La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

19 Junio 2010

José Saramago [Portugal, 1922-2010]

.

José Saramago. Vía El País.

 .

Escritores, militantes, comprometidos

Fue un buen escritor, periodista y pensador, pero me repatean los adjetivos de intelectual comprometido y/o militante, de izquierdas. Como si cada cual no lo fuera a la manera de cada quien. Y, claro, si lo hubiera sido de derechas, incluso con mucha menor radicalidad, los vociferantes mediáticos callarían, como en el caso, verbigracia, de Torrente Ballester o de Laín Entralgo. Compromisos y compromisos.

Él se caracterizó por mantener el ruinoso marxismo-leninismo como panacea -hasta el punto de presentarse, perdiendo, por el Partido Comunista Portugués, en coalición con otras fuerzas, a las elecciones europeas en 2004- y por 'joder con la pelota' en los asuntos de España: Memoria Histórica, Garzón, Haidar, etc. Como si en Portugal no hubiera nada que rascar, por ejemplo, respecto al salazarismo o  a la 'Revolución de los Claveles'. Por mí no quedó.

Una pena. Porque esa actitud de tintes pseudopublicitarios le ha restado y restará muchos lectores. También contribuirá a ello -por qué no decirlo- la pesadez de algunos de sus textos, al alcance sólo de gente con demostrada resistencia.

EQM

En la muerte de José Saramago 

S. González en su blog, 190610.

Era un buen escritor arraigado intelectualmente en una infancia pobre y portuguesa que alimentó hasta ayer mismo su sentido del orden y de la justicia, clasificando ambos valores con el criterio opuesto al enunciado por Goethe. Leí con interés y gusto tres libros suyos: 'La balsa de piedra', 'El Evangelio según Jesucristo' y 'Ensayo sobre la ceguera' y perdí el interés por las causas que abrazaba.

En parte, porque en dichos asuntos, le nivel lo ponían Almudena Grandes y Pilar del Río; en parte porque sus convicciones éticas en tanto que abajofirmante eran más volátiles que las que alimentaban su literatura. Explicaré mi decepción. El régimen cubano hizo fusilar el 2003 a Lorenzo Capello, Bárbaro Sevilla y Jorge Luis Martínez por secuestrar una lancha para huir del paraíso. Durante el secuestro no se produjo derramamiento de sangre. José Saramago estuvo entonces a la altura:

Hasta aquí he llegado. Desde ahora en adelante Cuba seguirá su camino, yo me quedo. Disentir es un derecho que se encuentra y se encontrará inscrito con tinta invisible en todas las declaraciones de derechos humanos pasadas, presentes y futuras. Disentir es un acto irrenunciable de conciencia. Puede que disentir conduzca a la traición, pero eso siempre tiene que ser demostrado con pruebas irrefutables. No creo que se haya actuado sin dejar lugar a dudas en el juicio reciente de donde salieron condenados a penas desproporcionadas los cubanos disidentes. Y no se entiende que si hubo conspiración no haya sido expulsado ya el encargado de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, la otra parte de la conspiración.

Ahora llegan los fusilamientos. Secuestrar un barco o un avión es crimen severamente punible en cualquier país del mundo, pero no se condena a muerte a los secuestradores, sobre todo teniendo en cuenta que no hubo víctimas. Cuba no ha ganado ninguna heroica batalla fusilando a esos tres hombres, pero sí ha perdido mi confianza, ha dañado mis esperanzas, ha defraudado mis ilusiones. Hasta aquí he llegado. 

No fue una actitud duradera. Esa raya, "Hasta aquí he llegado",  estaba dibujada en arena de bajamar. Tres años más tarde, a raíz del agravamiento del estado de salud de Fidel Castro, su plante frente a la represión castrista era una raya en el agua y volvía a ejercer como abajofirmante para exigir a EEUU que no invadiera Cuba.

