La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

20 Noviembre 2009

Nueva patente [española] de corso

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EQM_201109

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Patente del talante [de valentía]

La tradicional 'patente de corso' (del latín cursus, «carrera») era un documento entregado por los monarcas de las naciones o los alcaldes de las ciudades (en su caso las corporaciones municipales) por el cual su propietario tenía permiso de la autoridad para atacar barcos y poblaciones de naciones enemigas. De esta forma el propietario se convertía en parte de la marina del país o la ciudad expendedora. 

Según rumores no confirmados, la nueva patente de corso, que comenzaría a ser conocida como 'del talante' [Del árabe hispánico ṭál‘a, y este del árabe clásico ṭal‘ah] dicen que podría consistir, cuando se formalice y si las aguas llegan a buen puerto, en un documento virtual, remitido vía Londres, a través de altos dignatarios del optimista- profesional, que sería entregado como merced  a los piratas del Cuerno de Africa, por el cual sus propietarios tendrían permiso, no oficial ni caballero, para atacar nuestros barcos, secuestrarnos y desvalijarnos, con garantías de escape libre, remunerado y festejado con salvas por los representantes de tal Autoridad, in situ.

España, 'como país', no tendría nada que ver en el asunto.

Más o menos.

EQM

 

¿Policías o militares?

[La crisis del ‘Alakrana': el experto. El autor defiende la creación de un marco jurídico distinto del Derecho Penal y del Derecho de la Guerra que aclare cómo debe tratarse a los piratas apresados en alta mar]

Ángel Tafalla Balduz en El Mundo, 191109. Vía Reggio's.

Con unos sentimientos contradictorios, de alegría ante la liberación sin daños físicos de nuestros compatriotas del Alakrana y de frustración ante el triunfo total de los piratas ante un Gobierno democrático, trato de esforzarme en comenzar a extraer consecuencias militares con el propósito de contribuir a que no se vuelva a repetir tan ingrata experiencia.

Y la primera pregunta que me hago es: ¿ha conducido nuestro Gobierno las unidades de la Armada en el teatro somalí como si fueran policías, o como militares?

Para ello habría que reflexionar sobre en qué consiste la esencia de estas dos dignas y tradicionales profesiones. Para mí, el policía, en una democracia, es una persona preparada para reprimir delitos en el propio país manteniendo como bien supremo el marco de libertades que nos hemos dado con tanto esfuerzo.

Para ello, sólo puede realizar determinadas actividades con permiso previo de un juez, debe conseguir siempre pruebas objetivas que permitan procesar al presunto delincuente y, en general, tiene que actuar con su libertad de acción mermada por la defensa del mencionado marco de libertades individuales, bien más precioso que la propia represión del delito. Es decir, el policía actúa por lo que hace un sujeto, y no por lo que es.

El soldado, al contrario, trata de neutralizar al enemigo por lo que es, no por lo que hace. Lo que hacen todos los soldados es lo mismo: combatir por su nación. Por eso, cuando nuestra voluntad se ha impuesto y este soldado enemigo es prisionero, se le respeta y se le trata con las previsiones del Derecho de Guerra y sus correspondientes convenciones.

Es decir, se ataca al soldado enemigo por lo que es y no se le exige responsabilidades por lo que hace, siempre que se mantenga dentro de los usos de la guerra. Por lo tanto, no se adiestra a nuestros soldados en obtener pruebas de la conducta del enemigo, ni se les leen sus derechos, ni se ponen a disposición de un juez en un plazo determinado. En general, el soldado no trata al enemigo como un policía lo haría con un detenido en su país.

Pero, ¿qué conducta se exige a un soldado en Afganistán o a un marino en Somalia cuando su Gobierno tiene un velo ideológico que le impide pronunciar la palabra guerra o cuando un antiguo ministro de Defensa dice que prefiere morir a matar? Probablemente se acerque más al modus operandi del policía que al del soldado.

