Esto es lo que hay
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'Ya no sé ni dónde estoy' [2006]. Interpretada y compuesta por el grupo Volován [México, 1998-2011], de su álbum 'Monitor' [2006]. ♪♪ ♫ postalnavi1. Letra.
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"Ya no sé ni dónde estoy
No sé ni dónde volveré a caer
Todo el tiempo se llevó
todo al pasado
Y no puedo olvidar.[...]"
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Vergüenza programada
Este sà es un chapapote del ZP-Alicia, loco por pasar a la Historia como el que consiguió la paz, como sea, va creciendo de tamaño. Todo un proceso.
Y, lógicamente, en lÃnea con lo comentado en dÃas anteriores. Miren, pues, si estábamos, estamos, en guerra, que hasta Tony Blair y Jimmy Carter se acaban de adherir a la declaración de los ‘lÃderes' del ‘foro de San Sebastián': y nosotros -no todos- con estos pelos; de convencidos de que eran... ¡simples criminales!
Asà que no: geopolÃtica pura, conocimiento dominio público internacional que se trataba de... ¡la última confrontación armada de Europa!
Hoy le escribÃa yo a Arcadi Espada, a propósito del polémico canje de prisioneros en Israel:
En Israel asumen que están en guerra contra el terrorismo palestino, guerrean en consecuencia y, ahora, como otras veces, se ha producido un canje interesado de prisioneros. En España no se quiere asumir bélicamente la guerrilla de ETA como tal, se la ataca con papel de fumar civil, no de estraza militar, y, sin embargo, se negocia a escondidas y cuando de vencer se trata, el Estado español acaba recogiendo por los suelos el jabón del proceso de paz. Una suma de vergüenzas de la que se carcajea no sólo Francia, sino también Israel. Y tantos otros.
Habiendo asumido tales ‘lÃderes internacionales' que esto era una confrontación armada de aquà te espero, lo lógico es suponer que en España, no sólo ZP, Felipe González, Alfredo, Pérez y Rubalcaba, Patxi López, Iñigo Urkullu y el propio Mariano han estado en el fregado pacÃficador. Muchos más. La Iglesia, por ejemplo. Y mucha población silente, distraÃda, mirando de soslayo o que 'de polÃtica no entiende'.
También Francia -de ahà la presencia del ex-primer Ministro francés-, pero por una razón tan singular como importante. Aunque parezca que sÃ, porque lo dicen los textos, esto no va con ellos:
¡Los franceses no han tenido ningún tipo de acoso, guerra o guerrilla etarra!
De modo que los paganos de esta sublime hipocresÃa van a ser las vÃctimas y todos aquellos que nos sentimos vÃctimas. Y aquà paz y después gloria.
Otro gallo nos hubiera cantado si en España, desde el principio, hubiéramos tenido la determinación que están teniendo los israelitas o los yanquis con el terrorismo. O la que tuvo la Margaret Hilda Thatcher cuando los ‘achicharró' en Gibraltar, aplicando el derecho de guerra y dando la cara en nombre de su paÃs y de sus ciudadanos.
Es decir, nada de cataplasmas civiles aplicables a los mafiosos ni de inmoralidades a obscuras, tipo GAL. Estos asesinos etarras nada tienen que ver con Al Capone.
Por todo ello, Jaime Mayor Oreja siempre ha tenido más razón que un santo y Luis R. Aizpeolea, que está ‘al loro', lo explicaba muy bien ayer en El PaÃs. El guion del final está escrito y Chusito Eguiguren se lo resumió espléndidamente ayer a un Guardia Civil en el aeropuerto:
"Ya podéis estar tranquilos, que bastante habéis pasado".
Es decir, los muertos, las vÃctimas, al hoyo. Todas. Mezcladas. Inocentes y asesinos. Las de unos y otros, amontonadas en el mismo hoyo. Como consecuencia de una atrocidad cometida por pésimos polÃticos y pésimos ciudadanos. Convenientemente educados en la excelencia de lo que no puede ser peor.
Nosotros, los indignados, también pésimos, porque entre todos, por acción u omisión, hemos destrozado este paÃs. Por insolidaridad, desconocimiento, ingenuidad, imprevisión, egoÃsmo o vaya vd a saber...
