Alfredo y el Olula-hoop
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'Baila con el Hula-hoop' [1977]. Interpretada por Enrique y Ana [España, 1977-1983], del disco homónimo [1977], compuesta por el primero. Dúo formado por Enrique del Pozo [España, 1957] y Ana Anguita [España, 1969]. ♪♪ ♫ javito1974. Letra
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"[...] Pronto tu lo aprenderás
si te mueves como yo
dando vueltas sin parar
bailarás el hula-hoop. [...]."
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La derrota
Ella, la Olula-hoop, sube a la tribuna con la ventaja, que el sorteo le ha deparado, de ser la última en exponer. Maquillada hasta las cejas de su patrocinador en la sombra, ZP. Vestida de rojo obrero sin serlo, como casi todos los delegados allí presentes, lee su definitivo discurso congresual. Escrito por un tercero, próximo, y repasado una y otra vez, en voz alta, en la intimidad de los ensayos. Pero yerra. No siente la acogida, el calor, esperados. Se trata de un texto equivocado, por cuanto está pensado para enardecer y no para convencer. Casi un videoclip.
Intuitiva, inmediatamente se da cuenta y opta por sobreactuar. Huyendo hacia adelante. A ser como es, con sus conocidas limitaciones pero dispuesta a todo. No tiene más. Grita, gallea tipo Claudio, nerviosa, subiendo y bajando el tono, forzando el timbre y sus formas, contorsionando los brazos como una marioneta. No está preparada para entrenar a ese equipo y lo sabe. Al igual que no se siente andaluza. Y tantas otras panderetas. Mercadotecnia hasta el fin.
Antes, entre pasillos, las cuchilladas: de unos y otros: que si te juegas el pan de tus hijos como no me votes. Primarios en las Primarias. Dicen que ejemplares. Sacando cada cual lo peor de lo que lleva dentro: la lucha por el poder cuando la hambruna y el frío políticos asoma a las puertas del Congreso.
Aplausos del zapaterismo, las chicas de género, los nacionalistas catalanes y valencianos, los griñanistas andaluces, los tomasitos madrileños. Es ZP con faldas pero lleva pantalones y quiere una España laica. Porque... ¡ya está bien!
Alfredo, el cansino histórico, senador entre senadores, sabedor de la ignorancia supina de este producto prefabricado, no deja que prosigan los aplausos a la niña. Velocista nostálgico, se abalanza sobre el estrado y, dejando helada a la Carmen, se apropia de sus vivas compartiéndolos, es decir, aniquilando la posibilidad de que los delegados empaticen con la candidata gracias a la prolongación del palmerismo.
Nunca sabremos qué influyó más y qué menos. Pero sí que ella tocaba el triunfo con la punta de los dedos mediáticos y se le escapó por los pelos de última hora.
Lo terrible es que 465 delegados estuvieron dispuestos a que un nuevo zapatero, esta vez de género, género, liderara sin el nivel requerido un partido clave para el futuro de España. Y algún día alcanzara, quién sabe, la Presidencia del Gobierno.
Como su mentor.
EQM
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PSOE, 1936
Salvador Sostres en El Mundo, 050212. Vía e-pesimo.
En clave interna, la tiniebla se impuso a la ignorancia y la truculencia a la frivolidad. Lo sombrío ganó a lo chabacano, Prisa a Mediapro, el felipismo al zapaterismo. Los viejos carcamales derrotaron a los jóvenes indocumentados, la artillería pesada al confeti y a lo edulcorado. Joaquín Estefanía a Ignacio Escolar. El juego sucio liquidó a la tontería y la checa barrió a la ceja. En clave interna, el socialismo español regresó ayer a sus cuarteles de invierno, con Rubalcaba como guardián del museo de lo turbio, la intriga y la calamidad.
Ahí estaba, rodeado de otros espectros como él. Txiki Benegas, uno de ellos. Cuando todavía estaba en La Moncloa, alguien le preguntó a Felipe: «Presidente, ¿no te sorprende lo que bebe Txiqui Benegas?», y González respondió: «No, me sorprende lo que aguanta». Lo que ayer sucedió en el PSOE fue exactamente esto.
Pero de cara al conjunto de los españoles, lo que tanto Rubalcaba como Chacón evidenciaron con sus discursos es que el socialismo se ha quedado sin ideas, sin proyecto. Ya no tienen nada que ofrecernos. No tienen ninguna solución porque ellos son el problema, porque el socialismo es el problema, porque la socialdemocracia es el problema, y la desesperanza, y la bancarrota, y la tragedia. Que todavía haya socialistas en España es un atraso.
