Una regalía
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[Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes]
Relato breve.
A mi amigo Renau.
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Mientras la luna mostraba sus bellísimos pitones lúcidos, yo deambulaba por la vía de los cuentistas buscando una hembra que aplacara mi desasosiego. Barría con la mirada mi vacilante espacio de la noche, observando a todas las que entraban en él. Un termómetro público me hizo saber el por qué de mis enrojecidas orejas y bajé el gorro hasta cubrirlas. Estaba al borde de aceptar a cualquiera que me rozara. No me importaba que tuviera, también, una ranura para monedas.
Fue un pequeño tropezón el que me llevó hacia ella. Sin pretenderlo le tiré el cigarrillo al suelo y el frío viento se llevó la brasa incandescente. Cuando me disculpé asió mi brazo guiándome. Resuelta, erguida, con su falda abierta. Y emprendimos juntos la interminable escalera de caracol. Buscando, mareados, la quietud de la cama.
No se el tiempo que pasé con esa mujer. Sí recuerdo su pelo cegador y la particular forma de amarme: mientras movía su cuerpo de tul sobre el mío, no paró de soplarme con sutileza en el centro de la frente. Era como si un beso de aliento fogoso penetrara en mi mente, enardeciendo los recovecos de mi cerebro, hasta convertirme en un ave alimentada con mixtura de éxtasis. La culminación fue un vuelo en picado, espectacular, suicida, que, rajado en el último instante, acabó rasante sobre las copas negras del bosque de mis miedos. Un hálito de luz que barrió las sombras para siempre.
Se debió de ir de puntillas, con el ánimo de no despertarme, dejando la puerta entreabierta y todo pagado. Cuando me levanté aún la sentí sobresalir de mi cuerpo que, frente al espejo, me pareció otro: reluciente, sereno, feliz; mucho más joven. Al ponerme el gorro descubrí en mi frente una pequeñísima chamusquina, como una señal. Y en la mesita, olvidado, un mechero de metal muy brillante. Lo froté esperando que saliese un genio que me la trajera de nuevo, como en Aladino, pero sólo surgió una llama vulgar, justo para encender el cigarrillo. Al voltearlo, en su base, leí un texto grabado: "made in Orión".
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El Xiquet de Columbretes [2010]. Todos los derechos reservados.
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"He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...". Palabras de 'Roy Batty' en 'Blade Runner' [1982], de Ridley Scott [Reino Unido, 1937], basada en la novela de Philip K. Dick, [EEUU, 1928-1982] '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? [1968] y con música es de Vangelis [Grecia, 1943]. Vídeo vía Gelion. Más sobre la película en EQM.
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NOTAS.-
"He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia...Es hora, de morir" - Roy Batty
En la versión original esta frase decía: "Attack ships on fire", es decir, "Naves de ataque en llamas", o "Naves de ataque ardiendo". La traducción al español (al menos en Europa) es incorrecta, pero la frase y por ende el resto del monólogo se ha quedado ya como uno de los más famosos de la historia del cine.
Vía Wikiquote.
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Rosa dijo
conquistar al hada madrina que viene de Oriente debe ser lo más...
11 Abril 2010 | 12:35 AM