Dicen que todas las emociones que se sienten durante los sueños son idénticas en intensidad a las que se experimentarían en la vida real. Yo puedo confirmarlo, pues siempre soñé mucho o, lo que es casi lo mismo, siempre me acordé de los sueños que tuve. Y pude apreciar que su fuerza es auténtica. Pero les voy a narrar únicamente los tres últimos que experimenté durante el transcurso de quince días. Algo insólito. Les cuento:
En el primero, paseaba por el campo relajadamente cuando, de golpe, me salió al encuentro un enorme perro de presa amenazándome con malicia. Mostraba unos caninos sobredimensionados y el gruñido que emitía era tan brutal que me dejó paralizado del todo. Cuando con un salto poderoso se abalanzó sobre mi yugular, me desperté violentamente y, jadeando de terror, observé a mi mujer amodorrada y produciendo un sonido exacto al de aquella bestia ficticia. No quise despertarla, pero me intrigó aquellas extrañas e intimidatorias ondas guturales que emitía sin darse cuenta.
Recuerdo que pasados siete días, esa noche soñé que estaba en el suelo gritando desesperadamente y defendiéndome de alguien irreconocible. Daba patadas y puñetazos al aire de manera aleatoria con la intención de que no se acercara a agredirme. Hasta que uno de mis miembros chocó con algo sólido y al despertar contemplé a mi mujer chorreando sangre por la nariz. Aquello me costo un verdadero disgusto. Tuve que pedirle disculpas reiteradamente y sorprenderle con un regalo que me costó un pico y, naturalmente, me vi obligado a darle explicaciones a mi suegra, que todo hay que decirlo, no se quedó muy satisfecha.
Lo peor fue cuando a los quince días del primero, cogido el profundo sueño, imaginaba que tenía trabajo, que era un torero de fama. Me había situado a porta gayola a esperar la salida de un toro bravo y cinqueño. Yo estaba de rodillas dispuesto a ejecutar la peligrosa suerte de una larga cambiada. Cuando ya era inminente su aparición, recuerdo que me era imposible controlar el ajetreo de mi cuerpo y al ver que lo que salía al galope, por la incierta puerta oscura, era una vaca lechera blanca y negra, con unas ubres descomunales, me quedé anonadado. Aquello me distrajo lo suficiente para perder la realidad del instante. Y antes de recobrar mi concentración, mientras me alcanzaba, clavó uno de sus diminutos cuernos mochos en el centro de mi corazón.
Abrí los ojos en el momento que sentí sangrar. Allí estaba yo: de rodillas sobre el colchón, con mi sábana entre las manos y una zapatilla de montera. Y mi mujer, de pie, junto a la cama, vistiendo un camisón corto, de entregado escote por el que se manifestaban sus grandes pechos, con un cuchillo romo de mesa en sus manos ensangrentadas. Todo aparentaba que había llegado mi fin.
MÁXIMA: si durante las noches sueñas que te amenazan y agreden, huye de la habitación y, sobre todo, de tu mujer. Porque no se presume buen pronóstico si te acabas despertando de tal guisa...
Ayer, El País, con la que está cayendo, persiste en afear la conducta del Gobierno español porque sólo, dice, el 28 % de los altos cargos son mujeres. Cuando a estas alturas hasta la más lerda del ecofeminismo sabe que la cuota de 'género' es vejatoria para la mujer que se lo curra, vale, y llega como, por ejemplo, a Abogada del Estado y, más tarde, a Vicepresidenta del Gobierno.
En el sector público la mujer es mayoría muy amplia sin que el sexo opuesto formule por ello queja alguna. Con independencia que, para los altos cargos, quien tiene la potestad elija a aquella persona en quien depositar su confianza, por consideraciones de diversa índole entre las que se cuentan la capacidad y la libre disposición, cualquiera que sea su sexo.
En el sector privado, ya hace bastante tiempo que, generalmente, se paga igual sueldo por igual trabajo y por lo que concierne a las responsabilidades de mayor envergadura se sigue prefiriendo, obviamente, a quien se entiende es más rentable para la empresa, sin condicionarlo a ninguna estupidez de 'género'. Por ello resulta sorprendente la demagogía de un periódico que todavía es tomado por serio y que cada vez resulta más cómico.
En este caso, les voy a explicar por qué. Resulta que el diario El País, como todos ya saben, pertenece al poderoso grupo PRISA, el mayor grupo de medios de comunicación de España, toda una referencia entre los agentes económicos y que, en teoría, marca también toda una conducta a seguir, incluso con libro de estilo propio.
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Ayer les comentaba a tenor del hábito masculino sobre las loas al pecho femenino. Se han escrito cientos de libros y expuesto montones de teorías al respecto, pero no es mi intención centrarme ahora en ellas. Me interesa más bien hasta qué punto puede asomar el cretinismo ecofeminista en el asunto, basándose, tradicionalmente, en la majadería de que la mujer se arreglaba para gustarse a sí misma.
Ultimamente, ante la espectacular proliferación de la cirujía de la estética imperante, de recomposición del cuerpo para adaptarlo al canon del momento, las doctrinarias de género están dando un giro a sus argumentos para encontrar la eterna culpabilidad de su discurso: el hombre y su violencia de género.
A tal despropósito, es de obligado cumplimiento citar la aportación que la revista de El Mundo 'Yo Dona', el pasado sábado 24, en su afán de reunir a lo mejorcito de cada casa por lo que se refiere predicar contra a la violencia machista y sus derivados, inventándose modalidades para que ésta no decaiga [?].
Esta vez, con motivo de la cirujía estética, publica una 'tertulia' en la que participa una ‘psicóloga clínica y escritora', directora de Clavesalud, Laura García Agustín, que se permite la siguiente joya:
"Los psicólogos empezamos a detectar una nueva variante de violencia psicológica hacia la mujer. Bastantes hombres están exigiendo a sus parejas que se operen el pecho o los glúteos."
Creo que es difícil superar una sandez, precisamente contra la mujer, de tal calibre. Esa manifestación sí es violencia de género idiota o, peor, de género devaluatorio. Y es que a algunas mujeres no precisan de la policía: se detienen ellas mismas. Confundir sadismo con masoquismo es demasiado.
Más abajo pueden leer un poquito más. Todo lo que he podido aguantar.
Tertulia en Yo Dona, 230312, de Teresa González Manso. Vía Kantabro.
"[...]
