La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

1 Noviembre 2009

El pececillo de plata

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(Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes)

Relato breve.

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Animal

Se levantó y brillaba el día. Esa época del año en que amanece tan pronto le desorientaba totalmente. Mientras desentumecía los músculos prefería recordar la fresca noche a través de la pequeña ventana: el vuelo fugaz de los murciélagos arañando las grandes farolas iluminadas.

La verdad es que aquel hombre grueso de aspecto tierno, lo tenía claro: no le gustaba nada el calor. Era alérgico a los rigores propios de esas fechas del calendario y añoraba el invierno.

Pronto se sentó en el frío inodoro, entre el lavabo y la pared, un espacio perfecto para la concentración en el esfínter, aunque le costaba conseguirlo. Sobre todo porque era el momento en el que salía del desagüe de la porcelana un sociable insecto. Pequeño y diminuto animalito que no superaba el centímetro de largo: un pececillo de plata.

Lo normal es encontrarlos cuando menos te lo esperas, al levantar el colchón o al golpear un póster o un libro. Suelen, en esos momentos, correr asustados con la velocidad del rayo, escondiéndose en el primer lugar que encuentran. Sin embargo, éste salía todas las mañanas a la misma hora, con relativa tranquilidad, quizá atraído por el nuevo día.

Le agradaba la humedad y parecía decidido a vivir allí para desearle los buenos días antes que a nadie. Se paseaba confiado por el lúcido y resbaladizo desierto blanco. Mostraba orgulloso su traje de brillantes escamas plateadas, tan delicadas como las de las mariposas, por eso el gordo no se las tocó jamás. La verdad es que le tenía fascinado. Se podía pasar horas observando el movimiento de sus tres pares de patitas y su segmentado cuerpo.

Al principio le hacía rabiar hostigándolo por toda la superficie hasta que le obligaba a trepar por las imposibles paredes brillantes. Se divertía viéndole resbalar una y otra vez intentando conseguirlo. Y hay que decir, que estuvo a punto de aplastarlo con su rechoncho dedo para convertirlo en una reducida manchita de muerte; pero no se sabe muy bien por qué no lo hizo.

Amigo

A partir de entonces, incrementó sus relaciones haciendo muy buenas migas con el pececillo e incluso renunció a lavarse y rasurar su barba mientras estuviese allí. Acabó sintiendo una reciprocidad de afectos que le estimulaba a contarle sus vivencias más personales, encontrando abrigo en aquel diminuto insecto.

Una mañana, con la intención de refrescar un poco a su pequeño camarada no pudo reprimirse y decidió abrir escasamente el grifo. Parecía que le gustaba, pero en un segundo vio que flotando con descaro fue arrastrado por la fuerte corriente hacia el desagüe, tragándoselo de inmediato. Cerró aceleradamente la llave y no pudo apartar la mirada de asombro. Fue visto y no visto, un segundo fatídico.

- ¿Qué habrá sido de mi menudo bichito? No puede ser que haya desaparecido mi compañero-se dijo cabizbajo.

-Conociéndole como lo conozco, seguro que me estará tomando el pelo-barruntaba sin querer reconocer la gravedad del hecho.

De pronto se precipitó sobre el desagüe, y colocando la oreja sobre él, se quedó un buen rato a la escucha, creando un silencio de expectación. Soñaba con oír algún sonido suave, quejidos lastimeros o gritos de auxilio, señal de que aún estaría allí y podría recuperarlo, pero todo fue inútil.

Transcurrieron varios minutos y, desde su asiento de porcelana, no hacía otra cosa que invocar para que no le hubiera pasado nada. Deseaba volver a verle salir, como todas las mañanas, paseándose por aquella superficie resbaladiza, para saludarle.

El resto de la jornada se lo pasó lamentándose; apenas probó bocado alguno y, sus ojos empezaron a lagrimear por el esfuerzo continuo que representaba mantener fija la mirada sobre aquel agujero mal oliente. Esa noche la pasó criticándose su absurda acción.

Añoranza

La necesidad de que amaneciera antes para poder alimentar la esperanza de un nuevo encuentro, le creó una ansiedad que amplificaba los buenos recuerdos que podían no volver nunca jamás.

