La Coctelera

El quicio de la mancebía (EQM)

Reflexiones en torno a las chirriantes bisagras que no nos dejan dormir. Al fondo, las bellas artes.

16 Enero 2012

Tomando en prenda

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  El juicio de los trajes de Francisco Camps será más largo que el de Miguel Carcaño, asesino de Marta del Castillo y ya ha supuesto a los españoles un coste superior a 66 millones de pts. [400.000  €]. Vía La Razón, 150112:

'A lo loco, a lo loco' [1954]. Baiao interpretado por Luisa Linares y Los Galindos [España, 1950'], en su disco Linares minero [1954]. Compuesto por José Maria Gil Serrano [España, ?-1994], Antonio Guijarro Campoy [España, 1928-1982], Josefina Sancha Santolaria [España, ?-1982] y otros. ♪♪ ♫ radiogram56. Letra.

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"[...] ¡Hala, hala!
¡A lo loco! ¡A lo loco!
Hay que ver cómo vive fulano
¡a lo loco, a lo loco!
cómo tira el dinero mengano
¡a lo loco, a lo loco!
hay que ver cómo baila el bayón
¡a lo loco, a lo loco, a lo loco!
a lo loco se vive mejor. [...]".

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Juicios tengas y los ganes

Mariano y Gallardón van a tener que meter mano rápido al actual desbarajuste de la Administración de Justicia. Una casa de locos en plena miseria de un país con 5 millones de parados.

Que si, otra vez, quieren enjuiciar  a Bush por Guantánamo. Que si le exigen a la Marina de Guerra que traiga volando a los piratas del Patiño. Como con el Alakrana. Que si nadie sabe dónde abandonaron el cuerpo de Marta del Castillo. Que si quién sabe dónde se encuentran los dos niños Ruth y José, desaparecidos en un parque cordobés.

O sea, inutilidad máxima en las pesquisas instructivas, unida al deseo de meter la nariz donde nadie nos ha llamado, junto con el derroche a espuertas del dinero público para procedimientos tan costosos como facilmente evitables.

El colmo es el caso Camps, con las miles de horas empleadas, los millones gastados, los profesionales dedicados, etc. Y, para despiporre, televisado en directo como si de la envenenadora de Valencia se tratara. Aberrante carnaval, con chivo expiatorio incluído.

Todo por un estúpido cohecho impropio a causa del presunto regalo de unas prendas que, de pasar a hecho probado -y parece va a ser que no- se resolvería con una multa de medio pelo.

Es urgente, pues, que a la profesionalización en la designación del Fiscal General del Estado, de lo cual me felicito, ha de seguir una urgente devolución del poder judicial a la representación acreditada de la magistratura, de manera que arrinconemos definitivamente su basculante politización.

Espero que la imagen de Garzón en el banquillo, imputado por una presunta intervención de conversaciones que los implicados en la trama "Gürtel" mantuvieron en prisión con sus letrados, sea un buen presagio al respecto. Y nada de juicios paralelos ni de sumarios secretos publicados por goteo.

Cárcel para el filtrador y prohibición absoluta de divulgar documentos sometidos al secreto sumarial. Ni mensajeros, ni gaitas. Las penas mediáticas, una muestra más de la ruina moral imperante.

Justicia, toda. Majaderías, las justas. Linchamientos, ninguno.

EQM.

 

Argumento y prueba

Arcadi Espada en El Mundo, 140112. Vía e-pesimo.

Querido J.:

Como los misterios de la biología se me quedan pequeños leo ensayos cosmológicos. Lo mejor de estos libros, de una fascinación tan elevada, se produce cuando logro poner un pie en el suelo. Por ejemplo, esta frase de Alex Vilenkin, el físico ruso, de su hipnótico Muchos mundos en uno: «Un argumento es lo que convence a un hombre razonable y una prueba lo que convence, incluso, al menos razonable de los hombres». Ya sospechas que voy a hablarte del caso Camps, que está a punto de sentencia.

Llevo mucho tiempo interesado. Al principio me pareció digno de análisis por la desproporción entre el peso de las acusaciones y el alud informativo que desencadenó la prensa socialdemócrata. Luego me interesó esa figura del cohecho pasivo: una muestra de la capacidad irracional que puede adquirir el Derecho. Por último, y ya inmerso en el frente acusatorio de los periódicos, me pareció que el ex presidente había sido sometido a un juicio paralelo, donde no se advertían ni argumentos ni pruebas. Nada de lo que ha sucedido en estas semanas de juicio me ha hecho pensar distinto.