No creo que nuestra opinión pública sepa que un comandante de una fragata en Somalia puede ser acusado de detención ilegal si, en el plazo de 24 horas, no comunica la captura de un pirata al juez. O que la dotación del helicóptero que no pudo impedir la huida del último esquife del Alakrana sólo tenía autorizado fuego intimidatorio por la proa, pero nunca a dar, pues había miedo de que pudieran ser acusados de homicidio. Y no se ha preguntado nadie por qué en Afganistán nuestras tropas no han cogido ningún prisionero talibán.

Se daría aquí una paradoja evidente: como no admito que los terroristas islámicos o los piratas son soldados enemigos, no los puedo juzgar con el duro pero eficiente Derecho de Guerra, sino con el garantista Derecho Penal nacional, lo que a su vez exige que mis soldados se comporten como policías, lo que los hace vulnerables a las disposiciones de los jueces, que no están en la cadena de mando político-militar de las Fuerzas Armadas y, por tanto, las pueden ignorar.

El problema no es exclusivamente nuestro. Es verdad que el Derecho de Guerra se ha quedado anticuado ante estos combatientes que no llevan uniforme ni muestran abiertamente sus armas, y que cometen actos de barbarie inconcebibles. Pero el hecho de aplicarles el garantista Derecho Penal de las naciones occidentales tampoco es la solución.

En el caso de la piratería en España, hay una paradoja irónica: en el momento de limitar el alcance de la jurisdicción universal a que intereses nacionales estén afectados, se incluye la piratería -delito universal- en el Código Penal. No obstante, ambos intentos son positivos.

Creo que personas con más conocimientos que yo deberían crear un marco jurídico adecuado para cuando nuestros marinos y soldados son enviados a combatir en conflictos de guerra irregular -denomínese como quiera a efectos de opinión pública-, que incluyera cómo tratar a nuestros enemigos que no tienen los rasgos tradicionales del soldado combatiente.

Y mientras esto llega, que nuestro Gobierno no nos ate una mano a la espalda ni se guíe exclusivamente por sus complejos ideológicos en esta terrible pero cierta realidad de los conflictos modernos.

--

Ángel Tafalla Balduz es almirante retirado, ex segundo jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur.

'Alakrana': presente y futuro de la piratería

Manuel Trigo Chacon, en El Mundo, 191109.

LOS PESCADORES españoles y sus compañeros del Alakrana vuelven sanos y salvos. Se ha pagado el rescate y en los próximos días se hará una gran simulación jurídica para devolver a los dos piratas detenidos. Pero el enredo en torno al secuestro del pesquero era de esperar desde el momento en que el juez Garzón inició su temeraria actuación, pidiendo o exigiendo con urgencia el inmediato traslado a España de los dos presuntos piratas apresados por la fragata Canarias.

Las ansias de notoriedad de Garzón se pusieron de manifiesto, una vez más, porque su requerimiento fue con carácter de urgencia, tras pedir a la abogacía del Estado que presentase la denuncia y que interviniese la fiscalía. Pero, ¿con urgencia por qué? No pensó en las alternativas posibles, como la entrega de los detenidos a Kenia, país con el que la Unión Europea tiene un convenio de cesión de jurisdicción para estos casos, y que ha sido puesto en práctica en varias ocasiones por estados europeos. Tampoco pensó el juez si realmente la jurisdicción española era del todo competente, porque pocas semanas antes la Audiencia Nacional se declaró incompetente en un caso similar de piratería, con cerca de una docena de detenidos que fueron puestos en libertad después de ser capturados por la fragata Marqués de la Ensenada.

Además, sigue sin estar nada claro que la detención de los dos piratas se produjese en aguas internacionales, como dice el auto de Garzón y, dada la posición del Alakrana cerca de la costa somalí, sería discutible la jurisdicción competente.

