La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

9 Octubre 2011

Aquel inquieto grano

.

[Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes].

Relato breve.

.

Jamás tuve un grano y la casualidad quiso que me saliera uno al morir mi mujer. Todo empezó cuando, llevado por la necesidad de atender a mis viejos y enfermos padres, abandoné el trabajo que me había llevado toda una vida conseguir. Además de cuidarlos como yo creía que era deber de un hijo único y agradecido, tuve la fatalidad de tener que hacer, al mismo tiempo, lo propio con mi mujer, aquejada de un mal despiadado que la postergó en la cama sin horizonte alguno. Fue algo fatal. Sólo podía terminar falleciendo, como por lógica ya estaba previsto. Pero lo más trágico es que se me murieron todos en una misma semana, uno detrás del otro, sin que  dispusiera del debido tiempo de recuperación; quedándome terriblemente destrozado y solo.

Seguramente la muerte seguida de todos mis afectos me creó unas apneas tan intensas que ennegrecieron mi cuerpo hasta infectarlo. Y esa fue la causa de que me saliera aquel enorme grano en mi muslo derecho. Más que un grano parecía una ciruela oscura y purulenta, a punto de reventar. Me pareció algo tan insólito que lo fotografié con mi móvil. Su repugnante aspecto me impulsó a apretarlo de inmediato. Y salió tanta ira que me dejó un vacío intenso en el cerebro, sintiendo ahuecarse el alma. Acabé sumiéndome en una debilidad que me hizo dormir tres días seguidos.

Cuando desperté, la infección ya no estaba en mi muslo, ni una minúscula señal, y me alegré por ello. Pero ese júbilo duró bien poco al advertir que aquel grano se había vuelto a situar en mi cuerpo; aunque, esta vez, deformando mi brazo derecho. Como digo, no se trataba de uno nuevo, lo reconocí de inmediato, de eso estaba totalmente seguro: era el mismo que reventé y la comparación con la foto me lo confirmó.  Sólo que ahora estaba otra vez inflamado brutalmente por el pus. Me impresionó tanto que, asustado, decidí sanear cuando antes aquella fiera repleta de líquidos densos y amarillentos.

¿Por qué cada vez que lo limpiaba notaba un descanso interno, como si estuviese liberándome de un peso descomunal? Y encima, para hacerlo más enigmático, se repetía una jugada precisa que me perturbaba la razón: una vez descompuesto y saneado, desaparecía y volvía a reaparecer en otra parte de mi cuerpo que, curiosamente, era siempre más inaccesible para mis manos. Quizás aquel puñetero grano tenía capacidad para pensar y  pretendía a toda costa sentirse a salvo de mis manipulaciones. Tanto fue así que su siguiente ubicación tuvo lugar en el centro de mi espalda.  Allí se hizo fuerte y a pesar de que me frotaba contra cualquier mueble con la intención de reventarlo, no lo lograba.

Un día, mientras desesperado, intentaba a toda costa destrozarlo aprovechando la esquina picuda del televisor, haciendo casi contorsionismo, sonó el timbre de mi casa. Y asomándome por la mirilla vi a mi guapa y admirada vecina, una enfermera que se portó siempre bien conmigo y durante el tiempo que duró la dedicación a los míos siempre supo estar ahí dispuesta a echar una mano. Sin caer en la cuenta de mi situación, abrí la puerta invitándola a pasar. Al verme con el torso desnudo se excusó, pero se me ocurrió hacerle ver de inmediato cual era mi problema. No tardó ni un segundo en volcarse en mi ayuda. La verdad es que fue maravilloso. Como cuando te rascan la espalda después de estar toda la semana con picores. Un placer, el súmmum.

Después de aquella ocasión, ella se hizo cargo de las curas diarias del maléfico e inquieto grano que  estuvo cambiando de lugar según se le antojaba, por toda mi columna vertebral, hasta llegar al coxis. Y situado allí,  un domingo, al levantarme de la cama, quiso sorprenderme dando un paso más y por arte de magia se colocó en tierra de nadie: el periné, una zona muy comprometida. La localización me incomodó tanto que mientras miraba, apesadumbrado, a mi difunta esposa en su marco de caoba, éste se desplomó hacia atrás cayendo por la parte trasera del velador, haciéndose trizas. Entonces supe que lo que estaba sucediendo era un guiño de mi traviesa y agradecida mujer. A la siguiente cura sucedió lo que todos deseábamos: me quedé con la enfermera  el resto de mi vida.

El Xiquet de Columbretes [2011]. Todos los derechos reservados.

.