El examen de las actividades conocidas de Álvaro Pérez en torno al presidente Camps muestra a un comercial interesado en tratar bien a sus clientes y ablandarlos. Pérez vivía en buena parte del Partido Popular y agasajaba a aquellas personas que juzgaba importantes para el buen fin de sus negocios, fueran Francisco Camps, Rita Barberá o Ricardo Costa. Algo perfectamente al alcance de un public relations convencional, aunque tal vez ignorante del alcance perverso del cohecho pasivo. Nada -sus melosidades- que no se haya producido millones de veces entre comerciales, políticos y... periodistas. Sin embargo, hay argumentos poderosos para convencer a un observador ecuánime de que las untuosidades de Pérez no llegaron muy lejos con Francisco Camps.

En primer lugar, está el patrimonio. Una noche en Valencia me contó el ex presidente lo que después repetiría su abogado en el juicio: parte de su perdición había venido porque le cuesta gastar dinero, y los trajes de Milano estaban muy bien de precio. A pesar de su viciosa virtud, lo cierto es que el ex presidente salió de la Generalitat con lo mismo que entró, incluido lo puesto. Ésta es la conclusión, algo desagradable, con que se encontraron los que le han investigado hasta por debajo de sus uñas. Como, a pesar de todo, la cadena «Camps corrupto» da 197.000 googles, estoy esperando que alguien se haga responsable de la innoble contradicción.

La honorabilidad del presidente respecto a las melosidades de Pérez y adheridos tiene, pues, este argumento genérico (inaplicable, y qué feo es comparar, al caso del ex ministro Blanco), pero también alguno concreto: las conversaciones telefónicas entre Pérez y la familia Camps que interceptó la Policía. Es meditable que de esas conversaciones el pueblo sólo repita amiguito del alma, que es, en efecto, como le llamaba Camps a Pérez, con léxico de teleñeco. Yo comprendo que nuestra prensa haya querido ver en esa expresión el beso de Andreotti a Totó, y sobre todo su mal aliento; pero lo cierto es que esa sentimentalidad de mazapán queda muy tocada cuando en la segunda conversación (y última: en muchos meses de pinchazos en hueso, la Policía sólo interceptó dos diálogos navideños entre Camps y Pérez), la esposa del ex presidente le dice a Pérez que se ha pasado «varios pueblos» con sus regalos de Reyes y que, en consecuencia, «no me los voy a quedar.» Comprendo también que amiguito del alma te quiero un huevo tenga sobre No me los voy a quedar una gran superioridad rítmica; pero sólo dando por entendida la amarga verdad: el que nuestra prensa ya no fabrique titulares, sino politonos.

La conversación telefónica de la esposa demuestra, por lo demás, algo sustancial: que la familia Camps conocía dónde estaba el límite entre la función social y la función corruptora del regalo. Y es sorprendente que el instructor Flors no lo recogiera así en unos autos, creativos y gramáticos, que no vacilaban en aplicarse a la ontología profunda del regalo, la dádiva o el cargo.

Hasta aquí los argumentos básicos que convencerían a un hombre razonable. En cuanto a las pruebas que convencerían al menos razonable, la conclusión es inequívoca: las acusaciones no han probado que Francisco Camps aceptara «dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función». Fueren trajes, zapatos, chalecos u otras fantasías. Cierto: hay un director de moda que, después de haber dicho otras veces lo contrario, declaró en el juicio que el ex presidente no pagaba y lo juró por Dios, creo que el mismo que el de Camps. Pero tu palabra contra la mía sólo se le admite a la violada y no parece el caso del buen mozo. Ni el suyo ni tampoco el de la cajera, que declaró algo cinematográficamente Y que cuando esperaba que Camps le diera el dinero sólo le dio la mano. Siempre les pierde el topos de novela: como cuando el sastre dijo que le dijo sácame de ésta y no te faltará de nada.

