiera pergeñar en mi vida.
De modo que, Dios mediante, seguiremos aquí, mezclando horror con humor y crítica con esperanza, mientras, al fondo, suena la música.
Gracias, pues, a todos aquellos que se han acercado hasta aquí.
I "Apoyá" en "er quisio" de la "mancebía" miraba "ensenderse" la noche de mayo; pasaban los hombres y yo sonreía hasta que a mi puerta paraste el caballo. «Serrana, ¿me das candela?» Y yo te dije: «Gaché, ven y tómala en mis labios que yo fuego te daré». Dejaste "er" caballo y lumbre te di, y fueron dos verdes luceros de mayo tus ojos "pá" mí.
Estribillo: Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón. Ojos verdes, verdes, con brillo de faca, que están "clavaítos" en mi corazón. "Pá" mí ya no hay soles, luceros ni luna, no hay más que unos ojos que mi "ví"a son. Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón.
II Vimos desde el cuarto despertar el día y sonar el alba en la Torre la Vela. Dejaste mis brazos cuando amanecía y en mi boca un gusto de menta y canela. «Serrana, para un "vestío" yo te quiero "regalá"». Yo te dije: «Estás "cumplío", no me tienes que dar "ná"». Subiste "ar" caballo, te fuiste de mí y nunca una noche más bella de mayo he vuelto a viví.
Al estribillo
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Creo que el asunto Cascos trasciende al marco asturiano. Refleja el sentir de importante baronía del PP y, sobre todo, de cientos de miles de votantes populares pertenecientes a siete substanciales bloques:
1) Los que desean un liderazgo ilusionante para España y su partido. 2) Los que añoran las formas y contenidos de Aznar. 3) Los que conforman el ala conservadora y apuestan por un tea party. 4) Los que son partidarios de la democracia interna en los partidos. 5) Los enemigos de sentarse a ver pasar el cadáver del lider de la oposición. 6) Los que no soportan que una Bibiana sea convertida en baronesa por el dedo. 7) Los que creen que Asturias está siendo tratada como una CCAA de segunda.
Luego Cascos -que es tan tosco y soberbio como eficaz e inteligente- podría hacer mucha pupa presentándose en las elecciones generales. Organizando en unas semanas una estructura muy superior a la que, desgraciadamente -y no sólo por culpa de los bancos o los medios-, tiene Rosa Díez.
De modo que estemos atentos a la pantalla.
Lo mejor que le podría ocurrir al PP es que, como parece sugerir Gallardón, se produzca un pacto discreto, Cascos vuelva al partido y Rajoy convoque primarias en Asturias. Y si las pierde, que las perderá, que se trague el sapo como ZP se ha tragado el del PSM.
Otra posibilidad, más enrevesada e improbable: que Cascos esté cumpliendo el papel de presentarse para formar un partido bisagra captador del descontento comentado, con el fin de sumarlo por tal vía al voto popular.
Rajoy ha comunicado a Álvarez Cascos que no será el candidato del PP por Asturias. Ana Mato llevó hace dos semanas este mensaje al ex ministro de Aznar
El PP no va a elegir a Francisco Álvarez Cascos como candidato a la presidencia del Principado de Asturias de cara a las próximas elecciones autonómicas. Así se lo ha hecho saber Ana Mato, coordinadora de Organización del Partido Popular y principal valedora de Cascos en Génova.
Fuentes de toda solvencia en el PP asturiano confirman a El Confidencial Digital que "muy a su pesar, Ana Mato hizo de portadora de malas noticias". Efectivamente, ella ha sido la transmisora del mensaje: ni Rajoy ni María Dolores de Cospedal cuentan con que sea candidato y maniobran para socavar sus apoyos en Asturias. Así se lo ha confesado a su entorno político más cercano el propio ex ministro de Fomento del Gobierno Aznar.
Antes de que el Comité Electoral del PP asturiano descartase la vuelta a la política de Álvarez Cascos, el propio ex político asturiano ya conocía la decisión de Génova. Ana Mato le comunicó la decisión de Madrid hace dos semanas. Además, la coordinadora de Organización del PP le informó de que la decisión de la cúpula había sido "ampliamente discutida y era totalmente firme".
