La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

15 Mayo 2009

La pitada

EQM_150509

 


No hay peor sordo que el que no quiere escuchar

La manifestación contra el Jefe del Estado y los símbolos [bandera e himno] seguramente tuvo un origen independentista pero se transformó en un clamor del estadio en pleno. Y no ocurrió por arte de birlibirloque. 

El día anterior, a Montilla tal posibilidad le parecía intrascendente, porque los representantes políticos están por encima de esas cosas. A Duran i Lleida anteanoche le resultaba algo propio de jóvenes descontentos con la escasa consideración que estos dos paises está recibiendo de España [tesis, por cierto, que comparte con el hijo político de Pujol y tambien con el Sr. Montagut, quien reiteró ayer su posición en el programa de Alsina]. Laporta, el otro día, sonreía terapéuticamente al afirmar que 'se enfrentan dos equipos con gran fuerza en sus países'. Y así sucesivamente.

A mí el tema me parece gravísimo y creo que debe de airearse para decidir qué hacemos, ante la sonrisa cómplice de los independentistas, confederales y maestros dedicados a convencer a sus alumnos de que su verdadero himno es la sardana.

Este desbarajuste en una consecuencia más del descontrol del nefasto Estado de las Autonomías, que ha permitido nada menos que la liquidación educativa. Y de una catástrofe presidencial que pretende arrimar el hombro regalando ordenadores portátiles.

La responsabilidad es de todos: De todas las Autoridades y poderes del Estado, que asisten impertérritos al descoyuntamiento. De la sociedad vertebrada que, en general, que está más muerta que viva. De la población, que contempla los desmanes como un espectáculo. 

Porque ya no es un fenómeno independentista, sino una moda, un botellón, una estrategia, convenientemente cultivada durante años, con el fin de que los símbolos y la lengua común del Estado, primero resultaran extraños, para acabar siendo objeto de mofa y escarnio. 

Habiendo adquirido tal calado que ni siquiera el PP se atreve a mencionarlo en el debate del Estado de la Nación, por miedo a perder esa nueva imagen_tragadera que vende en aquellos 'paises'. Teniendo que ser Rosa Díez la voz que clama en el desierto. Y el huidizo_optimista_profesional reprochando a Rajoy que en la anterior legislatura dijera que España se hunde. Efectivamente, se está hundiendo. 

Las 60.000 personas de un recinto cerrado, la totalidad del estadio, es una multitud; la peor huelga general que le podían montar al Estado. Y el actual Ministro de Deportes, ZP, amigo de reforzar identidades de dos regiones, cesa al responsable deportivo de TVE en vez de dimitir él. 

Por cierto, si un estadio se cierra porque un racista grita uhuh a un negro, ¿que sanción debería ahora recaer sobre el Barsa y el Atlhetic?

Y que nadie me venga con la libertad de expresión. La soberanía española también tiene su opinión democrática, mayoritaria y plasmada en la Constitución. Y ayer se aliaron 60.000 personas contra la opinión de la soberanía popular a golpe de silbidos, insultos e incluso de banderas independentistas, portadas por jugadores que son convocados y juegan con la selección española. Insultando a los símbolos y a los representantes del pueblo.

La solución -si llegamos a tiempo y de abordarla ahora- pasa por recordar desde la escuela que la soberanía reside en el pueblo español y, en consecuencia someter a referendum la vuelta al Estado de las competencias de educación, entre otras. Y, aun así, tardaremos generaciones en este pueblo respete sus símbolos como cualquier país democrático.

La peor falta de respeto es la que nace de la ignorancia programada: huele a nuevo fascismo educativo.

pd.- Por si alguien tiene alguna duda de cómo está el patio, aquí tienen al presidente independentista del Barsa, Juan Laporta, ayer, a los pies del avión con el que el equipo regresó a Barcelona, adornándose con la bandera independentista.

EQM.

