Madre no hay más que una
Vía El Universal, 121108.
El primer babero. A las joyas progre & feministas españolas, alocad@s por el triunfo de Obama, les aconsejo no se pierdan las primeras declaraciones oficiales de la Señora del nuevo Presidente, que adjunto infra. Para que se vayan recogiendo la baba. Nada que ver con la compañera de Obambi [la genialidad no es mía]. Ësta sí, de categoría. Me temo que nuestro Jefe de Gobierno va a tener que hacer pinitos afganos para guardar los equilibrios y no darse otro batacazo diplomático, ahora con el nuevo emperador de las mas altas cumbres. . pd.- Los Servicios de Prensa de la Presidencia del Gobierno han tomado muy buena nota [de prensa, obviamente]. En su Boletín del pasado martes recogen, imagino, lo que consideran más interesante del artículo de Michélle Obama, que ese mismo día publicaba El Mundo: Seré la Primera Madre (MICHELLE OBAMA. EL MUNDO 1,25) "Para mí será un honor ser la Primera Dama. Trabajaré todos los días en los asuntos más próximos a mi sensibilidad: ayudar a las mujeres trabajadoras y a las familias, en particular a las familias de los militares. Pero mi tarea número uno sigue siendo la de ser mamá.(…) Nuestras hijas son el centro del mundo de Barack y del mío". EQM.
Seré la Primera Madre Michelle Obama, en la traducción de El Universal de Caracas, 121108 [para ver la trad. El Mundo, 111108]. Hace algunas semanas, en la Convención Nacional Demócrata en Denver, compartí con la nación algunas de las razones por las cuales considero que mi esposo, Barack Obama, será un presidente extraordinario. Cuando terminé mi discurso ante la Convención Nacional Demócrata, me dirigí a la parte trasera del escenario con mis hijas. Ellas voltearon hacia mí sin aliento por la emoción. "Mami", me dijo Malia, nuestra hija de 10 años. "Tenemos algo importante que decirte. ¡Tenemos que tener invitadas a dormir!", comentó emocionada. Eso me sacó de golpe de mi modo de discurso, con las luces brillantes y los aplausos, y me llevó de nuevo al papel que tanto amo: de madre. La siguiente noche 15 niñas risueñas -mis hijas, las nietas de los Biden y algunas amigas- tomaron nuestro cuarto de hotel. Ahora que Barack fue elegido Presidente, estaré honrada de ser la primera dama. Trabajaré de cerca en los temas más cercanos a mi corazón: ayudar a las mujeres trabajadoras y a las familias, particularmente a las familias de los militares. Pero así como mis hijas me lo recordaron en Denver, aun siendo la primera dama, mi trabajo número 1 sigue siendo la de ser mamá. Con edades de 7 y 10 años, nuestras hijas son muy jóvenes. Cuando nos mudemos a Washington mi prioridad será asegurar su salud y que mantengan los pies sobre la tierra, con infancias normales -que incluyen tareas del colegio, coro, danza y fútbol. Nuestras niñas son el centro del mundo de Barack y el mío. Ellas son la razón por la cual Barack participó en estas elecciones presidenciales: para hacer del mundo un lugar mejor para ellas y para todos los niños del mundo. Para nosotros, y para millones de estadounidenses, esto es lo que significan estas elecciones: asegurarnos de que Estados Unidos de América siga siendo un país en el que todos puedan desarrollar el potencial que Dios les ha dado. Barack y yo hemos viajado a cada rincón del país, hemos hablado con la gente sobre sus sueños y sus vidas. Sus historias han tocado nuestros corazones y han fortalecido nuestra resolución. Nos han hecho más cierto que antes que, a pesar de cualquier diferencia que podamos tener, hay mucho más que nos une como estadounidenses. Pero los tiempos son difíciles. Los padres trabajan más duro que antes para criar a sus hijos, pagar sus cuentas, ayudar a sus padres y mantenerse con la continua subida del costo de la vida. Cuidar de sus familias es su mayor felicidad, pero es difícil que ambos intereses coincidan. Hemos hablado con madres cuyos salarios no cubren el costo de sus comestibles, pero si toman un segundo empleo no pueden afrontar el costo extra para el cuidado de sus hijos. Más de 22 millones de mujeres que trabajan no reciben paga el día que no trabajan por estar enfermas. Millones de mujeres realizan el mismo trabajo que los hombres, pero ellas reciben menos paga. Es aún más difícil para las parejas de los