La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

15 Febrero 2010

Presidente de turno... del Gobierno de España

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EQM_150210

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Hipótesis: ¿Se acabó lo que se daba?

Hipotética consulta del Champions League al Rey:

- Majestad... si yo no sé... ¿sabría Vd.?

Hipotética contestación [si yo fuera el monarca, cuestión harto difícil]:

- Dimisión. Gobierno de concentración. Elecciones anticipadas. Restauración y regeneración. ¿No pensarás que voy a dejar esto como un solar a los españoles y a mi hijo?

Ya les digo, fantasías.

¿O no?

EQM 

La Reina y su tataranieto

Jesús Cacho en EC, 140210.

La Historia, como las mareas, siempre se repite. Año 1865. Con la Hacienda Pública hecha unos zorros a consecuencia de una Deuda que no había dejado de crecer, el entonces ministro del ramo, un tal Barzanallana, propuso a las Cortes hacer uso de un anticipo forzoso de 600 millones de pesetas, intento que sus señorías tumbaron sin piedad. La Reina, doña María Isabel Luisa de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, de cuya generosidad nunca hubo duda, hizo entonces aparición en escena proponiendo enajenar bienes del Real Patrimonio y dedicar el 75% de la cifra obtenida a aliviar la situación del Tesoro. El presidente del Consejo, general Narváez, El Espadón de Loja, se deshizo en elogios hacia el Real gesto y otro sí hicieron los pelotas de turno, siempre legión por estos páramos. "Cuán feliz es la nación que tiene una Reina tan grande, tan generosa, tan patriótica..." Pero hubo un tipo valiente, un hombre libre, porque entonces los había, que decidió salir por peteneras. Se trataba del líder republicano Castelar, que en un artículo publicado en La Democracia aseguró que los bienes del Real Patrimonio pertenecían al pueblo, y que ese 25% que pretendía reservarse la Señora era simple y llanamente un robo. Se armó la marimorena. El Gobierno abre expediente a Castelar con intención de expulsarle de su cátedra en la Universidad de Madrid. Los estudiantes se echan a la calle y, Guardia Civil en frente, tiene lugar la noche de San Daniel: 11 muertos y casi 200 heridos. Apenas tres años después, con el Reino sumido en el caos, Isabel II salía camino del exilio, tras la Gloriosa de 1868.

También ahora, 145 años después, el tataranieto de la reina castiza ha salido en socorro de una nación que sufre una de las más graves crisis económicas de su Historia por culpa de la insolvencia del presidente del Gobierno elegido por una mayoría de españoles. "¿Qué había de hacer yo, jovencilla, reina a los 14 años, sin ningún freno a mi voluntad, con todo el dinero a mano para mis antojos y para darme el gusto de favorecer a los necesitados, no viendo al lado mío más que personas que se doblaban como cañas, ni oyendo más que voces de adulación que me aturdían ¿Qué había de hacer yo...? Póngase en mi caso", aseguraba en su exilio del parisino palacio Basilewsky, en una entrevista concedida al gran Pérez Galdós. No se sabe bien quién aconsejó a la Reina, rodeada toda su vida de una camarilla corrupta hasta la náusea, proponer la venta de parte del Real ajuar para ayudar a la Hacienda Pública, y tampoco se sabe ahora quién ha aconsejado a Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias abandonar su plácido laissez faire laissez passer para meterse en libros de caballerías de la política partidista. En 2010 no se trata de sacar a subasta la fortuna del Monarca para ponerla al servicio del Fisco, sino de forzar a la oposición a salir en socorro de un Gobierno inepto suscribiendo un gran Pacto de Estado.

No se sabe, pero se sospecha. Tras unas semanas de infarto para la solvencia del Reino de España, culminadas el martes 9 por una nueva pedrada de Zapatero a la ortodoxia fiscal (concesión de 426 euros a los parados que hayan agotado el subsidio de desempleo. Gasto social en todo lo alto. 511 millones a añadir a la cuenta, justo lo contrario de lo predicado el lunes por el secretario de Estado Campa en Londres, prometiendo a los inversores recortes adicionales del gasto), el Presidente rindió su habitual despacho de los martes con el Rey en Palacio, y allí pidió al Monarca su implicación directa en la actual coyuntura. ¿Sincera petición de auxilio o estratagema propia del maestro en cuestiones de agitación y propaganda que es ZP? La petición fue apoyada con entusiasmo por ese gran creador de republicanos que es Alberto Aza. El caso es que 36 horas después y sin venir a cuento, el Rey aprovechaba un acto con la ministra Garmendia para soltar su bomba: "Es hora de grandes esfuerzos y amplios acuerdos para superar juntos cuanto antes la crisis". En la tarde de ese jueves, y a sugerencia de ZP, quien visita La Zarzuela es la ministra de Economía, Elena Salgado, se supone que para explicar al Rey del escenario de pobreza colectiva al que se enfrentan los españoles. El viernes, en fin, son los líderes sindicales quienes viajan a Palacio convocados por la Casa Real con apenas unas horas de antelación, encuentro inaudito, porque no resulta fácil imaginar a Isabel II de Inglaterra tomando el té con las Trade Unions para sacar del colapso al Gobierno de Gordon Brown. Y todo ello sin ningún tipo de aviso o anuncio previo a la calle Génova.  

Colocar al PP extramuros del Sistema

La maniobra parece clara. Metiendo al Rey en la melee logramos involucrar a la más alta magistratura de la nación en un problema que tiene por causa la incapacidad del  presidente del Gobierno para adoptar las medidas oportunas en el momento adecuado. Tinta de calamar: desvirtuamos el problema y  enmascaramos a sus auténticos responsables. Y como el PP va a rechazar presumiblemente la invitación por tramposa, lo colocamos de nuevo extramuros del Sistema, al tiempo que lo señalamos con el dedo como el malo de esta película de miedo. El portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, daba en la diana: "Queremos un acuerdo, pero los signos que está emitiendo el PP no son muy buenos. Parece que Rajoy no está muy dispuesto". El diario El País remataba ayer la faena: "El PP impide el pacto de Estado". Maniobra habilísima de Zapatero, pero tan arriesgada (véase el desconcierto el viernes de la propia Fernández de la Vega), tan fácilmente desmontable, que su mentor podría terminar pagando un alto precio por la misma. El mismo precio que el Rey.

Los poderes del Monarca están taxativamente fijados en el artículo 62 de la Constitución, y nada se dice allí de que pueda dirigir la política interior, coordinar las funciones del Gobierno y mucho menos ejercer sus competencias (arts. 97 y 98, CE, sobre la responsabilidad del Gobierno y su Presidente). La actuación frente a la crisis económica constituye acción inserta en la política interior, y por ende labor del Ejecutivo mediante el ejercicio coordinado de sus competencias. El art. 56, CE, alude a que el Rey "arbitra y modera  el funcionamiento regular de las instituciones", pero también dice que "ejerce las funciones que expresamente le atribuyen la Constitución y las leyes". Si el Rey, por mor de una situación cuya gravedad a él no le incumbe enjuiciar porque no entra en las facultades del art. 62, emplaza a las partes -partidos, patronal y sindicatos- a un pacto de rentas, está entrando en el ámbito competencial del Ejecutivo. Y si lo hace, sólo puede ampararse en su función arbitral y moderadora de las instituciones, lo que implica el reconocimiento de que el Gobierno y su Presidente, instituciones donde las haya, no están cumpliendo con su obligación. De modo que, si no ha sido a pedido del Gobierno, estamos ante una oficiosidad del Monarca, y si lo ha reclamado Zapatero constituye un clamoroso reconocimiento de su propia incapacidad, lo que debería llevarle a dimitir de inmediato.