-Que ratos pasé contigo, "Platita"-así le gustaba llamarlo- Te he contado tantas cosas; algunas humanas y otras no tanto. Hemos compartido momentos tan agradables... Tú no lo sabías, pero la verdad es que me levantaba siempre pronto para poder narrarte mis historias. Necesitaba que escucharas mi soledad y hablarte de los miedos, de la amargura y del desaliento preñado de nostalgias; de tantos sentimientos...

Las horas negras pasaban despacio, como intentando borrar el ansiado anhelo. No paraba de moverse por toda la cama buscando un equilibrio que le trajera la paz que necesitaba, pero las continuas evocaciones del pasado le estiraban los párpados evitándole el descanso.

Por fin, la nueva jornada rompió el corto sueño del agotamiento. Se levantó con la rapidez del que se sabe jugando al todo o a la nada. Una vez frente al lavabo, se percató de la tan temida separación. La realidad le llenó de mudez, dejándole paralizado allí mismo.

Durante mucho tiempo las mañanas ya no fueron las mismas. Su ausencia le quebraba el ánimo. Le echaba demasiado de menos para poder seguir la rutina de su vida. Sus sentadas en la loza le resultaban aburridas y los múltiples sentimientos que necesitaba expandir se le apretujaban tanto que le dañaban el ánimo.

Perspectiva

Un buen día, una arañita minúscula de color beige como la arena del mar próximo, eligió aquel orificio para confeccionar su particular trampa de seda. Esto le hizo gracia al hombre rollizo de carácter sensible. Fascinado por la habilidad del animalillo se quedó observándolo sin pestañear. Admiraba la paciencia de aquel ser insignificante que podía estar inmóvil como una efigie durante horas. No daba crédito a lo que estaba viendo, tan pequeñita y ya sabía todo lo que necesitaba para sobrevivir en este difícil mundo.

De pronto sintió la necesidad de acercarse a ella. Para hacerlo, cazó una pequeña mosca y la lanzó contra la tupida red pegajosa. De inmediato la arañita se desplazó hasta donde se encontraba la víctima agitando inútilmente las alas y la paralizó envolviéndola con mil vueltas de seda. Al tiempo que se alimentaba con parsimonia pareció que le miraba agradecida; entonces, una sensación de escalofrío recorrió todo su grandote cuerpo y sonriendo a la arañita le dijo:

-"Arenita", ¿no te importa que te llame así? Sabes, por aquí vivía un pececillo de plata al que le contaba mis cosas. Posiblemente no lo hayas conocido por que eres muy joven. Era mi confidente. Recuerdo que lo primero que le conté...

Sus palabras sólo consiguieron cercar, por unos minutos, al silencio de la soledad de su celda; obsequio maldito de la odiada y perpetua condena.

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El Xiquet de Columbretes [2009]. Todos los derechos reservados.
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El pececillo de plata (Lepisma saccharina), también conocido como lepisma de la harina o lepisma del azúcar, es un insecto tisanuro ágil y con una fuerte fototaxia negativa (huye de la luz), lo que hace rara su observación. El nombre de la especie deriva del brillo metálico de su cuerpo. Los lepismas viven de materias vegetales diversas, como moho, papel y alimentos amilosos (con almidón), como la cola de encuadernar libros o el apresto para la ropa.. Vía wikipedia. Fot. vía tt.ibt.lt.

NOTA.-

Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

 

servido por elquiciodelamancebia 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Pilar

Pilar dijo

La soledad impuesta es brutal para el ánimo y uno se agarra a un clavo ardiendo. Cualquier cosa es buena para no sentirse solo.

1 Noviembre 2009 | 12:19 AM

Rosendo

Rosendo dijo

Cuantas cadenas perpetuas hay en las familias que encima, no encuentran un mal bicho para sacar sus males.

1 Noviembre 2009 | 09:49 AM

zoofílico

zoofílico dijo

No quiero ni imaginarme al pececillo de plata pululando por los entresijos de sus esfínteres...

qué cerca estamos de la imagen de mi primo y sus primeras pajillas con las tetas de una cabra montesa...

1 Noviembre 2009 | 11:24 AM

El Gorrión de Java

El Gorrión de Java dijo

El hombre siempre ha estado en contacto con los animales, ha necesitado de su proximidad y en determinadas ocasiones los ha utilizado para comunicarse con ellos y no sentir la soledad forzada. La historia nos muestra los amores con gallinas y cabras, con perros y gatos, etc. Lo increíble es un amor con algo tan diminuto com uin insecto, pero la carcel de por vida presiona tanto que cualquier animal es bueno con tal de olvidarse de la incomunicación de una fría celda. Yo estoy encontra de las penas perpetuas, mejor matarlos, sufren menos.

