Subjetividad temprana.
Imagen de Federico Jiménez Losantos en la portada de 'Público' de ayer [ejemplo de fanatismo impreso, digital y temprano].A botepronto.
Vaya por delante que, en mi opinión, FJ Losantos -personaje inteligente, culto y con criterios muy sólidos- es, en su programa matutino -también temprano-, un popular sectario [acepción: intransigente, fanático]. Pero no mayor que otros millones de españoles. Por, ejemplo, Gabilondo.
A Federico le pierden, sobre todo, sus formas. En ellas recuerda un tanto al demagogo José María García. Sus oyentes paladean el estilo. Y tiene su explicación. Cuando educas en la ignorancia, proliferan los predicadores. Con éxito. Así, únicamente, se entiende que en las últimas horas siga con su matraca, bordeando los abismos.
Ese es el problema. Que, te informes donde te informes, el enemigo nunca hace nada bien o los míos son fabulosos. En radio, Onda Cero roza la excepción -yo la recomiendo-, pero hasta mi admirado Alsina decae cuando, por ejemplo, ayer -entrevistando a Rajoy- se enamora de la cámara, sonriendo compulsivamente [lo que certifica que un gran periodista de radio suele ser horrendo en tv: Bobby Deglané].
¿Qué está ocurriendo?
Falta de sentido común. Todo vale. Y, de vez en cuando, alguien tiene que hacer de justos para que prosigan los pecadores.
A propósito, desde hace tiempo me vengo quejando de los miles de programas televisivos que persiguen a los políticos, para reirse de ellos a nuestra costa. Salvo Aznar, los demás se entregan a regañadientes, patéticamente, intentando, encima, ser ocurrentes.
Otra forma de risas -el que hoy nos ocupa- es el insulto temprano. Con información sin contrastar. A botepronto. El radioyente al desayuno, esperando que los suyos le colmen el buche.
Hasta que se roza la usurpación del poder. Unos, desde la progresía, apoyando a Gallardón y él -en compañía de otros- empujando a Mariano Rajoy, para que reluzca Esperanza Aguirre.
Con la sentencia de marras -bien aireada por los sectarios voceros enemigos- el Sistema tiene, no obstante, un pequeño problema: el chivo es demasiado importante. No cuela.
Y eso hace y va a hacer pupa. Porque se precisa -no sólo para el terrorismo- un pacto de Estado que arrincone el despellejamiento mediático del contrario.
Para eso es necesario volver a los remotos orígenes: el sentido común.
Nada común, como se sabe.
EQM.
NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.



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Bea dijo
Me ha gustado mucho tu exposición, sabes decir las cosas claras y con mesura. Como bien dices, deben de cambiar las cosas, volver al sentido común. Espero que ese camino de vuelta se inicie pronto para el bien de todos: rojos y azules.
Un saludo cariñoso.
18 Junio 2008 | 09:17 AM