Ayer, presumiblemente en las horas de la madrugada murió en su casa de Madrid, José Luis Gutiérrez, ‘El Guti', para todo el mundo. Aprovecharé la licencia que la muerte nos da para deslizarnos por el ditirambo que la transición la hicieron dos Gutis: Manuel Gutiérrez Mellado y José Luis Gutiérrez Suárez. Me abstendré, sin embargo,-aunque solo sea para no incurrir en el decálogo de Espada en materia de obituarios-, de escribir "yo lo conocí en 1982... La última vez que hablamos", and so on.
Sí diré que era un periodista que tenía algo de tractor, una personalidad arrolladora en un físico que era infraestructura muy aparente para aquella torrentera. Escribe Gistau en acertada imagen sobre las manos metalúrgicas, grandes y fuertes del Guti, que le hacían pensar en un destrozo de teclados de ordenador. Hoy, en El Mundo, Víctor de la Serna le hace una cumplida necrológica. Alguna vez he citado su nombre como un contraejemplo de la tendencia dominante al tonto tópico en la escritura de los periódicos, a la metáfora moribunda, que decía Orwell. El las pescaba a caña y coleaban todavía vivas en la tinta del periódico. De repente, en una crónica sobre el congreso de los socialistas vascos de 1987, te saltaba en su columna la siguiente: "Txiki Benegas paseaba por el congreso con la impavidez facial del rodaballo"
Aún recuerdo aquella foto del 82, (echen un vistazo a su blog, ya que están ahí) bromeando con Felipe González dos meses antes de las elecciones que lo levaron a la Presidencia del Gobierno levitando sobre 202 diputados, y antes de que las cañas se tornaran lanzas. Años después, tampoco sorprendió que perteneciendo ya al clan de los desafectos al felipismo que la prensa amiga bautizó como ‘el sindicato del crimen' (Pedro J. Cela, Paco Umbral, el Guti, Anson, Raúl del Pozo, Sebastián y algunos otros) ‘ligó' con la ministra de Cultura de González, Carmen Alborch, que fue su pareja sentimental durante varios años.
Se nos ha muerto con la rapidez y eficacia que solía poner en todo cuanto hacía. Era un buen tipo, generoso y afable y había en su radical defensa de su independencia periodística, una cualidad de fin de raza, una majestad de dinosaurio, especie que se extingue irremediablemente. Que la tierra le sea leve.
•
José Luis Gutiérrez, un periodista de los de entonces
José Luis Gutiérrez, El Guti (Busdongo, León, 1943), fallecido ayer, formaba parte del paisaje del periodismo de aquellos años que después hemos etiquetado como la Transición. Inventor de su propio personaje, se valió de una fotografía a todo color para hacer cundir la idea de que había tenido un pasado juvenil de obrero siderúrgico. Le ayudaba una fortaleza física capaz de triturar la mano flácida y sudada de aquellos dos periodistas de tez pálida y lechosa, voz atiplada y ademanes percutientes de predicador mormón, a los que luego frecuentaría en el club de la AEPI (Asociación de Escritores y Periodistas Independientes), conocida enseguida por el sobrenombre de sindicato del crimen.
En aquel Madrid de aquellos tiempos, El Guti cambiaba la seda por el percal y alternaba la tertulia para despistar colegas con la entrega temeraria al oficio en busca de la noticia que llegara más allá. Eran los principios y ya se sabe que el el principio era el verbo. La palabra era un arma cargada de posibilidades y con capacidad de arrastre y seducción. Pronto al esperpento, dotado para la imitación estridente, versado en las artes dialécticas de la intimidación, respetuoso con el trabajo bien hecho, admirador de los grandes de la literatura y del periodismo a los que había leído con provecho.
El Guti era un solitario que estuvo muchas veces muy bien acompañado para desconcierto de los petimetres adoradores de Raphael y sus tamborileros. Cuidaba sus textos periodísticos, con deliberada voluntad de estilo y pretensión de cultismo literario. Los grandes reportajes, las entrevistas de postín de la época de Cambio 16, semanario al que se incorporó en 1975 en las postrimerías de Franco, y de Diario 16, al que llegó en 1980 como subdirector, pero también los recuadros de pequeño formato que firmaba como Erasmo.
Tenía su propio ámbito de solitario pero aparecía siempre a tiempo por el Gijón y sus aledaños para encontrarse con los del oficio, con Raúl del Pozo, Carmen Rico Godoy, Cuco Cerecedo, Alfredo Mañas, Jean Louis Arnaud, Andrés Carabantes, José Antonio Novais, Walter Haubrich, Ricardo Utrilla, Xavier Domingo, Óscar Caballero, Onésimo Anciones, Perico Beltrán o Manuel Velasco. Procuraba elegir con cuidado sus enemigos y luego cultivaba con esmero esas enemistades hasta extremos de incandescencias paranoicas. Se sentía perseguido y en cualquier encuentro fortuito daba enseguida cuenta muy detallada de esas persecuciones.
Exhibía ademanes de rudeza y mañas rebuscadas de intelectual, verbosidad amenazante y complicidad afectuosa al colega en dificultades, apariencia tosca y finura de analista financiero. El Guti había creado publicaciones de éxito, por ejemplo, La Guía del Ocio, se decía que con un socio tan especial y deseado como Florentino Pérez. Después puso en marcha la revista Leer, dedicada a la literatura y a los autores. Ahora había dado también en editor, con una nueva colección que llamaba Artículo XIX.
Tenía especial aversión a los mequetrefes, que al percibir su mirada se aterrorizaban. Pero era más el ruido que las nueces y no se le conocen broncas con final en comisaría. Mas allá de las apariencias que podían amedrentar, en las tertulias de café se comportaba de forma comedida. Sus amenazas, que presentaba siempre como reacciones defensivas, se quedaban allí donde habían sido pronunciadas sin ninguna trascendencia. Siempre terminaba en el comedimiento. Compañero generoso para celebrar la chispa y el ingenio de los amigos. Elemental pero trabajando con la tercera derivada. El Guti formaba parte del paisaje.
PARA enterrar cuanto antes al periodismo convencional, el que está hecho de tinta, sudor y sangre, los apocalípticos gurús de la posmodernidad dicen que está herido de muerte por las nuevas tecnologías y que le quedan tres telediarios. Yo creo que aún nos esperan muchas mañanas de ver volar los pájaros de papel en el cielo de la libertad, y hasta es posible que en ellos se publique el obituario de alguna ciberburbuja, pero hoy no queda más remedio que vestir luto anticipado por uno de los tipos que con más nobleza han luchado por esa difícil supervivencia.
José Luis Gutiérrez era uno de esos periodistas que viven el oficio como atravesados por el rayo de una pasión indómita; un torrente de instinto y vocación que se desbordaba por las redacciones con una energía vehemente, rebelde, contagiosa. Su ímpetu arriscado dignificó la causa de la prensa libre y su impulso derribó barreras de silencio y levantó escándalos escondidos bajo la alfombra del poder.
Vivió tiempos fronterizos, soportó penurias y presiones, se fajó con políticos cesáreos y toreó a editores iluminados. Jamás se aflojó, jamás se achantó, jamás se encogió; plantado como un árbol solitario y recio del páramo leonés, aguantó sin torcerse los vientos que desgastaron su osamenta de hombrón y endurecieron su alma de quijote. Nunca encontró enemigo real o imaginario capaz de resistir el desafío de su bravura.
Tenía el Guti una fachada intimidatoria y metalúrgica que los años apenas habían amortiguado en un cierto dandismo, una coquetería jubilar que reforzaba últimamente con un forzoso bastón, secuela de un atropello que él atribuía a conspiratorias fuerzas de un incierto lado oscuro. Su humanidad atrabiliaria y peleona escondía un humor amigable y una irredenta ternura.
Era de una coherencia terminal en los afectos y en los rencores; exaltado, vigoroso, gruñón, generoso, arrebatado, frontal, se acaba delatando en su sonrisa franca como un sentimental con el blindaje cuarteado. Refinado en lecturas, gustos y compañías, conservó siempre de su origen obrero un concepto rocoso de la camaradería, la solidaridad y el compañerismo.
De aquel convulso Diario16de los noventa, que dirigió en medio de una extenuante y precaria agonía empresarial, queda la cosquilla de un bucle melancólico que impregna la conciencia de todo el que estuvo a sus órdenes. Fue un ámbito de libertad sin cortapisas y una aventura romántica, idealista, autogestionaria.
Él se recicló del fracaso como editor de una excelente revista cultural y desempolvó su brillante pluma de experto cronista para reinventarse en un género de análisis hermético, conceptual, sintético, casi epigramático, que firmaba con el ilustrado seudónimo de Erasmo. Así, con un remansado guiño de intelectualidad crítica, quiso cerrar su bizarro círculo de rebeldías; y así le recordaremos sus amigos en la memoria de su bendito elogio de la locura.
•
NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Una colega muy querida pasa una temporada en una gran ciudad de Alemania y me cuenta anécdotas de allí que ponen de relieve que en nuestra crisis hay una parte de responsabilidad general de la que nadie quiere hablar. Les regalo las dos últimas: mi amiga entra en una gran pastelería y pide un bollo, a lo que la dependienta le responde con total normalidad si lo quiere fresco o mejor del día anterior. ¿La diferencia? Que el segundo cuesta la mitad justo que el primero. La misma sorpresa que ese sistema racional de aprovechar los alimentos le ha causado a mi amiga saber que en las peluquerías de señoras puede una secarse el pelo por su cuenta, con el consiguiente ahorro del servicio.
Ambas cosas serían inconcebibles en España, donde todo lo más te venden la bollería del día anterior al precio de la fresca -es la moral de El lazarillo frente a la cultura luterana- y donde, fruto de una exaltación de la inmodestia rayana en lo enfermizo, medio país ha vivido obsesionado por aparentar que tenía un coche mejor, viajaba más veces a Cancún y compraba más y mejor ropa que sus conocidos y vecinos.
En Estados Unidos está generalizada la costumbre del doggie bag (llevarse a casa en una bolsita la comida que uno no consume, pero paga, en un restaurante), mientras que en España cualquiera a quien se le ocurriera sería considerado un cutre y un hortera.