 

Rajoy: "La inmensa mayoría de los españoles están con el Rey, con España y con el himno"

El presidente del PP, Mariano Rajoy, aseguró hoy que "la inmensa mayoría de los españoles, voten lo que voten, están con el Rey, con España y con el himno nacional", pese a los abucheos que ayer se produjeron en presencia de don Juan Carlos y doña Sofía durante la final de la Copa del Rey de fútbol, que enfrentó en Mestalla al Athletic de Bilbao y al FC Barcelona.

El líder del PP señaló que, "a veces, la noticia son unos pocos", y subrayó que ese fue el caso de ayer --"efectivamente eran unos pocos"--. Aseguró estar "absolutamente convencido" de que la gran mayoría de las aficiones tanto del Athletic de Bilbao como del Barcelona y del resto de los clubes "están donde están todos los españoles, con el Rey, con la nación y con el himno".

Vía Europa press, 140509


NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

servido por elquiciodelamancebia 9 comentarios compártelo

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Aranés

Aranés dijo

Yo solo me muevo por dinero y las proclamas independentistas me la traen al pairo. Mi interés radica en vivir cada día mejor, ganar pasta y gastármela en las fiestas. Los abucheos al rey y al estado me dan risa. Ahora bien, pensándolo mejor, creo que según todos los estudios económicos que se han hecho por espertos, coinciden en que la unión crea la fuerza de un pais para ser cada vez más importante y a su vez, crear más opciones de negocio y crear beneficios para todos. Los ejemplos están a la vista: EEUAA (Estados Unidos de América), Alemania y Francia, por citar algunos conocidos. Seguramente, de tener y fomentar un sentido de pais fuerte y sentirse seguros e identificados con sus símbolos, buscando todo lo que nos une, saldríamos antes de la crisis.

Después de esta reflexión, he decidido identificarme con España seriamente. ¿Me siguen?

15 Mayo 2009 | 10:36 AM

Científico

Científico dijo

Me pregunto después de lo acontecido en este deporte prioritario ¿por qué, si están en contra del estado y del rey, entran en el juego de la copa? No lo entiendo, seriamente. No deberían de entrar ni en la liga. Además, fardar de ganar una copa de fútbol de un pais que se odia es el sumun de la tontería. Es como acostarte con la mujer que rechazas. O mejor dicho: acostarte con un maricón siendo heterosexual proclamado una y cien veces. Lo dicho, no lo entiendo. ¿Será una gripe asnal?

15 Mayo 2009 | 10:53 AM

Chinche Carlos

Chinche Carlos dijo

Ya ba siendo hora de que en España salga un partido de izquierdas y de derechas y de centro que se identifique con sus símbolos y se sienta orgulloso de ellos. Parece que nos halla tocado el pais en una tómbola de feria de tercera. Y a los que no se sientan como deberían que les den. Por cierto, estoy con Rajoy, son una inmensa minoría, por lo menos en el estadio. No estaría de más que el presidente valenciano hiciera una declaración en la que expresara su rechazo a convertir el deporte en politiquilla de barrio. Pero debe de estar muy preocupado en elegir el traje diario.

15 Mayo 2009 | 11:00 AM

Rosa

Rosa dijo

Zarzuela quita importancia a la ‘pitada’ en el Barça-Athletic: no sorprendió a los Reyes, otros cantaban ‘chunda chunda’, no se interpreta como un ataque a la monarquía.

http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=20715...

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Efectivamente, esto no ha hecho más que empezar. Ya verán la que es buena. Mientras tanto que siga el 'chunda chunda'.

15 Mayo 2009 | 12:30 PM

rp

rp dijo

EL GOBIERNO: UNA VERSIÓN.

Rosa Díez, Portavoz de UPyD, 150509.

Anda todo el mundo alborotado con lo que ocurrió en el partido de la Copa del Rey a propósito del Himno Nacional: TVE no lo retransmitió sonó, a la llegada de SSMM los Reyes y lo "versionó" en el descanso del partido. La verdad es que es un escándalo perfectamente comprensible, a poco que uno siga el comportamiento de esta versión de gobierno que tenemos al frente el país. Me explico.

