Gabi y Fofó.
elquicio130208
Las preguntas me las sé.
Nada que ver con la entrevista a Rajoy. Adiós a las imágenes subliminales de fondo. Adiós a la tensión del entrevistador. Alegría en las preguntas. Estamos contigo. Gabilondo le mima.
El Presidente, sin querer, le tutea. Charla de salón. El labio superior de Z, un hallazgo. Sobre ETA, la coartada internacional y la intención de verificar: la intención. La dignidad de las víctimas lo arreglaba evitando que hubiera más.
Tengo paciencia democrática. Permítame que le diga. Sobre Miguel Sebastián, no me gustó el juicio de Guerra, no.
El canon digital es una señal de patriotismo.
Perdone que le pregunte como a Mariano. Yo haría lo posible porque, en Cataluña, un hijo tuviera la enseñanza en castellano. Las preguntas que me hace me las sé, porque me tocaba publicarlo en mis clases de Derecho Constitucional. Qué coñazo de amor.
EQM.
Zapatero pierde encanto.
Pablo Sebastián, en Estrella Digital, 120208.
No sabemos qué pasará en los debates televisivos entre Rajoy y Zapatero, pero en las dos entrevistas de Gabilondo en la Cuatro el líder del PP salió mejor parado con un discurso coherente, bien construido y cercano a la verdad. Y en ello le ayudó la animadversión del entrevistador, lo que, en contra de lo que pretendía, ofreció más credibilidad a Rajoy. Sin embargo, Gabilondo con Zapatero estuvo facilón, a favor, con mentiras compartidas, y el presidente del Gobierno no salió bien parado. Más bien, al contrario, dio la impresión de dudar, de estar a la defensiva, de justificarse y sobre todo de haber perdido la inocencia y un cierto encanto del que disfrutó cuando llegó al poder. Acusando, el presidente, un serio desgaste en su persona y su política, pero sobre todo en su presunta credibilidad. Zapatero, sobre todo, aburrió, y eso ya es toda una señal.
Al final, ambas entrevistas han evidenciado lo que dicen las encuestas, el empate entre el PSOE y el PP, con el agravante para Zapatero de que él es quien disfruta y parte del poder. De ahí su empeño en criticar al PP cada vez que se le preguntaba por sus políticas y sus fracasos autonómicos, en la economía —por falta de prevención de la crisis— o en la negociación con ETA. Asunto este en el que el entrevistado y el entrevistador compartían sin el menor disimulo la mentira, obviando cuestiones esenciales: Zapatero ha sido el único presidente que se fue a negociar con ETA sin el apoyo del primer partido de la oposición y de las víctimas; aceptó la negociación política con ETA y les hizo concesiones (legalización de ANV y PCTV); mantuvo la negociación a pesar del atentado de Barajas y mintió con ello a los españoles, etcétera. De todo esto ni una sola palabra.
En la economía Zapatero siguió con su optimismo y sin querer reconocer la crisis, y en el campo autonómico le dijo a sus socios catalanes que no habrá más concesiones —ni cupo—, pero sin reconocer que, las reformas aprobadas, lejos de bajar las expectativas independentistas, las han aumentado.
Sobre todo lo demás el presidente del Gobierno no dijo ni aportó nada que ya no hubiéramos oído en los últimos días. Además habló sin parar con su discurso premeditado de autobombo, pero sin transmitir seguridad, ni el menor entusiasmo, porque carece de proyecto político, y porque cuando habla de consensos carece de la menor credibilidad. Y eso que su amigo y entrevistador no le habló de la memoria histórica, la guerra civil, la nación española, la unidad nacional, la bandera y todos los signos de identidad. Y faltó, una vez más, a la verdad cuando dijo que un español puede estudiar en castellano en Cataluña.
El presidente, vestido de negro, quiso aparentar un cisne en el lago plácido de sus sueños, pero se pareció más a un torpe palmípedo fuera del agua. Ni siquiera se atrevió a anunciar una reforma de los acuerdos con la Iglesia, después de tanto despotricar, y recogió velas sobre la emigración, temeroso Zapatero de que ese asunto beneficie al PP.
Al día de hoy nadie sabe lo que va a pasar en estas elecciones, pero ayer no se despejó la incógnita sino que más bien se confirmó la tendencia de cierta recuperación del PP camino del empate total, y más adelante veremos si la cosa queda ahí o si, al final, la tortuga del PP adelanta a la liebre. Algo que no es fácil de imaginar, sobre todo si el quelonio de Rajoy no se decide a avanzar por el centro del recorrido (frenando en seco, por ejemplo, todos los ataques de sus compañeros a Gallardón), donde ninguno de los dos está en condiciones de presentarse como el líder del consenso y la moderación. Zapatero declaró ayer que nunca se ha fumado un porro, pues la verdad es que si se lo hubiera fumado antes de la entrevista el encuentro no le habría salido tan mal.
