Ramón Arnau [España, 1925-2008]



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Don Ramón Arnau.
Ilustre personaje del pensamiento valenciano del siglo XX, prestigioso investigador, historiador, teólogo y lingüista, nos dejó ayer, pero seguirá vivo por siempre gracias a su legado intelectual y a su trayectoria institucional y religiosa.
A sus dos Marías, a Merche y a Manolo, mi condolencia más profunda.
Y a Vd., D. Ramón, gracias también por las visitas con las que me honró.
EQM.
Comunicado de la Acadèmia Valenciana de la Llengua.
[Traducción EQM del valenciano. Aquí el texto original].
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Ha fallecido el académico Ramón Arnau
El Académico y Presidente de la Comisión de Textos Religiosos de la Academia Valenciana de la Lengua, Ramón Arnau García, nacido en Alberic, ha fallecido hoy en la ciudad de Valencia a los 83 años.
Decano emérito de la Catedral de Valencia, era también catedrático emérito de la Facultad de Teología y doctor en Teología por la Universidad de Munich, además de autor de numerosas obras teológicas y de humanidades.
Ramón Arnau había sido consultor del Secretariado Pontificio para los No Creyentes y estaba en posesión de la Gran Cruz de Sant Ramon de Penyafort y del título de Protonotari Apostólico.
Como miembro de la Academia Valenciana de la Lengua, Ramón Arnau ha presidido, desde su constitución, la Comisión de Textos Religiosos, encargada de elaborar la propuesta de textos litúrgicos en valenciano.
La AVL, dentro de la collección "Recerca", publicó en 2006 la última obra que escribió, 'Record y pensament', una selección de las mejores partes de sus obras, con una destacada presencia de textos relacionados con la cultura valenciana.
La presidenta de la Academia Valenciana de la Llengua, Ascensión Figueres, ha lamentado la desaparición de Ramón Arnau: "una gran personalidad que ha amado hasta el final de su vida la cultura y la lengua de su pueblo".
Comunicado del Archidiócesis de Valencia.
Fallece Ramón Arnau, Dean Emérito de la Catedral de Valencia, a los 83 años
El Cardenal García-Gasco presidirá la misa exequial mañana a las 16 horas en la Seo
El sacerdote valenciano Ramón Arnau, deán emérito de la Catedral de Valencia, decano emérito de la facultad de Teología de Valencia y miembro de la Academia Valenciana de la Lengua, ha fallecido esta mañana en la residencia sacerdotal “Betania” de Quart de Poblet, a los 83 años de edad, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes del cabildo de la Catedral, del que formó parte desde 1974 hasta su jubilación en 2003.
El cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, presidirá mañana, sábado, la solemne misa exequial en la Catedral a las 16 horas. Al término de la ceremonia, los restos mortales del deán emérito serán trasladados a su localidad natal, Alberic, en cuyo cementerio recibirán sepultura.
Biografía de Ramón Arnau
Ramón Arnau García nació en la localidad valenciana de Alberic el 20 de diciembre de 1925, recibió la ordenación sacerdotal el 2 de enero de 1949 en la capilla del Palacio Arzobispal de Valencia y se doctoró en Sagrada Teología por la Universidad de Munich en 1955. Fue profesor de Teología Dogmática en la facultad de Teología de Valencia desde 1958 hasta su jubilación, y en la misma facultad fue también catedrático y decano en 1974.
En el Arzobispado de Valencia, Ramón Arnau formó parte desde 1984 del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores, así como de la comisión diocesana de Misiones desde 1997. Además, en la Catedral de Valencia fue deán desde 1991 hasta 2003, tiempo en el que se llevó a cabo la restauración de la Seo para acoger en 1999 la exposición La Luz de las Imágenes.
Igualmente, en la Conferencia Episcopal Española fue nombrado en 1981 asesor de la comisión episcopal de Enseñanza y Catequesis y, en 1983, miembro de la comisión teológica asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe.