Los dos candidatos, acorralados por el naufragio de su ideología y de sus políticas, recurrieron del modo más zafio y lamentable a las trincheras de 1936. Al resentimiento social sin ninguna clase de escrúpulo, a la más vergonzosa -por barata- demagogia anticlerical, a la demonización de los empresarios, al victimismo obrero, a la agitación de las más bajas pasiones en que tan cómodos se sienten. El público aplaudió con la ira del fracasado, con la rabia que genera siempre la impotencia.
La obsesión laicista apareció en ambos discursos, y hasta en la breve intervención de Griñán. Si a un socialista quieres hacerle feliz de verdad, dale una iglesia que quemar. Hay que ver qué pulsión tan obstinada. Ganó Rubalcaba por los pelos, pero da igual. Lo importante es que el socialismo español fue el gran derrotado, cautivo y desarmado. Recurrieron a todos los trucos y a todas las trampas para intentar disimular, sin éxito, que ya no pueden decirnos nada. Su programa es un mapa detallado del infierno en que estamos. Hasta aquí hemos llegado, camarada.
Los momentos más cínicos los protagonizó Rubalcaba diciendo que le encantaba la ética y que no era nada sectario. Lo más hortera fue Chacón gritando como aquellos hombres que antes paseaban por la playa vendiendo helados, coco y cacahuetes. Que casi la mitad de los delegados socialistas votaran a una mujer tan insustancial e inconsistente es tan alucinante como que la otra mitad apoyara a uno de los hombres más oscuros de España. Ser socialista era ayer una derrota asegurada.
De un PSOE instalado en las trincheras guerracivilistas podemos esperar cualquier jugarreta, y de un líder como Rubalcaba, cualquier atrocidad. Volverá el juego sucio, el peligro a la vuelta de la esquina. Lo venenoso manchará de nuevo la vida pública española. No vayas distraído, mira dos veces antes de cruzar la calle, no hables con desconocidos. Cuando Rubalcaba dice que su principal valor es la experiencia lo que en realidad quiere decir es que tiene un pasado de doble y triple fondo de armario.
Como un bicho herido que quiere morir matando, el PSOE demostró ayer que está vacío y acabado, pero que no piensa entregar las armas.
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La última derrota / Max Stern
En Correspondencias de Arcadi Espada, 050212,
La última derrota
Dado que el periodismo ficción gusta tanto que hoy es imposible distinguir la información de cualquiera de los lamentables sucedáneos que se imprimen, permíteme contarte esta historia que podría ser algo más que verosímil. Un río caudaloso, alimentado por mil fuentes, fluye bajo el texto. Eso, al menos, me dijo el dipsómano narrador de esta historia. Un enterado que soñaba, a veces, que era Dutton Peabody.
La gran derrota
La maniobra había sido calculada cuidadosamente cuando José Luis se dio cuenta que la derrota sería no sólo inevitable sino abrumadora. La sucesión, su sucesión, debía aplazarse. El soñaba, y así lo había hablado muchas veces con Susana, con su pandillita, que a él le sucedería una mujer. Sería la primera secretaria general del PSOE y, seguramente, la primera presidenta del Gobierno de España. Pero la crisis lo cambió todo. La maldita crisis. Ella, lo sabía y estaba tan ilusionada que costó convencerla para que no se empeñara en las primarias y aspirase a una derrota inevitable. Pero la convencieron.
El argumento era sencillo. Deja, ahora, paso a Alfredo. Que se estrelle. Yo sigo, por el momento, de secretario general, y en el Congreso te elegimos secretaria general y arreglamos el partido. Ya sé que Pepiño no quiere el plan, pero tiene las piernas cortas. Se ha pasado a los viejos, a los felipistas, esa vieja guardia castrante y patriarcal. No irán muy lejos. Tenemos mas aliados de lo que ellos creen. Tras la derrota de Alfredo, tu serás la renovación, el cambio, el futuro y la mayoría vendrá con nosotros, no querrá quedarse anclada en el pasado. Y Carme compareció con lágrimas en los ojos para anunciar que retiraba su candidatura a las primarias. Por el bien del Partido.