¿A quién le puede extrañar que en un país que tiene un gobierno que versiona la realidad --de forma cotidiana y en todas las esferas de la vida--hasta hacer el ridículo, la TVE pública se crea con menor capacidad para versionar un himno?

Si Zapatero trata de convencernos de que lo más progresista no es crear empleo sino subsidiar a los parados, ¿por qué la tele pública no ha poder maquillar el "sonido de fondo" y darle más importancia a la música que a la letra?

Si Zapatero prefiere las versiones a los hechos (todos se equivocaron ante la crisis, él ya lo advirtió, él nunca prometió pleno empleo, el nunca dejará tirado a nadie sin subsidio, él nunca bajará los impuestos, él nunca dará ayudas al automóvil, él nunca insultará a nadie, él no tocará el estatuto que llegue de Cataluña, él no ha cambiado de política antiterrorista...) si todo se vacía de contenido, si todo se banaliza (desde la mayoría de edad --a los 18 salvo para abortar--, hasta la nacionalidad --basta una abuela española si se trata de votar desde fuera de España, pero no es suficiente si vives, trabajas y pagas tus impuestos en España--, si con este gobierno todo es "porque sí" o "como sea", ¿por qué exigirle más rigor a la tele del Gobierno que a él mismo?

Si el Gobierno de Zapatero nos ha tildado de crispadores a quienes exigíamos respeto a los símbolos del orden constitucional, si ha necesitado de reiteración de sentencias para hacer cumplir la Ley de Banderas, si ha apelado a los sentimientos para justificar que no cumplían las leyes, ¿cómo puede extrañarnos que los responsables de la tele del Gobierno nos traten de engañar ocultándonos la realidad de lo que estaba ocurriendo en el campo del Mestalla?

La reacción de RTVE ante el escándalo ha sido muy notable y muy coherente con este tipo de comportamiento:
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TVE destituye a su director de Deportes por no transmitir en directo el himno nacional.

La dirección de Televisión Española ha destituido al director de deportes de la cadena, Julián Reyes, después de que ayer, en la transmisión de la final de la Copa del Rey, no se emitiera en directo el himno nacional, durante el que se produjo una pitada en las gradas, han informado fuentes de TVE, que han señalado que se incumplieron las instrucciones de la dirección en lo que se considera un "error gravísimo" del que se responsabiliza a Reyes.
Durante la retransmisión de la final de Copa, y en el momento en que sonaba el himno y los pitidos de parte de los aficionados en Mestalla, TVE conectó con Bilbao y Barcelona. Posteriormente ofreció esas imágenes en diferido durante el descanso del partido y se disculpó por no haberlas dado antes debido a un "error humano".
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Ahí tienen: destituido por poner el himno fuera de hora. Que no, hombre, que no. Que hay que exigir responsabilidades por no contar la verdad... aunque sea con retraso. Que es la versión de los hechos, el engaño, lo que es censurable. Que lo de menos es que sonara a destiempo en la casa de los telespectadores. Porque el desajuste horario si podría ser explicado por razones humanas o técnicas. Pero el "tratamiento" del himno, la eliminación del contexto, es una decisión política que no hay niño chico que se crea que ha salido de la cabeza del director de deportes. Claro, salvo que en la casa se hayan vuelto todos ya más papistas que el papa y tengan comportamientos profilácticos respecto a los símbolos del orden constitucional. Si el Presidente ni siquiera tiene claro lo que es la nación, quizá los trabajadores del ente, para proteger su futuro profesional, se pone en creativos y le arreglan el contexto para que el jefe no se lleve un disgusto...

Luego le he escuchado a Rajoy hablar sobre esta cuestión. Y ha puesto el énfasis en que "la mayoría de los españoles estamos con el Rey, con el himno...". Pues tampoco es eso, hombre. Que este no es un debate sentimental. Que lo que es exigible a los poderes públicos es que defiendan la legalidad: les emocione o no. Y a los medios de comunicación, que cuenten la verdad: les guste o no les guste.

