Desligitimación del propio poder.

elquicio310107-2.
El PNV se manifiesta.
Editorial de El País, 301070.
Los conflictos entre el poder Ejecutivo y el Judicial no son una anomalía en el Estado de derecho; la anomalía comienza cuando uno de los dos poderes recurre a la presión de la calle para influir en su resolución. Eso es lo que ha hecho el Partido Nacionalista Vasco al convocar la manifestación que se desarrolló anoche en las calles de Bilbao con el apoyo de los otros dos socios del tripartito y de Aralar. Está previsto que la presión sobre la justicia continúe mañana, al haber convocado los nacionalistas una concentración ante la sede del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco coincidiendo con la hora en la que el lehendakari prestará declaración como imputado por su reunión con el líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi.
El PNV ha perdido una magnífica ocasión para contribuir a poner límites a la judicialización de la política, una tendencia que no ha dejado de incrementarse durante los últimos años, tanto en el ámbito autonómico como en el central. El lehendakari puede pensar que le asiste la razón legal cuando considera que la causa abierta contra él supone, en la práctica, un control judicial de las decisiones del Ejecutivo. Sería un motivo adicional para que, recurriendo a los mecanismos legales adecuados y no a las manifestaciones, hubiese propiciado una jurisprudencia nítida que sirviese no sólo para este caso, sino para cuantos se puedan presentar en el futuro. Por descontado, el hecho de que al lehendakari le asistiera eventualmente la razón legal no significa que la iniciativa de entrevistarse con Otegi sea acertada ni oportuna desde el punto de vista político y, en particular, de la lucha contra el terrorismo. No envía a ETA un mensaje acertado ni facilita la necesaria, aunque por ahora difícil, unidad de los demócratas.
El lema de la manifestación celebrada anoche -En defensa de nuestras instituciones- parte de un equívoco en absoluto inocente, puesto que refleja una opinión extendida entre las diversas fuerzas nacionalistas. El Tribunal Superior de Justicia es una institución vasca con los mismos títulos que el Parlamento de Vitoria o el Ejecutivo de Ajuria Enea y, por tanto, no se trata de un organismo ajeno interfiriendo en la actividad de uno propio. Con la manifestación celebrada anoche, lo mismo que con la concentración prevista para mañana, los convocantes no están protegiendo lo suyo contra lo de fuera, sino que están haciendo algo inaceptable en un Estado de derecho: forzar la independencia de la justicia.
Defender nuestras instituciones.
Rosa Díez en ¡Basta Ya!, 300107.
Ese es el lema con el que el Partido Nacionalista Vasco ha sacado ayer a la calle a sus gentes. Bajo un lema que cualquiera podría suscribir el PNV ha planteado un furibundo ataque a una de nuestras institucions fundamentales, nada menos que a la Justicia. Y es que en este país de nuestros desvelos nada es lo que parece. O quizá sí; porque cuando un nacionalista dice "nuestro" se está refiriendo a "suyo" de verdad; o sea, en el caso de los tribunales, que es el que nos ocupa, el PNV los considerará "nuestros" si los puede manejar a su antojo, a su libre albedrío. Para un nacionalista vasco todo aquello que no puede mangonear, o es el enemigo o no es legítimo.
Ese ha sido su comportamiento histórico. El PNV ha compatibilizado el ejercicio el poder desde las instituciones autonómicas, forales y municipales con un discurso deslegitimador de las mismas. Es el único caso en el mundo que yo conozco de un partido que gobierna las instituciones y las deslegitima de origen a la vez. Recuerden las veces que han invocado en los últimos años a que el Estatuto está muerto, un Estatuto que les permite gozar de una situación de poder político continuada desde el mismo día que se aprobó; o recuerden su permanente negativa a aceptar que la Constitución del 78 haya sido aprobada en Euskadi; y eso a pesar de que si no fuera por la vigencia de la Constitución no se hubieran puesto en marcha ninguna de las instituciones autonómicas el País Vasco desde las que los nacionalistas gobiernan.
Paradojas del País Vasco: los que nos gobiernan salen a la calle a atacar uno de los pilares institucionales de la democracia y van tras una pancarta que dice "En defensa de nuestras instituciones". De locos. Todo porque no son capaces de aceptar las reglas del juego: todos los ciudadanos somos iguales ante la ley; y los actos de todos nosotros, incluso los del lehendakari, han de estar sometidos a control jurisdiccional. Manifestarse en la calle en contra de una citación de un Tribunal no es criticar las decisiones de los jueces: es pretender estar por encima e la Ley. Y no; por mucho que los nacionalistas juren su cargo "bajo el arbol y ante Dios", mientras estén en la tierra, deberán acatar las leyes de los hombres.
NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.


Rosa dijo
Nuestras instituciones son las del PNV: el Gobierno [vitalicio] y una mayoría [Poder Parlamentario]que nos permita gobernar eternamente.
El resto [Poder Judicial], tierra por conquistar al enemigo.
31 Enero 2007 | 11:18 AM