Con la complicidad de unos bancos y cajas que llevan ahora la penitencia en su pecado de irresponsabilidad, cientos de miles de personas han adquirido pisos que no podían costearse, comprado a crédito viajes fastuosos fuera de sus posibilidades y solicitado préstamos para presumir de cochazo? a pagar en diez o doce años.
A esa cultura del derroche, por virtud de la cual niños que apenas saben construir una frase con sujeto, verbo y predicado han tenido ya siete móviles distintos a lo largo de sus pocos años de vida, se une otra no menos demencial: la de todos esos empresarios que lejos de comportarse con la responsabilidad propia del oficio de quien administra un negocio de cuyo éxito depende el bienestar de decenas o cientos de familias, han vivido a lo loco, gastando en yates de lujo y mansiones de película en lugar de reinvertir parte de sus beneficios en I+D o en mejorar su competitividad.
Todo lo anterior no exime a Gobiernos y políticos de su responsabilidad en una gestión manifiestamente mejorable de la crisis, pero pone de relieve que la construcción del futuro exigirá el cambio de un hábito social del despilfarro como único medio de evitar volver, más pronto que tarde, a las andadas. Pues comerse un bollo de ayer que es más barato, secarse uno mismo el pelo o pedir en un restaurante el doggie bag no es muestra de cutrez, sino de un sentido común que, como país, nos ha faltado a manos llenas.
HACE nueve años almorcé con unos amigos y sus dos hijas, una preadolescente y otra más pequeña. Las crías se ventilaron sus viandas a velocidad Mach 1. Pero por imperativo paterno se vieron obligadas a permanecer clavadas en la mesa mientras los mayores continuábamos con la cháchara y la manduca. Rápidamente, las niñas desconectaron y se escabulleron a su realidad paralela.
La pequeña se enfrascó en su Nintendo. La mayor se caló unos auriculares y escuchaba música, al tiempo que enviaba bobo-mensajitos compulsivamente. El padre amagó con reprenderlas, invocando una supuesta falta de educación por no atender a la conversación. La madre, más práctica, las dejó hacer: mejor sedadas con la tecnología que dando la murga. Durante la sobremesa, en plan abuelo Cebolleta y con medio globo de tintorro, los mayores despotricamos sobre la mala educación de la chavalería.
Pero en corto tiempo, la descortesía asociada al móvil se ha propagado a los adultos. El déficit de atención es ya una epidemia. Días atrás asistí a una conferencia especializada. Cuatro gurús subidos a un estrado iban respondiendo a las preguntas del público. Durante los primeros veinte minutos, los sabios se escuchaban atentamente. Después, uno de ellos comenzó a consultar su teléfono mientras los demás disertaban. Diez minutos más tarde, todos los gurús tenían el móvil en la mano. En el tramo final, buena parte de los ponentes y del público estaban más pendientes de su iPhone que de lo que allí se decía.
Si no eres un cirujano o un bombero de guardia, pocos son los asuntos en esta vida que no pueden esperar media hora. Sin embargo, acudimos a una cena, incluso mano a mano, y somos incapaces de apagar el teléfono. En lugar de concentrarnos en lo que cuenta el otro comensal, fisgamos la pantallita táctil con el dedo, en busca del último WhatsApp que nos evada del instante que en teoría estamos viviendo. Si la ocasión es de mucho copete, hay adictos que fingen un apremio urinario para meterse una dosis de móvil en el baño.
Cuando era entrenador del Real Madrid, Capello obligaba a sus divos a dejar el móvil en sus taquillas antes de las charlas. Cuentan que en la Casa Blanca rige un protocolo similar: los teléfonos se apilan en una bandeja antes de entrar a las reuniones. Aquí en España, un país con baja productividad, son frecuentes las sesiones de trabajo en las que mientras se explica una cuestión la mitad de los ejecutivos juega con el telefonillo (la otra mitad ha salido un momento a fumar).
El teléfono inteligente, en contra de lo que se cree, dejará de ser un signo de distinción, pues en realidad supone una atosigante servidumbre: la localización constante, el trabajo siempre a cuestas, la imposibilidad de desconectar. En el futuro, el símbolo del auténtico lujo será poder vivir sin móvil ni ordenador.
(PD: Harto de cenas familiares autistas, un amigo colgó en la nevera de la cocina de su casa el siguiente pósit: «Hola, soy vuestro padre, podéis encontrarme en Facebook»).
•
NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Esas ganas de ser más que los demás aunque no tengas donde caerte muerto. Ese aparentar que eres distinto porque te puede tu vulgaridad. Ese vivir pendiente de tener y ostentar más que el vecino, sin más fundamento que la ensoñación. Esa ansia viva de exhibir tus peculiaridades, cuando son sólo tan relativamente identitarias como las de los demás.
Y ese estar dispuesto a hacerlo aun a costa de rebajar el bienestar de los tuyos. Pagando, por ejemplo, millones de euros para que en Valencia aprendan el catalán los que ya sabe valenciano. Abriendo embajadas cuando deberían ser suficientes las españolas. Pagar festivales de 'sardanismo' en Grenoble [2011]. Y reduciendo la atención sanitaria.
La sardana, aparecía alegremente en las pantallas de cine de la posguerra, como muestra de una 'singularidad musical catalana' que, en realidad, se trata de un género no exclusivo de Cataluña y de tiempos, en su actual conformación musical, bastante recientes. Por tanto, resulta rigurosamente incierto que tal danza fuera perseguida foribundamente por la dictadura de Franco. Antes al contrario, como digo, se propició su folclorismo de fácil arraigo y 'tradicional ritmo evocador'.
"[...] un domingo cualquiera, en el que toda la familia, siguiendo una típica tradición barcelonesa, acude al Parque de la Ciudadela para distraerse con el ritmo evocador de la sardana [...]"
La «ofensiva» catalana empieza por los trenes. La Generalitat de Artur Mas llevaba días anunciando una respuesta a la «recentralización» del Estado que, en su opinión, se desprende de las últimas medidas que ha tomado el Gobierno de Mariano Rajoy. Ayer explicó finalmente que lo primero que piensa hacer es promover un control sobre todas las infraestructuras de envergadura que apruebe el Ejecutivo central.
La fórmula que propone la Generalitat es un tanto alambicada. Piensa impulsar en el Parlamento catalán un acuerdo entre varios grupos -cuantos más mejor- para pedir que «cualquier inversión en infraestructuras incorpore un estudio riguroso de coste y beneficio», porque «el único argumento que justifica esas inversiones es su retorno económico y, por tanto, social, sobre todo en un momento en que los recursos públicos son escasos».
El anuncio del Gobierno catalán llega justo después del enfrentamiento entre el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, y el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, que calificó de «catástrofe» que el Gobierno impulse un AVE hasta esa región. La respuesta de Monago fue airada: «Si tens collons, dímelo a la cara».
Con esta iniciativa, y con el resto de la batería que aprobó ayer, la Generalitat espera que la sociedad española tome conciencia del «agravio comparativo» que denuncia entre las inversiones en infraestructuras en Cataluña y las que se hacen en otras comunidades. Con la misma intención, el presidente catalán envió hace unos días a Rajoy una carta en la que le pide «homogeneizar» los peajes en las autopistas y autovías de toda España.
Si hay que acabar con las duplicidades que plantea el Estado autonómico, cree la Generalitat, mejor empezar por la Administración central. El Gobierno catalán propone, por ejemplo, que el Estado adelgace su estructura «claramente sobredimensionada» en materia de educación, cultura, sanidad, servicios sociales o vivienda. «Si algo sobra aquí es la grasa excesiva que hay en la Administración General del Estado», dijo el portavoz de la Generalitat, Francesc Homs.
Pero, en general, la minuciosidad con la que el Govern había preparado la comparecencia de ayer no desembocó en medidas de una gran contundencia. Como ya se intuía, la mayor amenaza en firme contra el Gobierno consiste en llevar ante el Tribunal Constitucional (TC) los decretos sobre educación y sanidad que lanzó Rajoy para recortar 10.000 millones de euros.
La Generalitat pedirá un dictamen al Consejo de Garantias Estatutarias -el Constitucional catalán- porque considera que el decreto de educación invade competencias sobre la determinación de la jornada lectiva del personal docente, y seguirá el mismo procedimiento con el de sanidad. Si esos informes le dan la razón, recurrirá los textos ante el TC.
Preguntado por si no supone un contrasentido que la Generalitat vaya a pedir amparo ahora a un tribunal tan vilipendiado cuando emitió su sentencia sobre el Estatut, Homs dijo que, de momento, había que adaptarse «a estas reglas del juego», pero añadió: «A lo mejor deberíamos tomar [en Cataluña] la decisión colectiva de no llevar nunca nada al Constitucional».
En cuanto a la ofensiva que anunció contra la flexibilización de las televisiones autonómicas, es más política que jurídica. El portavoz del Ejecutivo catalán criticó que supone otra «invasión» de las competencias catalanas, recordó que la Generalitat se opone a una eventual privatización y añadió: «TV3 y Catalunya Ràdio son líneas rojas, intocables, y el Govern no permitirá que con la excusa de la crisis se trate de interferir en ellas desde Madrid».
Otro gesto más bien simbólico fue el anuncio de que el Gobierno catalán remitirá al central un «requerimiento formal» para que haga efectivas las sentencias que «incumple» relacionadas con Cataluña, como el traspaso del 0,7% del IRPF para fines sociales, los recursos de FP o las becas.
•
NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
"[...] Quiero tener techo pa vivir ratonera de mis sueños, en mi cuarto el mundo entero y un florero de jardín. [...]"
•
Dime de qué se trata que yo me opongo
El lunes estuvo el Presidente del Gobierno en 'Herrera en la Onda' e insinuó la probable ayuda pública a BANKIA a base de préstamos. Lo que supuso la pronta dimisión de Rodrigo Rato por el qué dirían las malas lenguas si quedaba a la espera de tal crédito, habiendo sido Vicepresidente del Gobierno popular de Aznar. Dicho y hecho: al toque, salió presto el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, a manifestar:
que los ciudadanos no entienden que "haya dinero para la banca y no para sanidad o educación. Como no entiende ningún pensionista que ahora les obliguen a parar por sus medicinas".
Con 'llamadme Alfredo' hoy -pero mañana de vd o quién sabe- es posible cualquier cosa/causa. Estos socialistas parecen como niños que no se dan cuentan de lo que hacen, pero la realidad es que se lanzan como hienas al menor atisbo de mermar en su provecho, aun a costa de decir lo contrario de lo que se piensa. O sea, mentir.
