La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

23 Julio 2007

Obituarios, remates y libertades.


Jesús Polanco.


En estos día de estío han muerto muchas personas en España, como es natural. Pero, entre ellas, me detengo en dos, que los medios han subrayado significativamente.

Una era, Jesús Polanco, que, como único magnate de la comunicación española, administraba un poder político, vinculado al socialismo español y a una progresía cultural perteneciente a su grupo editorial y de comunicación, capaz de liquidar, si se lo propusiera, a Zapatero en una campaña de medio pelo e incluso de poner en peligro el futuro de la Mónarquía en España.

A él se le están dedicando una serie de obituarios que, incluso proviniendo de sus contrincantes, reconocen la magnitud del personaje. Como anécdota indicativa, la Ministra de ZP, Elena Salgado, ha dicho de él que 'era un sabio'.

Simultáneamente, se ha suicidado un desconocido profesor de Avilés porque, al parecer, la policía ha encontrado en su ordenador miles [o milllones] de fotos bajadas de internet y relacionadas con la pederastia. Ya se que no es políticamente correcto defender la presunción de inocencia de alguien que huela a algo así. Pero merece la pena leer el artículo de 'investigación' del periodista de El Mundo [en Crónica del 220707], quien, aun reconociendo que no ha investigado suficientemente y diagnosticando al suicida como enfermo, le remata a placer en una noche de verano.

Por otra parte, hemos vivido dos controversias sobre la libertad.

Una a propósito de un padre al que un juez le quita la custodia por llevarle a correr los sanfermines delante de los cabestros. A este paso, se acabarán las liturgias inicáticas infanto-juveniles ysus actividades de riesgo: los nuevos niños burbuja.

Otra se ha producido con motivo de una viñeta humorística [Google] publicada en 'El Jueves' en el la que se ven follando al Príncipe de Asturias con Leticia para conseguir el baby-cheque de ZP y en la que Felipe se autodefine como un vago. Los mismos que se cagaron cuando el fanatismo islamista condenó las viñetas sobre Mahoma, alardean ahora de su defensa dela libertad de expresión. Especialmente me llama la atención la defensa de tal postura en el editorial de El Mundo [210707]: máxime cuando todos recordamos la opinión de Pedro J. cuando le hacían gracias con la Exuperancia. Con lo fácil que resultar aplicar el 'no quieras para los demás aquello que no desees para ti'.

Don Jesús del Gran Poder.

Martín Prieto en El Mundo, 220707. Vía Reggio.

Trabajé durante 12 años con un contrato firmado por él hasta que me fui voluntariamente de Prisa con una mano delante y otra detrás. Tuvimos rifirrafes propios de ejecutivo y propietario. En una ocasión yo había publicado un artículo de Fernando Savater titulado 'Osadía clerical' que levantó gran revuelo, y una reproducción de la fotografía de Marisol desnuda, obra del magnífico César Lucas y que había provocado el estúpido y gazmoño secuestro de Interviú. Por el interfono de mi despacho bramó un ronquido de don Jesús (Chuchi a sus espaldas): «MP, sube de inmediato a mi despacho». «¡Hombre, no me lo pidas con esa voz!». «Te lo mando como me sale de los cojones». Volvía a salirle el jefe de centuria.

Le mandé una dimisión sin fecha y, al final, pudimos hablar sin entendernos porque él desconocía el significado de la doble moral. Lo que no necesitaba exégesis era el presunto daño emergente en sus contrataciones de libros de texto con las instituciones religiosas. Eran los tiempos en que don Jesús no se había aún dado cuenta de que estaba ganando más dinero con El País que con sus editoriales.

En Buenos Aires me contaba que si alguna vez se perdía había que buscarle allí, tal era su amor por la ciudad porteña. Y, confianzudo (trataba a sus periodistas de tú), me narraba ufano su ascenso desde el proletariado del libro. Junto con su socio Pancho González (ése sí que es una buena persona) vendía enciclopedias puerta a puerta, trabajo enojoso donde los haya. Hasta que se armaron de catálogos y volaron a América para hacérselas de cabo a rabo. Ayunaban dos días y el tercero convidaban a almorzar a los principales editores del país. En Buenos Aires, en pleno invierno austral, Polanco y González abandonaban su pensión friolenta y se refugiaban al calor de un minicine de sesión completa entre orilleros, putas y maricones indigentes. Volvieron con dinero y encargos suficientes para fundar la editorial Santillana, que creció como una metástasis aunque sólo le dio notoriedad en el gremio.

