D. Antonio Álvarez Pérez [España, 1921-2003].

Aunque a la mayoría de los jovenes el título del este trabajo no les dirá nada, hoy pueden averiguar que desde 1952 a 1966 este maestro publicó unos manuales escolares que se convirtieron en la referencia pedagógica escolar en España, contribuyendo a formar a millones de niños españoles que hoy tienen entre 45 y 65 años y que, entonces se encontraban entre los 6 y 10 años.
Con sus deficiencias -sobre todo y por razones obvias, en materia de historia contemporánea- como todos los libros de estas características en cualquier época, ponían a disposición del alumnado de enseñanza primaria [desde el parvulario a la preparatoria del ingreso en el Bachiller] una serie de conocimientos generalistas que, desgraciadamente, comenzaron a arrinconarse con la adopción de la enseñanza programada [que ha acabado aprobando sin saber].
De tal modo que, como escribió Umbral en 1997 [ver infra], su recuerdo despierta una gran nostalgia entre aquellas generaciones.
Lo que no decía el escritor -nunca infalible- es que, con aquellos textos, los escolares conocían lo fundamental de muchas disciplinas, es decir, lo que muchos de los alumnos actuales no saben. Sobre todo si estudian en la educación pública.
[Quiero hacer constar que EQM ha llevado a cabo este trabajo a sugerencia del insigne comentarista habitual neo-pedrín].

La “Enciclopedia Álvarez” .
ÁLVAREZ PÉREZ, Antonio. Ceadea de Aliste (Zamora),1921– Alicante,2003. Maestro, escritor y editor.
Nacidoen un pueblo de 50 almas, fue uno de los primeros habitantes del mismo en realizar estudios superiores. En 1940, con 19 años, ya es maestro destinado en Asturias, donde permanece hasta 1944, fecha en la que una vez aprobadas, con el número 2 de la promoción, las oposiciones a poblaciones de 10.000 habitantes, es trasladado a Zamora.
Allí desempeñará su labor docente hasta 1956, cuando cambia de destino a Valladolid, donde ejerce hasta 1958, año en el que pide la excedencia para dedicarse a la tarea editorial, pues ya no podía atender la escuela. Siguió siendo director honorario de un centro en el que iba a probar las innovaciones y a escuchar sugerencias de los maestros e inspectores.
La obra que le ha hecho famoso y con la que han estudiado varias generaciones de españoles, la “Enciclopedia Álvarez” nace de una necesidad que detecta el mismo autor en el mundo docente de la época. Se echaba en falta un buen manual escolar que recogiera de forma ordenada y sistemática todos los epígrafes del plan de estudios vigente. Don Antonio Álvarez, hombre ordenado y metódico, dedicaba su tiempo libre a la tarea elaborarse una enciclopedia para uso propio, completa y actual.
Sus compañeros asombrados por la minuciosidad de los archivos que tenía, le solicitaban continuamente información, sugiriéndole éstos mismos que hiciese un libro recogiendo todas esas nociones recopiladas, y las acompañara de ilustraciones, resúmenes y ejercicios prácticos. Se puso a ello, dedicando 17 horas de trabajo diario. La obra fue una creación exclusiva y personal suya, hasta el punto que las ilustraciones lo fueron también de su mano en las primeras ediciones, aunque en las sucesivas fueron mejoradas por los dibujantes de la editorial.

La Enciclopedia Álvarez queda elaborada en 1951, después de pasar la censura eclesiástica y política del régimen. Tras varios viajes a Madrid, empieza el peregrinaje editorial de Don Antonio, entonces un perfecto desconocido, al que le rechazan la obra hasta cinco editoriales diferentes. Ello no le desanimó y consigue publicarla un año después, en 1952. Esta primera edición de su enciclopedia corrió a cargo de un modesto impresor de Zamora, el señor Eduardo López, propietario de la Editorial ELMA, editando el primer grado de la enciclopedia que servía para dos cursos, e iba dirigida a niños de entre seis y ocho años.
Al carecer el autor de contactos en el Ministerio de Educación Nacional, la forma de promocionarla fue el “boca a boca” entre maestros. El éxito inicial fue tal, y tan sorprendente para todos, empezando por el propio autor -que pensaba que vendería unos miles de ejemplares nada más- que, en 1953, la editorial Miñón de Valladolid se decide también a editarla. Las sucesivas ediciones se agotan a la puerta de la imprenta, llegando a copar el 80% del mercado de libros de texto del momento.
Se editaron el primer, segundo, y tercer grado de la enciclopedia, El Parvulito, y la Enciclopedia de iniciación Profesional, además de cuadernos de ejercicios, libros del maestro, etc.
Desde 1958 se dedica en exclusiva a la labor editorial, e incluso -cuando años después las enciclopedias compilatorias caen en desuso en el sistema educativo español y se pasa a un libro por asignatura- el autor aún colaboró y dirigió a otros autores en la elaboración de los nuevos manuales.
Según las autorizaciones del Ministerio, se deduce que de la enciclopedia en sus distintos grados se habrían vendido en España más de dos millones de ejemplares. Todo ello sin incluir los miles de ejemplares de las reediciones facsímiles que lleva a cabo la editorial EDAF desde 1997.
En relación al éxito de su obra Don Antonio Álvarez insistió en el método usado: "Los textos de hoy son demasiado prolijos, los niños no los entienden, los padres no saben descifrarlos. Uno sólo sabe lo que recuerda”
Vía Aliste.