En fin, que el episodio de la retransmisión fraudulenta del partido de futbol no es más que una expresión de la realidad de España: ni tenemos un gobierno, ni tenemos una oposición. Aquí lo que hay son versiones. De lo uno y de lo otro. Claro que lo más grave es lo primero; a partir de ahí, todo es un proceso de imitación. Si tenemos un Presidente que cree que mis reflexión sobre el hecho de que el Gobierno se haya convertido en un coordinador de las diecisiete Comunidades Autónomas queda desautorizada por el hecho de que todos vamos al Congreso a exigirle que actúe, ¿que podemos esperar? ¿Cómo explicarle a este hombre que lo que le pedían todos los grupos es que les diera más para Cataluña, para Canarias, para Navarra, para Baleares, para Cataluña...) pero nadie --salvo el PP y yo misma-- le exigía que interviniera como quien tiene la autoridad, la competencia y los recursos --políticos y económicos-- para hacer políticas nacionales?

¿Qué se puede esperar de un gobernante que todavía cree que centralismo es igual a desigualdad y descentralización es igual a igualdad? ¿Qué podemos esperar de un gobernante que piensa que más autonomía es siempre sinónimo de más libertad y de más igualdad? ¿Qué podemos esperar de alguien que no reconoce que la exigencia de libertad de elección lingüística no tiene nada que ver con los sentimientos sino con los derechos de los ciudadanos? ¿Qué se puede esperar de tal compota mental?

Pues podemos esperar lo que tenemos: una tele pública que no da fe de lo que ocurre sino que versiona hasta los partidos de futbol. Por cierto, si nos versionan los partidos de futbol, ¿que será con las noticias que nos cuentan cada día en los telediarios? Un supuesto: ¿Existirá María Teresa Fernández de la Vega? ¿Y si los ministros y ministras son en realidad hologramas? Prefiero no seguir: me da miedo.

Lo único que es cierto -- y no porque lo diga la tele del gobierno-- es que esto va de mal en peor. Que mientras mucha gente se pregunta cada día como pagará las facturas o como comprará la comida del día siguiente, hay quien se entretiene en hacer eslóganes y en construir verdades alternativas. Es lo que tiene vivir en un país que en vez de un gobierno tiene una versión. Nada es lo que parece. Y, como ocurre siempre, la realidad es mucho peor que la versión. O sea, el gobierno que existe es mucho peor que la versión que conocemos.

Apaga y vámonos. Lo dicho: el último que salga, que apague la luz.

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http://www.upyd.es/index.jsp?seccion=5¬icia=22300

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15 Mayo 2009 | 12:50 PM

rp

rp dijo

Estado Estadio

Arcadi Espada en El Mundo, 150509.

Ni un sólo político, o asimilados, se levanta en España para decir, à la Sarkozy, que la próxima vez que silben el himno se acabará el partido. El último octubre nuestro presidente de la República se enfrentó a la máxima autoridad de la época, el Estadio, y amenazó con cerrarlo si en él se producían agresiones simbólicas o reales contra la idea más o menos general de Francia, para decirlo en términos gaullistas. Naturalmente recibió enseguida su merecido: «El Estadio es el último reducto de libertad», llegó a producir un parisién. En España nadie piensa en estas cosas. ¡Quia, pensar en España! La reacción española ante los silbidos del Estadio no ha sido advertir de su cierre sino echar a la calle a un jefe de Deportes al que no le dio la gana de amplificar los abucheos del vulgo. ¡Y cómo lo han echado…! El jefe de la televisión, a fin y efecto de ponerse en su sitio (¡y ahí seguir indemne!) ha calificado el suceso de gravísimo. El suceso es el enfoque, no los insultos; como es el dedo y no la luna.