Nadie en el Gobierno hizo la más mínima observación sobre las complicaciones que podrían derivarse del traslado a España de los dos piratas. La vicepresidenta De la Vega fue quien apoyó su traslado. El ministro de Exteriores, por su parte, ni sabía ni contestaba a nada en los primeros días del secuestro, hasta que se anunció que eran llevados a tierra tres pescadores, algo que nunca se pudo comprobar, por lo que las declaraciones de la ministra Chacón, diciendo que tenían incluso localizada la «choza» donde se ocultaban, resultaban esperpénticas. En fin, que durante más de un mes no ha cesado el cúmulo de disparates, como ese deambular de un hospital a otro, y de una prisión a otra, del pirata Willy, para saber la edad que tenía.

El comandante de la fragata Canarias advirtió, en los días que siguieron a la detención, de lo complejo que era el traslado a España, debido al complicado operativo que había que organizar para dejarlos en Djibuti, donde los recogería un avión español de la Fuerza Aérea, hasta Torrejón de Ardoz. Operación enormemente costosa desde el punto de vista político, jurídico y económico. Pero nadie en el Gobierno evaluó el riesgo que ello podía suponer. Y cuando se vio claro que ello no hacía sino complicar la liberación, las autoridades se han escudado diciendo que el mercante alemán Hamsa Stavanger -a pesar de estar en el Índico la fragata alemana Essen- estuvo secuestrado cuatro meses, y que también llevaron tripulantes a tierra para aumentar la presión y el rescate.

En cambio, nada se dice de otros ejemplos, como el de Francia, que rescató en una operación de comandos al velero Ponant, aunque murió un rehén. Los franceses, muy conscientes de la gravedad de este asunto, tienen en el Golfo de Adén la base de Djibuti, con 5.000 efectivos militares, provistos de todos los medios. Para un asalto militar al Alakrana hacía falta medir muy bien las posibilidades de éxito y fracaso, y los riesgos, porque podían morir varios rehenes en el asalto, y nadie en el Gobierno, y menos Zapatero, estaba dispuesto a dar esa orden.

Pero lo que resulta incongruente y muestra la improvisación, la chapucería y la falta de coordinación de los ministros es que, nada más conocerse la noticia del traslado a tierra de tres pescadores españoles, apareciera el ministro Moratinos para desplazar completamente a Chacón. Y tras montar con carácter de urgencia una reunión con el primer ministro de Somalia en Nairobi, donde fue a entrevistarse con el embajador español, Martín Cinto, Moratinos hizo una declaración en la que aseguraba que los tres pescadores habían vuelto de nuevo al barco y que todo estaba bajo control. Pero nadie habló con los pescadores supuestamente llevados a tierra, y seguimos sin saber siquiera si este hecho fue cierto.

Decisivas para la resolución del rescate han sido las movilizaciones de familiares, de amigos y de gran parte de la población de Vigo y de Bermeo, puerto este último en el que no hay ni un barco con bandera española, pero ese es otro tema, como el del pabellón que llevan en alta mar, o no llevan, que según la legislación internacional debe ser siempre el del Estado donde esté registrado.

El presidente Zapatero no se pronunció hasta pasados 38 días del secuestro del Alakrana; la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, a pesar de ser la coordinadora de la crisis, se fue a Argentina para hacerse una foto con la presidenta Kirchner. A los familiares de los pescadores se les recibió apenas media hora en la Audiencia Nacional y después en La Moncloa, de donde salieron con la boca cerrada, sin poder decir ya ni una palabra.

¿Pero qué les han dicho que no pueda saberse? Simplemente, Zapatero, asustado ante las movilizaciones en Bermeo y Vigo, ordenó que se pagara el rescate de inmediato, sin más negociaciones, llegando incluso a prometer a los familiares que si permanecían callados, en una semana tendrían a sus hombres en casa. Así de simple.

Este asunto del Alakrana -y tantos otros de nuestra historia reciente, como el de los papeles de Laos y la negociación del capitán Khan para traer a España a Roldán, o la extradición de Pinochet desde Londres- es de lo más ridículo y dramático, al mismo tiempo. Muestra la pobreza de la política exterior española, y también de la Justicia, porque buena parte de culpa la tienen los jueces al pretender enarbolar la bandera de la Justicia universal, con más ímpetu que ningún otro Estado y, simplemente, como forma de encubrir su complejo de falta de actuación en otras épocas, y su ineficacia y lentitud en el presente.