Siempre sospeché que esta historia tiene bastante de apócrifa, pero se corresponde con su esquizofrenia sociopolítica. Había pertenecido, ya de talludo, al Frente de Juventudes, nacido en Madrid, adoraba Santillana (donde invirtió) y se hacía pasar por cántabro. Algún título relacionado con Santillana le habría complacido, pero enseguida fue demasiado controvertido para eso y había hecho demasiados negocios con el franquismo a base de información privilegiada. Como luego hizo con las dictaduras militares del Cono Sur americano. Su especialidad era incorporar ministros a su nómina, pero luego circulaba por Madrid en un Mercedes, propio de la flota de Hitler, y se negaba a cambiarlo aduciendo que no tenía dinero.

Entró en Prisa-El País como consejero-delegado, pero por la gatera, con un mando y un poder muy contrapeados. Con el tiempo y con malas artes desplazó al bueno de José Ortega Spotorno hacia una Presidencia de Honor quedándose don Jesús con el puente de mando y la mayoría accionarial, tras largas luchas en las que los millones viajaban por Madrid en maletines.

Es verdad que sólo leía el periódico al día siguiente, pero en sus reuniones con sus directivos acostumbraba a unas prepotencias y groserías propias de fuego campamental. «Yo echo cinco polvos sin sacarla», refiriéndose a una jovenzuela televisiva que le entretenía. «Estoy con Mari Luz Barreiros porque es la única de la que consta que no le interesa mi dinero, tiene tanto como yo». Alardeaba de su dinero, algo insólito entre grandes empresarios. «El que me echa un pulso lo pierde». «El que se me enfrente que se vaya de España». Fue un hombre rencoroso que nunca entendió la economía de mercado. Era marxista sin saberlo.

En 1982 pasaba yo por la redacción en un alto de la campaña electoral en la que cubría (de elogios) a Felipe González y me topé con el gran hombre que me dijo: «¿No estaremos tratando a Felipe con demasiada amabilidad?». No me dejó contestar: «Tu sigue así porque éste va a gobernar y nos interesa».

Curiosamente, la cúpula de Prisa no tenía contacto directo con la del PSOE. A Felipe le pasé recado de que don Jesús quería verle y Cebrián me pidió que le organizara una cena con Alfonso Guerra. Se encontraron un manco y un cojo necesitados de colaborar. En el PSOE estaban empeñados en tener un periódico propio y Polanco un multimedia. La asociación surgió como chispa y el Gobierno empezó por venderles la Ser a precio de amigo tras haber fracasado Prisa con Radio El País. El resto del contubernio político-informativo, es conocido y palpitante.

Polanco me dijo una vez que los hijos han de heredar las empresas pero no necesariamente su gestión, y yo creí que el tapado era su sobrino (casi adoptado) Javier Díez Polanco, que es un clónico del tío, y a todos sorprendió la sucesión en Ignacio Polanco. Como todos vamos a ir al cielo allí estará don Jesús, si hay restaurantes, repasando avarientamente la minuta y abroncando camareros.


Imagen.


"Investigación. Golpe a la pornografía infantil. El secreto más sucio del profesor.

En el suplemento 'Crónica' de El Mundo, 220707.

Guardaba seis millones [sic] de fotos con pornografía infantil. Ultimamente se mostraba más duro con los alumnos: todos los viernes ponía exámen. El suyo, el final del profesor de Avilés, llegó al ser descubierto. Retrato de todo un enfermo.

Algunas otras de las perlas de la 'investigación':

A [dan a conocer su nombre y dos apellidos] le pescaron dos veces en dos ríos igualmente sucios [...]. [...] con la pornografía [...] [y] flotando en las aguas sucias [del río].

-Siempre andaba con CD. -Y olía mal. -Sí, siempre llevaba la misma ropa. -Y aveces tenía legañas en los ojos. -Sí y caspa. -¿Pero, era buen profesor? -Bueno... sí. -[Pero] [...] todos los viernes nos ponía exámenes. -¿[...] a vosotras alguna vez os toco? -[...] no. -Venga, que no. Te miraba el culo. Tú lo sabes. -Sí, y a los de primaria les daba palmadas. Aver por qué tiene que dar palmadas.

[...] se fue de madrugada [al puente] para saltar al agua negra [...].

[...]-Sin embargo, en [su] caso no se conoce ninguna denuncia directa de posibles abusos [...].

(El periodista [escribe en su reportaje de investigación] no está lo suficientemente informado en el momento de la entrevista)

[de pena, si hubiera sido declarado culpable] le podían caer cautroa años. Como no tenía antecedentes, si hubiera sido condenado a menos de dos ni siquiera ingresaría en la cárcel.