A partir de su ejemplo ha venido el resto de guardianes de la libertad de expresión, encabezados por la señora Mtfdlv y sus hábitos. La invocación de esa libertad es puramente extraordinaria en el caso que nos ocupa, porque confiere a los hechos un carácter político, de protesta contra el Rey de España y España misma. ¿Es que acaso el Rey hizo ayer algo? ¿Un golpe de Estado, por ejemplo? ¿Y España? ¿Ha hecho algo últimamente, el animalito? Nada. Por no dar, España no ha dado siquiera la sentencia constitucional al Estatuto, no sea que el Estadio vaya a irritarse. ¿Entonces? Por supuesto, dirían, la protesta es ontológica. Contra el Rey y contra España: por ser. Será ontológica, pero sobre todo es ilógica. ¿Cómo van a gritar contra España y contra el Rey de España los seguidores de dos equipos que acceden a jugar la Liga de España y, lo que es aún más contundente, a jugar una competición que tengo entendido se llama la Copa del Rey, y que el Rey mismo deja en las manos del más fiero de los vencedores a la conclusión? No. Aquí hay un malentendido espectacular. Dos equipos, con su séquito de directivos, jugadores y fanáticos, que estuvieran dispuestos a protestar políticamente contra España abandonarían de inmediato la competición española (ecs) y se negarían a jugar y a vencer bajo la advocación del Rey (puaj). Y haciéndolo consumarían una contundente protesta política de la que en modo alguno la cadena pública podría desentenderse.

Ahora bien, mientras eso no suceda, es decir, mientras la premisa mayor no se cumpla, los insultos están fuera del foco político, son la mera expresión del gamberrismo y nadie, invocando la causa de la libertad de expresión, puede colocar la sintaxis del gamberro en el prime time. Nadie con cerebro y pelotas.

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http://www.arcadiespada.es/2009/05/15/15-de-mayo/

15 Mayo 2009 | 01:18 PM

rp

rp dijo

Los silbidos y la luna de Valencia

Los espectadores se fueron a sus casas sin la convicción de haber asistido a la previa de la revolución que romperá el Estado

Política y fútbol volvieron a mezclarse en el partido que reunió a las aficiones vasca y catalana

JOSEP MARIA Fonalleras*,en El Periódico de Cataluña, 150509.

El 14 de junio de 1925 se celebró en el campo de Les Corts un partido de homenaje al Orfeó Català en plena dictadura de Primo de Rivera. Se enfrentaron el Barça y el Júpiter, y una banda británica tocó, en el descanso, el himno español. La mayoría de los 12.000 espectadores del encuentro silbaron, ante el estupor de los ingleses, quienes después atacaron el God save the King, ampliamente aplaudido por la concurrencia. ¿La consecuencia? Que al cabo de dos días el general Milans del Bosch, capitán general de la Cuarta Región Militar, ordenaba el cierre de Les Corts por seis meses.

Es decir, lo de silbar el himno goza de una cierta tradición en la historia del barcelonismo. Forma parte, como quien dice, de su certificado de nacimiento como referente de un país, de una cultura. Lo que fue bautizado por Manuel Vázquez Montalbán como "el ejército desarmado simbólico de Catalunya". El 13 de mayo de 2009, en Valencia, se silbó y se abucheó de nuevo la Marcha Real. Y no solo fueron los culés, sino también los vascos del Athletic, en una especie de cónclave antimonárquico que, a mi parecer, tiene aspectos de reivindicación política (por supuesto) y que, en una medida similar, forma parte de la propia dinámica (casi decorado) de un evento de este tipo. Que jugaran, en Valencia, Barça y Athletic tenía su miga mucho antes de empezar.

A PESAR DE SER aficiones hermanas, el referente más inmediato nos hablaba de violencia y desencuentro. Venían a la memoria las patadas de unos y los exabruptos de otros, Maradona y Goicoechea, Clemente y compañía. Pero, aun así, con el recuerdo de los trompazos del Bernabéu, que dos naciones con lengua propia, tradición y voluntad de supervivencia se enfrentaran, a través de sus dos equipos más representativos, hacía presumir que en el destartalado Mestalla y en sus alrededores iban a dominar ikurriñas y banderas estelades, pancartas como ese Good bye Spain! visto y no visto en los minutos anteriores al inicio del encuentro, u otros mensajes que corrieron por Valencia, del tipo Ni Patxi ni Borbón. Si no se preveía que las dos aficiones iban a congeniar, a hermanarse, no se entiende la poca habilidad en separarlas a la entrada y en las localidades de la tribuna y de la llamada grada del mar.