De ahí lo que vino a continuación. Días después, las juntas del partido en Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres -los cuatro principales núcleos de población de Asturias- informaron de su decisión de vetar a Cascos. El comunicado fue enviado a María Dolores de Cospedal, Miguel Arias Cañete y la propia Ana Mato.
Según ha podido saber ECD, en los días previos a esta decisión se realizarondesde Génova varias llamadas telefónicas a Asturias para "cuestionar" el sentido del voto y los apoyos del ex ministro en la región, recordando que la opción Cascos "no coincidía con los deseos de la dirección nacional". Fue entonces cuando se dieron cambios radicales en las adhesiones al ex ministro. Así sucedió por ejemplo con el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, quien en un principio se había postulado como uno de los principales valedores de Cascos.
"Yo quiero ser "mataor" [1955]. Interpretada por Antonio Molina [España, 1923-1995], en la película, figurando como actor, 'El pescador de coplas' [1954] de Antonio del Amo [España,1911-1991]. + en Notas. ♪♪ ♫ y-carlischan.
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Recochura levantina
Lo peor que le puede pasar a tanto a los partidos como a las sociedades desarrolladas es carecer de burguesía, de sedimento, condimento o, como dice Arguiñano, fundamento.
Por lo que me cuentan, eso es lo que le ocurre a la actual oposición valenciana, que todavía mantiene en sus siglas el inexistente 'país' que decía defender cuando estaba de amoríos con el imperialismo catalanista, apuesta que le llevó a la ruina. Los de la 'Cataluña del norte' eran quienes aportaban esa necesaria burguesía, en este caso nacionalista.
El socialismo valenciano, además de haberse quedado sin discurso -como le ha ocurrido al resto de socialismos-, está actualmente formado -salvando honrosas pero insignificantes excepciones- por una recua de funcionarios que jamás han trabajado ni siquiera por cuenta propia y cuyo único objetivo es mantener el ínfimo nivel de mediocridad establecido y así poder seguir viviendo de nuestros impuestos.
Asunción pertenece a los tiempos de Ciscar, es decir, de cuando la degradación no era tan ostensible. Además es inteligente, trabajador, tiene vergüenza torera y no necesita de la política para vivir. Por eso sus aspiraciones son un inmenso peligro para aquellos que viven de la 'recochura' y a los que, con verle, les entra el 'ansia viva'.
Situación que se extiende, desde comienzos de la democracia, a aquellos medios dedicados a subsistir del cotillero, la difamación, el enfrentamiento y, en definitiva, la portavocía de la mezquindad, de la basura política.
En los años furiosos González estuvo en el filo de nombrar a Luis Roldán ministro del Interior. Le advirtieron que cuando el director general de la Guardia Civil daba el cabezazo a la bandera le caían los duros por las orejas, y que no era propio poner al zorro a cuidar las gallinas. Le hablaron de un ingeniero industrial, alcalde de Manises, presidente de la Diputación de Valencia, y, a la sazón, al frente de Instituciones Penitenciarias.
No creo que Felipe despachara con el jefe de las cárceles, pero tendría noticias de aquel hombre que, junto al ministro de Justicia, Enrique Múgica, había dispersado a los etarras presos para desmontar una mafia enrejada y había gestionado prudentemente una huelga de hambre de los Grapo. En días conoció que Rafael Vera, secretario de Estado de Seguridad, negociaba a sus espaldas con ETA para blindarse ante la Justicia, y abriendo gavetas se daba con millones en fajos sin justificación.
La fuga de Roldán le permitió dimitir, pero en seis meses tuvo tiempo para una información sobre la sangre y el dinero que hubiera preferido no poseer. Otro asunto que le hace indeseable es que es próspero y no necesita un sueldo partidario. De ministro tenía piso propio en Madrid. Fabrica y vende cerámica en el Magreb y exportando retorna divisas.
