Cosas de chiquillos.
(Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes).
Relato breve.
Me siento conmocionado por un violento choque. Tengo frío y no distingo el cielo, parece que no está, solo aprecio la línea infinita del asfalto. Mientras lo busco me vienen recuerdos de cuando era un chiquillo: tengo muy pocos años y en el colegio me conocen todos por mi sentido del humor y por mis gansadas. Me gusta provocar a la gente, ver su reacción y escaparme. También gozo de mi asignatura preferida: la gimnasia. Es la única que no tengo problemas para aprobar, es más, suelen calificarme con un sobresaliente; el profesor dice que si no fuera por mi conducta me pondría una matrícula de honor.
La puerta y las grandes ventanas de mi aula dan a un pequeño patio enclaustrado que utilizamos para esparcirnos en las horas de recreo. Hoy he visto a un niño de otra clase que me ha llamado poderosamente la atención. Es más bajo y endeble que yo, y su pose es plácida. Tiene ademanes especiales y como va muy bien peinado me choca. No es como el resto, parece que emana dulzura.
Los demás días hago por verlo. Habla poco con sus compañeros y aparece casi siempre solo, apoyado en una de las columnas cercana a la fuente. Lo contemplo desde la distancia fijándome en sus ojos menudos de pupilas insólitas, mirada de mago que presagia algo rompedor y simultáneamente: alivio y paz.
La verdad es que durante las clases no me acuerdo de él, pero una vez fuera vuelvo a buscarlo para quedarme embelesado contemplando su aspecto. Su pelo liso y corto no es rubio pero lo parece y su cara una belleza tierna. Me dejo llevar por el arroyo de la hermosura y mi cuerpo vibra como un muelle. Ya no hago nada, no juego ni solivianto a nadie, estoy hechizado y mis amigos no comprenden mi actitud. No me había pasado nunca, ni si quiera con una muchacha.
Me preocupa que mis compañeros sepan de mi interés por este chaval y no hago más que disimular mis intenciones. A veces pienso que no es normal lo que me sucede. Mi carácter es extrovertido y sin embargo me siento prieto. Estoy próximo y, a la vez, lejos de él. Ilusionado por conocerlo pero sin la fuerza suficiente para intentarlo.
El tiempo pasa y los días sirven para seguir por el mismo camino: el de la admiración estética. Bebo más que nunca con la intención de mirarlo. No me canso de hacerlo, esperando algo que estuviera a punto de suceder en algún momento y fuera irreversible. Quizá la explosión de una carcasa "arco iris" dispuesta a ser prendida por la curiosidad. Pero el curso finaliza sin cambios.
Ha pasado el verano y deseo con fuerza volver a verlo. Y lo hago al poco de comenzar las clases, quedándome extrañado. Lo miro con interés, una y otra vez, recorriendo todas sus facciones con insistencia y ya no son de miel, no lucen sus ojos. Descubro entonces que su cara bonita es incapaz de cautivarme como lo hacía antes. Sencillamente ya no es igual. Es un desencanto y quiero olvidar...
Por fin, a través del retrovisor, consigo ver el cielo, está entornado, para que pase sosegadamente la lluvia que me empapa; es la aspersión de la muerte, estoy atrapado entre los hierros de mi camión en esta maldita y aburrida autopista esperando el servicio de una ambulancia.
Mientras pierdo excesiva sangre como para poder mantener la esperanza, me sigue viniendo con obstinación el rostro difuminado de aquel niño, casi borrado por el tiempo. Han pasado cincuenta años y, con guasa, me digo a mí mismo que es la única vez en mi vida que me sentí atraído por un hombre; bueno, por un mozalbete. Si lo contara..., con mi historial no se lo creería nadie. Cosas de chiquillos.
El Xiquet de Columbretes (2006). Todos los derechos reservados.



ADVERTENCIA SOBRE COPYRIGHT: Este es un blog no comercial. Las imágenes, música y documentos se editan citando la fuente gratuita [donde se encuentra, de forma libre y sin exigencia de abono de derecho alguno, exactamente lo mismo]. En caso de existir COPYRIGHT si, por error, se hubiera publicado algo inadecuadamente, comuníquenoslo y el documento, la imagen o la música serán eliminados de forma inmediata. Gracias.
locuaz dijo
Muy bueno eso de la homoseualidad sentida entre un amasijo de hierros...
17 Diciembre 2006 | 01:53 PM