[...]. Su vida estaba acabada. ¿Cómo iba a volver al colegio?



Foto de Reuters, publicada por El Mundo, 170707. El menor, llevado por su padre, en uno de los encierros de las recientes fiestas de S. Fermín.

No podrá visitar a su hijo por exponerlo ante los toros en los sanfermines.

El juez de Instrucción número 1 de Fuenlabrada decidió ayer que Luis Miguel Gómez, el padre que corrió junto con su hijo de diez años, David, en los sanfermines, perdiera el derecho de visitar a su hijo. El juez cree urgente que se evite que «siga poniendo en peligro la vida del menor». La madre denunció el caso al ver la foto en los medios. El padre ya tuvo que pagar una multa de 150 euros, aunque aseguró que volvería a hacerlo. Luis Miguel fue uno de los héroes del 11-M que ayudó a salvar a algunos de los heridos.

Vía 20minutos, 180707.

El hombre que corrió con su hijo en San Fermín, homenajeado en Las Ventas.

Un grupo de aficionados ha rendido un 'homenaje' a Luis Miguel Gómez, el hombre sancionado por permitir que su hijo, un niño de 10 años, corriera delante de los cabestros tras uno de los encierros de las pasadas fiestas de San Fermín.

El acto tuvo lugar en los instantes previos a la celebración de la final del Concurso Nacional de Recortes, en la plaza de toros de Las Ventas (Madrid). El presentador del acto, el recortador de toros retirado Andrés Santander, pidió un "fuerte aplauso" para Luis Miguel Gómez ante los "ataques" que ha sufrido en los últimos días por parte de "algunos periodistas".

La mayor parte de los más de 10.000 espectadores que acudieron al espectáculo irrumpió en una fuerte ovación. A continuación, Luis Miguel Gómez salió al ruedo, donde recogió una placa de homenaje y desagravio que le entregaron dos aficionados.

Vía El Mundo, 220707.

Portada de 'El Jueves', con ocasión del ataque del islamismo radical contra los autores de las viñetas sobre Mahoma. Vía Mangas Verdes.


Caricaturas y libertad.

José Antonio Zarzalejos. Abc, 220707.

EL argumento más banal para criticar el secuestro judicial de la revista El Jueves -por una portada presuntamente injuriosa para los Príncipes de Asturias- es ese según el cual la medida es «inútil» y «contraproducente» porque su aplicación multiplica la notoriedad de la indecencia perpetrada.

Según esta tesis -ampliamente utilizada por la inmensa mayoría de los medios críticos con la decisión de la fiscalía y del juez- la ley habría de aplicarse con criterios de oportunidad y, en función de ellos, la justicia no debería haber intervenido. Es decir, que lo que se propugna es la impunidad porque la sanción -en este caso una medida cautelar- conllevaría efectos colaterales indeseables. Si esta es la concepción jurídica y política de la aplicación de las normas en nuestro sistema de convivencia, es que tenemos un problema muy serio en la conciencia colectiva de la sociedad española.

Porque la aplicación de la ley y la acción de la justicia deben responder a criterios ontológicos, es decir, se activan en función de unos presupuestos de hecho previstos en la propia norma que tienen que ser valorados por el juez, de oficio o a instancias del ministerio fiscal y, cuando proceda, del propio perjudicado. De otro modo, las normas quedan a conveniencia de valoraciones ajenas al rigor jurídico, es decir, al principio de oportunidad, campo en el que florece ese perverso uso alternativo del derecho que la izquierda -¿lo sabe el secretario general del PP?- acostumbra a instrumentar para apropiarse siempre de la razón moral de su causa.

La caricatura de los Príncipes de Asturias -indubitablemente reconocibles- manteniendo relaciones sexuales en una postura física explícita, atribuyendo a Don Felipe un comentario denigratorio, dista de cualquier ejercicio de libertad de expresión; es más, supone un atentado a la libertad que se esgrime porque la desnaturaliza con un furibundo ataque a los derechos al honor, la intimidad y la propia imagen de dos ciudadanos que, además, encarnan la institución de la Corona, específicamente protegida por un tipo penal -el de injurias- que los tribunales determinarán si es o no de aplicación.

La libertad de expresión está vigente en sinergia con los demás derechos constitucionales y es la coexistencia del conjunto de las libertades la que conforma los límites de todas ellas. La prevalencia de la libertad de expresión no avala el aplastamiento prepotente de otras. La libertad de expresión -y así lo dice el Tribunal Constitucional de modo constante en sus sentencias- no ampara el insulto, ni la denigración, ni el escarnio ni la irrupción ilegítima en la intimidad.