No tiene que marcar el paso y siempre ha pedido primarias de militantes y simpatizantes en todas las instancias como en el PSE, y no cuando y donde convenga. Le están echando del PSOE. Antes hundirse en Valencia que darle agua a Asunción. Es un asqueroso socialdemócrata decente que sabe demasiado.
En estos días en que la aventura equinoccial de Cascos ha venido a entretenernos el estreno del año, los socialistas no han querido permitir que el PP cargue con todo el protagonismo por los ex que vuelven reclamando cargo. No pretendo con esto equiparar a un apacible mediterráneo como Antoni Asunción con ese asturiano de braveza que es Francisco Álvarez Cascos, el Señor me libre.
Tengo un recuerdo amable de Asunción, el director general de Instituciones Penitenciarias que en 1993 fue nombrado ministro del Interior por Felipe González en un súbito rapto de inspiración que le evitó el mayor de los desastres: el nombramiento del entonces director general de la Guardia Civil, Luis Roldán. ¿Qué le hizo cambiar de opinión a González? Quizá que en el momento de la detención de la cúpula de ETA en Bidart el 29 de marzo de 1992 gritó "bingo", en lugar de "eureka", no lo sé. El caso es que Asunción se convirtió así en uno de los ministros más breves de la democracia española. Unos meses después dimitió tras la fuga del susodicho Luis Roldán, a quien se le había descubierto en el ínterin el melocotonar de Mequinenza y otras graves aliteraciones.
No hay grandes motivos para valorar una gestión que quedó inédita, gracias a la fuga, pero Asunción se convirtió así en el segundo ministro del Interior que paga sus errores con la dimisión. Antes lo había hecho Corcuera, al ser declarada inconstitucional su ley de la patada en al puerta. Ahora les hago un breve resumen de situación. Antoni Asunción se postuló para candidato a la Presidencia de la Generalitat en contra de Jorge Alarte, el secretario general del PSPV aupado por Pajín en contra del alcalde de Morella, Ximo Puig. Presentó los avales requeridos, 3.264, que eran 63 más de los necesarios. La Comisión de Garantías -qué hermoso ejemplo de neolengua orwelliana-anuló 320 y rechazó la candidatura. Asunción recurrió a la Justicia ordinaria, un arrebato moral ante una bifurcación imposible: la reclamación ante los órganos de un partido cuyo patrón de conducta política es el Ayuntamiento de Benidorm sería inútil. La Justicia ordinaria también lo es; para cuando haya fallo le será tan útil como su absolución a Demetrio Madrid. Antoni Asunción está a punto de ser expulsado del PSPV por acusar al partido de 'pucherazo'. De manera preventiva, según explican a 'El Mundo' dos portavoces de Alarte:
La dirección ha decidido "volar por los aires una operación diseñada por el PP para presentar a un mes de las elecciones la incorporación del ex ministro al proyecto de Camps, con la intención de dividir al electorado socialista".
Con un par. Toda lógica parece indicar que si tal operación existiera habría sido impulsada por la expulsión de Asunción, que lo convierte en un mártir de la libertad para sus adeptos. Supongamos las otras dos opciones: a) El aparato le permite competir contra Alarte y pierde. La 'Operación Asunción' del PP sería un fracaso. ¿Qué credibilidad iba a tener alguien que ha perdido las primarias y acto seguido se pasa a las filas adversarias? b) El aparato le permite competir y gana a Alarte. Sería verdaderamente insólito que el candidato a la Generalitat del PSPV se pasara al PP al comienzo de la campaña electoral, pongamos por caso. Lo peor es que nos traten como a imbéciles con explicaciones semejantes, aunque tal vez no se trate de eso y estemos ante las mejores explicaciones que es capaz de ofrecer esta tropa, un efecto inexorable de la selección de lo peor: Pajín es una dirigente seleccionada por el ojo infalible del Gran Head Hunter José Luis. Alarte es la expresión de la excelencia según el criterio de Pajín. No pregunten por los hombres de confianza de Alarte. ¿Qué iban a decir, los pobres?
