Tomando en prenda
.
El juicio de los trajes de Francisco Camps será más largo que el de Miguel Carcaño, asesino de Marta del Castillo y ya ha supuesto a los españoles un coste superior a 66 millones de pts. [400.000 €]. Vía La Razón, 150112:

'A lo loco, a lo loco' [1954]. Baiao interpretado por Luisa Linares y Los Galindos [España, 1950'], en su disco Linares minero [1954]. Compuesto por José Maria Gil Serrano [España, ?-1994], Antonio Guijarro Campoy [España, 1928-1982], Josefina Sancha Santolaria [España, ?-1982] y otros. ♪♪ ♫ radiogram56. Letra.
.
"[...] ¡Hala, hala!
¡A lo loco! ¡A lo loco!
Hay que ver cómo vive fulano
¡a lo loco, a lo loco!
cómo tira el dinero mengano
¡a lo loco, a lo loco!
hay que ver cómo baila el bayón
¡a lo loco, a lo loco, a lo loco!
a lo loco se vive mejor. [...]".
.
Juicios tengas y los ganes
Mariano y Gallardón van a tener que meter mano rápido al actual desbarajuste de la Administración de Justicia. Una casa de locos en plena miseria de un país con 5 millones de parados.
Que si, otra vez, quieren enjuiciar a Bush por Guantánamo. Que si le exigen a la Marina de Guerra que traiga volando a los piratas del Patiño. Como con el Alakrana. Que si nadie sabe dónde abandonaron el cuerpo de Marta del Castillo. Que si quién sabe dónde se encuentran los dos niños Ruth y José, desaparecidos en un parque cordobés.
O sea, inutilidad máxima en las pesquisas instructivas, unida al deseo de meter la nariz donde nadie nos ha llamado, junto con el derroche a espuertas del dinero público para procedimientos tan costosos como facilmente evitables.
El colmo es el caso Camps, con las miles de horas empleadas, los millones gastados, los profesionales dedicados, etc. Y, para despiporre, televisado en directo como si de la envenenadora de Valencia se tratara. Aberrante carnaval, con chivo expiatorio incluído.
Todo por un estúpido cohecho impropio a causa del presunto regalo de unas prendas que, de pasar a hecho probado -y parece va a ser que no- se resolvería con una multa de medio pelo.
Es urgente, pues, que a la profesionalización en la designación del Fiscal General del Estado, de lo cual me felicito, ha de seguir una urgente devolución del poder judicial a la representación acreditada de la magistratura, de manera que arrinconemos definitivamente su basculante politización.
Espero que la imagen de Garzón en el banquillo, imputado por una presunta intervención de conversaciones que los implicados en la trama "Gürtel" mantuvieron en prisión con sus letrados, sea un buen presagio al respecto. Y nada de juicios paralelos ni de sumarios secretos publicados por goteo.
Cárcel para el filtrador y prohibición absoluta de divulgar documentos sometidos al secreto sumarial. Ni mensajeros, ni gaitas. Las penas mediáticas, una muestra más de la ruina moral imperante.
Justicia, toda. Majaderías, las justas. Linchamientos, ninguno.
EQM.
•

Argumento y prueba
Arcadi Espada en El Mundo, 140112. Vía e-pesimo.
Querido J.:
Como los misterios de la biología se me quedan pequeños leo ensayos cosmológicos. Lo mejor de estos libros, de una fascinación tan elevada, se produce cuando logro poner un pie en el suelo. Por ejemplo, esta frase de Alex Vilenkin, el físico ruso, de su hipnótico Muchos mundos en uno: «Un argumento es lo que convence a un hombre razonable y una prueba lo que convence, incluso, al menos razonable de los hombres». Ya sospechas que voy a hablarte del caso Camps, que está a punto de sentencia.