¿Cómo puede darse esta situación en un país como España, que se considera el octavo o décimo país más industrializado del mundo? Bien es cierto que hay apresados en estos momentos en el Índico unos 200 marineros, de 13 barcos distintos. Pero mal de muchos no puede ser consuelo de tontos. Lo único demostrado de sobra es que la piratería en el Índico es un odioso negocio organizado con el apoyo de gobiernos africanos y de empresas y despachos de abogados ingleses, que mueve millones de dólares.

Y para tratar de combatirlo se va a poner en marcha un protocolo de actuaciones que puede ser muy peligroso. Se trata, en principio, de los 52 mercenarios, con cursillos mínimos de adiestramiento, que defenderán a los atuneros españoles a partir de ahora en el Índico. Ello va a suponer un inicio de privatización de las fuerzas armadas, ya que los suculentos sueldos de 5.000 euros al mes atraerán a muchos hombres con pocos escrúpulos, y sin nadie que los vigile ni les imponga disciplina. Ya ocurrió en Irak con los hombres de Blackwater, que ocasionaron la muerte de bastantes civiles inocentes en Bagdad, y el Pentágono no quiso saber después nada de responsabilidades.

POR LA RED circulan vídeos en los que queda claro que no todo el mundo está contra la piratería; por ejemplo, muchos pescadores de Kenia y Tanzania la defienden, porque aleja a las grandes flotas de sus costas y la pesca vuelve a ser rentable, tanto para el comercio local como para el turismo. Calculan que el valor de la pesca masiva del atún alcanza el billón y medio de dólares.

La solución sólo puede ser la firma de un convenio regional sobre la pesca y tránsito por el Cuerno de África entre los estados interesados y los del este de África, para embarcar pescadores somalíes y establecer industrias básicas en la región. Sólo así se pacificará el Índico.

Entretanto, el Gobierno español y la Audiencia Nacional estudian una salida jurídica airosa a la temeraria actuación respecto a los dos supuestos piratas. Hay varias posibilidades, y quizá la más factible, de acuerdo con el propio artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, sea juzgar a los piratas en nuestro país y expulsarlos a continuación a Somalia. Incluso el propio artículo 23 no exige la presencia del acusado en España, y este principio ya se alegó en el contencioso Congo-Bélgica, resuelto por sentencia del Tribunal Internacional de Justicia de 14 de febrero de 2002, en donde la opinión disidente del juez Van Der Wingaert analizó la innecesaria presencia del acusado. Y, en este sentido, el proyecto alemán de 2002 relativo a la competencia jurisdiccional en Derecho Internacional sigue estas directrices.

La expulsión de los dos piratas detenidos se haría en base a la Ley Orgánica de Extranjería, artículos 54 y 57, cuando se trate de infracciones muy graves. Pueden alegarse, además, irregularidades en relación con el abanderamiento del barco, es decir la Ley del Pabellón clarísimamente definida en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, artículo 92, de la que España forma parte. Según prueba documental aportada mediante fotografías, el Alakrana no llevaba ninguna bandera.

También se pueden alegar irregularidades con la detención de los dos piratas somalíes. Son hechos ciertos que necesitan una interpretación más precisa. En este caso debe prevalecer la razón de Estado para la expulsión y entrega a Somalia. Sería una ficción jurídica, pero válida. Seamos prácticos y no ridículos, y que el Gobierno coordine mejor sus actuaciones en el futuro… Si es que sabe y puede.

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Manuel Trigo Chacón es doctor en Derecho Internacional y autor de los libros 'Derecho Internacional Marítimo' y 'Pinochet, Nixon, Franco y la Justicia Universal'.

Piratas, traidores y mentiras

Hermann Tertsch, en ABC, 191109.