"Paco, Paco, Paco" [1969].- Se trata de un arreglo de Adolfo Waitzman [Argentina, 1930-1998] de 'Coplas de los siete niños' [1943], grabada por Concha Piquer [España, 1906-1990] y compuesta por Quintero [España, 1895-1977], León [España, 1908-1982] y Quiroga [España, 1899-1988]. En 2009 volvió a la fama porque un particular lo como fondo musical en You Tube para la coreografía del videoclip "Single Ladies (Put A Ring On It)" [2008] de Beyoncé [EEUU, 1981]. Como consecuencia, el tema fue relanzado, llegando al número 4 del Top Musical en España en abril de 2009.
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"Yo quiero ser "mataor" [1955].- La canción fue compuesta por Manuel Gordillo [España, 1899-1982], con letra de Ramón Perelló [España, 1903-1978].
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'Qué demasiao' [Una canción para El Jaro. 1980]. Compuesta e interpretada por Joaquín Sabina [España, 1949]. De su álbum 'Malas compañías' [1980]. Letra [Joaquín Sabina y J.R. Ripoll]. ♪♪ ♫ nomals.
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Me dicen los amigos hay que ver, Reverte, con esto del paisaje que tenemos y la que está cayendo, salimos a cabreo semanal con blasfemias en arameo, y hace tiempo que no cuentas ninguna de esas peripecias de la historia de España que dejabas caer por esta página, de marinos, conquistadores, aventureros y gente así, políticamente incorrecta, que a veces consuelan y hacen descansar de tanta basura parlamentaria y municipal, y tanta cagada de rata en el arroz. Y como los amigos siempre tienen razón, o casi, y es verdad que hace tiempo no toco esa tecla, hoy vamos a ello. De todas formas, para no perder el pulso de la actualidad actual, quisiera recordar a un personaje que practicó la alianza de civilizaciones a su manera. Ya me dirán ustedes si viene a cuento, o no.
Se llamaba Antonio Barceló, Toni para los amigos. Como de costumbre, si hubiera sido francés, inglés o de cualquier otra parte, habría películas y novelazas con su biografía. Pero tuvo el infortunio de ser mallorquín, o sea, español. Con perdón. Que es una desgracia histórica como otra cualquiera. El caso es que ese fulano es uno de mis marinos tragafuegos favoritos. Tengo su retrato enmarcado en mi casa, junto al de su colega de oficio Jorge Juan, y en el Museo Naval de Madrid hay un cuadro ante el que siempre me quito un sombrero imaginario: D. Antonio Barceló con su jabeque correo rinde a dos galeotas argelinas. Hijo de un marino comerciante y corsario, embarcó siendo niño en los barcos de su padre.
La primera fama la consiguió con sólo 19 años, en 1736, cuando ya navegaba como patrón del jabeque correo de Palma a Barcelona, y empezó a darse candela con los piratas norteafricanos que infestaban el Mediterráneo occidental. En aquellos tiempos, como no había telediarios donde hacer demagogia, a los piratas se les aplicaba directamente el artículo 14. Y Toni Barceló, que conocía el percal y no estaba para maneras de oenegé, lo aplicaba como nadie. El ministro Moratinos y la ministra Chacón habrían hecho pocas ruedas de prensa con él. Prueba de ello es que, pese a ser marino mercante y no de la Real Armada -allí sólo podían ser oficiales y jefes los chicos de buena familia-, fue ascendiendo en ésta, con los años, de alférez de fragata a teniente general, a lo largo de una vida marinera bronca, azarosa y acuchilladora. Dicho de otra forma, a puros huevos.
Lástima, insisto, de película que, como tantas otras, en este país de cantamañanas nunca hicimos. Ni haremos. Barceló libró combates y abordajes de punta a punta del Mediterráneo. Combatió a los piratas y corsarios, e hizo él mismo la guerra de corso con resultados espectaculares. Sin complejos. Su ascenso a teniente de navío lo consiguió por la captura al arma blanca de un jabeque argelino, que le costó dos heridas. Sólo entre 1762 y 1769 echó a pique 19 barcos piratas y corsarios norteafricanos, hizo 1.600 prisioneros y liberó a más de un millar de cautivos cristianos. Y menos de diez años después, sus jabeques, navegando pegados a tierra y jugándosela en las playas, impidieron que la expedición española contra Argel terminara en un desastre. Eran tiempos poco favorables a la lírica, y lo de las fuerzas armadas españolas humanitarias marca Acme se la traía a Barceló, como a todos, bastante floja. Argelia era la Somalia de entonces, más o menos, y a los atuneros de entonces los protegió a su manera: en 1783 fue con una escuadra a Argel, disparó 7.000 cañonazos contra la ciudad e incendió 400 casas. Sin despeinarse.