Bankia tiene 10 millones de clientes -¡entre los que confiesa encontrarse el propio Pérez!- y, por tanto, el préstamo al banco es un salvavidas, sobre todo, para todos ellos, los impositores. De esa cantidad de población enganchada, si seguimos la tenebrosa ciencia estadística, al menos 5 millones han votado a Rubalcaba quien, cuando llegó a casa, se encontró con el consiguiente rifirrafe, imagino:
- Alfredo, después de la barbaridad que has dicho, mañana sin falta te acercas y cancelas la libreta! - ¡Pero si fue un decir! - ¡Pues en teniendo que ir a ca Herrera mismamente mañana, vas y te desdices!
Efectivamente, pocas horas después, llamadme como queráis ha cumplido el mandado en el mismo programa de Carlos Herrera, de Onda Cero:
"Yo tengo mi dinero en Bankia y no voy a hacer nada con mis ahorros". "Los ciudadanos pueden tener la tranquilidad de que no hay un solo euro que van a perder en este proceso de transformación del sistema financiero que es necesario".
Cada día se explican mejor los 40 años de franquismo.
La posibilidad, que se conoció ayer, de que Bankia reciba dinero público permite hacerse una idea clara del sistema de comunicación socialista. Veamos la secuencia.
1. El presidente Rajoy, en entrevista con Herrera, insinúa que el próximo viernes alguna entidad financiera recibirá dinero público.
2. Rodrigo Rato anuncia su dimisión como responsable de Bankia. Se deduce que será Bankia la entidad financiera que recibirá ese dinero público.
3. El jefe de la oposición declara de inmediato que no comprende cómo el gobierno da dinero a los bancos y se lo quita a la sanidad y la educación, y que ya está bien.
4. Al día siguiente, y otra vez donde Herrera, el jefe de la oposición declara que el gobierno tiene la obligación de salvar a Bankia de la quiebra, e incluso añade la nota de color de que él tiene su dinero allí.
5. Pero el bien ya está hecho.
•
Un rescate para Bankia
La dimisión de Rato facilita la gestión del grupo tras una inyección masiva de fondos públicos
La delicada situación financiera de Bankia, cuyos balances están lastrados por activos inmobiliarios depreciados por importe de casi 32.000 millones, tomó ayer un nuevo rumbo con la dimisión de su presidente, Rodrigo Rato, después de dos años de gestión al frente de CajaMadrid primero y el grupo Bankia formado a partir de ella después, y el reconocimiento por parte del Gobierno de que se está preparando un plan para inyectar dinero público en Bankia.
Ya no cabe duda alguna de que la reforma financiera propuesta por el Gobierno a primeros de año, que suponía un aumento de las provisiones sobre los activos inmobiliarios, no ha surtido los efectos deseados. Más bien ha prolongado la agonía de la banca española frente a la creciente desconfianza de los inversores internacionales y ha maquillado durante meses la mala situación de varias entidades financieras, cuyo caso más grave es Bankia. Tras meses perdidos por las dudas, Rajoy y Guindos se aprestan a resolverlo.
La dimisión de Rato es plenamente coherente con el panorama actual. El ex vicepresidente económico fue la persona adecuada para desplegar relaciones y pilotar la conversión de una caja en banco y acelerar su salida a Bolsa. Llegados al punto actual, el presidente del Gobierno parece haber caído en la cuenta de que no habrá solución para la crisis española si no se sanea Bankia, objeto de sospecha para todos los mercados de inversión europeos. Rajoy ha intervenido sin duda para facilitar el cambio en la gestión y Rato ha engrasado la transición proponiendo a José Ignacio Goirigolzarri, ex consejero delegado de BBVA. Rato declaró ayer que presentó su renuncia por "estimar que es lo más conveniente para esta entidad". Y por ende, cabría añadir, para el conjunto del sistema financiero español.
La Bankia actual tiene que luchar por su supervivencia.
Y si el Gobierno debe inyectar miles de millones a la entidad, también resulta más defendible ante la opinión pública que no se sitúe al frente alguien que compartió mesa en el Consejo de Ministros de Aznar con los actuales responsables políticos. Por otro lado, la salida de Rato es congruente con el derecho del Estado a cambiar el equipo de gestión de una entidad en caso de participación pública en su capital. No se entendería un rescate público sin que el Gobierno participase, con mayor o menor intensidad, en las decisiones del grupo al que se presta el dinero, sea en calidad de crédito o, con más razón, en calidad de capital.
El brusco cambio de dirección en Bankia puede dar una pista sobre las medidas bancarias que pretende tomar el Gobierno el próximo viernes; si se plantean cambios directivos, pocas dudas caben ya de que empeñarán dinero público en el saneamiento bancario. Los detalles de la nueva reforma bancaria no se conocen todavía y son imprescindibles para valorarla. No es lo mismo inyectar dinero público en el capital de Bankia (o en otras entidades, como las cajas gallegas) que hacerlo en la sociedad inmobiliaria que se haga cargo, de forma individual o colectiva, de los activos tóxicos del grupo. No es lo mismo aportar un crédito, con su interés correspondiente, que entrar directamente en el accionariado del banco; en el segundo caso se obtiene el derecho al entrar en el Consejo de Administración y en el primero no. No es igual rebañar dinero de la Hacienda española que recurrir al capital (también público) del Mecanismo de Estabilidad Europeo o del FMI.
En cualquiera de los casos, admitido que el dinero público es el último recurso para sanear Bankia (y con él, el sistema financiero español), es imprescindible que los recursos de los contribuyentes obtengan, como contrapartida, el derecho a que el Gobierno ejerza un control estricto sobre los bancos salvados.
Algunos aseguran que Rodrigo Rato se ha despedido con la célebre frase de Estanislao Figueras cuando dijo aquello de «estoy hasta los c de todos nosotros» poco antes de dimitir como presidente de la I República. Otros afirman que el titular de Bankia ha dejado su cargo más presionado que el mismísimo Pep Guardiola pero, claro está, con muy peores resultados.
Probablemente todos tengan su parte de razón porque Rato se ha marchado harto ya de estar harto y después de que Luis de Guindos le conminara a una profunda reconversión de la estructura corporativa de su entidad como condición indispensable para que el Banco de España acudiera en socorro del soldado Bankia. Los más de 30.000 millones de euros en activos inmobiliarios pesaban como una losa sobre las expectativas de rentabilidad de una entidad sistémica y esencial en el desenlace de la gran reforma financiera proyectada por el ministro de Economía.
Entre los cambios auspiciados por el Gobierno sobresalía la necesidad de incorporar a José Ignacio Goirigolzarri en calidad de primer ejecutivo con el cargo de consejero delegado, pero ni Rato quería ser un chairman encargado de vestir santos en Bankia ni el flamante fichaje estaba dispuesto a repetir la experiencia de segundón que le llevó a salir del BBVA con un «adiós muy buenas» y una indemnización multimillonaria de las de antes de la crisis.
El relevo efectivo y con todas las consecuencias en la cúpula de la cuarta entidad financiera del país equivale en todo caso a un golpe encima de la mesa por parte de Mariano Rajoy. El fin de semana ha sido de órdago para el presidente del Gobierno, quien finalmente se ha decantado por apoyar a su ministro frente a los planteamientos del que fuera su gran adversario en la carrera por la sucesión de Aznar al frente del Partido Popular. Rato se había labrado un enorme ascendente ante Rajoy pero no el suficiente para doblegar la estrategia de Luis de Guindos, que ahora sube muchos enteros en su objetivo de reestructurar por las bravas el sector bancario y de cajas de ahorros en España.
El Ministerio de Economía ha cogido definitivamente el toro por los cuernos para tutelar al Banco de España y que el Banco de España tutele a Bankia. La salida de Rato tiene todas las trazas de una intervención tácita o encubierta que será culminada cuando dentro de unos días se oficialice el plan de saneamiento de la entidad con una aportación del FROB de hasta 10.000 millones de euros adicionales a los casi 4.500 que todavía tiene que devolver . Las nuevas ayudas se canalizarán mediante los célebres cocos, apodo como se conoce a los títulos contingentes convertibles, un producto híbrido de la ingeniería financiera moderna aceptado por los reguladores supranacionales y que se contabiliza en la partida de recursos propios por el emisor pero es considerado como deuda perpetua para el comprador.
Mediante este invento el Estado podrá sacudirse la responsabilidad directa en la gestión, al tiempo que Guindos da un serio aviso al resto de navegantes que andan deshojando la margarita de nuevas fusiones como las que reclama a voz en grito el Ministerio de Economía. En cuanto al presidente saliente de Bankia la experiencia demuestra que siempre hay Rodrigo para rato y todo sea que Rajoy tenga que volver a enfrentarse con un rival en potencia, una especie de Monti a la española situado, de momento, en la recámara de una recesión que aún no ha tocado fondo.
•
Guindos justifica el golpe de mano en Bankia por las presiones de la Comisión Europea y de los grandes bancos
Enfrentado a las tesis menos traumáticas que defendía el núcleo duro del PP, Luis de Guindos ha terminado por imponer su criterio sobre el futuro de Bankia y ha justificado su actitud a partir de la presión que estaba recibiendo de la Comisión Europea y de los presidentes del Santander y del BBVA, sobre todo.
Según fuentes gubernamentales, de las conversaciones que el ministro de Economía ha mantenido en las últimas semanas con los comisarios europeos de Competencia, Joaquín Almunia, y de Economía, el finlandés Olli Rehn, dedujo que tenía que actuar rápido para resolver el problema de Bankia y buscar, además, una respuesta drástica con el fin de despejar las dudas que la entidad suscita en Bruselas, al margen de las que derivan del saneamiento global del resto del sistema financiero.
Los mensajes que Rehn le trasladó a Luis deGuindos fueron muy claros y contundentes: La mayor parte de los países europeos llevan muy adelantado el proceso de saneamiento de la banca y si España quería salir del mismo saco que Grecia, Irlanda o Portugal, debía tomar decisiones urgentes, sobre todo con Bankia. Una tesis muy parecida a la que también ha venido defendiendo en las últimas semanas el Fondo Monetario Internacional.