Debemos prepararnos para el desparrame metafórico que seguirá a la noticia de su muerte: El evangelio según Saramago, Saramago en su balsa de piedra, su muerte nos deja en la ceguera and so on. De momento me gustaría destacar dos aspectos del tratamiento dado al óbito del premio Nobel por la prensa amiga (aunque no entre sí).  "Desaparece el alma del portugués", rezaba ayer un titular de elpais.com cazado al vuelo por el Mariscal Zhukov, lo que viene a traer un motivo de tribulación a una alma atea, como la del blogmaster. Y la del periódico.

¿Existe el alma? El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu cree que sí. Y determinó su peso exacto en el título de una película: '21 gramos', que es, al parecer, el levísimo adelgazamiento de un agonizante en el momento de pasar a ser cadáver.  Es a todas luces un titular inadecuado, sean cuales fueren las convicciones del lector, porque plantea una aporía: por una parte, no puede desaparecer lo que no existe. Pero si afirmamos la existencia del alma, es justo lo único que no desaparece. 'Público' destaca por la calidad de los obituarios. Escriben sobre el escritor sus iguales: No la crema de los escritores, no los premios Nobel, Camo es o Cervantes, sino sus pares en la abajofirmancia. Y claro, la cosa gana en vistosidad, pero pierde en excelencia. Escribe el pobre Cayo Lara:

Estuvimos de acuerdo en la necesidad de seguir manifestándose [concordancia de sujeto, Cayo: manifestándonos] por una salida de progreso a la crisis en la que resulta muy importante la movilización, pero que debe ir acompañada con razones y argumentos.

También dejó su pésame por escrito otra de las causas terrenales de Saramago: Baltasar Garzón. Advirtamos contra la decepción: El megajuez no pretendía hacer crítica literaria, sino agradecer póstumamente el alineamiento de Saramago con lo suyo. De bien nacidos es ser agradecidos. Es de lamentar que, tratándose de un escritor, no pusiera Garzón un poco más de aliño y algo de sintaxis, para variar. Este texto de Baltasar Garzón basta para comprender la desazón que hemos sentido quienes hemos pasado por el trance de leer sus  autos y el valor anticipatorio de la sentencia de Valery: "la sintaxis es un valor moral":

Admiraba el [al] escritor José Saramago desde hace muchos años, pero no le [lo] conocí hasta 1999, en un curso de verano de El Escorial dirigido por mí. Saramago habló ese día sobre la vida y el compromiso político de la juventud. Y satinó [sic] su intervención con sus clásicas teorías escépticas sobre el futuro del mundo. Veías a todos los jóvenes cautivados por su discurso, como él lo hacía [redundante; si él estaba haciendo su discurso sobra precisar "como él lo hacía"]: deslavazado en apariencia, pero con la fuerza suficiente [califictivo inadecuado: para explicar que el discurso era deslavazado sólo en apariencia, habría sido mejor escribir 'fuerza intrínseca', por ejemplo. Decir que tenía la fuerza suficiente equivale a admitir que era deslavazado, pero no mucho]  para llevarles al final a donde quería: a escuchar el mensaje de esperanza en un hombre que ya entonces contaba con 77 años. [No, Baltasar, vamos a ver: los chicos ya estaban allí desde el principio. Decir que el lenguaje deslavazado ma non troppo empleado en su charla del Escorial tenía como objetivo llevarles a escucharla es un absurdo: cuando la estaban escuchando, ya habían ido].

¿Se pude hacer justicia con esta prosa? Si esto es lo que escribe Garzón en la lengua en la que es más competente, ¿qué cosas escribirá en inglés para la Corte Penal Internacional? Pobre Saramago. Él, que había sido dueño de las palabras, acabar sepultado por tan inanes chácharas. Que la tierra le sea leve. Mi pequeño homenaje consistirá en volver a leer 'La balsa de piedra' para tratar de fijar en mi memoria el mejor de los recuerdos. 

Un leninista conservador

Basilio Losada, en ABC, 190610.