Llevo mucho tiempo interesado. Al principio me pareció digno de análisis por la desproporción entre el peso de las acusaciones y el alud informativo que desencadenó la prensa socialdemócrata. Luego me interesó esa figura del cohecho pasivo: una muestra de la capacidad irracional que puede adquirir el Derecho. Por último, y ya inmerso en el frente acusatorio de los periódicos, me pareció que el ex presidente había sido sometido a un juicio paralelo, donde no se advertían ni argumentos ni pruebas. Nada de lo que ha sucedido en estas semanas de juicio me ha hecho pensar distinto.
El examen de las actividades conocidas de Álvaro Pérez en torno al presidente Camps muestra a un comercial interesado en tratar bien a sus clientes y ablandarlos. Pérez vivía en buena parte del Partido Popular y agasajaba a aquellas personas que juzgaba importantes para el buen fin de sus negocios, fueran Francisco Camps, Rita Barberá o Ricardo Costa. Algo perfectamente al alcance de un public relations convencional, aunque tal vez ignorante del alcance perverso del cohecho pasivo. Nada -sus melosidades- que no se haya producido millones de veces entre comerciales, políticos y... periodistas. Sin embargo, hay argumentos poderosos para convencer a un observador ecuánime de que las untuosidades de Pérez no llegaron muy lejos con Francisco Camps.
En primer lugar, está el patrimonio. Una noche en Valencia me contó el ex presidente lo que después repetiría su abogado en el juicio: parte de su perdición había venido porque le cuesta gastar dinero, y los trajes de Milano estaban muy bien de precio. A pesar de su viciosa virtud, lo cierto es que el ex presidente salió de la Generalitat con lo mismo que entró, incluido lo puesto. Ésta es la conclusión, algo desagradable, con que se encontraron los que le han investigado hasta por debajo de sus uñas. Como, a pesar de todo, la cadena «Camps corrupto» da 197.000 googles, estoy esperando que alguien se haga responsable de la innoble contradicción.
La honorabilidad del presidente respecto a las melosidades de Pérez y adheridos tiene, pues, este argumento genérico (inaplicable, y qué feo es comparar, al caso del ex ministro Blanco), pero también alguno concreto: las conversaciones telefónicas entre Pérez y la familia Camps que interceptó la Policía. Es meditable que de esas conversaciones el pueblo sólo repita amiguito del alma, que es, en efecto, como le llamaba Camps a Pérez, con léxico de teleñeco. Yo comprendo que nuestra prensa haya querido ver en esa expresión el beso de Andreotti a Totó, y sobre todo su mal aliento; pero lo cierto es que esa sentimentalidad de mazapán queda muy tocada cuando en la segunda conversación (y última: en muchos meses de pinchazos en hueso, la Policía sólo interceptó dos diálogos navideños entre Camps y Pérez), la esposa del ex presidente le dice a Pérez que se ha pasado «varios pueblos» con sus regalos de Reyes y que, en consecuencia, «no me los voy a quedar.» Comprendo también que amiguito del alma te quiero un huevo tenga sobre No me los voy a quedar una gran superioridad rítmica; pero sólo dando por entendida la amarga verdad: el que nuestra prensa ya no fabrique titulares, sino politonos.
La conversación telefónica de la esposa demuestra, por lo demás, algo sustancial: que la familia Camps conocía dónde estaba el límite entre la función social y la función corruptora del regalo. Y es sorprendente que el instructor Flors no lo recogiera así en unos autos, creativos y gramáticos, que no vacilaban en aplicarse a la ontología profunda del regalo, la dádiva o el cargo.
Hasta aquí los argumentos básicos que convencerían a un hombre razonable. En cuanto a las pruebas que convencerían al menos razonable, la conclusión es inequívoca: las acusaciones no han probado que Francisco Camps aceptara «dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función». Fueren trajes, zapatos, chalecos u otras fantasías. Cierto: hay un director de moda que, después de haber dicho otras veces lo contrario, declaró en el juicio que el ex presidente no pagaba y lo juró por Dios, creo que el mismo que el de Camps. Pero tu palabra contra la mía sólo se le admite a la violada y no parece el caso del buen mozo. Ni el suyo ni tampoco el de la cajera, que declaró algo cinematográficamente Y que cuando esperaba que Camps le diera el dinero sólo le dio la mano. Siempre les pierde el topos de novela: como cuando el sastre dijo que le dijo sácame de ésta y no te faltará de nada.