El comisario Rehn ha colocado a Guindos en más de una ocasión frente al espejo alemán. En este país han desaparecido entidades con un volumen de activos similar al que tiene en España el BBVA. El banco alemán Hypo Real Estate, por ejemplo, ha encarado un saneamiento brutal, con la reducción del 85% de su balance. En Alemania solo queda por limpiar el balance del banco regional de Baviera. La diferencia con la actuación que tuvo Zapatero es que Ángela Merkel dio desde el principio la máxima prioridad a la consolidación de su sistema financiero, algo que no ocurrió en España, en parte también por la pasividad del gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Ahora, a estas alturas, es necesario encontrar alrededor de 175.000 millones, el importe de los activos inmobiliarios dañados, sin disparar el déficit y la deuda en lo que se antoja una misión casi imposible. El reto preocupa a los principales bancos, especialmente a Emilio Botín (Santander) y a Francisco González (BBVA), que la semana pasada se sumaron a la compañía del presidente de Caixabank, Isidre Fainé, para compartir confidencias con Luis de Guindos y presionarle a favor de soluciones quirúrgicas respecto a Bankia.
El ministro les explicó sus planes y el posible fichaje para la entidad de José Ignacio Goirigolzarri, quien solo aceptó el encargo después de imponer duras condiciones, entre ellas la de convertirse en el presidente de la entidad y remover a todo su consejo de administración y demás cargos directivos que han acompañado desde principios de 2010 la singladura de Rodrigo Rato.
Las mismas fuentes informan que ha sido la dura y larga negociación mantenida entre Economía y Goirigolzarri, ex consejero delegado del BBVA, la que ha retrasado la solución dada a Bankia, a pesar del interés de Guindos en protagonizar este golpe de mano en el fin de semana de finales de abril.
¡De buena te has librado, Nacho González...! Ignacio Nacho González es el vicepresidente de la Comunidad de Madrid a quien Esperanza Aguirre, no se sabe si en un arranque de infinito amor o de exquisita venganza, quiso colocar en la presidencia de Caja Madrid como sucesor de Miguel Blesa. Las obras completas de González en materia financiera caben en la servilleta de un bar de carretera, pero otro tanto cabe decir de Rodrigo Rato de Figaredo, de los Figaredo de toda la vida, que es un brillante, un suponer, licenciado en Derecho, con algún cursillo de algo parecido a Economía en alguna universidad americana. Un misterio la vida de este prohombre de la derecha española.
Se fue del FMI por la puerta de atrás y sin explicación, después de haber puesto todo un país patas arriba para conseguirle el puesto, y por la misma puerta se despide ahora de Bankia, poniendo broche de cartón piedra al currículum de quien pudo haber sido todo y no fue, un personaje con más talento natural que conocimientos y, eso sí, con un exceso de soberbia de la que ha dejado huella, no precisamente buena, allí por donde ha pasado.
Nunca entendí por qué títulos de propiedad o merecimientos había que darle a este galán la presidencia de la segunda Caja de Ahorros española tras La Caixa catalana, aunque en la famélica España democrática de nuestros días los grandes capos de la política se lo merezcan todo a costa de los indefensos ciudadanos que les mantienen con sus impuestos, pero el caso es que el señorito se postuló y claramente reclamó la merced a quien podía concederla, un tal Mariano Rajoy con el que había competido por la presidencia del Gobierno, quien, contra todo pronóstico, accedió al regalo tal vez en pago de alguna deuda pasada o como liquidación y cierre de cualquier débito futuro.
Es difícil imaginar a don Rodrigo sin saber dónde se metía, porque media parroquia sabía cómo estaba Caja Madrid y la otra media lo sospechaba. Su otrora discípulo Luis de Guindos lo conocía tan al dedillo que rechazó la oferta que el propio Rajoy le formuló para hacerse cargo del invento. Listo este prunus cerasus de sabor agridulce: no me voy a la Caja como presidente; prefiero intervenirla como ministro dentro de unos meses.
Ya metido en harina, nuestro héroe prácticamente cerró la compra de Bancaja en una cena, sin preocuparse de menudencias del tipo due diligence y demás engorros. Para Olivas y otros árboles frutales de la arruinada huerta valenciana, la llegada de Rato debió ser algo parecido a la aparición de la Virgen de Fátima en forma de Cid Campeador. Aquello prometía. Prometía ser el desastre que ha terminado siendo, haciendo bueno aquello de que la fusión de dos Cajas malas hace una malísima, una ruina de Caja imposible de salvar incluso para el Séptimo de Caballería disfrazado de Banco Central Europeo.
Don Rodrigo, que sabe poco de empresas y menos de empresas financieras, tuvo que echarse en brazos de un consejero delegado que conocía muy bien Mallorca (Banca March), lo cual hubiera estado muy bien si de gestionar una agencia de viajes en Stuttgart se tratara, pero quedaba como mal cuando la cosa iba de insuflar vida al muerto de Bankia.
¿Un posible Monti emboscado amenazando a Rajoy?
Otros con quienes lo intentó antes le dieron calabazas, que es también, como guindas y olivas, un producto de la huerta. Parece que uno de ellos fue Goirigolzarri, ex consejero delegado del BBVA y tipo conocedor, éste sí, de lo que se trae entre manos. Sería la primera llamada a la puerta del bilbaíno. La segunda ha tenido lugar hace escasas fechas, y de nuevo la respuesta fue no. Seguro de sus posibilidades y liberado de servidumbres con el BBVA, el de la Comercial de Deusto se jugó un órdago: no quiero ser empleado tuyo; quiero tu empleo. No quiero sentarme a tu lado; quiero tu sillón. Acepto la presidencia; desdeño la consejería delegada. En este contexto, es un puro gesto de cortesía, en realidad un acto de caridad cristiana que quienes le han puesto en la calle permitieran ayer a Rato apuntarse el fichaje de Goiri como una libérrima decisión personal.
El problema de Bankia había alcanzado tales dimensiones, tal peligro sistémico para el futuro no ya del sistema financiero sino de la economía española entera, que no ha quedado más remedio que quitar el tapón que impedía desatascar las cañerías de un eventual saneamiento. Lo ha hecho el Gobierno tarde, mal y nunca, porque el señorito tenía -¿tiene?- mucho predicamento en las filas de la derecha conservadora y en Moncloa parece que le tenían -¿tienen?- mucho respeto, al punto de que alguno llegó a temer en él a un posible Monti emboscado y a la española.
No ha sido. No será. Sic transit. Haber metido dinero público nuevo en Bankia sin haber cesado a su presidente, hubiera sido un escándalo de proporciones mayúsculas. Nunca supimos por qué se le dio la presidencia de Bankia y nunca tampoco sabremos por qué se la han quitado. El ministro de Economía lo ha cocinado todo con los tres grandes banqueros -Botín, González, Fainé- del Reino. Como siempre, desde Viriato a esta parte, la oligarquía española haciendo y deshaciendo a su antojo, de espaldas al pastueño pueblo dizque soberano. Cosas de la "calidad" de nuestra democracia.
•
NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Sobre la urgente operación al Rey, la reacción más acorde con los tiempos la ha tenido, como no podía ser de otra manera, la portavoz de ERC, Anna Simó, quien criticó que no haya entrado en lista de espera. Me imagino que Felipe no tira la toalla porque quien yo me sé se la aguanta.
Pero lo gordo no ha sido eso, sino la avalancha general contra la Corona, aprovechando que el rey se encontraba en plena senda de los elefantes y que los cuarenta republicanos de siempre proclamaban la República como todos los 14 de abril. Con el agrocomunista Cayo Lara, aquél que fue abucheado por los del 15M cuando intentaba fotografiarse con ellos, acusándole de falta de ética.
SM, toda una vida dedicada a estrechar manos en nombre de España, ha sido traicionado por el tiempo, que no perdona al convertirlo en pasado y romperle la cadera; pero, sobre todo, por la desaparición del Estado democrático que él mismo lideró y coinstauró en sus inicios pre y constitucionales, y por la errónea asumción de una vulgarización de la Corona que ha llegado hasta el punto de que, también aquí, su enorme y sustancial papel puramente simbólico y cohesionador está corriendo el riesgo de dejar de tener sentido, si es que le queda alguno.
De lo que resta de España, políticamente hablando, no hay más que darle un vistazo a la situación actual, esto es, al definitivo quebranto de la Constitución vigente y de la estructura que con ella se ideó, ingenuamente: ha acabado hecha añicos.
Y de la Institución, demolida al compás que el Estado, en virtud del derribo simultáneo de la moral colectiva, la cultura común, el patriotismo o el vertebral modelo familiar. La Monarquía comenzó a crujir cuando entregó su simbolismo casando al heredero con el pueblo. Ya nunca el 'Hola' sería lo mismo. La pérdida de ese glamour que, como la fé, sostiene la esperanza popular.
El coste de tal paso es gigantesco e irreversible. No puedes convertir en principesca a la prensa para luego comportarte como siempre, como debe ser, es decir, como un real Mourinho. La majestad está para ejercerla y, por tanto, para casarse con símbolos y para cazar elefantes, que es donde se supone van las demás majestades, empezando por los Jefes de 'los mercados' o del petróleo que tienen en vilo a tu país.
Cuando una Corona se vulgariza, pierde el único y gran sentido que tiene. El Rey poseía todo el derecho del mundo a viajar por aquí y por allá, elefantes u osos por medio, a fin de recomponer los desbarajustes propios tembién de los Gobiernos democráticos o, simplemente, de representar el poder de España ante el resto de poderes.
Todo se ha venido abajo como un castillo de naipes. No quedan ni siquiera franquistas que arrinconar o golpistas que parar. Hasta los nacionalistas catalanes se han percatado de la ruina y cantan la independencia por no llorar. Ellos verdaderos coartífices del derrumbe del Estado, dicen ahora, a través del que fue memorable 'español del año', Jordi Pujol, que 'el proyecto de Cataluña y España que yo, pero sobretodo muchos más, hemos defendido durante sesenta años, no es viable'. Y tanto, Jordi, y tanto.
Ahora todo es distinto. Hasta 'Time' dijo ayer que ser rey en España es muy complicado. Escuchando el vocerío reinante. Como el de la propia Carmen Rigalt, que contribuye a la oportuna expiación colectiva, diciendo que la culpa la tiene él, de tanto ir con emires y banqueros... En cambio, alega, la pobre Sofía, traga que te tragará...