En cuanto a los documentos, sin duda prueban que entre las provincianas melosidades de Álvaro Pérez se encontraban las textiles. Pero en el juicio, y en relación al ex presidente, no se ha producido la exhibición que cualquier lego necesitaría. Esta sencilla secuencia ante un jurado ávido: aquí está este traje: aquí está su factura: aquí está el recibo del pago. Porque, arrancando de la premisa esencial, entre las evidencias más extraordinarias que este juicio grotesco y manqué procura, se halla la de que nadie ha dicho ni descrito ni mostrado de qué trajes concretos se está hablando. De la orgía conceptual destaca un solo hecho: Francisco Camps ya no es el presidente de la Generalitat valenciana.

Sin embargo, debo reconocer algo. Sí, debo echar de la boca el notición. El presidente Camps tampoco ha logrado demostrar su inocencia. Ya sabes que nunca leo un libro solo. Sobre todo si son de Alba. El de Vilenkin iba combinándolo con el de Thomas Levenson: Newton y el falsificador. La historia de cómo Isaac Newton, intendente de la Casa de la Moneda en los años que tocó tierra, llevó a la horca a William Chaloner, el más grande falsificador inglés. Chaloner era un canalla. Pero la implacable caza de Newton se va haciendo a cada página más odiosa. Uno espera que la descripción del juicio le libre, finalmente, de la aflicción. Pero el juicio sólo es otra instancia del crimen. Te bastarán estas líneas de Levenson. «A finales del siglo XVII, los procesos judiciales en Inglaterra eran brutalmente expeditivos. No había presunción de inocencia».

No. No la había. Pasa frecuentemente. Creemos que nuestras vértebras morales nos han sostenido siempre. Y no. Son recientes, frágiles, costaron mucho sufrimiento. Asombra nuestro frívolo derroche. Cierto, no hay que exagerar. Camps no irá a la horca. Ya ha ido.

Sigue con salud,

A.

Ilustración de Raúl Arias para el artículo de Arcadi Espada

 

¿El Titanic...? ¡Banyoles!

Arcadi Espada en El Mundo por dentro, 150112.

A mí me hace gracia, triste, el general desgarro de vestiduras con el barco italiano.

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Ayer fui a buscar un traje, precioso, que había dejado en arreglos porque para lo que yo soy tengo las piernas algo cortas. Al llegar a casa me lo probé. Imponente. Mientras me balanceaba ante el espejo metí las dos manos en el bolsillo, pose. Noté que había algo en el derecho. Papeluchos del trámite, pensé. Los saqué. Quiá! Eran setenta euros. Modesto y sobrio al fin, pocas cosas me hacen mayor ilusión en la vida que encontrarme dinerillo en los pantalones que voy dejando en el armario. Ahora: que un pantalón nuevo viniera con su dinerillo incorporado me pareció lo más. Si no es un trampa, claro."

Excesos de la Justicia

Iñaki Zaragüeta en La Razón, 150112.

Francisco Camps y Ricardo Costa deben tener prácticamente la absolución. Así lo explica mi amigo Rogelio, quien ve ese final feliz por el comportamiento en los últimos días del juez, Juan Climent, y de las fiscales. Sólo así se explica su empeño en prolongar las sesiones. Al no ver clara la culpabilidad, es como si quisieran aplicarles el único castigo a su alcance, permanecer innecesariamente angustiados. Si no ¿por qué la Fiscalía se ha empeñado en leer y oír documentos y cintas de sobra conocidos, en lugar de darse «por reproducidos» como suele suceder?. ¿Por qué el magistrado ha disminuido de forma drástica los horarios?

Tres fiscales. Parot, condenado a 100 años de prisión, tuvo uno. Casi 500.000 euros de gasto. Único juicio televisado en directo del primer al último minuto. Único juicio por cohecho impropio pasivo, como si fueran los únicos políticos con supuestos regalos. Cuatro inspectores de Hacienda. Un perito de la Intervención General del Estado. Comparecencia de 20 policías. 87 testigos. Y todo para una multa de tres a seis meses, en caso improbable de condena. Ni prisión, ni inhabilitación. Ya que estamos en Valencia, recuerdo a uno de sus ilustres, Juan Luis Vives, «tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas con exceso». Eso sí, de nada sirvió que Pablo Crespo dijera que había pagado los trajes. Ni que los inspectores de la Agencia Tributaria plasmaran en su informe, pedido por la Fiscalía, que no se podía demostrar el regalo de los trajes. En fin, habrán obtenido un buen botín, pero ha sido un destarifo. Lo afirmaba el marqués de Sade «todo es bueno cuando es excesivo». Así es la vida.