Por otra parte, Ramón Arnau fue miembro de la Real Academia de Cultura Valenciana y, posteriormente, de la Academia Valenciana de la Lengua. Autor de numerosos libros de teología, religión y literatura, desarrolló también una intensa labor como articulista y conferenciante por España.
Estaba en posesión de la Gran Cruz de primera clase de San Raimundo de Peñafort y Juan Pablo II le nombró el 28 de marzo de 1999 Protonotario Apostólico, máxima distinción honorífica que el Papa concede a los clérigos. El mismo Pontífice le había designado en 1984 consultor del Secretariado para los No-creyentes durante un quinquenio.
El actual deán de la Catedral, Juan Pérez Navarro, que fue nombrado por el arzobispo de Valencia para suceder a Ramón Arnau tras su jubilación en 2003, ha destacado del canónigo fallecido, en declaraciones a la agencia AVAN, “su gran amor por la Catedral, a la que quería profundamente, además de su gran preparación teológica y la brillantez de sus homilías”.
Los restos mortales de Ramón Arnau recibirán sepultura mañana [por hoy], sábado, en el cementerio de su localidad natal Alberic, tras la misa exequial que se celebrará a las 16 horas, en la Catedral de Valencia.
Ramón Arnau, la Academia y la traducción al valenciano del misal De carácter abierto y noble, Don Ramón se ganó el cariño de todos los miembros de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. Propuesto como miembro de esta institución desde su puesta en marcha, hay incluso quién asegura que también jugó un papel determinante en la puesta en marcha de esta institución -cuya ley de creación se aprobó en 1998, tras el dictamen elaborado por el Consejo Valenciano de Cultura (CVC). Fuera o no así, el carácter de Ramón Arnau venía como anillo al dedo a una institución creada con el objetivo de aparcar de las disputas políticas la promoción y enseñanza del valenciano. Don Ramón era un enamorado del valenciano, de su historia y de que todos la utilizaran tantas veces como fuera posible. Y era perfectamente consciente de que en un organismo como la AVL era posible llegar a acuerdos y lograr que la lengua valenciana alcanzara el grado de normalidad que necesitaba. Quizá por eso, y por su vinculación con la Iglesia, jugó un papel determinante en la aprobación, por parte de la AVL en 2002 de la traducción al valenciano del misal. Arnau, y otros ocho académicos, tradujeron directamente del latín al valenciano los textos litúrgicos. La traducción contó con el respaldo unánime de la institución normativa del valenciano, que de inmediato la elevó al arzobispado con el objetivo de que validara sus contenidos -los eclesiásticos, no los lingüísticos, obviamente-. Pero el proceso se embarrancó. Tanto que la muerte de Don Ramón le ha pillado sin que todavía exista un pronunciamiento por parte del arzobispado. En 2004 se anunció desde este organismo la puesta en marcha de una comisión que analizaría la traducción al valenciano de los textos litúrgicos. Lo esperado era que cuando esta comisión aprobara el documento, éste se remitiría a la Conferencia Episcopal y de allí, al Vaticano, que tendría que dar el aprobado definitivo. A partir de ese instante, el documento litúrgico en valenciano podría ser utilizado en las misas dominicales que se celebren en las diócesis de Valencia, Segorbe-Castellón y Orihuela-Alicante. Don Ramón no ha llegado a verlo. --- La labor de traducción de los textos litúrgicos. [traducción al castellano, de EQM; en valenciano, infra] Don Ramón, como le llamábamos sus colaboradores compañeros de la AVL, nos acaba de dejar. No se lo esperaba él hace seis meses cuando se le detectó la enfermedad mortal que ha precipitado su partida definitiva. Vitalista, confiaba superar las dificultades físicas. Y, ya internado en la residencia sacerdotal Betània, se había propuesto redactar una biografía del presbítero Pedro García Cerdán, fundador de las cooperadoras de Betània. No ha podido ser, pero ha tenido el consuelo de encontrarse y estar acompañado hasta el último momento por las monjas de Betània, fundamentalmente por las hermanas Julia y María Oliva. También ha podido presidir las reuniones de la Comisión de Textos Religiosos de la AVL hasta la última reunión celebrada, la del pasado 5 de noviembre. Y, como siempre, en esta ocasión también, aprovechó