Reset [reajustar]
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'Volver a empezar' [2009]. El Sueño de Morfeo [España, 2002], de su álbum 'Cosas que nos hacen sentir bien' [2009]. ♪♪ ♫ billth16raquel. Letra.
"[...] Y volver a empezar
Y aceptar la verdad
Y encontrarme en mi soledad [...]"
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Un descalabro
Félix de Azúa, en El País, 101211. Vía Reggio's.
Creo que la alarma debería haberse disparado hace ya bastantes años, pero en todo caso un partido socialista capaz de considerar como valor indudable para la sucesión de Zapatero a una profesional del humo como Carme Chacón, de la que nadie conoce una sola idea, es un partido que da señales de parálisis.
El abandono de los votantes puede tener muchos motivos. También deben de haber optado por varias alternativas, muchas de ellas respetables. En todo caso yo sé cuál ha sido la mía y la razón principal para abandonar el partido al que he dado mi voto desde la muerte de Franco. Ha de ser un caso frecuente, así que (excúseme la inmodestia) escribo en nombre de varios centenares de miles de ciudadanos que han rechazado la imposible candidatura del PSOE. Y la causa es fácil de resumir: creo que han caído en el más absoluto desconcierto.
Por ejemplo, es de todo punto incomprensible que el presidente de los socialistas vascos sea Eguiguren, un melifluo valedor de quienes han defendido el asesinato como arma política. Aún confunde más el que Montilla, promotor del hundimiento del socialismo catalán, siga en su sillón, mudo, como es lógico. Los socialistas periféricos descubrieron el nacionalismo y fueron aplaudidos por la ejecutiva, pero pasarán a ser irrelevantes porque esa opción, a mi entender inequívocamente derechista, está muy bien representada por los grupos oligárquicos urbanos y los ruralistas, una unidad que ha funcionado perfectamente desde el siglo XIX.
No es menos confuso el sur, en donde el nacionalismo aún no ha cuajado (todo llegará), pero cuyos dirigentes se dedican a la compra de voluntades de un modo tan evidente que algunos acabarán en el banquillo. Así que mientras los socialistas catalanes apoyan las muy reaccionarias tesis de que Andalucía les roba el dinero, los socialistas andaluces se dedican a repartir subvenciones para ganar votantes.
La contradicción parece que no preocupa a nadie en el partido, pero los votantes se preguntan qué están votando.
Descontadas las tres regiones hasta aquí mencionadas, el partido socialista simplemente ha desaparecido del restante mapa español. Algo se habrá hecho mal, deduce cualquier persona con un gramo de seso, pero luego observa las secuelas de la debacle y advierte que todo sigue igual, incluido el indescriptible presidente Zapatero y su corte de aduladores, o el curtido candidato que ha conseguido hundir las encuestas más pesimistas.
Con la mejor voluntad uno se dice que ese partido no sabe lo que quiere, excepto mantener el sueldo de sus jerarcas. Y con mala voluntad lo plantea al revés:siendo así que lo único que les importa a los jerarcas socialistas es mantener la nómina, no es raro que el caos se haya apoderado de unas siglas que habían suscitado la esperanza de millones de españoles hace décadas. ¿Cómo se ha producido un fenómeno tan extraordinario? ¿Cómo puede ser que le esté sucediendo al PSOE lo que ya le sucedió a la UCD?
Casi todos mis amigos y conocidos, o bien han ocupado cargos en el partido socialista o bien han sido votantes inquebrantables, exceptuada la última elección. Durante muchos años hemos hablado, discutido, nos hemos reído de las meteduras de pata y hemos celebrado los aciertos. Sin embargo, en los últimos años algo ha cambiado. Ya no era posible hablar libremente. Uno tenía que ir con cuidado porque los socialistas se ofendían fácilmente, signo inequívoco de inseguridad. Argumentar no estaba bien visto. En cuanto te apartabas un poco de la ortodoxia comenzabas a ser mirado de soslayo como un posible submarino del PP. Y si la diferencia era de gran tamaño, como era inevitable en Cataluña, no había conversación posible y uno era tachado de facha sin más transición. Y sin embargo, los disidentes sabíamos que los fachas eran ellos porque querían aplastar a la disidencia.