«Enciclopedia Alvarez»
Francisco Umbral [Los placeres y los días], El Mundo, 311297.
El número uno del ranking literario, en estas navidades, ha sido la Enciclopedia Alvarez, una cosa franquista que estudiamos los niños de cuando entonces, aunque antes estaban las enciclopedias Bruño o Luis Vives, que yo leía y releía. Este revival de la pedagogía camp de postguerra, lo ha iniciado Luis Otero con sus ensayos y novelas sobre la docencia de aquellos años, la Sección Femenina, etc. Ha dicho en estos días Laín Entralgo que lo propio del 98 fue el «amor crítico» por España. Amor crítico es lo de Luis Otero, que relee aquellos textos y los pasa por su ironía izquierdista de hoy. Pero los miles de compradores de la Enciclopedia Alvarez son meramente nostálgicos.
Antes había sido Vizcaíno Casas y antes el costumbrismo crítico de Vázquez Montalbán, Luis Carandell y uno mismo. He mandado que me traigan una Enciclopedia Alvarez a la mesa camilla de las navidades y, dejando libros más empeñosos, repaso aquellas páginas ingenuas en su reaccionarismo, en su pasatismo pedagógico. El caos narrativo del apartado de Historia Sagrada no es sino consecuencia del mismo caos que hemos encontrado siempre en la Biblia, como obra de tantos y tan dispersos autores (incluso enfrentados entre sí: unos escriben para rectificar a otros). Desde luego, son unas páginas que no animan al niño a entrar en una religión de guerras raciales, incomprensibles, regidas por un Dios Padre casi siempre airado. Así nos comían el coco.
Lo que más me ha interesado, naturalmente, es la literatura y sus criterios. Hay aquí mucho poeta local, clásicos que amuerman al escolar, con tiradas de versos de Calderón. Luego los románticos, Zorrilla y Bécquer -ninguna introducción al Romanticismo ni a nada-, del 98 sólo aparece Unamuno, sin duda por su aura religiosa y por su ubicación franquista durante la guerra.
El 27 no existe, pero existen los Quintero, Manuel Machado -con levísima alusión a Antonio-, don Jacinto Benavente y, ya como escritor contemporáneo y en punta, como avanzado, Wenceslao Fernández-Flórez, también un cerebro de la zona nacional (y por supuesto Pemán). Por cierto que el párrafo/muestra de Fernández-Flórez es bueno y hasta crítico. En la imagen le sacan con sombrero. Quizá lo pidió él por no pasar a la historia de la literatura con su hermosa calva. El sombrero de FF hoy nos parece de Urculo. Rubén Darío y Amado Nervo entre los americanos. Está Pereda, el santanderino que hizo insoportable el ameno paisaje cántabro, pero no Valera.
La selección es fina como selección de censor más que de crítico, y uno se pregunta aquí cuál es nuestra nostalgia ante estas páginas. Sin duda una nostalgia masoquista. No quisiera que fuese éste un artículo de moro muerto y gran lanzada (se murió el moro y toda la Escolta Mora), pero varias generaciones fueron educadas así en la escuela, en el instituto, en la Universidad. Y muchos se lo tomaron en serio, ay. La Enciclopedia Alvarez no es directamente política, como otras, pero sí muy escorada.
Mi colegio estaba en la planta alta de un edificio grande y viejo que también albergaba a la Guardia de Asalto y los ciegos del cupón y la Gota de Leche. Por mi balcón veía la veleta del Observatorio de la Universidad, cuatro bolas en cuatro barras girando y girando en los cielos (nunca el mismo), verano e invierno, como molino de viento moliendo el tiempo, la infancia, la monotonía, la mentira repetida, la Enciclopedia Alvarez, mi vida.

NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.




Gracias dijo
Qué recuerdos..., de cuando el maestro recibía pollos provenientes de la familia de sus alumnos porque no tenía ni para comer...
De cuando el maestro era un referente cultural...
14 Diciembre 2007 | 11:55 AM