Homenajes espeluznantes.
Para mí, la foto del año: esa cuadrilla, sustituído el asesinado, jugando la partida habitual de tute. Fot. de Mitxi. Vía El Mundo, 041208, en portada e interior [Los compañeros de partida de Uria, poco después del mortal atentado. El segundo por la derecha sustituyó al empresario].
El oeste vasco
La foto de Mitxi, llena de inhumanidad, se merece una riada de gloria. Es la foto, como poco, del año. Esa foto. Esa terrible foto con las miradas perdidas de a mí que me registren. Devastadora.
Porque graba a sangre y fuego no ya el rostro de la libertad del miedo. Tampoco un comportamiento amoral. Estamos hablando de inmoralidad. Con el agravante de la tribalidad convertida en perversión social.
Esa tremenda foto, puesta en portada es como un grandioso y terrible espejo en el que, necesariamente, se reflejan los integrantes de la cuadrilla y, también, nos reflejamos todos.
Porque no se puede jugar sin ánimo. Una simple almorrana en día de gloria ya no permite el juego al sufridor. Hay que tener muchos cojones vascos para echar una partida en un momento así. Aunque sea al tute.
Que si un homenaje lúdico. Que si era uno de los nuestros y otras impudicias. Alguien comenta, muy acertadamente, que de haber fallecido de muerte natural esa partida se habría suspendido para acompañar a la otra, la del difunto.
Pero no era el caso. Aún se olía en el Saloon el humo de las pistolas y el relinchar de los caballos, espoleados por los vaqueros asesinos...
El Alcaide, Sheriff y coros, a lo lejos, en las afueras del poblado, cariacontecidos, a buen recaudo, lamentando el estropicio.
Muchos deberían pedir perdón. El Gobierno desde luego. Perdón y rectificación pública. Antes de que se den a conocer por los asesinos las actas mercantiles del negocio. Antes de expulsar a ANV de los Ayuntamientos. La desvergüenza fue de tal calibre que, por sí sola, le hubiera bastado para perder el poder. Pero España no lo vió así y los vencedores tampoco. Hasta el punto de que creen que pueden desbancar en el País Vasco a los pri_nacionalistas. Seguramente con razón.
Sobre estos últimos qué decir. De procedencia cristiana, han cultivado la ausencia de principios -también con la 'compresión' hacia los asesinos- y su desvertebración de España, llegando al extremo de contemplar apaciblemente cómo los etarras iban ocupando el territorio con sus valores -que, como los talibanes, sí los tienen y muy claros-. Ambos por la independencia.
Por eso el drama que se avecina -si, entre todos, no paramos esto- es que el actual silencio de los corderos y silbido de los cómplices -a todos los cuales Gabilondo, cayendo del caballo, en una palabras memorables [leer infra], ha llamado por vez primera 'cobardes'- puede transformarse, irreversiblemente, en un apoyo a gritos. El PNV/PSOE cavando su propia tumba.
Y la Iglesia. Esa Iglesia vasca, que por una parte denuncia la lacra invitando a rezar por la conversión de los pecadores asesinos y por otra aguanta el privilegio de la bula. Tirios y troyanos.
Finalmente, la educación. Esa entrega de la educación para su desgüace regional. Algún día se escribirá la gravísima historia de la educación española por los suelos desde el inicio del Estado de las Autonomías. Su puesta en manos de compañeros de viaje, que han conducido la nave cuanto menos a la ignorancia y, en el peor de los casos, a odios y fascismos nacionalistas. Resultado: sociedad enferma, le llaman. Aunque no para los del homenaje sangriento.
EQM.
Ah, el periódico, el día que le dieron matute a Ignacio
Arcadi Espada en El Mundo por dentro, 041208.
La cuadrilla no perdonó. Así empieza su excelente crónica Miguel M. Ariztegui. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Acaso perdonó el grupo armado de la Santa Hermandad? Hace meses murieron muchas personas en un accidente de avión en Madrid. Y jugaba España contra Dinamarca. El partido se jugó, claro que se jugó. No sé iba a jugar. ¿Cuántas personas dejaron de ver el partido en señal de duelo? Se iba a perder la partida de tute la cuadrilla. ¡Quiá de quiá!