Según el art. 64 de la CE, de los actos del Rey responde el Presidente del Gobierno o, en su caso, los Ministros competentes, porque el Rey es un "irresponsable" en términos jurídicos. Es decir, confesada la iniciativa real, debe ser el presidente del Gobierno quien responda de la misma. Atención, señor Rajoy, abandone su tradicional cachaza y póngale un poco de mostaza al guiso: ¿Reconocerá Moncloa que el Rey ha actuado como masajista de un Presidente del Gobierno que ha reconocido su propia incapacidad? La salida de la crisis depende de opciones hoy por hoy ideológicas -mantenimiento de esas "políticas sociales" tan queridas por ZP y tan caras para los demás, versus necesidad de "apretarse el cinturón" que preconiza la derecha, cuya variante más dura incluye la apelación al "sangre, sudor y lágrimas"-, opciones que, ante el desacuerdo constatado y la incompetencia advertida, pasan ineludiblemente por un adelanto electoral, salida lógica en una democracia, ello al margen del poco o mucho entusiasmo que generen los púgiles en liza.

Un salvavidas para Zapatero

Dicho lo cual, parece evidente que el Rey ha querido lanzar un salvavidas a un sujeto que, sin saber nadar, ha tenido la osadía de querer cruzar el océano caminando sobre las aguas con media España detrás. Gente distinguida circula por Madrid, sin embargo, que opina que el salvavidas se lo ha lanzado el Monarca a sí mismo. La iniciativa real hay que entenderla en el sentido de disposición de últimas voluntades, es decir, en términos testamentarios propios de quien abandona el cargo y desea liberar a sus herederos y siervos de todo tipo de desventura. Los rumores de una abdicación auspiciada por el Príncipe Felipe, su esposa y su madre, no han faltado a lo largo de enero. Pero si hay algo en lo que coinciden todos los que conocen a Juan Carlos I es en que solo abandonará el trono con la muerte, contexto en el cual lo ocurrido estos días con el famoso Pacto habría que entenderlo como un intento de coger carrerilla y tomar aire para unos cuantos años más, gracias a la popularidad que se supone debería otorgarle su generosa involucración en los problemas del país.

Isabel II, descrita por Comellas como «Desenvuelta, castiza, plena de espontaneidad y majeza, en el que el humor y el rasgo amable se mezclan con la chabacanería o la ordinariez, apasionada por la España cuya secular corona ceñía y también por sus amantes", moría el 9 de abril de 1904, tras complicaciones bronco-pulmonares producidas por una gripe. Sus restos recibieron sepultura en el Panteón de los Reyes del Escorial. Pérez Galdós, que la entrevistó en París poco antes del deceso, dejó escrito este epitafio: "El reinado de Isabel se irá borrando de la memoria, y los males que trajo, así como los bienes que produjo, pasarán sin dejar rastro. La pobre Reina, tan fervorosamente amada en su niñez, esperanza y alegría del pueblo, emblema de la libertad, después hollada, escarnecida y arrojada del reino, baja al sepulcro sin que su muerte avive los entusiasmos ni los odios de otros días. Se juzgará su reinado con crítica severa: en él se verá el origen y el embrión de no pocos vicios de nuestra política; pero nadie niega ni desconoce la inmensa ternura de aquella alma ingenua, indolente, fácil a la piedad, al perdón, a la caridad, como incapaz de toda resolución tenaz y vigorosa. Doña Isabel vivió en perpetua infancia, y el mayor de sus infortunios fue haber nacido Reina y llevar en su mano la dirección moral de un pueblo, pesada obligación para tan tierna mano". La Historia se repite. 
 


El consenso inviable
 
Ignacio Camacho en ABC, 140210.

EL triunfo más incontestable de Zapatero consiste en la liquidación del espíritu de la Transición como mecanismo fundacional de la democracia española. Para la nueva generación socialista que representa el presidente, el pacto constitucional no fue más que una claudicación más o menos forzosa de la izquierda, que por miedo o prudencia renunció a la ruptura para conformarse con una libertad imperfecta; por ello a lo largo del último sexenio el zapaterismo se ha aplicado a desmantelar de la vida pública cualquier vestigio de consenso que pudiese proporcionar cohesión institucional y política, y apoyándose en minorías radicales ha sustituido los acuerdos básicos entre mayorías para aplicar al Estado del 78 una agenda de deconstrucción rupturista.

Ésa es la razón cardinal que ahora vuelve inviable un acuerdo anticrisis bajo la dirección política del hombre que ha dinamitado todas las alianzas vigentes, tácitas o explícitas, para enrocarse en un acentuado divisionismo ideológico. La confianza mutua de los dos grandes partidos se ha quebrado al eliminarse el modelo común que sustentaba sus visiones de España. El espíritu de la ruptura ha devuelto a la vida pública española el trincherismo banderizo que la Transición supo evitar, y que consiste en la identificación del adversario como problema primordial; al pairo de ese hálito cainita, millones de españoles anteponen su deseo de derrota del rival -socialista o popular- al de la recuperación económica, o simplemente asimilan un objetivo con el otro. Un diabólico marco de encono civil que vuelve una quimera la colaboración en una tarea de reconstrucción nacional.

El bloqueo ha alcanzado ya incluso a la figura del Rey, cuyo margen de actuación se ve peligrosamente estrechado por las suspicacias sectarias. Ha bastado que el Monarca, alarmado por la severidad de una crisis que amenaza con un grave retroceso social y económico, se limite a cumplir con su función constitucional de arbitraje para que se desaten a derecha e izquierda violentos celos políticos que cuestionan la neutralidad de la Corona. La oposición entiende que las gestiones de Don Juan Carlos suponen un aval al Gobierno, y éste se siente madrugado en su capacidad de iniciativa pese a que no la ejerce. Ni por asomo contemplan unos ni otros la hipótesis de que esta iniciativa mediadora represente la única decisión de verdadera responsabilidad que alguien ha tomado aquí en los últimos tiempos.

Un pacto de Estado sería, sin duda, la solución más razonable a mayor o menor plazo para una crisis que ya no es sólo económica, sino política e institucional. El problema es que ese acuerdo resulta imposible con Zapatero de por medio, porque él es el alfa y la omega del conflicto, el principal factor de discordia. Y ésa es, exacta y desgraciadamente, la única vertiente del asunto que el Rey está obligado a no tener en cuenta.

Grandes esfuerzos

Federico Jimenez Losantos en El Mundo, 140210.

«La idea es que hay que ayudar al PSOE para salir de esta escombrera de quiebras y parados»

EL REY, en un rapto de lucidez, ha pedido a los partidos políticos «grandes esfuerzos y grandes acuerdos» para «salir de las consecuencias de la crisis». Sigue ayuna la Zarzuela de un par de escribas que le permitan a Juan Carlos producirse con cierta solvencia en español, pero la idea se entiende: hay que ayudar al PSOE y nos ayudaremos todos, porque o salimos de esta inmensa escombrera de quiebras y parados o el futuro de los antiguamente llamados españoles, incluidos los ocho nietos de Su Majestad, pinta de color castaño oscuro, tirando a subsahariano. Y como el Rey viaja mucho y conoce el mundo de los negocios, está comprobando cómo España se ha convertido en uno de esos países parias a los que se dan palmaditas en el hombro y de los que se murmura a las espaldas.

Con Aznar se llevaría mal, pero el Rey pintaba algo en el mundo porque España pintaba. Con Zapatero se llevará maravillosamente, como con toda la progrez aliñada por su CNI, pero es sólo el Jefe de un Estado en disolución y en quiebra que ya no pinta nada. Si hubiera cumplido con su obligación frenando el desvarío antinacional del Gobierno de ZP en vez de decirnos que el presidente sabía muy bien lo que quería, a lo mejor no tendríamos necesidad de tan grandes esfuerzos, que hechos de sopetón y sin costumbre suelen producir hernias muy feas.