Lo dicho, son otros tiempos, con formas impuestas precisamente por aquellos que contemplan, anonadados, cómo se disuelve la auctoritas... aquella magia que te permitía cazar elefantes a cambio de llegar donde no puede llegar el Gobierno y de representar la influencia de una nación.
pd.- Lo más terrible de la vejez de uno mismo es descubrirla a base de los destrozos que te causa no contemplar con objetividad tu decadencia y la de tu país.
Los masivos cánticos de estos días proclamando al Rey chivo expiatorio de nuestra responsabilidad colectiva subrayan la miseria moral en la que estamos envueltos. El contenido del artículo de Zarzalejos, que les adjunto, es un apoteósico resumen de tal enfoque. Basta con sustituir Corona por Estado.
Su Majestad el Rey es una figura de dimensión histórica, cuyo protagonismo en la Transición democrática y en la ya larga etapa constitucional merece el reconocimiento y admiración de una gran mayoría de los ciudadanos. Por ello, es lamentable que unos cuantos pescadores en río revuelto aprovechen el accidente sufrido por Don Juan Carlos en su viaje privado a Botsuana, o el de su nieto Felipe, para cargar contra la Monarquía parlamentaria como «forma política del Estado», ignorando así su papel determinante en el funcionamiento de nuestro sistema democrático.
Al parecer, no pasa nada cuando se van de caza ciertos personajes menores próximos a la izquierda, y, sin embargo, la misma actividad es objeto de descalificación absoluta en este caso concreto, como si los eventuales derechos de los animales fueran diferentes según quién sea el cazador. Otros exigen información detallada sobre viajes privados y actividades de ocio, desarrolladas durante el fin de semana, cuya difusión choca frontalmente con el respeto debido a la intimidad de las personas.
La Corona es símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Don Juan Carlos cumple de forma ejemplar como árbitro y moderador, sin que nadie en justicia pueda formularse reproche alguno en una tarea tan delicada. Por fortuna, la atención médica inmediata, el rápido traslado a España y la exitosa intervención quirúrgica han reducido las secuelas del accidente, de tal manera que Don Juan Carlos volverá cuando proceda a ejercer en plenitud sus altas responsabilidades. En plena sintonía con la abrumadora mayoría social, ABC desea trasmitir al Rey de todos los españoles los mejores deseos de una pronta y completa recuperación.
Salgo en defensa del Rey porque hoy su defensa no es empresa fácil. Una malísima anécdota no puede enturbiar un reinado admirable. Inoportuno viaje a Botswana; inoportuno ocultamiento y una inoportuna caída. Lo último -exceptuando el dolor físico del Rey que se une al anímico que con toda seguridad siente-, es lo menos importante. En los últimos treinta años hemos amanecido en muchas ocasiones con el Rey lesionado. Eso se cura. En efecto, un año horrible para la Familia Real que no para la Corona. Para las personas, que no para la Institución. Para el presente demagógico, que no para un pasado rebosado de aciertos y permanentes servicios a los españoles que parece destinado a habitar la desmemoria.
El Rey se ha equivocado viajando a Botswana en los presentes momentos. Pero el Rey ha acertado en centenares de ocasiones y nadie ha aplaudido sus aciertos, entre otras razones, porque una buena parte de su labor y de sus gestiones no alcanzan el dominio público. En las redes sociales se frotan las manos los recalcitrantes republicanos. No. La Corona en España cuenta con un apoyo abrumadoramente mayoritario y no va a resignarse por unos elefantes de Botswana. Otra cosa es que, al fin, por reiteración, el Rey se aperciba del efecto contagioso de alguna mala compañía. Porque quien perjudica al Rey camuflado en la amistad, está perjudicando a todos los españoles.
Y el Rey se debe liberar de quien tanto le perjudica. No es fácil hacer comprender a mucha gente que los errores de las personas no pueden confundirse con errores institucionales. En tal caso, los aciertos del Rey serían sólo suyos. En tal caso, lo de los elefantes en Botswana en momentos tan inapropiados sería una levísima mancha en comparación con los logros y aciertos acumulados durante sus 37 años de reinado. No es justo que un error del Rey sea un error de la Institución que ha elevado hasta el máximo su prestigio, gracias a los buenos actos del mismo Rey. No tiene justificación amable el viaje en secreto del Rey a Botswana. Pero tampoco puede convertirse en una acusación resentida y lejana a la reflexión. Me consta que el Rey ha pasado por una época en la que ha tenido que enfrentarse, física y anímicamente, a muchas contrariedades.
Me preocupa más su ánimo que su físico, que está todavía preparado para experimentar nuevas fracturas de huesos, porque en ese aspecto, el Rey no ha sido nunca prudente. Y no me uno a quienes desean adelantar el curso de los acontecimientos. Un Rey de verdad, se muere Rey. Todos aquellos españoles que guarden un espacio para la gratitud, tenemos que ayudar, apoyar y estar junto al Rey. Y junto al Príncipe, clave de nuestro futuro. Esto no puede irse al carajo por unos elefantes. Pero insisto. Ayudar al Rey no es cerrar los ojos ante los errores del Rey como persona. Ayudar al Rey es, incluso, perder su afecto como consecuencia de la sinceridad. La sinceridad es uno de los elementos de la lealtad bien entendida, no el único, pero sí fundamental para intentar comprender su significado. Lo escribe el hijo de un padre que vivió siempre al lado del Rey que no iba a serlo, y por ello, liberado de toda suerte de intereses y privilegios.
Defiendo al Rey porque creo en su persona y en la Institución. España necesita la figura del árbitro que concilia los enfrentamientos, cada día más ásperos. Defiendo al Rey porque lo admiro y respeto. Ha sido uno de los grandes Reyes de nuestra Historia. Pero se acabó el silencio. El Rey, la Institución y la unidad de España no están seriamente amenazados por los republicanos y los sesgados. Están principalmente amenazados por un amigo del Rey con nombre de calle madrileña que mucho bien nos haría a todos renunciando a su alta amistad. El proveedor de elefantes y otras cosas.
El diplomático francés Román Gary escribió en los años cincuenta «Las raíces del cielo» aludiendo a los elefantes en su lento camino hacia su extinción, novela llevada al cine por John Huston. Gary alcanzó más fama por su matrimonio con la delicada y desdichada Jean Seberg («À bout de souffle») que en Los Ángeles desconcertaba al mexicano Carlos Fuentes porque mientras hacía el amor miraba los retratos de sus amantes en la mesita de luz. Los elefantes despiertan simpatía y son exterminados por los furtivos en busca del marfil y para hacer grandes ceniceros con sus pies. Son las raíces del cielo y las hembras poseen una inteligencia misteriosa que los etólogos aún no saben descifrar.
Como no soy republicano ni ecologista intransigente no objeto que el Rey cace lo que quiera legalmente, pero sus asesores de imagen necesitan un cursillo intensivo. La Casa del Rey no debe dar sustos. La Reina Isabel II puede viajar privadamente a la India a que se la coma un tigre de Bengala pero al primer ministro David Cameron no debe darle un infarto enterándose del regicidio por un telegrama. La Casa Real debería informar puntualmente al jefe del Gobierno sobre los viajes al extranjero de los Reyes, de él a Botsuana o de ella a Grecia, no por dar fe de austeridad como se jalea demagógicamente sino por procedimiento, por norma, por despacho ordenado. Obama no sale de EEUU sin una reunión previa con su vicepresidente. En una ocasión, Felipe González no podía nombrar a un ministro de Asuntos Exteriores porque el Rey, que debía firmar el decreto, ni estaba en España ni se le esperaba.
El Rey no puede estar transitando el camino del cementerio de los elefantes. Que tenga salud.
Este asunto sólo se ve bien cuando se examina la posibilidad de que el protagonista de los hechos fuese la segunda autoridad del Estado:
1. La agenda del presidente del Gobierno no es pública.
2. El presidente del Gobierno abandona su trabajo durante cinco días laborables, y sin tener en consideración las circunstancias políticas que vive España.
3. El presidente del Gobierno caza elefantes.
4. El presidente del Gobierno acepta que un grupo de empresarios le pague una cacería.
5. A 61 horas del accidente el presidente no ha dado información oficial sobre las circunstancias concretas de su viaje ni de su caída de la alta madrugada.
6. El presidente del Gobierno es un anciano de 74 años.
El Rey es la primera autoridad del Estado. Su nivel de irresponsabilidad (etimológico) es incompatible con una democracia. Pero eso ya se sabía. Lo peor es que es absolutamente incompatible con la imagen de la monarquía (moderna, dicen) que quiere proyectar.
Esta es la monarquía que a mí me gusta. Un infante, no sé, que juega con escopetas en el patio de su casa y se hiere. Un Rey que se va a cazar elefantes a Botswana (qué coño: una dura semana laborable de abril) y se hiere también. Quién va a reñir a quién, abuelito, dice Froilán.
Yo estaré siempre a favor de esa monarquía veraz, y no de la que casa príncipes con locutoras o infantas con balonmanos.
Una monarquía de reinas que escuchan a Brahms y de reyes que abaten elefantes. Salve.
"«No sabía yo entonces que para matar a un elefante hay que trazar una línea imaginaria que le atraviese la cabeza de oreja a oreja. Por lo tanto, como el elefante estaba de costado, debí apuntar intuitivamente al oído. En realidad apunté unos centímetros más adelante, creyendo que el cerebro estaría algo más adelantado.
Cuando apreté el gatillo no oí el restallar de la bala ni sentí el retroceso del arma --es algo que nunca se percibe cuando se da en el blanco--, pero sí me llegó a los oídos el diabólico rugido de la muchedumbre alborozada. En ese instante, en un lapso brevísimo, tanto que cualquiera habría pensado que era prematuro para que la bala hubiera llegado adonde iba destinada, un cambio misterioso, espantoso, había sobrevenido al elefante.
No se movió, ni cayó al suelo, pero cada una de las líneas de su cuerpo se había alterado. Parecía de súbito golpeado, encogido, inmensamente avejentado, como si el terrible impacto de la bala lo hubiera paralizado sin abatirlo. Por fin, al cabo de lo que pareció un buen rato --yo diría que unos cinco segundos-- se hincó débilmente de rodillas.