NOS cuenta el señor portavoz socialista en el Congreso, Alonso, que el Gobierno lo ha hecho todo muy bien durante la crisis del «Alakrana» porque el objetivo, la liberación de los pescadores, se ha conseguido. Y la vicepresidenta socialista De la Vega nos advierte de que quienes no estemos totalmente de acuerdo con el señor Alonso, debiéramos hacérnoslo mirar, porque somos en realidad la quinta columna de los piratas en España. Luego cuidado, queridos amigos lectores, porque si pertenecen Ustedes a esa especie que piensa que quizás se podrían haber hecho las cosas mejor, en aras de la dignidad nacional, la integridad de nuestro Estado de Derecho y la respetabilidad de nuestras instituciones, pueden entrar en la lista de sospechosos de piratería. Como tales entrarán Ustedes todos en la lista del SITEL en la que el ministro Fouché controla nuestros movimientos, palabras y pensamientos para evitar desmanes del enemigo.

Y automáticamente toda su familia y su entorno entrarán en la banda de corsarios, por decisión gubernamental, sin saberlo, sin haber blandido jamás una daga, empuñado un Kalashnikov ni haber pisado un barco en su vida. Así están las cosas. Desde luego, parece mentira que nuestros gobernantes se pongan nerviosos sólo porque se les cace una mentira. Cuando se dedican casi exclusivamente a producirlas y difundirlas. Tan nerviosos se han puesto todos que se le ha ido la cabeza hasta al ministro que tiene fama de tener, además de estudios de ciencias, sangre de rodaballo. Todos al parecer nos volvemos mayores. Y Fouché Rubalcaba no iba a ser menos. Hace unos años cuando todavía ocultaba a los asesinos del GAL no le habría pasado. Pero ayer, después de las preguntas que le dirigió el diputado del PP, Carlos Floriano, fue hacia él como un energúmeno por los pasillos del Congreso y le espetó, ante testigos que «veo todo lo que haces y dices».

La amenaza es tan evidente que parece una frase de Al Pacino. Pero no le falta razón al ministro de la vigilancia y la trampa. Ve todo lo que hacemos y decimos. Y lo utiliza como le conviene. Y el principal objetivo de querer y poder saber todo lo que hacemos y decimos los demás ciudadanos es precisamente lo que ayer hizo el ministro nada menos que en el Parlamento, amenazar e intimidar. Si esto se lo hacen a un parlamentario, imagínense la capacidad de presión que puede ejercer sobre policías y jueces, sobre políticos y periodistas, sobre empresarios o funcionarios. Cuidado, que se lo que haces y lo que dices. Es toda una declaración de la vocación intimidatoria y totalitaria. Después nos dijo Rubalcaba, nervioso como nunca, perdida esa relajada presencia de ánimo y frialdad que le dio fama, que se refería a que sabía lo que hacía Floriano porque lo veía y oía en televisión y por radio.

Querido Alfredo, ni Floriano aparece por radio y televisión como para que sepas todo lo que hace, ni nadie se cree que seas tan televisivo y radioyente. En ese nerviosismo del que pierde el control, te vino sencillamente a ver Sigmund Freud. Y dijiste, por equivocación, una verdad. Por fin una verdad, podríamos decir alborozados. Pero nos preocupa. No porque don Alfredo vaya a seguir mintiendo después del lapsus -lo que damos por hecho-, sino porque tanto el caso SITEL como ahora el escándalo mentiroso de la crisis del «Alakrana» van a obligar a mentir a todo el Gobierno en masa y, lo que es peor, van a llevar al Gobierno a forzar a mentir a gentes que no suelen hacerlo. Porque ahora el Gobierno va a intentar que todos los implicados, desde los fiscales a nuestros militares, mientan con ellos o se conviertan en colaboradores de los piratas, es decir de los españoles que no les creemos y sabemos de su indignidad.

Cuando paradójicamente, los únicos colaboradores de los piratas, sus financiadores en todo caso, están en el Gobierno.