Pero tiene en su mano el Rey conseguir, sin herniarse, esos acuerdos. Basta con que llame al ex ministro y cabecilla sociata José Antonio Alonso a la Zarzuela y le manifieste su incomodidad por la forma en que mandó a tomar viento los «grandes acuerdos» reclamados. Peor: basándose en no se sabe bien qué mejoras en la imagen exterior de nuestra ruina, ha dicho que el PP «debería pedir perdón» por haber lanzado «un mensaje catastrofista» y hablar de «emergencia nacional». Luego, quizás, hablarán, porque ellos «hablan con todo el mundo».

Con los separatistas y la ETA, desde luego, hasta en el Faisán; con el PP, menos. Pero en algo tiene razón Alonso: la emergencia no es nacional sino plurinacional, fuera y dentro de España. Y por mucho que unten medios o agencias, hay tres datos insobornables: los cuatro millones y medio de parados, el monstruoso déficit y la lela obcecación del Gobierno en negar siempre la evidencia. Como Alonso es el íntimo de Zapatero, y éste, según Juan Carlos, sabe bien lo que quiere, sólo me embarga una duda: si la bofetada va contra Rajoy o contra la regia faz.

 

 

El suelo se mueve en el socialismo

Editorial de Abc, 140210.
 
LO que menos podía esperar la dirección socialista nacional es que el más pesimista de los diagnósticos acerca del gobierno tripartito catalán pudiera venir de dos pesos pesados del socialismos catalán: Ernest Maragall y Antoni Castells, consejeros de Educación y Economía, respectivamente. Ambos defendían el agotamiento de la coalición del PSC con Esquerra Republicana e Iniciativa por Cataluña. Incluso Maragall se refirió a la «fatiga» ciudadana por el tripartito que dirige Montilla.

Esta doble confesión no sólo demuestra la debilidad que atraviesa el Ejecutivo autonómico, cada vez más rezagado de CiU en las encuestas, sino también la caducidad de la obra cumbre de Rodríguez Zapatero, el «pacto del Tinell», aquella alianza del socialismo con el nacionalismo extremista para perpetuarse en el poder. Por eso, las críticas de Maragall y Castells afectan al proyecto ideológico que ha vertebrado la política de coaliciones de Rodríguez Zapatero, que ya empezó a quebrarse en el País Vasco, con el apoyo del PP a Patxi López.

El episodio va más allá de una crítica coyuntural. El PSOE sigue sin orden ni concierto en las comunidades de Madrid y Valencia. Su gobierno en Baleares pende de un hilo. En Andalucía se ha dividido entre seguidores de Chaves y Griñán. Un histórico del socialismo vasco, Jesús Eguiguren, alecciona en público a Zapatero. Los socialistas canarios buscan sustituto a la fracasada apuesta de López Aguilar. Y el presidente manchego, José María Barreda, sigue reclamando un cambio de gobierno. No hacen falta muchas más pruebas para constatar la inestabilidad del PSOE, que en poco menos de año y medio tendrá que enfrentarse a los comicios catalanes y a las elecciones autonómicas y locales de 2011.

Este escenario de nerviosismo e inseguridad es lo que ha intentado neutralizar la dirección socialista con los llamamientos a la unidad interna en las sucesivas reuniones del Comité Federal y de los grupos parlamentarios; y, sobre todo, con la renovada estrategia de señalar al PP como culpable de que no haya un gran acuerdo contra la crisis. Sin embargo, estos síntomas de agotamiento interno ya no tienen tanto que ver con la necesidad de un chivo expiatorio externo, sino con la incipiente desconfianza en los mandos socialistas sobre las posibilidades electorales de Rodríguez Zapatero para 2012. Que algunos líderes del PSC se hayan sumado públicamente a esta exhibición de dudas -aunque sea con una lectura sólo catalana-, supone para el PSOE una pésima noticia en su mejor granero de votos. 

 

NOTAS.-

Zapatero es el actual presidente de turno del Consejo de la Unión Europea.

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El Guerrero del Antifaz

El Guerrero del Antifaz dijo

Los políticos son una clase privilegiada y egoísta. Y no se les puede dejar solos porque te dejan la casa irreconocible. Son como niños, por eso hay que dejarlos en su "tacataca".

15 Febrero 2010 | 12:17 AM

Lagart Mon

Lagart Mon dijo

El Zapatero se ve que le deja el calzado real de puta madre y claro, confía en él. Tiene cojones pero es así.

15 Febrero 2010 | 09:21 AM

rp

rp dijo

Y encima la convocan el 23-F
Cada día son más los analistas, estudiosos y personal común que apuntan que este país debe plantearse definitivamente el papel, e incluso la existencia de los sindicatos, al menos en la forma que ahora presentan.

No solamente porque, por lo visto, solamente defienden a quienes ya tienen trabajo, sino también, por supuesto, por lo muy caro que cuestan. Se maneja, no sé con qué rigor, la cifra de 300.000 liberados sindicales, que viven del presupuesto del Estado y que pegan muy poco palo al agua.

El estrambótico papel que han protagonizado los sindicatos durante la grave crisis económica que estamos sufriendo constituye un motivo más para abrir el debate sobre su existencia. Me refiere sobre todo a las dos centrales más conocidas y mediáticas, es decir, a UGT y Comisiones Obreras.

Asustados por su propia inactividad, avergonzados por que la población se lo echara en cara, no se les ocurrió otra que organizar, hace unos meses, una manifestación contra los empresarios. Que es lo que se entendió.

Y ahora no han tenido mejor ocurrencia que volver a movilizar a sus gentes y sacarlos a la calle.

En una situación inestable como la actual, con millones de personas sin trabajo y millones de familias en dificultad, el clima social no está como para que nadie lo agite.

Si los sindicatos no han hecho nada hasta aquí, mejor es que sigan quietos, porque en estos momentos cualquier agitación social puede incendiar el polvorín. Y con eso no se debe jugar.

Y, encima, han tenido las santas narices de convocar la manifestación el 23-F. Parecen marcianos.

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http://www.elconfidencialdigital.com/Blog.aspx?IdBlog=1

15 Febrero 2010 | 11:55 AM

rp

rp dijo

Palabras de Rey

PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos, en ABC, 15-02-10.

La realidad desborda la ficción. Al menos en estos parajes nacionales. Inmersos en una severísima crisis económica, con una inasumible tasa de desempleo, una profunda recesión que dura demasiado tiempo y sin visos inmediatos de salida, con una imparable pérdida de competitividad y con unos mercados financieros que desconfían abiertamente de las medidas adoptadas, nos ponemos ahora a debatir, sesuda y hasta farisaicamente, sobre la habilitación constitucional y la pertinencia política de las recientes actuaciones y palabras de Don Juan Carlos en pro de una ineludible política económica común, de un consensuado acuerdo político y de un eficaz compromiso por parte de nuestras formaciones políticas y agentes sociales.

Cuando lo que nuestra clase política, tanto la del Gobierno como la de la Oposición, la nacional y la autonómica, así como empresarios y sindicatos, deberían haber tenido es la competencia y generosidad para haber suscrito entre todos, hace meses, un amplio acuerdo de Estado en materia económica y social. Esto es lo que los ciudadanos, desencantados de tanta farfolla electoralista y aburridos del corto placismo político, tienen derecho a exigir de sus representantes.

Pero no, aquí en lugar de gobernar, de dar respuesta eficazmente a las cuestiones que preocupan, nos adentramos en abstrusas disquisiciones jurídicas y politológicas sobre el sentido, la naturaleza y la competencia del Rey para hacer una llamada al inexcusable acuerdo, al inevitable consenso, al acuciante pacto, que nos permita salir, pronto y en buenas condiciones, de tan complejo atolladero económico.