¿Cómo pudo entrar en mi?' [2008]. Interpretada por Las Pastillas del Abuelo [Argentina, 2002], de su álbum Crisis [2008]. ♪♪ ♫ fluuuux. Letra. En la imagen, el perineo o periné se encuentra en la zona señalada como 7.
.
 

NOTAS.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes son aportados por EQM.

servido por elquiciodelamancebia 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Rosa

Rosa dijo

Yo fui una mujer muy hermosa pero que padeció acné severo durante años. Los chisco me huían, pero se me acercó uno al que su abuela le había enseñaso que tomar el pus de una mujer virgen actuaba como autovacuna. Desde entonces no me he separado de él y de aquello ya va a hacer 50 años.

Ahora nos lamemos nuestras heridas. Esas llagas de nuestra vieja piel que se seca, dejando nuestras carnes al son de nuestras simbióticas bacrerias.

Dios mío, cuánto le amo!

Rosa

9 Octubre 2011 | 11:29 AM

Anselmo

Anselmo dijo

Y es que las relaciones deben de ser balanceadas. Es decir, hay que ser capaces de ser felices cuando no está el otro/a. Es díficil. A veces imposible. El amor es así de triste y cruel con uno mismo. Pero no hay nada como reventarse el grano.... Un precioso relato y con un final felliz.

9 Octubre 2011 | 02:26 PM

Kraff

Kraff dijo

Deduzco de la simpática historia que cuando el grano apareció en el temido periné, la enfermera sin querer le tocaría las pelotas y éstas le dirían al "pequeño" que se hiciera grande y la enfermera al verlo pensaría que ya estaba bien de curas exteriores, que tenía la ocasión de curar otras más lucrativas para el espíritu y cayó en el vicio del sexo. Y él, loco de gozo, decidió que aquella vecina era un verdadero chollo.

9 Octubre 2011 | 07:36 PM

Elena Golden

Elena Golden dijo

Lo curioso es la postura de la esposa. Parece que le gustó la enfermera para su viudo y desde el cielo de estrellas fugaces quiso facilitar el contacto sexual a través de un curioso grano. Señoras, ya saben: tocar el periné puede llevar a cosas mayores.

9 Octubre 2011 | 08:34 PM

Quique

Quique dijo

Hace más de veinte años me salió un grano igual que al del relato. Era bastante grande y me salió en la misma zona, entre las pelotas y el pene. La putada es que me lo tuvo que curar mi padre que es médico. Y es que hay gente gafe y yo soy de esos.

9 Octubre 2011 | 08:51 PM

marqués

marqués dijo

¿se imaginan a Alfonso X sorbiéndole la pus a la marquesa de jalba? no les quepa la menor duda de que sarna con gusto no pica.

9 Octubre 2011 | 08:55 PM

Miriam

Miriam dijo

oigan... pero ¿por qué tanta guarrerida alrededor de un relato? ¿no saben vds leer con la boquita cerrada?

9 Octubre 2011 | 08:58 PM

El Xiquet de Columbretes

El Xiquet de Columbretes dijo

Gracias por todos vuestros comentarios.

12 Octubre 2011 | 12:00 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de elquiciodelamancebia

El quicio de la mancebía (EQM)

ver perfil »
contacto »
Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

Algunas versiones de 'Ojos verdes'

['Apoyá en er quisio de la mansebía...']:

Aquí para escuchar a Dña. Concha Piquer. Vía Aiseilles.

Aquí para escuchar el collage digital [dueto] de Rocío Jurado & Pasión Vega.

Aquí para escuchar a Isabel Pantoja.

Aquí para escuchar a Carlos Cano.

Aquí para escuchar a Amália Rodrigues.

Aquí para escuchar a Concha Buika.

Aquí para escuchar a Martirio.

Aquí para escuchar a Rocío Jurado.

Aquí para escuchar a Plácido Domingo.


ADVERTENCIA SOBRE COPYRIGHT: Este es un blog no comercial. Las imágenes, música y documentos se editan citando la fuente gratuita [donde se encuentra, de forma libre y sin exigencia de abono de derecho alguno, exactamente lo mismo]. En caso de existir COPYRIGHT si, por error, se hubiera publicado algo inadecuadamente, comuníquenoslo y el documento, la imagen o la música serán eliminados de forma inmediata. Gracias.

No a la violación de las comunicaciones en internet. Sí a los derechos de autor ajustados a las nuevas tecnologías. No a la subsistencia de intermediarios videográficos sin futuro, encarecedores artificiosos del valor del producto. Sí al precio y comercio justo. No a la estafa.

Locations of visitors to this page




Fotos

elquiciodelamancebia todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera