Terminal K. Carta de una cotorrera.
(Colaboración especial de Burriana, París y Londres)
Estimadas busconas:
Mi colega y amiga María Cayetana, natural de Torrecillas de la Tiesa, en Cáceres, me invitó esta semana -razón por la que no os he remitido mi epístola- a pasar unos días en su solariega mansión, con el propósito a participar en las “II Jornadas Nacionales de Etica, Coito y Sexualidad” que se celebraron en la atractiva, emblemática y seductora capital de su provincia.
El Palacio de los Golfines de Abajo- mejor nombre imposible-, en donde, tiempo ha, se alojaron nuestros muy amados Fernando e Isabel, fue el centro de la reunión. Una apacible pareja de zancudas ubicadas en el vecino tejado de la Torre de las Cigüeñas, nos recordada el cuidado y presteza que se requiere en nuestro oficio, y se ponía a nuestra disposición.
En el acto de apertura, la presidenta autonómica y del comité de honor resaltó la elevada inscripción y asistencia de las profesionales a las jornadas, y nos invitó a participar en las mesas/camas redondas diseñadas, con el objeto de actualizar nuestros conocimientos en la materia.
Nos estimuló a embelesarnos en la historia, en la gastronomía, en los monumentos, en los botellones-orgías, en las grandes corridas, en los contenedores “embolats”, y en los improperios, infamias y baldones pandilleros muy típicos de esta geografía. Los aromas del cerezo en flor envolvían el encanto del atardecer primaveral, y el verbo fácil de la anfitriona circundaba a mi pobre cofrade Pedro de Alcántara.
Dos grandes áreas temáticas me sedujeron: “Etica, coito y soledad”; y el Symposium satélite: “Burdeles y gestión de calidad: Normas ISO-69”.
Entre las comunicaciones orales y anales: “Combustibles para el placer”, fue la más relevante.
Etica, coito y soledad.
Decía Mercé Aspardenya, profesora de lingüística semántica, del Departamento de Filosofía Moral, de la Universitat Vives, que para un buen coito-orgasmo se precisa de un buen talante, término de moda, entendido éste como el modo primitivo y sin educar con que nos enfrentamos con la realidad placentera, sea en género, número o especie.
Y que por repetición de estos vetustos actos originales nos forjamos el hábito de adquirir virtudes y actitudes que van componiendo nuestro carácter, nos ubicamos en nuestro quicio de la mancebía, y vivimos moralmente.
O séase, follamos como la naturaleza nos dio a entender, seguimos fornicando más y más, adquiriendo, por ende, sentimientos, inteligencia y razón, ingredientes de una vida feliz, y acabamos, en consecuencia, siendo virtuosas con valores morales. Manda uebos. Y eso lo dice la ética.
De la misma manera, cuando esos actos los practicamos desde nuestra radical soledad, en solitario, desde ese talante graciable que nos ha dado la naturaleza, nos adornamos con las mismas santidades morales.
Ya no valen, pues, posicionamientos caducos y obsoletos, que nos acusen de viciosas y que rechacen nuestros valores. Los cielos son nuestros valedores. Y nosotras sin caer.
Gestión de calidad: Aplicación en los burdeles de las normas ISO-69.
La otra ponencia, Symposium satélite, que descolló en el congreso fue la expuesta por el doctor Casto Pajón del Canadian Memorial Center sobre la necesidad de estandarizar, orientar, coordinar, simplificar y unificar los placeres sexuales y el coito cotorreril para conseguir una mejora de la calidad y una mayor satisfacción del cliente. Y sobre todo tender a la felicidad.
Realzaba el profesor Pajón, siguiendo a Bertrand Russell, que en el putero hay que prevenir sus causas de infelicidad, que grosso modo residen en: Miedo al aburrimiento. Soledad. Exceso de competitividad. Estrés. Envidia. Sentimiento de culpa. Manía persecutoria. Miedo al “ qué dirán”.
Y enseñarle a soñar, crear, ilusionarse,... Muy interesante.
Finalmente, en la comunicación oral: “Combustibles para el placer “, me sorprendió el último grito europeo sobre el asunto: la introducción en la zona vaginal y anal de enemas de metilanfetaminas, como estimuladores, mantenedores y prolongadores del coito. Aparte claro los clásicos: el alcohol, la cocaína, el éxtasis, el cannabis, el GHB, la ketamina, etc. y una sustancia que vuelve a ponerse de moda: la Kina San Clemente.
Y gracias a las cigüeñas no me quedé tirado en la Terminal 4 de Barajas, zona de embarque K, de Iberia, como no podía ser menos, por cuanto me trajeron volando de madrugada a mi Valencia querida.
Burriana, París y Londres.
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Escudo de la Casa del Sol. Siglo XV, Cáceres (España).


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puranieve dijo
Cotorrera, echaba de menos tus cultas, sensibles y literarias cartas.
Un placer. Y como te dije una vez que Lesbos te proteja.
28 Marzo 2006 | 10:35 AM