José Saramago y yo mantuvimos una amistad muy firme durante muchos años, que se prolongó incluso cuando dejé de ser su traductor. Él era leninista, yo no, pero, aunque de gesto y maneras serias, era un hombre muy abierto, al que nunca vi pelearse con nadie. Era una persona de muy sólidas convicciones, quizá un leninista conservador, podríamos decir, alguien profundamente honesto con su ideario, que jamás abdicó de sus ideas ni tan siquiera tras el desmoronamiento de la Unión Soviética.

Pero, sin ninguna duda, lo que va a quedar son sus libros, sobre todo los primeros, piezas fundamentales de la literatura del siglo XX, como «Memorial del convento», que para mí es su obra principal. También fue la primera que leí y sobre la que hablé con la editorial Seix Barral. A ellos, entonces, les pareció que un escritor portugués no podía tener éxito en España y me pidieron más detalles sobre él.

Les hablé de «El año de la muerte de Ricardo Reis», y eso les convenció, porque todo lo que está alrededor de Pessoa sí vende, incluso yo mantuve durante treinta años una cátedra dedicada a Pessoa en la que siempre tenía cien alumnos. Entonces decidieron editar «El año de la muerte de Ricardo Reis» a ver si funcionaba, y luego el «Memorial». Y funcionaron, fue una campanada, el descubrimiento de un gran escritor, un escritor de público, con muchísimos lectores.

Literariamente, en sus libros hay dos aspectos fundamentales: su conciencia ética, que se expresaba a través de ese leninismo que antes he llamado conservador. Y, en segundo lugar, aparte del gran sentido social, lo que hay siempre son grandes figuras de mujer, mujeres que también participan de una consciencia de liberación colectiva, personajes realmente inolvidables como esa Blimunda, protagonista de «Memorial del convento», uno de los grandes personajes femeninos de la literatura del siglo XX.

Basilio Losada es Traductor

José de Sousa Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 1922 - Tías, Las Palmas, España, 2010) fue un escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. Miembro del Partido Comunista Portugués desde 1969. En 1998 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura

Sus padres fueron  una pareja campesina de escasos recursos económicos. Este origen marcaría profundamente el carácter y la tendencia político-teórica del escritor. El apodo de la familia paterna era Saramago ("Jaramago" en español, nombre de una planta herbácea silvestre de la familia de las crucíferas). El niño debería haberse llamado José Sousa, pero el funcionario del registro civil cometió un "lapsus calami" (error de pluma) y lo anotó como José «Saramago», aunque hay quienes dicen que fue una broma del funcionario, conocido de su padre. El registro oficial menciona el día 18 de noviembre, aunque fue el 16.

En 1934, a la edad de 12 años entró en una escuela industrial. En aquellos años incluso los estudios técnicos contenían asignaturas humanísticas. En los libros de texto gratuitos de aquellos años Saramago se encontró con los clásicos. Incluso en sus últimos años aún podía recitar de memoria algunos de esos textos. Aunque Saramago era buen alumno, no pudo finalizar sus estudios porque sus padres ya no pudieron pagarle la escuela, por lo que para mantener a su familia Saramago trabajó durante dos años en una herrería mecánica. Mientras tanto, sin guía alguna, se leyó toda la biblioteca pública de su barrio. Entre los pocos ejemplares de su propiedad, figuraban textos de escritores argentinos.