Poner en duda la habilitación de Don Juan Carlos es desconocer la Constitución, el Derecho Constitucional comparado y la práctica política de estos años de régimen constitucional.

Nadie pone en entredicho que en una Monarquía parlamentaria las competencias ejecutivas se encuentran en exclusividad en manos del poder del Ejecutivo -«El Gobierno dirige la política interior y exterior del Estado...» (artículo 97 CE)-, mientras que únicamente las Cortes Generales despliegan la función legislativa y fiscalizan al Ejecutivo -«Las Cortes Generales... ejercen la potestad legislativa del Estado... controlan la acción del Gobierno» (artículo 66.1 y 2)-.

De aquí que se afirme que en una Monarquía parlamentaria el Rey reina, pero no gobierna, o expresado en términos académicos, que carece de potestas, pero goza de auctoritas. Mas no es esto de lo que estamos hablando. Aclarados tales perfiles constitucionales -frente a los que recelan de tales atribuciones, se encuentran también, por el contrario, los que añoran rancias potestades-, el Rey dispone por mandato constitucional explícito de sus propias competencias.

Unas atribuciones que no pueden verse además sólo desde la perspectiva de su «derecho de ejercicio», sino de una «paralela obligación de cumplir» con lo previsto en la Carta Magna de 1978. Así que ni la Jefatura del Estado es una mera figura inerte y vacía, ni un decidido y activo agente de la vida política. Don Juan Carlos actúa, pues, de acuerdo con la Constitución. Su artículo 61.1 así lo permite argumentar: el Rey prestará juramento de «desempeñar fielmente sus funciones». ¡Si éstas se han de desempeñar fielmente, será porque se dispone previamente de ellas!

En efecto, el artículo 56.1 de la Constitución -precisamente el que abre su Título II dedicado a la Corona-, preceptúa que «El Rey... arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones... y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes». Es decir, el Monarca se halla al margen, en tanto que poder neutral -en la senda esgrimida por Benjamin Constant- y poder residual -en la clásica concepción de Dicey-, de la refriega política -situado pues au dessus de la melée-, y conformado como aquel poder moderador que Walter Bagehot concretaba en las potestades de advertir, animar y ser consultado.

Unas potestades que se expresan en unas competencias de arbitraje y moderación. Dicho de otra manera, reinar no es exclusivamente, como nos recuerda gráficamente el profesor Jiménez de Parga, «contemplar el espectáculo desde el palco principal, recreándose en el juego de los autores, los agentes y los actores», sino que se interviene «arbitrando y moderando el funcionamiento de las instituciones».

Obvio es recordarlo, dentro de las competencias concretas -no hay cabida para las viejas prerrogativas del Antiguo Régimen- que le son asignadas al Rey específicamente en la Constitución y las leyes. Es, por lo demás, lo que el Monarca lleva haciendo escrupulosamente durante todo su reinado: arbitrar y moderar. Nada, por tanto, novedoso. Nada fuera de sus tasadas y debidas competencias. Don Juan Carlos adecua sus acciones al marco constitucional. Frecuentemente tales competencias de impulso, estimulo y advertencia, se realizan -como apunta Jorge de Esteban- de manera confidencial o reservada; otras, como ahora, de forma más institucionalizada y notoria.

Nunca ha habido en el hacer del Rey arrogación de competencias, ni se ha quebrantado ningún poder de decisión del Gobierno. Se ha circunscrito a cumplir lo que la Constitución le encomienda y reclama. No se añora, en suma, ningún poder de imposición, ni apoderamientos extra constitucionales, ni poderes implícitos, ni prerrogativas de reserva, sino la constitucional y contrastada capacidad de influir por parte de una Magistratura de autoridad.
Aclarada, pues, su habilitación constitucional, menos dudas plantea aún su conveniencia política.

Nadie, salvo que se mueva por espúreos intereses meramente partidistas, puede minusvalorar la intensidad de la crisis. Una realidad, que según el último Informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, angustia literalmente a los españoles. Háganse, les pido por ello, la pregunta al revés. Ante este estado de cosas, ¿es qué nada tendría que hacer, ni decir, el Jefe del Estado? ¿Es qué un Monarca parlamentario es inmóvil, ciego y mudo? ¿Debería el Rey situarse en «el palco para recrearse en el juego de la Política»? Desde luego que no.

Y es que los mismos que se extrañan ahora en oír su voz, le espetarían acto seguido su silencio. Ya tuvimos ocasión de escuchar las palabras de Don Juan Carlos en el Mensaje de Navidad de 2009 -«... sumar voluntades en torno a los grandes temas de Estado, reforzando nuestra cohesión interna y proyección internacional...»-, y ahora en la entrega de los Premios Nacionales de Investigación: «Es hora de grandes esfuerzos y amplios acuerdos para superar juntos, cuanto antes y con la debida determinación, las graves consecuencias de la crisis...».

Esto es lo que el Rey puede hacer. Esto es lo que el Rey ha hecho. Esto es lo que el Rey ha dicho. Esto es lo que le demanda la Constitución. Y esto es lo que los españoles hemos presenciado y escuchado. Nada por tanto de conflictos entre poderes políticos o diferencias institucionales.

Esto es, el Rey ha cumplido una vez más, acomodándose a la Constitución, con su deber.

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http://www.abc.es/20100215/opinion-tercera/palabras-20100215.html...

15 Febrero 2010 | 12:28 PM

rp

rp dijo

Espejismos de la crisis

IGNACIO CAMACHO en ABC, 15-02-10.

COMO la noche del sábado, carnaval y San Valentín, no había manera de encontrar mesa para cenar en Madrid, he llamado a un amigo economista, que además es socio de un restaurante, para que me explique si alguien nos está engañando con la crisis.

-No creas en los espejismos. La hostelería llena en fechas concretas, y es cierto que no ha perdido mucho público, pero los que van consumen y gastan menos. ¿Media? Entre el 10 y el 20 por 100. La gente aprieta mucho en los vinos, que es donde el hostelero tiene más margen de beneficio. Sí es verdad que a ciertos niveles se nota poco la recesión. Es antipático decirlo, pero el que tiene empleo estable vive mejor gracias a la inflación baja. El ahorro está creciendo, por fortuna. Y te recuerdo que en España hay tres millones de funcionarios.

-Y cuatro millones largos de parados.

-Ya, pero el drama no es igual de intenso para todos. Los hay menos desesperados.

-¿Te refieres a la economía sumergida?

-No sólo a eso. Admito que suena mal, a fraude consentido, pero te pondré dos ejemplos. Uno, los que prefieren aguantar con un subsidio ligeramente inferior a lo que cobrarían aceptando un empleo de baja remuneración, que es lo único a lo que ahora pueden aspirar. Y dos: un parado con 600 euros no puede vivir, pero una familia de tres parados puede ingresar 1.800 euros, y con eso más las chapuzas sumergidas ya hay un consumo razonable. Mira en tu tierra, en Andalucía.

-Pero el subsidio se acaba.

-Sí, ése es el verdadero problema, y para que no explote Zapatero alarga y alarga las prestaciones básicas. Mientras las haya, los receptores pueden confiar en que la economía empiece a tirar antes de que les alcance el drama.
-¿Ocurrirá?

-No. La creación de empleo va a tardar bastante, y habrá que seguir estirando las percepciones mínimas, incrementando el déficit. La situación es gravísima porque aunque acaso un millón de los parados oficiales no viva en angustia máxima o tenga un acomodo invisible, los otros tres millones son o van a ser una emergencia social. Éstos son los que explican el desgaste del Gobierno en las encuestas. Jóvenes sin perspectivas laborales remotas, parados maduros que saben que pueden no volver a trabajar... y trabajadores de empresas en dificultades, acojonados por la posibilidad del despido. No volverán a votar a un Gobierno que no cree empleo. Gran parte de los despedidos en estos años tal vez no encuentre ya nunca otra ocupación de garantías, y no se les puede conformar con subsidios.