En cuanto a los documentos, sin duda prueban que entre las provincianas melosidades de Álvaro Pérez se encontraban las textiles. Pero en el juicio, y en relación al ex presidente, no se ha producido la exhibición que cualquier lego necesitaría. Esta sencilla secuencia ante un jurado ávido: aquí está este traje: aquí está su factura: aquí está el recibo del pago. Porque, arrancando de la premisa esencial, entre las evidencias más extraordinarias que este juicio grotesco y manqué procura, se halla la de que nadie ha dicho ni descrito ni mostrado de qué trajes concretos se está hablando. De la orgía conceptual destaca un solo hecho: Francisco Camps ya no es el presidente de la Generalitat valenciana.
Sin embargo, debo reconocer algo. Sí, debo echar de la boca el notición. El presidente Camps tampoco ha logrado demostrar su inocencia. Ya sabes que nunca leo un libro solo. Sobre todo si son de Alba. El de Vilenkin iba combinándolo con el de Thomas Levenson: Newton y el falsificador. La historia de cómo Isaac Newton, intendente de la Casa de la Moneda en los años que tocó tierra, llevó a la horca a William Chaloner, el más grande falsificador inglés. Chaloner era un canalla. Pero la implacable caza de Newton se va haciendo a cada página más odiosa. Uno espera que la descripción del juicio le libre, finalmente, de la aflicción. Pero el juicio sólo es otra instancia del crimen. Te bastarán estas líneas de Levenson. «A finales del siglo XVII, los procesos judiciales en Inglaterra eran brutalmente expeditivos. No había presunción de inocencia».
No. No la había. Pasa frecuentemente. Creemos que nuestras vértebras morales nos han sostenido siempre. Y no. Son recientes, frágiles, costaron mucho sufrimiento. Asombra nuestro frívolo derroche. Cierto, no hay que exagerar. Camps no irá a la horca. Ya ha ido.
Sigue con salud,
A.

Ilustración de Raúl Arias para el artículo de Arcadi Espada.
¿El Titanic...? ¡Banyoles!
Arcadi Espada en El Mundo por dentro, 150112.
A mí me hace gracia, triste, el general desgarro de vestiduras con el barco italiano.
------------
Ayer fui a buscar un traje, precioso, que había dejado en arreglos porque para lo que yo soy tengo las piernas algo cortas. Al llegar a casa me lo probé. Imponente. Mientras me balanceaba ante el espejo metí las dos manos en el bolsillo, pose. Noté que había algo en el derecho. Papeluchos del trámite, pensé. Los saqué. Quiá! Eran setenta euros. Modesto y sobrio al fin, pocas cosas me hacen mayor ilusión en la vida que encontrarme dinerillo en los pantalones que voy dejando en el armario. Ahora: que un pantalón nuevo viniera con su dinerillo incorporado me pareció lo más. Si no es un trampa, claro."
•
Excesos de la Justicia
Iñaki Zaragüeta en La Razón, 150112.
Francisco Camps y Ricardo Costa deben tener prácticamente la absolución. Así lo explica mi amigo Rogelio, quien ve ese final feliz por el comportamiento en los últimos días del juez, Juan Climent, y de las fiscales. Sólo así se explica su empeño en prolongar las sesiones. Al no ver clara la culpabilidad, es como si quisieran aplicarles el único castigo a su alcance, permanecer innecesariamente angustiados. Si no ¿por qué la Fiscalía se ha empeñado en leer y oír documentos y cintas de sobra conocidos, en lugar de darse «por reproducidos» como suele suceder?. ¿Por qué el magistrado ha disminuido de forma drástica los horarios?