El periódico ha organizado una portada memorable. Desagradable, profundamente periodística. Para eso se han hecho, se hacen periódicos. Lo realmente grandioso de la portada es que basta con la denotación/detonación. Ya vendrán los literatos a decir que la mesa verde, que ese tute subastao es el País Vasco. La extraordinaria foto de Mitxi se limita a identificar los rostros macilentos, uno junto al otro. El pie aplasta, siguiendo el dictado de su naturaleza: "El segundo por la derecha sustituyó al empresario." La emoción de este oficio cuando cumple. Su tranquilo acopio de mierda.
Buenos días.
A veces, el periodismo
Santiago González en su blog, 041208.
Mitxi, fotógrafo de El Mundo, se encontraba en mi casa, haciendome unas fotos para la nueva maqueta del periódico. Poco después de la una, le sonó el teléfono.
-Vamos a terminar que tengo que ir a Azpeitia. Ha habido un atentado.
He aquí el resultado: la portada más explicativa de la tragedia bufa que se lleva desarrollando en Euskadi durante las últimas décadas. Un drama a medio camino entre las novelas de Leonardo Sciascia, el cine italiano de los 6o y 70 y 'La vida de Brian'. Eso es todo.
"Tal vez a España le cueste acabar con ETA, pero Euskadi, si lo quisiera, podría acabar hoy mismo"
Iñaki Gabilondo en la Cuatro, 031208.
"Tal vez a España le cueste acabar con ETA, pero Euskadi, si lo quisiera, podría acabar hoy mismo. Bastaría que los vascos despertáramos del sueño y recuperáramos nuestra dignidad como pueblo. Una dignidad que hemos malbaratado en tantos años de comprensiones equivocadas, interpretaciones políticas enrevesadas y una variada gama de excusas y desenfoques para no ver lo obvio.
Para no ver asesinos en los asesinos de ETA, sino patriotas, o hermanos descarriados, o vanguardia política, o mal necesario, o mal indeseable pero inevitable. Al no verlos exactamente como asesinos, era fácil que muchos no vieran a las víctimas exactamente como víctimas. Así, poco a poco, día a día, año a año, hasta el desarrollo del virus y la infección general; y la pérdida de la dignidad, por tanto silencio, tanta cobardía. Nos fuimos enredando en discusiones bizantinas sobre soluciones políticas o soluciones policiales, y sus múltiples combinaciones en uno u otro momento de la historia. Nos trabamos también, de forma pegajosa, en las disputas de ocasión. Lemoniz o Leizaran, hoy la Y griega vasca. Como si fueran razones cuando sólo han sido y son excusas.
Enmarañados en esas disputas, relacionando la violencia con tal o cual hecho político o social, fuimos digiriendo, como simple efecto secundario, crímenes, muertos, huérfanos, viudas, amenazas y extorsiones. Y nos envenenamos. Euskadi es un pueblo que está envenenado. Desde hace unos años, lo sabemos con claridad, y nos asusta. Y queremos curarnos, y hemos empezado a curarnos. Pero todavía muchos sueñan con milagros. A esos milagros los llaman Madrid, referéndum o consulta. Pero los remedios no están en Madrid ni en la consulta. Están, por ejemplo, en los 2.409 votantes de ANV en Azpeitia, y en su joven alcalde, Iñaki Errazkin, también de ANV. Si ellos se atrevieran a defender sus objetivos políticos sin la ayuda de asesinos, y dijeran "no" a ETA, estaríamos en el camino de la curación colectiva. Pero ya vemos que no: 2410 cobardes. Y ya sabemos, lo dijo Montaigne, que la cobardía es la madre de la crueldad."
NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.



trini dijo
Estoy contigo, no acabaremos de asombrarnos.
5 Diciembre 2008 | 01:18 AM