un receso para ilustrarnos con alguna reflexión teológica: concretamente, aquel día, nos habló de la Aproximación a Jesús, de José Antonio Pagola. Siempre se sintió teólogo, y se enorgullecía de su independencia de criterios. Inquieto, esperaba aún hacer cosas y estaba ilusionado en poder examinar dos trabajos de investigación auspiciados por la Comisión: la transcripción de la Consueta de la catedral de Valencia de 1527, y la de los cuatro volúmenes de 'Lo Cartoixà', de la insigne teólogo y escritor valenciano Joan Roís de Corella. Realista, intuía que se acercaba el fin, y en verdad que se preparó a conciencia. Pero la hermana Muerte no esperó. Cuando le visité, hace sólo dos días, me sorprendió que repitiera varias veces dos frases breves y, además, en buen valenciano: "el papa Benedicto XVI" y "estoy decepcionado". La primera, quizá fruto de la admiración hacia un teólogo, no sé si se podría relacionar con las noticias sobre el último Sínodo de Obispos en Roma, en que tanto se ha insistido en la necesidad de revisar la manera de conducir la predicación y de traducir la Biblia y los textos litúrgicos a todas las lenguas. La segunda, quizás podría relacionarse con su sentimiento de frustración por no haber conseguido el reconocimiento jerárquico de una tarea a la que se había entregado de todo corazón y con toda su ilusión: la traducción de los textos litúrgicos al valenciano, desde el consenso como principio de actuación de todos los miembros de la Comisión, desde el rigor técnico y con la voluntad de encontrar la palabra y la expresión valenciana más genuina dentro de los parámetros de un registro lingüístico digno y, a la vez, asequible . Perspectiva desde la que don Ramón Arnau también avaló la reciente edición de la versión valenciana de fray Guillem Anglés -cuyo original data de 1350 aprox.- que reflejaba las clases del ilustre dominico valenciano en la cátedra de Teología de la catedral de Valencia. Don Ramón no lo pudo ver cumplido su sueño. Un sueño que tal vez empezó a tener, todavía no hace una década, cuando descubrió la lengua de los grandes escritores clásicos valencianos, tal como podemos constatar en su 'Recopilación de humanismo cristiano' (1999). Un sueño, sin embargo, difícil de tener en el contexto de una formación cultural en castellano y castellanista. Pero don Ramón se ha ido con la misión cumplida: el Misal romano, los Leccionaris y los rituales de los Sacramentos han sido traducidos íntegramente al valenciano. Él no sólo dirigió el laborioso proceso de traducción, asegurando en cada momento que la versión de cada palabra y cada frase respondiera con fidelidad al texto latino, sino que aún pudo participar los últimos meses en la tarea de revisión técnica de la traducción del Misal Romano y los Leccionaris, que la Comisión comenzó a realizar justo antes del verano, para preparar su edición, el año 2009. Es el homenaje que, sin duda, si pudiera hablar, más agradecería recibir. De don Ramón hemos aprendido, además de lecciones de exégesis bíblica y de teología, una actitud de apertura y comprensión hacia las nuevas manifestacions de la cultura, la valoración del diálogo, el aprecio por la vida y la confianza en el futuro de la humanidad. Los miembros de la Comisión de Textos Religiosos, en nombre de los que escribo estos renglones, nos sentimos ahora particularmente huérfanos y apenados por la ausencia definitiva de un hombre bueno, bien formado, perspicaz, charlador, vitalista y optimista. Un vitalismo y un optimismo que conseguía contagiarnos cada vez que nos reuníamos. Encontrarnos siempre era toda una fiesta de amistad y complicidades. Sentimientos humanos aparte, para mí el hecho de recordarlo hoy va más allá de la circunstancia necrológica: con la marcha de don Ramón, tras siete años de trabajo y convivencia en la AVL, se cierra una página de la historia del iglesia valenciana, que las futuras generaciones juzgarán: la del intento de contribuir desde la sociedad civil -concretamente desde una institución de consenso y bajo la guía de un eclesiástico ilustrado y concienciado- a hacer posible que los valencianos pudiéramos expresar con dignidad y normalidad los pensamientos y las plegarias, en valenciano. Ya en el otoño de la vida, don Ramón había descubierto el gusto y la satisfacción