Afrontando las crisis
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(Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes)
Relato breve.
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De pequeño, jugando a luchas de moros y cristianos en su aldea del desierto, se lesionó la espalda y desde entonces siempre fue una carga para su familia. Ya de adolescente supo que lo tendría muy mal si no le operaban y ante la imposibilidad de hacerlo en su país por falta de recursos, decidió irse a Oujda para ganar algún dinero como chapero y poder cruzar el estrecho en busca de la sanidad universal.
Cuando se convirtió en inmigrante ilegal conoció a una rubia española que, tras huir de su familia acomodada, trabajaba de limpiadora en un hospital y, en sus ratos libres, en una sociedad de ayuda a los desplazados de África. Por mediación de ella consiguió que le intervinieran con urgencia. La operación fue todo un éxito y gratis total, potenciando tanto la relación entre ellos que acabaron contrayendo matrimonio.
En su país jamás pudo realizar tarea alguna y ahora la hipoteca de la casa y el coche le obligaban a trabajar todo el día. Durante la jornada laboral ejercía de peón albañil y por las noches trabajaba de vigilante en la misma obra. Nadie supo como lo hacía pero nunca faltó ningún material. Los fines de semana servía copas en un bar de su barrio y se relacionaba carnalmente con su mujer española, para dejarla embarazada.
Dado que los continuos e irremediables abortos no paraban de dañar a su señora, decidieron adoptar un niño de un tercermundista e infame orfanato chino, adelantando un buen dinero para tal fin. Ella fantaseaba día y noche con rescatar y mecer entre sus brazos a un “enano” de ojos rasgados y acariciar sus tiesos cabellos azabaches; un sueño oriental.
El marroquí, como buen simpatizante de la izquierda, no se percató de la crisis hasta que irrumpió en su casa de forma dramática. A su esposa la despidieron del trabajo y en pocos días fue él quien perdió dos de sus tres sueldos y como con uno sólo no podía afrontar todos los gastos, se desprendió del piso acabando en una chabola de cartones y envases de plástico.
Ante las graves circunstancias y la imposibilidad de dar marcha atrás en el laberinto de la adopción, decidieron, para ahorrarse unos euros, renunciar a recoger al niño personalmente. Cuando la familia que les hizo el favor de traérselo se lo entregó sin piernas, se derrumbaron entre lamentos. Además, tuvieron que afrontar un plus por la silla de ruedas y las atenciones especiales que precisó en el traslado. A raíz de ello se vieron obligados a desprenderse del coche, quedándose inmóviles.
No dudaron en vender sangre, esperma, óvulos, cabellos… para salir del atolladero, pero no les llegaba ni para reparar los pinchazos de las ruedas del vehículo del niño. Las tensiones no tardaron en llegar en el seno de la unión y su esposa, en un ataque impulsivo y antimachista, quemó el chamizo abandonando el hogar. Él tuvo que guardar cola a la espera de la inauguración de un puente de diseño para refugiarse con el niño amarillo y mutilado.
El inmigrante, reflexionando sobre el negro panorama que se le presentaba, cayó en la cuenta de que los políticos eran los únicos que no sufrían los rigores de la catástrofe económica y se dedicó a trazar un plan para aproximarse a ellos.
Ya que el era magrebí y su hijo chino, decidió, para mejorar aún más la imagen deseable, contraer segundas nupcias con una superviviente y refugiada de las matanzas de negros albinos de Tanzania y así lograr la atención de una ONG especializada en amparos a familias multiculturales. Un trato especial que le permitió salir del atolladero y vivir un buen tiempo desahogadamente.
Estando de nuevo equilibrado y siguiendo los consejos de un viejo chaman ilegal, no tardó en hacer un master en falsedades, hipocresías, disfraces y pelotazos . Después, se ofreció a los políticos como militante, con el compromiso de atraer a los inmigrantes al partido. Su poder de convocatoria resultó ser envidiable y consiguió tantas adhesiones que lo catapultaron al estrellato político del municipio.
Con el tiempo perfeccionó la dicción del idioma de la antigua región histórica en la que vivía, logrando estar presente en la lista de las elecciones autonómicas. Ganados los comicios, consiguió situarse muy cerca del consejero de inmigración hasta que, muerto éste, en circunstancias oscuras que nunca se llegaron a dilucidar, le nombraron su sucesor.
Hoy atiende a los desplazados resolviendo sus dudas y problemas haciéndose querer por todos. Y cuando regresa del despacho camino de su residencia en un tuneado automóvil con chofer, aprovecha para llamar a su minusválido hijo que estudia en una escuela privada de Estados Unidos.
Mientras habla con él observa con morbo, a través de la ventanilla, como se prostituye su ex mujer española en las veredas de los caminos del extrarradio. Y no le pierde la vista entre la algarabía de las hogueras que iluminan y calientan sus descaradas y excitantes nalgas, coreada por todas las civilizaciones, en las noches del duro invierno.
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El Xiquet de Columbretes [2008]. Todos los derechos reservados.
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Retrato de Marjori Ferry, c. 1927. Tamara de Lempicka [Polonia, 1898-1980]. Colección Wolfgang Joop. Vía The Art History Archive. [+].NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.



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Pilar dijo
La vida puede llegar a ser muy complicada y al final dar sus frutos; unos dulces y tiernos y los otros bien amargos.
21 Diciembre 2008 | 12:25 AM