Lengua de signos a la catalana.
De ABC, hoy.
CATALUÑA. EDICIÓN IMPRESA.
"ESTOS días se está debatiendo en la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Congreso de los Diputados el «Proyecto de Ley por la que se reconoce y regula la lengua de signos española y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas». Y como nos hallamos aún en la fase de presentación de enmiendas, van produciéndose comparecencias ante la Comisión.
El miércoles le tocó el turno a Joan Martí i Castell. Joan Martí i Castell, como su nombre indica, es catalán por los cuatro costados. O por los tres. Tal vez por ello su último destino en la vida ha sido la Presidencia de la Sección Filológica del Institut d´Estudis Catalans. Es decir, la Academia de la Lengua Catalana.
El caso es que Martí fue al Congreso a quejarse. Como comprenderán, que un catalán vaya a Madrid a quejarse no constituye novedad ninguna; lo extraño sería que fuese allí a otra cosa. No, lo realmente noticiable aquí no es la queja, sino el motivo. El presidente de la Filológica considera que el proyecto de ley «se limita a mencionar la lengua de signos catalana y a relegar su reconocimiento y regulación a la autoridad autonómica correspondiente», en vez de situar «exactamente en un mismo plano» ambas lenguas de signos.
Pero, antes de proseguir con las razones del académico, bueno será recordar que existen dos lenguas de signos en España: una para Cataluña y otra para el resto de España. Sí, lo que leen. Puede que este sea el único hecho verdaderamente diferencial con que cuenta hoy en día Cataluña; los demás, al fin y al cabo, debe compartirlos con el País Vasco, o con Galicia, o hasta con Andalucía y lo que se tercie.
Y la prueba de que este hecho diferencial al Institut no le ha pasado inadvertido, es que hace un año acogió en su propia sede la presentación de una «Gramàtica bàsica de la llengua de signes catalana», editada por la Federació de Persones Sordes de Catalunya en formato CD-ROM. Aquí, ya se ve, el que no corre vuela.
Pero volvamos a Martí y a sus razones. Porque en su intervención ante la Comisión, y aparte de reclamar un reconocimiento igualitario de ambas lenguas de signos, el presidente de la Filológica insistió en que no debe establecerse un paralelismo entre el uso oral de catalán y castellano en Cataluña, por un lado, y el uso de las respectivas lenguas de signos, por el otro. Lo que en el primer caso es un ejemplo nítido de bilingüismo, en el segundo no lo es.
Y Martí precisó: «Cuando un signante de lengua de signos española se instala en Cataluña, adopta normalmente y naturalmente la lengua de signos catalana como instrumento de comunicación con el resto de los signantes». En una palabra, que en este caso la lengua dominante -la lengua A de los manuales de sociolingüística- es el catalán. Tan dominante que, si se me permite el juego de palabras, puede afirmarse que en Cataluña la otra ni se oye.
No hay duda, pues: el proyecto de ley está mal enfocado, y harán bien sus señorías en enmendarlo siguiendo las recomendaciones de Martí. En lo que a mí respecta, no obstante, debo admitir que hay algo en este asunto que no me cuadra. Me explico.
Cuando uno entra en la página web del Institut y lee la noticia de la comparecencia parlamentaria de su presidente se encuentra con un link que le traslada a la página web de la Federació de Persones Sordes de Catalunya. Y ahí, si persevera, accede a una ventana donde se informa, entre otras cosas, de que la lengua de signos catalana la usan 25.000 ciudadanos y tiene más de dos siglos de existencia. En castellano. Quiero decir que la explicación que uno encuentra está sólo en castellano. El catalán no aparece por ninguna parte. Y se trata, no lo olvidemos, de la página oficial de la Federació.
¿Se dan cuenta de lo que esto significa? ¿Se da cuenta el Institut del berenjenal en el que se ha metido apadrinando esta lengua de signos? ¿Se da cuenta de cuál es el sustrato de su hecho diferencial? Yo, de Joan Martí i Castell, dimitiría. Sí, antes de que Maragall, ya puestos, también le eche."
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Imagen de Las cifras de la mano (1812). Goya, 1746-1828 (España).
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Batiste Badall "El Republicà" dijo
Este personaje es que que dijo en el III Congreso Internacional de la Lengua Española en Argentina, en noviembre de 2004, que el catalán se habla, entre otros, en Aragón. Y todos calladitos.
La lengua siempre es el recurso fácil para la Formación del Espiritu Nacional. No tiene claros orígenes, ni exige datos contrastables como necesitan, entre otros, : la Historia, la Literatura, el Arte, la Ciencia, el Derecho, la Filosofía o la Política.
Solamente precisa inversiones públicas para publicitarse y justificarse.
Y a vivir los de siempre.
Ah! para echar de comer aparte será el Diccionario Latín-Catalán.
13 Mayo 2006 | 10:07 PM