La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

15 Noviembre 2006

Perotinus Magnus - Sederunt principes (s.XII).

Perotin, 1155-1230 (Francia). Sederunt principes V. Adiuva (¿1199?). [11:50]. Fuente de la imagen de la partirtura.

"A finales del siglo XII, vivió en París Perotin o Magister Perotinus Magnus 1155-1230 (Francia), un magister cantus de Notre Dame. Antes de hablar de Sederunt principes (¿1199?), su obra maestra, una de las indiscutibles cumbres de la música universal, les contaré algo.

Imaginen cinco siglos de perfeccionamiento del canto gregoriano. Las luchas iniciales por desterrar liturgias (la galicana, la mozárabe, la ambrosiana) y sus repertorios, la victoria final del rito romano, el establecimiento de los modos musicales (de dos de ellos derivan nuestras escalas mayor y menor), el desarrollo lento de una escritura de la música (desde la mano guidoniana hasta los neumas inscritos en un sistema de cuatro líneas). Ahora piensen en un sistema tradicional, formado por el trabajo anónimo y el transcurso de los siglos. La tradición, amigos, la tradición.

Y ahora hablemos de los hombres. Aunque a muchos hombres les gusta la tradición, a otros siempre les zumba por la cabeza la idea de hacer algo disitinto. No sabemos donde nació, pero en el siglo XI, sobre todo en determinadas partes de la misa, se abandonó la monodia, la línea melódica única, y se empezaron a doblar voces, primero, luego a utilizar líneas melódicas independientes, y finalmente se pasó a florear las piezas de canto llano, de canto gregoriano, con melismas (bueno, en realidad no sabemos si se hacía desde antes - es posible-, lo que sabemos es que a partir de entonces se registró esa práctica). Se mezclaban esos experimentos con pasajes al modo tradicional. A esa mezcla se le llamó organum.

El organum florido empezó a desvirtuar las melodías del canto gregoriano. Piensen en la melodía de una canción conocida. Ahora alarguen las notas cada vez más. De esa forma se convierten en una especie de bordón, como las notas que suenan en el bajo constante de una gaita. En ese momento, sobre cada nota mantenida vayan construyendo una melodía. Eso es un organum. Imagino a los oyentes medievales intentando adivinar la pieza usada como argamasa, juntando esas notas basales y acelerándolas mentalmente.

Sigamos. Los hombres se van animando porque el asunto es divertido. Sus melismas, esos adornos estilo coloratura, van complicándose y tienen que escribir esos ritmos de alguna manera (el sistema de compases no se ha inventado todavía). Se les ocurre utilizar esquemas rítmicos, señalados mediante ligaduras (pequeñas caperuzas) en grupos de notas. Finalmente terminan usando seis esquemas diferentes.

En los alrededores de París se componen muchos organa, cada vez más complejos. El desarrollo de la notación lo permite. Ha nacido una nueva tradición.

Ya podemos hablar de la obra de Perotin. Es un genio clásico. No cambia el esquema tradicional. Simplemente lo hace mucho más complejo. Usa tres y cuatro voces, en vez de las dos tradicionales. Sederunt principes (¿1199?) es un quadruplum. Sin embargo, la realidad es que suenan dos esquemas rítmicos. Uno, en la voz más grave, la llamada tenor, es ese bordón al que antes me referí. Por encima, las tres voces restantes juegan y se persiguen, en un esquema rítmico similar. Perotin es tradicional al comienzo y en las cadencias: sólo incluye cuartas, quintas y octavas. Sin embargo, constantemente, en el resto, aunque predominen las terceras, aparecen disonancias que producen un efecto de brillo repentino, de chasquido luminoso.

Por último, hablemos de lo más importante. El color. Nunca la música occidental ha producido algo igual. La melodía del cantus firmus, la que suena en el tenor, tiene un texto que se alarga. Por eso las vocales se mantienen, porque el texto se petrifica. Así, el paso de una vocal a otra es como un terremoto, un cambio en la estructura del mundo.

Las vocales tienen colores distintos, ya lo saben. Y Perotin también lo sabía.

Así construyó este monumento imperecedero. Es música arquitectónica. Y cuando la oyes, ves como la luz atraviesa las ¿vidrieras? y te imaginas formas y claroscuros.

Ahora, pongan sus altavoces todo lo alto que puedan. No sean tímidos."

Vía, Tsevanrabtan.

NOTA.- Enlaces, negritas (con perdón) e imágenes son aportados por EQM.

Sobre la polífonía. Vía fundego.