Teresa Arizti [Marketing Manager&Business Development de la cadena de Perfumerías Douglas]; Lola Carretero [Periodista. Colabora en la Cadena SER, TVE y 13TV]; Laura García Agustín [Psicóloga clínica y escritora. Directora de Clavesalud] y Montse Escobar [Directora de la División de Comunicación de Grey Group Spain y bloguera - essentialpeople.blogspot.com], debaten sobre este asunto de actualidad.
[...]
¿Este culto a la belleza es síntoma de una sociedad superficial que prioriza la juventud y la imagen por encima de valores más sólidos?
[...]
Laura:
Los psicólogos empezamos a detectar una nueva variante de violencia psicológica hacia la mujer. Bastantes hombres están exigiendo a sus parejas que se operen el pecho o los glúteos.
Teresa:
¡Es inaceptable que consintamos que se nos exija que pasemos por un quirófano porque no gustan nuestros glúteos! Pero... ¡es que estamos locas!
Laura:
Generalmente son chicas jóvenes, de entre 30 y 40 años, que nunca se habían planteado algo así, pero, ante el temor, o la amenaza, de que ellos puedan dejarlas por otra, claudican.
Lola:
Entonemos también un mea culpa. Las mujeres somos tontas y, en lugar de callarnos, empezamos a decirles: ‘¿Has visto que bultitos de celulitis me están saliendo?' No sabemos valorarnos. Somos nosotras mismas quienes les enseñamos a enjuiciarnos negativamente.
Montse:
Pero esa chica que se somete a una operación que no desea porque se lo pide su pareja, ¿acaso tiene un hombre perfecto a su lado?
Laura:
Probablemente no. Pero nosotras también les reclamamos que se cuiden cada vez más; que no engorden demasiado o no se abandonen físicamente. Por supuesto, se trata de pedirles que mantengan un buen aspecto y no de esclavizarlos con su imagen.
[...]"
•
NOTAS.-
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Cuando la izquierda se refiere a los pechos de una Señora, es un piropo. Por ejemplo, Diego Valderas el rey del IU en Andalucía, hablando con Cayo Lara durante la campaña electoral pasada, va y dice:
- "Cada vez que le veo la cara y esos morritos pienso lo mismo"
El campeón Blanco acusó al propio Mariano Rajoy de "machista" por no destituir al alcalde y llamadme Alfredo señaló que, en general, todo el PP tiene cierto tufo a rancio:
- "Hay algo en su genética que rechina un poco".
A mí no me ha parecido chocante, ni mal, la vulgar expresión de Valderas. Y no sólo debido a que forma parte del lenguaje popular. Mañana contaré por qué también.
Está visto que Andalucía necesita un amo. Diego Valderas es el nuevo y Sánchez Gordillo, el gurú comunista de Marinaleda, la voz de su amo, capataz de la tierra para el que la trabaja, siempre que la trabaje poco, que tampoco hay que pasarse. Gordillo merecería una loa particular sólo por su baile del pañuelo palestino, tiene tantos como modelitos luce la Barbie.
Diríase que prodiga un «look» de Ken jornalero y madurito ante el que la bolsa echa a temblar y tirita la prima de riesgo. Para él cambiar de pañuelo es como para mí de corbata aunque nadie se ha atrevido a decirle que eso no es comunismo sino consumismo, que lo sé yo.
Pero hoy quiero detener la mirada salvaje en Valderas, el político obsesionado con las «tetas gordas» de Blanca Alcántara, la delegada provincial de Educación de Cádiz. Nada hay de malo en que al candidato de IU a la Junta le guste la turgencia y el tamaño de los senos de las políticas e incluso de las que no lo son, pero si un popular se hubiese referido a Blanca Alcántara como «la de las tetas gordas» le esperaría una semana de calvario y penitencia antimachista.
O sea, la izquierda acepta pulpo como animal de compañía: se acepta teta. El lenguaje no es inocente, por algo estos mismos que llaman señora de Aznar a Ana Botella se inventan guías donde se prohíbe decir el coche de papá y la lavadora de mamá. Valderas y Gordillo se ven ya amamantándose de la Bética como Rómulo y Remo; por eso sueñan con la tetas gordas y se despiertan en las ubres andaluzas donde sólo quedan postilla y pus tras una fiesta pagada a escote. Valderas demandaba en su programa una Andalucía feminista con «políticas activas destinadas a erradicar definitivamente el patriarcado».
Ya sabemos lo que significaba. Que a las mujeres se las califique por el tamaño de sus senos y cosenos y ellos hagan de catetos en este triángulo de paro, drama y corrupción
Cuando nacieron las infantas, yo lo predije: "A estas infantas las vamos a casar mal". Y no digo que las pobres criaturas careciesen de cualidades para el matrimonio, sino que tenían un problema en la sangre. Porque tener sangre azul, ser rica o ser muy inteligente, es un hándicap a la hora de encontrar marido.
Los príncipes serían los candidatos naturales para las princesas; pero ellos no tienen el menor problema y se enrollan con las cenicientas, las blancanieves y las bellas durmientes con tal de que estén buenas. Es una pena, porque las pobres princesas, sin madrastras ni enanos, ni hadas madrinas que les saquen las castañas del fuego, se empeñan en besar sapos para que se conviertan en príncipes. Pero, estadísticamente, las posibilidades de que tenga lugar esa metamorfosis tienden a cero.
Cuanto más alto es el estatus de una chica, más difícil le resulta casarse. Cosa más rara, ¿no? Pues no, porque en la naturaleza machos y hembras, en casi todas las especies, responden a una ley biológica que se llama hipergamia y por la cual, mientras los machos aceptan hembras de cualquier rango, las hembras, en cambio, sólo aceptan a los machos de estatus igual o superior. Lo que se busca es una buena herencia genética y, en el caso de los humanos, también una seguridad económica.
El comportamiento del mercado matrimonial muestra claramente que, en conjunto, las mujeres ascienden mediante el matrimonio. La mayoría de los maridos tienen más edad, mejor trabajo y mayor salario que sus esposas. Es una especie de dote que las mujeres exigen a los hombres y que mejora la calidad de los hijos.
Es fácil para una mujer modesta encontrar un marido por encima de su estatus. Es más, si tiene habilidad, puede apañar el premio gordo como alguna que yo me sé. Los varones ricos, inteligentes o poderosos son como imanes para las macizas pobres y ellos escogen según les pide el cuerpo, normalmente, ignorando a sus compañeras de rango. En cambio, los hombres pobres y fracasados se comen poquísimas roscas.
La hipergamia en el matrimonio es como una cremallera mal cerrada: sobran dientes por abajo en el lado masculino y sobran dientes por arriba en el lado femenino. La sociedad alienta los matrimonios hipergámicos, que, todo hay que decirlo, también tienen un efecto negativo, como es conceder un extra de poder a los maridos.
