San Valentín, año 2010.
(Colaboración especial de El xiquet (niño) de Columbretes).
Esta semana tengo que celebrar San Valentín, valedor del amor entre personas.
He dicho bien: entre personas, porque todos somos iguales ante el amor: no importa el sexo.
Voy a colocar el mantel nuevo, el estampado de cartas con corazones rojos; nunca negros.
El cava lo pondré catalán, al fin y al cabo es un buen producto español.
Para después de la romántica cena, me mostraré tal y como soy, es decir, sin tapujos: con lencería insinuante, incluido el liguero, bien rojo.
No faltarán los aceites perfumados de miel ni la bolsa "extrasex", con todos los avances tecnológicos que nos brinda, para la ocasión, el comercio especializado.
Solamente me queda por resolver un pequeño problema: con quién celebrarlo.
No se si estar con Lidia, maravillosa hembra de parábolas invencibles, que me obliga a jadear hasta la extenuación, o con Pedro, ejemplo de belleza y definición muscular: brutal estética que me lo pone todo como los chorros de Úbeda.
Ahora que caigo, ¿por qué no los dos?: nos matrimoniamos los tres juntos hace poco.
(El xiquet (niño) de Columbretes).



lasepulvedana dijo
Genial, Columbretes. En el estatuto de Cataluña se acaba de aprobar la poligamia.
14 Febrero 2006 | 08:46 AM