La confusión se adueñó de los socialistas a partir del Gobierno tripartito de Cataluña que significó un giro radical en el ideario histórico: del internacionalismo se pasó a un nacionalismo derechista. De rebote y por mantener una imposible coherencia, los socialistas vascos del ramo Eguiguren comenzaron a coquetear con los de Batasuna y los socialistas gallegos se compraron una gaita. Por milagro aún no han reivindicado los socialistas andaluces su, a todas luces, poderosa identidad nacional. A nadie del partido se le ocurrió que en Italia, país similar a España, pero con contrastes de identidad mucho mayores, solo la ultraderecha plantea diferencias "nacionales".
Si a la deriva derechista se añade la política de imagen (y solo de imagen) que consistió en montar una especie de ONG universal para sumarse a cualquier manifestación de agravio (o de agravia), en lugar de analizar con seriedad los problemas de las minorías (por ejemplo, los castellanohablantes de Cataluña) y considerar su componente de clase (baja) como elemento de conflicto, el resultado es la convicción de que ese partido derechizado tiene tan mala conciencia que solo es capaz de políticas pánfilas, pero hipócritas.
Salir de ese pantano no va a ser tarea sencilla, sobre todo cuando han propiciado el poder omnímodo de un PP que si ahora congela sus extremos eclesiásticos y se centra, bien puede durar tres legislaturas. La renovación del PSOE se va a realizar con un horizonte sin estímulos y una travesía tan larga y triste que difícilmente alguien con talento y voluntad se va a poner al frente de la empresa. Sucederá lo peor: se impondrá la pereza, la resignación, la parálisis de quienes controlan el poder burocrático, lo que dará una oposición gritona y sin convicción.
Medidas serias, como la de obligar a los socialistas catalanes a que aparten sus manos del pastel nacionalista, o bien, si no, que el PSOE se presente en Cataluña con sus propias siglas, me parecen imposibles de alcanzar. Dejar atrás la estúpida dialéctica de "el pueblo contra los banqueros", que es una aceptable caricatura para Izquierda Unida, pero no para un partido con ánimo de gobernar, tampoco parece fácil. Justamente una de las últimas decisiones del Gobierno socialista ha sido la de indultar a un banquero tramposo sin dar explicaciones. Y esa es otra causa de defección: exigir a los socialistas con tareas ejecutivas que justifiquen sus actos, que respondan de sus errores, chapuzas, fracasos y corrupciones, parece una petición de ingenuo idealismo.
Me parece a mí que estos dirigentes no entienden que las corruptelas y los desórdenes éticos se dan por descontados en la derecha y no afectan a su votación, como ha dejado bien claro el caso de Berlusconi, pero la izquierda debería tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educación y la justicia. Algo de eso van a tener que proponer en su refundación aunque tengan muy pocos candidatos ejemplares.
Pero no van a tener más remedio. Algo que parecen no tomar en consideración los actuales dirigentes del socialismo español es que los votantes han cambiado considerablemente desde la época de Felipe, cuya presencia en estas elecciones, por cierto, nos ha afligido a muchos de sus antiguos votantes. A los ciudadanos ya no se les puede llevar de la nariz con un periódico y dos cadenas de televisión. Hay ahora otros instrumentos para conocer con exactitud lo que están cocinando quienes se presentan como sacrificados amigos del pueblo.
En su inevitable refundación no estaría mal que los socialistas comenzaran, por ejemplo, diciendo la verdad sobre su confusa ideología y aceptando que la guerra fría ya ha terminado. La izquierda necesita otro lenguaje y nuevos conceptos. Si así lo hicieran, todos se lo agradeceríamos porque quizá sería posible volver a sentir simpatía por ellos e incluso a lo mejor recuperaban nuestro respeto, que es la condición imprescindible para volver a ganar unas elecciones.
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Félix de Azúa es escritor.
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El hundimiento (y 3)
Gregorio Morán en La Vanguardia, 101211. Vía Reggio's.
¡Qué silencio! ¿Hay alguien ahí? Están los talentos mediáticos tan ansiosos porque Rajoy diga algo, lo que sea, que nadie pregunta si se ha desalojado el edificio aquel que había en la calle Ferraz de Madrid. ¿Y el de Nicaragua? Hace un par de años usted pronunciaba en Barcelona la palabra Nicaragua y salían mesnadas de inteligentes veteranos de la catalanidad y el progreso, y le aseguraban que Nicaragua era una calle barcelonesa; lo de Nicaragua país se reducía a un espejismo. Lo mismo que ocurre con Polonia, que está la nuestra y luego un lugar donde aseguran que viven los polacos. ¿De verdad los socialistas catalanes van a celebrar un congreso? ¿En la clandestinidad? ¿O aprovechando un evento gastronómico?
Es jodido reconocerlo, porque sobre las espaldas de muchos construyeron una empresa, y es más jodido, repito, admitir la estafa que consiste en algo tan obvio como entregarles el capital de tu vida para que la dilapiden en chuches.
No lo digo por mí, que les voté una vez en mi vida y eran municipales y en Madrid; ni siquiera en aquel festival de la unanimidad y el cambio, en octubre de 1982, me convenció el surtido de promesas. Los trepas son un gozo en la literatura y en el cine -¡Stendhal y Visconti, qué historias!-, pero en la vida producen desazón.
Lo dijo Javier Pradera con aquel tono displicente que acompañaba las sobremesas:
"Querido, ya no me queda nada por sorprenderme después de ver a un cura homosexual de duque de Alba y a ´Solanita´ de secretario general de la OTAN". Resulta excesivo para la gente que necesita creer.
He leído a esos herederos de Von Clausevitz que explican en los diarios que el PP no ha ganado las elecciones, que es el PSOE quien las ha perdido. ¡Genial! La tradición escolástica forma parte de nuestras raíces. Todo menos admitir que el enemigo ha vencido y que lleva en su victoria las dosis de humillaciones que durante unos años ellos han cultivado concienzudamente. Hemos vivido una generación de tuertos del ojo izquierdo, y eso consiente una desfachatez visual inquebrantable. Ahora vendrán las compensaciones y empezará un período, me temo que muy largo, de tuertos del ojo derecho. Más de uno añorará los trajes de Camps como objeto de deseo. Llevan ustedes la mierda tan dentro que cuando se acostumbran parece que no huele. Ya me imagino leyendo relatos "profesionales", "objetivos" e "independientes" sobre los mismos que ayer ejercían de sepulcros blanqueados. Blanqueado viene de Blanco; una obviedad.
En un partido político, como en montones de oficios, se puede robar y sobrevivir. Incluso matar y llamarte a andanas. Puedes también perder, en la confianza de que mañana ganarás. Lo más difícil de recuperar es lo del ridículo, pero se supera; podría citarles un puñado de casos. El ciclo que se inauguró en octubre de 1982 está listo para la autopsia. Llegó en mal estado hasta el 20-N. Para los más optimistas entró en la UVI y aún podría recuperarse, pero eso lo aseguran quienes han vivido del muerto y no gozan de demasiada credibilidad. ¿Cómo se puede recuperar un partido en el que las discusiones están entre Pérez Rubalcaba o inventarse un candidato? Hay quien proponer parar los relojes y nombrar a Felipe González, una gestoría, hasta que surja el hongo de la victoria. Carme Chacón no deja de ser otra invención, en este caso, de su marido y los amigos, y me la bufa, sinceramente, que alguien interprete esta obviedad política como un rasgo machista.
¿Y podría ser secretaria general del PSOE? Por supuesto, que sí. Conviene recordar a los que se han olvidado o lo desconocen, que Zapatero llegó a secretario general por un conjunción astral entre un grupo de frívolos sin fronteras, entre los cuales la que ponía la casa era Trinidad Jiménez, y la participación del planeta Alfonso Guerra quien, con tal de que no saliera Bono, apostaba hasta por eso chico de León que era de Valladolid, y al que la mayoría de su federación leonesa detestaban, por trepa y "sobrao".