Hablar al buen tuntún

S. González en su blog, 191109.

Siempre habían carecido de un relato consistente, pero la crisis del 'Alakrana' les ha llevado directamente al dadaísmo. La ministra de Defensa compareció ayer en rueda de Prensa acompañada por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez, que tuvo que comerse todos sus conocimientos de cinemática al contar la versión oficial del fracasado intento de detener a los piratas que huían por un helicóptero de la Armada. Nunca lo supusimos, pero el gran acierto propagandístico de Zapatero al nombrar a Chacón ministra del tema, no se agotaba en el tiempo de gestación. Un militar jamás dejaría desvalida a una madre.

La idea de que una zodiac se escapa del ataque de un helicóptero de combate es extraordinaria desde el punto de vista bélico, pero tratémosla solamente como si fuera un problema de trenes. No había oído nada tan extraordinario desde que Anthony Quinn contó su encuentro con un mexicano que se pasaba el día tumbado a la sombra, al que preguntó:

-¿Y de qué vives?
-No más que de los caracoles que pasan por aquí.
-¿Y pasan muchos?
-Hoy pasaron tres, pero dos se me escaparon.

La primera objeción que se puso en este blog a la versión oficial de los hechos era de naturaleza cinemática. Durante todo un día, el Ministerio de Defensa propaló la improbable versión de que la fragata Canarias navegaba a toda máquina para interceptar al Alakrana antes de que llegara a la costa. Dado que estaba a 800 millas, era materialmente imposible.

El JEMAD dijo más cosas. Por ejemplo, que no estaba claro que los piratas bajaran a tierra http://www.elpais.com/articulo/espana/Defensa/admite/claro/pirata... a tres tripulantes:

"Esa información se recibió de los servicios de inteligencia; esa información es que pudieron bajar aunque después tuvieron datos de que estaban dentro".

Fíjense en el contraste con las palabras de Chacón en el video:

"Quiero decirles que sabemos exactamente dónde están los tripulantes y que también sabemos que están bien".

Cuánto aplomo. No fue el único caso en el Gobierno. Miguel Ángel Moratinos, la gran esperanza blanca europea. tuvo noticia de cuando les bajaron, gracias a los servicios de inteligencia y de cuando les devolvieron a bordo porque se lo contó su amigo, el primer ministro somalí, cargo tan improbable como del de diseñador de alta costura en Cuba:

"los tres tripulantes del pesquero que este jueves fueron desembarcados y llevados a tierra están de nuevo a bordo del barco y están bien".

Belisario puso ayer el corolario exacto: "Gobierno de España: donde pone el ojo, pone la bola".

 

NOTA.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

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El Guerrero del Antifaz

El Guerrero del Antifaz dijo

Ya era hora que alguien dijera las diferencias que hay entre un policía y un soldado: "el policía actua por lo que hace un sujeto y no por lo que es. El soldado, al contrario, trata de neutralizar al enemigo por lo que es no por lo que hace. A unos les aplican el garantista derecho penal nacional y democrático y a los otros se les aplica el Derecho de Guerra". Entonces, ¿donde estamos, en una guerra de verdad o en una persecución policial? Sería interesante saber de una puta vez que hacemos por esos mundos de Dios, si de policías o de militares. ¡Zapatero, aclárenoslo!

20 Noviembre 2009 | 09:43 AM

rp

rp dijo

El Gobierno no quería un ‘Black Hawk derribado’ en Somalia. Inteligencia informó de que un centenar de milicianos esperaba en tierra con fusiles Kaláshnikov y lanzagranadas

ECD, 201109.

Defensa diseñó una operación para enviar a tierra a infantes de Marina con la misión de capturar a parte de los piratas, pero informes recibidos por el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) indicaban la presencia de casi un centenar de milicianos fuertemente armados esperando en la costa para repeler cualquier ataque. Se desechó la posibilidad por la alta probabilidad de bajas.
Según estos informes, que llegaron hasta las manos del gabinete de crisis de Moncloa, una operación militar terrestre supondría poner en grave peligro a los soldados españoles que participasen en la busca y captura de piratas en la costa.

Los datos que ofrecían estas informaciones, según le cuentan a El Confidencial Digital fuentes bien situadas en el Ministerio de Defensa, apuntaban la presencia de cerca de un centenar de personas armadas con fusiles de asalto AK-47 Kaláshnikov, lanzagranadas RPG-7 y granadas de mano, y contaban con vehículos todoterreno. Según las interpretaciones que se hicieron en el momento, podría tratarse de milicianos de algún clan local de Harardhere.

Por otra parte, se informó de que en caso de emprender una operación de ataque, los piratas podrían reclutar a parte de los 6.000 habitantes de la zona y armarles para ayudar a repeler cualquier acometida militar. En los informes se reflejaban la clara inferioridad numérica de los Infantes de Marina frente a sus adversarios.

A la vista de los datos de campo que se iban recibiendo provenientes desde Somalia, se optó por no forzar la situación y dedicar todos los esfuerzos a escoltar al Alakrana a Puerto Victoria, en las Seychelles. La única respuesta fueron los disparos de un helicóptero SH-60 de la Armada española hacia el último de los esquifes piratas que partió del atunero vasco.

Además, según confirman estas fuentes, las órdenes que llegaban desde Madrid eran claras: “Prohibido el uso de fuerza letal durante la persecución de los piratas”. “No podía haber bajas, ni de ellos ni de los nuestros, no querían un ‘Black Hawk derribado’ a la española” indican estas mismas fuentes, en referencia al suceso protagonizado en 1993 por Estados Unidos, cuando un clan somalí derribó a un helicóptero de la US Army y capturó a un piloto.

Según ha podido saber ECD, los infantes de Marina recibieron con desazón la noticia de que no habría operación en tierra. Algunos de ellos, tal y como confirman fuentes de la Armada a este confidencial, llegaron a preguntar a sus mandos el por qué de esta decisión, pero “no recibieron respuesta”.

La posibilidad de perseguir a los piratas en tierra está contemplada en el reglamento internacional, concretamente en un punto de la resolución 1851 del Consejo de Seguridad de la ONU, que regula el marco de actuación de la Operación Atalanta.

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http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=22865...

20 Noviembre 2009 | 12:14 PM

rp

rp dijo

Caso 'Alakrana'. Los GEOs y la unidad de elite de la Guardia Civil no entienden al Gobierno: su currículum incluye 500 secuestros resueltos y tienen un equipo especializado en operaciones en barcos

ECD, 201109.

La resolución del secuestro del atunero ‘Alakrana’ no sólo ha disgustado en ámbitos castrenses. Los cuerpos de elite de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) no entienden por qué desde Moncloa no se les ha llamado a participar en la célula de crisis.
“No entendemos por qué no se ha echado mano de nuestra profesionalidad y experiencia”. Así resumen agentes de las unidades de elite de la Guardia Civil y la Policía su malestar por que no hayan participado en la operación para liberar el ‘Alakrana’.

Tanto miembros de la Unidad Especial de Intervención (UEI) como del Grupo Especial de Operaciones (GEO) comentan, con cierta decepción, que ambos cuerpos están especialmente entrenados para solucionar secuestros como el que se ha prolongado en aguas Somalia durante 47 días.

Los miembros de ambos cuerpos de elite lamentan que en la célula de crisis que organizó el Gobierno no se encontrara el ministro del Interior. “Podríamos haber aportado mucho”, aseguran.

“No hay excusas”, apuntan agentes destinado en la UEI de la Guardia Civil. El cuerpo de elite de la Benemérita comenta con cierto pesimismo que ellos tienen una unidad especializada en resolución de secuestros en barcos y que nadie en el Gobierno ha contado con ellos para la operación del ‘Alakrana.’

Entre los cometidos de la UEI de la Guardia Civil se encuentra el hacer frente y neutralizar situaciones de toma de rehenes o secuestros en los que se ha localizado su situación, como era el caso del ‘Alakrana’. También se encargan de la detención de delincuentes especialmente peligrosos o agresivos, o en los que casos en que concurran circunstancias especialmente peligrosas.

De hecho, todos los miembros de esta unidad destacan por su especialización en situaciones de alta peligrosidad y riesgo. Desde su creación, la UEI ha resuelto multitud de secuestros, entre ellos varios aéreos. Cabe resaltar su especial implicación en la búsqueda del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, siendo un cabo de esta unidad el primero en acceder al zulo.