Se le abrió la boca babeante. Una senilidad enorme parecía haberse adueñado de él. Cualquiera habría dicho que pasaba de los mil años de edad. Volví a disparar al mismo blanco. Con el segundo disparo no se desmoronó, sino que logró levantarse con desesperada lentitud y aguantó débilmente en pie, aunque con las patas combadas y la cabeza gacha. Disparé por tercera vez. Ése fue el tiro que acabó con él. Se pudo ver a las claras la agonía que le produjo y le sacudió todo el cuerpo y le arrancó de cuajo la fuerza que pudiera quedarle en las piernas.
Al derrumbarse, aún pareció levantarse un momento, pues aun cuando las patas traseras se hundieron bajo su peso pareció descollar como una roca inmensa que cayera rodando, la trompa erguida hacia el cielo igual que un árbol. Barritó por primera y única vez. Y quedó abatido, el vientre vuelto hacia mí, con un estúpido estrépito que pareció estremecer incluso el suelo donde estaba yo tendido.»
Babia es una comarca de León que linda con Asturias, un hermoso valle al que los reyes leoneses de la Edad Media se retiraban para cazar y descansar. Cuando alguien preguntaba por el monarca, la respuesta obligada era «su majestad está en Babia», expresión que ha llegado hasta nuestros días con un significado no ejemplarizante.
El miércoles pasado la prensa española daba noticia del accidente del nieto mayor delRey,que se pegó un tiro en el pie en la finca que su padre tiene en Soria. Este diario abrió con la expresión asustada del niño: «El abuelo se va a enfadar mucho». Santa inocencia. El abuelo debió de pensar allá en Botsuana: «De raza le viene al galgo».
Resulta que el Rey se ha ido al sur de África en compañía no idónea durante la semana más negra de la economía española, con la prima de riesgo disparada hacia la intervención y la presidenta argentina desbocada hacia la expropiación. Viene a decir Wittgenstein (Ludwig Josef, que era filósofo y de la rama austriaca de su familia) en su Tratado Lógico-Filosófico que todo lo que se puede decir se debe decir de manera clara y que, si hay algo de lo que no se puede hablar, hay que callarse. Ella era otra Wittgenstein. Esos son otros López, que se dice en los ambientes plebeyos.
Y se ha ido a cazar elefantes. El único ministro que le dimitió a Zapatero fue Bermejo por una aventura cinegética equivocada. La caza es delito de lesa Humanidad, la única razón que podía costarle el cargo. Si era políticamente inaceptable que el ministro de Justicia se cargara al papá de Bambi aún es peor que el monarca dé chicharrón al de Dumbo.
La Reina se fue a celebrar la Pascua ortodoxa con su familia a Atenas. El Rey no puso fin a su safari por el accidente de su nieto y Doña Sofía no interrumpió su visita a la familia por el accidente de su marido, váyase lo uno por lo otro. Babia estaba esta semana en Botsuana y a ver quién nos dice a la luz de estos faroles que España no es Grecia.
Hay alguna circunstancia más que va a cargar de significantes esta crisis. El próximo 14 de mayo los Reyes de España cumplen sus bodas de oro. Por si esto fuera poco, 11 días después se celebrará en Madrid la final de la Copa del Rey, con las aficiones del Athletic y del Barça garantizando bronca, como en la final de Valencia. Es la teoría de los marcos de Lakoff, recogida en un librito entretenido, No pienses en un elefante. Un día les hizo esa petición a sus alumnos y ninguno pudo sustraerse. El elefante es un animal tan rotundo, tan excesivo en sus apéndices que es imposible escapar al marco que define. Y el Rey se ha ido precisamente a cazar elefantes.
El 25 de mayo, en la final de la copa que lleva su nombre, puede que vaya a entregar el trofeo o que la rehabilitación de su cadera se lo impida. En cualquiera de los dos casos, algunos miles de hinchas mirarán hacia el palco presidencial del Manzanares para ver dibujado con toda nitidez el ele- fante de Lakoff, con sus orejotas, su trompa, sus colmillos, esas patazas y sus cuatro toneladas. Hoy Babia es territorio Imserso. Para vivir en Babia hay que abdicar, que es la forma de prejubilación que les cumple a los monarcas.
El Rey ha hecho que el vaso de muchas paciencias haya rebosado. La opinión pública -y publicada- recibió ayer con perplejidad la noticia de que Don Juan Carlos había sido operado en la Clínica San José de Madrid durante la madrugada del sábado de una fractura múltiple de cadera a consecuencia de una caída en Botsuana (África central) mientras participaba en una cacería de elefantes. Se desvelaba así la razón por la que el Jefe del Estado no había aparecido en público desde el pasado domingo de Resurrección, ni siquiera para visitar a su nieto mayor, Felipe Juan Froilán, primer hijo de la infanta Elena, ingresado en la clínica Quirón de la capital tras propinarse accidentalmente un disparo en el pie cuando pasaba en Soria sus vacaciones de Semana Santa con su padre, Jaime de Marichalar. El entorno del Rey había lanzado la especie de que estaba "muy afectado" por el accidente que le evocaba el que protagonizó él mismo y que acabó accidentalmente con la vida de su hermano, el infante Don Alfonso en Estoril en 1956. La realidad era muy otra: el Jefe del Estado -al parecer, invitado- se había trasladado a Botsuana, país al que se desplazó también en 2005, para practicar la caza mayor -de elefantes- ocultando el viaje bajo el eufemismo de su "carácter privado".
El desplazamiento del Rey al país africano -en el que España no tiene representación diplomática y con un sistema de comunicaciones precario- se producía después de que el 3 de abril viajase a Kuwait para "impulsar las relaciones políticas y económicas con aquel país", sin que tampoco este desplazamiento constase en su agenda oficial ni se diese noticia previa del mismo. Lo más llamativo es que el Don Juan Carlos viajó al pequeño Estado árabe sin la compañía de un ministro de jornada, como manda no sólo la tradición, sino como también exige el refrendo -a efectos de cualquier tipo de responsabilidad- de los actos y palabras del Jefe del Estado según el artículo 64 de la Constitución.
La agenda del Rey tampoco fue desvelada por su Casa para saber con exactitud cuántos días de la Semana Santa pasó Don Juan Carlos en Palma de Mallorca. Según entornos próximos al monarca, el Rey parece sumamente renuente a dar conocimiento de sus actividades. Así sucedió cuando, a petición suya, se reunió en la sede de Telefónica el pasado 20 de marzo, con dieciséis de los diecisiete miembros del Consejo Empresarial de la Competitividad, que agrupa a los principales dirigentes de las grandes compañías españolas. El almuerzo se conoció por una filtración a El País y El Mundo que publicaron el domingo 25 de marzo en primera página una fotografía del acto a cinco columnas. A lo largo de la mañana de ese día, y ante el revuelo causado por la inédita exclusiva, la Casa del Rey -que asumió el error de considerar privado el encuentro pero que negó la autoría de la filtración- distribuyó a través de la agencia EFE las imágenes del monarca y los empresarios pero ya pasadas las 11 horas de la mañana.
Estos comportamientos del monarca se producen, además, después de la exclusión de la Casa del Rey -y por lo tanto, de las actividades del Jefe del Estado- del anteproyecto de Ley de Transparencia que aprobó el Consejo de Ministros el pasado mes de marzo. La vicepresidenta del Gobierno salvó esta omisión refiriéndose a la ambigua naturaleza jurídica de la estructura de apoyo a la Jefatura del Estado, cuyas cuentas, aunque sometidas al control de un interventor del Estado en excedencia, sólo son conocidas en sus partidas generales, sin detalle, y sobre las que el derecho de petición de conocimiento de los ciudadanos no será efectivo. Tanto en los círculos gubernamentales como parlamentarios, se reconocía que el monarca había perdido "una oportunidad de oro" para seguir impulsando el acercamiento de su Casa a los ciudadanos, más aún después de la incorporación a la misma de nuevo director de comunicación -Javier Ayuso- y la determinación con la que el Jefe de la misma -Rafael Spottorno- manejó la descalificación de la conducta ("poco ejemplar") del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, imputado por varios delitos -prevaricación y falsedad, entre otros- en el llamado caso Palma Arena. Para librar a la institución de la Corona del desgaste de la presencia del Duque de Palma y de su mujer la Infanta Cristina, ambos han sido apartados del protocolo real, suspendiéndose así las asignaciones que la hija del Rey percibía por la representación que ostentaba en actos y eventos.
De hecho, según fuentes de toda solvencia, "Don Juan Carlos se encuentra abrumado por los problemas familiares" en alusión, no sólo a la delicada tesitura en la que le han dejado los Duques de Palma, sino también por el público y notorio fracaso de su matrimonio con Doña Sofía, de la que vive prácticamente separado. Su estrecha e íntima amistad con Corinna zu Sayn-Wittgenstein hadejado de constituir un rumor para convertirse en una certeza, hasta el punto de que existe ya documentación acreditativa de que acompaña a Don Juan Carlos en viajes al extranjero y asume funciones de representación oficiosas. El apartamiento de la infanta Cristina de los actos oficiales y protocolarios, y la ruptura del matrimonio de los reyes, ha convertido a la familia Borbón Grecia en "desestructurada y mal avenida, con frecuentes enfrentamientos más o menos explícitos", según fuentes de su entorno.
La Reina, sin embargo, entiende que "su condición personal de madre del heredero de la Corona y esposa del Rey" le compromete a seguir manteniendo las formas y asumir sus obligaciones oficiales, pese a los gestos crispados del monarca hacia ella. Especialmente evidentes cuando el Papa visitó España el pasado mes de agosto o cuando el pasado 15 de marzo su marido le instó abruptamente con un "¡déjame terminar!" en un acto celebrado en la Fundación La Caixa durante el que Don Juan Carlos dijo que "el paro juvenil me quita el sueño". Doña Sofía se ausenta habitualmente de España para trasladarse a Londres donde "se encuentra a gusto con su hermano Constantino y sus sobrinos". Ayer, la Reina estaba en Grecia a donde había viajado para celebrar la Pascua ortodoxa y no está previsto su regreso hasta mañana.
