Mujercitas
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EQM_071209
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Las mujeres y los niños, primero
Esta pasada semana se han producido dos impactantes noticias de discriminación sexista y una tercera hilarante, aunque, esta última, ha sido tomada también como vejatoria por quienes consideran que la igualdad de género empieza por el de una misma.
Respecto de las dos primeras el silencio de Bibiana y su Ministerio de Igualdad ha sido absoluto. Como siempre que la discriminación no la padece una mujer.
Esposas obedientes.
Por una parte se trata de que Garzón imputa a dos esposas por un presunto delito de blanqueo de capitales por facilitar el cobro de comisiones de sus esposos, a través de las sociedades de las que eran administradoras, pero, contrariamente a lo que ocurrió con ellos, han quedado en libertad. En su declaración ambas han eludido cualquier responsabilidad en la trama corrupta, asegurando que hacían lo que sus maridos les decían. [Fuente: El País, 031209]
Abusadoras lombrices.
Por otra, la Audiencia de Sevilla ha absuelto definitivamente a un padre que fue acusado de abusar sexualmente de su hija de dos años, pues las lesiones que presentaba la pequeña se debían a que ella misma se había rascado por las lombrices que tenía. El ex_acusado llevaba casi seis años sin ver a su hija, ya que el juez le retiró además el ejercicio conjunto de la patria potestad que tenía desde la separación matrimonial. La Audiencia recuerda también que la principal prueba del abuso era el testimonio de la madre. [Fuente: El Mundo, 061209]
Peligro, modelajes femeninos.
La risa se ha producido porque una tienda de lencería, Tentación, de Martos (Jaén) había introducido en su escaparate la presencia de modelos femeninas en ropa íntima hecha con ramas de olivo. Como consecuencia el Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista le ha abierto un expediente tras recibir tres denuncias por considerar que el escaparate utilizaba "a la mujer como objeto". La tienda pretendía promocionar la Fiesta de la Aceituna, que tiene su día grande mañana martes, 9 de diciembre, en Martos, la ciudad que más aceite produce del mundo. La responsable de la tienda aseguró que su objetivo no era el que se ha denunciado, por lo que ha decidido cambiar a las mujeres por dos hombres, aunque a ellos se ha unido una de las modelos por iniciativa propia. [Fuente: El País, 061209].
Les dejo, finalmente, con el artículo, este sábado, de Pérez-Reverterte. Alucinante.
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Chantaje en Vigo
Arturo Pérez-Reverte [Miembro de la RAE] en XLSemanal, 061209.
Vigo. O sea, Galicia. España. Estado moderno -dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas-. Democracia constitucional con supuestos derechos y libertades de cada cual. En mi casa mando yo, resumiendo. Y mi amigo Manolo, que es un ingenuo y se lo cree, necesita cubrir un puesto de auditor. Es una oferta seria y bien remunerada. Así que publica un anuncio en la prensa local: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y empieza el circo.
La cosa se encarna en inspectora de Trabajo y Asuntos Sociales, con todas sus letras. Hola, buenas, dice la pava. ¿Cómo es que solicitan ustedes un auditor, y no un auditor o una auditora? Mi amigo, que es hombre culto, conoce las normas de la Real Academia en particular y de la lengua española en general, y no trinca de la corrección política ni de la gilipollez pública, como otros, argumenta que auditor es masculino genérico, y que su uso con carácter neutro engloba el masculino y el femenino desde Cervantes a Vargas Llosa, más o menos. No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo. Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios.
Pero volvamos a Vigo. A los pocos días de la visita de la inspectora mentada, Manolo recibe un oficio, o diligencia, donde «se requiere a la empresa la subsanación de las ofertas vigentes y la realización de las futuras o bien en términos neutros, o bien referida simultáneamente a trabajadores de ambos sexos». Dicho en corto -aparte la ausencia de coma tras futuras y la falta de concordancia de referida-: o en el futuro pide auditor o auditora, con tres palabras en vez de una, en anuncios que se cobran precisamente por palabras, o deberá atenerse a las consecuencias. Y a mi amigo, claro, se lo llevan los diablos. «O es un chantaje feminista más -se lamenta-, o mi anuncio despista de verdad, y algunas mujeres ignorantes o estúpidas creen que no pueden optar a ese puesto de trabajo. Lo que sería aún más grave. Si lo que tanta idiotez de género ha conseguido es que, al final, una mujer crea que ofrecer un trabajo de auditor es sólo para hombres y no para ella, todo esto es una puñetera mierda.» Etcétera.