También he dicho que era español, y eso tiene su pago de peaje. La envidia y la mala fe lo acompañaron toda su vida. Sus colegas de la Real Armada no podían verlo ni en pintura, y andaban locos por que se la pegara. No tuvo, como es natural, amigos entre sus pares. Ayudaba a eso su persona y carácter, poco inclinado a tocar cascabeles. Era hombre rudo y de escasa educación -sólo sabía escribir su nombre-, brusco de modales, sordo como una tapia por el ruido de los cañones. Tampoco era guapo, pues la cicatriz de un sablazo le cruzaba el careto de lado a lado. Gajes del oficio.
Pero sus tripulaciones lo adoraban, peleaban por él como fieras y lo acompañaban, literalmente, a la misma boca del infierno. Ganó honores y botines, rindió a enemigos, asombró al mismo rey, y mandó barcos y escuadras hasta los 75 años. Se retiró al fin a Mallorca, donde murió entre el respeto de todos. Fue uno de los poquísimos casos en que España no se comportó como ingrata madrastra, y agradeció los servicios prestados. Su fama fue tanta que en sus tiempos corrió en coplas una décima famosa, a él dedicada, que concluía:
«Va como debe ir vestido / fía poco en el hablar / mas si llega a pelear / siempre será lo que ha sido».
Imaginen lo que se habría reído viendo lo de Somalia en el telediario, y a los piratas en la Audiencia Nacional.
EN EL SIGLO XVIII, los bucaneros del pabellón negro eran colgados en lo más alto del palo de mesana allá donde se les encontraran; hoy pareciera que estamos negociando de Estado a Estado con unos desharrapados del Cuerno de África, en una situación que relataría mejor Emilio Salgari que Mari Tere de la Vega y que nos retrotrae a Sandokán, al portugués Yáñez y a los tigres de la Malasia, y eso que eran piratas buenos. Contra lo que nos dicen los telefilmes estadounidenses y lo políticamente correcto lo primero que hay que hacer cuando te secuestran es pagar y sólo luego llamar a la policía.
El rocambolesco caso del Alakrana nos ilustra de cómo las autoridades son expertas en convertir lo fácil en difícil. Primero se convence al armador para que pague ofreciéndole compensaciones fiscales bajo cuerda y, si no, el Estado de sus fondos reservados, que para eso se conocen como fondos de reptiles. Eso es ilegal pero consuetudinario, y no es la primera vez que un político de alcurnia, secuestrado por ETA, es liberado con dinero de los Servicios. En estos asuntos más vale abrazarse al cinismo so pena de acostarse con la melancolía.
La captura de dos piratas en patera por una de nuestras fragatas es hazaña de un mal cómic y traerlos a Madrid es una garzonada digna del que asó la manteca, como si se tratara de acopiar rehenes para un intercambio. Las peripecias del piratito pasando de juez a juez según su presunta edad mueven al llanto; sólo nos ha faltado analizarle los cojoncillos para ver si es menor. Los solapamientos entre Zipi-Moratinos y Zape-Chacón han hecho pensar a las familias que nunca verían más a sus parientes, y el gabinete de crisis devino en crisis de gabinete.
En este desaguisado el Gobierno ha llegado a alardear de sus gestiones ante el «primer Ministro» somalí como si en Mogadiscio hubiera un Estado y Somalia fuera otra cosa que un desierto parcelado entre señores de la guerra. La última ha sido la exigente admonición de Zapatero sobre la metáfora de los tres monitos que ni hablan, ni oyen ni ven. Cerrojazo a los medios de comunicación y hasta a las mujeres de los atuneros. ¡Qué cómodo gobernar así!