El tejido del PSOE es frágil y se sustenta en el Gobierno. ¿Acaso el del PP es diferente? Si no gobiernas, apenas si tienes partido. Es lo que llamamos "travesía del desierto", imagen que exigiría una explicación basada en la soledad del corredor de fondo (La seguridad que manifiesta Artur Mas, sobre la que habrá que volver, no le viene de la victoria electoral, que estaba cantada, sino de que casi nadie pensaba que sobreviviría a su "travesía del desierto"). Zapatero fue una invención, un apósito, un puente hacia una nueva generación. Mientras tuvo dinero lo dilapidó en estupideces muy aplaudidas por nuestra inteligencia. Quedará como el presidente que legalizó el matrimonio homosexual, lo cual me deja frío por falta de interés político. Todo lo demás se ha ido al carajo y lo arrastró con él. ¡Manda huevos que haya de ser la derecha, tan responsable de la crisis como los demás, la que explique que lo nuestro es nuestro, y que los muertos de nuestro armario los mataron aquí!
Que la izquierda real de este país se haya construido sobre la mentira, el engaño y la chapuza no es fácil de llevar. Me temo que el dilema al que se enfrenta el PSOE se reduce a una refundación con lavado general, o limitarse a conservar los últimos territorios. Lo que se traducirá en cómo garantizamos que los profesionales del ramo sigan ahí hasta su jubilación, o en algún caso hasta su fallecimiento. No quieren entender que no han perdido sólo, insisto en lo de "sólo", más de cuatro millones de votos, sino que ha dejado de confiar en ellos, por falaces y corruptos, varias generaciones. El gran Bono, ese magistral charlatán de feria, con su voz engolada de pregonero, ha propuesto al humilde Eduardo Madina. Cuando los viejos del colmillo retorcido se sacan un joven de la manga es porque ya están detrás, cerrándole el camino a otro. Aún tenemos siete millones de votos, aseguran los del vaso medio lleno, sin ser conscientes de que ese votante tiene más miedo a la derechona que confianza en los dirigentes flácidos. El voto que le queda al PSOE es un voto conservador, de refugiados ante la tormenta.
Lo que llama la atención no es el silencio de Rajoy sino la clandestinidad que ha sobrevenido al PSOE. Esperan con angustia que el enemigo diga algo para poder ellos responder. Han perdido el discurso, la voluntad y sobre todo el crédito. Las escasas reacciones de los dirigentes, recogidas con cuita y mimo por sus albaceas, revelan que han perdido hasta los papeles. Como todo dirigente arruinado, esperan en el búnker el arma letal que genere el milagro. ¡Un líder! ¡Mi reino por un líder! Y que sea joven pero menos, que hable inglés pero con acento, que sepa economía pero sin ser financiero, que sirva para unir pero no a todos. El hundimiento se magnifica cuando no hay nadie que asuma la derrota y cada responsable se escaquea y asegura que lo suyo, su quiebra, no fue tan grande como la del vecino. Así los catalanes se alivian con los andaluces, los asturianos con los santanderinos, los de Madrid con los de Barcelona.
¿Quién dijo hundimiento? Aún nos quedan muchas victorias, aunque sean a cien años, exclamó uno de esos tipos que entraron, para medrar, en las penúltimas elecciones. ¿Cuánto puede sobrevivir un partido que ya no cumple nada de lo que promete? Mucho, seguro que mucho. La mayor demolición de todas maneras les vendrá de los jueces. Agujero tras agujero, la vida del PSOE parecerá un campo de golf, con numerosos señoritos mirando el green; como en los clubs de postín.
El Roto, ese intelectual brillante, decía en una de sus viñetas: "Hay votaciones que parecen funerales". De ahí este tríptico. Primero Javier Pradera, una muerte que es al tiempo el símbolo de un fin de ciclo, casi de un mundo. Luego Asturias, la perenne cantera de la izquierda, convertida hoy en un parque natural del chanchullo. Y en fin, esta leve crónica del hundimiento. Ya nos han anunciado que nada será igual. Exageran, todo será más igual que nunca.
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Trébol rojo dijo
Este partido político ha dejado que un impresentable cambie totalmente los conceptos del socialismo español cambiando en primer lugar el internacionalismo tradicional por el nacionalismo periférico y el sentido de estado por la "merd" del enfrentamiento de las dos españas. Sólo eso, que ya es demasiado, dibujaba un PSOE fuera de órbita y a punto de darse la "ostia", que ya se ha dado, y quedarse en el cráter del impacto para muchos años si no encuentran a un hombre /mujer verdaderamente preparado para sacarlos de la mediocridad más enfermiza.
12 Diciembre 2011 | 09:54 AM