El caso es que, resuelto a defender su derecho de anunciarse en correcto castellano, Manolo se pone en contacto con los servicios jurídicos del Ministerio de Igualdad, donde una abogada razonable, competente y muy amable -lo hago constar para los efectos oportunos-, le dice que, con la ley de Igualdad en la mano, la inspectora de Vigo «puede haber creído detectar» discriminación en el anuncio, y que la empresa se expone a una sanción futura si no rectifica. «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada. «¿Y qué pasaría si yo recurriese legalmente, respaldado por informes periciales de lingüistas o académicos?», insiste mi amigo. «Pasaría -es la respuesta- que tal vez ganase usted. Pero eso dependería del juez.»
Es inútil añadir que, ante la perspectiva de un procedimiento judicial de incierto resultado, que iba a costarle más que las dos palabras suplementarias del anuncio, Manolo ha cedido al chantaje, y lo de auditor a secas se lo ha comido con patatas. «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. Con mayúsculas. Tampoco está el patio para defensas numantinas. Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento. Como dice el pobre Manolo, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo». Intento consolarlo diciéndole que peor habría sido, en vez de auditor, necesitar otra cosa. Un albañil, por ejemplo. O albañila.
NOTAS.-
Mujercitas [en inglés, Little Women] es una novela de Louisa May Alcott publicada en 1868, que trata de cómo cuatro niñas se convierten en mujeres durante la Guerra Civil en los Estados Unidos, entre 1861 y 1865. Está basada en las propias experiencias de la autora, cuando era una niña en la ciudad de Concord, en el estado de Massachusetts. Este primer libro tuvo su continuación en 1869 con Buenas esposas [en inglés, Good Wives] que transcurre cuatro años después de la primera. Estas dos novelas constituyen lo que en Europa se editó como un sólo volumen. Los siguientes trabajos de Louisa M. Alcott, Little Men (Hombrecitos) y Jo's Boys (Los muchachos de Jo), pueden ser considerados como secuelas de las anteriormente mencionadas.
Wikipedia y elaboración propia [EQM].
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Las mujeres y los niños, primero.- Este expresión-procedimiento de salvamento marítimo, que por costumbre se ha extendido a todo tipo de situaciones de emergencia o urbanidad que requieren una preferencias, se originó con una tragedia en la Inglaterra victoriana.
Históricamente se relaciona con el hundimiento del barco ingléspara transporte de tropas 'H.M.S. Birkenhead', que, con tripulación y pasaje militar y civil [familiares de la tropa], naufragó en las costas de Sudáfrica el 26 de febrero de 1852. Como sólo había dos botes salvavidas, el teniente coronel Alexander Seton, quien estaba al frente de las tropas a bordo, dio la orden de que sólo las mujeres y niños abandonaran la nave. De 643 embarcados sólo sobrevivieron 193, entre los que se cuentan los 26 mujeres y niños. La noticia conmocionó a la sociedad inglesa, y las órdenes de Seton se convirtieron en un símbolo del valor y caballerosidad del ejército británico.
Se le atribuye al escritor inglés W. D. O'Connor, haber usado esta expresión por primera vez en la novela Harrington, de 1860. En 1912 se la frase se hizo famosa con motivo del naufargio del RMS Titanic, de cuyos supervivientes se conservan muchos restimonios y relatos.
Fuente: Muy Interesante y elaboración propia [EQM].
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La Panderola dijo
Quicio, das en el clavo sacando este tema. La demostración de que esta sociedad es una puta mierda y está dormida es que nadie sale a la calle a denunciar estos hechos vergonzosos producidos por los políticos enfermos y algunos jueces faltos de masa cerebral, incluyendo, como no, a los nuevos médicos policías que como una policía del estado paralela cometen barbaridades en nombre de no se que derechos.
7 Diciembre 2009 | 11:23 AM