Al final de esta pesadilla chusca será una agencia inglesa especializada en secuestros extorsivos quien lleve discretamente el dinero a las riberas somalíes, y tendremos que pagar sus carísimos servicios. La Infantería de Marina no puede embarcarse en nuestros pesqueros por no convertirlos en buques de guerra, pero los vamos a poblar de mercenarios sin experiencia en estas lides. ¿Y si se marean?
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¿Una solución militar para el 'Alakrana'?
Angel Tafalla Balduz - Tribuna - Secuestro del pesquero vasco, en El Mundo, 161109.
ME MUEVE a escribir estas líneas la defensa de la profesionalidad de los comandantes y dotaciones de nuestras dos fragatas involucradas en la crisis del Alakrana, y la constatación de que los que con más derecho y conocimiento de la situación deberían hacerlo, no pueden por la ley del silencio que pesa sobre mis compañeros en activo, que incluso alcanza a cuestiones profesionales y no políticas. Como yo ya estoy retirado, me puedo expresar con claridad; va por ellos.
Lo que pudiéramos denominar eficacia militar (Em) es, en su forma más simplificada, el producto de una capacidad militar (Cm) por una voluntad política (Vp). La capacidad de las fragatas Méndez Núñez y Canarias -a cuyos comandantes conozco personalmente-, dotadas con tres helicópteros modernos, y sus destacamentos embarcados de Infantería de Marina, son más que suficientes para resolver cualquier crisis como la planteada actualmente en Somalia. Pero, ¿qué eficacia militar alcanzan estas capacidades en la situación actual concreta? Hay que multiplicarla por la voluntad política de emplearlas. Y esta voluntad tiene dos componentes: la idea política sobre el uso o la amenaza del uso de la fuerza; y otro puramente volitivo, la capacidad de resistir las dificultades y los reveses que la ejecución de esa idea -sin duda- traería consigo.
Para que estas líneas no parezcan un ejercicio de Estado Mayor, me permito alejarme del Alakrana por un momento e irme a Afganistán, aprovechando que el presidente Obama todavía no ha formulado su nueva estrategia y que el Comité Atlántico sólo ha escuchado al general McChrystal pedir el envío de 40.000 soldados más.
Y en este contexto voy a hacer una serie de preguntas. ¿Se puede transformar un país de clanes parecido a la Europa de la Edad Media en un país con un Gobierno eficaz y centralizado? ¿Con qué esfuerzo? ¿Se puede arreglar Afganistán sin intervenir en Pakistán? ¿En qué grado se deben satisfacer las pretensiones pastunes a ambos lados de la línea Durand? Yo, naturalmente, no tengo repuesta para estas cuestiones, pero creo que el mando político debería contemplarlas. De cómo se formule esta voluntad política dependerá la correspondiente carga de sangre, sudor y lágrimas para alcanzarla. No es la capacidad militar de la ISAF ni la concurrente de la operación Libertad Duradera la clave del éxito o el fracaso de la misión, sino en cómo de acertado y factible sea el objetivo político a alcanzar.
Volvamos a la teoría e imaginemos que, para una misión específica, nuestra Cm es 9 y nuestra Vp 2, en una base de 0 a 10. Nuestro enemigo podría tener una Cm de 1, pero, desgraciadamente, para nosotros su Vp es de 9, como demuestra con su recurso habitual a tácticas suicidas. Aparentemente no importa, ya que como 9x2 es mayor que 1x9, nosotros ganamos. Falso, no es así.
En las operaciones de guerra irregular, baja intensidad, antiinsurgencia, mantenimiento de la paz o como las queramos llamar -estas denominaciones sólo tienen significado ante las opiniones internas de los países occidentales, pero poco sentido sobre el terreno-, hay un agente decisivo: no sólo cuentan el enemigo y nuestras fuerzas, sino que operamos en medio de la gente, sea ésta la población del Líbano, la de Afganistán, la de Somalia o las tripulaciones de los buques que transitan por el océano Índico. Y esta gente percibe la eficacia militar propia y adversaria de una forma que no es exactamente 9x2 ni 1x9. Y esta eficacia militar percibida sí que es decisiva, porque nuestro objetivo en estas operaciones no es destruir al enemigo, sino ganar la voluntad de la población o audiencia entre la que operamos. Por ejemplo, si el pueblo afgano, o su presidente, intuye que nos vamos a retirar pronto, es lógico que busquen un acomodo con los talibán.