-Ya. Y ésos son los que no salen a cenar en San Valentín...

-Ésos y otros muchos. Tienen poco que celebrar. Ven una noche entre semana a mi negocio y verás si hay o no hay mesa...

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http://www.abc.es/20100215/opinion-firmas/espejismos-crisis-20100...

15 Febrero 2010 | 12:29 PM

rp

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¿Quién tiene un plan anticrisis más creíble: Rajoy o Rosa Díez?Maririano Rajoy, Rosa Díez

Roberto Centeno en Cotizalia, 15/02/2010.

“Tengo un Plan”, exclamaba hace unos días un Rajoy eufórico que ya se veía presidente, “y en 48 horas puedo presentar un gobierno”. ¿Qué Plan? En todos y cada uno de los muchos lugares donde gobierna ni está ni se le espera. En cuanto al gobierno, si todo lo que tiene son los que se están manteniendo de perfil, sin hacer oposición ni haciendo nada, mientras España se hunde en el mayor proceso de ruina de su Historia en tiempos de paz, ¡apañado va el país!
El Plan de Rajoy

Supongo que se refiere al “Plan Anticrisis Global y Completo” del PP, tan ampuloso en su nombre como inconcreto y demagógico en su contenido. El Plan contiene doce propuestas con las que es imposible estar en desacuerdo. Solo dos problemas: primero, se trata de principios generales, sin explicar cómo abordarlos; segundo y esto es lo más grave, el PP gobierna en varias CCAA y un sinfín de ayuntamientos, y en ni uno solo de ellos ha hecho lo que predica, en realidad es peor aún, hace justo lo contrario.

Mencionaré cinco de las propuestas. Plan de austeridad de las AAPP, ciertamente imprescindible, y entonces… ¿cómo es que sus Comunidades, empezando por Valencia, y Ayuntamientos, Madrid y Valencia, por poner dos ejemplos significativos, son los campeones nacionales de gasto y deuda en relación al PIB? Gallardón, en concreto, se ha convertido en el paradigma del gasto sin control, y es con gran diferencia el mayor despilfarrador del Reino.

Resulta más incomprensible aún que, cuando en diciembre, un Zapatero enloquecido, ofreció a las CCAA 11.000 millones de euros adicionales que España no tiene, en lugar de denunciar esta tropelía, las Comunidades del PP fueran las primeras en ir a poner el cazo a Moncloa.

Reforma fiscal, proclama la eficacia de las reducciones de impuestos para la recuperación económica, pero no dice cuáles ni cuánto, y lo inaceptable, sus CCAA y Ayuntamientos están a la cabeza de las subidas de impuestos, tasas y multas.

Aquí el paradigma vuelve a ser Gallardón, que tiene las mayores subidas del IBI, impuesto de basuras por partida doble, etc, y algo inédito en el mundo, ha inundado la capital de radares recaudatorios, que multiplican por tres las multas de tráfico de todo tipo.

Reestructuración del sistema financiero, demagogia al por mayor, “transparencia, seguridad, confianza” (blá, blá, blá), y luego el BdE acusa a los barones del PP de ser los que más obstaculizan esa reestructuración. Recuperación de la unidad de mercado, imprescindible, pero con su ruptura del discurso nacional: Rajoy dice una cosa en un sitio y lo contrario en otro.

Ha afirmado en Cataluña, donde se concentra el núcleo del problema, que “es deseable la unidad, pero no se puede imponer”, y uno anonadado se pregunta ¿Vamos a ver, Sr Rajoy, si ni siquiera es capaz de imponer la unidad de mercado sí o sí, cómo va a ser usted presidente?

Y por último, reforma del mercado energético, imprescindible también, pero lo mismo, generalidades y contradicciones flagrantes. Defiende la opción nuclear en Madrid y la ataca en Castilla-La Mancha. Pero sobre todo, el disparatado modelo energético actual no es de Zapatero, sino que es el Plan Eléctrico y Gasista del PP el que nos ha llevado al desastre.

En definitiva, si no es capaz de arreglar su casa, ¿cómo pretende arreglar España? Rajoy carece de autoridad y de carácter para sacar al país de la crisis.

Y luego, el “milagro” de Rato, “lo hicimos una vez y lo volveremos a repetir” dicen. ¿Qué milagro? ¡Basta ya de tomaduras de pelo! Primero, la situación actual no tiene nada que ver con la del 96, pero sobre todo no hubo política económica alguna que encauzase el crecimiento para garantizar un desarrollo estable. Todo fue exógeno, tipos de interés, liquidez ilimitada, entorno exterior óptimo, igual que Solbes, pero con la inmensa fortuna de que les tocó el principio del ciclo. Saneamiento de las cuentas públicas, “se pasa de un déficit del 7% al equilibrio”.

¿Y cómo? Porque habíamos entrado en la fase alcista del ciclo y la recaudación subía exponencialmente sin mediar acción alguna, más el proceso masivo de privatizaciones, decenas de miles de millones de euros a las arcas públicas sin despeinarse.

Sigue el “milagro”: gastar un 10% más de lo que producimos, y Rato, en lugar de imponer racionalidad, echa más madera; familias y empresas se endeudan alocadamente, y en ocho años la deuda se multiplica por tres, el mayor incremento de nuestra historia.

Medidas para cambiar un modelo productivo insostenible, cero; medidas para frenar el caos autonómico, cero; reducción del empleo público, “de cada cuatro bajas solo se cubrirá una”, mentira: más de 500.000 nuevos funcionarios del 96 al 04; medidas para reducir el endeudamiento limitando a bancos y cajas los préstamos exteriores, cero; reformas estructurales, cero.
Peor aún (y esto lo viví en primera persona), Rato transforma los monopolios públicos con precios regulados en monopolios privados con precios libres, y pone las instituciones del Estado a su servicio. ¿Es así como piensan repetir el “milagro”?, vayan rezando lo que sepan.

El Plan de Rosa Díez

El lunes pasado, en estas mismas páginas McCoy, aclarando que “no soy sospechoso de simpatizar con Rosa Díez”, analizaba brillantemente su plan económico. Pues bien, servidor, sí simpatiza abiertamente con Rosa Díez, por varias razones pero les ofrezco dos: es el único partido que defiende ya la unidad de España, la igualdad de todos los españoles, la defensa del idioma frente a la persecución separatista, y es el único con un plan solvente y carente de demagogia, capaz de sacarnos de la crisis.

Que no les gusta Rosa porque fue socialista, o por su defensa del aborto, vale, pero si creen esencial la unidad de la Patria y si quieren salir de la crisis no tienen otra opción. Si votan PSOE o PP, serán cómplices de la partitocracia totalitaria que está arruinando el país, que acepta que vascos y navarros paguen ocho veces menos al Estado que el resto de ciudadanos, que aceptan que se proscriba y persiga la lengua española en un tercio de la nación, y dispuestos a cualquier cesión a los separatistas con tal de gobernar, España les importa un pimiento, y además no nos sacarán de la crisis.

El eje central de su programa es la recuperación del papel del gobierno central frente a las autonomías, más España frente al desmadre actual, y con medidas concretas, no como el PP, la Educación debe volver íntegra al Estado, y los recortes del gasto se centran esencialmente en el sistema autonómico y local, que tienen cinco veces más margen que el Estado.

