Caso cerrado, ETA no ha sido y mentiras.

elquicio011107-2.
Azúcar amargo para todos los comensales.
Victoria Prego, en El Mundo, 011107. Vía ¡Basta Ya!
Ha habido para todos. Unas dosis de satisfacción, en la medida en que la sentencia respalda algunas de las opiniones mantenidas por cada una de las versiones sobre lo sucedido, y unas dosis de desencanto también, porque de las varias hipótesis elaboradas en estos meses, unas se han desvanecido y otras se han literalmente desintegrado entre las líneas del escrito del tribunal.
La mochila de Vallecas es, en la sentencia, una prueba indubitada y su «extravagante periplo» no basta para sostener que se rompiera la cadena de custodia ni que se tratara de una pista deliberadamente colocada para señalar a unos culpables muy concretos. Con todas las dudas que se puedan formular a este respecto desde este lado de la barrera -el lado de los que no tenemos que juzgar- este punto ha quedado perfectamente establecido en opinión de los jueces. No ha lugar a más especulaciones. Esta es la verdad judicial que no concede resquicio alguno a otras hipótesis.
La Renault Kangoo, la famosa furgoneta en la que se suponía que habían viajado por lo menos tres de los islamistas, también estuvo bien custodiada y, por lo tanto, dicen los magistrados, no ha lugar a poner en duda que contuviera todos los objetos que el informe policial dijo que contenía. Otra verdad no sujeta a más discusiones judiciales.
La tercera cuestión: vistas las discrepancias entre los peritos y la falta de unos análisis precisos de los focos, no se puede establecer qué clase concreta de explosivos fue utilizada en los trenes. «El Tribunal no puede dar por buena una u otra teoría» porque [...] ninguna de estas cuestiones compete analizar a este Tribunal», dice la sentencia que, sin embargo, sí establece que la mayor parte de ellos salió de Mina Conchita, lo cual es la base para establecer la condena de Suárez Trashorras como autor material de todas las muertes.
Y una cuarta certeza, que va a estar en el centro de las discusiones en los próximos días: los informes policiales de que se dispone no permiten abrigar la menor sospecha de que ETA haya estado vinculada a la matanza. Desde luego que no, porque todos esos informes descartan cualquier conexión, por remota que pudiera ser, entre las dos bandas terroristas. Lo que el tribunal no aborda, quizá porque, como en el caso anterior, tampoco tenga por qué hacerlo, es si los informes que obran en la causa son, o no son, el resultado de exhaustivas investigaciones que han llevado a estas conclusiones negativas. Algunos pensamos que esa vía no ha sido seguida con ahínco y hasta el final, por más que aceptamos que, de haberlo hecho, el resultado hubiera podido ser exactamente el mismo que el que ha manejado el tribunal para dictar su sentencia.
Y luego están las absoluciones de los cerebros del atentado, cuyas condenas lo han sido por pertenencia a banda armada, pero no por haber tenido nada que ver con la matanza de Atocha. El planteamiento de la Fiscalía había convertido a estos tres sujetos, 'El Egipcio' sobre todo, en la clave de bóveda de su escrito de acusación. Con ellos tres, más una suerte de explicación justificatoria de los atentados basada en el apoyo del Gobierno Aznar a la Guerra de Irak, la versión oficial había construido su edificio acusatorio. Y ese edificio se ha desmoronado estrepitosamente. Inmediatamente el lector se lanza a bucear en la sentencia, por si el tribunal ha trasladado la responsabilidad de la ideación de la masacre únicamente a los siete suicidas de Leganés.
Pero no dicen nada de eso los magistrados, que abren así, por lo tanto, un portón de enormes dimensiones a una catarata de preguntas e incógnitas que quedan por resolver y que es seguro que se van a seguir formulando. Ni dicen nada tampoco a propósito de la mala e ineficaz administración que los funcionarios de la Policía y de la Guardia Civil hicieron de las informaciones que les proporcionaron sus confidentes, muchos de los cuales se han sentado en el banquillo de los acusados o han pasado por la silla destinada a los testigos. ¿Tampoco eso le compete al tribunal?
Al final, de aquella matanza gigantesca, tenemos a tres autores materiales condenados como tales y a ningún autor intelectual. Todo lo demás es filfa.
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Juan dijo
Un juicio que empezó dejando con el culo al aire a todas las fuerzas de seguridad del estado, continuó con deficientes o nulas investigaciones y acabó como el rosario de la aurora. No sabremos nunca quien fue el autor de la idea, al que se le ocurre por primera vez joder el ambiente de un pais democrático en plenas elecciones para saber que pasa. Que repercsiones tiene en los electores provocar una catastrofe el día antes de las votaciones.
1 Noviembre 2007 | 07:47 PM