Recortables de carnaval
Fot. del cartel de la exposición"Certificados de una Infancia Congelada. Fotografías 1890-1940".
Universidad de Valencia-Estudio General. Vicerrectorado de Cultura.
Del 11 de diciembre de 2008 al 1 de marzo 2009.
Sala Thesaurus – Edificio La Nau. Catálogo. [+,+,+].
Ropitas Ahora estamos con los trajes de Milano, como en su momento [1986] estuvimos con la ropita de Pilar Miró, a la que los suyos lincharon con un curso de corte y confección en la cabeza. Un largo proceso judicial terminaría absolviéndola en 1992. Pero el mal estaba hecho, partiéndole definitivamente el corazón cinco años más tarde. Qué fácil colgar a alguien en un diario: se busca. Qué sencillo consentir que el secreto se divulgue en cómodas píldoras coincidiendo, casualmente, con el final de dos procesos electorales. Qué gratificante acompañar en el sentimiento a los indefensos linchados. El lechero, de madrugada, con la portada de la campaña. Hoy por ti, mañana por mí. Qué placentero el silencio del CGPJ ante las amenazas normativas del inefable cazador, también sin licencia, entretenido en averiguar el porcentaje de huelguistas sobre datos que quizás partan del equívoco de incluir en la plantilla de cumplidores a los servicios mínimos y a los sustitutos_interinos. Por valientes. Qué gozada de despedazamiento del partido de la oposición a golpe de peticiones de sosiego del optimista_profesional, mientras Sarkozy le devuelve la Champions League, recordando que dobla su tasa de paro y quintuplica el número de empleos perdidos durante el cuarto trimestre de 2008. Qué recortable de carnaval esa iglesia nacionalista vasca recordando el mal que hacemos al rechazar el mal. Y la crisis económica, viento en popa. Zapatero recibirá el próximo martes a la familia de la joven Marta del Castillo, como ya hizo con los padres de Mari Luz. Es posible que, en el futuro, dedique un día de la semana a consolar a los dolientes de todos los asesinados en España. EQM. El papel abre hoy con el informe de la Fiscalía sobre la presunta corrupción de algunos miembros del Partido Popular. Tiende al perfil bajo. La competencia, también abre con el mismo informe. Pero el perfil de su título es radicalmente distinto: «El fiscal implica a Camps en la trama» Como el documento del fiscal aún no es un informe público, los periódicos se basan en confidencias. La confidencia sobre el nombre de Camps no llegó ayer al periódico. Esta mañana el digital rebota a bombo y platillo, con más música marcial incluso que el digital de la competencia, la presunta implicación de Camps en la trama. Internet ha complicado gravemente los problemas del "rebote" periodístico. En este sentido el rebote digital es mucho más preocupante que el de las radios. El digital se lee. Y encima no se lo lleva el viento. Y encima propicia más rebote radiofónico. Es cierto que al bombo ha contribuido el propio Camps al comparecer de modo solemne (rodeado de trece de sus catorce consejeros) para negar la información publicada. Aunque es difícil encontrar el tono de respuesta cuando el diario más difundido de España te exhibe colgado del aire a cinco columnas. La información sobre los tres trajes corruptos de Camps bordea la desvergüenza. "Implicado en la trama". Por el pinchazo a uno que dice que le han comprado tres trajes a Camps. Y la imagen de Garzón entrando (figura urbana) en la tienda Milano para cotejar facturas da una idea de la profundidad estética (monetaria) del choriceo. Ah, aquel Zaplana! Buenos días. El carnaval Hermann Tertsch, en ABC, 190209. Se consuma el estado de profunda anomalía en el que se ha sumido España desde que llegó al poder el hombre decidido a diseñarnos el pasado y el futuro, siempre con desprecio a la realidad del presente. Después de abolir el valor de la palabra, el sentido de los acuerdos, el rigor intelectual, la validez de la memoria personal, el aprecio a las relaciones personales e incluso la vigencia de las matemáticas, los hechos y la historia, el inquilino de La Moncloa hace nuevas conquistas en su proceso de reinvención del todo. Convertido ya el país en un Patio de Monipodio en el que todos los poderes parecen obligados a mentir o fabular, quedaban por dejar claro que cualquier respuesta o resistencia tendría una