"Han terminado ya las discusiones a cerca de si la antigüedad conoció o no la polifonía. En términos generales, polifonía significa ejecución simultánea de varias partes musicales. La composición polifónica aparece por primera vez en las funciones religiosas de la iglesia carolingia, y ésto no sucedió antes de la segunda mitad del siglo IX. El importantísimo tratado Música Enchiriades (manual de la música) puede considerarse como la más antigua fuente de noticias directas sobre aquella polifonía primitiva conocida con el nombre de organum o diafonía.

Indudablemente, al principio, la polifonía solamente conció una forma integrada por dos voces, la cual se constituía con la asociación de un determinado canto litúrgico (vox pincipalis) y de una voz superior improvisada (vox organalis).

Las formas organalis más antiguas nacieron de la afición primitiva de cantar simultáneamente partes diversas y se desarrollaron en el ámbito de la técnica denominada "nota contra nota", la cual consiste en la marcha sincrónica de varias voces, una contra otra. Tal modo de andar a tientas no podía producir obras de arte, pero la ciencia musical moderna lo ha seguido con interés para descubrir documentalmente el filón de esta nueva orientación del gusto musical.

Se alcanzará un primer momento de verdadero interés artístico al superar el estilo "nota contra nota", por presentar la parte organal un lírico floreo melódico. Este aparece como un tropo musical, osea, como una parte de libre invención, contrapuesta el canto dado, el cual podía desarrollarse también libremente como un tropo, ofreciendo una melodía rica en melismas y en matices rítmicos animados, llenas de color. Sucede ésto en el periodo que podría llamase de la polifonía provenzal, el cual floreció en la abadía de de San Marcial de Limoges, foco de la cultura musical de la Edad Media. Tendría ese arte rápida y amplia difusión, por cuanto hallamos notables huellas de su escuela literaria y de su estilo original en un manuscrito, redactado hacia el año 1140 y regalado al Santuario de Santiago de Compostela, famoso lugar de peregrinación.

El rasgo propio del arte polifónico cultivado en la abadía de San Marcial de Limoges y que tendrá un brillante continuador en Leonin durante la segunda mitad del siglo Xll, consistirá en el pleno contraste rítmico de ambas partes: la superior, o nueva melodio organal, se mueve de una manera suelta, flexible, florida y se la denominará duplum, por ser la segunda voz añadida al canto preexistente; la otra, precisamente la que tiene el canto dado (de aquí la palabra tenor) se desarrolla en sonidos extensos, que resuenan ampliamente, como notas pedales.

A la conquista de la independencia melódica y ritmica de la voz de nueva invención, llámesela tropo, duplum o melodio organal, hay que añádir la de la independencia del texto. El elemento coral litúrgico constituía una consagración ritual del sentimiento religioso. Nace de la fe, que es revelación y afinidad pero la fe implica un comentario, una explicación. La música polifónica une ambos aspectos del estado de ánimo religioso. Son dos voces en una que, incluso con diversa orientación, tienen el mismo fundamento espiritual.

En Leonin constituye un rasgo fundamental de su arte el magnifico floreo sonoro del duplum. Esas largas cadenas de sonidos se desgranan en armoniosos bordados que se apoyan sobre las notas del tenor o canto dado, sostenidas como amplios pedales. La forma musical presenta dos aspectos distintos: o bien se agrupan los sonidos en periodos medidos correspondiendo con toda precisión los valores de compás, nota contra nota, entre ambas voces, los cual constituye aquello que se llamó discante, o bien la voz superior se entrega libremente a caprichosas improvisaciones sobre los amplios sonidos del tenor, originando así un tipo de composición al cual se le sigue aplicando la antigua denominación de organum, aunque con significación distinta.

Debemos fijarnos en otra nueva orientación de la estructua rítmica que da la primera serial de una evolución radical en las formas musicales. Surge esta orientación del fenómeno denominado "ritmica modal" y que ya empezó a notarse en las composiciones de Leonin. Los sonidos comienzan a alternar valores más largos y más breves, hasta constituir series homogéneas, ordenadas por un fluido rítmico que las sostiene y las anima.

A juzgar por numerosos indicios, la rítmica modal se formó en el norte de Francia y allí alcanzó su apopeo en el siglo XlIl. Se difundió rápidamente por toda Eurpa, casi al mismo tiempo que la arquitectura francesa del norte.

La figura musical de mayor relieve fue Perotin cuya actividad se extiende durante la primera treintena del siglo XlII, mientras que la composición del Magnas Liber de Leonin podría remontarse al período que va desde el 1160 al 1180. Es interesante observar que el florecimiento de este arte, desde Leonin a Perotin, coincide en su desarrollo pleno con la construcción de la catedral del Notre Dame (1163 -1235).