Por otra parte, Don Juan Carlos atribuye a su esposa buena parte de la responsabilidad en los "matrimonios poco idóneos" de sus hijos. Doña Elena, divorciada de Jaime de Marichalar, sometido ahora a una investigación policial por posible imprudencia al permitir a su hijo Felipe Juan Froilán manejar una escopeta de caza; Doña Cristina, casada con Iñaki Urdangarin, en un trance penal gravísimo, y el propio Príncipe de Asturias esposado con Doña Letizia Ortiz, divorciada, matrimonio que se le planteó por su hijo como un ultimátum en octubre de 2003: o aceptaba su enlace o renunciaba a la sucesión. Para acreditar ante su padre la firmeza de su decisión, Don Felipe no asistió el 12 de octubre de ese año al desfile militar que celebra, como todos, la fiesta nacional de España. El primero de noviembre de ese año se anunciaba oficialmente el enlace del heredero.
"Es necesario un cambio de rumbo"
Fuentes tanto del Partido Popular como Socialista creen que el Rey "no ha entendido los gestos de adhesión que ha recibido", primero el 27 de diciembre pasado con motivo de la apertura en el Congreso de la X Legislatura de la democracia y, después, el pasado 19 de marzo en el oratorio de San Felipe Neri de Cádiz con motivo de la conmemoración del bicentenario de la Constitución allí aprobada en 1812. "No le estábamos ofreciendo patente de corso, sino reconociéndole sus méritos en estos años de reinado y transmitiéndole apoyo para el necesario cambio de rumbo que debe emprender la institución" manifiestan estas fuentes, ayer "desoladas" ante lo que consideran "una pésima imagen del Rey y de la Corona".
Porque lo que se estima gravísimo es que Don Juan Carlos haya estado cazando en Botsuana cuando se ha desatado una grave crisis internacional con Argentina a propósito de Repsol-YPF y se ha incrementado la ofensiva de los mercados contra la deuda soberana española (ha escalado por encima de los 430 puntos básicos). El Ibex 35 registraba la pasada su peor semana del año y se situaba en niveles de hace tres. A mayor abundamiento, el Rey debía estar pendiente de la Cumbre de las Américas que se celebra en Bogotá, ya que la representación de España con los países hispanos le es encomendada de manera especial por la Constitución. Y en los países americanos se juega nuestro país una enormidad de intereses económicos, financieros y empresariales.
El apoyo que ha recibido Don Juan Carlos no ha sido sólo el institucional de las Cámaras. También de otras instancias. Las fuentes citadas aluden a "cómo se mojaron algunos medios de comunicación" en la defensa de la Corona y, "especialmente, el diario El País, con bastante coste editorial". Efectivamente, el diario de Prisa publicó el pasado 4 de marzo un editorial que arrancaba de la primera página titulado El caso Urdangarin y el futuro de la Monarquía. El texto se apoyaba en las palabras del mensaje del Rey del pasado 24 de diciembre ("necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos") y sostenía que "sólo la frivolidad, el populismo y el amarillismo periodístico, o la mezcla de los tres, permiten confundir la crítica que merece el comportamiento no ejemplar de Iñaki Urdagarin con un debate sobre el futuro de la monarquía", añadiendo que España "no necesita de un debate artificial sobre la Jefatura del Estado (...)" porque "el Rey y la Corona han rendido y seguirán prestando servicios impagables a la libertad de nuestros ciudadanos, a la democracia española, a su construcción y desarrollo y a su prestigio e influencia en la escena internacional". El periódico de referencia de la izquierda española señalaba, no obstante, la necesidad de superar "corsés y rigideces" en la institución, "cuando no el oscurantismo" que atribuía a "quienes adulan" al Rey. El diario, además, se inclinaba, por mejorar la transparencia de la institución y la protección del heredero, competencias que corresponden a las Cortes.
Todo este amparo institucional y mediático ha quedado en entredicho con los últimos comportamientos del Rey que, según fuentes del entorno de la Zarzuela y de los dos principales partidos, "ha de elegir entre las obligaciones y servidumbre de la Jefatura del Estado y una abdicación que le permita disfrutar de una vida diferente". No se maneja la hipótesis inmediata de la abdicación de Don Juan Carlos, pero sí la necesidad de aprobar lo antes posible la ley orgánica que prevé en el apartado 5º del artículo 57 de la Constitución: "las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán mediante una ley orgánica" y de materializar la reforma de ese mismo artículo para suprimir la prevalencia del varón sobre la mujer en la sucesión.
Además, según insisten estas fuentes, "la irresponsabilidad del Rey con este viaje a Botsuana, no es solamente institucional y política, sino también personal, porque es evidente que su estado físico desaconseja esas aventuras cinegéticas". Efectivamente, el Rey ha sido sometido en pocos años a ocho intervenciones quirúrgicas, siendo las más serias las de extirpación de parte de un pulmón, una artroscopia de rodilla y reparación del talón de Aquiles. Ahora, la fractura de cadera -que a su edad, 74 años, podría presentar complicaciones- requerirá de una muy larga convalecencia que pondrá a prueba las capacidades bien contrastadas del Príncipe de Asturias que ya ha cubierto precedentes ausencias.
A mayor abundamiento, existe cierto "bochorno" por la falta de sensibilidad del Jefe del Estado al desvelarse que caza elefantes, especie en recesión cuyos colmillos son mercancía de valor en las transacciones negras de marfil, en detrimento de países pobrísimos como Botsuana que están siendo esquilmados. Sin olvidar el "alto coste material de estas cacerías que superan los 25.000 euros por escopeta, más desplazamientos, alojamiento y manutención, todo ello incompatible con un mínimo criterio de austeridad".
En medios gubernamentales se teme que la tendencia de baja valoración de la Monarquía que se empezó a comprobar, primero entre los jóvenes, desde el inicio de este siglo, y luego generalizada, se agudice con acontecimientos como el de Botsuana. En 2006, los consultados por el CIS sobre la Corona (entre 18 y 24 años), la suspendían con un 4,77 y en 2008 con un 4,93. En el último registro demoscópico del CIS sobre la Jefatura del Estado, que data del pasado mes de octubre, registró, en el conjunto, un inédito suspenso: 4,89. "El asunto concierne al Gobierno también" indican fuentes del entorno de La Zarzuela. Efectivamente: el Rey asumió criterios más disciplinados con González y, especialmente, con Aznar, pero no así con Rodríguez Zapatero. "Rajoy a este respecto, está inédito". Pero parece claro que si España ya tenía un grave problema con su modelo de Estado -el autonómico-, a partir de ayer -81º aniversario de la proclamación de la II República Española el 14 de abril de 1931-, el país tiene un muy serio problema con la forma de Estado, es decir, con la Monarquía parlamentaria porque la Corona ha entrado en barrena con un más que preocupante diagnóstico político y social.
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Ayer les comentaba a tenor del hábito masculino sobre las loas al pecho femenino. Se han escrito cientos de libros y expuesto montones de teorías al respecto, pero no es mi intención centrarme ahora en ellas. Me interesa más bien hasta qué punto puede asomar el cretinismo ecofeminista en el asunto, basándose, tradicionalmente, en la majadería de que la mujer se arreglaba para gustarse a sí misma.
Ultimamente, ante la espectacular proliferación de la cirujía de la estética imperante, de recomposición del cuerpo para adaptarlo al canon del momento, las doctrinarias de género están dando un giro a sus argumentos para encontrar la eterna culpabilidad de su discurso: el hombre y su violencia de género.
A tal despropósito, es de obligado cumplimiento citar la aportación que la revista de El Mundo 'Yo Dona', el pasado sábado 24, en su afán de reunir a lo mejorcito de cada casa por lo que se refiere predicar contra a la violencia machista y sus derivados, inventándose modalidades para que ésta no decaiga [?].
Esta vez, con motivo de la cirujía estética, publica una 'tertulia' en la que participa una ‘psicóloga clínica y escritora', directora de Clavesalud, Laura García Agustín, que se permite la siguiente joya:
"Los psicólogos empezamos a detectar una nueva variante de violencia psicológica hacia la mujer. Bastantes hombres están exigiendo a sus parejas que se operen el pecho o los glúteos."
Creo que es difícil superar una sandez, precisamente contra la mujer, de tal calibre. Esa manifestación sí es violencia de género idiota o, peor, de género devaluatorio. Y es que a algunas mujeres no precisan de la policía: se detienen ellas mismas. Confundir sadismo con masoquismo es demasiado.
Más abajo pueden leer un poquito más. Todo lo que he podido aguantar.
Tertulia en Yo Dona, 230312, de Teresa González Manso. Vía Kantabro.
"[...]
Teresa Arizti [Marketing Manager&Business Development de la cadena de Perfumerías Douglas]; Lola Carretero [Periodista. Colabora en la Cadena SER, TVE y 13TV]; Laura García Agustín [Psicóloga clínica y escritora. Directora de Clavesalud] y Montse Escobar [Directora de la División de Comunicación de Grey Group Spain y bloguera - essentialpeople.blogspot.com], debaten sobre este asunto de actualidad.
[...]
¿Este culto a la belleza es síntoma de una sociedad superficial que prioriza la juventud y la imagen por encima de valores más sólidos?
[...]
Laura:
Los psicólogos empezamos a detectar una nueva variante de violencia psicológica hacia la mujer. Bastantes hombres están exigiendo a sus parejas que se operen el pecho o los glúteos.
Teresa:
¡Es inaceptable que consintamos que se nos exija que pasemos por un quirófano porque no gustan nuestros glúteos! Pero... ¡es que estamos locas!
Laura:
Generalmente son chicas jóvenes, de entre 30 y 40 años, que nunca se habían planteado algo así, pero, ante el temor, o la amenaza, de que ellos puedan dejarlas por otra, claudican.
Lola:
Entonemos también un mea culpa. Las mujeres somos tontas y, en lugar de callarnos, empezamos a decirles: ‘¿Has visto que bultitos de celulitis me están saliendo?' No sabemos valorarnos. Somos nosotras mismas quienes les enseñamos a enjuiciarnos negativamente.
Montse:
Pero esa chica que se somete a una operación que no desea porque se lo pide su pareja, ¿acaso tiene un hombre perfecto a su lado?
Laura:
Probablemente no. Pero nosotras también les reclamamos que se cuiden cada vez más; que no engorden demasiado o no se abandonen físicamente. Por supuesto, se trata de pedirles que mantengan un buen aspecto y no de esclavizarlos con su imagen.
[...]"