Retornemos de nuevo a Somalia. Si aceptamos la anterior metodología, ¿cuál sería la misión de nuestros buques? ¿Rescatar sanos y salvos a los tripulantes del Alakrana con un 100% de probabilidad de que no sufran ningún daño? Si esto es así, no hay ninguna solución militar, y lo que hay que hacer es pagar el rescate en dinero y en lo otro. Pero si el objetivo fuese disminuir la posibilidad de que se vuelva a repetir otro secuestro, entonces habría que actuar de otra manera. ¿Y si el objetivo fuera controlar la piratería, aunque no fuera sólo contra intereses españoles? ¿Y si fuera erradicar la piratería del Índico? A cada una de estas misiones correspondería una mayor voluntad política, tanto para actuar como para convencer a los aliados y socios.
Por cierto, la piratería somalí no tiene, obviamente, como blanco exclusivo a los pescadores españoles. De hecho, en estos momentos tienen secuestrados 13 buques de distintos países y de todo tipo: cargueros, petroleros incluso yates. Todo es bueno para recaudar, que es su verdadero y único objetivo, y no la protección de sus recursos pesqueros, como algunos ingenuos occidentales creen.
Conforme va aumentando la ambición de la misión, más necesario es aplicar lo que en términos OTAN se viene denominando Comprehensive Approach y que consiste en alinear todos los recursos estatales económicos, legales, informativos, etcétera, con los medios militares para alcanzar los objetivos. Por ejemplo, yo me atrevería a afirmar que para erradicar completamente la piratería del Índico habría que hacer que Somalia fuera relativamente próspera y dotada con un Gobierno eficaz y aceptado en todo su territorio. ¿Nos imaginamos los recursos militares y de todo tipo que serían necesarios para esto? ¿Existe la voluntad política para lograrlo? Porque está claro que los somalíes no nos van a recibir con los brazos abiertos, y el que lo dude que lea Black Hawk down o vea la película de nuevo.
¿Podemos vivir con un objetivo menor que el anterior? Creo que ahora se entenderá mi indignación cuando veo que algunos culpan a nuestra Armada de no resolver la situación o de no servir para nada. Yo he sido testigo durante tres años de la eficacia, dedicación y entusiasmo de buques y dotaciones como las de la Canarias y la Méndez Núñez en la operación Active Endeavour contra el terrorismo marítimo en el Mediterráneo, que mandábamos desde nuestro Cuartel General OTAN en Nápoles. No es en sus capacidades, sino en otro sitio, donde debemos buscar si queremos encontrar fallos o, lo que sería mejor, aumentar el apoyo de la opinión pública a nuestras operaciones marítimas.
- Ángel Tafalla Balduz es almirante retirado, ex 2º jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur.
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Deduce con acierto José María Marco que el progresismo español se sumerge en el panenteísmo de Sanz del Río, reconvertido en esnobismo estético y en relativismo o nihilismo. El progresismo español fue postmoderno antes de que se inventara el término. Entre la Alianza de la Humanidad y la Alianza de Civilizaciones no hay mucha más distancia que la que hay entre el proyecto pedagógico de la Institución y la Logse. La misma inspiración, las mismas raíces y el mismo proyecto de censura y la prohibición de la diferencia. Radicalismo, secta y negación del contrario. Giner, santo patrón del progresismo español, sigue absolviendo a quienes emprenden este radicalismo sin objeto en que consiste el fondo de su legado: fundar una España imaginaria sobre las cenizas de la que existe.