Vascos y catalanes estuvieron juntos y revueltos antes y después del partido. En los bares de la avenida Blasco Ibáñez y en el estadio. En uno de esos bares, por ejemplo, un par de tipos rudos y con bastantes calimochos a la espalda no paraban de entonar el típico alirón bilbaíno. Les respondía la afición azulgrana con otros cánticos de guerra. Al final, se intercambiaron los mensajes, como ocurrió al final de los noventa minutos, con la gradería culé cantando ¡Atleti! y con los rojiblancos aplaudiendo la vuelta de honor del nuevo campeón. Una vuelta de honor, por cierto, con Puyol enfundado en una ikurriña, algo insólito para un marciano que aterrizara en Mestalla.

En algo más se pusieron de acuerdo vascos y catalanes cada vez que se cruzaron camino del campo. "Bote, bote, bote, madridista (o español) el que no bote", fue una especie de mínimo común denominador que se extendió luego a la famosa pitada y, en algunas fases del encuentro, a la confraternización digamos que ideológica. Por supuesto que no todos silbaron y no todos se giraron de espaldas, pero visto el espectáculo desde donde yo me encontraba (a pie de césped, cerca de la portería donde el Barça marcó en la segunda parte) la coalición llamémosle nacionalista era del todo evidente. ¿Que no forma parte de la estricta realidad electoral de Catalunya y Euskadi? Seguramente. ¿Que refleja algo más que una simple anécdota deportiva? También. ¿Que la visión de tanto símbolo era parte del escenario? Sin duda.

POR ESO no deja de sorprender la nula sensibilidad periodística (por llamarla de algún modo) que dejó traslucir TVE en su bochornoso espectáculo. No tanto por el sorprendente dríbling del inicio del encuentro, conectando con Bilbao y Barcelona para que los espectadores no se enterasen de lo que pasaba, sino por la burda utilización de las imágenes (un auténtico fraude) en la media parte. Sonaba el himno de España y ni un solo ruido mancillaba la ceremonia. Al contrario: se veían vascos con la mano en el pecho, casi emocionados ante la llegada del Rey. Sonaba inmaculado el himno de España, pero no había en el campo una sola bandera española, ni una sola, más allá de las institucionales. Las rojigualdas estaban colgadas de balcones de la avenida de Suecia, una especie de reducto y provocación blavera.

No soy ingenuo y no quiero pasar de la anécdota a la categoría. La gran mayoría de los espectadores de la final se fueron a sus casas, satisfechos o tristes, pero sin la convicción de haber asistido a la previa de la revolución que va a romper el Estado español. No fue eso, por supuesto, pero, siendo parte del entorno festivo, también se vivió una demostración pacífica y ordenada de la íntima relación que existe entre deporte y política. Que no venga Fernández de la Vega y diga que da pena ver cómo se mezclan. Se llevan mezclando hace años, al menos desde 1925, y tan inútil es ignorarlo como atrevido sería pensar que va más allá de una plácida, futbolística, histórica y mágica noche de primavera, bajo la luna de Valencia.

* Escritor.

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http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=...

15 Mayo 2009 | 02:43 PM

rp

rp dijo

Lo del himno y el cuñado borrachuzo
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CARLOS HERRERA, en ABC 15-05-09

BUEN rollo. No pasa nada. ¿Qué tiene de anormal que miles de jóvenes -y no tan jóvenes- bramen su disconformidad con uno de los símbolos del país al que pertenecen nominalmente? Pues nada, no pasa nada, es normal. Es un ejercicio de sana oxigenación democrática que se emita una sonora protesta en el mismo instante en que hacen aparición en el palco de autoridades los soberanos de una nación en la que los vociferantes viven tan ricamente. Eso es muy común en todas partes, no sé de qué se quejan. Si usted se fija, en México, en Italia o en Yemen la gente suele cagarse en la madre que parió al himno y en el himno mismo en cualquier celebración deportiva o social. Es que es empezar a sonar el himno danés, por ejemplo, y allí no hay quien se resista, que si maldito sea el himno, que si maldito quien lo matriculó, que si te lo metas donde te quepa, que si qué te has creído con la tontería, que si por aquí, que si por allá.