Pronto cambia de trabajo y comienza a trabajar de administrativo en la Seguridad Social. En 1944 comienza a escribir la que acabará siendo su primera novela: Terra de pecado, que se publicó en 1947 pero no tuvo éxito. Saramago escribió una segunda novela, Claraboya, pero directamente nunca fue publicada. Por espacio de veinte años no se volvió a dedicar a la literatura. «Sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar». Entra a trabajar en una compañía de seguros. Simultáneamente colabora como periodista en Diário de Notícias, un periódico de alcance nacional, pero por razones políticas pronto es expulsado. Luego, colaboró como crítico literario de la revista Seara Nova y fue comentarista cultural. Formó parte de la primera dirección de la Asociación Portuguesa de Escritores

En 1966 publicó Os poemas possíveis. En 1969 se hizo miembro del Partido Comunista Portugués (cuando éste todavía era clandestino). Ese mismo año abandona su trabajo en la editorial para dedicarse plenamente a vivir de la escritura, bien como articulista, bien como novelista. En 1970 publica Probablemente alegría Entre 1972 y 1973 fue redactor del "Diário de Lisboa". Si bien durante sus primeros 52 años de vida no tuvo demasiado que reprochar a la dictadura, en 1974, se sumó como comunista al golpe militar denominado "Revolución de los Claveles", que fue derrocada por otro golpe militar en 1975 -año en que publica O Ano de 1993- y que dió paso a la Constitución democrática de 1976. Desde entonces se dedicó exclusivamente a su trabajo literario.

Su primera gran novela fue Levantado do chão (1980), un retrato fresco y vívido de las condiciones de vida de los trabajadores de Lavre, en la provincia de Alentejo. Con este libro Saramago consigue encontrar su voz propia, ese estilo inconfundible, límpido y casi poético que le distingue. En los siguientes años, Saramago publica casi sin descanso: Memorial do convento (1982), donde cuenta las más duras condiciones de vida del pueblo llano en el oscuro mundo medieval, en épocas de guerra, hambre y supersticiones.

Este libro fue adaptado como ópera por Azio Corghi, y estrenado en el Teatro de la Scala de Milán, con el título de Blimunda (el inolvidable personaje femenino de la novela). También Corghi adaptó su obra teatral In nómine Dei, que con el nombre de Divara fue estrenada en Munster. De Azio Corghi es también la música de la cantata La muerte de Lázaro, sobre textos de Memorial del convento, El Evangelio según Jesucristo e In nómine Dei. Fue interpretada por vez primera en la iglesia de San Marco, de Milán. En 1984 Saramago publica O ano da morte de Ricardo Reis y en 1986 A jangada de pedra, donde cuenta qué sucedería si la península ibérica se desprendiera del continente europeo.

La novela El Evangelio según Jesucristo (1991) lo catapulta a la fama a causa de una polémica sin precedentes en el Portugal democrático laico, cuando el gobierno veta su presentación al Premio Literario Europeo de ese año, alegando que "ofende a los católicos". Como acto de protesta, Saramago abandona Portugal y se instala en la isla de Lanzarote (Canarias). En 1995 publica una de sus novelas más conocidas, Ensayo sobre la ceguera novela que fue llevada al cine en el 2008 bajo la dirección de Fernando Meirelles. En 1997 publica su novela Todos los nombres, que gozó también de gran reconocimiento. En 1998 gana el premio Nobel de literatura por Ensayo sobre la ceguera, convirtiéndose en el primer escritor (y hasta ahora el único) de lengua portuguesa en ganar este premio.

Desde entonces compartió su residencia entre Lisboa y la isla canaria, participando en la vida social y cultural de ambos países cuyas estrechas relaciones justificó en una entrevista para proponer su idea utópica de creación de una Iberia unida. Ateo declarado, colaboró ocasionalmente en prensa, aportando su punto de vista, siempre agudo y comprometido. En definición suya, "Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio". Una de sus últimas obras fue "Las intermitencias de la muerte" [2005], que cuenta de un país cuyo nombre no será mencionado y se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. De ahí en adelante, se relataran situaciones inimaginables o no, ya que nadie muere pero siguen envejeciendo.

Fuente: wikipedia y elaboración propia [EQM].

Fundación José Saramago.

[+].

NOTA.- Enlaces  y corchetes [excepto los en rojo]; negritas [con perdón]; e imágenes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

servido por elquiciodelamancebia 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Doctor Llilett

Doctor Llilett dijo

Se metió con la iglesia sin elegancia. No tenía necesidad de hacerlo así.

