Inmersiones sexuales

Un asistente a la manifestación del Orgullo Gay, que transcurrió el sábado por las calles de Madrid, con el respaldo de la flamenca Ministra de Igualdad, que encabezó, en nombre del gobierno de ZP, la llamativa marcha. Fot de J.l. Pino/EFE. Vía El Mundo, 050709.
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Paso a contarles un ocurrido. Porque el desfile no se produjo sólo en Madrid y tuve la ocasión de atisbarlo, a cierta distancia, bien es verdad, en una importante capital de provincias. Como les digo, me encontraba con mi hijo de diez años en el interior de un bar de la calle del barullo, cuando un señor -es un decir- que portaba por toda indumentaria un diminuto tanga cinco tallas inferior al que su cuerpo precisaba, entró sudoroso exigiendo a grito pelado una birra para saciar su sed protagonista.
Tanto mi hijo y la concurrencia habitual como yo mismo nos quedamos helados, pero nadie acertó a decir ni mu. Una vez se hubo ido, el chaval acercó sus manitas a mi oído y me dijo:
-¡Papá, pero si se le veían huevos y la cosita, toda tiesa!
Le contesté con unas improvisadas reflexiones acerca de la intolerable tolerancia radical en la que, para algunas cuestiones, vivimos y él, mas que escuchar, me contemplaba con su inocente ironía reflejada en el rostro.
A final, como para zanjar la cuestión y con el ánimo de perdonarme la vida, me replicó:
-Pues en mi colegio un amigo me ha dicho que le gustaría ir así a clase y que su padre... ¡se está dejando crecer los pelos del culo para poder lucir trenzas el año que viene!
El sexo no hace género
Carmen Rigalt, en El Mundo, 050709.
Los prejuicios malmeten mucho. Por exceso de prejuicios yo misma he llegado a pensar que Falete entiende. Qué malicia la mía, dirán ustedes. Falete es un centauro que sólo entiende de folclore. Carne de copla, le dicen. Carnaza. Se alimenta de amores y nada en la abundancia. Si no ha salido del armario es porque previamente no ha podido entrar, pero eso depende más de los nutricionistas de Corporación Dermoestética que de Michel Foucault y los teóricos queer.
Todo el mundo tiene derecho a guardar la intimidad bajo llave, pero al maricón le exigimos que haga reconocimiento público de su homosexualidad. Difícil conjunción, vive Dios. El outing empezó siendo una revancha necesaria y ahora es un deporte gratuito. Hoy, lo que no cuentan los armarios lo airean las carrozas (a propósito: en el desfile de este año echaré en falta una carroza tirada por seis faletes vírgenes).
Perdonen que hable de Falete, pero es mi debilidad. Prefiero un travelo a una barbie-Obregón y me inspira más un centauro que una legión de maricas con uniforme Dolce & Gabbana. Falete es una creación andaluza. Mitad monstruo, mitad folclórica, arrasa en los share y gasta amores de baratillo. Saltó a la fama ayudado por el enigma sexual, pero con el tiempo su misterio se ha ampliado a otras facetas de su vida. Tras haber digerido (malamente) su culebrón sentimental y familiar, hoy me complace anunciar lo que podría ser un notición: Falete es su madre.
La gente habla de los iconos gays. Este periódico, aficionado a elaborar listas de españoles influyentes, publicó el otro día la lista de los gays más influyentes. No hay en ella adquisiciones nuevas. Ostenta la primacía el juez Grande Marlaska (al que supongo una influencia ceñida a los secretarios de los juzgados) y mantienen su liderazgo mediático Boris Izaguirre (este venezolano hiperbólico es el que más ha hecho por la normalización de los gays españoles) y Jesús Vázquez, bello oficial del reino que año tras año repite como icono del mundo homo.
A fuerza de normalizarse, Jesús Vázquez se ha institucionalizado. Actualmente es la Preysler del mundo gay. Vive en Puerta de Hierro (como ella) y tiene un poder de convocatoria equiparable al de Carlota Casiraghi. En su último cumpleaños, el presentador y su marido se rodearon de mucho poderío oficial. Allí estaban el ex ministro Alonso y Leire Pajín (muy comentados son estos días sus amores con un prohombre del partido), aparte de Zerolo, especie de introductor de embajadores. Vázquez y su marido constituyen una pareja emergente con gran penetración entre la sociedad hetero. Su propia vida sigue muchas pautas de la gente fina de Madrid: veranean en Ibiza con otro matrimonio y frecuentan los lugares exclusivos. Acabarán yendo a misa a los jesuitas.
El orgullo 2009 está presidido por un lema interesante: Una escuela sin armario. Deberíamos copiarla los heteros ahora que la Ley del Aborto divide a la población. Las escuelas son el mejor antídoto contra las barricadas, y las clases de educación sexual, la mejor prevención del aborto (y el sida). La instrucción tampoco viene mal. Escuela es lo que le faltó a la cantante Soraya, que en su pregón de la semana gay exclamó: «Pido perdón por ser heterosexual». La burrez crea talibanes. A este paso, los heteros acabaremos ocupando los armarios que han quedado vacíos y no nos sacarán de allí ni con propulsión a chorro.
Todos los años por estas fechas dedico mi crónica al orgullo gay y todos los años recibo palos. El colectivo rosa tolera mal la ironía. No habrá normalización hasta que no fluyan con naturalidad las críticas, especialmente aquellas que proceden de las propias filas. En el universo gay, donde hay tantos grupos y subgrupos, no todos comparten los mismos objetivos y métodos. Lógico. El sexo no siempre une. Ni siquiera hace género.
Los periodistas vamos aviados. No sólo el papel acabará con nosotros. También la dictadura de lo políticamente correcto. Me pregunto qué habría sido de Quevedo si no hubiera podido meterse con los escribas, los jueces, los recaudadores o los tuertos.
[...].
NOTAS.-
La imagen de Rosa Díez es de Alberto Di Lolli, vía El Mundo, id.
Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.



visitante dijo
En un primer momento he pensado que debió decirle al niño que en salva sea la parte, de tenerlo, crece más bien poco. Pero quizás ya lo sepa.
Lo importante es que aprenda que sentirse orgulloso de ser gay es igual de estúpido que sentirlo por ser, por ejemplo, pescador de coplas.
Estoy a la espera de ver qué día se implanta el día del orgullo cropofágico.
Saludos.
6 Julio 2009 | 12:47 AM