respuesta contundente por parte del demiurgo. Amedrentar es la consigna. Todo esto es sin duda triste pero no vayan a creer que alcanza la categoría de solemne. En absoluto. Como ha sucedido casi siempre que individuos se encaraman de una forma u otra a posiciones desde las que son capaces de hacer tantísimo daño a su país como en el caso que nos ocupa, la función suele ser grotesca. Durante todo el proceso de maduración hasta que, después eso sí, se convierte en tragedia para millones unos más inocentes que otros. En el Carnaval organizado aquí desde hace cinco años, se han despertado y cultivado los peores instintos, se ha fomentado el desenfreno ridículo y paleto, se ha institucionalizado la mentira -Gobierno de España-, y se ha querido forzar a retozar en el lodo a toda la población. Ahora estimados amigos, todos dirigidos por una cuadrilla de enmascarados y embozados, nos hallamos ya casi en vísperas de la cuaresma. Será muy dura y seguro que entre los más entusiastas de los festejantes comienzan ya a surgir dudas sobre la necesidad, oportunidad, probidad y decencia de la jarana de autodestrucción en la que nos embarcó nuestro reinventor del mundo. Que un país con una historia difícil, por supuesto, pero muy larga y digna como el nuestro, tenga hoy que soportar los espectáculos circenses que nuestros gobernantes han auspiciado es ya en sí una tragedia. Que tengamos un ministro de justicia que parece más propio de regentar una barra americana podría ser un problema inicialmente estético. Que tengamos a gentuza en todas partes, en todos los partidos, comportándose como perfectos chulos de barrio tenebroso, es muy triste. Esto lo hay en otros sitios y se combate como procede cuando hay instituciones que funcionan y una sociedad con autoestima que se lo exige. Pero que tengamos al ministro de carcajada de Millán Astray, al juez mitinero, conferenciante y nuevo rico y al jefe de la poli en alegre cambalache antes y después de saber lo que traman es algo que nos debiera dar vergüenza a todos. Y que tengamos a un ministro del Interior que a los delincuentes les parece un indolente y a los demócratas les da terror es ya peligroso. En realidad da miedo todo. Da tanto miedo la ineptitud como la procacidad, la falta de escrúpulos y el desprecio a las consecuencias. Todo este carnaval, que tantos pensaron sería una juerga, nos va a provocar muchas desgracias. Al tiempo. NOTAS.- Los recortables son un entretenimiento infantil consistente en recortar figuras de papel con unas tijeras. Las muñecas de papel son exponentes clásicos de este juego que representa la figura de una persona (generalmente, una niña o una mujer) a la que se colocan diferentes prendas doblando unas lengüetas sobre la misma. Los recortables han supuesto una forma barata de jugar para los niños durante casi doscientos años. Hoy, muchos artistas están volviendo a los recortables como una forma de arte. -
Después de los últimos coletazos de Ionesco, en España una foto así resulta obscena incluso en carnaval. Entonces, ayer, no. ¿En qué ha cambiado esta sociedad? ¿Para bien? Allá cada cual, piensen lo que gusten, pero no sé yo si esos bandazos son compatibles con que una madre lleve a la tele a su hija, menor, para que cuente sus intimidades con un presunto asesino.

«El fiscal desinfla la causa contra el PP y pide que Garzón se inhiba»
Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos, respetando el texto, que puede leerse en el original pinchando el enlace.


Rosa dijo
La financiación de TODOS los partidos y de TODOS los Auntamientos está condicionada por la estirar el chicle a más no poder.
Porque el asunto no se ha resuelto legislativamente. Y porque se vive por encima de las posibilidades.
Por tanto, si cualquiera de las partes abre el grifo del marroneo aquí quien acaba llena de mierda es esta democracia de medio pelo.
Sugiero a los líderes que reformen el marco, también con el asunto de los libeerados sindicales, y empecemos a vivir en una sociedad con división de poderes y la corrupción erradicada.
Mientras tanto, arruinar la fama de un político por un traje de más o menos es una inmoralidad propia de un diario que fue independiente y ahora compite en el basurero con algunas cadenas de tv.
20 Febrero 2009 | 10:35 AM