La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

9 Noviembre 2008

Velando a la muerte

Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes).

Relato breve.

Nació con la piel de cirio, de los usados para sepelios. Creció admirando en blanco y negro a “Morticia”, de la “Familia Addams”, velando a los difuntos y siguiendo con verdadera devoción a todos los entierros que veía. Acabó aficionándose a pisar las huellas que abandonaba en el barro la fastuosa y barroca carroza fúnebre con sus negros caballos emplumados.

Se pasaba las horas muertas paseando por el cementerio del pueblo, ahora contando las tumbas de los recién nacidos, ahora calculando los años de los más viejos de aquel tétrico lugar. Sentarse en los rincones más sombríos y permanecer callado hasta la puesta del sol, viendo como se alargaban sobre el campo santo las sombras de las cruces y de los ángeles custodios, le placía sobremanera.

Cumplido el tiempo de la mayoría de edad, descubrió que lo que le sucedía era que deseaba sentirse más vivo que nadie y entonces, decidió vestirse de negro, lucir un crespón de dolor y vivir con los muertos. No paró hasta conseguir lo que quería: un trabajo de enterrador.

Hizo las prácticas por su cuenta en cementerios de pueblos abandonados, cavando en todo tipo de terrenos y profundidades, hasta que enterrar y exhumar cuerpos en ruina fue cosa de coser y cantar. Después, como complemento, trabajó en la manufactura de ataúdes, convirtiéndose en un versado.

Tuvo que acumular experiencia pasando por muchos cementerios del país para llegar a realizar su sueño: ser el sepulturero de la necrópolis más grande de Europa, con derecho a casa en el centro mismo del complejo. Vivía cercado por cinco millones de esqueletos. Desde su vivienda, abriera la ventana desnuda que abriera -no quería cortinas que le interfirieran el paisaje-, siempre veía lo mismo: tumbas marmóreas glorificando a los muertos.

Para culminar su felicidad se casó con una descarnada mujer que vestía medias y pañuelo negros y disfrutaba realizando trabajos de combustión a 900 grados en la incineradora de la municipalidad. Irradiaban felicidad porque en las noches de tormenta, haciendo el amor sobre las frías y pétreas lápidas, lograban los orgasmos más acentuados cuando los relámpagos iluminaban las cruces y las figuras de los panteones parecían cobrar vida.

El día que su mujer quedó embarazada el regocijo entró en el hogar y ante el miedo a perjudicar al feto, tuvo que guardar reposo y dejar sus dos hobbies: limpiar las lápidas de los nichos más altos y preparar aquellas barbacoas que le recordaban los benditos tufillos de su trabajo diario. Lo establecieron todo para que pudiera parir en el interior de un nicho a estrenar y la noche del alumbramiento, como no podía ser de otra manera, su hijo nació muerto.

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El Xiquet de Columbretes [2008]. Todos los derechos reservados.

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Lapida en mármol de Carrara de la tumba de Laurence Matheson, encargada por su esposa. Cementerio de Mount Macedon, Victoria [Australia]. Obra de 1987 del escultor Peter Schipperheyn [Australia, 1955].


NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

servido por elquiciodelamancebia 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Martirio

Martirio dijo

Mejor no se puede narrar una historia de amor por la vida.

9 Noviembre 2008 | 12:31 AM

Carmen

Carmen dijo

Veo que el autor ha querido darle un toque de humor e ironía a su relato, y lo ha conseguido.
Saludos

9 Noviembre 2008 | 10:07 AM

Vistiendo de muerte

Vistiendo de muerte dijo

La muerte como concluyente de la existencia material abre una rendija misteriosa y hechicera a todas las mentes espirituales inquietas. Me gusta la muerte y todo lo que la representa. Me gusta pasear de noche por las callejuelas de los cementerios para sentirme, como el del relato, más vivo y también más cerca de nuestra inseparable muerte. Enhorabuena.

9 Noviembre 2008 | 10:15 AM

Noir

Noir dijo

Yo por las noches me visto de negro con una capucha y me escondo detrás del sepulcro más grande del cementerio de mi pueblo a la espera de visiones del más allá. Lo recomiendo a todo el mundo, la esperiencia te llena tanto que el resto de la semana siento flotar.

9 Noviembre 2008 | 10:43 AM

Marcelo H.

Marcelo H. dijo

Hace años me introduje en un nicho vacío de un cementerio abandonado y pasé con un saco de dormir toda la noche. Tardé tanto en dormirme que casi me fue imposible, pero a la mañana siguiente, mi cuerpo y mi espíritu eran otros. No necesitaba descanso y no tenía nada de sueño, era como si hubiera estado volando y el viento hubiera masajeado mis músculos y mi mente hasta dejarlos suaves y equilibrados.

9 Noviembre 2008 | 11:08 AM

Yagüe

Yagüe dijo

Estoy asombrado de la cantidad de gente dispuesta a cagarse de miedo. No lo entiendo. La muerte es lo contrario de la vida y por lo tanto cuanto más lejos esté de mí mejor para mi cuerpo y mi mente.
Por cierto, maravillosa fotografía de una escultura extraordinaria.

9 Noviembre 2008 | 11:12 AM

Nelo Bacoreta

Nelo Bacoreta dijo

Tempus quo memoria moriatur, hic locus est ubi mors gaudet sucurrere vitae.

Veterem consuetudinem fori. nunquam oblivioni mandabunt.

Magnum est Xiquet.

Nelo Bacoreta.

9 Noviembre 2008 | 12:16 PM

vice

vice dijo

hostia que fuerte yo tengo un amigo que pasea con su novia por el del pueblo no lo entiendo como puede aber gente asi

9 Noviembre 2008 | 01:41 PM

Jordi

Jordi dijo

No puedo dejar de mirar la fotografía. Hay algo que me puede. Si la lápida estuviese en Europa no dudaría en ir a verla. Me fascina.

9 Noviembre 2008 | 09:20 PM

veli

veli dijo

Muy propio de este tiempo de nostalgia, Xiquet. Me gusta mucho.

9 Noviembre 2008 | 11:16 PM

El Xiquet de Columbretes

El Xiquet de Columbretes dijo

Nelo-Bacoreta, estamos de acuerdo en que la muerte del organismo siempre sirve para algo. En última instancia el cuerpo se puede aprovechar para la subsistencia de otros seres. “Otros vendrán que de nuestros desechos se aprovecharán”, que así sea.

Un abrazo.

Gracias a todos por vuestros extensos comentarios.

Saludos

14 Noviembre 2008 | 09:49 AM

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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



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