Como los varones de rango superior están entretenidos en otros estratos sociales, no quedan candidatos para las mujeres de rango superior y muchas se quedan solteras. En las cuatro esquinas del mundo se ha vivido esto como un problema y se ha intentado buscarle una solución. En las culturas polígamas lo sobrellevaban mejor, porque donde caben dos esposas, caben tres. Para las monógamas es diferente.
En España se crearon conventos y órdenes religiosas para acoger en su seno al excedente femenino del mercado matrimonial de sangre azul. Las Descalzas Reales son un ejemplo. Pero en la India, que ha tenido un sistema de castas muy rígido y donde es casi impensable la soltería, se recurría con frecuencia al infanticidio femenino en las castas superiores, precisamente las que no tenían problema para criar a las niñas y darles dote.
A las mujeres rebeldes siempre les quedó el recurso de ponerse el mundo por montera: fugarse, dejarse raptar o, simplemente, ponerse terca y casarse con un hombre pobre. Pero el novio, entonces, está mal visto por la sociedad y se dice que ha dado un braguetazo. En la Edad Media había que sudar el braguetazo, porque el suegro no se conformaba con el primer advenedizo que se ponía a trovar al pie de la almena y era muy común que un mozo empezara recitando versos a la luz de la luna y acabara partiéndose el pecho en un torneo.
Pero, si lo meditáis, era un buen sistema para poner a prueba las buenas intenciones del pretendiente. Al menos el suegro se aseguraba de que el candidato tenía, además de honor, un buen par de pelotas para hacer la guerra. Sin contar con que el pueblo se solazaba mucho en los torneos.
Se podía haber convocado, si no un torneo, sí una especie de oposición para casar a las infantas; pero ahora es muy distinto, porque las mujeres inteligentes, ricas o aristocráticas son libres y, al sentir que tienen el porvenir asegurado, empiezan a hacer sus elecciones siguiendo el patrón masculino. En lugar de escoger, para el bien de la familia, al hombre más inteligente, honesto y trabajador, se dan el gustazo de elegir a un hombre de placer: guapo, frívolo y tonto.
Puede, incluso, que en la ceguera del capricho le disputen y arrebaten la pieza a la que era la novia de toda la vida y se lo lleven al altar como quien compra un peluche, sin pensar que debajo de la mata florida está la culebra escondida, que hermosura sin talento es gallardía de jumento y que hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas. Y así surgen los apuestos jinetes, los apuestos toreros, los funcionarios palentinos, los falsos empresarios y los urdangarines.
Todo varón que dé un braguetazo, aunque sea un braguetazo amoroso, que los hay, tendrá que luchar contra mil tentaciones o caer directamente en ellas. Los hombres soportan mal un matrimonio desigual y parece que están siempre maquinando conjuras para tener más dinero o más poder que sus mujeres. Y no faltan los que, por las buenas o por las malas, lo consiguen; por ejemplo, traspasando fondos de sus esposas a sus propios bolsillos. Sé de algunos maridos que, además de sentirse justificadísimos para robar a su señora, le han puesto luego los cuernos olímpicamente con una mujer más pobre; y se nota que en su nueva relación se sienten más cómodos.
La infanta está triste. La crisis matrimonial no avanza porque ella aún está elaborando la primera fase del duelo por sus amores, o sea, la negación e incredulidad. Y así estará hasta que su yo asimile el shock y contemple el panorama tal como es: el guaperas no era trigo limpio. Y además ni siquiera era listo, porque cuando te cae del cielo un chollo como el que tenía él, te nombran a dedo para hacer de figurín en los consejos de las empresas, te dan todo gratis y te agasajan; ¿para qué te metes, pues, en jardines? Con sonreír y dejarse querer tenía todo hecho.
Creo que, para castigar a un bello infante consorte, lo más apropiado es meterme en el papel de bruja malvada y condenarlo a que se coma el marrón correspondiente y a que devuelva, en primer lugar, todo lo que ha chorizado. Luego deberá pasar el resto de su vida dando el callo en un trabajo para el que esté verdaderamente cualificado. Por ejemplo, entrenador de balonmano en un instituto conflictivo. Es un trabajo duro y no te saca de pobre, pero tiene la ventaja de que se toca mucho el pito.
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Mohamed, al comienzo, en el desconcierto de la progresía, tiene que ser nazi. Como también lo tuvo que ser, que no lo era, el dictador Franco, acusado recientemente de genocida por los de la eterna guerra civil. En cambio los Castro o Hu Jintao no son ni siquiera fascistas, sino honorables marxistas-leninistas con guiños a la economía de mercado y con sus ciudadanos esclavizados por su propio bien. Tampoco los asesinos albano-vascos: simples causantes de un conflicto que estamos encauzando.
Los islamistas, ya se sabe, también con sus patentes de corso; ejemplo: en España son los únicos que pueden degollar vivos a los animales por razones de tradición religiosa. Cuando entremos en razón sabremos cuantós occidentales asesinados ya no pueden perdonar.
Pero no uno cualquiera, sino alguien que va y que viene, que se reune en Cataluña con colegas de la Guerra Santa, al igual que ocurrió para preparar el 11S. O que, siendo francés de nacimiento, de joven fue condenado por delincuente; parece que efectuaba viajes de adoctrinamiento y entrenamiento a Afganistán y Pakistán, de manos de Al Qaeda. Que llegó a estar en manos de las fuerzas armadas de EEUU, lo cual le llevó a ser incluído en la lista negra del FBI, es decir, tampoco poder volar a aquel país.
Esto es, una joya asesina en bruto.
Por tanto, el laico buenismo imperante en Europa le permitió campar por sus respetos dedicándose en cuerpo y alma, por lo visto, a ver cómo cumplía con sus obligaciones terroristas contra la deleznable cristiandad.
El resultado, ya lo tenemos: un asesino en serie del nuevo modelo, puesto en circulación por los yihadistas: un 'lobo solitario'.
Pero a las preguntas que se desprenden del libertinaje tolerado a este asesino, añadiria otras:
¿Por qué cuando lo localizaron no esperaron o provocaron que saliera a la calle para arrestarlo? ¿Por qué no emplearon gases paralizantes o tecnología similar para intentar capturarlo vivo? ¿Cómo es posible que intentara saltar por la ventana de una planta baja?
