La crisis

'Mujer en el bar'. Fot. de Diane Arbus [EEUU, 1923-1971]. Composición que recuerda a algunos cuadros de Edward Hopper [1882-1967]. Vía Inspiración a media alba.
El viejo partido
Ayer, a mediodía, almorzaba en el pequeño bar que suelo frecuentar, en la confluencia de unas callejuelas de la gran ciudad. Dotado de suculentas tapas que hacen las delicias de numerosos turistas que transitan por la zona, supone para mí un alto en el camino del frecuentemente tedioso discurrir diario, comentando con los camareros las recientes visicitudes.
Lo regenta su propietario, un nervioso y avezado profesional pendiente del más mínimo detalle, con férreo control sobre sus escasos pero experimentados empleados y que mantiene también en vilo a la clientela con el fin de que no quede por satisfacer ningún gusto que pueda suponer beneficios.
En esto que sale el tema del fútbol, a propósito del ostentoso ridículo en que había incurrido el equipo local en último partido, a pesar de estar plagado de supuestas estrellas con sueldos millonarios.
- Parece que el equipo tiene mal rollo con su entrenador y que los jugadores manifiestan su malestar con falta de actitud -suelta un parroquiano, mirando al infinito.
- Eso es -responde el camarero más viejo-. Hasta el punto de que salen disgustados del entrenamiento todos los días.
Fulminantemente, interviene el dueño, dirigiéndose al barman interviniente a voz en grito:
- ¡Disgustados! ¡Menudos sinvergüenzas! ¡Disgustados tendríais que estar vosotros, porque por cuatro perras os exprimo más de doce horas diarias!
Los empleados ríen forzadamente la condenada gracia, mascullando maldiciones. Ya en un aparte, el viejo empleado, próximo a los sesenta pero aparentando muchos más, me confiesa con amarga sonrisa en los labios:
- Y qué voy a hacer, y a mi edad, si al menor reparo me contesta que ahí fuera tiene a cuarenta mil mejores que yo, esperando...
EQM.
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NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.



El Guerrero del Antifaz dijo
Quicio, has descrito la realidad del trabajador. No es una realidad que ha traido la crisis sino que la ha agudizado volviéndola insoportable. Cuando veo que los sindicatos están de capa caída, dedicándose a dar cursillos mil (nunca he entendido por qué lo hacen ellos y no educación) y a ver el panorama desde sus sillones, me pregunto si se han vuelto ciegos y sordos. Como si en este pais no hubieese explotación del trabajador. Parece que sueldos mínimos de risa por jornadas inacavables y vacaciones nímias, no es motivo suficiente para salir a la calle y desplegar todo su potencial de protesta. Sindicatos, ¿dónde estaís? ¿Qué es de vosotros? Parece que el poder y el dinero os ha transtornado definitivamente, como si os hubiéseis convertido en una mafia singular. Se habla de la rehabilitación de la democracia y de los políticos y yo digo que estaría incompleta si incluir a estos sindicatos. Quizás habría que crear uno nuevo similar al partido de UP yD para que empezaran a cambiar las cosas y el trabajador tuviera de nuevo la esperanza de algún cambio.
25 Septiembre 2009 | 09:04 AM