militares. En cierto momento sus esposas y esposos están lejos, sirviendo a nuestra nación. Así que tienen que ser padre y madre de sus hijos. Ellos están trabajando, pendientes de sus parientes, ayudando con la tarea y disciplinando a los hijos, y cada noche rezan con el corazón para que sus seres queridos regresen sanos y salvos a casa. Estas familias no le están pidiendo al Gobierno que arregle sus problemas, únicamente piden que entiendan lo que les sucede a sus familias y encontrar verdaderas maneras para ayudarlos. Historias norteamericanas. Como primera dama, continuaré teniendo estas conversaciones con las mujeres trabajadoras y las esposas de los militares, y llevaré estas historias a Washington para asegurarme que las personas que dirigen nuestro país conozcan la manera en la que sus políticas tocan la vida de su electorado. La lucha de las familias estadounidenses no es nueva para Barack. Él fue criado por una madre soltera que logró ponerse en la escuela y conseguir una carrera la cual amaba, mientras seguía consiguiendo el tiempo para leerle a él cada mañana. Así que él sabe cuán heroicos pueden ser los padres estadounidenses. Es por eso que él se ha comprometido a restaurar a la clase media, reduciendo los impuestos a 95% de todos los norteamericanos que trabajen, estableciendo equidad en los pagos de las mujeres y extendiéndolo a la ausencia por asuntos familiares. Él también sabe que cuando nuestros militares van a la guerra, sus familias van con ellos. Él es un fuerte defensor del desplazamiento predecible y de un mejor sistema de salud, incluyendo cuidados de salud mental para los hombres y mujeres que regresan de haber servido. Estos temas son mi pasión. Seguiré trabajando para encontrar soluciones que hagan una diferencia real en la vida de las personas. Ahora que Barack tiene la oportunidad de servir como Presidente, llenaremos nuestro hogar con conversaciones de cómo servir mejor a las familias de nuestra nación. Y ocasionalmente, cuando nuestras hijas insistan recibiremos invitados a dormir.
Esposa y madre
No nos hemos librado. El artículo, una supuración de pensamiento tradicional de la punta al cabo, está firmado por la mujer del nuevo presidente de América. Alguien que reserva para las madres el papel de organizadoras en jefe de las fiestas en pijama de sus hijas. Y que, naturalmente, invoca a Dios, como supremo hacedor de todo el potencial que cada americano lleva dentro. Se trata del mismo Dios que invocó Obama, al final de su gran discurso de Chicago. Y del que invocaba George Bush (según Bob Woodward y para gran rechifla de la feligresía socialdemócrata) antes de cada reunión con sus ministros. El mismo Dios, también, de esos votantes que en California votaban a Obama con una mano y con la otra decían no, como la Reina de España, al matrimonio homosexual. La victoria de Obama ha sido, desde el punto de vista ideológico, una victoria transversal. Gracias, sobre todo, a la piel. Gracias a la piel quiere decir, dolorosamente, que si el candidato negro hubiese sido republicano, muchos negros lo habrían votado. Ser transversal no es ningún desdoro, obviamente. Lo ha sido Sarkozy y su rassemblement. Y lo ha sido Zapatero, generosamente abierto a la reacción en su alianza fáctica con el nacionalismo. Cualquier proyecto político de éxito ha de serlo. Pero conviene recordárselo ahora a todos los cebolletas que, especialmente en las culturas subalternas, han colgado a Obama entre los pósters del Che y el Guernica. Ahí puede quedarse, desde luego; pero que sea un Obama que vaya con Dios, el matrimonio brut nature y la primera madre. (Coda: «Incluso como Primera Dama, mi tarea número uno sigue siendo la de ser mamá. (….) Mi primera prioridad será asegurar que mis hijas se mantengan sanas y estables, y que tengan una infancia normal, con deberes, coros, bailes y fútbol». Michelle Obama, El Mundo, 11 de noviembre.) NOTAS.- El artículo se escribió antes de las elecciones y apareció por vez primera el 17 de octubre [inglés] en la revista estadounidense US News & Report; ha sido actualizado con su permiso. Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.



Rosa dijo
Cuando mamá Obama se encuentre con Sonsoles, le va a enseñar a cantar La Traviata
13 Noviembre 2008 | 10:53 AM