Régimen común para todos, el cupo de las Comunidades forales debe ser igual a lo que pagan los demás; no a la postura del PNV “recortes sí, pero ni un céntimo de lo nuestro”, no a la bilateralidad (Estatut), no al nuevo sistema de financiación, a los 11.000 millones de Zapatero, y las reducciones de gastos así conseguidas dedicadas a reducir el déficit estructural. Ni el PSOE ni el PP están dispuestos, ni de lejos, a nada parecido. Toda su filosofía, se basa en la cesión y el despilfarro.

Despolitizar las cajas, suspender y exigir responsabilidades a los malos gestores, terminar con los vetos autonómicos, y condicionar las entregas del FROB a la cesión total de supervisión al BdE. “Si se les da dinero público tendrán que aceptar las condiciones, y no ponerlas como sucede ahora”. Esta propuesta esencial fue rechazada por el PSOE, el PP y los separatistas. Tercero, política energética, reducción de costes y de dependencia.

¿Cómo? Energía nuclear hasta que las renovables lleguen a un nivel de coste asumible, no como el PP “nuclear sí pero no en mi pueblo”. Cambio del modelo productivo, con solvencia y sin demagogia. ¿Cómo? Educación recuperada por el Estado, autoridad del profesorado, y mejora radical de la calidad de la enseñanza pública para que vuelva a ser el ascensor social que fue en el pasado; reformas estructurales en profundidad, no los camelos de Rato; reforma laboral en línea con el manifiesto de los cien, etcétera. Este es el resumen.

Ustedes deciden.

(*) RobertoCenteno es Catedrático de Economía de la UPM.

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http://www.cotizalia.com/disparate-economico/quien-tiene-anticris...

15 Febrero 2010 | 12:41 PM

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El Rey y la sombra de la sospecha

S. McCoy en Cotizalia, 15/02/2010.

Dice la Constitución Española en su artículo 56 que el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia. Estas trece palabras se encuentran en el arranque del Título II, el referido a la Corona, y, atendiendo a la prelación conceptual que normalmente encierran las leyes, sea de la categoría que sean, deberían servir como recordatorio del papel esencial que el monarca ha de jugar en la todavía joven democracia española: servir de punto de referencia para el conjunto de los ciudadanos como garante constitucional que es tanto de la integridad de España como de la salvaguarda de los principios comunes que la configuran y aseguran su supervivencia en el tiempo. Al menos, así debería ser.

Sin embargo, no es el caso. Frente al estelar papel jugado en los primeros años de la Transición, reforzados por su condición de referencia para el pueblo, ventajista o no, en el intento de golpe de estado de 1981, la figura del Rey se ha ido diluyendo, quedando relegado su papel al cumplimiento formal de las tareas que la Carta Magna de 1978 específicamente le atribuye, hasta el punto de mostrar un enorme distanciamiento respecto a la realidad política, económica o social española sólo salvado, durante ejercicios enteros, por un discurso navideño preñado de buenas palabras y mejores intenciones.

El Rey reina pero no gobierna. Y de qué manera. Ninguno de los grandes temas de la opinión pública, incluso aquellos que podían afectar a esa unidad y permanencia del Estado bajo su custodia, parecían exigir una acción, aún simbólica, por su parte.

De ahí la enorme sorpresa que su frenética actividad de la última semana ha causado a propios y extraños. Una dinámica sorprendente que ha puesto de manifiesto una realidad innegable: el principio del fin del cualquier Poder, como ya ocurriera con el formal de la Justicia o el “informal” de los Medios de Comunicación, se produce cuando el juicio sobre el mismo sobrepasa las acciones para centrarse en sus intenciones, cuando se olvidan los actos y priman las motivaciones.

Es decir, cuando se pone en tela de juicio que verdaderamente persiga el fin para el cual existe y que le justifica por servir a alguna suerte de espurio interés. A la Corona debería preocuparle la reacción colectiva a su propuesta de Pacto de Estado y el hecho de que sea interpretado como un alineamiento de parte, una respuesta a la presión internacional o un seguro para evitar su anticipada jubilación, especulaciones todas ellas que se han podido leer a lo largo del fin de semana.

Pocos creen que haya sido un gesto gratis et amore, resultado de una honda preocupación por los acontecimientos recientes que afectan a nuestra nación, por usar un lenguaje lo más monárquico posible. De lo cual se deriva una consecuencia inevitable: la imperiosa necesidad de una renovación interna de la institución en una doble dirección. Por una parte, cumplimiento del pacto constitucional y ejercicio de la responsabilidad derivada del mismo. La Corona, un accidente democrático de consenso, ha de jugar un papel activo en la vida pública española.

Aparecer de forma esporádica conduce al recelo. Hay que convertir la excepción en cotidianeidad y hacer de lo extraordinario norma corriente de actuación. De lo contrario, la Familia Real será noticiable, como hasta ahora, por la anécdota y no por un papel esencial que pocos perciben. Y el distanciamiento de los ciudadanos respecto a la misma seguirá in crescendo. La decisión de quién debe jugar esa renovada función corresponde, en un ejercicio de sinceridad indelegable, a don Juan Carlos.

Es momento, en segundo término, de que la Monarquía acometa un inevitable ejercicio de transparencia antes de que otros se decidan a abrir ese melón. No hay que olvidar que, de momento, la Monarquía sigue siendo una suerte de sagrario inviolable en este país, algo que se justificaba por el bien que la misma había hecho y hacía a España. Olvidada la condición, muere la justificación. No es de recibo la sombra de la sospecha que recurrentemente pesa tanto sobre la agenda privada del Rey como sobre sus finanzas personales. Ya no.

No debe caber atisbo alguno de que su único objetivo es servir a la patria y no servirse de ella para compensar tiempos pasados de penurias económicas. Y eso sólo se puede lograr cortando de raíz cualquier asomo de incertidumbre. Un ejercicio no ya de responsabilidad con los que le sostienen en el cargo, que también, sino de acercamiento de su figura a la ciudadanía, proceso imprescindible de desmitificación.

Los años que esperan a España por delante justifican más que nunca la asunción por parte del Monarca de un rol institucional especialmente activo, sobre todo si tenemos en cuenta el descrédito de una clase política a la que sólo parece importarle la permanencia en el poder. Como elemento aglutinador, como fuente de iniciativas, como árbitro y moderador, como generador de esperanza, como embajador de lo mejor de la patria. Añadan ustedes las atribuciones adicionales que quieran.

Sin embargo, para que su papel sea creíble, para que pueda romper la brecha que en los últimos años ha abierto respecto a los ciudadanos, necesita convertirse en Monarquía 2.0, símbolo de la unidad y permanencia de nuestro país no sólo de pensamiento, palabra u omisión, sino por la vía de las obras, desde la cercanía, la cotidianeidad y la ausencia de potenciales reproches. Sigue siendo uno de nuestros mejores activos y no estamos para desaprovecharlo. Otra cosa es que quiera… o le dejen. Buena semana a todos.

Más en http://twitter.com/albertoartero o en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.

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http://www.cotizalia.com/valor-anadido/sombra-sospecha-20100215.h...

15 Febrero 2010 | 06:55 PM

rp

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Losantos responde a Alfonso Ussía desde esRadio

"Al Rey no se le echa en falta sino de sobra". El columnista de La Razón defiende que se reúna con los sindicatos

El pedido de un gran pacto de Estado entre los partidos para ayudar a España a salir de la crisis por parte de el Rey está levantando ampollas. Alfonso Ussía, monárquico, ha defendido que "el Rey ha hecho lo que debía y en su momento oportuno". Crítico con la Zarzuela, Losantos desde esRadio le ha hecho saber que en lugar de reunirse con los sindicatos, "debería reunirse con los magistrados del TC que están cargándose la Nación española".