Es este libro un revelador ensayo sobre las cuestiones antes escritas, una reescritura de la Revolución de 1868, la Primera República y la Restauración, con el hilo conductor de la primera biografía analítica de Giner de los Ríos, apóstol del krausismo y la ILE. El filósofo alemán Friedrich Krause (1781-1832) elaboró un sistema confuso de pensamiento centrado en la libertad, los derechos individuales y la desconfianza hacia el Estado. También es una actitud ante la vida, un arte del ser al que Giner sumó el esteticismo, una búsqueda de felicidad y armonía. Es un caldero regeneracionista, elitista y hasta higienista que en España intentó salvar los muebles desvencijados de la Primera República. En su eclecticismo y relativismo ayuntó el clericalliberalismo (que existió) con la masonería y todos sus tics son reconocibles en el nuevo socialismo de Zapatero y su desorden intelectual.
ZP y sus falanges son depositarios de aquella aventura pedagógica imperativa en la que, poseedores de la verdad, no dan tregua al adversario en su empeño de crear un español nuevo aunque el ciudadano no se deje. A estos krausistas resucitados no les interesa la Transición del franquismo y hacen una elipsis contrahistórica hasta la Primera República. Libro imprescindible para entender lo que nos está pasando por debajo de la crisis con este neosocialismo que se alimenta de estropeadas utopías del siglo XIX. A lo peor resulta que Zapatero tiene lecturas, y es que nada hay más maligno que un presidente que sustituye la realidad por la ideologización.
No lo citó por su nombre, pero tampoco hizo falta. Los ministros, ex ministros, diputados, jueces, periodistas y curiosos que abarrotaban anoche uno de los salones del Círculo de Bellas Artes de Madrid supieron de inmediato que el dardo lanzado por Felipe González tenía un único destinatario: José Luis Rodríguez Zapatero. El ex presidente del Gobierno, en una envenenada alusión al actual inquilino de La Moncloa, dijo que "es muy cargante lo de ser optimista profesional", y de inmediato decenas de miradas cómplices se cruzaron entre un auditorio que la cazó al vuelo, y del que formaban parte los ministros Mariano Fernández Bermejo y Bibiana Aído, los ex ministros Rosa Conde, Julián García Vargas y Cristina Alberdi, o la magistrada y vocal del Consejo General del Poder Judicial, Margarita Robles, entre otros invitados de postín.
[...]
Ya por la noche, el ex presidente del Gobierno asistió en el Círculo de Bellas Artes a la presentación del libro Una mujer de mujeres, escrito por Amparo Rubiales, ex diputada socialista, ex vicepresidenta del Congreso, reputada feminista y actual consejera de Estado. [...] en esta ocasión González hizo objeto de sus burlas a Rodríguez Zapatero.
Casi sin venir a cuento, González pasó del elogio hacia Rubiales a la puya contra Zapatero. Refiriéndose al libro autobiográfico de su amiga y compañera de partido, el ex presidente afirmó que en sus páginas "Amparo dramatiza y se pone en lo peor. ¿Eso es ser pesimista? No. Pesimista es ponerse en lo peor y resignarse. Ponerse en lo peor y mantener la rebeldía para que no sea lo peor, sino lo mejor, como hace Amparo, eso no es ser pesimista. Y tampoco es ser optimista profesional. Es muy cargante lo de ser optimista profesional".
La frase podría haber pasado inadvertida de no ser por la notoria frialdad de las relaciones entre Zapatero y González y por las discrepancias públicas que éste ha manifestado en reiteradas ocasiones hacia algunas decisiones políticas del presidente del Gobierno. Sin ir más lejos, el pasado mes de mayo, cuando Zapatero se empecinaba en jugar con las palabras para negar la crisis económica, González afirmaba: "Hay crisis y se le debe llamar crisis". Y tres meses antes, mientras Zapatero, en plena campaña electoral, llamaba "antipatriótico" a Mariano Rajoy por crear un "injustificado alarmismo" sobre la situación económica, González recomendaba a su heredero político que tuviese "preparado" para el día siguiente a las elecciones un "plan" de medidas contra la crisis, derivada, a su juicio, de "un modelo basado en el cemento y el ladrillo que cualquier persona sensata sabe que no podía durar".
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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).
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