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Todas las facturas

Iñaki Ezkerra en La Razón, 150112.

Que el juicio a Camps ya vaya por las 22 sesiones y que amenace con convertirse en el más largo de la historia de la democracia es algo que sirve para recordarnos dos grandes asignaturas pendientes que tiene España. Una es la despolitización y el desatascamiento de una Justicia con la que Ruiz-Gallardón tendrá que hacer algo similar a lo que ha hecho con Madrid: ponerla patas arriba y coserla a túneles para que entre por ellos la velocidad y la luz del Estado de Derecho. La otra asignatura es el desmantelamiento de una corrupción orgánica de la sociedad española que merece un tratamiento de envergadura y bastante más serio, más profundo y menos ridículo que ese eterno juicio sumarísimo de Nuremberg al guardarropa del ex presidente de la Generalitat valenciana.

Una cosa es denunciar la corrupción y otra sumirnos en un culebrón hecho de salsa rosa. En un país en el que se estima que la economía sumergida representa el 25% de su PIB y que, gracias a ese fraude, el déficit recaudatorio de la Agencia Tributaria es de 80.000 millones, hay que hablar de corrupción estructural y no de un mal que sólo atañe a los políticos. Si los ciudadanos que mueven toda esa pasta gansa en la oscuridad mostraran sus verdaderas facturas de un solo año, se acabaría nuestro déficit aunque luego volvieran a seguir defraudando a Hacienda. En vez de perseguirse ese objetivo y acabar con esa insolidaridad, que es sangrante en tiempo de crisis, es ya un tópico del debate político afirmar que «la situación económica española aguanta gracias al dinero negro». Vale. Sigamos hablando de las facturas de los trajes de Camps.

NOTAS.-

Deuteronomio. Capítulo 24. 6.

"Nadie tomará en prenda un molino de mano y ni siquiera la piedra movible del molino, porque ello sería tomar en prenda la vida de una persona."

Vía Wikisource.

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Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

servido por elquiciodelamancebia 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

XXL

XXL dijo

Lo triste de esto no es que enjuicien a un político por una "tontería seria", sino que se gasten tanto como lo que costarían alimentar a cientos de parados.¿ Es que para estos casos de poca importancia económica y mucha política no podrían haber sistemas más rápidos y menos costosos? Si no los tienen que se los inventen, ¡coño! ya está bien de tirar el dinero.

16 Enero 2012 | 11:00 AM

Regaliz

Regaliz dijo

España se merece que no le presten un puto duro y nos vallamos todos a la puta mierda de una puta vez. Ya estoy hasta los cojones de este enredo llamado España. Cuna de espabilados y maleantes, y lo que es peor: de ineficaces y derrochadores. Vergüenza, vergüenza y vergüenza, es lo que me da esta algarabía de gastos mientras se nos quita la sanidad ejemplar que teníamos (quizás lo único por lo que mostrarnos orgullosos). Sólo veo una solución, recordando los títulos de dos grandes directores de cine españoles, deberíamos ir TODOS A LA ESCUELA, Y VOLVER A EMPEZAR. De cero, se entiende. Volver a los orígenes de la ética y la moral social y a la eficacia ejemplarizante de los que se han dedicado a alcanzar el conocimiento.

16 Enero 2012 | 11:44 AM

rev prensa

rev prensa dijo

La podredumbre

GABRIEL ALBIAC en ABC, 160112.

CIVILIZACIÓN es la insegura pugna por sobreponerse a un dato primordial de lo humano: el placer de aniquilar aquello —y, sobre todo, a aquel— que se opone a nuestro deseo. Y, frente al automatismo de dar muerte a cuanto pone obstáculo a mi placer, tan sólo la amenaza de un displacer más intenso tiene eficacia. El miedo y la esperanza son la doble armadura sin la cual ninguna sociedad evitará autodestruirse.

La esperanza define lo sagrado: aun en sus formas laicas. El miedo es privilegio —y, en el límite, monopolio— del Estado, esa máquina acumulativa de potencia, sobre la mitología de cuya eficacia se asienta la renuncia individual al homicidio. Quebrada tal mitología, desfallecida la potestaspública, el miedo se esfuma. Y matar vuelve a ser fácil. Y placentero. Y puede que hasta rentable.

Leer la sentencia 1/2012 de la Audiencia Provincial de Sevilla, acerca del asesinato de Marta del Castillo, es abrir los ojos al vértigo del abismo. Nada hay de sorprendente —por desgracia— en la crueldad metódica con la que actúa un joven predador humano.