Federico Jiménez Losantos ha respondido a la 'provocación' que desde La Razón le hizo Alfonso Ussía cuando le pedía que admitiese que ser Rey no era fácil. Según el columnista del diario de Planeta "la del Rey es una autoridad sin defensa, y su papel de moderador siempre levanta resquemores". Desde los micrófonos de esRadio Losantos le ha contestado aunque, avisa, el miércoles habrá más leña en forma de artículo.

Ussia le ha picado desde la primera línea de su artículo:

La verdad –y eso lo tiene que reconocer hasta Federico Jiménez Losantos–, que ser Rey de España no es fácil. Que si lo hace por ayudar al Gobierno de Zapatero, que si lo ha hecho excesivamente tarde, que ya era hora de que lo hiciera, o que carece de responsabilidad para hacerlo. El Rey no ha hecho otra cosa que dar voz e intención a lo que piensan y desean millones de españoles.

LOSANTOS Y LA ZARZUELA

La estrella de esRadio viene pidiendo la cabeza del Rey desde hace tiempo. En diversos foros ha exigido que abdique en favor de Felipe y hasta ha llegado a acusarle de ser unos de los que maniobró para expulsarlo de la COPE. Lo que ha puesto de los nervios al director de Es la Mañana de Federico, es que se intente vender que ahora el Rey intercede por la crisis y los necesitados:

Federico: Ya puestos a reunirse, que se reúna con los del Tribunal Constitucional y pregunte por qué llevan tres años templando la bandurria. ¿Que hace yéndose a reunir con los sindicatos que no tienen como él ni idea de la crisis? Puestos a reunirse, que vaya a lo más, a reunirse con quienes se están cargando la Constitución española.

Luis Herrero: Disiento en este punto, Federico...No me parece que el rey deba llamar a los magistrados para cocinar una sentencia.

Federico: Pero sí que llamaba a la Audiencia Nacional para saber cómo se encontraba lo de su amigo Alberto Alcócer... Si se trata de arbitrar o mediar que medie por lo realmente importante en estos seis años que fue el 11-M. Y no ha dicho ni una palabra para que se haga justicia después de la repugnante sentencia. Sobre la negociación de la ETA dijo "si sale, sale" y sobre Zapatero lo respaldó al afirmar que era "un hombre recto" a los dos meses de ganar las elecciones. Tampoco dijo nada de la Ley de Memoria Histórica que deslegitima a media España empezando por él. Ha hecho vejación de sus funciones tantas veces que cuando ahora acude a no se sabe bien a qué, a hacerle un favor a Zapatero o como dicen algunos, a él mismo, se le echa en falta sino de sobra".

"No ha dejado de hacer lo que le ha pedido el Gobierno siempre que sea de izquierdas. Lo que tendría que hacer es abdicar y dejar a Felipe. Lo que no tolero es que se diga que intercede por un tema de sensibilidad para con los pobres. ¿Pobres? ¿Desde cuando el Rey tiene amigos pobres?

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http://www.periodistadigital.com/periodismo/radio/2010/02/15/al-r...

15 Febrero 2010 | 07:06 PM

rp

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Losantos responde a Alfonso Ussía desde esRadio

"Al Rey no se le echa en falta sino de sobra". El columnista de La Razón defiende que se reúna con los sindicatos

El pedido de un gran pacto de Estado entre los partidos para ayudar a España a salir de la crisis por parte de el Rey está levantando ampollas. Alfonso Ussía, monárquico, ha defendido que "el Rey ha hecho lo que debía y en su momento oportuno". Crítico con la Zarzuela, Losantos desde esRadio le ha hecho saber que en lugar de reunirse con los sindicatos, "debería reunirse con los magistrados del TC que están cargándose la Nación española".

Federico Jiménez Losantos ha respondido a la 'provocación' que desde La Razón le hizo Alfonso Ussía cuando le pedía que admitiese que ser Rey no era fácil. Según el columnista del diario de Planeta "la del Rey es una autoridad sin defensa, y su papel de moderador siempre levanta resquemores". Desde los micrófonos de esRadio Losantos le ha contestado aunque, avisa, el miércoles habrá más leña en forma de artículo.

Ussia le ha picado desde la primera línea de su artículo:

La verdad –y eso lo tiene que reconocer hasta Federico Jiménez Losantos–, que ser Rey de España no es fácil. Que si lo hace por ayudar al Gobierno de Zapatero, que si lo ha hecho excesivamente tarde, que ya era hora de que lo hiciera, o que carece de responsabilidad para hacerlo. El Rey no ha hecho otra cosa que dar voz e intención a lo que piensan y desean millones de españoles.

LOSANTOS Y LA ZARZUELA

La estrella de esRadio viene pidiendo la cabeza del Rey desde hace tiempo. En diversos foros ha exigido que abdique en favor de Felipe y hasta ha llegado a acusarle de ser unos de los que maniobró para expulsarlo de la COPE. Lo que ha puesto de los nervios al director de Es la Mañana de Federico, es que se intente vender que ahora el Rey intercede por la crisis y los necesitados:

Federico: Ya puestos a reunirse, que se reúna con los del Tribunal Constitucional y pregunte por qué llevan tres años templando la bandurria. ¿Que hace yéndose a reunir con los sindicatos que no tienen como él ni idea de la crisis? Puestos a reunirse, que vaya a lo más, a reunirse con quienes se están cargando la Constitución española.

Luis Herrero: Disiento en este punto, Federico...No me parece que el rey deba llamar a los magistrados para cocinar una sentencia.

Federico: Pero sí que llamaba a la Audiencia Nacional para saber cómo se encontraba lo de su amigo Alberto Alcócer... Si se trata de arbitrar o mediar que medie por lo realmente importante en estos seis años que fue el 11-M. Y no ha dicho ni una palabra para que se haga justicia después de la repugnante sentencia. Sobre la negociación de la ETA dijo "si sale, sale" y sobre Zapatero lo respaldó al afirmar que era "un hombre recto" a los dos meses de ganar las elecciones. Tampoco dijo nada de la Ley de Memoria Histórica que deslegitima a media España empezando por él. Ha hecho vejación de sus funciones tantas veces que cuando ahora acude a no se sabe bien a qué, a hacerle un favor a Zapatero o como dicen algunos, a él mismo, se le echa en falta sino de sobra".

"No ha dejado de hacer lo que le ha pedido el Gobierno siempre que sea de izquierdas. Lo que tendría que hacer es abdicar y dejar a Felipe. Lo que no tolero es que se diga que intercede por un tema de sensibilidad para con los pobres. ¿Pobres? ¿Desde cuando el Rey tiene amigos pobres?

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15 Febrero 2010 | 07:06 PM

Lagart Mon

Lagart Mon dijo

17/02/2010 Escrito por Franciscovelasco.blogia.com

EL REY REPUBLICANO

Confieso que no soy monárquico. También que la república no me seduce. De lo que no tengo dudas es de que soy, y me siento, demócrata. Hoy, la res publica apenas difiere de la res monárquica parlamentaria. Tan del pueblo es un régimen como el otro. Sin embargo, lo que sí es una exclusiva ciudadana es la democracia. ¿Habrán leído algún concepto de tal enjundia? Fuerza del pueblo como asamblea de ciudadanos. Soberanía del pueblo. Grandioso suceso.

Acaso me repita con los del paralelismo Borbón-Romanov. Es posible. Pero siento en la nuca el peligro que se cierne. Conforme el Gobierno y el PSOE se convulsionan en su nadería gestora y se ahogan en su baño-maría ideológico, se acrecienta mi desconsuelo patrio.

El rey es el Jefe del Estado español. El Estado se legitima en la Constitución y ésta, a su vez, en el refrendo del pueblo. La Carta Magna no deja lugar a interpretaciones. España es, como forma política, una monarquía parlamentaria. Como fondo político, se intitula Estado social y democrático de Derecho. Forma y fondo que se congregan en torno a la soberanía nacional encarnada por el pueblo. Por el pueblo español, señor Caamaño, señora Casas, por el pueblo español. No por los vascos, por los catalanes o los extremeños. Se resalta la unidad indisoluble, señor Zapatero. No discutan esa unidad.

