Demasiado amor.
(Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes).
Cuento.
Compartía su vida con una mujer conveniente y él lo sabía. Era el ejemplo de entrega y cariño que siempre deseó en una compañera. Fiel hasta en el mundo de los sueños. Sólo con su mirada llenaba la casa de ternura y le gustaba tanto sentir la paz con la que le envolvía...
Su figura, sólida y proporcionada, le llenaba de satisfacciones los días y las noches. Cama reducida, lo razonable para ajustar los sentimientos y encontrarse siempre. Los cuerpos se tocan, los cuerpos se aman.
Si bien lo que más valoraba de ella era su sonrisa abierta. Siempre la lucía, segura de su espectaculares dientes blancos, plenos de luz. Donde a él le gustaba mirarse continuamente. Ver la felicidad y sentir que era la suya.
Ella, siempre imaginó un hombre como él: potente y de espaciosas espaldas, donde poder guarecerse del frío de la vida. Generoso hasta la extenuación y sensible, dejando entrever apenas una excitante rudeza.
Posición económica asumida, agrado en el trabajo y aspiraciones comunes, completaban el mundo de suerte que estaban viviendo. Sublime convivencia; logro que muy pocos alcanzan a pesar de arrinconar sus lloros con el esfuerzo y la esperanza del cambio.
Pero ese día, tocaban gritos de desesperación e injurias; agravios y desprecios que rompieron la magia del amor calmo y envidiado. Los platos se fragmentaron en mil insultos que recorrieron el suelo, aderezándolo de violencia. Y en el límite de la enervación, con fuerza de macho, el marido mal cerró con intimidación la puerta, abandonando su casa.
Pasaron las horas y, cuando la media noche sonaba en el carillón del salón, volvió de nuevo al hogar. Cuando entró se miraron los dos a los ojos y dibujaron una sonrisa fundiéndose en un interminable abrazo que les hizo seguir consumiendo la felicidad.
Estaban satisfechos, concluía la reyerta, simulación bendita. Esto los convertía en normales.
Desde que lo pusieron en práctica, comenzaron las amistades por el barrio.
El Xiquet de Columbretes (2006). Todos los derechos reservados.
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Cartel de Esa pareja feliz, 1951. Luis García Berlanga, 1921 (España) y Juan Antonio Bardem, 1922-2002 (España).
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luisaforte dijo
Me gustó, xiquet.
La hipocresía avanza y la envidia también.
27 Abril 2006 | 05:26 PM