Pero esto es lo que hay.
Cuando en un paÃs un patriota es un fascista es que el motor social se ha gripado.
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El guion del final está escrito
Luis R. Aizpeolea en El PaÃs, 191011.
Ayer, un agente de la Guardia Civil reconoció al presidente del PSE, Jesús Eguiguren, cuando se disponÃa a cruzar el arco de metales en el aeropuerto de Hondarribia (Gipuzkoa) y le preguntó por el foro sobre ETA celebrado la vÃspera en San Sebastián. Eguiguren, que representó al PSE en dicho encuentro, le contestó:
"Ya podéis estar tranquilos, que bastante habéis pasado".
La rotundidad con la que habló el presidente del PSE se fundamentaba en la información que disponÃa de los representantes de la izquierda abertzale con quienes conversó en el foro. "ETA no va a volver", fue la conclusión. Esto es, que ETA va a asumir el cese definitivo de la violencia que le han reclamado la conferencia y, ayer mismo y de forma oficial, la izquierda abertzale, y lo hará de modo unilateral e irreversible. No pondrá condiciones. Lo que hay son reivindicaciones de la izquierda abertzale, que el comunicado de la conferencia recoge como sugerencias, como una mesa de partidos, y que los Gobiernos y partidos no están obligados a ella.
El guion del fin de ETA ya está escrito. Tras la conferencia del lunes y el comunicado de la izquierda abertzale de ayer, solo queda pendiente el comunicado de ETA que cerrará el cÃrculo. Es un guión elaborado por la izquierda abertzale con el apoyo de los facilitadores internacionales y consentido por ETA.
Eguiguren y el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, asumen que la conferencia internacional y los sucesivos comunicados de la izquierda abertzale y ETA son el ropaje con que se ha cubierto la banda terrorista para escenificar su final.
Hay un precedente de final de ETA en España, el de la rama polÃtico-militar en septiembre de 1982, que tuvo su propio ropaje. Lo anunciaron sus principales dirigentes, a cara descubierta, en una rueda de prensa multitudinaria en Biarritz (Francia). ETA p-m declaró su fin a cambio de generosidad con sus presos.
Detrás hubo una larga negociación secreta, de casi dos años de recorrido, que protagonizaron dos polÃticos desgraciadamente fallecidos: el ministro del Interior con el Gobierno de UCD, Juan José Rosón, y el secretario general de Euskadiko Ezkerra, Mario Onaindia. La cerraron a un mes de las elecciones generales de octubre de 1982, cuando estaba cantado el cambio de Gobierno a favor del PSOE y la salida de la UCD.
La gran diferencia entre aquel final y el que se avecina es la distinta aceptación mediática. Aquel final, el de ETA polÃtico-militar, tuvo una aceptación generalizada, y este, el de la rama militar, se encuentra con una reacción virulenta de la derecha mediática y el sector más radical del PP.
Felipe González, que gestionó aquel proceso porque ganó las elecciones un mes después de que ETApm anunciara su cese definitivo, recordaba el lunes, en los Desayunos de TVE, cómo han cambiado las cosas de entonces a ahora. Lamentaba cómo ahora, cuando el final de ETA está cerca con un Gobierno socialista, la derecha mediática y el sector más radical del PP, con enorme eco en Madrid y mucho menos en el resto de España, ponen nuevas condiciones para no considerar el final de la banda terrorista por razones partidistas y sectarias.
González tenÃa razón. Siempre se exigió a ETA el cese definitivo e irreversible del terrorismo como fórmula para su final. Está en todos los acuerdos de los partidos democráticos. Y cuando ese logro histórico parece que va a llegar se dice, desde la derecha mediática y el sector más radical del PP, que eso no vale, que tiene que disolverse, lo que no ha hecho el IRA, o "arrastrarse por el fango", como dijo irónicamente el expresidente. Este comportamiento no lo encontró José MarÃa Aznar, cuando gobernaba, ni en la derecha mediática ni en su oposición polÃtica. Ni tampoco González con Manuel Fraga en la oposición.
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Entre el mal y la locura
Gabriel Albiac en ABC, 191011.