En todo caso, honor para la República Francesa ante las palabras de Sarkozy el día 21:
«Acabo de reunirme con los representantes de las comunidades judía y musulmana. Quería reunirlos para demostrar que el terrorismo no conseguirá romper nuestra unidad nacional. Francia no puede ser grande si no es en la unidad nacional, se lo debemos a las víctimas y a nuestro país».
Igualito que aquí con el ‘proceso de paz' por el ‘conflicto'.
Por mi parte acabo ya. Y como esperaba, debo advertirlo. El guión de la infección no podía prescindir de la equidistancia. Va.
«Tras 32 horas de cerco policial y negociaciones sin fruto, la demencial carrera del terrorista que aseguró pertenecer a Al Qaeda y ser el único responsable de los atentados de Toulouse y Montauban, ha terminado este jueves con un nuevo estallido de violencia.»
Encarada a la evidencia de que los yihadistas pueden ser monstruos crueles, fríos e implacables nuestra prensa cambia el paso y acude a un clásico.
EL SUBURBIO
«Ahora, los electores deberán decidir si permiten al candidato rentabilizar electoralmente la operación policial contra Mohamed Merah, un joven de 24 años nacido y criado en la abandonada banlieue de Toulouse, donde no llega la maquinaria estatal de la República Francesa.»
En su edición de hoy la prensa socialdemócrata describe con esta retórica los asesinatos de Montauban:
«Un terrorista frío e implacable»
«Monstruo extraordinariamente decidido, cruel y sin miedo a morir, capaz de asesinar con premeditación y a sangre fría a cuatro adultos y tres niños»
«¿Cómo la docta Francia ha podido engendrar un personaje como este, que según el fiscal, "elige a sus víctimas por su oficio, origen racial y religión", dispara siempre a la cabeza de sus víctimas desde muy cerca y circula a gran velocidad en una moto de alta cilindrada?»
«¿Dónde ha vivido este sujeto doblemente armado, capaz de acudir a un colegio a las ocho de la mañana, disparar a un rabino, entrar hasta el patio para perseguir a una dulce niña de siete años, agarrarla por el pelo, pegarle un balazo en la frente, y salir otra vez a la calle para matar a dos niños mas? ¿Qué falla en la República francesa para que un profesional del terror pueda suspender la campaña electoral y lleve doce días prófugo, sembrando el miedo y la psicosis en el Alto Garona? ¿Cuándo acabará la pesadilla?»
En estos párrafos hay frases capaces de enrojecer a cualquiera:
«¿Cómo la docta Francia...?», «¿Qué falla en la República francesa...?», «Dulce niña de siete años».
Y espero que el primer enrojecido sea su autor, un periodista inteligente y sensible, cuyo caso prueba, muy a mi pesar, la influencia del ambiente en la conducta.
Lo más interesante, sin embargo, es imaginar la decepción que se han llevado. Esperaban a un nazi.
frío e implacable
monstruo extremadamente cruel
a sangre fría
un personaje
moto de alta cilindrada
dispara a la cabeza de sus víctimas
sujeto doblemente armado (con la pueril ayuda de Soledad Puértolas)
profesional del terror
Y han descrito a un yihadista. Habrá que rectificar, porque los yihadistas, desde luego, no son así.
MIENTRAS la policía rodeaba la casa de Mohamed Merah mi corresponsal Jacobo Schwarz me enviaba una noticia del 15 de marzo sobre la detención de un yihadista en Brescia. Lo interesante es que el yihadista guardaba una bandera nazi en el armario y una kufiya con la esvástica. Es decir: dada la sorpresa que ha provocado el yihadista entre los que esperaban ver aparecer un nazi tras los asesinatos de Montauban (un nazi que liquidara a Le Pen e ilustrara letalmente la política inmigratoria de Sarkozy), el caso de Brescia probaba con gran plasticidad que se puede ser yihadista y nazi.
Comprendo que eso sea difícil de integrar en el cerebro de los que tras la matanza yihadista de Madrid llamaron asesino y nazi al presidente Aznar; pero uno de los problemas de la realidad es la dificultad con que se instala en algunos cerebros. Sería un grave error considerar que hay dos modelos del criminal político en serie: el Breivik y el Merah, cuando lo que hay es una psicopatía similar que elige diferentes sedas y mona se queda.
Es imposible controlar el ropero de un asesino. Puede, por ejemplo, que eche mano de las mujeres. Odio a las mujeres, dijo antes de partir a su madre en cuatro trozos. Pero los varones, por más que lo pretendan algunas románticas, no son cómplices del crimen. Quien dice mujeres, dice dioses o naciones. La pregunta crucial ante la violencia, y específicamente ante la violencia de Breivik o Merah, es si la idea hace al criminal. No creo que nadie esté hoy en condiciones de responder a esa pregunta.
Tiendo a pensar que en aquella Euskadi diseñada por el pensador Otegi, sin inglés ni internet, pero con pastos, los recordmen Santi Potros y De Juana tampoco habrían sido honrados jóvenes. Pero yo tengo tendencias. Lo cierto es que se desconoce la capacidad de infección de una idea.
Así pues, lo que hay que observar en el debate sobre la culpabilidad es la distancia fáctica que mantienen frente al criminal y su obra los que tienen sus mismas o adyacentes ideas. No tengo dudas de que el nacionalismo vasco ha sido cómplice (estos chicos...) de los crímenes de ETA. Por el contrario, no creo que la derecha xenófoba europea deba pagar por Breivik (en realidad, le basta con lo suyo) o que los musulmanes deban hacerlo por Merah.
La politización del psicópata no deja de ser una forma de hacerle entrar razón. De consuelo ante la certeza de que a la pregunta: «¿Por qué mataste ayer a una niña de siete años?», la única respuesta profunda sea porque sí.
EL chico le dio largas a la Policía. Pero Mohammed Merah ya sabía que saldría de aquel cerco policial con los pies por delante. A ser posible tras haber matado un poco más. Lo único que parecía lamentar era no haber matado algo más antes de ser localizado. Pero ya había cumplido su cometido con creces. El mártir se iba servido. Los que nos quedamos tenemos menos motivos para estar satisfechos.
Cierto que se localizó a Merah horas después de su peor matanza en el colegio judío. Y se evitó siguiera matando como pretendía. Pero Policía y servicios de información habrán de dar ciertas explicaciones. Porque el asesino no era un jovencito gris y aburrido de un suburbio que un día, aburrido, decide ponerse a matar a gente. Era un chico con recursos y mucha iniciativa.