19 Junio 2010 | 01:42 PM

Zort

Zort dijo

Le gustaba soñar con una Iberia unida y eso era, es y seguirá siendo muy interesante para todos. Creer en la unidad es creer en la fuerza que produce. Algo para reflexionar estos días en los que la izquierda española hace todo o contrario.

19 Junio 2010 | 02:02 PM

Herminio

Herminio dijo

A mi parecer cuando un viejo se radicaliza es por una de las siguientes razones: es imbécil; es soberbio; le están jodiendo y mucho; vive de la mentira; le repugna la duda; consciente de su error, profundiza en el hoyo.

No he conocido lo suficiente a Saramago para saber qué palo tocaba.

No basta con ser inteligente o escribir para ser admirable.

Herminio

19 Junio 2010 | 07:22 PM

Marcilla

Marcilla dijo

Saramago no era un puñado de virtudes pero escribía con maestría. Que descanse donde quiera estar.

19 Junio 2010 | 07:33 PM

vive

vive dijo

ERA "UN POPULISTA EXTREMISTA"

Críticas desde el Vaticano a Saramago: "Criticó las cruzadas, olvidó el gulag"

El diario vaticano L'Osservatore Romano arremetió este sábado contra el escritor José Saramago, fallecido este viernes. En un artículo, le define como un "populista extremista" de ideología antirreligiosa y anclado en el marxismo.»

19 Junio 2010 | 07:54 PM

rp

rp dijo

José Saramago, el escritor portugués más internacional, Premio Nobel de Literatura en 1998, ha fallecido a los 87 años en su residencia de Lanzarote (España). Nacido en 1922 en una pequeña localidad portuguesa, Azinhaga la literatura de Saramago ha transitado por caminos muy personales, con una notable exigencia artística, alejado solamente en lo estético del realismo socialista. Pesimista sin fisuras, en sus intervenciones públicas y en sus escritos autobiográficos ha explotado la imagen de un escritor férreamente comunista, que le ha llevado a criticar los grandes males del capitalismo contemporáneo y a defender causas políticas como el castrismo que han descarrilado hace años.

En su literatura, el tono no es, sin embargo, tan político ni panfletario. Sus novelas, a veces con el recurso a lo histórico, son reflexiones sobre el vacío del mundo contemporáneo, un mundo, para él, condenado a la nada y la desesperación, como describe alegóricamente en una de sus mejores novelas, Ensayo sobre la ceguera. También ofrece una imagen a veces crítica de Portugal y no disimula en sus escritos, novelescos y memorialísticos, su rechazo frontal a la Iglesia católica y lo que representa. Su última novela publicada, Caín, es de hecho un relato en clave de farsa contra la idea de Dios y su relación con los hombres.

En Aceprensa están reseñadas la mayoría de las obras del escritor luso. En Alegorías sobre la nada, artículo publicado en 1998 cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, se resume su biografía y trayectoria literaria hasta ese momento. Luego se han reseñado sus novelas más importantes (La caverna, Ensayo sobre la lucidez, El viaje del elefante y Caín, entre otras), además de algunos de sus libros memorialísticos como Las pequeñas memorias y El cuaderno.

-
http://www.aceprensa.com/articulos/2010/jun/18/muere-jose-saramag...

19 Junio 2010 | 08:10 PM

rp

rp dijo

El día después de la muerte del literato, el rotativo vespertino de la Santa Sede publica un duro obituario bajo el título 'La omnipotencia (presunta) del narrador', firmado por Claudio Toscani y en el que repasa la vida del Premio Nobel de Literatura 1998, quien fue muy crítico con el catolicismo.

"Fue un hombre y un intelectual de ninguna admisión metafísica, hasta el final anclado en una proterva confianza en el materialismo histórico, alias marxismo", reza el artículo.