de poder rezar el Padre Nuestro en la lengua que había aprendido en casa, en nuestro valenciano. Las últimas palabras que le oí eran en valenciano. Ojalá que la jerarquía de las diócesis valencianas, en cumplimiento del Concilio Vaticano II y de las recomendaciones del último Sínodo episcopal de Roma, sepa hacerse en eco del sueño de don Ramón: garantizar a todos los fieles que quieren usar la lengua de san Vicente Ferrer, Ausiàs March, de Corella, de Llorente, de Martí Domínguez, de Nicolau Primitiu, de Sanchis Guarner y de Casp, puedan hacerlo tal como hacen, por ejemplo, con toda normalidad y dignidad, los que utilizan el castellano o el suahili. * Secretario de la Comisión de textos litúrgicos de la AVL - La tasca de traducció dels textos litúrgics Quan el vaig visitar, fa només dos dies, em va sobtar que repetira diverses vegades dos frases breus i, a més, en bon valencià: "el papa Benet XVI" i "estic decebut". La primera, potser fruit de l'admiració cap a un teòleg, no sé si es podria relacionar amb les notícies sobre l'últim Sínode de Bisbes a Roma, en què tant s'ha insistit en la necessitat de revisar la manera de conduir la predicació i de traduir la Bíblia i els textos litúrgics a totes les llengües. La segona, potser podria relacionar-se amb el seu sentiment de frustració per no haver aconseguit el reconeixement jeràrquic d'una tasca a la qual s'havia lliurat de tot cor i amb tota la seua il·lusió: la traducció dels textos litúrgics al valencià, des del consens com a principi d'actuació de tots els membres de la Comisió, des del rigor tècnic i amb la voluntat de trobar la paraula i l'expressió valenciana més genuïna dins els paràmetres d'un registre lingüístic digne i alhora assequible. És dins d'eixa perspectiva que don Ramon Arnau també va avalar la recent edició de la versió valenciana de fra Guillem Anglés, de cap a 1350, que reflectia les classes de l'il·lustre dominic valencià en la càtedra de Teologia de la catedral de València. Don Ramon no ho pogut veure complit el seu somni. Un somni que potser va començar a tindre, encara no fa una dècada, quan va descobrir la llengua dels grans escriptors clàssics valencians, tal com podem constar en el seu Recull d'humanisme cristià (1999). Un somni, però, difícil de tindre en el context d'una formació cultural en castellà i castellanista. Però don Ramon se n'ha anat amb la missió complida: el Missal romà, els Leccionaris i els rituals dels Sagraments han estat traduïts íntegrament al valencià. Ell no sols va dirigir el laboriós procés de traducció, assegurant en cada moment que la versió de cada paraula i de cada frase responguera amb fidelitat al text llatí, sinó que encara ha pogut participar els darrers mesos en la tasca de revisió tècnica de la traducció del Missal Romà i dels Leccionaris, que la Comissió ha començat a realitzar tot just abans de l'estiu, per tal de preparar-ne l'edició, l'any 2009. És l'homenatge que, sens dubte, si poguera parlar, més agrairia de rebre. Sentiments humans a part, per a mi el fet a retindre hui va més enllà de la circumstància necrològica: amb el traspàs de don Ramon, després de set anys de treball i convivència a l'AVL, es tanca una pàgina de la història de l'església valenciana, que les futures generacions jutjaran: la del l'intent de contribuir -des de la societat civil, concretament des d'una institució de consens i sota el guiatge d'un eclesiàstic il·lustrat i conscienciat- a fer possible que els valencians poguérem expressar amb dignitat i normalitat els pensaments i les pregàries en valencià. Ja en la tardor de la vida, don Ramon havia descobert el gust i la satisfacció de poder resar el Pare nostre en la llengua que havia aprés a casa, en el nostre valencià. Les últimes paraules que li vaig sentir eren en valencià. Tant de bo que la jerarquia de les diòcesis valencianes, en compliment del concili Vaticà II i de les recomanacions de l'últim Sínode episcopal de Roma, sàpia fer-se eco del somni del don Ramon: garantir a tots els fidels que s'estimen usar la llengua de sant Vicent Ferrer, d'Ausiàs March, de Corella, de Llorente, de Martí Domínguez, de Nicolau Primitiu, de Sanchis Guarner i de Casp de poder-ho fer tal com fan, per exemple, amb tota normalitat i dignitat, els que utilitzen el castellà o el swahili.
