Culturas fraternales
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EQM_071109
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Dos detenidos en Ciudad Real por pegar a una mujer musulmana por no llevar velo
La víctima, marroquí, sufrió un aborto tras la paliza, propinada por un hombre y una mujer de la misma nacionalidad a las puertas de un colegio.
Un hombre y una mujer de nacionalidad marroquí han sido detenidos por la Guardia Civil en Socuéllamos (Ciudad Real) por propinar una "brutal" paliza a una mujer embarazada, también marroquí, porque no llevaba velo y quien perdió al hijo que esperaba tras la agresión.
Vía El País, 061109.
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El Vaticano tacha de "miope" la sentencia de Estrasburgo contra el crucifijo en las aulas
La Corte europea determina que la presencia de esos símbolos en los colegios viola la libertad religiosa y condena al Estado italiano a indemnizar a una ciudadana con 5.000 euros por "daños morales"
La presencia de crucifijos en las aulas constituye "una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y "una violación de la libertad religiosa de los alumnos".
Eso ha establecido la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo en una sentencia histórica -es la primera vez que el tribunal se pronuncia sobre la presencia de símbolos religiosos en los colegios-.
El Vaticano ha acogido con "estupor" y amargura" la resolución judicial.
Vía El País, 031109.
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La fe y la vacuna
José Luis Alvite en La Razón, 051109.
Por desgracia para los estrategas de la Iglesia y para desconsuelo de quienes sufrimos el reticente incordio del agnosticismo, la de la fe es una conquista que, a diferencia de la experiencia, por lo general se destruye con el paso del tiempo y sólo ocasionalmente se recupera a última hora, cuando en plena agonía el médico se encoje de hombros y te aconseja rezar.
Aunque desde el punto de vista científico la fe sólo es una antigualla de dudosa raíz intelectual, lo cierto es que muchos relativistas de prestigio volvieron sus ojos hacia Dios cuando se dieron cuenta de que para afrontar su enfermedad incurable sólo tenía algún sentido que el médico les recomendase una farmacia de confianza en la que vendiesen biblias.
Un amigo mío que era marxista convencido jamás se subía a un avión sin antes santiguarse, eso sí, cuidando de no sacar las manos de los bolsillos. Aquel tipo había sufrido las persecuciones del franquismo y soportado durante lustros la clandestinidad de sus convicciones, pero por alguna extraña razón temía que en plenas libertades democráticas tuviese que avergonzarse de aquel pronto de su conciencia que le aconsejaba encomendarse a Dios antes de volar.
Según él, se trataba de un simple trámite, algo que no le planteaba el menor conflicto intelectual entre sus convicciones y sus conveniencias. La de santiguarse era para él una decisión tan simple como la de ponerse las vacunas si viajaba a África. De ese modo, la fe que precedía al vuelo se convertía en una simple precaución sanitaria, algo que no duele ni molesta, sin importarle que santiguarse careciese de valor científico, igual que cuando de niño cruzaba a nado el río sin necesidad de preguntarse a cada rato cual sería la composición del agua.
A propósito de esa visión fatalista y resignada de la fe, recuerdo lo que me dijo de madrugada una fulana en un burdel:
«Soy creyente y sin embargo ejerzo este oficio sin ningún remordimiento porque, ¿sabes?, Dios inventó el placer y el sexo, y nosotras, cariño, nosotras nos limitamos a poner el catre, el fingimiento y el precio».
Una noche coincidí allí con el párroco de una feligresía cercana. Al reconocerme no pudo evitar una explicación que dejase a salvo su honorabilidad sin caer en el ridículo: «Sólo la tentación puede medir tu fortaleza».
Su fe sólo se le resintió en cinco mil pesetas.
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NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.



La nuez negra dijo
Esto es como si quitáramos las ventanas y puertas de nuestras casas para que entraran mejor los aires de todos los lugares del mundo, mientras los demás no las abrieran ni un ápice. Es el desprendimiento frente a la cerración. Desnudarnos en un ambiente gélido al mismo tiempo que los demás se abrigan sin parar. Lo malo es que cuando queramos darnos cuent del mal que nos hacemos, ya estaremos muertos de frío.
7 Noviembre 2009 | 09:22 AM