El supuesto animus iocandi -propósito de diversión- que animaría, se dice, a los autores de la caricatura eliminaría el animus iniuriandi -la voluntad de injuriar- de tal manera que todo se trataría de una sátira más o menos atrevida e irreverente que no merecería otra cosa que un leve e inocuo reproche. Tal argumentación carece de la más mínima empatía, es decir, de esa capacidad necesaria para participar emotivamente en la realidad ajena, gracias a la cual no deseamos a los demás lo que no queremos para nosotros mismos.

El hecho de que las víctimas del escarnio sean los Príncipes de Asturias no altera el razonamiento, porque ¿acaso no son ambos ciudadanos titulares de todos los derechos? ¿Es que su condición institucional les disminuye la defensa que merecen sus derechos más elementales? ¿No será que lo presumiblemente más impune era denigrar -eso sí, con un supuesto animus iocandi- a los Príncipes eludiendo a otros poderosos de la política, de la economía, de la cultura o del espectáculo?

Y aquí llegamos al contexto de la situación creada, que remite directamente a un ataque sin tapujos a la Monarquía procedente tanto desde la izquierda y el nacionalismo -ERC ha pedido a los Reyes que se marchen de Mallorca y «devuelvan» el Palacio de Marivent- como desde sectores determinados de la derecha -¿extrema?- en los que se percibe un abierto o rampante republicanismo según los casos.

No he encontrado pieza periodística más clara que la que a continuación reproduzco para explicar el profundo desprecio -y el correlativo aprecio a la caricatura denigratoria- que en algunos suscita la Monarquía: «Alguien se preguntará si la viñeta del fornicio de los Príncipes es de buen gusto o no, pero ese no es el tema, del mismo modo que el debate sobre los toros no tiene que ver con la estética. En los tiempos que corren, dicha caricatura puede resultar chabacana, pero no escandalosa. Pero lo relevante no es eso, sino que es divertida, porque sitúa al Real Miembro (sic) en el epicentro de un tema de alcance ciudadano: las ayudas gubernamentales a la natalidad.

Claro, salen los príncipes en pelota picada, ¡haciéndolo!... pero ¿en qué consiste, si no, la monarquía? ¿Dónde, sino en la cama, discurre su auténtico significado? La monarquía es una cadena genética de privilegios, así que es muy difícil parodiarla sin hacer referencia a la -digámoslo, pudorosamente- cuestión reproductoria. Pero hoy el tema no es el humor, sino algunos conceptos más amplios, porque el dibujo de marras ha motivado que El Jueves sea honrado con un secuestro -sí, amigos de El Jueves: lo que os ha ocurrido es un honor que os equipara a mitos como El Be Negre, La Cordoniz o Por favor.

Lo cual es una cacicada que, además de inútil, encierra a la monarquía en la vitrina de las cosas intocables: como cualquier otra reliquia». Este impagable texto -que he reproducido íntegro para que no se me acuse de extraer del contexto afirmaciones aisladas- lo firmó ayer en La Vanguardia Toni Soler, y con él me releva de esfuerzos argumentales para reiterar la emergencia de un republicanismo en el que se inserta no tanto la caricatura de los Príncipes cuanto las reacciones mediáticas a la acción judicial.

Pero en el contexto de este episodio ocurren más cosas. Como quiera que la acción judicial ha sido instada por el Fiscal General del Estado, ha importado mucho más que la valoración ética y jurídica de la caricatura de los Príncipes la crítica a Conde Pumpido, confundiendo así la velocidad con el tocino. Que el Fiscal merezca no pocas recriminaciones por sus actuaciones en otros ámbitos no significa que sea adecuado dirimirlas precisamente en este asunto que afecta a la Corona, una institución en el vértice de la organización del Estado y en el punto de mira de fuerzas políticas abiertamente hostiles al sistema constitucional.

Una institución, además, inerme, como ha quedado demostrado ahora y venían estándolo antes cuando desde diferentes -e insólitos en muchas ocasiones- observatorios la Monarquía y quienes la encarnan -el Rey, especialmente- han sido víctimas de descalificaciones e imprecaciones sin que entonces nadie saliera en su defensa.

La demagogia es una patología silente pero destructiva del tejido democrático. Quienes se abonan a ella -sea desde la política o desde los medios- se exponen a que terminen devorados por sus propios argumentos. Es difícil, trabajoso, quizá impopular y en todo caso incómodo preconizar la exigencia, los límites y las obligaciones, pero no hacerlo y halagar la transgresión irresponsable y la frivolidad cívica conduce directamente a la desvertebración social y a la fragilidad ética y jurídica del sistema democrático.


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NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

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