Las declaraciones de quienes defienden la idea de un Juan Carlos de Borbón como réplica de Simeón de Bulgaria, no son sino muestras de un interés bastardo. Las expresiones, libres, de los partidos de izquierda respecto al deseo de advenimiento de la III República son legítimas, pero deben precisarse. El deseo de los Caio Lara y de otros comunistas de pro no debe confundirse con realidad. Es deseo de unos pocos. Uno desearía que las consignas de Izquierda Unida se convirtieran, alguna vez, en ideologías. Sin embargo, las actitudes de sus dirigentes rozan en la orden verbal en vez de navegar en la idea limpia. Si confunden consigna con idea, cómo no habrán de solapar el deseo con la realidad. Puro materialismo dialéctico de unos mediopensionistas intelectuales que, a falta de recursos y de grandeza moral, prefieren hablar del sexo de los ángeles antes que de los problemas gravísimos que se abaten sobre la ciudadanía.

El "embolao" en que Zapatero ha metido a Su Majestad con ocasión de la crisis que el Gobierno es incapaz de abordar, constituye una trampa saducea. Una bomba política de efectos letales y previsibles. El descrédito moderador de D. Juan Carlos, debidamente sazonado con la actuación obstaculizadora de la derecha, se servirá como plato envenenado que obre el milagro de olvidar el desamparo económico que padecemos. De nuevo reaparece el fantasma del 11.M. Esta vez bajo la túnica política del alineamiento del monarca con la derecha más ultramontana. El lema de la izquierda hundida y del PSOE vendido reza por esos términos. Queremos la República, dirán. El Rey no ha puesto empeño en arbitrar y ha fracasado en su neutralidad, gritarán en caso de que la crisis persista. Y de lograrse el pacto por la mediación real, el eslogan podrá leerse en otros términos: "el camarada Juan Carlos se arroga facultades de Gobierno que la Constitución le prohíbe".

No queremos un Rey absolutista y anticonstitucional, difundirá en grandes titulares la prensa de extrema izquierda. D. Juan Carlos, como Alfonso XIII o como Isabel II, está propiciando un golpe de Estado encubierto, aullarán los medios del pesebre psoecialista. Trampa saducea. Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. El Rey cayó en el charco de lodo que sus enemigos le habían preparado para que el batacazo fuera irreversible.

Majestad, no pise esas aguas. Resbalará y el trompazo herirá el corazón mismo del sistema. La ambición del PSOE y el complejo de IU quieren destruir la monarquía. No porque se sientan, realmente, republicanos. En absoluto. Con la República actuarían de modo similar. A ellos lo que les va es la dictadura. La tiranía. El totalitarismo.

D. Juan Carlos, niéguese a ser rey republicano. Su función y su labor descansan en la Constitución. Mande bien lejos, con toda la cortesía, eso sí, a quienes se esfuerzan en montarle en el caballo golpista que ellos mismos criaron y alimentaron. Bien lejos.

Un saludo.

17 Febrero 2010 | 09:43 AM

El Duende

El Duende dijo

ESTIMADO? SR. ZAPATERO:

ESTOY TRABAJANDO DESDE QUE TENIA 20 AÑOS (CUANDO TERMINE EL SERVICIO MILITAR),
AHORA TENGO 45 AÑOS, Y MI MUJER IGUALMENTE EMPEZÓ A TRABAJAR A LOS 22 AÑOS, EN LA ACTUALIDAD TIENE 43 AÑOS,

DESDE ESA FECHA NO HEMOS DEJADO DE PAGAR EN NINGÚN MOMENTO NUESTROS IMPUESTOS, SEGURIDAD SOCIAL, DESEMPLEO, CONTRIBUCIONES, IMPUESTOS DE VEHÍCULOS, ETC. ETC. ETC.

COMO CONSECUENCIA DE ESTO ME ENCUENTRO CON QUE MI HIJA ES PENALIZADA A LA HORA DE ELEGIR COLEGIO PORQUE SUS PADRES TRABAJAN (PAGANDO IMPUESTOS).

YO TRABAJO EN UNA ENTIDAD FINANCIERA, EN UN BARRIO "POBRE" DE CÓRDOBA EN EL QUE LOS SUBSIDIOS DEL GOBIERNO, DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA, DEL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA Y DEL "SUMSUM CORDA" SON TOTALMENTE HABITUALES Y CONCEDIDOS A DISCRECIÓN, PERO ME SORPRENDE QUE EN MUCHAS DE LAS CUENTAS A LAS QUE LLEGAN ESTAS AYUDAS DE EMERGENCIA SOCIAL O SOLIDARIAS, SE PERMITAN PAGAR RECIBOS DE CANAL PLUS POR IMPORTES SUPERIORES A LOS 100 EUROS MENSUALES (YO PERSONALMENTE ME CONFORMO CON LA "TDT" Y ESO QUE ME GUSTA EL FUTBOL UN MONTÓN), RECIBOS DE TELEFONÍA MÓVIL POR IMPORTES SUPERIORES A LOS 200 EUROS MENSUALES EN MUCHOS CASOS (YO CUANDO PAGO MAS DE 50 EUROS ENTRE EL TELÉFONO DE MI MUJER Y EL MÍO PILLO UN REBOTE DE IMPRESIÓN), Y OTRAS PERLAS POR EL ESTILO.

ESTOY HASTA LAS NARICES DE QUE LA GENTE VENGA A COBRAR EL DESEMPLEO A LAS 08.30 HORAS DE LA MAÑANA DEL DÍA 10 CON TODA LA PRISA DEL MUNDO PORQUE SE TIENEN QUE IR A TRABAJAR, A UN TRABAJO POR EL QUE NO PAGAN IMPUESTOS Y POR EL QUE NO CONTRIBUYEN A LA SEGURIDAD SOCIAL, A ESA MISMA SEGURIDAD SOCIAL A LA QUE SI TIENES LA DESGRACIA DE TENER QUE IR TE CITAN A SEIS MESES VISTA, O QUE CIERRA PLANTAS ENTERAS DE LOS HOSPITALES EN ÉPOCAS VACACIONALES PARA AHORRAR (SE LO QUE DIGO PORQUE MI MUJER ES EMPLEADA DE LA MISMA).

POR TODO ELLO, SR. PRESIDENTE, LE RUEGO QUE DEJE LA DESGRAVACIÓN DE VIVIENDA COMO ESTÁ Y QUE EL ORDENADOR PORTÁTIL QUE LE VA A DAR A MI HIJA Y LA BOMBILLA SE LOS META EN LOS "GÜEVOS", QUE YA ME ENCARGO YO DE COMPRARLOS, Y QUE EN VEZ DE ASESORES CONTRATE A MÁS INSPECTORES DE TRABAJO QUE CONTROLEN A LOS PARADOS QUE NO LO ESTÁN, Y QUE LAS ADMINISTRACIONES ANTES DE DAR AYUDAS CON EL DINERO DE LOS DEMÁS COMPRUEBEN QUE NO SON PARA VER EL MADRID-BARÇA O PARA LLAMAR A LA LÍNEA DEL TAROT DE LOLA MONTERO.

SIN OTRO PARTICULAR RECIBA UN SALUDO.

POSDATA:

A TODOS LOS QUE OS HE MANDADO ESTE CORREO OS RUEGO QUE SI DE ALGUNA MANERA OS SENTÍS IDENTIFICADOS, LE DEIS DIFUSIÓN A VER SI SOMOS CAPACES DE QUE LLEGUE A LA MONCLOA.

24 Febrero 2010 | 08:23 PM

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