A sus 24 años había vivido para llamar la atención. Y la había llamado aunque lamentablemente no lo suficiente. Había viajado a Paquistán y Afganistán, entrenado en la región de Waziristán y sobrevivido en la cárcel de Kandahar. Y había tenido la inmensa suerte -nuestra desgracia- de, una vez en manos norteamericanas, ser enviado a Francia y no a Guantánamo.
También había estado en una reunión de salafistas en Cataluña donde desde ya hace años tenemos un serio problema del que todavía se ríen algunos insensatos de la izquierda patria. Merah no sólo se proclamó miembro de Al Qaeda. También decía tener vínculos con Forsanne Alizá (Los caballeros del orgullo), un grupo que reclutaba yihadistas en Francia para combatir en Afganistán.
Que está vinculado con el imán Abu Hamza, uno de los peores fanáticos islamistas que predica en el Reino Unido, uno de esos bárbaros que incomprensiblemente los países europeos permiten vivan y agiten en su territorio. Porque son esos imanes -o el de Tarrasa que condena nuestras leyes por ser contrarias al Islam- los que llevan la voz cantante para esos jovencitos. No los amables y civilizadísimos sabios que acuden al Elíseo a dar su pésame y se abrazan con el presidente de la Comunidad Judía francesa.
¡Cuánto más fácil habría sido para todos que el autor de todas estas salvajadas de Toulouse hubiera sido un francés blanco y rubio! Saturado de lecturas nazis y racistas, con algunos contactos de camaradas en otros países, a ser posible en Alemania. Eso es lo que se creía y por eso había sido organizada una gran manifestación en París para el sábado. Todos unidos contra el nazismo.
Y algunos un poco más satisfechos que los demás por las posibilidades evidentes de echar parte de culpa a la niña Le Pen o al propio Sarko. Esa manifestación habría tranquilizado todas las conciencias. Ya estaba preparada para la escenificación de la unidad de razas, credos e ideologías contra el gran satán. Pero Merah lo estropeó todo.
Y la manifestación tuvo que ser desconvocada. Rápida y vergonzantemente. La gran foto de la magna expresión nacional de repulsa al crimen abominable ya no era posible. Y no porque el crimen hubiera cambiado. Sino porque lo había hecho la identidad del criminal.
¿Quién convoca la manifestación contra Al Qaeda? ¿Y contra el islamismo político? ¿Contra los salafistas? ¿O contra el imán Amu Hamza? Unos se habrían desmarcado por considerarla una manifestación contra el islam. Otros no habrían ido por miedo. Al islamismo o a ser tachados de islamófobos. Y los entusiastas antifascistas son difíciles de motivar para estos menesteres «tan complicados».
Y ahora, con las siete víctimas ya enterradas, aquí estamos los supervivientes, conminados una vez más al silencio porque el asesino no es el conveniente.
EL pensamiento políticamente correcto se basa en el principio de que nunca se equivoca -por eso es correcto-, y si eventualmente pudiese errar por defecto de apreciación aplica de inmediato el primer precepto. Ventajismo se llama la figura palmaria que ha quedado en evidencia a propósito del asesino de niños de Toulouse.
Identificado a priori y sin asomo de duda como un neonazi antisemita -pleonasmo porque, según el discurso dominante, no hay antisemitismo de extrema izquierda-, el hipermalvado terrorista sirvió en seguida de paradigma argumental para cuestionar la restrictiva política inmigratoria de Sarkozy y atribuirle la responsabilidad intelectual genérica de un crimen que su autor habría cometido con el cerebro exaltado por la soflamas xenófobas de la derecha.
Pero he aquí que, oh sorpresa, el verdugo resultó ser un talibán, un yihadista de manual, un arquetípico miembro de Al Qaeda. Ante tan clamoroso patinazo en el diagnóstico, el pensamiento políticamente correcto ha cambiado a toda velocidad de criterio para no quedar a contrapié: ya no se trata de un problema colectivo como el del crecimiento de la violencia racial, sino de un caso aislado de radicalismo ante cuya solitaria premisa no cabe generalizar conclusiones.
Es el problema de encajar a martillazos la realidad en la horma previa de los prejuicios políticos y las etiquetas ideológicas. Ahora toca despenalizar al islamismo con apelaciones ecuménicas para que no sufra la ira de un pueblo conmocionado por la tragedia.
Los mismos que criminalizaban indirectamente a los adversarios electorales por una supuesta exaltación de los ánimos racistas intentan ahora que nadie se aproveche de la evidencia de que el verdadero peligro terrorista proviene de ese fanatismo musulmán capaz de declarar la guerra santa en una escuela.
Cuando creían hallarse ante un frío cabeza rapada, un trasunto de aquel siniestro Brevik noruego, extendían las responsabilidades colectivas hasta un inquietante panorama de crecida ultra estimulada desde la retórica conservadora. Desairados por la terca certidumbre de los hechos, los arúspices de la hipercorrección intentan delimitar la culpa entre los diques de un simple extremista descerebrado.
No lo habrían necesitado si desde un principio hubiesen aceptado que la xenofobia responde a un odio transversal a lo distinto, ramificado en la malformación psicopática de radicalismos varios.
Por fortuna, la Policía gala no se ha enredado en debates sobre las indescifrables ecuaciones mentales del atrincherado criminal y ha zanjado el asunto como correspondía: metiéndole un balazo en su recalentada cabeza. Las reflexiones para los editorialistas, como decía cierto personaje de Graham Greene.
Está por ver que, fracasado el juicio de intenciones, el infalible dogmatismo no traslade la discusión a la proporcionalidad de los términos del tiroteo.
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"[...] dime, luna de plata, qué pretendes hacer con un niño de piel.[...]".
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De plazos, indicaciones y derecho a la vida
Plazos:
la Interrupción Voluntaria del Embarazo o Aborto Inducido se regula en España en el Título II de la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Esta ley despenaliza tal práctica durante las primeras 14 semanas del embarazo. Durante este tiempo, la mujer podrá tomar una decisión libre e informada sobre la interrupción de su embarazo. No habrá intervención de terceros en la decisión. La posibilidad de interrupción voluntaria del embarazo aumenta hasta la semana 22 en casos de «graves riesgos para la vida o la salud de la madre o el feto». A partir de la vigésima segunda semana, solo podrá interrumpirse el embarazo en dos supuestos: que «se detecten anomalías en el feto incompatibles con la vida» o que «se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico.
Indicaciones:
la regulación anterior, Ley Orgánica 9/1985, aprobada por consenso, despenalizó el aborto inducido en tres supuestos: riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer embarazada (supuesto terapéutico), violación (supuesto criminológico) y malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico). De acuerdo con esta ley, la gestante podía interrumpir el embarazo en centros públicos o privados en las primeras 12 semanas en el caso criminológico, en las 22 primeras semanas en el eugenésico, y en cualquier momento del embarazo en el caso terapéutico.
El Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha denunciado este miércoles que existe una presión que se ejerce sobre las mujeres embarazadas para que aborten, haciéndolas responsables únicas de los embarazos no deseados. Y que su partido, en cambio, apuesta por el derecho a la maternidad.
"Creo que en muchas ocasiones se genera una violencia de género estructural contra la mujer por el mero hecho del embarazo",
Ha respondido así en el Congreso, en la sesión de control del Gobierno, a la pregunta de la diputada socialista Ángeles Álvarez, sobre si el Ejecutivo seguía teniendo la intención de reformar la ley del aborto para "recortar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres".
La postura del PP, volviendo al sistema de las indicaciones, tampoco resolvería el problema de fondo. Por eso me parece muy acertada la maniobra política de Gallardón, apostando también por el derecho a la vida y por paliar, desde el Estado, la presiones que suele recibir la mujer para no alumbrar al hijo no pretendido. Que lo haya hecho utilizando la progreacepción de 'violencia de género', si bien 'estructural', no es más que una ironía que le ha dado el resultado esperado. No hay mejor cuña -escuchado el griterío histérico- que la de la propia madera.
Esa es la clave. Ya se tuvo que haber hecho con la Ley de Dependencia, pero a ZP ni se le ocurrió; sólo pensaba en el derecho de la mujer. Nada del deber del Estado de proteger al nasciturus [art.15 CE]. Hay que volver a la defensa del nasciturus de modo que el Estado ampare la crianza del que va a nacer, es decir, evitando que la madre aborte por razones económicas y/o sociales. De alguna forma, retomando incluso la custodia para la entrega en adopción, aunque para eso habrá que frenar en seco la nueva moda de liquidar el anonimato al dar al hijo el derecho a conocer su procedencia, que ha comenzado a paralizar esta modalidad de filiación.
En fin: la prestación de servicios económico-sociales a la madre que quiera criarlo y no pueda y la patria potestad en manos del Estado cuando la madre decline ejercerla.
EL MINISTRO Gallardón desató ayer una gran polvareda en ambientes políticos y redes sociales al asegurar, a preguntas de una diputada socialista sobre la reforma de la ley del aborto, que «en muchas ocasiones se genera la violencia de género estructural contra la mujer por el mero hecho del embarazo». En términos literales, las palabras de Gallardón pueden considerarse un error porque son difícilmente comprensibles.
Pero eso no puede ocultar el planteamiento de fondo del ministro de Justicia, que no es otro que la necesidad de apoyar a las mujeres para que puedan optar con auténtica libertad entre llevar a término su embarazo o someterse a un aborto dentro del respeto a la ley. Gallardón, aunque sea con renglones torcidos, plantea el debate sobre el aborto -tan controvertido en términos legales y morales- desde una nueva perspectiva.
La decisión de convertirse en madre puede ser traumática para muchas mujeres, pero si hubiera ayudas públicas para tener el hijo tal vez el número de abortos disminuiría. El ministro ha abierto un camino interesante que el Gobierno debería explorar hasta el final aprobando un plan con las medidas que sean necesarias.
Ruiz-Gallardón justifica el cambio de la ley del aborto para proteger la libertad de ser madre
Cuando hace unas semanas anunció que se iba a modificar la ley del aborto, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, afirmó que esa reforma sería "lo más progresista" que habría hecho en su vida. Semejante declaración causó una gran sorpresa, pues lo que anunciaba el ministro era su intención de derogar la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, que permite a las mujeres interrumpir libremente el embarazo en las 14 primeras semanas de gestación, para volver al modelo anterior, que consideraba el aborto un delito, despenalizado únicamente en determinados supuestos. Esa ley, que fue aprobada con un amplio respaldo parlamentario, introdujo en España el modelo de regulación del aborto que rige en la mayor parte de los países europeos, atendiendo una vieja y persistente demanda de los sectores progresistas.
Se entiende que un dirigente que siempre ha pretendido situarse en el ala más moderada del Partido Popular, y que se ha presentado a sí mismo como exponente de modernidad y cosmopolitismo, tenga dificultades para justificar una involución como la que propone con la reforma de la ley. Pero ayer hizo un nuevo alarde de contorsionismo ideológico al justificar la reforma en aras de evitar una violencia de género estructural, que obliga a abortar a muchas mujeres. Al ser preguntado en el Parlamento si el Gobierno piensa recortar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, el ministro afirmó, en una respuesta en absoluto improvisada, que el legislador no debe ser indiferente a la situación de muchas mujeres que ven violentado su derecho reproductivo por excelencia, que es la maternidad, por la presión que ejercen a su alrededor determinadas estructuras.
La respuesta de Gallardón es un exponente de una estrategia a la que el PP recurre cada vez con más frecuencia: la de tomar los argumentos ideológicos del adversario y retorcerlos de tal modo que puedan ser utilizados para aparentar lo contrario de lo que en realidad se pretende. Porque si lo que preocupa al ministro es proteger a las mujeres que quieren continuar con el embarazo frente a supuestas coacciones del entorno, no hace falta cambiar la ley. La actual normativa protege tanto a las mujeres que quieren abortar como a las que desean continuar con el embarazo. El que pueda haber casos, muy excepcionales, de mujeres que toman una decisión, tanto en un sentido como en otro, bajo coacción, no justifica un cambio de la ley.
La actual normativa prevé que esos supuestos puedan detectarse, y el ministro siempre puede incrementar los servicios de ayuda a las mujeres que quieran ser madres, proporcionándoles los medios para ello. Pero lo que no puede hacer es engañar a la ciudadanía pretendiendo que la forma de proteger la libertad de las mujeres que quieren continuar su embarazo sea privar a todas las mujeres que quieren interrumpirlo de la libertad de decidir por sí mismas, sin necesidad de alegar ninguna justificación y sin tener que aceptar que otros acrediten su derecho a hacerlo. Eso sí que es violencia de género estructural.