Una obra 'irreverente'
"Colocado lúcidamente en la parte de la cizaña en el evangélico campo de grano, se declaraba insomne por el solo pensamiento de las cruzadas o de la Inquisición, olvidando el recuerdo del 'gulag', de las purgas, de los genocidios, de los 'samizdat' culturales y religiosos", prosigue.

El texto repasa la producción literaria del portugués, analizando también su novela "El Evangelio según Jesucristo" (1991), una obra "irreverente" que supone un "desafío a la memoria del Cristianismo de la que no se sabe qué salvar".

"Por lo que respecta a la religión, atada como ha estado siempre su mente por una desestabilizadora intención de hacer banal lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no se dejó nunca abandonar por una incómoda simplicidad teológica", afirma el artículo.

"Un populista extremista como él, que se había hecho cargo del porqué del mal en el mundo, debería haber abordado en primer lugar el problema de todas las erróneas estructuras humanas, desde las histórico-políticas a las socio-económicas, en vez de saltar a por el plano metafísico", prosigue.

El artículo de "L'Osservatore Romano" asegura que Saramago no debería haber "inculpado, incluso demasiado cómodamente y lejos de cualquier otra consideración, a un Dios en el que nunca había creído, por la vía de su omnipotencia, de su omniscencia, de su omniclarividencia".

-
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/06/19/cultura/1276964860.html

19 Junio 2010 | 08:20 PM

Blas

Blas dijo

Quien conozca alguna de las obras literarias que relato a continuación tendrá un premio. Y ná os digo si conocéis a sus autores. Es curiosa la “pontificación” de este país, que no tiene ni pajolera idea de los suyos.

La destrucción o el amor
La mariposa que voló sobre el mar
El loco de Dios
La soledad sonora
La bandada de palomas

Blas

19 Junio 2010 | 10:50 PM

Reno

Reno dijo

Blas, La mariposa que voló sobre el mar, Jacinto Benavente

21 Junio 2010 | 12:30 AM

María

María dijo

Sí he leído algo de estos autores, pero ninguna de estas obras. Dudo que me gusten. Estos autores no me aportan nada. Y la poesía no me gusta.
La destrucción o el amor - Vicente Aleixandre
La mariposa que voló sobre el mar - Jacinto Benavente
El loco de Dios - José Echegaray
La soledad sonora - Juan Ramón Jiménez
La Bandada de las palomas - Camilo José Cela

21 Junio 2010 | 12:50 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de elquiciodelamancebia

El quicio de la mancebía (EQM)

ver perfil »
contacto »
Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

Algunas versiones de 'Ojos verdes'

['Apoyá en er quisio de la mansebía...']:

Aquí para escuchar a Dña. Concha Piquer. Vía Aiseilles.

Aquí para escuchar el collage digital [dueto] de Rocío Jurado & Pasión Vega.

Aquí para escuchar a Isabel Pantoja.

Aquí para escuchar a Carlos Cano.

Aquí para escuchar a Amália Rodrigues.

Aquí para escuchar a Concha Buika.

Aquí para escuchar a Martirio.

Aquí para escuchar a Rocío Jurado.

Aquí para escuchar a Plácido Domingo.


ADVERTENCIA SOBRE COPYRIGHT: Este es un blog no comercial. Las imágenes, música y documentos se editan citando la fuente gratuita [donde se encuentra, de forma libre y sin exigencia de abono de derecho alguno, exactamente lo mismo]. En caso de existir COPYRIGHT si, por error, se hubiera publicado algo inadecuadamente, comuníquenoslo y el documento, la imagen o la música serán eliminados de forma inmediata. Gracias.

No a la violación de las comunicaciones en internet. Sí a los derechos de autor ajustados a las nuevas tecnologías. No a la subsistencia de intermediarios videográficos sin futuro, encarecedores artificiosos del valor del producto. Sí al precio y comercio justo. No a la estafa.

Locations of visitors to this page




Fotos

elquiciodelamancebia todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera