L'espagnol, langue étrangère en Catalogne.
François Musseau, enviado especial en Barcelona del diario francés Liberation,

escribía este lunes, 19/6/2006, un artículo dónde pone de manifiesto la esperpéntica situación lingüística en Cataluña.
L'espagnol, langue étrangère en Catalogne.
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El español, lengua extranjera en Cataluña (noticia y traducción vía Criterio).
En 1996, cuando emigró a España, a Barcelona, Patricia esperaba los sinsabores habituales de los sin-papeles, la precariedad, las chapuzas ingratas y mal pagadas (servicio doméstico, en su caso), la angustia antes de la hipotética regularización. No podía evitar todo eso. Pero lo que esta ecuatoriana de 42 años no se imaginaba es que tendría un conflicto lingüístico con sus propios hijos. “Mi hija adolescente habla catalán y está muy bien. Pero, obedeciendo a su profesora, ¡rehúsa dirigirme la palabra en español, su lengua materna!” Cecilia, siete años, está escolarizada en colegio público del Raval, un barrio popular de Barcelona donde los alumnos son, en una aplastante mayoría, hijos de emigrantes marroquíes, sudamericanos, rumanos. “Todo se hace exclusivamente en catalán, lamenta Patricia. Los profesores se dirigen a los padres de los alumnos en esta lengua y, cuando se le hace una pregunta en castellano, ¡nos mandan a paseo!”
Malestar.
El caso de Patricia, lejos de ser aislado, es sintomático del malestar lingüístico en Cataluña. En la calle, en el trabajo, en familia, no hay nada de esto: el bilingüismo es la cosa más natural del mundo en la vida cotidiana (1). El contencioso es político. En esta región trabajada durante siglos por un fuerte sentimiento nacionalista, catalán y castellano son ambos idiomas oficiales. En la práctica, el catalán es declarado “prioritario”, empleado en exclusiva en la administración, la enseñanza o los medios de comunicación. Pero, apoyado por los independentistas de Esquerra (ERC) y los nacionalistas de Convergència i Unió (CiU), la coalición de izquierda, en el poder regional, sueña una hegemonía del catalán “en todas las esferas de la actividad”. El nuevo Estatut de autonomía se hace eco de esta pretensión consagrando por primera vez “el deber de conocer el catalán”.
“Se vive bajo la opresión de censores que, so pretexto de defender el catalán, atacan al español. Aquí hay un intervencionismo lingüístico con acento autoritario.” Marita Rodríguez preside desde hace diez años la Asociación por la Tolerancia, que milita por la defensa del castellano en Barcelona. Para este profesora de ciencias físicas, la volunta de “imponer como sea” el catalán ha crecido netamente en los últimos dos años. En 2005, gracias a su iniciativa, 1800 quejas en ese sentido (contra sólo 7 en 2004) han sido depositada ante el “defensor del pueblo”, el mediador: “En los centros sanitarios, en la administración, la enseñanza o los museos, el español es tratado como una lengua extranjera. En numerosos entornos, como mi instituto, el inglés obtiene la misma preferencia.” Miembro de una plataforma de intelectuales antinacionalistas, Ciutadans de Catalunya, el profesor de derecho Francesc de Carreras estima que esta política tiene efectos negativos sobre el mercado de trabajo: “En Cataluña, esta obsesión de las autoridades por la lengua amenaza con perder la chaveta”.
Pero la discriminación positiva en favor del catalán se beneficia del apoyo de la opinión pública. “Tras cuarenta años de represión franquistas contra nuestra lengua, el catalán sigue todavía hoy en posición de inferioridad frente al castellano. Es normal que se recupere el terreno perdido”, resume Albert Rossith, profesor de literatura en la Universidad de Gerona. “Todo ciudadano debe poder vivir en catalán las 24 horas del día”, remacha Xisto Moral, secretario regional de política lingüística. Deplora que el español domine aun en el ocio, el audiovisual, la publicidad. “La gente debe ser consciente del carácter prioritario del catalán. En eso nos esforzamos.” Desde febrero de 2005, el ejecutivo regional ha inaugurado oficinas de garantías lingüísticas en Barcelona, Gerona, Tarragona, Lérida y Tortosa. Todo ciudadano catalanohablante es invitado a denunciar los restaurantes en los que la carta no está traducida, el comercio donde los productos están indicados en español o el funcionario que se expresa en esta lengua…
“Derechos lingüísticos”
Sus detractores los han bautizado “oficinas de delación lingüísticas”. Xisto Moral los considera, por su parte, un “buen instrumento” para asegurar la propagación de la lengua. Según la Generalitat, en 2005 se hicieron 839 reclamaciones de “lesa lengua catalana” y se depositaron 638 quejas. Los infractores tienen tres meses para corregir el tiro, falta por la que pueden ser multados con 1800 euros, según La Razón. La Generalitat calcula que, hasta ahora, se han pagado 169.500 euros por atentados contra los “derechos lingüísticos”. Se han ofrecido 50.000 cursos gratuitos de catalán a restauradores y a camareros. Antoni Puigvert, editorialista en La Vanguardia, se felicita por esta promoción del catalán, pero lamenta sus excesos: “Hay la tendencia a confundir la defensa de la lengua y la de la patria.”
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(1) Se estima que el 94% de los catalanes comprenden la dos lenguas; el 50’1% prefiere el catalán, el 44’2% el castellano, el 4’7% se define perfectamente bilingüe.
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Bilinguismo. Lise Drolet (Canadá).


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lolo dijo
Si alguine quiere sentir el racismo burgués, que se de una vuelta por allí.
22 Junio 2006 | 10:01 AM