Perotin abrió nuevos horizontes expresivos al canto para varias voces. El entrevió varias formas, asoció y compuso períodos musicales sustentados por una nueva armazón rítmica y articuló en armoniosa variedad los movimientos melódicos. Sabemos que compuso clausulae y puncta, verdaderas piezas musicales; aquellas más ámplias y completas; éstas, más breves y divididas. Las clausulae de Perotin marcan una etapa de la invención musical; el éxito que alcanzaron y su gran profusión durante generaciones enteras atestiguan su importancia. Las formas del conductas y del motete difieren del organum y del discanto. En el conductas, la melodio del tenor es inventada por el compositor. Pero el conductas de Notre Dame muestra ya una fusión de todos los elementos que la fantasía sonora concibió gradualmente, en las formas de la polifonía primitiva.

La primera aparición del conductus parece remontarse a la segunda mitad del siglo Xll y llegó a ser la forma del arte sacerdotal.

Con el arte del conductus y con los órganos de Perotin, que tienen hasta cuatro voces (en sus quadrupla su arte alcanza el apogeo), se abren camino otras nuevas combinaciones de la polifonía medieval hasta culminar en la forma del motete. En realidad, el primer tipo de motete apareció ya con las clausulae de Perotin.

La palabra motete deriva del francés mot y se explica fácilmente en sentido: que el texto (mot) del tema dado (tenor) se renueva en las otras voces, con variantes y diversos desarrollos, como un tropo. La voz nueva, añadida al tenor con un texto nuevo, toma el nombre de motetus; la segunda, que en realidad es la tercera de la composición, se llama triplum. Cuando hay un primero y un segundo triplum, éste último se llama quadruplum.

Es condición esencial del motete que sus voces canten simultáneamente al menos dos letras. Aunque nacido en el seno de la liturgia, después penetra en los ambientes mundanos; mezcla lo profundo y lo religioso, se alía con los rasgos melódicos de las canciones trovadorescas; marca, en suma, la primera aparición de un arte polifónico profano lleno de vida.

El motete francés, igual que el latino, viene a ser un vástago de las clausula de Perotin.

(...)."

Para leer texto completo.

Recomiendo leer 'La polifonía al ritmo de Notre Dame'. Vía Elisa Ramos, en filomusica.

servido por elquiciodelamancebia 5 comentarios compártelo

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lolo

lolo dijo

Qué placer escuchar la antigua inteligencia humana, entre tanta y actual mierda!

15 Noviembre 2006 | 11:29 AM

Ángel

Ángel dijo

Descubrí la música antigua hará ya unos diez años, a los diecimuchos. Me ha convertido en un orgulloso friki, y aunque no conozco demasiado de música gótica, voy a todas partes con mi iPod hipertrofiado de motetes. Si pasean por Murcia y ven a alguien bailando al son de Guerrero, Victoria, Morales o, últimamente, Byrd, griten mi nombre. Estaré encantado de conocerles.

Uno de los últimos descubrimientos, indispensable: Requiem in memoriam Josquin Desprez, de Jean Richafort. Grabado en Harmonia Mundi por el Huelgas Ensemble.

Gracias por el Sederunt Principes. Ha sido un placer reencontrarme con él :^)

18 Diciembre 2006 | 02:12 PM

Leonoreta

Leonoreta dijo

Estoy estudiando historia de la música. Gracias por la información, me ha sido muy útil. Todo un descubrimiento. Viva Pérotin! GRACIAS

7 Febrero 2009 | 09:57 PM

Alina

Alina dijo

La música fascinante, lo demás (tus enlaces y esa cosas ) espantosos.
Pregunto ¿Sabés donde pueden escucharse más de estas maravillas? (donde no leer esos espantos ya lo sé).

RAE
espanto.
1. m. Terror, asombro, consternación.
2. m. Efecto de una amenaza o demostración con que se infunde miedo.
3. m. Entre curanderos, enfermedad supuestamente causada por un susto.
4. m. fantasma (‖ imagen de una persona muerta). U. m. en pl.
de ~.
1. loc. adj. coloq. espantoso (‖ desmesurado). Tengo un hambre de espanto.
estar curado de ~, o de ~s.
1. locs. verbs. coloqs. Ver con impasibilidad, a causa de experiencia o costumbre, desafueros, males o daños.

Creo que me refiero a la 4

25 Abril 2009 | 01:39 AM

Rosa

Rosa dijo

Alina, mi amor, tú sí que eres un espanto: el que produce una desnortada que se muestra sorprendida -e insultante- porque no le funciona algún enlace facilitado ¡hace tres años!.

Sabría decirte donde encontrar tales maravillas, pero te lo voy a contar un milenio de estos.

¡Cómo lo ves?

25 Abril 2009 | 02:59 PM

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