Escuchar el himno de otros países es, definitivamente, una lata en cualquier parte del mundo. Normal que en España pase lo mismo.
Aquellos que sabotearon la audición del himno español, para regocijo de políticos independentistas y diversa chusma adyacente, estaban, en realidad, ejerciendo un derecho del que hay poco que objetar. La grandeza democrática obliga a que saludemos como inevitable que un número indeterminado de ciudadanos puedan manifestar su desapego con los símbolos del Estado en el que discurre su vida. Quemar la bandera estadounidense, por ejemplo, es un derecho reconocido por los tribunales de aquél país, cuna de muchas libertades envidiables. Si miles de sujetos embebidos por la cerveza caliente y las consignas aborregadas de unos cuantos partidos independentistas deciden mostrar su disconformidad con los estandartes del país al que están adscritos, poco pueden hacer quienes sientan lo contrario más que asumir pacientemente la realidad. Esto es lo que hay.

Al fin y al cabo se les ha educado para eso: las generaciones presentes y futuras, formadas en las escuelas del nacionalismo vasco y catalán, han sido concienciadas en el desapego a España y a todo lo que a ella represente, desde un himno a una bandera o a una tradición. Lo que se recoge ahora es lo que se ha sembrado ley de educación a ley de educación. Es muy divertido pitar un himno en libertad siempre que no sea el tuyo. Es estupendo hacerlo de forma gregaria y abrigado en la masa lanar de miles de tíos como tú. Es fantástico desconocer la historia inmediata del país en el que vives y creerte el cuento que te han contado unos cuantos gilipollas también como tú. Es fascinante silbar como borrachos al Jefe de un Estado que ha conseguido que en su seno se desenvuelvan sin cortapisas de ningún tipo todos los sentimientos nacionales posibles.

El señor del anillo gordo en el dedo que saludaba desde el palco con cara de circunstancias es el mismo que ha conseguido que España sea una inmensa sociedad de tolerancia y libertad en la que todo estúpido pueda tener su espacio de expresión. Lo lógico es ser un borrego y silbarle, insultarle y agitarle en su cara banderitas con estrellitas simbolitos de paisitos inventaditos.

Pero es lo que hay y posiblemente no haya que darle más importancia. En las sociedades que representan los equipos que disputaban la Copa de Rey hay muchos ciudadanos que aprecian sinceramente el himno español y demás simbología común. Empezando por los jugadores que forman parte del equipo de todos los españoles y acabando por todos los aficionados que celebraron jubilosamente la Eurocopa del pasado verano. Son muchos y hacen mucho ruido, pero me niego a pensar que sean todos. Hay que convivir con ello y resignarse a que en todas las casas hay un cuñado borrachuzo. Y dejar de darle vueltas a la tontería.

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http://www.abc.es/20090515/opinion-firmas/himno-cunado-borrachuzo...

15 Mayo 2009 | 02:57 PM

rp

rp dijo

La Nación a pitos

FERNANDO FERNÁNDEZ, en ABC 15-05-09

ESPAÑA es un país esquizofrénico que necesita urgentemente un psicoanalista. Lo vimos el miércoles por la noche, un equipo de fútbol que juega como los ángeles, enhorabuena Barcelona, y el auténtico estado de la nación. Es cuanto menos paradójico que los que juegan la final de un torneo nieguen la legitimidad de quien lo organiza. Es grave porque refleja la altura moral del país. Se niega el Reino de España pero es legítimo beneficiarse de él. Nadie se atreve a defenderlo en público, ni las autoridades políticas que derivan su cargo de la Constitución española, lendakari y molt honorable incluidos, ni los presidentes de clubes de fútbol que, cual emperadores romanos, se aprestan a construir una nación al grito de pan y circo.