Tres fiscales. Parot, condenado a 100 años de prisión, tuvo uno. Casi 500.000 euros de gasto. Único juicio televisado en directo del primer al último minuto. Único juicio por cohecho impropio pasivo, como si fueran los únicos políticos con supuestos regalos. Cuatro inspectores de Hacienda. Un perito de la Intervención General del Estado. Comparecencia de 20 policías. 87 testigos. Y todo para una multa de tres a seis meses, en caso improbable de condena. Ni prisión, ni inhabilitación. Ya que estamos en Valencia, recuerdo a uno de sus ilustres, Juan Luis Vives, «tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas con exceso». Eso sí, de nada sirvió que Pablo Crespo dijera que había pagado los trajes. Ni que los inspectores de la Agencia Tributaria plasmaran en su informe, pedido por la Fiscalía, que no se podía demostrar el regalo de los trajes. En fin, habrán obtenido un buen botín, pero ha sido un destarifo. Lo afirmaba el marqués de Sade «todo es bueno cuando es excesivo». Así es la vida.
.
Todas las facturas
Iñaki Ezkerra en La Razón, 150112.
Que el juicio a Camps ya vaya por las 22 sesiones y que amenace con convertirse en el más largo de la historia de la democracia es algo que sirve para recordarnos dos grandes asignaturas pendientes que tiene España. Una es la despolitización y el desatascamiento de una Justicia con la que Ruiz-Gallardón tendrá que hacer algo similar a lo que ha hecho con Madrid: ponerla patas arriba y coserla a túneles para que entre por ellos la velocidad y la luz del Estado de Derecho. La otra asignatura es el desmantelamiento de una corrupción orgánica de la sociedad española que merece un tratamiento de envergadura y bastante más serio, más profundo y menos ridículo que ese eterno juicio sumarísimo de Nuremberg al guardarropa del ex presidente de la Generalitat valenciana.
Una cosa es denunciar la corrupción y otra sumirnos en un culebrón hecho de salsa rosa. En un país en el que se estima que la economía sumergida representa el 25% de su PIB y que, gracias a ese fraude, el déficit recaudatorio de la Agencia Tributaria es de 80.000 millones, hay que hablar de corrupción estructural y no de un mal que sólo atañe a los políticos. Si los ciudadanos que mueven toda esa pasta gansa en la oscuridad mostraran sus verdaderas facturas de un solo año, se acabaría nuestro déficit aunque luego volvieran a seguir defraudando a Hacienda. En vez de perseguirse ese objetivo y acabar con esa insolidaridad, que es sangrante en tiempo de crisis, es ya un tópico del debate político afirmar que «la situación económica española aguanta gracias al dinero negro». Vale. Sigamos hablando de las facturas de los trajes de Camps.
•
NOTAS.-
Deuteronomio. Capítulo 24. 6.
"Nadie tomará en prenda un molino de mano y ni siquiera la piedra movible del molino, porque ello sería tomar en prenda la vida de una persona."
Vía Wikisource.
-
Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.



ADVERTENCIA SOBRE COPYRIGHT: Este es un blog no comercial. Las imágenes, música y documentos se editan citando la fuente gratuita [donde se encuentra, de forma libre y sin exigencia de abono de derecho alguno, exactamente lo mismo]. En caso de existir COPYRIGHT si, por error, se hubiera publicado algo inadecuadamente, comuníquenoslo y el documento, la imagen o la música serán eliminados de forma inmediata. Gracias.
XXL dijo
Lo triste de esto no es que enjuicien a un político por una "tontería seria", sino que se gasten tanto como lo que costarían alimentar a cientos de parados.¿ Es que para estos casos de poca importancia económica y mucha política no podrían haber sistemas más rápidos y menos costosos? Si no los tienen que se los inventen, ¡coño! ya está bien de tirar el dinero.
16 Enero 2012 | 11:00 AM