Ayer noche. 21 horas. Aparece Gabilondo tan serio y sereno como de costumbre. Nada hace presagiar la masacre que se avecina. Quince segundos después de haber dado las buenas noches, el periodista saca de debajo de la mesa un cañón de dos bocas, una ametralladora, siete granadas de mano y un par de bazookas. En lo que bien podría entenderse como un sincero homenaje al reciente retorno cinematográfico de Rambo, el periodista empieza a pegar tiros hasta que se queda solo. A Esperanza Aguirre se le caen los cuadros que tiene colgados en el salón de su casa, a Jiménez Losantos una de las granadas le quema las cejas y el resto de “políticos y periodistas españoles de cuarta fila” alcanza el búnker de milagro. Media hora antes de la entrada de Zapatero en el campo de batalla, cualquier neófito en logística y (pre)campañas bélicas hubiera intuido una sangría. Sin embargo, a medida que avanzaba la noche, todos nos veríamos obligados a aceptar, sumidos en la más absoluta resignación, que nunca suele haber guerra entre dos miembros de un mismo bando. En los diez minutos largos que transcurrieron entre el final del informativo y el comienzo del cara a cara con el comandante de las tropas españolas, Gabilondo se bajó del tanque. El comienzo fue calcado al de su batalla con el aspirante al cargo: “Señor Zapatero, ¿va a ganar usted las elecciones?”. A partir de aquí, nada que ver con lo que ocurrió -mismo sitio, misma hora- el pasado jueves. La beligerancia característica del recluta vasco quedó reducida a la más mínima expresión. De hecho, durante los primeros compases del lance, la cuestión más comprometida que formuló hacía referencia a una previsible baja fidelidad del voto socialista en relación a los pasados comicios. Zapatero intuía que en este examen se iba a saber todas las respuestas, pues nunca hubo profesor más benevolente en sus preguntas. A continuación, Iñaki puso dos bombas sobre la mesa. Primero ETA y después la crisis económica. Puso dos bombas, pero se olvidó de encender la mecha. En ningún momento hubo por su parte la más mínima intención de adulterar lo que para entonces se había convertido ya en todo un acto de campaña. Y si acaso osaba interrumpir la deriva erudita de su ‘mayor’, éste le dedicaba una mala mirada y a continuación volvía a su particular recital de discursos aprendidos. Zapatero hizo con su oponente lo que le vino en gana. Se lució, a pesar de no decir nada. Presumió de buenos amigos y buena memoria: “Una vez Tony Blair me dijo que era difícil ser terrorista (...), pero que era más difícil dejar de serlo”. Estuvo rápido y combativo. Trabajó en todo momento con la tranquilidad de quien sabe que juega en casa. Hubo una ocasión, incluso, en la que Gabilondo pidió permiso para intervenir en el intercambio de balas. Las suyas nunca tuvieron objetivo. Simple y llanamente, no llevaban pólvora. Las de Zapatero, sin embargo, salieron todas por la derecha. Hasta el espectador más tonto pudo leer la trayectoria exacta de cada proyectil, porque los compañeros del batallón ‘cuatrero’ de ‘Gabi’ se esforzaron por elegir muy bien las imágenes que se debían colocar en todo momento en las pantallas traseras que marcaban los límites del campo de batalla. El discurrir de esta guerra sin guerra, transmitía la sensación de que la última legislatura española había sido un camino de rosas. El monopolio de la palabra era tal, que el espectáculo invitaba a un encuentro tempranero con Morfeo. El aborto, la relación con la Iglesia, la inmigración... Gabilondo no preparó para su oponente ni un solo campo de minas. Ni una sola emboscada. Todo el terreno estaba despejado. Si acaso, Iñaki estuvo algo más incisivo cuando se escudó tras las preguntas que le habían hecho llegar los ciudadanos. Y, para evitar agravios comparativos -ya era tarde-, echó a su oponente un órdago de los chungos, similar al que le tiró el jueves pasado a Rajoy. Esta vez no versaba sobre capitales del mundo, sino sobre fechas relevantes de la historia. El comandante en jefe acertó pero, tras semejante entrevista, uno no podía evitar pensar que lo más probable era que Gabilondo le hubiera pasado la receta antes del lance. Al finalizar el encuentro, ‘ZP’, vestido de luto riguroso, felicitó con un gesto de aprobación a su recluta. No se equivocó el presidente al elegir su indumentaria, porque en realidad iba al entierro de un mito. Tras más de cuarenta años sirviendo a las instituciones militares, Gabilondo -desde hace mucho tiempo parte del alto mando- dejó patente que, de un tiempo a esta parte, ahora más que nunca, no es más que un soldadito de plomo al servicio de.
NOTAS.- Gabi, Fofó y Miliki.- Los Payasos de la Tele es el nombre con el que popularmente se conocía al trío de payasos españoles, formado inicialmente por Gaby (Gabriel Aragón, España, 1923-1995), Fofó (Alfonso Aragón, España, 1927-1976) y Miliki (Emilio Aragón, España, 1929), a los que con posterioridad y sucesivamente se unirían Fofito (Alfonso Aragón hijo, La Habana, 1950), Milikito (Emilio Aragón hijo, La Habana, 1959) y Rody (Rody Aragón, La habana, 1958). CD.- El disco compacto (conocido popularmente como CD, por las siglas en inglés de Compact Disc) es un soporte digital óptico utilizado para almacenar cualquier tipo de información (audio, vídeo, documentos y otros datos). ZETA.- La zeta [Z] es el logotipo escogido por Zapatero para la presente campaña electoral. Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.
Nacho Gay, en El Confidencial, 120208.



votante dijo
Ese trato de Vd. que se resiste, por la complicidad...
13 Febrero 2008 | 12:37 AM