Comunicado del Consell [Gobierno] de la Generalitat Valenciana. La noticia del fallecimiento en el día de ayer: Las Provincias, El Mundo, Levante-EMV, Europa Press, Panorama Actual, Eco Diario, Cristians. La noticia del fallecimiento en el día de hoy: Las Provincias, ABC, La Razón, Levante-EMV, Página26, ADN, DDN. Ramón Arnau, Premio Lluís Guarner 2005 [+]. Bibliografía de Ramón Arnau [ISBN]. NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.
Don Ramon, com li déiem els seus col·legues de l'AVL, ens acaba de deixar. No s'ho esperava ell fa sis mesos quan se li va detectar la malaltia mortal que ha precipitat la seua partida definitiva. Vitalista, confiava superar les dificultats físiques. I, ja internat en la residència sacerdotal Betània, s'havia proposat redactar una biografia del prevere Pedro García Cerdán, fundador de les Cooperadores de Betània. No ha pogut ser, però ha tingut el consol de trobar-se i sentir-se acompanyat fins a l'últim moment per les monges de Betània, fonamentalment per les germanes Julia i María Oliva. Però ha pogut presidir les reunions de la Comissió de Texts Religiosos de l'AVL fins a l'última reunió celebrada, la del passat 5 de novembre. I, com sempre, en aquesta ocasió també, va aprofitar un recés per a il·lustrar-nos amb alguna reflexió teològica: concretament, aquell dia, ens va parlar de l'Aproximació a Jesús, de José Antonio Pagola. Sempre es va sentir teòleg, i es vantava de la seua independència de criteris. Inquiet, esperava encara fer coses i estava il·lusionat per a poder examinar dos treballs d'investigació auspiciats per la Comissió: la transcripció de la Consueta de la catedral de València de 1527, i la dels quatre volumots de Lo Cartoixà, de l'insigne teòleg i escriptor valencià Joan Roís de Corella. Realista, intuïa que s'acostava la fi, i ausades que s'hi va preparar a consciència. Però la germana Mort no va esperar.
De don Ramon hem aprés, a més de lliçons d'exegesi bíblica i de teologia, una actitud d'obertura i comprensió cap a les noves nanifestacions de la cultura, la valoració del diàleg, l'estima per la vida i la confiança en el futur de l'humanitat. Els membres de la Comissió de Texts Religiosos, en nom dels quals escric les ratlles presents, ens sentim ara particularment orfes i apenats per l'absència definitiva d'home home bo, ben format, perspicaç, xarraire, vitalista i optimista. Un vitalisme i un optimisme que aconseguia apegar-nos cada vegada que ens reuníem. Trobar-nos cada vegada era tota una festa d'amistat i complicitats.



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Gracias dijo
Siempre buscando la verdad. Las dos Marías, Merche y Manolo creeemos que ya ha encontrado ese trocito que le faltaba, ya está con Dios.
Como había escrito:
"Mi vida ha sido una vida sencilla. El sujeto que la ha vivido proclama que vale la pena vivir, poner ilusión en lo que se hace, abrirse a los otros... y a ello me he dedicado, al deseo de conocer a Dios y al hombre dentro del mundo y desarrollando la historia..."
"...no me interesa el resultado de mi obra, lo que me importa es que la he hecho y me he hecho. ¡Qué más me podía apetecer!"
Gracias, Quicio.
29 Noviembre 2008 | 09:33 AM