Sabemos —desde Freud, al menos— que para esa crueldad no hay límites en la mente del mamífero hablante. Y que, incluso el énfasis con el cual todas las creencias vetan el asesinato, da síntoma de la universal tentación que exorcizan: «Lo que nadie desea, nadie lo prohíbe. Un prohibición universal expresa un universal deseo». La edad muy poca cosa modifica. Un predador no es menos cruel por ser más joven.

Lo excepcional de lo que ocurrió en Sevilla es que, al cabo de tres años, sigamos sin saber qué ocurrió. Sobrecoge pensar que un ínfimo marginal de 19 años, con el respaldo de una peña de amigos en la raya de la minoría de edad, haya impuesto con éxito su particular poder sobre la máquina completa de un Estado adulto. Y la sentencia es —para quien sepa leerla— un alegato contra aquellos funcionarios en cuya defección quedó hecho añicos el fundamento mismo de las instituciones.

Aquel que juzga no puede sino atenerse a la letra de lo instruido. «Lo que no está en el sumario no está en el mundo», se enseña a los alumnos de Derecho el primer día de clase. Y, esta vez, en el sumario no estaba nada. Nada. No hay tribunal que pueda suplir eso.

¿Cómo unos críos desalmados han podido jugar así, durante tres años, con una policía profesional, o simplemente adulta? Es la pregunta desoladora que atraviesa las 141 páginas de la sentencia 1/2012 de la Audiencia Provincial de Sevilla. La que interroga a una sociedad podrida: en lo moral y lo institucional tanto como en lo político y lo económico. Sociedad donde la corrupción suplió al Estado. También eso se juegan, en marzo, los votantes andaluces.

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http://www.abc.es/historico-opinion/index.asp?ff=20120116&idn=150...

16 Enero 2012 | 11:56 AM

Elena Golden

Elena Golden dijo

Hay tanto que trasformar en España y tanto cambio que hacer y costará tanto tiempo hacerlo, que la gente, ya muy cansada, se empieza a marchar. Medio millón de extranjeros y 62.611 españoles 'huyeron' de España en 2011. Es como cuando acaba una gran fiesta con orgía incluida y te quedas el último en tu casa viendo todo el estropicio y derroche. Te dan ganas de salir corriendo y eso es lo que está haciendo la gente. Sólo quedaremos los enfermos y los ancianos porque ya no tienen energías para como dice "Regaliz", volver a empezar.

16 Enero 2012 | 11:58 AM

rev prensa

rev prensa dijo

Tribunales populares

IGNACIO CAMACHO en ABC, 160112.

UN solo tribunal hay en España que funcione con rapidez, diligencia y eficacia. Sólo que no está compuesto por magistrados de carrera ni siquiera por jurados populares, sino por una masa justiciera que emite veredictos prejuiciosos e impone penas de linchamiento mediático. Lo vemos a diario alrededor de las audiencias y sedes judiciales: grupos de exaltados mal contenidos por unas vallas o un cordoncillo de guardias en medio de un griterío propio de las costureras que jaleaban las ejecuciones jacobinas.

El desfile de los imputados se ha convertido en un barato espectáculo que surte de carnaza las sobremesas de la tele, donde se retransmite a diario un ajusticiamiento sumarísimo del principio de presunción de inocencia. Políticos bajo sospecha, famosuelos en aprietos y delincuentes habituales se mezclan a la puerta de los juzgados delante de una chusma vociferante y ociosa que dicta sentencias expeditivas en forma de insultos y ultrajes.

La llamada pena de telediario constituye una condena por anticipado que se retroalimenta en las redes sociales, donde en 140 caracteres se puede ventilar por adelantado un sumario de miles de folios y guillotinar sin formulismos mayores la fama de cualquier ciudadano.

Algo hemos hecho mal entre todos cuando el sistema de justicia, tardío y perezoso, pierde terreno a favor de este drástico tribunal de opinión pública alborotada. La transparencia sumarial ha desembocado en una cascada de filtraciones que perturban las garantías de un juicio justo y prefabrican imputaciones a la medida de fiscales o jueces ventajistas y abogados poco escrupulosos.