Tampoco lo hace Radiotelevisión española que nos oculta el inmenso abucheo al himno de España no vaya a ser que nos enteremos que la nación no está rota pero sí descosida. Ni por supuesto el gobierno de la nación que prefiere vivir la teleserie de ficción en la que el Estado de las Autonomía ha vertebrado España. Este desahogo puede parecerles nostalgia imperial, pero me acompañan todos los expertos en derecho constitucional que me enseñaron que el fundamento de cualquier Estado Federal es la lealtad constitucional.
La realidad es siempre revolucionaria, decía Lenin, pero la izquierda española ha preferido centrarse en controlar los flujos de información. Pasó con la crisis económica y está pasando con la España plural.

Lo menos que podemos decir, objetivamente, es que después de treinta años de democracia y un nivel de descentralización política y económica inimaginable en la Transición, la cuestión territorial no está encauzada, ni política ni emocionalmente. Y no lo está porque el sistema electoral es centrífugo, genera incentivos perversos, crea por doquier partidos del qué hay de lo mío. A juzgar por la preferencia revelada, a nadie parece preocuparle. La prueba, en ese otro debate de la Nación no hubo ni una sola referencia a esta cuestión que, por otra parte, ocupa buen parte de los análisis internacionales de la economía española.

Sí hubo, sin embargo, mucha crisis económica. Un reconocimiento de culpa del presidente disfrazado de epidemia internacional y el descubrimiento de por qué ha sido cesado Solbes. No avalaba una política económica de ocurrencias y gasto clientelar que amenaza con situar el déficit público por encima del 12% del PIB. Como en los Estados Unidos de Obama, ya lo sé, pero la flexibilidad de esa economía y la capacidad para financiarse internacionalmente no son comparables. El sector público va a necesitar del orden de 125.000 millones de euros netos anuales, lo que agravará la suerte de nuestras empresas que no son precisamente las menos endeudadas del mundo. Pero, la prensa dixit, el problema es el líder de la oposición.

Qué maravilloso país en el que los sindicatos son capaces de organizarles una huelga a los gobiernos autonómicos y a la mismísima Comisión Europea pero respetan al Gobierno central. Si al menos fuera porque reconocen su irrelevancia competencial y sirviera para evidenciar su preocupación por el estado de la España plural.

Para terminar la semana el Gobierno silencia el dato del PIB, el peor trimestre desde 1970, con brotes verdes de recuperación y un nuevo debate existencialista sobre el origen de la vida. Lo tiene fácil porque la oposición popular se dedica, con gran generosidad y visión de futuro, a despellejarse viva y a cuestionar el liderazgo de Rajoy. Mientras éste bastante tiene con sobrevivir, el gobierno es capaz de incorporar a su proyecto a gente nueva, sociológicamente de derechas, con proyección internacional y prestigio profesional como el nuevo secretario de Estado de Economía, ¡qué buen vasallo si tuviera buen señor! Se me escapan los vericuetos mentales que hacen que una persona así acepte ser la cuota de respetabilidad en un gobierno sin criterio. Pero chapeau a los responsables. Solo queda desearle que tenga más poder que Solbes.

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http://www.abc.es/20090515/opinion-firmas/nacion-pitos-20090515.h...

15 Mayo 2009 | 03:00 PM

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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

Algunas versiones de 'Ojos verdes'

['Apoyá en er quisio de la mansebía...']:

Aquí para escuchar a Dña. Concha Piquer. Vía Aiseilles.

Aquí para escuchar el collage digital [dueto] de Rocío Jurado & Pasión Vega.

Aquí para escuchar a Isabel Pantoja.

Aquí para escuchar a Carlos Cano.

Aquí para escuchar a Amália Rodrigues.

Aquí para escuchar a Concha Buika.

Aquí para escuchar a Martirio.

Aquí para escuchar a Rocío Jurado.

Aquí para escuchar a Plácido Domingo.


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