HACE tres años, en mayo de 2009, tres periodistas de distinta procedencia, sin otra cosa en común que el hecho de tener todas hijos, alumbramos una plataforma, llamada Mujeres Contra el Aborto, en cuyo manifiesto fundacional decíamos: «Exigimos al Gobierno, cualquiera que sea su color político, que garantice el derecho de la mujer a la maternidad arbitrando las medidas y partidas presupuestarias necesarias para que, incluso en las circunstancias más adversas, pueda sacar adelante a su hijos y verlos crecer. Es preciso velar para que el hecho de ser madre no aboque a la mujer, como ocurre en la actualidad, a ver mermadas sus posibilidades de ascenso laboral, sus ingresos o su derecho a disfrutar del ocio y del tiempo libre en condiciones de plena igualdad con los varones.» Parece que el Ejecutivo del PP nos ha escuchado, toda vez que ayer, al fin, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, invocó en el Hemiciclo ese derecho a la maternidad, contraponiéndolo al presunto derecho al aborto, por vez primera en democracia.
Las tres parteras de esa plataforma, que llegó a recabar más de 50.000 firmas sin otro apoyo que nuestras voces repartidas por diversos medios de comunicación, reivindicábamos esa libertad para ser madres al margen de ideologías o credos religiosos, pues nada tiene que ver la maternidad con el hecho de creer o no creer en Dios, ni con el dios en el que se crea, si es que se cree en alguno, ni tampoco con el modo de concebir las relaciones económicas o sociales entre las personas.
Se trata de algo previo, primigenio; de una potencialidad inscrita en nuestro código genético, en nuestra propia naturaleza, que la ciencia ha logrado controlar a través de los anticonceptivos, lo que constituye un avance innegable, pero que la cultura dominante ha pretendido castrar, haciéndola incompatible con el pleno desarrollo profesional, cosa que resulta inaceptable desde una visión feminista de la vida.
Feminista, sí, porque como decíamos en el manifiesto aludido, las tres (Isabel Durán, Cristina López Schlichting y yo misma) llevamos toda una vida demostrando, de palabra y de hecho, siempre a un coste personal altísimo, que apostamos por la plena equivalencia entre hombres y mujeres tanto en lo que atañe a los derechos como en lo que respecta a las obligaciones y responsabilidades. O sea, que ninguna Leire Pajín o Bibiana Aído puede darnos lecciones de lo que significa ser mujer, trabajadora y comprometida con el progreso de nuestro sexo.
Ahora, después de una larga espera, llega finalmente al Congreso de los Diputados la promesa de atender un problema que para la mitad de la población española resulta ser determinante: Cómo afrontar el momento y la decisión misma de la maternidad. Qué hacer ante el dilema de satisfacer un impulso presente en la mayoría de las mujeres, que nos lleva a desear profundamente tener hijos a sabiendas de que su venida nos traerá consecuencias negativas difícilmente reversibles en el terreno laboral, o aplazar indefinidamente la realización de ese anhelo hasta poner en riesgo la posibilidad de alcanzarlo.
La respuesta socialista a ese dilema fue el aborto. La del PP, al parecer, implica más comprensión y más ayuda para la mujer. Porque la maternidad es un derecho. Un derecho irrenunciable que lleva aparejada una fuente inagotable de alegría. Ojalá lo disfruten nuestras hijas sin pagar tan alto precio..
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'Perdido en un barco' [1994]. Interpretado y compuesto por Maná [México, 1978], de su disco en directo 'Maná en vivo [1994]. ♪♪ ♫ ronymusic1. Letra.
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"[...] S.O.S., sólo el sexo femenino está presente a lo mejor, esto es un error o es que tengo suerte. Yo sólo aquí ¡oh, que va a suceder! con tanta mujer. [...]".
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Esquizofrenia
El documento que es objeto de mi aportación de hoy, 'Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer' [1 de marzo de 2012], si bien lo elaboró el Académico numerario Ignacio Bosque, lo aprobaron todos los miembros numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el jueves, 1 de marzo de 2012 [ver infra].
El pleno de la Real Academia Española (RAE) ha aprobado un informe del académico Ignacio Bosque en el que se critican las directrices contenidas en nueve guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades, porque, si se aplicara estrictamente cuanto dicen, «no se podría hablar».
A los responsables de estas guías les molesta de forma especial el uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, a pesar de que «está firmemente asentado en el sistema gramatical español» y de otras muchas lenguas, y recomiendan, por ejemplo, decir «la ciudadanía», en lugar de «todos los ciudadanos»; "las personas becarias», en vez de «los becarios», o «personas sin trabajo» y no «parados».
El informe «Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer», respaldado por todos los académicos asistentes al pleno del pasado día 1, puede consultarse íntegramente en el Boletín de información lingüística de la RAE (BILRAE), en la página web de esta institución.
Las guías analizadas son de la Junta de Andalucía y de la Generalitat Valenciana; de las universidades de Málaga (junto con el ayuntamiento de esta ciudad), Granada, Politécnica de Madrid, UNED y Murcia, y de Comisiones Obreras -en colaboración con el Ministerio de Igualdad- y UGT.
Estas guías extraen «una conclusión incorrecta de varias premisas verdaderas», porque, afirma Bosque, es cierto que «existe la discriminación hacia la mujer en nuestra sociedad», como también lo es la necesidad de «extender la igualdad social de hombres y mujeres, y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible».
Pero en esos textos se suele llegar a «una conclusión injustificada que muchos hispanohablantes consideramos insostenible»: «suponer que el léxico, la morfología y la sintaxis de nuestra lengua han de hacer explícita sistemáticamente la relación entre género y sexo, de forma que serán automáticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizarían 'la visibilidad de la mujer'».
Ante los argumentos de los lingüistas, los responsables de las guías podrían decir que sus recomendaciones proceden de «su sensibilidad ante la discriminación de la mujer en el mundo moderno». Pero ese argumento «es insostenible, puesto que califica arbitrariamente de sexista al grupo -absolutamente mayoritario- de mujeres y hombres con una sensibilidad diferente», afirma Bosque.
«¿Qué se supone que ha de pensar de sí misma una mujer que no se sienta excluida de la expresión 'Se hará saber a todos los estudiantes que 'por mucho que la Generalitat Valenciana le diga que la están discriminando?» Las guías analizadas «son poco flexibles en este punto. Pareciera que se quiere dar a entender que la mujer que no perciba irregularidad alguna en el rótulo 'Colegio Oficial de Psicólogos de Castellón' debería pedir cita para ser atendida por los miembros de dicha institución», dice el autor.
Lenguaje oficial frente al real
Un buen paso hacia la solución del «problema de la visibilidad» sería «reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar», asegura Bosque, quien cree que las propuestas están pensadas solo para el lenguaje oficial.
Pero, luego, «la autoridad, el responsable o el gestor que desdobla usuarios y usuarias o ciudadanos y ciudadanas se olvidaría de su desdoblamiento cuando ya no esté delante de un micrófono o de una cámara y hablaran como todo el mundo».
La mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas y el autor asegura que, en algunos casos, las propuestas «conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias».
«No hay, desde luego, ilegalidad alguna en las recomendaciones sobre el uso del lenguaje que se introducen en esas guías, pero es fácil adivinar cuál sería la reacción de las universidades, las comunidades autónomas, los ayuntamientos o los sindicatos si alguna institución dirigiera a los ciudadanos otras guías de actuación social sobre cuestiones que competen directamente a esos organismos, y, más aún, que lo hiciera sin consultar con ellos y sin tener en cuenta sus puntos de vista, cuando no despreciando abiertamente sus criterios».
Bosque tiene claro que el propósito último de las guías de lenguaje no sexista es loable porque quieren «contribuir a la emancipación de la mujer y a que alcance su igualdad con el hombre en todos los ámbitos del mundo profesional y laboral», pero no tiene sentido «forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad» ni «impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real».
«Guía de lenguaje no sexista». Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, Universidad de Granada, sin fecha.
Antonia M. Medina Guerra (coord.): «Manual de lenguaje administrativo no sexista». Asociación de estudios históricos sobre la mujer de la Universidad de Málaga y Área de la mujer del Ayuntamiento de Málaga, 2002.
Ignacio Bosque, de la Real Academia Española. Catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid y Ponente de la Nueva gramática de la lengua española.
* Este informe, redactado por Ignacio Bosque, ha sido suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el jueves, 1 de marzo de 2012. A saber:
De número: D. Pedro Álvarez de Miranda; D. Luis María Anson; D. José Manuel Blecua; D. Ignacio Bosque; D. Juan Luis Cebrián; D. Luis Mateo Díez; D. Antonio Fernández de Alba; D. Pedro García Barreno; D. Eduardo García de Enterría; D. Juan Gil; D. Pere Gimferrer; D. Luis Goytisolo; D. Salvador Gutiérrez Ordóñez; D.ª Carmen Iglesias; D. Emilio Lledó; D. José María Merino; D. Francisco Nieva; D. José Antonio Pascual; D. Arturo Pérez-Reverte; D. Álvaro Pombo; D.ª Soledad Puértolas; D. Francisco Rodríguez Adrados; D.ª Margarita Salas; D. Gregorio Salvador; D. José Manuel Sánchez Ron; D. Darío Villanueva.
Correspondientes: D. Humberto López Morales (secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española); D. Francisco Arellano (Academia Nicaragüense de la Lengua); D.ª Norma Carricaburo (Academia Argentina de Letras); D.ª Ana María Nafría (Academia Salvadoreña de la Lengua); D. José Rodríguez (Academia Filipina de la Lengua Española); D. Bernard Sesé (Francia) y D. Norio Shimizu (Japón).
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Texto del documento de la RAE, donde se formaliza la coautoría del mismo [pág. 18].
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"[...] Búscate una chica, una chica ye ye que tenga mucho ritmo y que cante en inglés, con el pelo alborotado y las medias de color. [...]."
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Cambio radical
El multioperativo facial de María Teresa [MT] y su ingente tarea caritativa pro africana me lleva a varios interrogantes:
1.- De género.
¿Se imaginan a su 'amigo' llamádme Alfredo, también ex Vicepresidente, presentándose con una transformación radical de ese tipo? En macho macho, claro. Hubiera supuesto su salida inmediata de toda actividad pública. ¿Por qué? Pues debido a que esta sociedad no transige facilmente con que el hombre político use siquiera rimel.
Por otra parte, teniendo a las ecofeministas -de las que MT es una de las reinas- dale que te pego con la falsa igualdad, con que si las feas son lo mismos que la guapas; la gordas igual que las flacas; las 'jóvenas' igual que las viejas; etc., ¿qué pinta la lideresa arregladita de Duquesa de Alba o chica ye-yé con resultados óptimos? La cuota será la cuota, pero donde esté la cirujía estética que se quite lo bailado.
2.- De economías.
Habrán quienes me respondan que porque ella se siente más feliz así, porque le da la gana, porque lo vale. Como todas, entonces. Por cierto ¿cuanto cuesta ese cambio radical si no te lo paga la telebasura? En todo caso, pura ilusión para cualquier socialista obrera española media. Y no les digo si está en el paro. MT no tiene es problema: dos retribuciones periódicas de alto nivel, como ex Vicepresidenta y como miembra del Consejo de Estado, la tienen a cubierto.
3.- De Consejo de Estado.
Pero ella es una elegida: dos retribuciones de valiente élite: exvicepresidenta y 'miembra' del Consejo de Estado. A propósito, ¿cómo se justifica en el Consejo de Estado un absentismo estético? Importante cuestión en un momento en el que se va a perseguir las incapacidades laborales transitorias de los trabajadores españoles.
4.- De vestir de svistiendo
Con todo el respeto para los problemas de las mujeres africanas, la hambruna familiar y su trato de dependencia social, más habitual de lo que todos quisieramos en ese tipo de culturas, habiendo en España 6 millones de parados, encontrándose las colas de los comedores sociales de Cáritas a reventar y cientos de familias sin techo donde refugiarse, que cóño, con perdón, hace MT recaudando dinero de la empresas españolas para aliviar tales desgracias en vez de paliar la ruina propia que, además, ella como Vicepresidenta contribuyó, al menos, a no impedir?
5.- De la Fundación.
Sólo había que ver a las 'representantas' africanas en el acto de presentación de Fundación Mujeres Por África, respaldada por ONU Mujeres -sí, allí donde mandaron a Bibiana, la niña de MT, porque no tenía dónde ir- para saber de la distancia existente entre las penurias de las poblaciones de ese continente y la ricura y riqueza de sus 'mandatarias'. Una delicia de contrastes 'multiculturales'. A no perderse, al respecto, la composición del Patronato y su Consejo Asesor.
Para terminar: de la Fundación que ha creado MT obviamente no percibirá retribución como PresidentA Ejecutiva, porque la legislación no lo permite. Pero... ¿cuantos y cuáles gastos de la 'miembra' correrán de cuenta de esa organización? Por que las empresas que han acudido a la llamada de MT, ya las conocemos.
La Fundación Mujeres Por África, de carácter estrictamente privado, nace con la vocación de convertirse en una entidad de referencia en el ámbito nacional e internacional, comprometida con un desarrollo económico y social sostenible, los derechos humanos, la paz, la justicia y la dignidad de las personas, y de manera muy especial de las mujeres y niñas del continente africano.
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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).
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