Todo sucedió como estaba previsto. La derrota fue dolorosa, Alfredo era la viva imagen del perdedor. Había llegado la hora de Carme. José Luis le puso su equipo. Sus secretarias, sus colaboradores, sus redes partidarias trenzadas en más de diez años de poder absoluto en el partido. Contaban, además, con los nuevos depredadores, los Tomás Gómez, surgidos en su estela, los que sueñan con todo y detestan a los clanes felipistas. Incluso Borrell, víctima en su día, se sumará, y se sumó, a a la brigada de agraviados. Y José Luis argumentaba.Tenemos a los modernos, a las caras jóvenes y tu tienes a tu Miguel & cia, aunque eso lo sacarán los de Prisa, que me odian. No la SER. El País.
Pero Pedro J, detesta a Alfredo. No era una conspiración. O sí lo era. Era una maniobra que quería ser discreta. Pongamos cara de buenos. Yo, José Luis, desaparezco del escenario. No conviene que nos vean juntos ni que te apoye públicamente. Estoy muy quemado. Pasaré a un segundo plano. Pero haremos el Congreso en Sevilla, eso lo decido yo, como apoyo a Griñán, que es de los nuestros, y que tiene elecciones en marzo, y que puede volcar el voto de los andaluces a nuestro lado. Con la mayoría en Andalucía, Madrid, y Cataluña en bloque, es difícil que se nos escape la votación.
Un escalofrío de terror recorrió las filas mas veteranas del Psoe. Alfonso Guerra y José Bono, enemigos naturales, cuyo odio, el de Alfonso por Pepe, propició el nacimiento del Zapaterismo, coincidían. Se llamó a Felipe, se tocó zafarrancho de combate. Los veteranos de Suresnes, tan laicos, se hacían cruces. Sabían que Zapatero esconde tras su sonrisa de ojos azules un puñal de ambición y oportunismo. Se aliará con el diablo para que su obra permanezca, su desastre, quiere el partidos para él y los suyos, ese turbión de oportunismo, capaz de intentar pescar votos en cualquier caladero, sea nacionalista, eco-pacifista, homosexual, feminista, guerracivilista, y, a la vez, ponerse la corbata roja de Botín en la ciudad bancaria del Santander. A la banda de José Luis, que quería ser discreta, se le veía la colita. Le van a enseñar maniobras a Alfredo, que tiene el culo pelado. Pero, estaban, los de Rubalcaba, acojonados.
El reportaje de EL PAIS, fue una pedrada en el estanque. Y todas las ranas cantaron. José Luis, llamó. Alfredo le dijo a José Luis que él no tenía nada que ver. Salieron en tromba, con miedo, los chicos de Chacón. Se habían tocado temas delicados. Griñan se derrotó. Cantó la gallina para estupor de los entendidos. Rodríguez Ibarra no podía faltar a la cita una vez que se empezaban a tirar los vasos a la cara. Chacón es el zapaterismo con faldas. La frase merecería haber llevado el sello de Alfonso pero, en fin, todo el mundo sabe que Ibarra es guerrista.
Pero la maniobra no salió. Por poco. La frase la puso Griñán, el bonzo, al dirigirse a Carmen, todavía no recuperada."Te han faltado (nos han fatado) doce votos". Así de clarito. Habrían ganado por uno. No les hubiera importado. Ellos son de la pasta de Garzón. Son el bien, el futuro del socialismo, la verdadera socialdemocracia pese a lo que le pese a Santiago González.. Incluso se creen la Verdad. No como yo que acabé tan borracho como mi amigo Peabody.
Por eso te escribo esto y con estas trazas.
Salud.
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NOTAS.-
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El Guerrero del Antifaz dijo
Chaconerías aparte, lo de los líderes políticos es de pena de llorar. Ninguno con preparación decente. Es la nueva hornada de los "sinpapeles serios", gente desfigurada por la indecente pedagogía del aprobado regalado. Inútiles que se creen importantes. Me recuerdan a esos poquísimos guardias civiles medioanalfabetos de la posguerra que, cuando los nombraban comandantes del puesto de algun pueblecito mísero, se creían generales. Pero sin lo bueno que atesoraban éstos: trabajadores hasta la muerte, sacrificados hasta las últimas, honrados a tope y leales e insobornables. Si se sigue así, el PSOE se convertirá en un edificio horrible y con demasiadas goteras. Para el mal de nuestra sacrificada España.
6 Febrero 2012 | 11:50 AM