•
NOTAS.-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
La cantada de Forges, ayer en El País, se asemeja, con retraso, a la que en 1965 marcó la trayectoria de Victor Manuel, homenajeando al dictador [ver ut supra]. Tiene, bien es verdad, el aspecto positivo de que los progrecejistas ya no pueden esconder que el Estado del Bienestar, que ahora la crisis nos reduce drásticamente, es obra del tardofranquismo. Y no pueden, precisamente porque ellos lo vivieron, lo disfrutaron y ven, atónitos, cómo se lo quitan de las manos teniendo que reconocer que, en este caso y a tales efectos, aquél tiempo pasado fue mejor que el que parece que nos espera.
Su cante evidencia, simultaneamente, que la muchachada socialista -que tanto palmeó contra el calificado estúpidamente como 'genocida' por los guerracivilistas- se dedicó durante décadas a dilapidar los logros sociales del dictador, dando abrazos, piscinas municipales y cheques gratis a costa del contribuyente.
Y eso lo tenemos que pagar entre todos y, por tanto, también les toca a ellos que, además de rascarse el bolsillo, tendrán que ocultar su enrojecida cara de la vergüenza pública con sus acostumbrados pañuelos palestinos. Hasta ellos reconocen ya -aunque todavía en privado- que lo del amor a ZP en su papel de 'Alicía en el País de las maravillas', durante casi ocho años, fue una pasada. Que nos ha conducido a la ruina.
transpuso el Derecho Administrativo francés de la mano del catedrático Eduardo García de Enterría; el derecho laboral prosocialista, de la mano del catedrático Manuel Alonso Olea; el Sistema Nacional de Salud y el de la Seguridad Social, de la mano de su Movimiento Nacional y Ministros de Trabajo; los planes de desarrollo, de la mano del Catedrático Laureano López Rodó y del Opus; colaboró decisivamente en la reinstauración de la Monarquía, amparando como figura sucesoria a Juan Carlos I, desde la edad de 10 años [1948]; llenó el país de obra pública y especialmente de esenciales embalses de agua, hasta el punto de que se le conociera también, humorísticamente, como 'el pantanos'; las famosas ferias y fiestas regionales, de pasado exclusivamente taurino, las desarrolló culturalmente de la mano de las Juntas festeras; las pagas extras, los puentes y el mes de vacaciones, de la mano de....; etc.
Todo lo cual puede explicar parte del por qué nuestros mayores le aguantaron, plácidamente, hasta que se murió de puro viejo... Dictador sí, pero no de la catadura, por ejemplo, de los Castro. Nada que ver.
La realidad raramente prevalece sobre nuestros prejuicios. El PP no es ya un heredero del franquismo, sino un superador de su obra. Ni Franco se hubiera atrevido a los que nos han hecho estos. No se le acaba de encontrar el intríngulis al razonamiento o así. En primer lugar, no parece que Franco se cortara por timidez a la hora de hacer nada, pero suena bien ese ‘ni Franco (se habría atrevido)'. Pues buenos somos nosotros para dejarnos imponer nada. Hemos pasado de odiar el franquismo a llamar ‘franquista' a todo lo que odiamos.
Hay una contradicción evidente en la revisión del franquismo como si fuera un todo uno desde 1936 hasta 1975, lo que lleva a la progresía a considerar a veces que la represión en los años 70 es la misma que en lo 40. Las jóvenes víctimas de la memoria histórica creen de buena fe que no se podía leer a Miguel Hernández o a Neruda. ¿Quiere decir Forges que Franco tenía más conciencia social que el PP? Parece una interpretación falangista de la historia.
Observen, en penúltimo lugar al comisionista ideal del dibujante. Media melenita al viento y manos sobrecogedoras, lo que le denota como un liberal cabeza de huevo del PP. Si fuera un banquero, sería gordo y llevaría gafas negras. Para él no cuentan hechos. por ejemplo que la comisión ilegal más grande jamás percibida la cobraron dos alcaldes socialistas de Ciempozuelos: 40 millones de euros por recalificación de terrenos. El asunto debe de estar en un cajón de los sumarios perdidos modelo Garzón desde 2006.
Tampoco pesan en su ánimo los periódicos del día. ¿De qué día? Del que ustedes quieran, sobre los enjuagues de Andalucía, los EREs, Invercaria, esas reuniones en la cumbre entre el PSA y la Junta para borrar rastros, ese director de Trabajo que se fundía el dinero de los parados en coca y putas con su chófer. ¿No indica esto una llaneza en el trato y un sentido del igualitarismo que jamás practicarían los señoritos de la derecha? Estaría bien que Forges se hiciera eco alguna vez de lo que pasa y dibujara un trincón con trenca. la trenca que trinca, qué hermosa aliteración.
Por último, recordarle al dibujante que ‘señuelo' significa ‘cebo'. Lo que seguramente quería decir él es ‘excusa' o ‘coartada'.
•
NOTAS.- Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
D. Ricardo J. Vicent es un impresor, litógrafo y editor valenciano de obligada referencia internacional por su dilatada trayectoria profesional, que tiene sus orígenes familiares en la imprenta de Castellón de la PlanaFrancisco Segarra Pla, creada a mediados del XIX. Tal empresa la continuaron sus hijos Francisco y José, después su nuera Amparo Vicent Carbonell, siendo referencia de la que crea en Valencia el hermano de ésta última, Ricardo Vicent Carbonell, fundador de 'Artes Graficas Vicent' y padre del académico al que hoy nos referimos. Ricardo J. Vicent fundóVicent García Editores y el resto de empresas del grupo editor que hoy preside.
Desde muy temprana edad participaba con su familia de los aconteceres diarios de la imprenta. Le gustaba componer, ajustar el molde, imprimir con la pequeña Boston. Y más tarde, con su padre, la litografía, la prensa, la piedra, la plancha,... la atracción del color fue enorme. Se deleitaba combinando los fondos planos, las cuatricomías, los tipos de letras, intentando descubrir los matices que pudieran embellecer o mejorar cualquier impreso. En los albores de su juventud pasó su aprendizaje en Alemania, en las grandes fábricas de maquinaria gráfica, y en las mejores empresas de artes gráficas, que poseían sus propios departamentos y escuelas técnicas. La escuela alemana puso habilidad y modernas tecnologías en lo que hasta ese momento había sido vocación.
Ricardo J. Vicent lleva ejerciendo la profesión de impresor y editor de una manera continuada desde el año 1959, y ha dirigido desde entonces su propio equipo de impresores, editando libros que han merecido elogios en todo el mundo. Está en posesión de numerosos galardones y distinciones de la especialidada y cabe destacar de entre ellos el que le fue otorgado en 1992 por la ciudad de Maguncia y la Internationalen Gutenberg Gesellschaft, el Premio Gutenberg.
En su actual etapa y formando equipo con su familia, como tradicionalmente, su actividad está especializada en los facsímiles de manuscritos, incunables y libros antiguos, con cuidadísimas ediciones que pueden considerarse un homenaje a los impresores y editores de épocas pasadas, por su calidad y acabado, enormemente valorados por coleccionistas, biblliófilos y grandes bibliotecas de todo el mundo.
Este gran pionero deja, pues, para la Historia, sus conocidas obras de arte bibliográficas, que son un compendio, manchado de cautivadora tinta, de la creatividad en el mundo del facsímil y por ende, de la imprenta y el arte valencianos.
Influencia que ejerció la dominación de los árabes en la agricultura, industria y comercio de la provincia de Castellón de la Plana. Don Melchor Bellver y Don Vicente del Cacho. Memoria premiada en los juegos florales que celebró la Sociedad Valenciana de Lo Rat-Penat el año 1888, y publicada bjo los auspicios de la Excma. Diputación de dicha provincia. Lema: Suum cuique. Castellón. 251 pgs. Imprenta de Fco. Segarra. 1889.
Este libro contiene los Fueros del rey Jaime I y de Alfonso II de Valencia y está signado por el notario Boronat de Pera, quien dirigió la recopilación por mandato del rey Alfonso (lo que confirió al libro carácter de ley). En los años posteriores al 1240 las aspiraciones de la "costum" dependían de la voluntad del Rey, que la había concedido. Por eso la ciudad y algunas villas trataron de obtener la irrevocabilidad del derecho valenciano por parte del Rey, la definitiva constitución del Reino como Estado soberano.
Ello tuvo lugar en abril de 1261, en que consta la celebración de las primeras "Corts" valencianas, en las cuales el rey Jaime juró los "Furs" y las "Costumes" de Valencia, y dispuso que, de igual modo que él había jurado y confirmado los fueros y las costumbres, sus sucesores lo jurasen también ante la "Cort General", al comienzo de su reinado.
Edición de Ricardo J. Vicent. Valencia, 1976. Del conservado en la Biblioteca Municipal de Valencia. Tirada de 2.000 ejemplares, numerados por notario. Encuadernado en piel de cabra tintada a mano. Caja estuche que incluye facsímil y estudio. Papel envejecido de fabricación especial, imitando a la vitela. Libro Estudio con la adaptación del texto de los fueros de Jaume el Conqueridor y Alfons el Benigne de la edición de Francesc-Joan Pastor (Valencia, 1547) con arreglo a los mismos fueros del manuscrito de Boronat de Pera del archivo municipal de la Ciudad de Valencia. Realizado por Arcadi García i Sanz (Profesor Emérito de la Universidad Jaume I de Castellón), y traducido por Alfons Guirau i Sichart (Licenciado en Filología; y Profesor de la Universidad de Valencia). Consta de 238 páginas. TOTALMENTE AGOTADO.
•
NOTAS.- Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.
Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).
• ADVERTENCIA SOBRE COPYRIGHT: Este es un blog no comercial. Las imágenes, música y documentos se editan citando la fuente gratuita [donde se encuentra, de forma libre y sin exigencia de abono de derecho alguno, exactamente lo mismo]. En caso de existir COPYRIGHT si, por error, se hubiera publicado algo inadecuadamente, comuníquenoslo y el documento, la imagen o la música serán eliminados de forma inmediata. Gracias.
No a la violación de las comunicaciones en internet. Sí a los derechos de autor ajustados a las nuevas tecnologías. No a la subsistencia de intermediarios videográficos sin futuro, encarecedores artificiosos del valor del producto. Sí al precio y comercio justo. No a la estafa.