Por su parte, el GEO es el cuerpo policial especializado en la liberación de secuestrados o rehenes. Sus operaciones se justifican por el efecto disuasorio, intimidatorio y resolutivo de los integrantes de la unidad, reduciendo el riesgo al mínimo ante una posible respuesta de los delincuentes.

En total, los miembros del GEO han liberado a más de 450 personas desde su creación. Una de sus últimas operaciones fue la liberación de una pareja de cooperantes en la misma Somalia.

Hay que recordar que en el caso del secuestro de las cooperantes, la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) del CNP trabajó en estrecha colaboración con la Unidad de Emergencia Consular del Ministerio de Asuntos Exteriores. Todo se resolvió sin pagar rescate.

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http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=22866...

20 Noviembre 2009 | 12:18 PM

rp

rp dijo

Mi general, márchese

José Apezarena en ECD, 201109.

José Julio Rodríguez, general del Ejército del Aire, ocupa el primer puesto en el escalafón de mando de nuestras fuerzas armadas, como JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa). Y acaba de perder toda autoridad, si es que todavía le quedaba alguna.

Ayer había marejada y mar gruesa en prácticamente todos los ámbitos castrenses, por el papelón que José Julio Rodríguez ha desempeñado en el embrollo político del “Alakrana”. Se expresaban durísimas críticas a su actuación, que no ha podido ser más decepcionante para sus propios compañeros y para el conjunto de los militares españoles.

Los tres ejércitos en su conjunto consideran que, durante estos casi dos meses, les han hecho quedar como ineptos, malos profesionales, gente sin la menor preparación, incapaces de afrontar una crisis como la del pesquero secuestrado, cuando no como personas sin coraje. Y de todo ello ha sido causante, o cuando menos cómplice, el JEMAD.

La guinda fue la rueda de prensa en la que se anunció la liberación del “Alakrane”. Compareció acompañando a la ministra, Carme Chacón, y la opinión de la gran mayoría de los militares es que les dejó a todos en ridículo, sobre con la historia de la inútil y fallida “persecución” a los piratas. Y no son pocos los que le acusan de no haber dicho la verdad.

El malestar es tal, el desprestigio personal ha llegado a tal nivel, que lo mejor que podría hacer el Jefe del Estado Mayor del Ejército es marcharse a casa. Porque en el mundo militar, si el mando no está a la altura, si pierde la confianza de los subordinados, nada tiene remedio

Mi general, usted ha llegado al máximo nivel en la carrera profesional: ha conseguido ser JEMAD. No hay más destinos a donde trepar, no existen más escalones que subir, salvo ser ministro de Defensa, y eso me temo va a serle imposible. Así que, por su propio bien, y sobre todo por el bien de las fuerzas armadas, márchese.

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http://www.elconfidencialdigital.com/Blog.aspx?IdBlog=1

20 Noviembre 2009 | 12:20 PM

Australis

Australis dijo

Sr. almirante Tafalla:

Sin respeto le espetamos: en lugar de arremeter públicamente contra el partido democrático en el poder; decirle al actual jefe del gobierno cómo tiene que ser y hacer el ejército de TIERRA en Irak, Afghanistán y en la Conchinchina: aproveche su retiro en la "guerra mediática activa" y preséntese a las próximas elecciones con el partido que más se acerque a sus deseos belicistas, posiblemente el PP; satisfaga así sus deseos plasmando en realidades lo que prolijamente airea.

Australis podría relatarle a usted; y, a sus lectores, cuántas atrocidades cometieron ex profeso y/o por ineptitud sus colegas de cuerpo: antes, durante y después del golpe de estado del genocida general Francisco Franco.

Déjese de monsergas propias de vejestorio militar insubordinado.

8 Enero 2010 | 04:54 PM

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La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

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['Apoyá en er quisio de la mansebía...']:

Aquí para escuchar a Dña. Concha Piquer. Vía Aiseilles.

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