1 Noviembre 2009 | 09:04 PM

Carmen

Carmen dijo

Xiquet, historia triste de verdad. Y es que en todas partes cuecen habas, aunque sea entre rejas.

1 Noviembre 2009 | 11:12 PM

Nelo Bacoreta

Nelo Bacoreta dijo

Estimado Nelo:

Espero que al recibo de la presente te encuentres bien de salud, como yo me encuentro gracias a Dios.

El motivo de esta carta que te remito desde mi lupanar, que tú tan bien conoces, es hacerte conocedor y partícipe de esta misiva que me ha proporcionado un ex-fraile de Benicassim, dice que es amigo de tu epistolar Xiquet de Columbretes, y muy aficionado a mis placenteras dotes profesionales. Me requiere que se la hagas llegar, la carta claro.

Paquita

P.D.
Es posible que la misiva esté incompleta.

La carta en cuestión empieza así:

Albañal de la Pradera, Desagüe del Canalón, ía de odos los Sanos 200 .

Mi aprecido Xiquet, excelent narador de mi hria de amor. No sé como lo has conseguido, pero yo que soy expeo en chivos, mueos y biblioteca, yo que soy nocedor y me he ragado las obrs comptas de cuantos poetas, científicos, filosos, mateáticos y demás mentirosos han sido; dese este albañal que vomita podredumbre al editerráneo, tengo que postrare ante ti y decirte que tu relato no tiene parngón en la hitoria de la umanidad.

Renae en mí un ttal deseo hacia su figura, tu presidisrio hace que le ame, que piense todo el día en l, que recorra sin orientación los tristes desagües, manguitos, galerías y tuberías, dese el día en que mi amor decidió que mis escamas plateadas, mis crestas aslmonadas, mis larfas anteas y mis colas de cerdas inmaduras se precipitaran en el infnito y él sin haer caso de mis qujidos lastieros. .

Debo reignare a un descoolado llanto, a recoar las muchs cosas que hicimos, los bes que su coazón me relamó. Yo e amo con todo lo que exste e mi, sabs que unca quise a naie como e qiero a ti, que e adro, que le añoo, que le epeto, que me guta, que me mociona, que me divierte, que le quero, que me enrego en sus mano, que tiene un bonto rao, qu

Y te beso la frete y los ojos.
Gracias.
Tu qerida Lepismatidita, mi destno reposa cotigo.

Xiquet, ya hablaremos más tranquilamente.

Nelo Bacoreta

2 Noviembre 2009 | 03:48 PM

El Xiquet de Columbretes

El Xiquet de Columbretes dijo

Nelo, te escribo desde la península del Fangar, disfrutando de un tiempo primaveral. Y mientras me arrastro entre los cañaverales y carrizales en busca de alguna garceta que captar con mi teleobjetivo, me quedo ensimismado ante los maravillosos espejismos que surgen de la lejanía. Como sabes, esto es el Delta del Ebro, un paraje que me fascina desde niño y que he recorrido multitud de veces para impregnar el espíritu de paz y sosiego.

He dormido en la isla de Buda, en una barraca tradicional con el techo enredado, y esta madrugada, cuando el Sol empezaba a incidir sobre las lagunas, he visto algo inusual en este tiempo: un flamenco solitario, que con su elegancia destacaba en la excitada garganta del mediodía. He conocido a Jordi Reig, capataz de unas salinas cercanas y me ha dado recuerdos para ti. Dice que nunca olvidará aquellos días que surcasteis las aguas del delta, navegando a vela y pescando al curry con tu catamarán de vieja madera recitando a los poetas valencianos.

Mientras se acercan serenos y coloridos patos salvajes para inmortalizarlos con mi cámara, pienso en la cena de esta noche, en la que no faltarán docenas de mejillones pequeños y sabrosos y un buen vino de la zona. Saludos y gracias por esa creatividad que plasmas todas las semanas.

Gracias a todos por vuestros comentarios.

4 Noviembre 2009 | 09:06 PM

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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

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Dña. Concha Piquer. Vía Aiseilles.

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