La atmósfera de prejuicios artificiales nubla cualquier veredicto razonable de un tribunal y tritura la aplicación ponderada del derecho. Acostumbrada a decidir culpabilidades por adelantado, la gente no entiende la complicada casuística de las leyes y exige castigos fulminantes sin atender la lógica de los hechos probados.

El incremento de la corrupción política contribuye sobremanera a este clima de crispación que enturbia el Estado de Derecho. La quiebra social ha dejado una sensación de impunidad entre las víctimas de la crisis, sacudidas por un comprensible anhelo de revancha cuando ven en una cuerda de presos a quienes probablemente han robado los recursos que a ellas les faltan. Pero aunque en democracia es imprescindible demostrar la culpabilidad de un sujeto antes de sancionarla, las garantías de las leyes se vuelven papel mojado ante la pujanza del clamor populista.

El secreto de los sumarios es una filfa, la imputación equivale a una condena y la absolución parece siempre un fracaso o un enjuague de los poderosos aliados con los del ropón y las puñetas. Hemos construido una especie de justicia callejera, emotiva y visceral, simplista y maniquea, que despacha los casos más tortuosos y complejos según la elemental jurisprudencia de los sentimientos.

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http://www.abc.es/historico-opinion/index.asp?ff=20120115&idn=150...

16 Enero 2012 | 12:05 PM

W.Tutú

W.Tutú dijo

A la pregunta que se formula Grabiel Albiac en ABC: ¿Cómo unos críos desalmados han podido jugar así, durante tres años, con una policía profesional, o simplemente adulta? La respuesta es tremendamente sencilla: porque la policia ya no es profesional si nos atenemos al diccionario español: Profesionalidad.- Ejercicio de la profesión con capacidad y eficacia. Está claro que la profesionalidad en este caso es pura imaginación y por desgracia, cada vez más, en los diferentes asesinatos y crímenes que se producen día a día. Hoy en día falta profesionalidad en la policía, un cuerpo que fue orgullo ahora pierde la partida jugando contra unos desgraciados adolescentes.

16 Enero 2012 | 12:10 PM

Rosa

Rosa dijo

No se sorprendan:

"La trama Gürtel sienta a Garzón en el banquillo del Supremo."
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http://politica.elpais.com/politica/2012/01/15/actualidad/1326652...

No es el Supremo quien le sienta, no: según El País, es la trama Gürtel.

Mientras el poder judicial no le pare los pies al mediático este país seguirá hundiéndose en la miseria moral, para regocijo de las agencias que asesoran a quienes buscan dónde invertir.

Rosa.

16 Enero 2012 | 01:34 PM

FANGOWIA

FANGOWIA dijo

El cohecho pasivo no se ha tomado en serio nunca en este país. Ahora parece que quieren cambiar y claro nadie le da la importancia que tiene. Es lo que pasa por dejar a un lado las obligaciones demasiado tiempo.

16 Enero 2012 | 05:07 PM

FANGOWIA

FANGOWIA dijo

Lo dicho, cuando se pasa un tiempo sin hacer nada, hasta la prensa más "independiente" enloquece.

16 Enero 2012 | 05:10 PM

Torquemada

Torquemada dijo

La filósofa y escritora estadounidense (de origen ruso) Alissa Zinovievna Rosenbaum, más conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo de Ayn Rand, dijo lo siguiente: "Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada."

16 Enero 2012 | 08:48 PM

Sol

Sol dijo

Sacado de Facebook:
¿Recuerdas en qué momento los maestros, profesores, los policías, los conductores de ambulancia, las enfermeras y enfermeros, comadronas y auxiliares, los médicos, los trabajadores sociales, los educadores sociales, los bomberos, los investigadores, los carteros, los bibliotecarios y los funcionarios en general hundieron el mercado de valores, expoliaron los bancos, se endosaron miles de millones en primas y no pagaron impuesto alguno?
¿No lo recuerdas?
Yo tampoco. Porque no ha pasado nunca. Pero ellos, los funcionarios, ahora, son los que pagan las consecuencias de todo eso. Y los ciudadanos tan contentos, como ganado, aplaudiendo a los causantes del desastre.

16 Enero 2012 | 11:38 PM

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Apoyado en el quicio, perplejo y preocupado ante una sociedad blanda que pasa de historias, tratando de averiguar por qué chirría con su amado óxido. Para mis adentros. Será la edad (España).



La partida continúa hasta la derrota del terrorismo. Fot. Mitxi.

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