Disminuir tamaño del textoAumentar tamaño del textoA veces los malos ganan. Es un caritativo modo de decir la verdad cruda: que los malos ganan casi siempre. En polÃtica. Aunque sea sólo porque ningún remordimiento por lo hecho puede limitar su ferocidad. Me vino a la cabeza esa seca constancia del comportamiento humano al escuchar anteanoche las palabras, tan pastosas como siempre, de Felipe González después del documento de Kofi Annan y CompañÃa: hace falta un ánimo moral de corcho, siempre flotante, para que el hombre que presidió los gobiernos del mismo GAL sobre cuyos crÃmenes asentó ETA su legitimidad imaginaria durante un par de decenios se atreva a acusar al prójimo de alejar de la paz al paÃs vasco.
Pero para ganar, en polÃtica, no se requiere bondad moral alguna, ni siquiera una elemental decencia. La regla del juego del poder es otra. La que, entre lúcido e irónico, anota Maquiavelo en su correspondencia con Giovan Battista Soderini del año 1506: «Conocer los tiempos y ordenaciones de las cosas y ajustarse a ellos». Si el mayor mentiroso y el más perverso sujeto de su tiempo, Alejandro VI, triunfó en todo cuanto se propuso, fue porque engañó mejor, fue más cruel y calculó con mejor exactitud sus oportunidades que cualquiera de sus enemigos. La maldad no es en sà misma garantÃa de éxito, pero ayuda bastante. En polÃtica. Lo de verdad esencial es la adecuación de la fuerza propia al tempo impuesto por las determinaciones materiales.
ETA ha jugado magistralmente sus bazas, a lo largo de los siete años de descomposición de nación y Estado que definen, en rigor, el «ciclo Zapatero». Hasta llegar a ese momento óptimo que fuera abierto por la sentencia del Tribunal Constitucional favorable a Bildu. A partir de ese «punto de no retorno», las etapas a recorrer quedaban diagramadas con escaso margen de error.
1. Éxito electoral en las municipales vascas, que pondrÃa -que puso- bajo control independentista una cuota de poder institucional -polÃtico, sÃ, pero también administrativo, económico, cultural y simbólico- sin precedente.
2. Resonancia de ese éxito en unas elecciones generales, éstas del 20N, de las cuales espera la izquierda abertzale obtener una presencia en el Parlamento español sobre la cual asentar su solidez de fuerza polÃtica irreversible.
3. Un aumento exponencial de sus votantes en las próximas elecciones autonómicas, dentro de algo más de un año. Vuelco lo bastante inequÃvoco como para imponer al PNV el gobierno de unidad nacionalista cuya primera iniciativa fuera la apertura del proceso de independencia. A esas alturas, será ya muy difÃcil oponer resistencia a esa inercia, de la cual el PNV no podrÃa descolgarse, a no ser al precio de una fatal pérdida de clientela.
Sobre esas tres determinaciones de los maquiavelianos tempi polÃticos, han sabido los independentistas manejar con maestrÃa un factor muy volátil: los delirios mesiánicos de un gobernante fracasado. Paradójicamente, la certeza de desembocar en la mayor derrota electoral sufrida por su partido blinda, en Zapatero, una salida loca: sÃ, arruiné al paÃs, pero la historia me recordará como el hombre que firmó la paz vasca. «Paz»: lo que viene después de una guerra. La gane quien la gane. La pierda quien la pierda.
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La Dama negra dijo
Si una cosa han demostrado los etarras en los últimos años, es la excelencia en mover los hilos que le interesan. Han demostrado saber más que el propio estado español, estar más preparados que ellos en estas lides. Hemos hecho el ridÃculo. A no ser que esto haya sucedido por otro motivo digno de mencionar y de criticar a rabiar: la falta de unión entre los polÃticos. Y esa es la única y verdadera razón del éxito de los terroristas. Una vez más, España pierde puestos por culpa de la desunión ya tradicional. Una pena de verdad que acabemos siendo el ejemplo de lo que nunca se debe de hacer ante un enemigo común. ¿Pero realmente era y es común? me temo que no. Esa es harina de otro costado.
20 Octubre 2011 | 09:42 AM